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Batalla de La Victoria 🔍

Hito militar liderado por José Félix Ribas. Tras este evento en 1814, la municipalidad de Caracas intentó erigirle una estatua que el general rechazó para otorgar el mérito a Bolívar, según el autor del texto.

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Batalla de La Victoria 🔍

Según Alexis Coello, ocurrió en 1814 cuando José Félix Ribas, con dos mil jóvenes, defendió la plaza contra siete mil hombres del realista Morales. Tras ocho horas de combate y la incorporación de Campo Elías, las tropas realistas fueron derrotadas y huyeron hacia Villa de Cura.

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Campo Elías 🔍

Según Alexis Coello, se incorporó a las filas republicanas durante la Batalla de La Victoria, contribuyendo a la derrota de Morales.

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José Félix Ribas 🔍

Según Alexis Coello, lideró a una columna de jóvenes estudiantes en la Batalla de La Victoria. Rechazó una estatua ofrecida por la municipalidad de Caracas, pidiendo que los honores fueran para el Libertador y los beneficios económicos para viudas y huérfanos.

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Juan José Mora 🔍

Según Alexis Coello, fue sargento primero de artillería en 1814 y combatió bajo las órdenes de José Hermoso. Tras la batalla de Carabobo, reclutó tropas en el litoral de Puerto Cabello incorporándose al Batallón Granaderos. Participó en el asedio de Puerto Cabello hasta 1823, sirvió a los Monagas entre 1848 y 1854, y luchó en la Guerra Federal en Santa Inés, San Carlos y Coplé. Se le computaron 41 años y dos meses de servicio a la patria.

años servicio: 41 años y 2 meses
retiro: 30 de junio de 1866
batallas mencionadas: Carabobo, Asedio de Puerto Cabello, Santa Inés, San Carlos, Coplé
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Manuel Piar 🔍

Junto con Ribas, desconoció la autoridad de Bolívar y Mariño en Carúpano, haciéndose nombrar jefe supremo del ejército de oriente el 2 de septiembre de 1814, según el autor del texto.

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Mariño 🔍

Según el autor del texto, su autoridad fue desconocida por Ribas y Piar en Carúpano en septiembre de 1814, siendo arrestado junto a Bolívar.

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Morales 🔍

Según Alexis Coello, fue enviado por Boves hacia Caracas y enfrentó al ejército patriota en La Victoria con siete mil hombres, resultando derrotado.

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Piar 🔍

Según el autor del texto, junto con Ribas desconoció la autoridad de Bolívar y Mariño en 1814, nombrándose jefe supremo de los ejércitos de oriente.

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Ribas Dávila 🔍

Según Alexis Coello, pereció defendiendo la causa patriota. Al extraerle la bala que lo mataba, pidió que se la entregaran a su esposa como recuerdo del momento más glorioso de su vida.

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Santiago Mariño 🔍

General cuya autoridad fue desconocida por Ribas y Piar en Carúpano, siendo arrestado junto a Bolívar bajo acusaciones de traición, según el autor del texto.

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Simón Bolívar 🔍

Mencionado por el autor del texto como sobrino de Ribas y jefe supremo cuya autoridad fue desconocida temporalmente por Ribas y Piar en Carúpano en 1814.

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Sitio de Valencia 🔍

Según Alexis Coello, ocurrió en 1814 cuando Rafael Urdaneta defendió la plaza con 280 hombres contra 3.000 realistas. Ante la falta de provisiones, Urdaneta ordenó salar carne de burro y preparó la voladura del parque antes que entregarse, logrando finalmente la retirada de los españoles.

resultado: Victoria patriota por retiro realista
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Crónica Web #98

Gloria y Tragedia del Gral. José Félix Ribas

Gloria y Tragedia del Gral. José Félix Ribas
Después de la derrota patriótica de Maturín, el general José Félix Ribas, acompañado de unos pocos, busca refugio hacia los llanos de Guárico pensando en Barquisimeto donde suponía fortalecido al general Urdaneta. Fatigado y enfermo logró llegar a los montes de Tamanaco, cerca de Valle de La Pascua. Intento descansar y buscar alimentos en un pueblo vecino para lo cual envió a un esclavo suyo. Este emisario fue descubierto y obligado a confesar el paradero de Ribas. Mientras dormía fue apresado, maniatado se le condujo ante el teniente de justicia de Tucupido, Lorenzo Barrajola. Lo condenan a muerte.. Se le veja, se le colma de palabras indecentes, lo maltratan, lo insultan y finalmente una ola populachera lo mata a pedazos, era el 31 de enero de 1815. Tan sólo con cuarenta años de edad, el héroe de Niquitao, Los Horcones y de la batalla de La Victoria caía abatido por manos desalmadas y oprobiosas, sometido a un escarnio vil y degradante. Su mano derecha, que tantas veces dio gloria a su patria, fue desprendida de su cuerpo y clavada en una estaca que se colocó en el camino real del pueblo. Su gallarda cabeza frita en aceite, se trasladó a Barcelona el 3 de febrero y a Caracas el 14 de marzo. En Caracas se le hace un ritual a su cabeza en la plaza mayor, frente a los batallones del Rey, se coloca en la horca la cabeza de Ribas con su gorro colorado que lo caracterizó, se le humilla y proliferan las maldiciones de supuestas viudas y deudos de improbables víctimas del héroe de La Victoria. Luego la cabeza es colocada dentro de una jaula de hierro y puesta en el sitio llamado La Puerta de Caracas, en el camino de La Guaira, hoy existe allí una lápida en memoria del gran general. Había nacido José Félix Ribas el 19 de septiembre de 1775. Sus padres fueron Marcos Ribas y do- El general José Félix Ribas. ña Petronila Herrera y Martínez. Fue el último vástago de once hermanos. Presenció la ejecución de José María España y probablemente este hecho lo marcó sublimemente hacia la ruta de la libertad de su patria. Formó parte, en representación de los pardos, de la junta del 19 de abril de 1810. Como miembro de la junta de gobierno provisional propuso, en solidaridad con los patriotas de Quito asesinados por los españoles, la expulsión de los españoles y canarios de la junta suprema de Caracas, este acto le costó su destierro del país por cinco meses por sanción de la junta de gobierno. Fue tío y amigo del Libertador Bolívar. Después de la batalla de La Victoria (1814) la municipalidad de Caracas mandó a erigir una estatua al general Ribas quien la rechaza con una humildad asombrosa, diciendo: "En Venezuela no hay otro que merezca la recompensa que el general Libertador; a él es a quien la patria le debe su rescate, y el único a quien deben tributársele los altos honores; él es quien dirige la nave del estado, el que dispone y organiza los ejércitos, y él, en fin, el que ha libertado a Venezuela" y remata con lo siguiente: "U. S. creen que yo he contraído algún mérito, y si mis servicios merecen la aprobación de mis conciudadanos, yo los intereso todos y lo presento a la consideración de U.S. sin otro objetivo, que para suplicarles, se sirven concederles estos honores exclusivamente al general Libertador, teniendo yo por bastante recompensa, el recuerdo y demostraciones que se han hecho a mi persona". Sin embargo, esta amistad y este respeto a la jerarquía de Bolívar se marchitarían a finales de este mismo año. La confusión, las frustraciones, el enojo de las derrotas y la dolorosa marcha o emigración a oriente habían turbado el ánimo de los patriotas. La discordia y la anarquía hacían mella en el ejército republicano. El general Ribas junto con Piar desconocen la autoridad del Libertador y la de Mariño. En Carúpano, Ribas hace prisioneros a Bolívar y Mariño, los acusan de traidores y de entrar en negocios turbios con el comerciante Bianchi. Posteriormente libera a Bolívar y lo trata con afecto y compañerismo. Los generales Ribas y Piar se hacen nombrar jefes supremos de los ejércitos de occidente y oriente respectivamente en un edicto fechado en Carúpano el 2 de septiembre de 1814. En el escrito se proscribían a Bolívar y a Mariño "declarándoles desertores y malos ciudadanos por haberse embarcado separándose del ejército y abandonando el territorio de Venezuela ocupado en parte y acometido por obra de Morales y Boves. Ribas moriría cuatro meses después.". Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo", por la emisora Caribeña Mil A.M.
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Crónica Web #487

Libro Crónicas desde Morón - Signos de Juventud

Libro Crónicas desde Morón - Signos de Juventud
El día de la juventud venezolana es conmemorado todos los doce de febrero de cada año como un tributo de la posteridad a los héroes y a los gloriosos hechos de aquella jornada en la ciudad de la Victoria en el año de 1814. El jefe realista José Tomás Boves había ordenado a su teniente Morales que se adelantara Y tomara rumbo hacia la capital de la República para hacerse del gobierno. Bolívar, por su parte, ordenó a sus hombres que se evitara a todo trance la llegada de las tropas españolas a Caracas- De esta ciudad parte el patriota José Félix Ribas acompañado de una columna de jóvenes estudiantes para hacerle frente a Morales, se sitúa con dos mil jóvenes a defender la plaza de la Victoria. A las ocho de la mañana arribó Morales con siete mil hombres, iniciándose asi una cruenta lucha de heroísmo y tenacidad por el ejército patriota, que no reparaba en su inferioridad numérica. Al cabo de ocho horas de combate, previa incorporación de Campo Elias a las filas republicanas, se pone en derrota a las tropas realistas que huyen hacia Villa de Cura. Se había consagrado el ímpetu y la valentía de aquellos jóvenes inexpertos en el oficio de las armas pero que su osadía les reservaba el templo de la gloria. No hay frases más el elocuentes de estos hechos que las pronunciadas por el patriota Ribas Dávila cuando le extrajeron la bala que lo mataba: "Llevadla a mi esposa, Y decidle la conserve, y se acuerde que" ella debo el momento más glorioso de mi vida, aquel en que he perecido, defendiendo la causa de mi suelo", su último aliento fue exclamar: "¡Muero contento! ¡Viva la República!"
En realidad la Guerra de Independencia fue realizada por jóvenes. Tal vez, exceptuando a Miranda, los dirigentes republicanos eran en su mayoría de escasa edad; Bolívar tenia 31 años cuando la Batalla de la Victoria, Sucre se incorporó a la lucha independentista a los 16 años y antes de los 50 ya era general. Ahora bien, ¿dónde termina la juventud y donde comienza la etapa siguiente? Dejemos que sea un joven de más de 80 años que nos responda esta interrogante: "Se es joven por el generoso impulso del corazón, por la desprendida forma de adhesión a la lucha por la justicia, por la renovada manera de entender la vida como proceso de creación para alcanzar metas altas de felicidad para los demás, se es joven cuando se tienen las manos abiertas para dar, cuando se ponen al servicio de los otros toda la voluntad, toda la inteligencia y cuando se es capaz de sacrificarlo todo por un ideal de redención humana". (Luis Beltrán Prieto Figueroa). ¿Acaso no fue eso lo que hizo el Coronel Ribas Dávila en la Victoria? Igualmente es lo que se observa del desprendimiento de José Félix Ribas cuando la municipalidad de Caracas le ofreció en vida levantarle una estatua por su hazaña de La Victoria, el procer respondió de este maneras: «Ustedes creen que y o he contraído algún mérito, y si mis servicios merecen la aprobación de mis conciudadanos, yo los intereso todos y lo presento a la consideración de ustedes, sin otro objeto, que para suplicarles, se sirvan concederles estos honores exclusivamente al general Libertador. En Venezuela no hay otro que merezca esta recompensa, a él es a quien la patria le debe su rescate, y el único a quien debe tributársele los altos honores, él es quien dirige la nave del Estado, el que dispone y organiza los ejércitos, y él, en fin, el que ha liberado a Venezuela. Yo tendré por bastante recompensa el recuerdo y demostraciones que se han hecho a mi persona... Yo suplico encarecidamente a ustedes que todo el premio que debía asignárseme, recaiga en beneficio de tantas viudas y huérfanos, que justamente merecen el recurso de la Patria».
Otro suceso de jóvenes sacudió a Venezuela, precisamente en un mes de febrero de 1928. El día 6 de este mes se inauguró 18 semanas del estudiante bajo el terror de la dictadura del general Gómez que llegaba a sus 20 años de opresión. Los estudiantes de boinas azules y con su grito sacalapatalajá desafiaron al régimen y marcharon por las calles de Caracas rumbo al panteón nacional a ofrendar al Libertador. Este movimiento estuvo encabezado por Jóvito Villalba, Pío Tamayo, Joaquín Gabaldón Márquez, Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Gustavo Machado y otros. (Posteriormente se le dio el nombre a este grupo de jóvenes de la generación del 28).
Aquellos jóvenes, universitarios en su mayoría, adolescentes algunos, con espíritu libertario todos con sus encendidos verbos atacaban al dictador por lo que no se hizo esperar que fueran llevados 250 de ellos detenidos al castillo de Puerto Cabello, con una carga de grillos, pero de donde fueron rescatados por el pueblo con sus huelgas y manifestaciones.
Citemos de nuevo al maestro Prieto, quien nos dice: «Cada edad conserva rasgos de la anterior en sus manifestaciones. Nadie puede decir con certeza donde termina una y comienza la otra. Pero la misma indefinición y confusión invitan siempre a fijar plazos y fechas, como si le vida no fuese un constante renacer, una permanente invitación a la aventura». En otras palabras la juventud no es cronológica es espiritual.
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Crónica Web #131

Gral. Juan José Mora

Gral. Juan José Mora
Vamos a hacer públicas, una vez más, algunas notas y testimonios sobre la carrera militar del General Juan José Mora extraídas de su hoja de servicios como prócer de la Dice así: independencia.
"Según parece tomó servicio en el ejército republicano desde los primeros días de la guerra, pues en 1814 era sargento primero en un cuerpo de artillería.
Pasó luego a la infantería y a las órdenes del capitán de cazadores José Hermoso, se batió hasta ascender subteniente.
Después de la batalla de Carabobo fue destinado reclutar tropas en el litoral de Puerto Cabello y con ellas se incorporó como capitán al "Batallón Granaderos", que mandaba el Coronel Juan Uslar, y tomó parte en el asedio de aquella plaza hasta su expugnación el 8 de noviembre del 23 (1823).
En el año 26 (1826) tenía aún aquel grado y se hallaba a las órdenes de Uslar en Valencia.
El 48, 49 y 54 (1848, 1849 y 1854) sirvió a los Monagas, ya de comandante, en el 59 (1859) se lanzó a la guerra por la federación, se batió en Santa Inés y San Carlos, fue de los derrotados en Coplé, y siguió guerreando después en la costa de Puerto Cabello hasta el triunfo definitivo.
Alcanzó el grado de General de División. El 66 (1866) se le despacharon letras de retiro con sueldo integro".
En la sección segunda del Ministerio de Guerra, fechada en Caracas el 30 de Junio de 1866 se encuentra un informe de la sección que "consta de las certificaciones suscritas por los ciudadanos generales en jefe: José Laurencio Silva, Juan Miguel Uslar, María Zárraga, Wenceslao Casado, Manuel E.
Bruzual José y Aurrecoechea, que el general de división Juan José Mora se incorporó al ejército libertador el año 1821 y estuvo sirviendo sin interrupción hasta fin de 1829; que volvió a servir en 1848 y 1849, 1854 y 1855 y que desde el principio de 1859 hasta fin de 1863 sostuvo con lealtad los santos principios de la federación".
De tal manera que se le computan al general Mora como años de servicio a la patria en total de 41 años y dos meses.
Seguiremos con estas crónicas para divulgar parte de la vida militar del general Juan José Mora epónimo de nuestro municipio dirigida a los escolares para el acrecentamiento del conoci miento histórico local.
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Crónica Web #130

Muerte de José Félix Ribas

Muerte de José Félix Ribas
Después de la derrota patriota de Maturín, el General José Félix Ribas, acompañado de unos pocos, busca refugio hacia los Llanos de Guárico, pensando en Barquisimeto donde suponía fortalecido al General Urdaneta.
Fatigado y enfermo, logró llegar a los montes de Tamanaco, cerca de Valle de la Pascua.
Intentó descansar y buscar alimentos en un pueblo vecino para lo cual envió a un esclavo suyo.
Este emisario fue descubierto y obligado a confesar el paradero de Ribas.
Mientras dormía fue apresado, maniatado se le condujo ante el teniente de justicia de Tucupido, Lorenzo Barrajola.
Lo condenan a muerte.
Sele veja, se le colma de palabras indecentes, lo maltratan, lo insultan y finalmente una ola populachera lo mata a pedazos, era el 31 de enero de 1815.
Tan sólo con cuarenta años de edad, el héroe de Niquitao, Los Horcones y de la batalla de La Victoria caía abatido por manos desalmadas y oprobiosas, sometido a un escarnio vil y degradante.
Su mano derecha, que tantas veces dio gloria a su patria, fue desprendida de su cuerpo y clavada en una estaca que se colocó en el camino real del pueblo.
Su gallarda cabeza que es frita en aceite se trasladó a Barcelona el 3 de febrero y a Caracas el 14 de marzo.
En Caracas se le hace un ritual a su cabeza en la plaza mayor, frente a los batallones del rey, se coloca en la horca la cabeza de Ribas con su gorro colorado que lo caracterizó, se le humilla y proliferan los maldicones (hace 184 años) de supuestas viudas y deudos de improbables víctimas del héroe de La Victoria.
Luego la cabeza es colocada dentro de una jaula de hierro y puesta en el sitio llamado la Puerta de Caracas, en el camino de La Guaira; hoy existe allí una lápida en memoria del gran General.
Había nacido José Félix Ribas el 19 de septiembre de 1775.
Sus padres fueron Marcos Ribas y doña Petronila Herrera y Martínez.
Fue el último vástago de once hermanos.
Presenció la ejecución de José María España y probablemente este hecho lo marcó sublimemente hacia la ruta de la libertad de su patria.
Formó parte, en representación de los pardos, de la junta del 19 de abril de 1810.
Como miembro de la junta del gobierno provisional propuso, en solidaridad con los patriotas de Quito asesinados por los españoles, la expulsión de los españoles y canarios de la Junta Suprema de Caracas; este acto le costó su destierro del país por cinco meses por sanción de la junta de gobierno.
Fue tío y amigo del Libertador Bolívar.
Después de la batalla de La Victoria (1814) la municipalidad de Caracas mandó a erigir una estatua al General Ribas, quien la rechaza con una humildad asombrosa, en estos términos: "En Venezuela no hay otro que merezca esta recompensa que el General Libertador; a él es a quien la patria le debe su rescate, yel único a quien deben tributársele los altos honores; él es quien dirige la nave del estado; el que dispone y organiza los ejércitos, y él, en fin, el que ha libertado a Venezuela", y remata con lo siguiente: "U.S.
creen que yo he contraído algún mérito, y si mis servicios merecen la aprobación de mis conciudadanos, yo los intereso todos y lo presento a la consideración de U.S.
sin otro objeto, que para suplicarles, se sirven concederle estos honores exclusivamente al General Libertador, teniendo yo por bastante recompensa, el recuerdo y demostraciones que se han hecho a mi persona".
Sin embargo, esta amistad y este respeto a la jerarquía de Bolívar se marchitaría a finales de este mismo año.
La confusión, las frustraciones, el enojo de las derrotas y la dolorosa marcha o emigración a oriente habían turbado el ánimo de los patriotas.
La discordia y la anarquía hacían mella en el ejército republicano.
El General Ribas junto con Piar desconoce la autoridad del Libertador y la de Mariño.
En Carúpano, Ribas hace prisioneros a Bolívar y a Mariño, los acusa de traidores y de entrar en negocios turbios con el comerciante Bianchi.
Posteriormente libera a Bolívar y lo trata con afecto y compañerismo.Los Generales Ribas y Piar se hacen nombrar jefes supremos de los ejércitos de occidente y oriente respectivamente en un edicto fechado en Carúpano el 2 de septiembre de 1814.
En el escrito se proscribían a Bolívar y a Mariño declarándolos desertores y malos ciudadanos por haberse embarcado separándose del ejército y abandonando el territorio de Venezuela ocupado en parte y acometido por obra de Morales y Boves.
Ribas moriría cuatro meses después.
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Crónica Web #94

Urdaneta: un hombre ejemplar

Urdaneta: un hombre ejemplar
El pasado 24 de octubre se cumplieron 227 años del natalicio del prócer Rafael Urdaneta. Su cuna fue la ciudad de Maracaibo, donde vino al mundo en el año de 1788 (cinco años más joven que Bolívar). Sus padres Miguel Gerónimo de Urdaneta Berrenechea y Doña María Alejandrina Faria. Sus primeros estudios los cursó en su hogar, luego viajó a Caracas para estudiar latín (17991801). Regresó a Maracaibo para estudiar filosofía y en 1804 fue llamado por su tío Don Martin de Urdaneta, quien desempeñaba el cargo de contador mayor del Tribunal de Cuentas, para que hiciera carrera en la Real Hacienda de Bogotá. Los brotes revolucionarios en las colonias americanas de España del año de 1810 sorprendieron a Rafael Urdaneta en su oficio de libros y cuentas el 20 de julio, para luego incorporarse cinco días después al batallón de Cundinamarca como teniente, bajo las órdenes del Coronel Antonio Baraya. Esta compañía atacó a los españoles en Bogotá pero fue derrotada. Caen varios patriotas prisioneros, entre ellos Urdaneta, posteriormente fue liberado. Las manos de Urdaneta dejarían definitivamente los libros de cuenta para tomar sus heroicas armas. Es imposible trazar en estas líneas la vida plena de gloria de este prócer quien con su heroísmo y abnegación contribuyó a la libertad de varios pueblos oprimidos por el imperio español. No obstante, haremos una apretadísima síntesis de de su luminosa casus acciones y rrera. Entre la Nueva Granada y Venezuela participó en 27 batallas, de la cuales ganó 20 y perdió 7. Estuvo 7 veces como sitiador veces sitiado, logró 2 asaltos. y 2 Su carrera militar fue vertiginosa desde que se unió a ella con el grado de teniente en el batallón de Cundinamarca. En 1811 era Capitán del mismo, en 1812 es Teniente - Coronel Comandante. En 1813 es general de brigada con tan sólo 25 años de edad. En 1815 es General de división y en 1821, con 33 años, es general en Jefe. Ocupó altos cargos políticos y militares tanto en la Gran Colombia como en la Venezuela independiente. Fue Gobernador de Caracas (1818) y diputado al Congreso de Guayana (1819). Fue senador al congreso constituyente de la Gran Colombia, en Cúcuta (1821)y llegó a ser presidente del congreso de Colombia (1823 1824). Es nombrado comandante general de Cundinamarca desde octubre de 1827 hasta febrero de 1828. Es secretario de guerra y Marina de la República de Colombia. Fue presidente (e) de la Gran Colombia y después de la separación de Venezuela de la Gran Colombia ocupó en esta última diversos cargos como gobernador ministro y jefe militar. Paremos de contar. De sus hazañas se recuerda mucho una sucedida en Carabobo: el sitio de Valencia (1814). Urdaneta debía defender la plaza de Valencia hasta la muerte. Así se lo había ordenado el Libertador: "defenderéis a Valencia, ciudadano General, hasta morir, porque estando en ella todos nuestros, elementos de guerra, perdiéndola se perdería la República" los defensores de Valencia (Urdaneta y su gente) llegaban a 280 hombres contra 3.000 de la tropas realistas. Para los sitiados no hay alimentos ni agua, se acaban las provisiones al quinto día. Urdaneta manda a salar carne de burro para la subsistencia. Se dio la noticia de que ya Boves se acercaba a Valencia para el ataque final, entonces Urdaneta ordena: "que se claven en caso de ataque las piezas de artillería y se replieguen todos al cuartel donde yace el parque, porque allí se ha de hacer la última defensa y allí deben volar todos con el parque antes que entregarse". Después de que varios ataques de los españoles fueron rechazados por los obstinados patriotas, aquellos optaron por retirarse. La providencia había premiado a la valentía y al coraje. Pero más se recuerda al General Urdaneta por su leal amistad con el Libertador Simón Bolívar. Tributó siempre hacia el Libertador un gran respeto y admiración. En ninguna de las desventuras de Bolívar lo abandonó, siempre estuvo a su lado. Cuando Bolívar se marcha a la campaña del sur, deja a Urdaneta como comandante general de Cundinamarca y le dice: "Usted es el eje sobre el que rueda la máquina de Colombia". Cuando se reúne el congresillo de Cariaco para desconocer la autoridad del Libertador, Urdaneta se marcha a la Guayana a buscarlo para ponerlo a sus órdenes. Urdaneta fue el ideólogo y primer presidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, fundada en el año de 1842. El General Rafael Urdaneta renuncia a la presidencia de la Gran Colombia cuando Bolívar se dispone viajar a Europa. Intenta regresar a Venezuela y no es aceptado por los gobernantes de turno. Después se va a Curazao y regresa al país, a su hacienda en el estado Falcón. Posteriormente sirvió a varios gobiernos venezolanos, y en una misión diplomática a España, y en su paso por París, muere el 23 de agosto de 1845. En sus últimos momentos de vida, pidió a uno de sus hijos que devolviera el dinero que le habían entregado por concepto de viáticos, puesto que la misión no se había cumplido. Y agregó a su testamento: "No dejo en el mundo sino una viuda y unos hijos en la mayor pobreza".
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