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Retos para el siglo XXI 🔍

Desafíos planteados por el autor del texto para las autoridades y habitantes de Morón con el fin de despertar el potencial económico y turístico del mar.

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Crónica Web #475

Libro Crónicas desde Morón - Sin Vocación Marina

Libro Crónicas desde Morón - Sin Vocación Marina
El mar representa un recurso natural por excelencia para apuntalar economías de pueblos y ciudades. No pocas regiones viven de lo que el mar provee o atrae, que para el caso es lo mismo. La mano del hombre introduce elementos acondicionadores para potenciar las bondades de la naturaleza o para corregir aquello que no sirva a sus interese, o mejor dicho, que no sirva a los intereses colectivos.
Hay ciudades que han vivido históricamente apegadas a su mar, tal es el caso de Puerto Cabello. El mar ha sido su origen y su razón de ser desde que apareció el primer galeón español en el horizonte. Su condición de puerto acentuó desde un principio la relación hombre-mar. Con el devenir el mar formó parte del sentimiento porteño. Está en los versos de los poetas, está en los cantos de los juglares, está en el silbido de los pescadores, está en las anécdotas de los marineros y sobre todo, está en el temperamento de un pueblo que se vuelca a diario a los diferentes lugares o playas para recrearse y compenetrarse con su manto azul. ¿Sentimos los moronenses lo mismo? La respuesta es no.
Morón también es una ciudad con mar. Poseemos una extensión costera que alcanza los 14 kilómetros desde la desembocadura del río Yaracuy hasta el estuario del río Sanchón. No obstante, Morón no goza de una tradición marítima o en todo caso su identidad ha sido diluida y absorbida por la preponderancia de su vecino Puerto Cabello.
Si exceptuamos los escasos pescadores artesanales que frecuentemente buscan su subsistencia en las playas de la localidad y a los turistas residentes que se movilizan hacia las playas de Palma Sola los fines de semana o en temporadas de vacaciones, podemos decir que el mar no existe como parte integral de nuestro municipio.
El mar de Morón es un gigante dormido que es posible despertar a mediano plazo con resultados obviamente favorables para las comunidades; no sólo desde el punto de vista económico, donde indudablemente que las expectativas generales están centradas en la industria como actividad fundamental, sino también que es necesario incentivar desarrollos alternos como el turismo, que generen riquezas y empleos, a su vez asumir la existencia como una manera espiritual de abrirse paso hacia el mar y lo que representa como inspiración de vida, forjador de sueños y encantos.
He oído al alcalde Garrido hablar sobre un proyecto, ya terminado, de una marina turística y un balneario popular para las playas de Palma Sola, cosa que me parece magnífica para dinamizar esta área y que puede ser el comienzo para sanear el ambiente de toda la franja costera morense. Habrá que descontaminar, en primer lugar, el río Morón, cuestión que es muy factible, puesto que ya el colector central de aguas negras está concluido al igual que la planta de tratamiento, y, en según do lugar, habrá que controlar rigurosamente a las empresas de la zona para evitar que continúen derramando sustancias nocivas que afecten el ecosistema marino. Otro elemento a considerar sería la construcción de un muelle pesquero que contribuya a mejorar la economía de humildes pobladores y la disposición al público en mejor precio de variedades de pescado.
Empero, se dirá que estos proyectos requieren de inversiones cuantiosas y que la Alcaldía no podrá financiarlos; efectivamente así será. Pero existen diversas opciones para obtener los recursos para llevar a cabo estas obras. Puede ser a través de la inversión privada y/o por medio del régimen de concesiones. También se podría buscar la posibilidad de aportes gubernamentales como la Gobernación del estado o los ministerios del Ambiente o del Turismo, o, ¿por qué no?, tocar las puertas de los organismos multilaterales.
Bueno es aclarar que cuando hablamos de estos proyectos ambiciosos no estamos señalando que se harán a la vuelta de la esquina. Lógico es suponer que se necesita un tiempo más o menos prolongado para hacerlos una realidad; sin embargo, hay que empezar pronto. Tampoco es una utopía, son los retos de los morenses y de sus autoridades para el siglo XXI. Es prudente hacer otra acotación: el espacio físico donde deberían desarrollarse tales proyectos y otros más como balnearios, hoteles, etc., no tiene por qué restringirse solamente al área de Palma Sola, ya que el municipio Juan José Mora dispone de 14 Kms. De costas. Entendemos que en sus adyacencias están ubicadas importantes empresas vitales para el desarrollo, pero no deben arrogarse más de las extensiones territoriales que requieran para su seguridad y nuevas ampliaciones. En toda circunstancia la concertación y el apego a ley deben ser el norte de las acciones.
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