Libro Crónicas desde Morón - Se Fue el Cine
El cine hace su aparición en Morón en la década de los sesenta. Uno de los primeros se instaló en la calle Bermúdez, en las adyacencias de la calle Comercio, hoy ocupa este lugar la carpintería Carabobo. El otro que recuerdo, se ubicaba al final de la calle Comercio, en las cercanías del barrio "23 de Enero", donde hoy funciona la Casa de la Cultura Popular "Alí Rodríguez ".
Pero el que en realidad fue el más importante y de mayor permanencia en la localidad fue el cine Antisa, el cual es motivo de este escrito.
El Antisa debió su nombre a ANT (Antonio)- ISA (Isabel) en honor a sus propietarios, una pareja de españoles que en el segundo lustro de los años sesenta decidieron abrirle sus puertas al público moronense.
¿Quién de los moronenses no tiene gratos recuerdos de este cine? Recordemos el cine viejo con sus bancos de concreto en la sección del patio y con el valor de la entrada a real y medio (Bs. 0,75), no tenía techo, cuando llovía el público tenía que soportar el aguacero o colarse para "preferencia". "Preferencia"era la otra sección del cine, con sillas de metal con espaldar, techado y con cierto glamour de la época; a esta parte acudía la "crema" de Morón por sólo tres reales /(Bs. 1,50) o dos bolívares. Era frecuente ver en este sitio a la élite de los pavos de entonces: a Juan Taquito, Mariano Henríquez y Henry Cordero Williams, Eugenio Bello Castillo y otros que por falta de espacio no nombro.
En la parte del patio asistía "elperraje"y los más jóvenes carentes de recursos económicos, otros optaban por ver las películas desde la parte de afuera, en el cerro "Los Monos", cercano a la vieja caja de agua, frente a la carretera Panamericana. En el patio el desorden era terrible, tiraban papelitos (taquitos), colillas de cigarrillos, agua y otros desperdicios; la gritería era horrible y las malas palabras no se hacían esperar si el que operaba la cámara de proyección se "robaba"la película o si la cinta tenía algún defecto. Estaba en su apogeo el cine mexicano, la gente "se mataba" por ver al "Santo, el enmascarado de plata", "los cinco halcones", "los tres Villalobos", etc. Los actores famosos para la época eran Antonio y Luis Aguilar, Pedro Infante, Javier Solís, Jorge Negrete, Pedro Armendáríz, Jorge Rivero, Viruta y Capulina, Tin Tan, Cantinflas, etc.
En los años setenta se remodeló totalmente el cine Antisa y llegó un nuevo administrador, mi compadre Nicolás Pereira, también hispano. El cine se puso a tono con los nuevos tiempos: cómodas butacas, pantalla gigante, los filmes mayormente provenientes de la tierra del tío Sam, mejores boleterías, taquillas acordes, mejores servicios y atención al público. Sin embargo, lo que no cambió fue la airada protesta del público cuando se "robaban"la película, Ahora decían: "¡Manco c... e'tu madre, pon la película ", y el manco ni pendiente, puesto que se encontraba libando cerveza en su oficina permanente del Bar Venezuela.
También allí sacaron por la mano a Antonio Reyes cuando lideraba un saboteo y relajo en compañía de Lino "El Bachaco", Cholo, Rajuche (o rasguño), Juan Quintero y Chicharra, hubo Nicolás que ordenar inmediatamente su desalojo de la sala por atentar Antonio Reyes contra las buenas costumbres y la buena educación.
Entre los porteros recordamos a Roque, quien no dejaba entrar a una pareja si comprobaba que no eran casados, también los hermanos bachacos cuidaron de la puerta y de la taquilla. Se recuerda a Tirso "Vaquita", el sernpmterno operador del proyector y otros tantos que sentirán nostalgia con la partida de este centro recreativo.
Pero los que realmente sentirán añoranza por este cine serán los enamorados. ¿Cuántos noviazgos y matrimonios salieron de su interior? ¿Cuántos secretos de amores guardan sus aterciopeladas butacas? Que me diga alguien que no haya visitado este cine con las intenciones de un Romeo. Empezando por su propio administrador Nicolás Pereira, quien fue cautivado por su actual esposa cuando ella desempeñaba su trabajo como taquillera del cine, y de aquello ya van tres hijos adolescentes. El cine se ha ido pero las vivencias quedaron en los corazones de viejos y jóvenes moronenses que sintieron afecto por su prójimo frente a la pantalla luminosa que una vez forjaron Isabel y Antonio.
A 58 años de la rociada de DDT en Morón
“Cuando Levis Broges, guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el Municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformacionesâ€. Estas palabras pertenecen al poeta Carlos Gottberg y efectivamente estaba comenzando para Venezuela y para Morón una nueva etapa; La Venezuela sin paludismo. Este hecho de tanta trascendencia histórica ha sido subestimado por los historiadores que sólo ven en las batallas militares la significación de lo histórico.
Vamos a transcribir tres opiniones de tres ilustres venezolanos: “La primera rociada de DDT que se hizo en Morón el 2 de diciembre de 1945 es un hecho tan importante como la aparición de la primera gota de petróleo en el Zulia o como la Batalla de Carabobo†(Alfonso Marín, cronista de Valencia), otra opinión: “Ese día debe ser celebrado por todos los venezolanos, principalmente por los campesinos pues de esta fecha en adelante comenzaron a sentirse de lleno los beneficios de la lucha antimálarica en el medio rural†(Arturo Luis Berti), por su parte Arturo Uslar Pietri dijo: “La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino en gran parte de la Venezuela sin malariaâ€.
Este acontecimiento tan importante ocurrió en el pueblo de Morón hace 58 años, es decir el 2 de diciembre de 1945, día domingo, día panamericano de la salud. Y ¿Por qué empezó esta lucha antimálarica en Morón? Porque en Morón “su población de 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijados, se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela, Anópheles Darlingi y Anópheles Albimanus; existían las tres especies de parásitos causantes de malaria: maligna o económicaâ€, benigna y cuartana; de cada mil personas morían 49 por año. Las rentas de la Junta Comunal eran apenas de Bs. 3.500 por año. Etapa de desarrollo: una primitiva fabrica de aceite de coco y una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos†(Berti, A.).
El primer rancho rociado por Levis Borges y José Manuel Contreras, guarda operador, fue el de Melecio Castillo y Mario Pacheco ubicado cerca de las inmediaciones del antiguo cine Antisa, según testimonio de la señora Ramona Pacheco pariente de la dueña de la casa. Sin embargo, cuando se inaugura el obelisco o monumento del zancudo muerto en 1955 se dijo que fue en este sitio – en la encrucijada de Morón – donde se había rociado el primer rancho, lo cual no es del todo cierto si nos atenemos a las palabras testimoniales y muy seria de la señora Ramona Pacheco.
Estuvieron presentes en este acto el 2 de diciembre de 1945, aparte de los ya nombrados, las siguientes personas: Arnoldo Gabaldón, Arturo Luis Berti, Manuel garcía, gobernador del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, gobernador del Guarico y el doctor Manuel Salvador Barreto, doctor Lacenio Guerrero y otros.
A 58 años de la rociada de DDT en Morón
“Cuando Levis Broges, guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el Municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformacionesâ€. Estas palabras pertenecen al poeta Carlos Gottberg y efectivamente estaba comenzando para Venezuela y para Morón una nueva etapa; La Venezuela sin paludismo. Este hecho de tanta trascendencia histórica ha sido subestimado por los historiadores que sólo ven en las batallas militares la significación de lo histórico.
Vamos a transcribir tres opiniones de tres ilustres venezolanos: “La primera rociada de DDT que se hizo en Morón el 2 de diciembre de 1945 es un hecho tan importante como la aparición de la primera gota de petróleo en el Zulia o como la Batalla de Carabobo†(Alfonso Marín, cronista de Valencia), otra opinión: “Ese día debe ser celebrado por todos los venezolanos, principalmente por los campesinos pues de esta fecha en adelante comenzaron a sentirse de lleno los beneficios de la lucha antimálarica en el medio rural†(Arturo Luis Berti), por su parte Arturo Uslar Pietri dijo: “La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino en gran parte de la Venezuela sin malariaâ€.
Este acontecimiento tan importante ocurrió en el pueblo de Morón hace 58 años, es decir el 2 de diciembre de 1945, día domingo, día panamericano de la salud. Y ¿Por qué empezó esta lucha antimálarica en Morón? Porque en Morón “su población de 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijados, se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela, Anópheles Darlingi y Anópheles Albimanus; existían las tres especies de parásitos causantes de malaria: maligna o económicaâ€, benigna y cuartana; de cada mil personas morían 49 por año. Las rentas de la Junta Comunal eran apenas de Bs. 3.500 por año. Etapa de desarrollo: una primitiva fabrica de aceite de coco y una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos†(Berti, A.).
El primer rancho rociado por Levis Borges y José Manuel Contreras, guarda operador, fue el de Melecio Castillo y Mario Pacheco ubicado cerca de las inmediaciones del antiguo cine Antisa, según testimonio de la señora Ramona Pacheco pariente de la dueña de la casa. Sin embargo, cuando se inaugura el obelisco o monumento del zancudo muerto en 1955 se dijo que fue en este sitio – en la encrucijada de Morón – donde se había rociado el primer rancho, lo cual no es del todo cierto si nos atenemos a las palabras testimoniales y muy seria de la señora Ramona Pacheco.
Estuvieron presentes en este acto el 2 de diciembre de 1945, aparte de los ya nombrados, las siguientes personas: Arnoldo Gabaldón, Arturo Luis Berti, Manuel garcía, gobernador del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, gobernador del Guarico y el doctor Manuel Salvador Barreto, doctor Lacenio Guerrero y otros.