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Cumbes o Rochelas 🔍

Según Alexis Coello, eran formas de organización y refugio creadas por negros cimarrones, fugitivos y rebeldes que huían del látigo esclavista bajo la protección de las serranías.

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Cumbes 🔍

Según el texto, eran comunidades donde se agrupaban los negros cimarrones fugados a las montañas. En estos espacios se mantenían relaciones de grupo basadas en conceptos de igualdad, sirviendo como refugio ante la opresión del sistema esclavista colonial.

etimologia: Significa cierto baile de negros o son de este baile
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Fiestas de San Juan, San Antonio y San Benito 🔍

Según Juan Pablo Sojo, estas eran las únicas oportunidades permitidas por las leyes de los blancos para que los negros aglutinaran sus valores culturales a través de cantos y danzas.

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Crónica Web #60

La ciudad

La ciudad
La ciudad no es la aglomeración de las casas y edificios con sus calles, la ciudad es el espiritu que nace de allí y que nos irradia a todos; es la afinidad cultural y el sentido de pertenencia que nos unifica en torno a nuestros valores. La ciudad es nuestra bandera, nuestro escudo y nuestro himno cuando todos los morenses nos sentimos representados en ellos como símbolos del gentilicio y no como meros emblemas decorativos. El poeta Pedro Francisco Lizardo dijo una vez que: "una ciudad así construida generará su propio espíritu. Y juntará su palabra con la del hombre y entonces tendrá quien la cuente. Quien la diga y la célebre, quien la explique y la defienda, quien la sostenga y la concilie, quien la sufra y la padezca, quien la dirija y la proteja". El poeta Lizardo vuelve a sentenciar con su limpia prosa: "No es por simple azar que nacen y crecen las poblaciones, toda fundación surge por imperativo histórico y geográfico y toda ciudad descansa sobre la tradición que es simple y llanamente conciencia de pueblo". He ahí los cimientos de la ciudad: su conciencia de pueblo, su memoria colectiva, su historia y sus tradiciones. Porque "un pueblo sin anales, sin memoria del pasado sufre una especie de muerte, viene a ser como aquella tribu que sólo andaba por el agua para no dejar su huella", como bien lo dijo el cronista mayor de todos los tiempos: Don Enrique Bernardo Núñez. Pero, el municipio Mora no es como esa tribu que no dejó huellas; tenemos una historia en común que nos viene desde tiempos remotos en este espacio geográfico del estado Carabobo, cercano al mar, que bate sus olas a poca distancia. Viejo escenario de piratas y contrabandistas incursionando en los inhóspitos parajes y ensenadas del golfo triste. Ese mismo mar que se convertía en caminos abiertos por donde transitaban los barcos Guipuzcoanos preñados de frutos extraídos de nuestro territorio. Aquella antigua aldea de negros, rodeada de montañas en donde a menudo acudían los cimarrones, fugitivos y otros rebeldes huyéndoles al látigo esclavista, y aquí formaron sus cumbes o rochelas para compartir su pena y su dolor, y para solazarse bajo la protección de vírgenes serranías, tierra aún olorosa a cacao, cuyo olor se quedó como un estigma en la piel de sus primitivos pobladores. PD: Amigo alcalde, la ciudad reclama que se le restaure el bronce natural a la estatua del Libertador en la plaza Bolívar. La pátina se remueve con un químico que se usa para tal efecto. Nada cuesta consultar antes de actuar. *Cronista Oficial del Municipio Juan José Mora.
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Crónica Web #463

Libro Crónicas desde Morón - Los Cumbes y los Cimarrones

Libro Crónicas desde Morón - Los Cumbes y los Cimarrones
Según el diccionario, la palabra cumbe significa "cierto baile de negros ", "son de este baile". Y la palabra cimarrón: montaraz, salvaje, indómito, perezoso, reacio ala trabajo". Estos vocablos han estado ligados a la vida de los esclavos negros de Venezuela.
Durante la etapa colonial se usaban con mucha frecuencia estos términos. Cimarrón era el negro que se escapaba de sus amos, el que huía de las haciendas para internarse en el monte. Esto implicaba rebeldía ante el amo y era un delito para las leyes españolas. Ya de por sí haber nacido negro era un delito. Las leyes de los blancos obligaban a los dueños de las haciendas a denunciar la escapada delnegro: "Cualquier vecino o morador de aquella provincia, oque tuviere administración su hacienda, se le fuere a ausentare el negro, o negra del servicio, tenga la obligación de manifestar y declarar dentro del tercer día ante el escribano del Cabildo de la ciudad. Y si el amo del negro no lo manifestare dentro de dicho tiempo, incurrirá en pena de veinte pesos de oro, aplicadas por tercias partes al Juez, Denunciador y obras públicas".
A los negros esclavos se les hacía imposible la vida, no se les permitía viajar, caminar durante las noches en las poblaciones y ciudades, no podían portar armas ni llevar banderas de los ejércitos, las esclavas negras no podían llevar prendas ni mantas de seda. Los negros sólo estaban destinados al trabajo en las minas y haciendas, engrillados o bajo la observación del amo. Las leyes de los blancos apenas les permitían unos días libres para festejar a su manera los días de San Juan, San Antonio, San Benito. "Ese solo santo a quien dedicaban sus cantos y sus danzas fue la única oportunidad para aglutinar sus valores culturales, que han prevalecido a través del tiempo como expresión de la tradición oral" (1).
Toda opresión conllevaba a que el negro se convirtiera en cimarrón fugándose a las montañas donde formaban sus cumbes. Los cumbes eran comunidades donde se agrupaban los negros y mantenían relaciones de grupos basados en conceptos de igualdad. "En el año de 1720, Olavarriaga calculó el número de cimarrones en veinte muy para la visita de Humboldt en 1801, se estimó en sesenta mil... Si el amo sabía que su esclavo negro tenía contacto con cimarrones, estaba autorizado para ahorcarlo o en el menor de los casos, de propinarle trescientos azotes" (2).
Las zonas de Morón, Sanchón, Urama y Alpargatón eran propicias para los prófugos y cimarrones por su tupida topografía y además por ser un área de contacto con los contrabandistas. En 1712 un vecino de Alpargaten, Martín Ascanio, señala que "Acaban de ocurrir en Urama y Valles de la Costa de Abajo, una numerosa partida de cimarrones". Cita Miguel Elias Dao, quien dice al respecto lo siguiente: "Casi un centenar de cimarrones, escapados de haciendas del litoral y algunos procedentes de Curazao, mantenían en zozobra, prácticamente aterrorizados, a los habitantes de las comunidades cercanas, a quienes robaban los frutos, talaban los platanales, raptaban a las mujeres esclavas y cometían actos vandálicos y abusos incalificables.
Según el mismo relato, al jefe de este grupo de cimarrones lo apodaban El ahijado del diablo, puesto que hacía sus travesuras impunemente o desaparecía misteriosamente entre las haciendas, por lo que decían que estaba protegido por el propio mandinga. Los hacendados, cansados de las tropelías de este negro bribón, deciden juntar 25 hombres para darle caza, el negro se entera de su búsqueda y valientemente sale a Morón a enfrentarse a sus perseguidores, donde resulta muerto y capturado gran número de sus partidarios.
Muchos de estos cimarrones venían huyendo desde Curazao o de otras antillas holandesas y se establecían en Morón sometiéndose a la fe cristiana y acogidos por las autoridades eclesiásticas. Posteriormente no conseguían trabajo o el ambiente les era hostil, por lo que decidían dedicarse al pillaje, a la violencia o al robo. Otros se tornaban vagabundos y holgazanes, deambulando por las calles sin oficio fijo para luego caer en las garras del vicio. "Algunos de estos negros no vivían en cumbes o rochelas ni estaban sometidos a la esclavitud por haber alcanzado su libertad por medios legales o ya eran de condición libre, pero antes de convivir en núcleos de ciudadanos, preferían la vida suelta o vagabundear sin trabas, mirando siempre al sol y disfrutando del aire libre de cualquier rincón de la montaña ", al decir de Miguel Elias Dao. Quizás este ambiente les hacía recordar sus selvas africanas...
(1) Sojo, Juan Pablo. "Algunas supervivencias negro-culturales en Venezuela". Archivo de Folklore, N". 8. I Instituto de Antropología. (2) Mérida, Marco Tulio: "Canoabo, un pueblo de Carabobo" (Ediciones del Gobierno de Carabobo).
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