Libro Crónicas desde Morón - Calor de pueblo
Los pueblos son fuentes inagotables de conocimientos o como lo dijo una vez el gran poeta Aquiles Nazoa: los pueblos conforman los verdaderos valores creadores. La palabra pueblo tiene muchas acepciones y usos. Cada quien la da un significado según su conveniencia, sobre todo en el mundillo político.
Revisando el diccionario encontramos innumerables contenidos semánticos equivalentes a esta palabra. Sin embargo, preferimos seleccionar las que nos parecen más pertinentes para ilustrar estas líneas. Pueblo: "conjunto de personas de un lugar, región o país", "gente común y humilde de una población ".
En funciones de cronista me estoy reuniendo con la asociación civil del barrio El Jabillo, la cual fue legalmente constituida el 17 de febrero de 1990, siendo su propósito fundamental la construcción de la escuela del sector y asegurarse del buen funcionamiento de la misma. La idea de estas reuniones, muy fraternales por cierto, es la de producir una publicación en forma de folleto o revista, contentiva de la historia de la escuela.
La historia de esta escuela es muy singular, la cual ha sido recopilada en gran parte por el amigo Edgar Lugo, directivo de la asociación. Sobre su versión hemos venido trabajando complementándola y enriqueciéndola con los aportes del resto de los integrantes de la comunidad El Barrio El Jabillo, posee una tradición de lucha comunitaria quizás única en el municipio y que resaltarla significa estimular a otras comunidades de la zona.
Cuando en 1968 decidieron reunirse un grupo de corianos para sembrar una escuela donde sólo existía un pedregal y un rancho de bahareque, se estaba logrando únicamente forjar una idea, una meta, una esperanza, una utopía. Sabían que conseguir el objetivo no era nada fácil, pero su férrea voluntad y unidad les permitía soñar. El grupo de jabillenses se compactaron como un solo hombre alrededor de la idea de una escuela para la creciente prole.
En las primeras de cambio, obtuvieron en propiedad un terreno pequeño para la construcción de la escuela; las vicisitudes no se hicieron esperar. El pesimismo de algunos y la desidia gubernamental fueron la nota que caracterizó los primeros tiempos; mas esto no doblegó el entusiasmo y el tesón de la junta promejora constituida en aquel entonces e integrada por Mario Lugo, Gilberto Morillo, José Aniceto Pérez, Cilo Ruíz, Narciso Escalona, Julio López, Edmundo Naranjo, Ventura Chumos, Osear Chirinos (Chicho), Ismael Pérez. Justo Bravo, Hermógenes Raaz, Hipólito Gómez, Juan Bullet y otros.
Recordemos que para el año mencionado, Morón pertenecía a la jurisdicción del Distrito Puerto Cabello y empezaba a consolidarse como un polo industrial de referencias nacionales, por lo que su población crecía a ritmos acelerados, grupos de inmigrantes se agolpaba en cualquier terreno disponible. El Jabillo, al igual que otros barrios, acrecentaron rápidamente su población; la escuela era necesaria.
La Junta de El Jabillo logra primeramente una escuela de dos grados con el nombre del poeta zuliano Udón Pérez, la cual es mudada para el sector El Trapiche, quedando de nuevo El Jabillo sin escuela. Se proponen entonces construir sobre el terreno ya adquirido, su propia escuela. Piedra a piedra, bloque a bloque van levantando su escuelita. Colaboran personalidades privadas y organismos públicos, se hacen rifas, verbenas, se le pide a la comunidad "de un bolívar en adelante".
Morón ya es municipio autónomo, la escuela paulatinamente va obteniendo más grados, se eligen las comunidades educativas, la lucha continúa, se logra la graduación y se piensa ya en una escuela básica.
Se incorporan nuevos vecinos a la causa, como Ramón Aguilar, poeta popular que siempre lleva un verso a flor de labios, ojalá algún dia pudiéramos publicarle sus cientos de versos escritos con sabor a pueblo.
Hoy la escuela posee una bonita y moderna edificación bien dotada, nutrida del bullicio de los niños y del cariño de sus maestros. Hubo una esperanza, se hizo un esfuerzo, por tanto, existe una obra. Los miembros de la asociación civil han dicho que la lucha no ha terminado. Dicen que quieren ver a su escuela todavía mejor y que se curse hasta el noveno grado. ¡Suerte en su empeño, honorables luchadores!
La actual directiva de la Asociación Civil de el Jabillo está integrada de la siguiente manera: Presidente, Gilberto Morillo; Vicepresidente: Gidio Montañez; Secretario de Planificación, Régulo Rojas; Secretario de Organización, Edgar Lugo; Secretario de Finanzas, Ramón Aguilar; Secretario de Educación, Mario Lugo; Secretaria, Yaritza de Morillo; Primer Vocal, Irradia Lugo; Segundo Vocal, Delia Colina.
Libro Crónicas desde Morón - Población Flotante
Morón es un punto nodal. Su ubicación estratégica ha sido el factor de su crecimiento. Es un polo de atracción poblacional por su parque industrial y por su accesibilidad, más bien es un lugar de transeúntes. ¿Quién no ha pasado por Morón alguna vez? Es un pueblo de bienvenidas y despedidas. El poeta José Joaquín Burgos nos lo pinta impecablemente de esta manera: "Morón es una ventana abierta al mar y a la montaña al mismo tiempo. Una encrucijada desde la cual arrancan caminos hacia rumbos de siempre, tendidos a la falda de serranías de entrañas mágicas, trono de María Lianza, o por la propia costa, rumbo al cielo fakoniano, o, después de El Palito, atravesando el abra de las Trincheras para llegar al corazón populoso de Carabobo. Pero más que esa simple referencia paisajística, Morón es también una encrucijada en el tiempo. Una esquina de la historia venezolana, un espacio vital..".
También Miguel Elias Dao, cronista de Puerto Cabello, sostiene que "El pueblo (de Morón) es una encrucijada de caminos, rutas que parecen abrazos extendidos para una bienvenida". De modo que no ha sido ajena a su desarrollo la estupenda situación geográfica de Morón. Esta ha incidido en las grandes inversiones del área que a la vez ha sido una causa de los asentamientos provisionales de pobladores que terminada su relación de trabajo regresan a su lugar de origen.
En realidad son una incertidumbre las cifras oficiales de la población moronense. El último censo oficial (1991) estuvo colmado de tantas fallas e irregularidades que no resulta valedero considerar esas cifras en rigor sino más bien tomarlas como simples referencias. Este censo le dio un poco menos de cincuenta mil habitantes al municipio, cantidad que dista mucho de la realidad. Estimamos que la población actual debe ubicarse entre los sesenta y setenta mil habitantes, claro está, no hemos tomado en cuenta el alto volumen de población flotante para estas estimaciones.
La población flotante está compuesta por gente de residencia temporal en el municipio, por los trabajadores a destajo que vuelven a sus hogares (fuera del municipio) cuando concluye su contrato laboral, por trabajadores fijos de las empresas que residen en Yaracuy, Falcón o Valencia, por altos empleados, trabajadores clasificados, gerentes que sólo tienen a Morón como un centro de trabajo y nada más. Ningún gerente de las empresas importantes de la zona vive en Morón. Y los profesionales, empleados medios y altos cuando adquieren mayor relevancia y mayor poder adquisitivo se marchan a Valencia. Pareciera que Morón no fuese digno de acogerlos como huéspedes.
Hubo otro tipo de población flotante o transeúnte. Fue el transeúnte que se marchó en vientre o en matriz. En las décadas de los 70 y 80 se produjo un fenómeno curioso en Morón. Repentinamente comenzaron a aparecer mujeres de tez blanca y mejillas rojizas que fueron empleadas unas en bares y restaurantes de la localidad, y otras devinieron en meretrices. Su rara belleza las convirtió en un punto de atracción para los picaflores y galanes, pero fundamentalmente para los dueños de negocios y allegados. Incluso se habilitaron flotas de vehículos particulares para hacer el transporte de las muchachas desde las entrañas del estado Bannas hasta Morón. Todos querían ser los primeros al bate. Algunas de ellas desconocían el destino que les esperaba. Casi siempre los carros adrede se descomponían en el transcurso del viaje (desparecían por arte de magia las bobinas, bujías, etc.), por lo que había que hacer un alto en el camino, allí se consagraba la pérdida del himen o el primero marcaba ya su territorio de dominio.
Una vez establecidas en su faena laboral, las muchachas gozaban de todos los privilegios y atenciones, los admiradores pululaban por doquier (más de uno se quedó limpio), pero siempre había los jefes, los preferidos, los que mandaban por aquello de que chequera mata galán". Había un reciclaje de mujeres, un constante renovar. Unas iban, otras venían y en definitiva desaparecieron del escenario moronense en la década de los 90. Hoy sabemos de fuente fidedigna que existe en el estado Bannas un barrio bautizado con el nombre Los hijos de Morón, poblado fundamentalmente por los herederos o emigrantes en vientre producto de aquellos amores de las damas barinesas con los galanes de Morón. En esta colonia de moronenses en Barinas son comunes los apellidos García, Pereira, Da Silva, Moreno, Abreu, Martínez, y otros que se me escapan.
La fundación del barrio El Mamón
Continuamos con la microhistoria de algunos sectores populares de Morón, hoy vamos a detenernos en el Barrio El Mamón.
Hemos tomado como base para este escrito ciertos datos aportados por dos vecinos del lugar como lo son Omar Morales y Oscar Lugo, hijos de los fundadores.
Seguimos aplicando aquello que dijo Enrique Bernardo Núñez; "El pueblo mismo es el cronista por excelencia".
El Barrio El Mamón se encuentra al norte del Municipio, era un espacio agreste en donde algunas casas se ubicaron en una loma pronunciada y el resto en la planada que se extiende a su alrededor hasta la cercanía del Barrio Trapiche, donde divide ambos sectores la vieja línea férrea que conducía hacia la petroquímica.
El Mamón colinda al sur con la avenida Falcón, al este con el barrio El Jabillo, al oeste con la urbanización coro y al norte con El Trapiche.
Veamos que nos dicen los hijos de los fundadores: "Por el año de 1954 llegaron los primeros habitantes del sector los cuales fueron Juana Rojas, Petra Reyes, el señor Urbina, la señora Catalina, Juan Ramón Morales, Polo Bravo Hernández, Juan Zabala, Julia Huarter, Sergio Refunjol, Isabel Naranjo, la familia Leonardi.
Para ese entonces se contaron diez casas.
Para esa época esta comunidad no tenía nombre definido; en 1958 existía un comerciante en la encrucijada de Morón de procedencia portuguesa llamado Salvador, el cual sacrificaba burros y los restos los botaba para esta zona, por lo que llamaban al sector "Bota Burros", el cual sería su primer nombre.
Más adelante en el año 1961, en una reunión de los caballeros que habitaban la comunidad, entre palo y palo, deciden cambiar el nombre al sector y deciden dar un nombre de una marca de aguardiente de caña, de tal manera que le colocaron el nombre de "La Florida" y a las calles también le ponen los nombres del mismo tenor: calle "Senador", calle "Popular" y calle "La Vera" que eran las tres calles existentes para aquel momento, porque la calle La Libertad y La Línea eran montañas.
Cuando llega la familia Pérez se convierten en los primeros habitantes de la calle La Vera.
En el año 1965 deciden reunirse los pocos habitantes en el frente de la vivienda de la familia Barrios, donde todas las familias del sector tenían pipotes para que el tanque cisterna les depositara el agua; cada pipote tenía las iniciales del dueño.
En esa reunión se decidió cambiar el nombre nuevamente al caserío y deciden llamarlo "El Mamón", porque en ese entonces existían varios árboles de ese fruto en el lugar, quedando así bautizado el sector con este nombre.
Hay que hacer notar que para esta época ya las viviendas disponían del servicio de electricidad.
En la actualidad es el nombre que lleva nuestro barrio con orgullo.
Para los años ochenta del siglo pasado deciden reunirse los habitantes y formar como especie de un comité de vecinos en la búsqueda o solicitar los servicios públicos que no existían; Emiro Reyes preside este primer comité de vecinos.
Pero fue después de la formación de la asociación de vecinos encabezada por Omar Morales, José Cumare, María Chirinos (chica) y con el resto de la comunidad se proponen en darle nuevo nombre a las calles, y entonces queda el sector El Mamón formado por las siguientes calles: la calle principal pasa a llamarse Rafael Urdaneta, también se denomina calle San Miguel, calle Libertad, calle La Línea.
Años después se enumeraron las casas.
En el mandato de Eugenio Bello Castillo como alcalde del Municipio en el año de 1990, se logra la construcción de los brocales, tuberías de aguas blancas y asfaltado de las calles, excepto la calle La Línea.
Para ese momento los dirigentes vecinales eran Omar Morales, José Cumare, Israel Dávila, María Chirinos y Juana González (blanca).
Durante el gobierno de Rafael Garrido como alcalde de la ciudad, se logra las tuberías de aguas negras y la electrificación de algunas áreas que faltaban, brocales que faltaban, tuberías de aguas blancas, el asfaltado de la calle La Línea.
Para ese entonces existían los mismos dirigentes.
En el año 2002, los dirigentes vecinales Ramona Arias, Pedro Chirinos, Alcides Chirinos, Juana González, entre otros, se logró por medio de la alcaldesa Nelly Colina, la cancha deportiva, la pavimentación y la escalera del callejón uno de la calle La Línea...
Hasta aquí fue el relato de los vecinos del barrio El Mamón y buenos amigos Omar Morales y Oscar Lugo.