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Morón de Venezuela 🔍

Según Alexis Coello, es una obra de Miguel Elías Dao que se convirtió en texto de consulta obligada sobre el conocimiento histórico, cultural y geográfico del municipio Juan José Mora cuando este se estrenaba como municipio autónomo.

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Brujería de Morón 🔍

Según Alexis Coello, es una práctica ancestral en Morón y Urama producto de la herencia africana, utilizada para diversos fines como suerte, amor, política o magia negra.

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La Llorona 🔍

Según Alexis Coello, forma parte de los espantos tradicionales que se mencionan en la memoria colectiva de los pobladores de Morón.

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La Sayona 🔍

Según Alexis Coello, aparición espectral que se manifiesta en los sectores de Bota Burro y El Mamón.

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Muertos coleros 🔍

Según Alexis Coello, tipo de espanto que se monta en el anca de los caballos o en los asientos traseros de los automóviles para asustar a los viajeros solitarios en horas de la madrugada.

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Crónica Web #453

Libro Crónicas desde Morón - Miguel Elias Dao o la Virtud

Libro Crónicas desde Morón - Miguel Elias Dao o la Virtud
Que me disculpe el doctor Asdrúbal González por quitarle prestada esta cualidad (la de virtuoso) al General Bartolomé Salom, para calificar al cronista de la ciudad de Puerto Cabello. Pero ¿qué puedo decir yo que no se haya dicho de don Miguel Elias Dao? ¿Acaso podría agregar algo nuevo a sus innegables méritos como intelectual, como servidor público o como amigo? ¿Qué escribo que no se haya escrito? Yo quisiera verlo, entonces, desde mi óptica muy personal.
No voy a ufanarme en decir que soy amigo de Miguel Elias, pero siempre he estado cerca de él, a través de las lecturas de sus prolíferos libros y sus enjundiosos artículos de prensa. Su prosa cautivadora despertó en mí el interés por los temas regionales y locales. Recuerdo el primer libro suyo que llegó a mis manos: "Panorama Geográfico del Distrito Puerto Cabello", el cual gentilmente me obsequió, en mi época de estudiante de secundaria, mi profesor y amigo, el colega Oswaldo González. Con este primer libro (que yo conocía, ya Miguel Elias tenía unos tantos escritos) me adentré en los conocimientos básicos de! contexto geográfico del Distrito Puerto Cabello, y específicamente en el de Morón, porque éste como municipio de aquél estaba vinculado en un estamento fisiográfico y en una historia común e indisoluble que los límites político-administrativos difícilmente pueden desmembrar.
Luego la sapiencia de Miguel Elias produce "Morón de Venezuela ", que viene a llenar un vacío en la bibliografía local cuando Morón se estrenaba como flamante municipio autónomo. Desde este hecho, la municipalidad de entonces (y la actual también) adoptó como cronista sentimental de Juan José Mora a este viejo caudillo del arte y del oficio que preconizaron Enrique Bernardo Núñez, Alfonso Marín y otros no menos ilustres.
"Morón de Venezuela" es y será un texto obligado en la consulta diaria para penetrar en la cima del conocimiento histórico, cultural, geográfico de nuestro municipio. En él, además, se precisa estadísticamente de sus potencialidades económicas, sus recursos actuales y su configuración política y administrativa.
Ahora veo a Miguel Elias enjuto, reclinado sobre su silla giratoria en el amplio salón, que le sirve como oficina, del viejo almacén de la Compañía Guipuzcoana que los vascos construyeron en la primera mitad del siglo XVIII. La atmósfera del recinto está impregnada de cultura, de conocimiento que pareciera emanar de aquellos anaqueles viejos y modernas vitrinas, repletos de libros y papeles, pero bien cuidados y organizados. Se respiran tiempos de antaño que trae la brisa marinera; a veces se oye un zumbido como si atracara en el puerto un enorme galeón español. Esta zona colonial nos despierta la imaginación y nos hace soñar el ser huésped de la antigua casona de la Guipuzcoana. Gracias a este hombre que ahora está frente a mí, se logró el rescate de la zona colonial de Puerto Cabello y la remodelación de la entablada construcción vizcaína.
Al momento veo a Miguel Elias con los ojos de un pichón de cronista, con admiración, a cada palabra que suelta se me agiganta su imagen. Me habla de su llegada a Puerto Cabello en las alas de un pelícano, con tan sólo cuatro años de edad. Atrás dejó su tierra natal, pero que no ha olvidado, a ella, es decir, a Tucacas, también le ha dedicado parte de sus desvelos y hebras de su encanecido cabello para forjarle una historia y una nota de nostalgia. Me habla de su pasantía por la ciudad de Caracas, de sus estudios, de cómo costeaban con 120 bolívares mensuales gastos de pensión y tres comidas diarias. Me habla de su ingreso a la Academia de la Historia, a la Academia de la Historia de la Medicina, de su asunción como cronista sustituyendo a otro gigante porteño de las letras nacionales: Don Ramón Díaz Sánchez.
Me habla, y yo como tímido discípulo guardo silencio, sobre temas de actualidad, mostrando intactas su vigencia y su lucidez. A sus ochenta años me parece más bien un joven cuyo denso espíritu lo dispone para enfrentar con un ánimo sublime los avatares de la vida. Para este patriarca no hay otoño. Debo decir que este diálogo ¿o monólogo? Fue interrumpido por numerosas llamadas telefónicas de sus amigos y para cada uno de ellos tuvo un chiste a flor de labios. Así percibo a Miguel Elias Dao a sus ochenta años: sabio, sencillo, y amigo de los que tienen la dicha de serlo. Gracias, Miguel Elias, por tus enseñanzas y por tu ejemplo.
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Crónica Web #472

Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos

Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos
Morón y Urama siempre han tenido una fama sobre la presencia de brujos en su territorio, o mejor dicho, por lo asiduo de sus pobladores a la práctica de la brujería. Esta es una fama que le viene de antaño. Miguel Elias Dao, Cronista de la ciudad de Puerto Cabello, nos dice en su libro "Morón de Venezuela", que un poeta guanareño de nombre Rufino Mendoza había compuesto el siguiente verso en 1901: "Los negritos de Morón/ en verdad que no son malos/pero brujos sí que son. / En sus caballos de palos/ unos se vuelven culebras/ otros en tigres o león. / Todos con su brujería...". Es presumible que este poeta notara en la abundante población negra de entonces las ejecuciones rituales, ensalmes, transportaciones, etc., que tenían lugar en estas comarcas y que eran producto de la herencia dejada por los primeros contingentes de negros y africanos traídos a nuestra tierra y que han pasado de generación en generación conservándose hasta nuestros días.
Es común oír decir frases como éstas:¿ Tú eres de Morón?¡ Tú eres del pueblo de los brujos! Esta fama ha llegado a muchos citadinos que se trasladan de las grandes ciudades del país (Caracas, Maracay, Barquisimeto, etc.) a Morón en búsqueda del brujo o bruja indicado para que le hagan "un trabajito". Sus relumbrantes autos último modelo (Blazer, Bronco, etc.), estacionados frente al humilde rancho donde vive el brujo, denotan una acomodada posición social de los visitantes. Vale decir que para la brujeria no existen pobres ni ricos. Los motivos para buscar al brujo pueden ser diversos. Desde quitarse la pava (mala suerte, no conseguir trabajo, etc.), buscar un premio de lotería, riquezas, etc., o rescatar un amor perdido (para que regrese el que se fue, o para que den cacho, etc.), también se busca al brujo "para echarle una vaina a un enemigo" o "para un trabajito de magia negra".
Todas estas disímiles intenciones pueden ser producto de la ignorancia, pero me he enterado de que más que un "culto" o incrédulo ha ido a hacerse su trabajito "por si acaso" o porque "de que vuelan vuelan". En la dirigencia política este hábito es muy acentuado. Se dice que el extinto Rómulo Betancourt era un asiduo visitante de los brujos,. En Morón muchos políticos tienen su brujo preferido, según los hechiceros les ayudan a ganar las elecciones de Alcalde o Concejal, pueden saber quiénes son sus enemigos, etc., Eugenio Bello Castillo tiene a su Coquimbo, a José Antonio Ortega y a Pepe Manzano un brujo adeco les hizo un mal trabajo, y hasta a Willie Charr lo han visto por la Montañita de Alpargatón.
Los brujos manejan diversos recursos o maneras de hacer su trabajo. Consultan diferentes oráculos. Las cartas, el tabaco, lectura de las manos y, otros transportan para dialogar con los espíritus malignos o benignos, según sea el caso. Algunos se vuelven pájaros u otros animales. El viejo Chon, personaje muy popular en Morón, con su traje gris de mugre y flecos, prefería preparar una sustancia o pócima que permitía a todo aquél que la poseyera obtener a la mujer deseada, a la que Chon le ponía el ojo no se le escapaba. El viejo Chon se quedó dormido en una acera cualquiera para no despertar jamás, murió como un mendigo, harapiento y hambriento. Unos dicen que así pagó sus fechorías; otros, que todavía el espíritu de Chon anda rondando y es evocado por los brujos para las maldades. A otros brujos de Morón no los voy a nombrar por temor a sus represalias, pero todos saben dónde están.
Aparte de los espantos tradicionales como La Llorona y La Sayona, (por cierto que esta última dicen que sale por lados de Bota Burro y El Mamón), existen en Morón los espantos coleros. Estos muertos coleros espantaron más de una vez al difunto Kandunga cuando éste cabalgaba por los lados de La Paragüita. Kandunga sentía el peso de una persona (el muerto) sobre el anca de su caballo, emprendiendo éste una veloz carrera y tirando al suelo a su jinete, quien la mayoría de las veces o llegaba desmayado al poblado o yacía inerte en cualquier camino del trecho entre La Paragüita y el río Morón, gracias al muerto colero.
Con el modernismo vinieron los automóviles, las bestias pasaron a un segundo plano. También los espantos se actualizaron, ahora se montan en carros. Se dice que en el puente sobre el río Alpargaten un difunto acompaña, en el asiento trasero del vehículo, al osado conductor que se atreva a pasar por ese sitio entre las doce de la noche y las cinco de la mañana. Lo más usual es que el conductor solitario se asuste, acelere el vehículo y pierda el control hasta volcar. En otros casos, el conductor, ya avisado, vocifera maldiciones y palabrotas para ahuyentar al espanto.
Igualmente, en las inmediaciones del río Sanchón otro muerto colero busca un aventón de los choferes nocturnos. Este lugar tiene el récord de accidentes de media noche. No son pocos los carros que han volcado cerca del río y los testimonios de los conductores revelan que algo extraño se les montó en el vehículo y por el susto perdieron el control del mismo. Pueden preguntarle a Yuber Morales, que se puso su Zephir de sombrero en ese sitio, o más recientemente, se le puede preguntar al secretario de la prefectura de Morón.
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