Se encontraron 8 fichas analíticas en 3 documentos originales.

Tratado de regularización de la guerra 🔍

Según el texto, Sucre fue nombrado por Bolívar para participar en este tratado. Bolívar elogió la clemencia y el genio de beneficencia con que Sucre dictó el documento.

📄 Crónica: El natalicio del Gran Mariscal de Ayacucho ➔

Batalla de Ayacucho 🔍

Según el texto, ocurrió el 9 de diciembre de 1824 y selló definitivamente la independencia del Perú.

📄 Crónica: El natalicio del Gran Mariscal de Ayacucho ➔

Batalla de Pichincha 🔍

Según el texto, esta batalla se consumó el 24 de mayo de 1822 y resultó en la liberación del Ecuador.

📄 Crónica: El natalicio del Gran Mariscal de Ayacucho ➔

Encuentro de Bolívar y Morillo en Santa Ana 🔍

Según Alexis Coello, el 27 de diciembre de 1820 se produjo el encuentro entre Simón Bolívar y Pablo Morillo en el pueblo de Santa Ana. Los generales descendieron de sus cabalgaduras, se dieron un fuerte abrazo y compartieron un banquete. Durante la reunión, Morillo propuso levantar un monumento en el sitio como símbolo de reconciliación entre España y América.

anfitrión: Pablo Morillo
consecuencia: Propuesta de monumento de reconciliación
📄 Crónica: Recuerdos del encuentro de Bolívar y Morillo ➔

Entrada a Santa Fe de Bogotá 🔍

Según Alexis Coello, Pablo Morillo entró triunfante a la capital del virreinato el 27 de mayo de 1816, iniciando un periodo de ejecuciones contra patriotas como Caldas y Camilo Torres.

📄 Crónica: El Pacificador y el Libertador ➔

Sitio de Cartagena 🔍

Según Alexis Coello, las tropas de Pablo Morillo sitiaron la plaza de Cartagena durante 60 días. Los defensores sufrieron hambre y epidemias hasta que decidieron rendirse el 6 de diciembre.

📄 Crónica: El Pacificador y el Libertador ➔

Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra 🔍

Según Alexis Coello, fue un acuerdo propuesto por Bolívar y aceptado por Morillo en 1820. El encuentro formal entre ambos jefes ocurrió el 27 de noviembre de 1820.

📄 Crónica: El Pacificador y el Libertador ➔

Victoria de Tarqui 🔍

Según el texto, representa una de las victorias que colmaron la vida militar de Antonio José de Sucre.

📄 Crónica: El natalicio del Gran Mariscal de Ayacucho ➔
📖 Consulta de Documentos Originales
Crónica Web #129

El natalicio del Gran Mariscal de Ayacucho

El natalicio del Gran Mariscal de Ayacucho
Sólo vivió treinta y cinco años.
Tiempo suficiente para alcanzar los más altos grados en el ejército Libertador.
Es General a los 23 años de edad y en lo sucesivo se elevará sobre sus semejantes en un arcoiris de gloria: Gran Mariscal de Ayacucho, Presidente de la República de Bolivia, Presidente del Congreso de Bogotá en 1830, plenipotenciario en funciones diplomáticas, jefe militar con poderes extraordinarios en Ecuador y Perú.
"Se le consideró el más afortunado de los Generales de la independencia americana; envidiábanle muchos, por lo mismo, sobre todo en el ejército, y acrecentaron su odio y rencorosa saña hasta el punto de decidir su asesinato" (1).
Antonio José de Sucre nació en Cumaná el 3 de febrero de 1795.
Fueron sus padres Don Vicente de Sucre y Doña María Manuel Alcalá.
"Era delgado, sólo un poco más alto que Bolívar.
Los ojos castaños, de poderoso vigor expresivo -de ordinarios tristessabían dominar y mandar, volviéndose fulgurantes al entrar en batalla.
Destacábase sunariz larga de caballete en alto y de punta muy aguda: características de la audacia y de la previsión.
Tanto el porte distinguido como los modales cultos y el cuidado de su persona hacíanle distante y no cercano.
Reía poco, con elegancia, sin caer nunca en la carcajada.
Su lenguaje sencillo siempre, jamás llegó a los términos vulgares...".
Su carrera de armas fue vertiginosa.
Suspende sus estudios de Ingeniería Militar, en Caracas, para regresar a Cumaná a integrarse a la llamarada revolucionaria de 1810 (tenía 15 años).
En 1811 está al lado de su padre, quien comandaba, como oficial de las milicias regladas para combatir a la reacción realista.
Aún imberbe, va a sentir los rigores y martirios de la guerra, verá la muerte de cerca.
Pelea al lado de Miranda en la toma de Valencia promonárquica.
Después de la pérdida de la primera república se incorpora Sucre a las tropas del General Santiago Malas tropas del General Santiago Mariño en la reconquista de Oriente.
Se le reconoce el grado de Capitán.
Con respecto a la actuación del joven Sucre, Bolívar diría lo siguiente: "Sucre se distinguía siempre por su infatigable actividad, por su inteligencia y por su valor.
En los célebres campos de Maturín y Cumaná se encontraba de ordinario al lado de los más audaces, rompiendo las filas enemigas, destrozando ejércitos contrarios con tres o cuatro compañías de voluntarios que componían todas sus fuerzas.
La Grecia no ofrece prodigios mayores".
Tres años estuvo bajo la autoridad de Mariño.
Pasó a combatir luego al lado del General Bermúdez.
Se mantuvo activo durante el cerco que puso Morillo a los patriotas en Cartagena.
Así lo dijo Lino de Pombo, sujefe: "Quien más me auxiliabaera un joven venezolano de nariz bien perfilada, tez blanca y cabellos negros, talla mediana y pocas carnes, ojo observador, modales finos, taciturno y modesto".
Finalmente, junto con el General Urdaneta, va en busca de Bolívar que se encontraba en Guayana, para someterse a su autoridad y no separarse jamás.
Participaría en varios episodios de la vida nacional: Con su habilidad política logra persuadir a Mariño para que acepte la autoridad del Libertador, sale en misiones de compras y envíos de armas a Saint Thomas y Cúcuta respectivamente.
Es nombrado por Bolívarpara participar en tratado de regularización de la guerra o el cese de la guerra a muerte.
El Libertador elogió a Sucre al término de esta misión: "Este tratado es digno del alma del general Sucre: la benignidad, la clemencia, el genio de la beneficencia lo dictaron; él será eterno como el nombre del vencedor de Ayacucho".
Después de este tratado viajó a Bogotá con el Libertador para atender los problemas de América del Sur.
Nunca más volverá a Venezuela.
Iba camino a su consagración gloriosa porque el filo de su espada y su extraordinaria estrategia militar echarían definitivamente a los ejércitos españoles de las tierras del sur.
Se consumarían la batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822) que libera al Ecuador.
La batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824) donde se sella la independencia del Perú.
Vendrían luego la destrucción de las tropas del general español Olañeta (1825) y la victoria de Tarqui en 1829.
Corolarios de victorias colmaron su vida como olivos las sienes de los invencibles héroes de la antigüedad.
Es el venezolano que más se le ha acercado a Bolívar en cuanto a grandeza de alma y gloria.
El Libertador sólo escribió una biografía: la de Sucre.
Y allí dijo: "La posteridad representará a Sucre con un pie en el Pichincha y el otro en el Potosí, llevando en sus manos la cuna de Manco-Capac".
Abrir panel de lectura ➔
Crónica Web #69

Recuerdos del encuentro de Bolívar y Morillo

Recuerdos del encuentro de Bolívar y Morillo
Santa Ana es un lugar casi equidistante entre Carache, donde tenía Pablo Morillo su cuartel general y Ciudad Trujillo, donde se encontraba Bolívar con sus tropas. El pueblo de Santa Ana fue privilegiado cuando se le escogió como el sitio donde se conocerían dos héroes contrapuestos y en pleno enfrentamiento. Uno era de origen humilde, eficiente militar, inteligente, héroe de su país, con títulos reconocidos en la sociedad española, ganados en la guerra, se le llamo El Pacificador, El Conde de Cartagena. Había recibido la Gran Cruz de la orden Americana de Isabel La Católica (por cierto que esta cruz se la obsequió el nieto del Pacificador, Don Aníbal Morillo, al gobierno de Venezuela con motivo del centenario de la independencia en 1921), y además tenía otros calificativos honoríficos que hablan mucho de su brillante carrera militar. Pero el general Morillo defendía en América lo que el combatió en España: La ocupación de un territorio por una nación extranjera. El otro héroe era americano, de cuna rica, también inteligente, culto, con fino olfato militar y político. Tenía Bolívar la ventaja moral de defender a su patria de la opresión que representaba el otro. Este encuentro de Santa Ana había sido idea del general Morillo. Quería conocer al Libertador, en el fondo lo admiraba, quería saber cómo era ese hombre que se levantaba, como el Ave Fénix, sobre sus cenizas, que las derrotas no lo amilanaban, que una vez le hizo exclamar: "Bolívar es más temible derrotado victorioso". Deseaba Morillo tratar al militar que en 10 años de guerra entre triunfos y fracasos no podía ser doblegado por el poderoso imperio español, de allí que más tarde escribiría al ministro de guerra de España: "Vencida España en Venezuela, lo será en toda América", y no se equivocó el general Pablo Morillo. que Ya firmado el armisticio que suspendía las hostilidades por 6 meses, sin avance de los ejércitos de sus posiciones. También el tratado de regularización de la guerra que daba el cese a la guerra a muerte (de ahora en adelante la guerra sería regida por normas humanitarias, se respetará la vida de los prisioneros, se podrán intercambiar los mismos, se enterrarían los cadáveres, etc.) se disponían el Morillo de mi parte, que él se retirará a sus posiciones de Cádiz antes que yo a Cúcuta, dígale Ud. también que cuando fugitivo de mi patria, mientras él la estaba oprimiendo a la cabeza de un ejército numeroso, envanecido con sus triunfos, yo, acompañado por unos pocos proscritos, no temí buscarle, y que cuando apenas tenía a mis órdenes unas pocas guerrillas, jamás me retire sino disputándole el terreno palmo a palmo, y, por último, que hacerme semejante proposición ahora que cuento con un ejército más disciplinado y numeroso que el suyo, es un insulto que yo devuelvo con el desprecio", el general Morillo al ver esta contundente respuesta, se excusó y le echó la culpa al mensajero. El 27 de diciembre de 1820 se dio la cita, Bolívar adelantó a sus edecanes para que le avisaran a General Pablo Morillo, El Pacifi- Morillo de su llegada. Comunicacador. jefe realista y el jefe patriota a reunirse en el punto acordado (Santa Ana). Pero antes, las relaciones estuvieron a punto de romperse cuando un oficial mensajero de Morillo le hizo la insinuación a Bolívar de que retirara las tropas patrióticas hasta Cúcuta para complacer al Pacificador, Bolívar le respondió así; "Diga Ud. al general do Morillo, avanza con su numerosa escolta al sitio del encuentro, venía con su traje de militar de gala luciendo todas sus medallas y condecoraciones, al acercarse las dos comitivas (dice el general O'Leary, testigo presencial), Morillo preguntó ¿Cuál es El Libertador? Alguien se lo enseñó, luego El Pacificador exclamó "¿Cómo, aquel hombre pequeño de levita azul, con gorra de campaña y montado en una mula?". Al estar uno frente al otro, descendieron de sus cabalgaduras y se dieron un fuerte abrazo. Morillo era el anfitrión y por lo tanto le preparo un banquete al Libertador. Se intercambiaron elogios y hablaron de guerra y de política, brindaron y Morillo propuso levantar un monumento, como reconciliación de España y América, en el sitio donde se habían abrazado ambos generales. Este monumento se erigió en 1911 en Santa Ana, en el centenario de la independencia. Morillo comentaría más tarde; "acabo de llegar del pueblo de Santa Ana, donde pasé ayer uno de los días más alegres de mi vida en compañía del general Bolívar... no puede Ud. ni nadie persuadirme de lo interesante que fue esa entrevista, ni de la cordialidad y amor que reino en ella. Bolívar también escribió; "no hay momento que no recuerde alguna idea, alguna sensación agradable originada de nuestra entrevista. El 17 de diciembre se embarcaba El Pacificador rumbo a España, dejando a Latorre al mando del ejército realista, militar menos capaz que él. Bolívar había triunfado de nuevo. Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo", por la emisora Caribeña 1000 A.M.
Abrir panel de lectura ➔
Crónica Web #122

El Pacificador y el Libertador

El Pacificador y el Libertador
Libertador Simón Bolívar deja en Mompox, a orillas del río Magdalena, su ejército al mando del Coronel Florencio Palacios y se dirige a Jamaica empujado por el odio y la persecución del influyente neogranadino Castillo.
En tanto que llegaba el Libertador a las costas de Jamaica, desembarcaba en Margarita el Teniente General don Pablo Morillo, llamado el Pacificador.
Venía Morillo, por encargo del rey Fernando VII (monarca español), con el propósito de someter los alzados americanos que, con Bolívar al frente, habían desafiado militarmente a la poderosa escuadra de la corona española.
La formidable expedición de Morillo estaba compuesta por veteranos triunfadores contra las tropas francesas de Napoleón Bonaparte.
Nunca los españoles habían enviado un ejército tan poderoso al nuevo mundo, trajo el Pacificador 65 buques de transporte, 15.000 hombres bien dotados de armamento, con semejante fuerza muy pronto el Pacificador iba a obtener sus primeros triunfos.
Morillo vino rodeado de un gran prestigio, con antecedentes de héroe y méritos militares adquiridos en sus luchas frente a los invasores franceses.
Era gallego, de origen humilde, llevaba una ascendente carrera militar, se levantó desde soldado de marina hasta las más altas jerarquías del ejército, de la política y de la sociedad.
Fue General, estuvo sobre los virreyes y alcanzó títulos de noble.
Fue hijo del pueblo español, fue su héroe popular que había obtenido sus grados en el campo de batalla luchando a brazo partido en defensa de su patria, ahora venía a Venezuela a marchitar su honrosa carrera en defensa de la tiranía en la patria de Bolívar.
El escritor Blanco Fombona lo describe así: "contaba Morillo 38 años.
Era de estatura mediana y fuerte.
Su porte militar era correcto, y su fisonomía, de subido color moreno, tenía expresión dura.
Sus ojos eran negros, de mirada penetrante y estaban cubiertos por tupidas cejas del mismo color.
Su aspecto no era desagradable, ni inspiraba simpatías.
Su voz bronca y sus modales poco distinguidos".
El 3 de abril llegó Morillo a Carúpano, allí se unió el jefe realista Francisco Tomás Morales al frente de 5000 hombres, restos de las tropas de Boves, el 11 entró a la Asunción, donde dando ejemplo de magnanimidad le perdonó la vida al patriota General Juan Bautista Arismendi, quien arrodillado pedía clemencia.
Pacificada la isla de Margarita, el General Morillo siguió a Cumaná, donde envió parte de sus tropas al Perú y Puerto Rico.
Tomó posesión de Caracas el 11 de mayo, nombró a las autoridades y luego de cierto tiempo se dirigió a Puerto Cabello para zarpar hacia la Nueva Granada.
Hasta el momento, Morillo tenía el control aparente de Venezuela y pretendía hacer lo mismo con el país vecino.
En territorio Neogranadino sometió a Santa Marta, sitió a Cartagena (la plaza mejor fortificada de América) donde se encontraba el ejército Libertador bajo el mando del venezolano José Francisco Bermúdez.
Después de 60 días de sitio, las tropas patrióticas se morían de hambre, comían cueros remojados, ratas y perros, la cantidad de cadáveres putrefactos provocaban epidemias que mermaban aún más a los sitiados que al fin decidieron rendirse el 6 de diciembre.
Esta captura de la plaza de Cartagena le valió a Morillo el título de "El Conde de Cartagena", se le confirió La Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel La Católica".
El 27 de mayo de 1816 entra triunfante a Santa Fe de Bogotá, la capital del virreinato.
El Pacificador en Nueva Granada fue cruel y tirano, pasando por las armas a cuanto patriota conseguía, cayeron Caldas, Camilo Torres y otras vidas no menos ilustres.
En el curso de la guerra, Morillo logró más triunfos que reveses.
Pero se iba a encontrar con la lanza de Páez y la espada de Bolívar.
Y además las luchas tendrían un medio hostil para él, los campos llaneros inundados en épocas de lluvias, peleando contra la bravura de los ríos, del inclemente sol que quemaba la piel de los templados europeos.
La verdadera derrota de Morillo fue cuando se encontró con el Libertador Bolívar.
Luego de los avances de los ejércitos patriotas, Bolívar instaló su cuartel general en Trujillo y Morillo hizo lo mismo en Carache.
El General Morillo había recibido instrucciones de los nuevos monarcas españoles, corría el año de 1820, de tratar con losrebeldes patriotas y llegar a un acuerdo donde se reconociera la autoridad de la corona hispana en las tierras americanas.
Morillo envió un mensajero a Bolívar con el planteamiento del acuerdo, que de inmediato el Libertador rechazó.
Bolívar le propuso un armisticio por 6 meses y un tratado de regularización de la guerra que el Pacificador aceptó.
Luego vino el encuentro entre los dos personajes el 27 de noviembre de 1820, donde Bolívar con su inteligencia y diplomacia asestó una derrota política a Morillo y a la corona española.
Abrir panel de lectura ➔