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Instituto de Petroquímica 🔍

Según el autor de la crónica, adquirió las tierras de la comunidad en 1955 a través de jerarcas de la dictadura. Se le atribuye la destrucción devastadora de fundos agrícolas y pecuarios, así como la negativa de emplear a los habitantes locales desalojados.

alias: I.V.P.
impacto social: Fomento de la emigración hacia centros urbanos
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Instituto de Petroquímica 🔍

Según Maris González, mantenía como de su pertenencia los terrenos cubiertos de jabillos cerca del río Morón antes de ser tomados por los fundadores del barrio.

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Crónica Web #45

Comunidad Moronera II

Comunidad Moronera II
Creo importante continuar con el contenido de la correspondencia dirigida al Presidente Rómulo Betancourt por la comunidad moronera "Casa de Tejas", por considerarla con un valor histórico extraordinario.
El documento de la donación de las tierras firmado por el Mariscal Falcón en 1866 fue ratificado por el Presidente general Joaquín Crespo en 1897 tal como consta en el archivo del Ministerio del Interior de ese año en el Tomo 3, Pag. 85.
Sin embargo, Pérez Jiménez hizo caso omiso a la legalidad de la documentación y sólo respondió a través de un telegrama; sigamos textualmente las palabras de los afectados: "Así correspondió el Sátrapa a nuestro reclamo.
Él también tenía las manos metidas en el despojo y no hubo compasión para estos infelices trabajadores agrícolas de este histórico pueblo, que fue el cuartel de aquellos aguerridos que con el mayor fervor colaboraron con los generales Zamora y Falcón en la contienda federativa.
Hoy (1959) cuando comienza a definirse una nueva era de sosiego y esperanzas, nos apresuremos a solicitar de Ud. señor presidente, la protección y amparo de nuestro derecho en esta propiedad "Casa de Tejas", como ya lo habíamos planteado documentalmente a la Junta ya mencionada; propiedad ésta por la cual fuimos atacados en el año 1919 por el General Juan Vicente Gómez que lo hizo acusar por un testaferro como tierras baldías; hubo la oposición, fueron (los propietarios) al castillo Libertador, pero nuestras escrituras comprobaron que no eran tierras baldías y Gómez no pudo despojarnos...
Ahora (1955) nuevamente aparecen vendidas (las tierras), por uno de los jerarcas de la oprobiosa dictadura fenecida, al Instituto de Petroquímica, el cual batió el record en la destrucción desvastadora de todos los fundos agrícolas y pecuarios de este compromiso y todo aquello que constituía el patrimonio para su subsistencia y sentenciada a desaparecer hasta la misma población, que por milagro providencial no llego a consumarse su destrucción.
Esta anormalidad ha producido un alcance desesperado de dificultades que después de arrebatarles o destruirles sus sembrados o medios de alimentarse con sus familias, a esos desheredados, a esos hombres desalojados no se les daba trabajo en el Instituto (Petroquímica), sino a los foráneos, lo que dio base para la emigración de la mayor parte de los habitantes hacia los centros (urbanos), ya de por si congestionados".
Este es el drama social creado cuando la llegada de la industria petroquímica a Morón, los terrófagos del régimen perejimenista hicieron suculentos negocios con el despojo, compra a precios de gallina flaca y hacen ventas onerosas al mismo estado que en este caso estaba representado por los regentes del extinto I.V.P. (Instituto Venezolano de Petroquímica). Continuara con la última parte.
RESUMEN HECHO CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL:
La comunidad moronera “Casa de Tejas” envió una correspondencia al Presidente Rómulo Betancourt, la cual consideran de gran valor histórico. El documento de la donación de las tierras firmado por el Mariscal Falcón en 1866 fue ratificado por el Presidente general Joaquín Crespo en 1897. Pérez Jiménez ignoró la legalidad de la documentación y sólo respondió a través de un telegrama. La comunidad pide la protección y amparo de su derecho en esta propiedad “Casa de Tejas”, por la cual fueron atacados en el año 1919 por el General Juan Vicente Gómez. Nuestras escrituras comprobaron que no eran tierras baldías y Gómez no pudo despojarnos.
En 1955, las tierras fueron vendidas al Instituto de Petroquímica por uno de los jerarcas de la dictadura. El Instituto destruyó todos los fundos agrícolas y pecuarios, lo que produjo un alcance desesperado de dificultades. A los desheredados no se les daba trabajo en el Instituto, sino a los foráneos, lo que dio base para la emigración de la mayor parte de los habitantes hacia los centros urbanos. Los terrófagos del régimen perejimenista hicieron suculentos negocios con el despojo, compra a precios de gallina flaca y hacen ventas onerosas al mismo estado que en este caso estaba representado por los regentes del extinto I.V.P. (Instituto Venezolano de Petroquímica).
OTRO RESUMEN HECHO POR INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La comunidad de “Casa de Tejas” envió una carta al Presidente Rómulo Betancourt, la cual consideramos de gran valor histórico. El documento de donación de las tierras, firmado por el Mariscal Falcón en 1866, fue ratificado por el Presidente General Joaquín Crespo en 1897. Sin embargo, Pérez Jiménez ignoró la legalidad de la documentación y sólo respondió a través de un telegrama. La comunidad pide la protección y amparo de su derecho en esta propiedad “Casa de Tejas”, por la cual fueron atacados en el año 1919 por el General Juan Vicente Gómez. Según sus escrituras, las tierras no eran baldías y Gómez no pudo despojarlos.
En 1955, uno de los jerarcas de la dictadura vendió las tierras al Instituto de Petroquímica. El Instituto, sin embargo, destruyó todos los fundos agrícolas y pecuarios, lo que produjo un alcance desesperado de dificultades. A los desheredados no se les daba trabajo en el Instituto, sino a los foráneos, lo que dio base para la emigración de la mayor parte de los habitantes hacia los centros urbanos. Los terrófagos del régimen perejimenista hicieron suculentos negocios con el despojo, comprando a precios de gallina flaca y haciendo ventas onerosas al mismo estado que en este caso estaba representado por los regentes del extinto I.V.P. (Instituto Venezolano de Petroquímica).
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Crónica Web #441

Libro Crónicas desde Morón - La Fundación del Barrio 23 de Enero en Morón

Libro Crónicas desde Morón - La Fundación del Barrio 23 de Enero en Morón
En todas las ciudades y pueblos del país es difícil no encontrar un barrio con el nombre de esta conocida fecha que significó y comienzo del régimen democrático y el fin de la dictadura perezjimenista, Morón no es la excepción. Nos llega de nuestra amiga Maris González una reseña histórica sobre la fundación del barrio 23 de Enero de Morón.
Maris nos refiere que en terrenos muy próximos al río Morón cubiertos frondosamente por grandes árboles de jabillo se daban cita a diario un grupo de mujeres entre las cuales es encontraban Argelina de González, Otilia de Zabala, Nicolasa de Montes, Victoria Ramos, María lamas, Meme y María Granadino para cumplir sus labores de lavado de ropa y para compartir menudencias propias de la vida para parroquiana de Morón de las postrimerías de la década de los años 50.
Alegres conversaciones se dan bajo el cobijo de la ceiba en comparsa con el chirrido de la concha de coco que al frotarse con las prendas de vestir hacía las veces de moderno cepillo de ahora, chirridos que al unísono parecían más bien cantos de lame-arenas que sumergían sus enormes en cabezas en las lamas verduzcas que anidaban en el fondo de las aguas cristalinas del río Morón.
Otras veces, estos mismos terrenos eran utilizados para las celebraciones de las fiestas de la virgen de Santa Ana, donde ya era costumbre disfrutar de la suculenta ternera y el codiciado brindis. Mediante estas tertulias se encariñaron con el sitio y un día se plantearon construir sus viviendas, por lo menos ésta era la idea de la señora Angelina de González, quien hacía comida para algunos trabajadores de la Petroquímica y les comentó su proyecto a Vicente Ortega, Rogelio Manrique, Alfonso Mercado, incorporándose todos ellos a la idea de poblar el lugar (así dejó de ser un grupo sólo de mujeres).
Un día, en el mes de diciembre de 1957, encontraban se Angelina de González, Ramón Añez, Victoria Ramos (hoy difuntos), Otilia de Zavala y Nicolasa de Montes, quienes optaron por invadir los mencionados terrenos, pero fueron desalojados por la Seguridad Nacional, mas no se amedrentaron y continuaron con su propósito de conseguir las tierras que el Instituto de Petroquímica mantenía como de su pertenencia.
A los pocos días de la caída del dictador Pérez Jiménez, el 30 de enero de 1958, fueron tomados estos terrenos por las personas antes mencionadas; entonces fundaron el caserío con el nombre de 23 de Enero. Estas mismas personas siguieron con la idea de fundar más barrios y al poco tiempo fundaron en terrenos aledaños el barrio La Charneca.
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