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Cámara de Comercio e Industria del Municipio Juan José Mora 🔍

Según Alexis Coello, Tiburcio Rodríguez contribuyó a su formación y desarrollo, llegando a ser su Presidente para el período 1993-1995.

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Club de Leones de Morón 🔍

Según Alexis Coello, Tiburcio Rodríguez ejerció la presidencia de esta institución durante los años 1983-1984, desarrollando una intensa labor filantrópica orientada al bienestar general.

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Crónica Web #458

Libro Crónicas desde Morón - Tiburcio Rodríguez

Libro Crónicas desde Morón - Tiburcio Rodríguez
Alguien dijo: "En muchos hombres la vida deja sus huellas y muy pocos hombres dejan huellas en la vida". Tiburcio fue uno de estos últimos. Su constancia, su denuedo por alcanzar los fines que se proponía siempre fueron el norte de su comportamiento. No escatimaba esfuerzo ni sacrificio cuando se trataba del bien común, de allí que en su partida recibió el reconocimiento de todo un pueblo que tampoco escatimó flores, palabras de elogios y lágrimas en su despedida.
Tiburcio era un hombre de esos a quienes les gusta pasar desapercibidos, de aquellos que anónimamente y en forma silenciosa van labrando un camino, gota a gota de sudor que perlando su frente se ofrecen como un testimonio de su honestidad y de su humildad. Había nacido Tiburcio en Belén, municipio Carlos Arvelo del estado Carabobo, un 11 de agosto de 1936, siendo sus padres Ramón Rodríguez y María de Rodríguez. Era el menor de cuatro hermanos.
Buscando nuevos horizontes arribó a Morón en el año de 1959, traía consigo un maletín de ilusiones y el arma de la perseverancia. Sus primeros trabajos los desempeñó en el Dique Seco de Puerto Cabello y más tarde ingresó como trabajador de planta al Instituto Venezolano de Petroquímica (actual Pequiven). En el año de 1969 se casó con Elia Sánchez, la compañera de toda su vida, con la que procreó dos hijos: Miguel y Elio. Estos acontecimientos lo van a sembrar definitivamente en el suelo moronense y al cual, en lo adelante, le brindará todo su concurso para las realizaciones gremiales y comunitarias.
Un año después (1970) obtiene su retiro de la Petroquímica y se establece con su propio negocio de lubricantes que imcialmente llama Servicios Elia (en honor a su esposa) y actualmente Lubricantes La Avenida. A la par de su éxito como comerciante se incentiva su participación en las actividades propias de las comunidades y asume un rol dirigencial, descubriendo en sí mismo la llama que alimentará su pasión por la problemática social.
En 1975 organiza el Clásico Rodillones de Morón, clásico ciclístico para veteranos, donde obtiene él mismo el primer lugar, es de hacer notar que este clásico tuvo gran resonancia en la población y acudió un gran número de participantes, por lo que Tiburcio demostró grandes condiciones como deportista. Cuando Morón ascendía a distrito en el año de 1981, Tiburcio Rodríguez se posesionaba democráticamente de la presidencia de la Cámara de Comerciantes del distrito Puerto Cabello. Ejerce en los años de 1983-84 la presidencia del Club de Leones de Morón, desarrollando una intensa labor filantrópica para una asociación sin fines de lucro cuyo mayor beneplácito es el bienestar general.
En reconocimiento a su labor le confieren en el año de 1992 la condecoración "Mención Mérito al Trabajo" y es electo para el período 93-95 Presidente de la Cámara de Comercio e Industria del Municipio Juan José Mora, coronaba así Tiburcio una de sus máximas aspiraciones como lo era presidir el organismo al cual tanto había contribuido a formar y desarrollar, desde su trabajo de hormiguita, de obre, hasta llegar a la cúspide de la institución.
Una vez trató de incursionar en la política como candidato a concejal, no fue favorecido por electorado, quizás Tiburcio no era hombre para la política. Su trato franco y abierto no dejaba espacio para las dobleces. No tenía la argucia ni poseía el discurso o palabrería del político. Es posible que alguien señale que él no era letrado, pero fue un hombre que se cultivó en la universidad de la vida, su personalidad sincera le hizo ganar el cariño de una comunidad. No había catástrofe, inundación o incendio donde no estaba Tiburcio cooperando. Cierta vez me sorprendió. Me encontraba en Boca de Tocuyo en ocasión de que se produjeron unos temblores de tierra que habían causado un número de damnificados (mi presencia era explicable, porque era concejal y allí tenía familia), de repente apareció Tiburcio con un lote de víveres, ropas, medicinas, etc. Ese era Tiburcio, estaba donde lo necesitaban. Sería buena idea de que a la sede de la Cámara de Comercio, que está por construirse, se le pusiera el nombre de Tiburcio Rodríguez.
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