Alpargatón y la Guerra
Este hermoso valle con nombre de calzado grande. sucumbía frente a las pestes y las calenturas, pero además había otra causa: La guerra. La guerra de independencia fue un factor de perturbación para la economía y la demografía de las zonas rurales adyacentes a Puerto Cabello. En efecto, los suburbios y sementeras del área entre ellas Alpargatón - eran objeto de saqueos y de destrucción de las haciendas y pueblos por parte de las huestes españolas como también de los patriotas hasta 1823. En 1815 lo realistas acaban con la cosecha de maíz, aún verde, en las cercanías de puerto cabello para convertirla en comida para sus reses; luego, en 1820, "se asolan las haciendas locales, obligándose además a los esclavos a tumbar la mata de plátanos, con el objeto de que sirviera para alimentación al ganado, quedando las haciendas sin cultivo ni recolección de sus cosechas" (Cunill Grau). Nuestro prócer José Antonio Páez, en 1822, confiesa que había "destruido el incesante manantial de Borburata que les aliviaba demasiado (a los realistas- sitiados), he acabado por fin con cuanto contaba en este territorio". Los pueblos de Alpargatón y Urama eran incendiados previamente antes de proceder a su despoblamiento por parte de los ejércitos ocupantes, he aquí una confesión de uno de los líderes de las tropas atacantes: "triste en primer lugar de entrar en la obscuridad de la noche unos pocos, incendiar el pueblo tirando pajuela en los techos que son de paja, y al punto del incendio, que sentirá los efectos de la confusión, entrar a fuego y sangre sin cuartel" (idem). El despoblamiento a la vez era ocasionado, después de 1812, por los continuos embargos y secuestros de las principales haciendas por los ejércitos que obligaban a los propietarios, mayordomos y esclavos a abandonar sus posesiones. Los esclavos huían hacia las montañas lejanas o cercanas a formar los llamados "cumbes", allí mismo en los cerros de Alpargatón para esconderse tanto del castigo del amo blanco como del azote de las guerrillas que los reclutaban para los trabajos forzados en obras en las cercanías de Valencia, o para servir como soldados en la guerra. Había una orden expresa de un oficial a su subalterno: "Que en los pueblos de Morón, Alpargatón y urama se levanten guerrillas de gente del país, a cuyo efecto enviara V.E, las armas, municiones y fornituras necesarias, con algunos oficiales, encargados de organizarlos y de levantarlos hasta la fuerza de 400 o 500 hombres; llamando los esclavos de aquel distrito para este servicio y dando la libertad a los que presenten útiles, o si toman las "mas". Visite mi blog www.alexiscoello.com.ve ista Municipal J. J. Mora
Los estragos de la guerra de Alpargatón y otros pueblos de la costa venezolana
Este hermoso valle con nombre de calzado grande sucumbía frente a las pestes y las calenturas, pero además había otra causa: la guerra. La guerra de independencia fue un factor de perturbación para la economía y la demografía de las zonas rurales adyacentes a Puerto Cabello. En efecto, los suburbios y sementeras del área -entre ellas Alpargatón- eran objeto de saqueos y de destrucción de las haciendas y pueblos por parte de las huestes españolas como también de los patriotas hasta 1823. En 1815 los realistas acaban con la cosecha de maíz, aún verde, en las cercanías de Puerto Cabello para convertirla en comida para sus reses; luego, en 1820, "se asolan las haciendas locales, obligándose además a los esclavos a tumbar la mata de plátanos, con el objeto de que sirviera para la alimentación al ganado, quedando las haciendas sin cultivo ni recolección de sus cosechas" (Cunill Grau). Nuestro prócer José Antonio Páez, en 1822, confiesa que había "destruido el incesante manantial de Borburata que les aliviaba demasiado (a los realistas sitiados), he acabado por fin con cuanto contaba en este territorio". Los pueblos de Alpargatón y Urama eran incendiados previamente antes de proceder a su despoblamiento por parte de los ejércitos ocupantes, he aquí una confesión de uno de los líderes de las tropas atacantes: "triste en primer lugar de entrar en la oscuridad de la noche unos pocos, incendiar el pueblo tirando pajuela en los techos que son de paja, y al punto del incendio, que sentirá los efectos de la confusión, entrar a fuego y sangre sin cuartel". El despoblamiento a la vez era ocasionado, después de 1812, por los continuos embargos y secuestro de las principales haciendas los propietarios, mayordomos y por los ejércitos que obligaban a esclavos a abandonar sus posesiones. Los esclavos huían hacia Ejércitos en plena campaña en valles costeros. las montañas lejanas o cercanas a formar los llamados "cumbes", allí mismo en los cerros de Alpargatón, para esconderse tanto del castigo del amo blanco como del azote de las guerrillas que los reclutaban para los trabajos forzados en obras en las cercanías de Valencia, o para servir como soldados en la guerra. Había una orden expresa de un oficial a su subalterno: "Que en los pueblos de Morón, Alpargatón y Urama se levanten guerrillas de gente del país, a cuyo efecto enviará V.E. las armas, municiones y fornituras necesarias, con algunos oficiales, encargados de organizarlos y de levantarlos hasta la fuerza de 400 ó 500 hombres; llamando los esclavos de aquel distrito para este servicio y dando la libertad a los que presente útiles, o si toman las armas". En estos casos se arrancaban a la fuerza a los brazos útiles y comprometidos con las faenas del campo, con la mano de obra en los cultivos, para llevarlos sometidos, tipo recluta, a los ejércitos en armas como simples soldados en detrimento de la economía agrícola que prevalecía en el área de este litoral carabobeño. Por otra parte, también ocurrió que se tomaban como represalia o venganza si los pueblos apoyaban tal o cual causa, entonces venían las tropas rivales a destruir y asolar los caseríos y sembradíos de las poblaciones para darles escarmiento por la supuesta traición, así sucedió en el año de 1859 cuando el general Ezequiel Zamora visita el pueblo de Morón, recibiendo un fuerte apoyo y adherencia a su ejército de un gran número de moroneros (400 según el cronista Emilio Navarro) que se marcharon con él hacia los destinos del occidente del país para participar en la famosa batalla de Santa Inés. Sin embargo, poco tiempo después de que el general Zamora se marchó de Morón, llegaron las tropas del gobierno dirigidas por el comandante Silverio Escalona y procedieron a incendiar y a devastar los caseríos de Sanchón, Morón, Alpargatón y Urama, como represalia y castigo al apoyo que le habían brindado estos pueblos a la causa de la Federación. Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 a.m. en el programa "Crónicas en domingo" por la emisora Caribeña Mil A.M.
Libro Crónicas desde Morón - Los Cumbes y los Cimarrones
Según el diccionario, la palabra cumbe significa "cierto baile de negros ", "son de este baile". Y la palabra cimarrón: montaraz, salvaje, indómito, perezoso, reacio ala trabajo". Estos vocablos han estado ligados a la vida de los esclavos negros de Venezuela.
Durante la etapa colonial se usaban con mucha frecuencia estos términos. Cimarrón era el negro que se escapaba de sus amos, el que huía de las haciendas para internarse en el monte. Esto implicaba rebeldía ante el amo y era un delito para las leyes españolas. Ya de por sí haber nacido negro era un delito. Las leyes de los blancos obligaban a los dueños de las haciendas a denunciar la escapada delnegro: "Cualquier vecino o morador de aquella provincia, oque tuviere administración su hacienda, se le fuere a ausentare el negro, o negra del servicio, tenga la obligación de manifestar y declarar dentro del tercer día ante el escribano del Cabildo de la ciudad. Y si el amo del negro no lo manifestare dentro de dicho tiempo, incurrirá en pena de veinte pesos de oro, aplicadas por tercias partes al Juez, Denunciador y obras públicas".
A los negros esclavos se les hacía imposible la vida, no se les permitía viajar, caminar durante las noches en las poblaciones y ciudades, no podían portar armas ni llevar banderas de los ejércitos, las esclavas negras no podían llevar prendas ni mantas de seda. Los negros sólo estaban destinados al trabajo en las minas y haciendas, engrillados o bajo la observación del amo. Las leyes de los blancos apenas les permitían unos días libres para festejar a su manera los días de San Juan, San Antonio, San Benito. "Ese solo santo a quien dedicaban sus cantos y sus danzas fue la única oportunidad para aglutinar sus valores culturales, que han prevalecido a través del tiempo como expresión de la tradición oral" (1).
Toda opresión conllevaba a que el negro se convirtiera en cimarrón fugándose a las montañas donde formaban sus cumbes. Los cumbes eran comunidades donde se agrupaban los negros y mantenían relaciones de grupos basados en conceptos de igualdad. "En el año de 1720, Olavarriaga calculó el número de cimarrones en veinte muy para la visita de Humboldt en 1801, se estimó en sesenta mil... Si el amo sabía que su esclavo negro tenía contacto con cimarrones, estaba autorizado para ahorcarlo o en el menor de los casos, de propinarle trescientos azotes" (2).
Las zonas de Morón, Sanchón, Urama y Alpargatón eran propicias para los prófugos y cimarrones por su tupida topografía y además por ser un área de contacto con los contrabandistas. En 1712 un vecino de Alpargaten, Martín Ascanio, señala que "Acaban de ocurrir en Urama y Valles de la Costa de Abajo, una numerosa partida de cimarrones". Cita Miguel Elias Dao, quien dice al respecto lo siguiente: "Casi un centenar de cimarrones, escapados de haciendas del litoral y algunos procedentes de Curazao, mantenían en zozobra, prácticamente aterrorizados, a los habitantes de las comunidades cercanas, a quienes robaban los frutos, talaban los platanales, raptaban a las mujeres esclavas y cometían actos vandálicos y abusos incalificables.
Según el mismo relato, al jefe de este grupo de cimarrones lo apodaban El ahijado del diablo, puesto que hacía sus travesuras impunemente o desaparecía misteriosamente entre las haciendas, por lo que decían que estaba protegido por el propio mandinga. Los hacendados, cansados de las tropelías de este negro bribón, deciden juntar 25 hombres para darle caza, el negro se entera de su búsqueda y valientemente sale a Morón a enfrentarse a sus perseguidores, donde resulta muerto y capturado gran número de sus partidarios.
Muchos de estos cimarrones venían huyendo desde Curazao o de otras antillas holandesas y se establecían en Morón sometiéndose a la fe cristiana y acogidos por las autoridades eclesiásticas. Posteriormente no conseguían trabajo o el ambiente les era hostil, por lo que decidían dedicarse al pillaje, a la violencia o al robo. Otros se tornaban vagabundos y holgazanes, deambulando por las calles sin oficio fijo para luego caer en las garras del vicio. "Algunos de estos negros no vivían en cumbes o rochelas ni estaban sometidos a la esclavitud por haber alcanzado su libertad por medios legales o ya eran de condición libre, pero antes de convivir en núcleos de ciudadanos, preferían la vida suelta o vagabundear sin trabas, mirando siempre al sol y disfrutando del aire libre de cualquier rincón de la montaña ", al decir de Miguel Elias Dao. Quizás este ambiente les hacía recordar sus selvas africanas...
(1) Sojo, Juan Pablo. "Algunas supervivencias negro-culturales en Venezuela". Archivo de Folklore, N". 8. I Instituto de Antropología. (2) Mérida, Marco Tulio: "Canoabo, un pueblo de Carabobo" (Ediciones del Gobierno de Carabobo).
La ciudad
La ciudad no es la aglomeración de las casas y edificios con sus calles, la ciudad es el espiritu que nace de allí y que nos irradia a todos; es la afinidad cultural y el sentido de pertenencia que nos unifica en torno a nuestros valores. La ciudad es nuestra bandera, nuestro escudo y nuestro himno cuando todos los morenses nos sentimos representados en ellos como símbolos del gentilicio y no como meros emblemas decorativos. El poeta Pedro Francisco Lizardo dijo una vez que: "una ciudad así construida generará su propio espíritu. Y juntará su palabra con la del hombre y entonces tendrá quien la cuente. Quien la diga y la célebre, quien la explique y la defienda, quien la sostenga y la concilie, quien la sufra y la padezca, quien la dirija y la proteja". El poeta Lizardo vuelve a sentenciar con su limpia prosa: "No es por simple azar que nacen y crecen las poblaciones, toda fundación surge por imperativo histórico y geográfico y toda ciudad descansa sobre la tradición que es simple y llanamente conciencia de pueblo". He ahí los cimientos de la ciudad: su conciencia de pueblo, su memoria colectiva, su historia y sus tradiciones. Porque "un pueblo sin anales, sin memoria del pasado sufre una especie de muerte, viene a ser como aquella tribu que sólo andaba por el agua para no dejar su huella", como bien lo dijo el cronista mayor de todos los tiempos: Don Enrique Bernardo Núñez. Pero, el municipio Mora no es como esa tribu que no dejó huellas; tenemos una historia en común que nos viene desde tiempos remotos en este espacio geográfico del estado Carabobo, cercano al mar, que bate sus olas a poca distancia. Viejo escenario de piratas y contrabandistas incursionando en los inhóspitos parajes y ensenadas del golfo triste. Ese mismo mar que se convertía en caminos abiertos por donde transitaban los barcos Guipuzcoanos preñados de frutos extraídos de nuestro territorio. Aquella antigua aldea de negros, rodeada de montañas en donde a menudo acudían los cimarrones, fugitivos y otros rebeldes huyéndoles al látigo esclavista, y aquí formaron sus cumbes o rochelas para compartir su pena y su dolor, y para solazarse bajo la protección de vírgenes serranías, tierra aún olorosa a cacao, cuyo olor se quedó como un estigma en la piel de sus primitivos pobladores. PD: Amigo alcalde, la ciudad reclama que se le restaure el bronce natural a la estatua del Libertador en la plaza Bolívar. La pátina se remueve con un químico que se usa para tal efecto. Nada cuesta consultar antes de actuar. *Cronista Oficial del Municipio Juan José Mora.
El Origen de Morón
Morón significa morro, monte. Aunque el pueblo de Morón no fue fundado en el siglo XVI ya se tenía noticia de su río por un croquis del Golfo Triste diseñado por Don Juan de Pimentel donde aparecen los ríos Aroa, Aracoy o Yaracuy y Morón-. Todavía en el siglo XVII la población de Morón es mayoritariamente indígena que apenas sobreviven, el resto de los habitantes son algunos blancos dueños de haciendas de cacao y cierta cantidad de negros esclavos y libres.
Morón no tiene fecha de fundación ni fundador conocido. Probablemente el nombre del pueblo fue tomado del río que para aquel entonces era navegable por Canoas de mediano tamaño que transportaban productos agrícolas. Los conquistadores y sacerdotes españoles acostumbra¬ban a colocar sus nombres a ríos y lugares. "Es común el nombre de Morón en Es¬paña y en varios países hispanos como Argentina y Cuba. No es extraño que en nuestro caso haya sucedido algo similarâ€.
Juan de Morón fue un conquistador y encomendero español. Fue fundador de Trujillo. Estaba casado con Isabel Flores y tenía un hijo llamado Marcos Valera. Juan de Morón participó con Diego García de Paredes en la conquista y población de Cuicas (Trujillo} y también en la defen¬sa de Nueva Segovia (Barquisimeto) en 1553 cuando los ataques del Negro Miguel, Rey de Buria. "Fue uno de los fundadores de de la ciudad Rodrigo de Maracaibo y su primer Alcalde... Por espacio de varios años estuvo en la región de Nirgua, gastando gran parte de sus bienes en servicio de la Real corona". No olvidemos que el territorio de Morón fue jurisdicción de Nirgua ¿No estaría aquí el origen del nombre de la ciudad de Morón?
El cumbe fue una agrupación de negros esclavos escapados de sus amos de las haciendas cercanas y loangos que eran negros esclavos escapados de curazao y que aquí obtenían la libertad, se internaban en las montañas y parajes solitarios para esconderse de las persecuciones y las leyes de los blancos. En sus escondrijos construían viviendas improvisadas y formaban una comunidad que se reencontraba con sus ritos y sus culturas africanas ancestrales. Uno de los cumbe de la zona estuvo ubicado en las alturas del río Sanchón. Muchos negros de los cumbes se arraigaron a esta tierra y se constituyeron en el núcleo originario de la población moronense.
Se estima que a principios del siglo XVII (de 1700 en adelante) se conforma un núcleo poblacional o caserío con cier¬ta uniformidad. No fue fundado oficialmen¬te como pueblo de españoles sino que en forma lenta y espontánea se va agregando y concentrando el contingente humano sobre el territorio hasta adquirir fisono¬mía de pueblo. A comienzo de 1700 aparece la iglesia como factor de unidad espiritual bajo el patronato la virgen de Santa Ana. Ya antes en forma provisional había estado San Francisco como patrono del poblado. En 1720 la iglesia estaba a Cargo del Capellán Sebastián Herrera. En 1733 fue asignado el sacerdote Rodríguez Tinoco para los oficios religiosos en la costa de Morón.
En 1730 Y 1733 se produce en la zona costera, que incluye a Morón, la rebelión de Juan Andrés López del Rosario mejor conocido como "Andresote". Era un zambo nativo de Valencia que tomó las armas y li¬deró a un grupo numeroso de negros, indios, blancos hacendados y contrabandistas para enfrentar los abusos de la Compañía Guipuzcoana y en defensa del comercio ilí¬cito con los holandeses que operaban desde la isla de Curazao. Para ese entonces la población era aproximadamente de 237 habitantes compuesta de la siguiente ma¬nera: Alpargatón 120 personas (28 casas), Urama 12 personas (6 casas), El Salao 66(11 casas) y Morón 39 (8 casas).
Para 1768 la población de Morón al¬canza a 168 personas. Distribuidas así: 6 blancos (4 hombres y 2 mujeres}, 58 par¬dos (25 h y 33 m}, 30 niños, 74 esclavos 38 h Y 36 m); como podrá notarse el 44% lo constituye la población esclava. 1773 5 años después Morón tiene 127 ha¬bitantes y Alpargatón 202 para un total de 329 pobladores. Nótese que Alpargatón posee más habitantes que Morón por lo lle¬gó a ser primero que éste cabecera de poblado. Esta población vivía de las activida¬des agrícolas, los productos como el Ca¬cao, maíz, plátanos etc. que llevaban al puerto de Puerto Cabello a vender. Morón llegó a ser el mayor productor de Cacao de la costa. También había la crianza de ganado y otros animales. El contrabando fue practicado con mucha frecuencia.
En 1773 Morón, Alpargaton, Sanchón y urama reciben la visita del ilustre Obispo Ma¬riano Martí. De Morón dice lo siguiente: "es un pequeño caserío ubicado a escasos me¬tros del río del mismo nombre, habitado por esclavos y otras gentes libres que cul¬tivan las haciendas de cacao".
La estadía del Obispo Martí fue posi¬tiva para estos pueblos por su 1abor civi¬lizatoria y humanística. El l6 de marzo del año mencionado inspecciona la iglesia de Morón conjuntamente con el Vicario y algunos vecinos y dice al respecto: "La fabrica es de adobe, cubierta de tejas, tiene un área de trece varas de largo y siete y tres cuarto de ancho, contando solamente con un altar". También visita la iglesia de Alpargatón encontrándola de bahareque doble, cubierta de palma, con un área disponible de veinte varas de largo y siete de ancho, con un altar".
Urama es actualmente una parroquia del municipio Juan José Mora. En lenguaje indígena significa "lapa". En l628 perteneció a la jurisdicción de Nirgua, sin embargo, fue después de 1711 que se concentró un movimiento poblador vinculado estrecha¬mente al caserío de Canoabo.
En 1835 Urama pasó a ser parte del can¬tón de Montalbán que se había separado de Nirgua. Posteriormente, junto con Morón, llegó a ser integrante del Distrito Puerto Cabello. Su santo patrón es San Juan Bau¬tista que para el año de 1726 contaba con una iglesia de paja dedicada su veneración.
Urama también era un lugar habitado fundamentalmente por negros esclavos que laboraban en varias haciendas de cacao.
El 5 de agosto de 1811 el Ejecutivo ¬Nacional le otorga el título de ciudad a Puerto Cabello. En dicho documento oficial aparecen Alpargatón Y Morón como parroquias pertenecientes al suburbio de la nueva ciu¬dad.
Luego vendrían largos años de guerra por la independencia y Morón serviría como encrucijada de caminos que comunica¬ban las tropas en pugna desde el centro del país hacia el occidente y viceversa.
En 1824 se promulgó la ley de divi¬sión político-territorial de la Repúbli¬ca de Colombia en la cual se le da la de¬nominación de Carabobo al territorio que hoy ocupan los estados Lara, Yaracuy, Co¬jedes y parte de Aragua, y por supuesto, incluía el territorio del actual estado Carabobo.
Morón y Alpargatón formaron parte como parroquia del Cantón Puerto Cabello, no así Urama que continuó integrada al Cantón de Montalbán desde la fundación de ésta en 1628.
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El 31 de diciembre de l826 acontece la visita del Libertador Simón Bolívar al pueblo de Morón. Serían las once de la ma¬ñana cuando entró el Libertador triunfante sobre la calle polvorienta y seca que con¬ducía a varias rancherías no bien dispuestas en el espacio, pero el ánimo de la multitud qUe aclamaba a los visitantes recompensaba la fatiga y la inclemencia de aquel sol moronero.
El griterío de los moradores no cesa¬ba dando vivas al paso del Libertador, vea¬mos que nos dice al respecto el cronista Miguel Elías Dao: "Negros, zambos, mesti¬zos y criollos, esclavos o no, se integra¬ron a una misma fe para decir presente. El Libertador recibió del pueblo las mejores atenciones unidas a un suculento almuerzo de campaña".
Los Misterios de Sanchón
En verdad que es enigmático este sector, ubicado en el extremo oriental del Municipio Juan José Mora, en los linderos con Puerto Cabello. Está emplazado entre la montaña y el mar. Es un lugar para las leyendas, los mitos y los fantasmas que desde antaño habitan en sus alrededores. Su clima y el temperamento de sus aguas han sido descritos como no muy benignas para el asentamiento humano.
Por las piezas arqueológicas encontradas en el sitio, se supone que hubo allí un poblamiento indígena primario. Pero después fue zona de cimarrones (negros esclavos escapados de sus amos) que formaron sus cumbes montaña adentro. Y esparcieron por todo el sector la magia de sus cantos junto a los ecos tamboriles que aun escuchan, a media noche y en luna nueva, los viajeros que temblorosos solo alcanzan a exclamar: ¡Los cimarrones están enrrochelao!
Por allí pasaron los soldados de Zamora en 1859 para luego destrozar al ejército godo, encabezado por los comandantes Andrés Avelino Pinto, José Rosario Armas y J. M. Cubillan, en la llamada batalla del El Palito. Pero luego regresaron nuevas tropas del gobierno a desquitarse, convirtiendo en cenizas el poblado de sanchón que una vez tuvo 54 casas con 208 habitantes. Allí tenía sus propiedades el General José Félix Mora con su rancho de tejas y adobe. Por allí impartió sus conocimientos y su fe cristiana la maestra Teodesa Benita Flores de López.
¿Cuántos nacieron y vivieron en Sanchón? ¿Cuántos murieron? Ni podríamos decir que es un pueblo de casas muertas, como la novela de Otero Silva, porque las casas desaparecieron. Solo ruinas hay. Ojalá pudieran hablarnos de sus fantasmas y de sus almas en penas.
Son numerosas las cosas que a este cronista han llegado de cuentos de aparecidos y de espantos o encantamiento. Se cuenta que hay un sitio allí donde desaparecen las personas que se introducen en él. Es decir, se pierden en un encantamiento. Por otra parte, a la altura del puente, sale en una bicicleta un hombre sin camisa que a veces es arrollado por los conductores que, asustados, aceleran sus vehículos cuando sienten el impacto. Unos pierden el control y se voltean. Otros llegan a los centros hospitalarios. Cuando revisan el carro, no hay golpes por ninguna parte.
Otro caso es una mujer vestida de blanco que pide una cola. Cuando se la dan, al poco tiempo de haber avanzado, su rostro es una calavera. Imagínese el susto del conductor. Otro caso es un muerto que se monta sin permiso en los vehículos y solo se siente cuando se sube y abre la puerta y cuando se baja y la cierra. Hay otras cosas más que después se las contaré. Si lo que digo aquí es falso, no es mi culpa. Yo solo recojo las voces del camino, que son las voces del pueblo.
Mi amigo José Vargas me ha insistido para que hablara sobre una laguna que se encuentra en el mismo sector de Sanchón, dado a su espíritu conservacionista. Esta laguna es muy antigua, desde los tiempos del temblador o la tembladera, lugar donde acudían los jóvenes de la época a buscar frutos silvestres. Lo cierto es que esa laguna, que hoy está protegida por la vigilancia de PDVSA, nunca baja su caudal, ni siquiera en tiempos de sequía. En ella se dice que posee en sus aguas una variedad de fauna acuática que merece ser conservada. Al igual que otro que se encuentra en los terrenos donde actualmente se está construyendo la planta de PDVSA GAS, que al parecer está siendo segada o drenada por la empresa. También me dicen que allí existen peces de gran tamaño y que es una lástima que no pueda protegerse para salvaguardar las especies propias que se mantienen en ese ecosistema acuífero, típico de un paisaje de vegetación xerófita.
El Orígen de Morón
Morón significa morro, monte. Aunque el pueblo de Morón no fue fundado en el siglo XVI ya se tenía noticia de su río por un croquis del Golfo Triste diseñado por Don Juan de Pimentel donde aparecen los ríos Aroa, Aracoy o Yaracuy y Morón-. Todavía en el siglo XVII la población de Morón es mayoritariamente indígena que apenas sobreviven, el resto de los habitantes son algunos blancos dueños de haciendas de cacao y cierta cantidad de negros esclavos y libres.
Morón no tiene fecha de fundación ni fundador conocido. Probablemente el nombre del pueblo fue tomado del río que para aquel entonces era navegable por Canoas de mediano tamaño que transportaban productos agrícolas. Los conquistadores y sacerdotes españoles acostumbra¬ban a colocar sus nombres a ríos y lugares. "Es común el nombre de Morón en Es¬paña y en varios países hispanos como Argentina y Cuba. No es extraño que en nuestro caso haya sucedido algo similarâ€.
Juan de Morón fue un conquistador y encomendero español. Fue fundador de Trujillo. Estaba casado con Isabel Flores y tenía un hijo llamado Marcos Valera. Juan de Morón participó con Diego García de Paredes en la conquista y población de Cuicas (Trujillo} y también en la defen¬sa de Nueva Segovia (Barquisimeto) en 1553 cuando los ataques del Negro Miguel, Rey de Buria. "Fue uno de los fundadores de de la ciudad Rodrigo de Maracaibo y su primer Alcalde... Por espacio de varios años estuvo en la región de Nirgua, gastando gran parte de sus bienes en servicio de la Real corona". No olvidemos que el territorio de Morón fue jurisdicción de Nirgua ¿No estaría aquí el origen del nombre de la ciudad de Morón?
El cumbe fue una agrupación de negros esclavos escapados de sus amos de las haciendas cercanas y loangos que eran negros esclavos escapados de curazao y que aquí obtenían la libertad, se internaban en las montañas y parajes solitarios para esconderse de las persecuciones y las leyes de los blancos. En sus escondrijos construían viviendas improvisadas y formaban una comunidad que se reencontraba con sus ritos y sus culturas africanas ancestrales. Uno de los cumbe de la zona estuvo ubicado en las alturas del río Sanchón. Muchos negros de los cumbes se arraigaron a esta tierra y se constituyeron en el núcleo originario de la población moronense.
Se estima que a principios del siglo XVII (de 1700 en adelante) se conforma un núcleo poblacional o caserío con cier¬ta uniformidad. No fue fundado oficialmen¬te como pueblo de españoles sino que en forma lenta y espontánea se va agregando y concentrando el contingente humano sobre el territorio hasta adquirir fisono¬mía de pueblo. A comienzo de 1700 aparece la iglesia como factor de unidad espiritual bajo el patronato la virgen de Santa Ana. Ya antes en forma provisional había estado San Francisco como patrono del poblado. En 1720 la iglesia estaba a Cargo del Capellán Sebastián Herrera. En 1733 fue asignado el sacerdote Rodríguez Tinoco para los oficios religiosos en la costa de Morón.
En 1730 Y 1733 se produce en la zona costera, que incluye a Morón, la rebelión de Juan Andrés López del Rosario mejor conocido como "Andresote". Era un zambo nativo de Valencia que tomó las armas y li¬deró a un grupo numeroso de negros, indios, blancos hacendados y contrabandistas para enfrentar los abusos de la Compañía Guipuzcoana y en defensa del comercio ilí¬cito con los holandeses que operaban desde la isla de Curazao. Para ese entonces la población era aproximadamente de 237 habitantes compuesta de la siguiente ma¬nera: Alpargatón 120 personas (28 casas), Urama 12 personas (6 casas), El Salao 66(11 casas) y Morón 39 (8 casas).
Para 1768 la población de Morón al¬canza a 168 personas. Distribuidas así: 6 blancos (4 hombres y 2 mujeres}, 58 par¬dos (25 h y 33 m}, 30 niños, 74 esclavos 38 h Y 36 m); como podrá notarse el 44% lo constituye la población esclava. 1773 5 años después Morón tiene 127 ha¬bitantes y Alpargatón 202 para un total de 329 pobladores. Nótese que Alpargatón posee más habitantes que Morón por lo lle¬gó a ser primero que éste cabecera de poblado. Esta población vivía de las activida¬des agrícolas, los productos como el Ca¬cao, maíz, plátanos etc. que llevaban al puerto de Puerto Cabello a vender. Morón llegó a ser el mayor productor de Cacao de la costa. También había la crianza de ganado y otros animales. El contrabando fue practicado con mucha frecuencia.
En 1773 Morón, Alpargaton, Sanchón y urama reciben la visita del ilustre Obispo Ma¬riano Martí. De Morón dice lo siguiente: "es un pequeño caserío ubicado a escasos me¬tros del río del mismo nombre, habitado por esclavos y otras gentes libres que cul¬tivan las haciendas de cacao".
La estadía del Obispo Martí fue posi¬tiva para estos pueblos por su 1abor civi¬lizatoria y humanística. El l6 de marzo del año mencionado inspecciona la iglesia de Morón conjuntamente con el Vicario y algunos vecinos y dice al respecto: "La fabrica es de adobe, cubierta de tejas, tiene un área de trece varas de largo y siete y tres cuarto de ancho, contando solamente con un altar". También visita la iglesia de Alpargatón encontrándola de bahareque doble, cubierta de palma, con un área disponible de veinte varas de largo y siete de ancho, con un altar".
Urama es actualmente una parroquia del municipio Juan José Mora. En lenguaje indígena significa "lapa". En l628 perteneció a la jurisdicción de Nirgua, sin embargo, fue después de 1711 que se concentró un movimiento poblador vinculado estrecha¬mente al caserío de Canoabo.
En 1835 Urama pasó a ser parte del can¬tón de Montalbán que se había separado de Nirgua. Posteriormente, junto con Morón, llegó a ser integrante del Distrito Puerto Cabello. Su santo patrón es San Juan Bau¬tista que para el año de 1726 contaba con una iglesia de paja dedicada su veneración.
Urama también era un lugar habitado fundamentalmente por negros esclavos que laboraban en varias haciendas de cacao.
El 5 de agosto de 1811 el Ejecutivo ¬Nacional le otorga el título de ciudad a Puerto Cabello. En dicho documento oficial aparecen Alpargatón Y Morón como parroquias pertenecientes al suburbio de la nueva ciu¬dad.
Luego vendrían largos años de guerra por la independencia y Morón serviría como encrucijada de caminos que comunica¬ban las tropas en pugna desde el centro del país hacia el occidente y viceversa.
En 1824 se promulgó la ley de divi¬sión político-territorial de la Repúbli¬ca de Colombia en la cual se le da la de¬nominación de Carabobo al territorio que hoy ocupan los estados Lara, Yaracuy, Co¬jedes y parte de Aragua, y por supuesto, incluía el territorio del actual estado Carabobo.
Morón y Alpargatón formaron parte como parroquia del Cantón Puerto Cabello, no así Urama que continuó integrada al Cantón de Montalbán desde la fundación de ésta en 1628.
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El 31 de diciembre de l826 acontece la visita del Libertador Simón Bolívar al pueblo de Morón. Serían las once de la ma¬ñana cuando entró el Libertador triunfante sobre la calle polvorienta y seca que con¬ducía a varias rancherías no bien dispuestas en el espacio, pero el ánimo de la multitud qUe aclamaba a los visitantes recompensaba la fatiga y la inclemencia de aquel sol moronero.
El griterío de los moradores no cesa¬ba dando vivas al paso del Libertador, vea¬mos que nos dice al respecto el cronista Miguel Elías Dao: "Negros, zambos, mesti¬zos y criollos, esclavos o no, se integra¬ron a una misma fe para decir presente. El Libertador recibió del pueblo las mejores atenciones unidas a un suculento almuerzo de campaña".