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Antonio Paredes 🔍

Según Alexis Coello, fue un valenciano que adversó a Cipriano Castro en el campo de batalla y con rebeldía. Fue fusilado por órdenes de Castro el 17 de febrero de 1907. Alfonzo Marín lo describe como el antecesor de Pocaterra en la lucha contra la opresión.

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Castillo de Puerto Cabello 🔍

Según Alexis Coello, fue uno de los lugares donde José Rafael Pocaterra sufrió cautiverio en el año 1907 debido a sus escritos de protesta.

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Cipriano Castro 🔍

Según Alexis Coello, presidente a quien Antonio Paredes hizo oposición armada y mediática. Dio la orden de fusilamiento de Paredes mediante un telegrama en clave en febrero de 1907. Posteriormente se le dictó auto de detención por este crimen.

alias: El Cabito
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Invasión de Antonio Paredes 🔍

Según Alexis Coello, Antonio Paredes partió de Trinidad el 4 de febrero de 1907 con 13 acompañantes, desembarcando en Pedernales para intentar derrocar a Cipriano Castro. Fue capturado el 12 de febrero de 1907.

lugar desembarco: Pedernales
fecha captura: 12 de febrero de 1907
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Crónica Web #79

José Rafael Pocaterra

José Rafael Pocaterra
Este egregio valenciano nació un 18 de diciembre de 1889. El volcán de su personalidad lo va a conducir por los senderos turbulentos de la acción política que a la sazón resultaba extremadamente riesgoso para todo aquél que desafiara el orden reverencial que pretendía el déspota perpetuar, erguido sobre la sangre derramada de los mártires, sobre los corazones palpitantes encerrados en los oscuros claustros de la rotunda y los castillos carcelarios y sobre la lenta agonía de los desterrados. José Rafael Pocaterra fue amigo de infancia y de estudio del Dr. Enrique Tejera, juntos transitaban por las calles de Valencia con sus travesuras y correrías. El mismo Pocaterra nos describe así sus primeros pasos: "No he sido niño prodigio, ni bachiller, ni toco ningún instrumento. A mi madre le debo la vida, a los demás, nada. Cuando murió mi padre, todavía no terminaba yo de echar los dientes, después, la existencia me enseñó a tener colmillos y garras; más tarde la piedad humana me ha enseñado a sonreír". Su inquieto espíritu y su gran fogosiLa Voz del Cronista José Rafael Pocaterra dad lo llevó tempranamente a incursionar en el periodismo de protesta contra el régimen de Cipriano Castro y a la vez a precipitar su prisión, en el año de 1907, en el castillo de Puerto Cabello y en las celdas de San Carlos por un período de año y medio. Este cautiverio a su tierna edad (salió a los 17 años de edad) templó su carácter y marcó la efervecencia en su lenguaje y el apasionamiento que le imprimió a sus actos. Hombre valiente, tenaz, indomable de un lenguaje directo, descarnado, sin adorno. Llegó a decir, en 1917, lo siguiente: "Pienso y siento en venezolano. Esto me ha librado de influencias literarias extrañas y me inspira un saludable temor a los preciosistas, a los orfebres y a los cacógrafos preñados de gramática... Por lo demás, repito que quiero que se me considere fuera de la literatura". Castro y Gómez tuvieron dos encarnizados enemigos. Ambos nacidos en Carabobo. Al primero lo adversó Antonio Paredes en el campo de batalla, en los calabozos, en la calle con su rebeldía y sus acciones cargadas de audacia, de arrojo sin igual que solo la muerte truncaría un 17 de febrero de 1907, fusilado por órdenes de Castro. Este valenciano ingratamente olvidado no le dio cuartel al presidente Castro. El otro, Pocaterra, lucho con toEscritor y político José Rafael Pocaterra. das sus fuerzas y capacidades con el dictador Gómez. Con su verbo encendido en los escritos, su ironía y su sátira plasmados en artículos de la prensa internacional, en revistas, en sus libros, que crearon un ambiente propicio para el desmedro moral del régimen gomecista. Saliendo el joven Pocaterra de la cárcel moría Paredes. Uno era la continuación del otro, parecía un luchador y el otro tomaba sus banderas para la defensa de la patria oprimida. Cual más digno sucesor uno del otro. Con el mismo ahinco, con la misma voluntad, con la misma valentía, con la misma violencia se combatía al sátrapa opresor. Las palabras del cronista valenciano, Alfonzo Marín son muy elocuentes al respecto. "Cuando el General Antonio Paredes fue fusilado... Ya José Rafael Pocaterra estaba calentando el brazo para enfrentarse a la dictadura. Pocaterra iba a ser, de este modo, una especie de sucesor de Paredes en esta lucha interminable. Tomaría su bandera para mantenerla muy en alto". Pocaterra vivió muchos años en el exilio, se radicó en Canadá donde mantuvo una fructífera actividad como escritor de donde sobresale su mayor obra: Memoria de un venezolano en la decadencia. En aquél país se casó con Doña Martha de Pocaterra. Después de la muerte de Gómez regresa al país para desempeñar importantes cargos públiCOS. Senador Estado por el Carabobo, Ministro de Trabajo y Comunicaciones, Presidente del Estado Carabobo, Embajador en Londres, Brasil y la Unión Soviética. Este ilustre escritor y político va a retornar a Canadá por razones personales y políticas donde fallece un 18 de abril de 1955. El cadáver de Pocaterra es traído a Valencia a pesar de la oposición del gobierno Perezjimenista, gracias a un hermoso gesto de la municipalidad de Valencia y atendiendo a lo que él escribió. "Ya nevadas mis cienes / no estoy buscando gloria / -si alguna tengo, tú la tienes- / gloria que ultrajaría mi conciencia, / he buscado en la historia / y he encontrado a Valencia. / Solamente he querido / y te lo pido arrodillado, / anciano, preferido / que me des el puñado / de esta tierra natal para mi olvido. Pocaterra no guardo rencor a sus enemigos. En 1924 (cuando murió Cipriano Castro) escribió lo siguiente. "Veintiséis años de vergüenza y humillación nacional ¡Descanse en paz el general Cipriano Castro! Es horrible lo que me ocurre, le odié en vida, le combatí, le clavé en la picota de mis libros, y hoy muerto, desde el fondo de mi sangre venezolana, la admiración a su valor, a su energía, a su inteligencia, a haberse hecho a puño propio desde un remoto villorrio perdido en las vueltas de la cordillera sacude mis nervios y cubre su recuerdo con una honda simpatía, con un deseo absurdo de que no hubiese sido lo fue que para no tener que decir lo que dije". Y en ocasión de la muerte de Gómez, en 1936, en visita a la tumba del dictador dijo. A 1
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Crónica Web #459

Libro Crónicas desde Morón - Antonio Paredes

Libro Crónicas desde Morón - Antonio Paredes
Nació en Valencia el 17 de mayo de 1869, hijo del matrimonio del general Manuel Antonio Paredes con doña Amelia Domínguez. Es uno de los venezolanos más relevantes y más olvidados de la historia de fines del siglo XIX y primera década del XX. Creció entre cuentos y hazañas de guerreros, gozaba de una amplia tradición familiar de armas y milicias. Su tía abuelo Juan Antonio Paredes, alcalde de Mérida, fue uno de los primeros que proclamaron la Independencia en aquella ciudad en 1810. Su padre peleó al lado de Joaquín Crespo. Su abuelo José de la Cruz paredes luchó en la Independencia bajo las órdenes de Sucre y de Bolívar, y acompañó a éste en sus minutos finales en Santa Marta. Refiriéndose a este ilustre abuelo, nuestro personaje dijo, cuando niño: "Yo llevaré su espada cuando vaya a la guerra".
El general Antonio Paredes fue un hombre muy controversial, valiente, audaz, incansable, adversario que ni pide ni da tregua, franco, orgulloso y honesto. Se inicia como militar defendiendo la "Revolución Legalista" de Joaquín Crespo, para luego enfrentarlo decididamente cuando el caudillo guariqueño prefiere al general José Félix Mora por encima de él en algunos episodios de la política carabobeña. Con el general Mora mantuvo una abierta enemistad desde los días cuando él era jefe del castillo de Puerto Cabello y Mora jefe civil y militar de la plaza.
Los sucesos de la supuesta venta del cañón de Pavía y los enredos de un bochinche callejero en los predios del castillo, donde el general Mora, en ambos casos culpaba a Paredes, sirvieron de acicate. Luego se enfrentarían de nuevo cuando Mora es candidato a la presidencia del estado Carabobo y Paredes lo adversa apoyando la candidatura de Joaquín Berríos. Paredes diría de Mora: "El más pérfido de mis enemigos ", "no me ocuparía de él (Mora)y sus calumnias si no hubiera tenido la osadía de venir a proclamar su condición de favorito de Crespo para la presidencia del estado ", "dos veces me ha calumniado inicuamente".
Pero la verdadera oposición cruenta y hasta la muerte se la hizo al presidente Cipriano Castro. Con las armas en las manos, escribiendo en los periódicos, en panfletos, en las calles, hablando con la gente. Después diría: "A ninguno convencí con mis prédicas".
Su incansable lucha contra Castro y lo infructuoso de sus esfuerzos lo llevaron a escribir en su exilio en Trinidad el "Diálogo de ultratumba con dos generales" (se refiere a su padre y a su abuelo); escribe paredes: "Cinco años lleva Castro en el Poder. Cinco años lleva Antonio Paredes en la oposición. Oposición que le ha costado guerra, cárcel y destierro ". De pronto interrumpe su relato y se pregunta: "¿Estaré loco? ¿Todas mis campañas son inútiles? ¿Continuará Cipriano Castro en el poder? ¿Y entonces voy a quedar en ridículo? ¿La gente seria dirá que y o he debido haberme quedado callado y dejado que Castro hiciera su voluntad, y se reirán de mí? ¿Crees, padre, que llegaré a ser objeto de la burla de los muchachos?". El padre ha debido responderle, pues Paredes replica: "Es verdad, padre, los hombres como yo nunca quedamos en ridículo, pues en todo caso nos queda el camino de la muerte".
Sus ansias de lucha y ganas de vencer, la impotencia, lo llevan hasta el delirio; exclama: "Yo correré a Venezuela armado con una espada, con un fusil, con una lanza. No tengo con qué comprarlos, pero me los regalarán, y si no hay quien me regale nada, iré armado con una pica de madera que fabricaré yo mismo con la madera de los bosques de Dios, y si no hay buque que me lleve de balde, me iré a nado con la pica en la boca, cruzaré el mar a nado para estar con mis compatriotas en ese día de la grandeza y de la dignidad".
Paredes se ve obligado a abandonar Trinidad después que le decomisaron un lote de armas con las que pretendía invadir Venezuela. ¿A dónde ir? Decidió venir a Venezuela, a sabiendas de que le esperaba la muerte. Sale de Trinidad el 4 de febrero de 1907 con 13 acompañantes. Desembarca en Pedernales y ocupa varios caseríos. Busca el camino de Ciudad Bolívar. El gobierno se da cuenta de la invasión de Paredes y sale en su búsqueda. Paredes es capturado el 12 de febrero; amarrado con mecate es llevado ante el jefe del gobierno local; cuando está frente al funcionario, le grita: "Máteme, pero no ve vaya a vejar". No lo mataban aún.
Le dieron de comer y botó unas guayabas que llevaba en los bolsillos. El presidente Cipriano Castro dio, mediante un telegrama en clave, la orden para el fusilamiento de Paredes. En el amanecer del 15 de febrero es sacado de los camarotes del vapor donde lo llevaban y le dice uno de los verdugos: "Levántese, que lo vamos a conducirá otro barco". Paredes se sonrió y dijo: "Es para matarme, sabía que jugaba la vida al poner los pies en Venezuela. Vamos". Fueron sus últimas palabras. Al salir del camarote, es destrozada su cabeza a tiros.
Como lo prometió a su padre, ya no se burlarían de él. Su cadáver fue echado a las aguas del Orinoco. Castro es acusado y se le dicta auto de detención por este crimen, sentencia que no se cumplió porque para la fecha ya el Cabito estaba en el exterior. El cadáver de Paredes es rescatado y trasladado a Caracas con honores. Fue sepultado con actos y homenajes oficiales. Su sueño se cumplió a medias: lo recibieron con honores y lo aclamaron en Caracas, pero no entró triunfante, sino muerto.
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