Según el texto, nació en Cumaná y tuvo una carrera militar vertiginosa, integrándose a la revolución en 1810. Fue General a los 23 años, Gran Mariscal de Ayacucho, Presidente de Bolivia y del Congreso de Bogotá en 1830. Simón Bolívar lo describió como infatigable, inteligente y valeroso, destacando su habilidad política en tratados de regularización de la guerra y su estrategia militar en las batallas de Pichincha y Ayacucho.
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Según Alexis Coello, fue el cura comisionado para la reconstrucción de la iglesia de paja de Urama después de que esta se quemara en 1795.
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El natalicio del Gran Mariscal de Ayacucho
Sólo vivió treinta y cinco años.
Tiempo suficiente para alcanzar los más altos grados en el ejército Libertador.
Es General a los 23 años de edad y en lo sucesivo se elevará sobre sus semejantes en un arcoiris de gloria: Gran Mariscal de Ayacucho, Presidente de la República de Bolivia, Presidente del Congreso de Bogotá en 1830, plenipotenciario en funciones diplomáticas, jefe militar con poderes extraordinarios en Ecuador y Perú.
"Se le consideró el más afortunado de los Generales de la independencia americana; envidiábanle muchos, por lo mismo, sobre todo en el ejército, y acrecentaron su odio y rencorosa saña hasta el punto de decidir su asesinato" (1).
Antonio José de Sucre nació en Cumaná el 3 de febrero de 1795.
Fueron sus padres Don Vicente de Sucre y Doña María Manuel Alcalá.
"Era delgado, sólo un poco más alto que Bolívar.
Los ojos castaños, de poderoso vigor expresivo -de ordinarios tristessabían dominar y mandar, volviéndose fulgurantes al entrar en batalla.
Destacábase sunariz larga de caballete en alto y de punta muy aguda: características de la audacia y de la previsión.
Tanto el porte distinguido como los modales cultos y el cuidado de su persona hacíanle distante y no cercano.
Reía poco, con elegancia, sin caer nunca en la carcajada.
Su lenguaje sencillo siempre, jamás llegó a los términos vulgares...".
Su carrera de armas fue vertiginosa.
Suspende sus estudios de Ingeniería Militar, en Caracas, para regresar a Cumaná a integrarse a la llamarada revolucionaria de 1810 (tenía 15 años).
En 1811 está al lado de su padre, quien comandaba, como oficial de las milicias regladas para combatir a la reacción realista.
Aún imberbe, va a sentir los rigores y martirios de la guerra, verá la muerte de cerca.
Pelea al lado de Miranda en la toma de Valencia promonárquica.
Después de la pérdida de la primera república se incorpora Sucre a las tropas del General Santiago Malas tropas del General Santiago Mariño en la reconquista de Oriente.
Se le reconoce el grado de Capitán.
Con respecto a la actuación del joven Sucre, Bolívar diría lo siguiente: "Sucre se distinguía siempre por su infatigable actividad, por su inteligencia y por su valor.
En los célebres campos de Maturín y Cumaná se encontraba de ordinario al lado de los más audaces, rompiendo las filas enemigas, destrozando ejércitos contrarios con tres o cuatro compañías de voluntarios que componían todas sus fuerzas.
La Grecia no ofrece prodigios mayores".
Tres años estuvo bajo la autoridad de Mariño.
Pasó a combatir luego al lado del General Bermúdez.
Se mantuvo activo durante el cerco que puso Morillo a los patriotas en Cartagena.
Así lo dijo Lino de Pombo, sujefe: "Quien más me auxiliabaera un joven venezolano de nariz bien perfilada, tez blanca y cabellos negros, talla mediana y pocas carnes, ojo observador, modales finos, taciturno y modesto".
Finalmente, junto con el General Urdaneta, va en busca de Bolívar que se encontraba en Guayana, para someterse a su autoridad y no separarse jamás.
Participaría en varios episodios de la vida nacional: Con su habilidad política logra persuadir a Mariño para que acepte la autoridad del Libertador, sale en misiones de compras y envíos de armas a Saint Thomas y Cúcuta respectivamente.
Es nombrado por Bolívarpara participar en tratado de regularización de la guerra o el cese de la guerra a muerte.
El Libertador elogió a Sucre al término de esta misión: "Este tratado es digno del alma del general Sucre: la benignidad, la clemencia, el genio de la beneficencia lo dictaron; él será eterno como el nombre del vencedor de Ayacucho".
Después de este tratado viajó a Bogotá con el Libertador para atender los problemas de América del Sur.
Nunca más volverá a Venezuela.
Iba camino a su consagración gloriosa porque el filo de su espada y su extraordinaria estrategia militar echarían definitivamente a los ejércitos españoles de las tierras del sur.
Se consumarían la batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822) que libera al Ecuador.
La batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824) donde se sella la independencia del Perú.
Vendrían luego la destrucción de las tropas del general español Olañeta (1825) y la victoria de Tarqui en 1829.
Corolarios de victorias colmaron su vida como olivos las sienes de los invencibles héroes de la antigüedad.
Es el venezolano que más se le ha acercado a Bolívar en cuanto a grandeza de alma y gloria.
El Libertador sólo escribió una biografía: la de Sucre.
Y allí dijo: "La posteridad representará a Sucre con un pie en el Pichincha y el otro en el Potosí, llevando en sus manos la cuna de Manco-Capac".
Aclara Alexis Coello: Sobre las tierras
En mi crónica hice referencia a lo histórico no a lo jurídico Morón, junio 12 (Silverio Páez).- El profesor Alexis Coello, columnista de nuestro diario dijo que en su crónica "Casa de Tejas", "hice referencia a lo histórico y no al aspecto jurídico". Lamento que el amigo Luis Sevilla confunda lo histórico con lo jurídico. Una cosa es hacer un análisis de un hecho desde un punto de vista histórico y otro muy diferente es analizarlo jurídicamente. Agregó: "yo no puedo juzgar los derechos de la sucesión Casa de Tejas', porque no soy abogado ni tampoco tribunal, sólo planteo un bosquejo de la tradición de la propiedad territorial a nivel general y local". Ahora bien, si Luis Sevilla quiere desmentiresto que acuda a la biblioteca de la Academia Nacional de la Historia y simplemente borre o elimine la documentación que existe al respecto. Dijo Coello que desde que estas tierras eran propiedad de José Leandro y Pedro Montbrún, de la iglesia Metropolitana, de José María Blanco Uribe, de Leandro Montbrún y su madre María del Carmen Zamora, de José María Toro, hasta llegar a la Federación pasando por las diferentes dictaduras y la era democrática, en los años sucesivos de 1795, 1829, 1866, 1869, la dictadura de Juan Vicente Gómez, la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y los tiempos actuales. Alexis Coello señaló que: "el historiador no hace la historia, la investiga para su posterior divulgación. Se puede estar de acuerdo o no con un hecho histórico, pero eso no va a cambiar la trascendencia del hecho histórico. Luis Sevilla debe entender que no existe una intención oculta sino de intención del historiador y pareciera que él no leyó bien mi artículo porque allí expresa claramente mi opinión sobre este aspecto de la Federación, pues, se lo pongo textualmente como lo escribí: "El general Mora muere sin ejecutar aquella medida justiciera, sin embargo, el mencionado decreto fue ratificado por el presidente en Consejo de Ministros el 19 de enero de 1897". Nadie puede estar de acuerdo con la prisión de Domingo Lamas, por parte del gobierno del general Gómez, por reclamar sus derechos. "Con la situación actual de las tierras de Morón, eso lo decidirá un tribunal y no los historiadores. Con esta aclaratoria doy por terminada esta polémica", concluyó diciendo Alexis Coello.
Libro Crónicas desde Morón - Urama, Parroquia de Juan José Mora
Urama estuvo casada en un tiempo con el occidente de Carabobo. Mantiene una relación histórica con Canoabo, Nirgua y Montalbán. Al principio, en 1628, perteneció a la jurisdicción de Nirgua por orden del gobernador Meneses, pero su núcleo poblador se estableció después de la fundación de Canoabo en 1711. En el plano religioso, Urama y Canoabo mantuvieron una vinculación estrecha, ambos se servían de los mismos curas, dependientes de la vicaría de Nirgua. En una iglesia de paja se veneraba a San Juan Bautista cuando en 1723 vino un cura de Cagua que había sido enviado por el Obispo Escalona y Calatayud. De esta visita se levantó un informe para proveer a la iglesia de un cura fijo que no lo tenía. En 1795 se cayó la iglesia de Urama, el cura Félix Antonio Martos fue a solicitar la construcción de una nueva y las autoridades eclesiásticas lo comisionaron a él mismo para que hiciera el reconocimiento del t4erreno, porque nadie quería venir de afuera por temor a contagios de calenturas.
En 1773, el Obispo Mariano Martí hace la siguiente referencia: "Este pueblo es fundado principalmente para los esclavos y otra gente libre que cultivan las haciendas de cacao comprendidas en este valle". Por cierto que en los nuevos tiempos su potencial cacaotero ha sido sustituido por los platanales y los cocoteros, lo que indica que sigue siendo un área de actividad agrícola y también pecuaria, puesto que en la zona existen grandes pastizales que envuelven una próspera ganadería. En 1835 se separaron Montalbán y Urama de la jurisdicción de Nirgua, a la que habían pertenecido desde 1628. Montalbán se convirtió en un cantón independiente y Urama pasó a ser parte de él. En 1873 Urama pasa junto con Morón a formar parte del distrito Puerto Cabello. Y en la gaceta oficial de agosto de 1981 aparece como municipio foráneo del novel distrito Juan José Mora, hoy en día es parroquia de este municipio. En 1921 se le llamó Camejo en honor al procer "Negro Primero". Esto se debió a que el General Gómez, durante la conmemoración del Centenario de la Batalla de Carabobo, quiso ponerle a todos los municipios de este estado los nombres de los héroes que participaron en la gran gesta, y así lo hizo mediante decreto del 24 de jumo de 1921.
La historia también nos dice que por aquí pasó el General del Pueblo Soberano con su programa de "Tierras y Hombres Libres" en la mañana del sábado 26 de marzo de 1859. Llegaba el General Ezequiel Zamora de Morón, donde había estado desde el 23 del mismo mes, cuando, proveniente del estado Falcón, instaló allí su cuartel general. Ese día Zamora llegó a Urama y se encontró con que los partidarios de su causa Joaquín Molina y los hermanos Casimiro y Esteban Herrera habían sublevado al vecindario a favor de la Federación. El ejército Federal siguió el camino de Guabina y el 27 de marzo sublevó al caserío de Canoabito.
El San Juan de Urama
No conozco la data ni la procedencia de la actual imagen del San Juan urameño o uramense; tendría que preguntarles a mis viejas amigas de allá, a la Sra. Catalina o a Simona Pacheco que creo que son las personas que aún sobreviven de la vieja guardia forjadora de la Urama de antaño. Dios le repare muchos años más de vida.
Recordamos con afecto a Raúl Picado, a la Sra. Correa, a Canuto (el de la bicicleta con volante de carro), a Pedro León Rodríguez, a Domingo Liset, y a tantos otros pioneros de esta importante comunidad.
Pero lo cierto del caso es que San Juan Bautista está acompañando espiritualmente a este poblado desde finales del siglo XVII pero no como patrón oficial nombrado por alguna autoridad eclesiástica ya que en ese siglo sólo existía en Carabobo como centro parroquial el de la ciudad de Valencia que ejerció mando por este territorio.
Es a principio del siglo XVIII cuando se crean nuevas parroquias eclesiásticas como la de San Agustín de Guácara hacia el este del estado y San José de Canoabo en el occidente, este último dependiente de la vicaria de Nirgua.
En 1690, los valles de Urama y Morón eran sólo capellanías de haciendas, tal como consta en un documento de la Real Audiencia de Santo Domingo (CF. AGI, legajo 197) recuperado por el presbítero e historiador Luis Manuel Díaz. De tal manera que para las dos primeras décadas del siglo XVIII ya Urama poseía una iglesia de paja donde se veneraba a San Juan Bautista.
Esta iglesia no tenia cura fijo, los enviaban paródicamente desde Canoabo o de otras partes.
En 1795 se quemó la iglesia de paja y comisionaron al cura Félix Antonio Martos para su reconstrucción.
El Pasado siete de marzo se nombró el comité directivo de las fiestas patronales de San Juan Bautista de Urama y quedó integrado de la siguiente forma: Pedro Romero, presidente, Ariel Serrano, coordinador de eventos y espectáculos, Emmanuel Jiménez, Coordinador de finanzas, Eglis Morillo, secretaria, Yanecy León, coordinadora de cultura, Domingo Licet, coordinador de deporte y Justina Castillo, coordinadora de religión.
La programación que aspira cumplir este comité es bastante amplia, por lo que no puedo por cuestión de espacio transcribirsela a los lectores, sin embargo, el 24 de junio son los actos centrales, espero poder acompañar ese día a los amigos y amigas de esa fraternal comunidad.
No obstante, vaya una sugerencia: debería el comité tomar más en cuenta el recurso humano propio de esta comunidad (que los hay) para los efectos de los oradores en las sesiones solemnes y demás actos especiales.