Morón conmemoró 60 años de primera fumigación contra malaria y paludismo
SÃBADO 3 DE DICIEMBRE DE 2005 Levi Borges, único sobreviviente de aquel grupo de Sanidad que esparció el DDT, sentenció que los métodos de supervisión han decaído
Puerto Cabello, diciembre 2 (REDACTA).Los componentes de la cámara municipal de Juan José Mora efectuaron este viernes una sesión extraordinaria con motivo del 60º aniversario de la primera fumigación con la fórmula química DDT, utilizada para la erradicación de criaderos de zancudos y mosquitos portadores de malaria y fiebre amarilla, patologías tristemente recordadas en la comunidad moronense.
El acto se inició con una misa solemne auspiciada por los integrantes del Club de Leones de este municipio, quienes rindieron homenaje a Levi Borges, único sobreviviente de aquel grupo de Sanidad que esparció por primera vez en estas tierras el reconocido producto para fumigación, utilizado incluso en estas fechas.
Borges explicó que, para la época, la incertidumbre que ocasionaban estas enfermedades impedía el progreso y desarrollo de la entidad, puesto que los inversionistas y comerciantes no la asumían como un territorio susceptible a la apertura económica, dados sus antecedentes epidemiológicos.
Esta situación cambió radicalmente con la aplicación de medidas de vigilancia y ataque de los focos de zancudos, puesto que se disminuyeron los números de casos en Morón, a la vez que se fortaleció la confianza de la colectividad.
En lo relativo a la situación epidemiológica actual y a patologías de avanzada, como el dengue, Borges sentenció que los métodos de supervisión han decaído, pues se confía más en las muestras aleatorias que en la propia verificación de los puntos más vulnerables a padecimientos endémicos.
Recordó que cuando dirigió la primera cuadrilla de fumigación contaba con sólo 17 años, pero, a pesar de su corta edad, sabía el compromiso que había adquirido, por lo que cumplió estrictamente con lo previsto en los planos de fumigación, actitud que, según Borges, fue emulada por los otros equipos de Sanidad, tendencia que garantizó el éxito de esta primera cruzada contra la fiebre amarilla, la malaria y el paludismo.
La segunda parte de esta celebración se efectuó en la plaza Bolívar de Juan José Mora, donde se contó con la intervención de la epidemióloga regional, Belkys Bastardo, quien enalteció el nivel de compromiso asumido por las fuerzas vivas de Morón en la lucha contra las enfermedades antes mencionadas.
"La comunidad de la costa está consciente de los efectos de estas enfermedades, pues las conoció de cerca, por lo que resulta admirable que no sólo ataquen la raíz del asunto, sino que también sirvan de ejemplo para las comunidades vecinas", destacó.
En esta parte del evento se contó con la participación de grupos culturales y de danza, los cuales brindaron a los espectadores y asistentes una performance de calidad, que sirvió además para congregar a las delegaciones de los clubes de Leones de toda la región central.
Posteriormente se realizó un reconocimiento a la escultura del Zancudo Muerto, ubicado en la Redoma de Juan José Mora, con la intervención del ambientalista Guillermo Morón y del cronista de la entidad, Alexis Coello.
La parte negativa del evento fue la ausencia del alcalde de esta entidad, José Gregorio Frías, en cada una de las manifestaciones presentadas en esta jornada, la cual se extendió desde tempranas horas de la mañana hasta pasadas las 2 de la tarde.
Foto José Colmenares
PRENSA: Morón conmemoró 60 años de primera fumigación contra malaria y paludismo
SÃBADO 3 DE DICIEMBRE DE 2005 Levi Borges, único sobreviviente de aquel grupo de Sanidad que esparció el DDT, sentenció que los métodos de supervisión han decaído
Puerto Cabello, diciembre 2 (REDACTA).Los componentes de la cámara municipal de Juan José Mora efectuaron este viernes una sesión extraordinaria con motivo del 60º aniversario de la primera fumigación con la fórmula química DDT, utilizada para la erradicación de criaderos de zancudos y mosquitos portadores de malaria y fiebre amarilla, patologías tristemente recordadas en la comunidad moronense.
El acto se inició con una misa solemne auspiciada por los integrantes del Club de Leones de este municipio, quienes rindieron homenaje a Levi Borges, único sobreviviente de aquel grupo de Sanidad que esparció por primera vez en estas tierras el reconocido producto para fumigación, utilizado incluso en estas fechas.
Borges explicó que, para la época, la incertidumbre que ocasionaban estas enfermedades impedía el progreso y desarrollo de la entidad, puesto que los inversionistas y comerciantes no la asumían como un territorio susceptible a la apertura económica, dados sus antecedentes epidemiológicos.
Esta situación cambió radicalmente con la aplicación de medidas de vigilancia y ataque de los focos de zancudos, puesto que se disminuyeron los números de casos en Morón, a la vez que se fortaleció la confianza de la colectividad.
En lo relativo a la situación epidemiológica actual y a patologías de avanzada, como el dengue, Borges sentenció que los métodos de supervisión han decaído, pues se confía más en las muestras aleatorias que en la propia verificación de los puntos más vulnerables a padecimientos endémicos.
Recordó que cuando dirigió la primera cuadrilla de fumigación contaba con sólo 17 años, pero, a pesar de su corta edad, sabía el compromiso que había adquirido, por lo que cumplió estrictamente con lo previsto en los planos de fumigación, actitud que, según Borges, fue emulada por los otros equipos de Sanidad, tendencia que garantizó el éxito de esta primera cruzada contra la fiebre amarilla, la malaria y el paludismo.
La segunda parte de esta celebración se efectuó en la plaza Bolívar de Juan José Mora, donde se contó con la intervención de la epidemióloga regional, Belkys Bastardo, quien enalteció el nivel de compromiso asumido por las fuerzas vivas de Morón en la lucha contra las enfermedades antes mencionadas.
"La comunidad de la costa está consciente de los efectos de estas enfermedades, pues las conoció de cerca, por lo que resulta admirable que no sólo ataquen la raíz del asunto, sino que también sirvan de ejemplo para las comunidades vecinas", destacó.
En esta parte del evento se contó con la participación de grupos culturales y de danza, los cuales brindaron a los espectadores y asistentes una performance de calidad, que sirvió además para congregar a las delegaciones de los clubes de Leones de toda la región central.
Posteriormente se realizó un reconocimiento a la escultura del Zancudo Muerto, ubicado en la Redoma de Juan José Mora, con la intervención del ambientalista Guillermo Morón y del cronista de la entidad, Alexis Coello.
La parte negativa del evento fue la ausencia del alcalde de esta entidad, José Gregorio Frías, en cada una de las manifestaciones presentadas en esta jornada, la cual se extendió desde tempranas horas de la mañana hasta pasadas las 2 de la tarde.
Foto José Colmenares
El Club de Leones fue reconocido por su arduo apoyo J.J. Mora sepultó el paludismo
Sábado, 3 de diciembre de 2005 La Costa y recordó hechos de hace 60 años El jefe de la primera cuadrilla recibió la orden Gral. J. J. More on oyund Andrys González Noguera Fotos/Simón Ochoa www Ayer dos de diciembre se cumplieron 60 años del primer rociado para la erradicación del paludismo, realizado en el año 1945. Para celebrar tan importante fecha se estableció un cronograma de actividades alusivas a la celebración, que cerraron durante el día de ayer con ofrendas al busto del Libertador y al doctor Arnoldo Gabaldón; misa de acción de gracias y sesión solemne organizada y solicitada al Concejo Municipal por los representantes del Club de Leones, quienes tuvieron y han tenido una participación relevante e importante en estas actividades y en la permanencia de la importancia de esta fecha en el calendario morense. El padre Luis Parada fue el elegido para celebrar la santa eucaristía en la sede de la iglesia de la patrona del municipio Juan José Mora, Santa Ana. Alexis Coello, cronista del municipio Juan José Mora y autor del libro "Morón, auge y caída del paludismo en Venezuela", señaló que "fue una época terrible, la poca población que existía mermaba considerablemente, al punto que cada dos horas moría una persona, teníamos una población escuálida, Distribuidora LA COSTA Venta de Pinturas Resina Gelcot Estireno Talco Industrial Carretera Nacional Morón - Coro. Via Las Lapas Diagonal a Servigas, Ave. Zamora al lado de vadarero Motos enferma y un país así no podía avanzar". Un sobreviviente afortunado Este evento contó con la presencia del primer jefe de cuadrilla de malariología que formó el doctor Arnoldo Gabaldón para erradicar el paludismo a través del rocío de un químico conocido como DDT. Se inició en el estado Carabobo, específicamente en el territorio morense. Levi Borges es este gran hombre que aceptó la invitación para conversar sobre la muerte del paludismo y su participación en esta batalla. "La vida me ha sido favorable, porque soy el único sobreviviente de esa cuadrilla. En ese momento tenía 17 años. Fue seleccionado el Levi Borges dos de diciembre porque es el día panamericano de la salud y el doctor Gabaldón quiso hacer ese acto en conmemoración a esa fecha. Se seleccionó Morón porque para entonces era un caserío que contaba con unas 80 casas y uene acaparse la pobreza En la sesión solemne, donde fueron reconocidos los representantes del Club de Leones, Acasio Henríquez, Levi Borges, Carlos Olaizola, Marcos Colina, Máximo Colina, Ismenia Boada, Gonzalo Palugo (Post morten) y Guillermo Morón, quien fue electo como orador de orden, refirió un discurso sin papel en mano, sólo lo que salió de su mente, corazón y alma de escritor. "Celebramos la derrota del paludismo, pero todavía no podemos celebrar la derrota de la pobreza. El estado venezolano es inmensamente rico y el pueblo venezolano es inmensamente pobre. La única herramienta con la que podemos derrotar la pobreza es a través de la educación. Si hubiera la fuerza que tuvieron en los siglos XIX y XX, y se les pagara bien, pudiéramos derrotar la pobreza como lo hicimos con el mosquito. Yo estoy sumamente asustado con lo que está pasardo, porque simple y llanamente se está preparando un proceso dictatorial a muy corto plazo". era uno de los sitios más palúdicos del estado Carabobo", relató Borges. Asimismo reseñó anécdotas recordadas "Mi maestro de equipo estaba recién casado y yo lo fui a despertar a las cuatro de la madrugada para que estuviéramos puntuales en ese acto. Imaginense lo que representa eso para un recién casado, porque también era domingo. Debemos seguir trabajando porque el país necesita gente que lo lleve adelante, con pensamientos positivos y no con negativos", contó Borges. Otra anécdota que resaltó el sobreviviente fue que "el primer lote de DDT que llegó al país se lo incautaron al doctor Tejera en Miraflores, porque él era el gobernador de Carabobo y cargaba este químico en el carro, y ese fue el día que se dió el golpe del 18 de octubre, y vieron el paquete raro y lo detuvieron". El DDT llegó al país porque el doctor Gabaldón viajaba con frecuencia a los EEUU y un general le comentó sobre el químico y él lo trajo a Venezuela. 4
Libro Crónicas desde Morón - La Plaza Bolívar de Morón
A propósito de algunas consultas de estudiantes de turismo sobre monumentos históricos y otros elementos emblemáticos de la ciudad, sirva este escrito para aquellos que indagaban los orígenes de la plaza Bolívar de Morón. Los pueblos fundados por los españoles poseían unas características muy especiales: para la fundación se debía tener la autorización del rey español (Juan Rodríguez Suárez fue condenado a muerte por haber fundado la ciudad de Mérida sin la debida autorización). En el sitio escogido para el asiento de la ciudad se clava un grueso madero de dos metros de altura aproximadamente. El fundador golpeaba con su espada varias veces el tronco enterrado y retaba en voz alta a quien se opusiese a la celebración del acto, si nadie respondía procedía a cortar el monte alrededor del madero y declaraba en nombre del rey, fundaba la ciudad, después vendría otro ceremonial.
En el sitio donde estaba el tronco se constituía la plaza mayor (con el tiempo pasaron a llamarse plaza Bolívar) al frente se construía la iglesia y al otro lado la sede del Cabildo. De la plaza partían las calles formándose una cuadrícula o damero donde se ubicaban las viviendas fabricadas con materiales provisionales, algunas calles se empedraban, en lo más alto de la ciudad se construía una caja de agua que mediante acequias cruzaban las cuadras o manzanas de la ciudad.
Este modelo estricto para la fundación de las ciudades se mantuvo por varios siglos y las ciudades actuales de más vieja data heredaron el damero o cuadrilátero histórico de aquella usanza española para fundar un pueblo.
Los pueblos de fundación relativamente más reciente rompieron con este esquema tradicional, la mayoría se formaron sin fundación oficial, otros lo hicieron anárquicamente y ni plaza construyeron. Este último es el caso de Morón. Lo primero que llegaba a los incipientes poblados cuyo núcleo estaba compuesto por esclavos y trabajadores de las haciendas de cacao, era la iglesia.
Esta se construía rudimentariamente, de paja, madera etc, en torno a ella se extendía un caserío, a orillas del camino real, era la iglesia la que nucleaba a la población a falta de autoridad de los cabildos, el sentido de pertenencia o de pueblo le venía dado por la religión, por el santo patrón.
Morón estuvo por años dependiendo de un centro de poder muy distante (el de Nirgua) que no se ocupaba de él a no ser por la religión que llegó bien temprano. Posteriormente fue un rincón olvidado de puerto Cabello y perteneciendo a este Distrito sus hijos más esclarecidos en ese momento conciben la construcción de su plaza Bolívar.
Fue la directiva del Club de Leones (fundado el 17 de agosto de 1970) encabezada por el Dr. Jesús Salvador Silva Gutiérrez, a quien le ocupó el honor de hacer realidad la plaza Bolívar de Morón. El terreno que seleccionaron estaba ubicado en las adyacencias de un antiguo cementerio, frente a la medicatura rural y diagonal a la iglesia de Santa Ana de Morón.
Había estado en este terreno antes un parque infantil y luego se construyó un mercado popular, sobre las ruinas de este mercado se erigió nuestra Plaza Bolívar por iniciativa del Club de Leones, que dicho sea de paso fue la primera obra que realizó este extraordinario club, lamentablemente hoy desaparecido en nuestro municipio.
El financiamiento de la obra fue obtenido por la rifa de un Volkswagen que fue facilitado por la exhibición por la Corporación Venezolana de Motor (Volkswagen-Palma Sola). El número premiado quedó entre los no vendidos y este el vehículo fue vendido posteriormente a Hugo Chavarioli, propietario del hotel Morón. De esta manera el Club de Leones hizo un negocio redondo para bien de la comunidad. El busto del Libertador fue donado por la base naval de Puerto Cabello y se instaló el 21 de noviembre de 1970 en el acto especial en presencia de las autoridades civiles y naval de la zona, en el acto inaugural tomó la palabra el Dr. Silva Gutiérrez como presidente del Club. Luego este busto del Libertador es sustituido por un pedestre de Bolívar en ocasión del primer gobierno municipal, bajo la presidencia de José Antonio Ortega. La estatua pedestre es copia de la obra original del escultor italiano Pietro Teneram que se encuentra en Bogotá desde 1846 y en la plaza de Ciudad Bolívar desde 1859.
Obviamente a variado un tanto nuestra plaza Bolívar desde su inauguración hasta hoy. Su inicial forma triangular, que algunos osados le ponían el nombre del sexo femenino, a cambiando en forma rectangular como consecuencia de la adición de una parte curva de la continuación de la calla La Paz.
El viejo mamón macho aún permanece incólume a las inclemencias del tiempo aunque ya no se consumen a sus pies los licores y sancochos de los inveterados borrachitos. Posee más árboles que antes y jardines elevados en figuras geométricas que sirven de asiento a los parroquianos.
El bronce de Bolívar mira al este, ve al sol de frente; por ese mismo lado está una fuente, por supuesto, sin agua. A la espalda de Bolívar, al oeste está otra fuente que simula una cascada con luces multicolores, pero tampoco tiene agua, a la pared del fondo se encuentran las siluetas de unos llaneros a caballo en alto relieve, seguramente eran los llaneros de Páez en lucha contra los realistas.
El contorno de la plaza también ha cambiado, en sus alrededores se localizan modernos establecimientos comerciales, a su lado norte se ubica la comandancia de la Policía y diagonal a ella la sede del Concejo Municipal.
JUEVES 12 DE FEBRERO DE 2009
Este negro Nuestro a quien debemos querer (1978)
Este es el titulo de un libro del autor dominicano Carlos Lebrón Saviñón que me fue obsequiado en una tarde de mayo de 2004 por el ilustre caballero Gonzalo Palumbo, baluarte de la lucha antimalárica en Venezuela y miembro directivo fundador del club de leones de Carabobo. En la nota dedicatoria, mi entrañable amigo Palumbo escribió lo siguiente: “Para el cronista amigo Alexis: Para ti que trajinas estos caminos. Espero que esta obra del amigo dominicano Carlos, tenga utilidad en tan angustiados senderos de ese pasadoâ€/Fraternalmente. Gonzalo Palumbo.
Y vaya que tuvo utilidad para mí ya que lo guardo como un tesoro y lo uso constantemente como texto de consulta. Pero vale la pena detenerse un poco en las sabias palabras del inolvidable amigo: “En tan angustiados senderos de ese pasadoâ€. Estas palabras denotan el pesado drama que hemos llevado a cuesta que como un estigma ha marcado a generaciones de seres humanos, y en América latina parece revivir hoy las controversias y conflictos que si bien no han llegado a grandes confrontaciones se han mantenido hasta hoy solapados en los planteamientos, acciones culturales, políticas y sociales.
Nos referimos a ese pasado de donde tratamos de explicar nuestro origen étnico donde muchas veces lo afrontamos con complejos, dudas y una baja autoestima, sobre todo cuando el grado del tinte o pigmentación de la piel se muestra inclinado hacia el extremo de lo prieto u oscuro. Ese pasado lleno de injusticia, discriminación, dominio y exterminio no lo podemos cambiar aunque quisiéramos, no debemos renegar de él en cuanto a nuestro origen, pero si reivindicarlo en su justa dimensión, sin extremismo.
Eso es lo que hace Carlos Lebrón en su libro, donde busca con orgullo y claridad, revalorizar el hecho cultural del mestizaje y el aporte histórico de la negritud a nuestra sociedades actuales en una visión serena, sin ánimos retaliativos ni eufemismos semánticas; declarando lo negro como legitimo y propio de la corriente humana proveniente de Ãfrica, descartando la discriminación hacia los otros valores del mestizaje. Declara lo genuino africano como lo “negro†sin ser peyorativo porque un vocablo como este no es despectivo en si mismo, esta connotación se la va dar la intencionalidad y el contexto socio-cultural. Decir negro o afrodescendiente es indiferente.
A las tendencias africanistas excluyentes que buscan explicar las identidades de los pueblos mestizos, Carlos Lebrón responde así: “Creemos que esta es una tendencia extremista y como nunca los extremos han sido buenos se impone reconocer nuestra africanidad y rescatarla del menosprecio o del olvido en que la mantuvieron las generaciones pasadas, pero sin olvidar nuestra hispanidad, que al fin y al cabo, es parte esencial de nosotros mismosâ€.
Morón tiene una base étnica originaria de población negra que se remontan a los primeros sembradíos o plantaciones de cacao en el territorio local, por lo tanto estamos muy impregnado de su legado cultural. El poeta yaracuyano Manuel Rodríguez Cárdenas compuso este verso: Aquí esta mi mano negra pestilente, / Negro enchoretado de vientre caliente / perdido en los rumbos de la geografía. / Negro de Nigeria, de Agad, de Kodok. / Negro del neguesti blanco de Etiopia. / Negro chafarino, negro de Morónâ€.
Para culminar, vamos a presentarles algunos vocablos de origen africano que son su aporte a la lengua hispana: Sancocho: ud. sabe lo que es. Ajumarse: emborracharse. Bacha (Bachata): Fiesta. Beriberi: enfermedad caracterizada por trastornos nerviosos. Timbi: lleno, repleto de comida. Timba: se llama al timbal o timbalero a quien se le estira la barriga. Jolgorio: fiesta. Bongó: tambor africano. Cumbacha: fiesta. Chévere: pendenciero, figurín. Choca: la cabeza. Chuleo chulo: burla, broma. Jaladera: borrachera. Pega: trabajo. Reconcomios: recelo, sospecha. Guachafita: desorden, barullo. Bemba: labios gruesos. Furruco: instrumento musical. Cuatro: instrumento de cuerda. Cipote: diablo. Coco: fruto de planta tropical. Cumbia: baile de negros en Panamá. Diantre: diablo. Cheché: hombre pendenciero y matón. Kilombo: choza de los negros cimarrones. Paluchero: muy hablador.
JUEVES 12 DE FEBRERO DE 2009
Este negro Nuestro a quien debemos querer (1978)
Este es el titulo de un libro del autor dominicano Carlos Lebrón Saviñón que me fue obsequiado en una tarde de mayo de 2004 por el ilustre caballero Gonzalo Palumbo, baluarte de la lucha antimalárica en Venezuela y miembro directivo fundador del club de leones de Carabobo. En la nota dedicatoria, mi entrañable amigo Palumbo escribió lo siguiente: “Para el cronista amigo Alexis: Para ti que trajinas estos caminos. Espero que esta obra del amigo dominicano Carlos, tenga utilidad en tan angustiados senderos de ese pasadoâ€/Fraternalmente. Gonzalo Palumbo.
Y vaya que tuvo utilidad para mí ya que lo guardo como un tesoro y lo uso constantemente como texto de consulta. Pero vale la pena detenerse un poco en las sabias palabras del inolvidable amigo: “En tan angustiados senderos de ese pasadoâ€. Estas palabras denotan el pesado drama que hemos llevado a cuesta que como un estigma ha marcado a generaciones de seres humanos, y en América latina parece revivir hoy las controversias y conflictos que si bien no han llegado a grandes confrontaciones se han mantenido hasta hoy solapados en los planteamientos, acciones culturales, políticas y sociales.
Nos referimos a ese pasado de donde tratamos de explicar nuestro origen étnico donde muchas veces lo afrontamos con complejos, dudas y una baja autoestima, sobre todo cuando el grado del tinte o pigmentación de la piel se muestra inclinado hacia el extremo de lo prieto u oscuro. Ese pasado lleno de injusticia, discriminación, dominio y exterminio no lo podemos cambiar aunque quisiéramos, no debemos renegar de él en cuanto a nuestro origen, pero si reivindicarlo en su justa dimensión, sin extremismo.
Eso es lo que hace Carlos Lebrón en su libro, donde busca con orgullo y claridad, revalorizar el hecho cultural del mestizaje y el aporte histórico de la negritud a nuestra sociedades actuales en una visión serena, sin ánimos retaliativos ni eufemismos semánticas; declarando lo negro como legitimo y propio de la corriente humana proveniente de Ãfrica, descartando la discriminación hacia los otros valores del mestizaje. Declara lo genuino africano como lo “negro†sin ser peyorativo porque un vocablo como este no es despectivo en si mismo, esta connotación se la va dar la intencionalidad y el contexto socio-cultural. Decir negro o afrodescendiente es indiferente.
A las tendencias africanistas excluyentes que buscan explicar las identidades de los pueblos mestizos, Carlos Lebrón responde así: “Creemos que esta es una tendencia extremista y como nunca los extremos han sido buenos se impone reconocer nuestra africanidad y rescatarla del menosprecio o del olvido en que la mantuvieron las generaciones pasadas, pero sin olvidar nuestra hispanidad, que al fin y al cabo, es parte esencial de nosotros mismosâ€.
Morón tiene una base étnica originaria de población negra que se remontan a los primeros sembradíos o plantaciones de cacao en el territorio local, por lo tanto estamos muy impregnado de su legado cultural. El poeta yaracuyano Manuel Rodríguez Cárdenas compuso este verso: Aquí esta mi mano negra pestilente, / Negro enchoretado de vientre caliente / perdido en los rumbos de la geografía. / Negro de Nigeria, de Agad, de Kodok. / Negro del neguesti blanco de Etiopia. / Negro chafarino, negro de Morónâ€.
Para culminar, vamos a presentarles algunos vocablos de origen africano que son su aporte a la lengua hispana: Sancocho: ud. sabe lo que es. Ajumarse: emborracharse. Bacha (Bachata): Fiesta. Beriberi: enfermedad caracterizada por trastornos nerviosos. Timbi: lleno, repleto de comida. Timba: se llama al timbal o timbalero a quien se le estira la barriga. Jolgorio: fiesta. Bongó: tambor africano. Cumbacha: fiesta. Chévere: pendenciero, figurín. Choca: la cabeza. Chuleo chulo: burla, broma. Jaladera: borrachera. Pega: trabajo. Reconcomios: recelo, sospecha. Guachafita: desorden, barullo. Bemba: labios gruesos. Furruco: instrumento musical. Cuatro: instrumento de cuerda. Cipote: diablo. Coco: fruto de planta tropical. Cumbia: baile de negros en Panamá. Diantre: diablo. Cheché: hombre pendenciero y matón. Kilombo: choza de los negros cimarrones. Paluchero: muy hablador.
JUEVES 2 DE OCTUBRE DE 2008
Las Campanas Doblan por Ti
De la obra cumbre del novelista norteamericano Ernest Hemingway Por Quien Doblan Las Campanas se extrae esta preciosa lección que nos ofrece Jhon Donne:…â€La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quien doblan las campanas, doblan por tiâ€. Siempre que se nos va un semejante lo sentimos, pero hay muertes que duelen mas que otras. Como es el caso del “Barbarazo†como le decíamos cariñosamente a José Zambrano como era su nombre de pila.
El Barbarazo fue una victima más de la tragedia que vive nuestro país, un número más para la estadística de la inseguridad local y nacional. Le conocía hace mas de veinte años al lado de su inseparable esposa Chichí, siempre alegre, con una sonrisa a flor de labio, excelente compañero de trabajo de los socios del transporte publico que hoy lo lloran desconsoladamente y lamentan un hecho como este que no debe repetirse jamás.
Así paga el destino a la vida de un buen trabajador, preocupado, padre de familia, fiel esposo y mejor amigo. El asunto es ¿A quien le toca luego? ¿Quién esta a salvo en esta selva de cemento? Estamos a la buena de Dios ¿Por quien doblaran mañana las campanas? No preguntes eso doblan por ti.
Desde este espacio comunico mi hondo pesar por la desaparición física de mi amigo el “Barbarazo†a su esposa Chichí y a sus hijos y familiares. Me excuso de no haber asistido a los actos velatorios ni al sepelio por estar cumpliendo compromisos en Caracas con la Universidad Latinoamericana y del Caribe (ULAC).
El Ateneo de Morón en su XIX Aniversario: Gracias a Mireya Soto por su gentil invitación al acto central para conmemorar un año más (el 19) de esta maravillosa institución que se hará en honor a la distinguida dama Maria Teresa Castillo, pionera de los ateneos de Venezuela, Presidenta del Ateneo de Caracas y Presidenta honoraria de la federación de Ateneos de Venezuela.
En mi opinión, el ateneo es la institución cultural más importante fundada en Morón en las últimas décadas, debido a su permanente actividad y variedad de los tópicos culturales que fomenta, que hoy a lo largo de sus años de vida sus frutos y resultados son tangibles y concretos ¿Cuántas amas de casa, señoras o señoritas se han hecho de un oficio digno aprendido en el Ateneo y que les sirve para ganarse el sustento de sus familias? ¿Cuántos músicos? Ahí esta Marc Colina y otros tantos. Ahí esta la Banda Show, la estudiantina, las bailarinas, en fin paremos de contar.
Es por ello que quiero felicitar efusivamente a ese gran equipo del Ateneo encabezado por Mireya Soto, la matrona y bella dama Ofelia de Colina, Cecilia Nieto, José González, la Prof. Colmenarez, el director de música Morales y a todos en general.
El XXXIII Aniversario del C.R.I.: Gracias al incansable amigo Bertilio Duran por su generosa invitación al acto central del Comité de Relaciones Industriales de Puerto Cabello y Mora en un nuevo cumpleaños institucional. En verdad que Bertilio, no se cansa, es infatigable desde la época de sindicalista en la Petroquímica donde demostró el don de buena gente y de un liderazgo indiscutible. Bertilio dio sus primeros pasos en Morón como dirigente social y político luego de venirse su natal tierra zuliana.
Aquí en Morón, además de ser miembro de la junta directiva del sindicato petroquímico (esta institución fue muy importante en esa época en Morón) también fue directivo del Club de leones de Morón donde desarrollo una labor social destacada en aras de la solución de los múltiples problemáticas de la localidad. El Club de Leones jugo un papel fundamental en ese tiempo. Allí esta como producto de su gestión. La Plaza Bolívar, la escuela Udon Pérez del Trapiche, la escuela de San Diego y otras más. En otra oportunidad hablaremos sobre esta importante institución.
Ahora Bertilio se fue a Puerto Cabello y Valencia en su lucha quijotesca por un mejor porvenir, pero estoy seguro que siempre lleva a Morón en su corazón. Salud Bertilio, estamos contigo.
Sinhue, Dr. Jesús Silva Gutiérrez (+)
Tardíamente supe la desaparición física del Dr. Jesús Silva Gutiérrez (1934-2014), me informaron murió en Maracay, no tengo los pormenores del caso.
Nativo de Morón, hijo de Don Jesús María Silva, oriundo de Turiamo (Edo. Aragua), y de Doña Ramona Gutiérrez, proveniente de Coro, Edo. Falcón.
Su padre, Don Jesús (como se le nombraba), fue el primer boticario de Morón, dueño de "La Botica del Puebloâ€, también poseía la bomba de gasolina Santa Ana (donde hoy está la alcaldía), un bar cercaa la bomba y tenía otros inmuebles en la localidad.
Hombre disciplinado y severo, prohombre, benefactor progresista y promotor del bienestar común.
Y ¿quién fue el Dr. Jesús Silva Gutiérrez? Dejemos que sea él mismo quien cuente su historia (tomado de su libro "Fases evolutivas de Morón desde la óptica de un morense).
Nos dice lo siguiente: "Entre otras cosas, se puede mencionar dos logros importantes (se refiere a lo que acontecía en su tiempo) como la dotación de un acueducto rural y el alumbrado eléctrico, el cual provenía de Puerto Cabello.
Más tarde llega para mí un vacío obligado, puesto que me trasladé a la ciudad porteña para continuar mis estudios, luego a Valencia y posteriormente a Caracas donde me dediqué a estudiar medicina, así mismo tuve la oportunidad de irme a España para continuar la carrera, por lo que debí permanecer 7 años fuera del país.
Es así como no pude apreciar personalmente tantas experiencias que atravesó mi pueblo...
Aunque siempre me mantenía en contacto con mi familia y me comunicaban que se había planteado la posibilidad de transformar el pequeño Morón en zona piloto del país, de manera que desaparecieran los extensos cocales para dar cabida a la Petroquímica y a varias compañías en todo el ámbito del poblado.
A mi regreso, 7 años después, encontré una población totalmente cambiada...
Había desaparecido el caserío y se originó un pueblo rural, ya no se hablaba de Bota Burro; sino de la Avenida Falcón, las estadísticas arrojaban índices poblacionales de 40.000 habitantes aproximadamente.
Para 1971, yo ejercía ya como médico, pero fuera del perímetro del médico, pero fuera del perímetro del pueblo, lo que no fue obstáculo para aportar mi granito de arena, así que para la fecha comencé a organizar, junto con un grupo de coterráneos, una campaña concientizadora dirigida a la población, es así como arranca mi labor.
Escribía en la prensa, acudía a las emisoras de radio Mil y Puerto Cabello, creamos el Club de Leones, lo que permitió darle a Morón su Plaza Bolívar, también se fundó una escuela en El Trapiche (Udón Pérez); así mismo se incentivaba la labor educativa con reconocimientos a los maestros residentes, al igual que procurando mejoras a las instituciones, al corriente también fui directivo de Fundamorón; participé en la junta pro-creación del liceo para Morón, todo por amor a nuestra patria chica y a las nuevas generaciones para que tuvieran más oportunidades de formarse y asegurar su futuro.
Con primacía se conformó una comisión, la cual estaba encargada de visitar a Miraflores para plantear la problemática de los 'ejidos de Morón', ésta estuvo a cargo de Juan Eugenio Borges, Jesús María Silva, mi padre, el Dr. Bernardo Jiménez, mi hermano Jorge Silva y mi persona, esto sucedió en el primer período presidencial del Dr. Rafael Caldera".
Se autodenominaba Sinhue, desconozco el origen de este apelativo, lo cierto es que en los últimos años se veía solitario y nostálgico, taciturno y vestido de blanco con sus hábitos de médico caminaba al atardecer por la calle El Bolsillo como extrañando su Morón de ayer o su mamba como lo llamaba.
Q.E.P.D., amigo.
Libro Crónicas desde Morón - Tiburcio Rodríguez
Alguien dijo: "En muchos hombres la vida deja sus huellas y muy pocos hombres dejan huellas en la vida". Tiburcio fue uno de estos últimos. Su constancia, su denuedo por alcanzar los fines que se proponía siempre fueron el norte de su comportamiento. No escatimaba esfuerzo ni sacrificio cuando se trataba del bien común, de allí que en su partida recibió el reconocimiento de todo un pueblo que tampoco escatimó flores, palabras de elogios y lágrimas en su despedida.
Tiburcio era un hombre de esos a quienes les gusta pasar desapercibidos, de aquellos que anónimamente y en forma silenciosa van labrando un camino, gota a gota de sudor que perlando su frente se ofrecen como un testimonio de su honestidad y de su humildad. Había nacido Tiburcio en Belén, municipio Carlos Arvelo del estado Carabobo, un 11 de agosto de 1936, siendo sus padres Ramón Rodríguez y María de Rodríguez. Era el menor de cuatro hermanos.
Buscando nuevos horizontes arribó a Morón en el año de 1959, traía consigo un maletín de ilusiones y el arma de la perseverancia. Sus primeros trabajos los desempeñó en el Dique Seco de Puerto Cabello y más tarde ingresó como trabajador de planta al Instituto Venezolano de Petroquímica (actual Pequiven). En el año de 1969 se casó con Elia Sánchez, la compañera de toda su vida, con la que procreó dos hijos: Miguel y Elio. Estos acontecimientos lo van a sembrar definitivamente en el suelo moronense y al cual, en lo adelante, le brindará todo su concurso para las realizaciones gremiales y comunitarias.
Un año después (1970) obtiene su retiro de la Petroquímica y se establece con su propio negocio de lubricantes que imcialmente llama Servicios Elia (en honor a su esposa) y actualmente Lubricantes La Avenida. A la par de su éxito como comerciante se incentiva su participación en las actividades propias de las comunidades y asume un rol dirigencial, descubriendo en sí mismo la llama que alimentará su pasión por la problemática social.
En 1975 organiza el Clásico Rodillones de Morón, clásico ciclístico para veteranos, donde obtiene él mismo el primer lugar, es de hacer notar que este clásico tuvo gran resonancia en la población y acudió un gran número de participantes, por lo que Tiburcio demostró grandes condiciones como deportista. Cuando Morón ascendía a distrito en el año de 1981, Tiburcio Rodríguez se posesionaba democráticamente de la presidencia de la Cámara de Comerciantes del distrito Puerto Cabello. Ejerce en los años de 1983-84 la presidencia del Club de Leones de Morón, desarrollando una intensa labor filantrópica para una asociación sin fines de lucro cuyo mayor beneplácito es el bienestar general.
En reconocimiento a su labor le confieren en el año de 1992 la condecoración "Mención Mérito al Trabajo" y es electo para el período 93-95 Presidente de la Cámara de Comercio e Industria del Municipio Juan José Mora, coronaba así Tiburcio una de sus máximas aspiraciones como lo era presidir el organismo al cual tanto había contribuido a formar y desarrollar, desde su trabajo de hormiguita, de obre, hasta llegar a la cúspide de la institución.
Una vez trató de incursionar en la política como candidato a concejal, no fue favorecido por electorado, quizás Tiburcio no era hombre para la política. Su trato franco y abierto no dejaba espacio para las dobleces. No tenía la argucia ni poseía el discurso o palabrería del político. Es posible que alguien señale que él no era letrado, pero fue un hombre que se cultivó en la universidad de la vida, su personalidad sincera le hizo ganar el cariño de una comunidad. No había catástrofe, inundación o incendio donde no estaba Tiburcio cooperando. Cierta vez me sorprendió. Me encontraba en Boca de Tocuyo en ocasión de que se produjeron unos temblores de tierra que habían causado un número de damnificados (mi presencia era explicable, porque era concejal y allí tenía familia), de repente apareció Tiburcio con un lote de víveres, ropas, medicinas, etc. Ese era Tiburcio, estaba donde lo necesitaban. Sería buena idea de que a la sede de la Cámara de Comercio, que está por construirse, se le pusiera el nombre de Tiburcio Rodríguez.
JUEVES 2 DE OCTUBRE DE 2008
Las Campanas Doblan por Ti
De la obra cumbre del novelista norteamericano Ernest Hemingway Por Quien Doblan Las Campanas se extrae esta preciosa lección que nos ofrece Jhon Donne:…â€La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quien doblan las campanas, doblan por tiâ€. Siempre que se nos va un semejante lo sentimos, pero hay muertes que duelen mas que otras. Como es el caso del “Barbarazo†como le decíamos cariñosamente a José Zambrano como era su nombre de pila.
El Barbarazo fue una victima más de la tragedia que vive nuestro país, un número más para la estadística de la inseguridad local y nacional. Le conocía hace mas de veinte años al lado de su inseparable esposa Chichí, siempre alegre, con una sonrisa a flor de labio, excelente compañero de trabajo de los socios del transporte publico que hoy lo lloran desconsoladamente y lamentan un hecho como este que no debe repetirse jamás.
Así paga el destino a la vida de un buen trabajador, preocupado, padre de familia, fiel esposo y mejor amigo. El asunto es ¿A quien le toca luego? ¿Quién esta a salvo en esta selva de cemento? Estamos a la buena de Dios ¿Por quien doblaran mañana las campanas? No preguntes eso doblan por ti.
Desde este espacio comunico mi hondo pesar por la desaparición física de mi amigo el “Barbarazo†a su esposa Chichí y a sus hijos y familiares. Me excuso de no haber asistido a los actos velatorios ni al sepelio por estar cumpliendo compromisos en Caracas con la Universidad Latinoamericana y del Caribe (ULAC).
El Ateneo de Morón en su XIX Aniversario: Gracias a Mireya Soto por su gentil invitación al acto central para conmemorar un año más (el 19) de esta maravillosa institución que se hará en honor a la distinguida dama Maria Teresa Castillo, pionera de los ateneos de Venezuela, Presidenta del Ateneo de Caracas y Presidenta honoraria de la federación de Ateneos de Venezuela.
En mi opinión, el ateneo es la institución cultural más importante fundada en Morón en las últimas décadas, debido a su permanente actividad y variedad de los tópicos culturales que fomenta, que hoy a lo largo de sus años de vida sus frutos y resultados son tangibles y concretos ¿Cuántas amas de casa, señoras o señoritas se han hecho de un oficio digno aprendido en el Ateneo y que les sirve para ganarse el sustento de sus familias? ¿Cuántos músicos? Ahí esta Marc Colina y otros tantos. Ahí esta la Banda Show, la estudiantina, las bailarinas, en fin paremos de contar.
Es por ello que quiero felicitar efusivamente a ese gran equipo del Ateneo encabezado por Mireya Soto, la matrona y bella dama Ofelia de Colina, Cecilia Nieto, José González, la Prof. Colmenarez, el director de música Morales y a todos en general.
El XXXIII Aniversario del C.R.I.: Gracias al incansable amigo Bertilio Duran por su generosa invitación al acto central del Comité de Relaciones Industriales de Puerto Cabello y Mora en un nuevo cumpleaños institucional. En verdad que Bertilio, no se cansa, es infatigable desde la época de sindicalista en la Petroquímica donde demostró el don de buena gente y de un liderazgo indiscutible. Bertilio dio sus primeros pasos en Morón como dirigente social y político luego de venirse su natal tierra zuliana.
Aquí en Morón, además de ser miembro de la junta directiva del sindicato petroquímico (esta institución fue muy importante en esa época en Morón) también fue directivo del Club de leones de Morón donde desarrollo una labor social destacada en aras de la solución de los múltiples problemáticas de la localidad. El Club de Leones jugo un papel fundamental en ese tiempo. Allí esta como producto de su gestión. La Plaza Bolívar, la escuela Udon Pérez del Trapiche, la escuela de San Diego y otras más. En otra oportunidad hablaremos sobre esta importante institución.
Ahora Bertilio se fue a Puerto Cabello y Valencia en su lucha quijotesca por un mejor porvenir, pero estoy seguro que siempre lleva a Morón en su corazón. Salud Bertilio, estamos contigo.
A 60 años de la erradicación del paludismo
Era día domingo y día Panamericano de la Salud; aquel 2 de diciembre de 1.945. El Pueblo depauperado y triste, se preparaba para un ensayo científico que cambiaría el rumbo de la historia en materia de salud para Venezuela. Y era que la plaga del Paludismo azotaba inclementemente a los pueblos de Venezuela llenándolos de tragedia y de ruinas; el daño era tal que cada Dos horas moría un venezolano a causa del Paludismo.
En lo que respecta a Morón, los números son deprimente: “Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, ésta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso, veían un porvenir cada vez más tenebroso†(Marín, A, 1971,25). El número de defunciones superaba al de nacimiento por ejemplo, ene. Año de 1.940 se murieron Noventa y uno (91) Moronense y sólo nacieron cuarenta y uno (41). El equilibrio vital estaba roto.
Los vectores o trasmisores maláricos más temibles y peligrosos como los anópheles albímanos y darlingi eran los que reinaban y hacían desastre en el territorio Mórense. La labor destructora de estos insectos era constante puesto que Vivian y dormían en el mismo rancho de las potenciales victimas, eran poseedores y trasmisores del Plasmodium Falciparum que conducía rápida e inevitablemente a la muerte en pocos días, producía la fiebre llamada la “Económica†porque el enfermo se moría rápidamente ahorrando los gastos médicos, ¿Por qué fue Morón el pueblo escogido? Respondamos con las palabras de Gabaldón: “Porque Morón era fiel representante de la Venezuela con malaria. Aquí la enfermedad era altamente endémica, los índices esplénicos llegaban hasta 99% y jamás habían bajado del 70. los dos mas poderosos vectores del país, anópheles Darlingi y anaophelkes albimanus, presentes estaban en buen número y unidos sembraban la invalidez y la muerteâ€.
Para acabar con tan terribles enemigos fue necesario adquirir un químico (EL DDT) que había sido utilizado con fines bélicos y para sanear algunas islas del Pacifico, pero cuya efectividad como insecticida, aún no había sido comprobada de tal manera que fue en el pueblo de Morón que se hizo la primera prueba y que afortunadamente dio resultado positivos y comenzó así el principio del fin del Paludismo en Venezuela.
La división de Malariología fue la encargada de planificar el primer rociamiento del DDT en Morón, para ello encargó al Ingeniero Gerardo González, Jefe del servicio de Fomento Anti-malarico para la organización del acto. La cuadrilla número uno ejecutó el rociamiento y estaba comandada por LEVI BORGES (El primer Guarda-Jefe) y José Manuel Contreras (guarda-operador), además formaban parte de ésta los rociadores FRANCISCO SOLORZANO, VALENTIN GUTIERREZ, JUAN GARCÃA Y FRANCISCO GUTIERREZ.
El primer rancho rociado con DDT en Morón, era propiedad de MELECIO CASTILLO Y MARIA PACHECO; para ello se utilizó el DDT grado técnico al 100% y Polvo humedecido al 50. Estuvieron presente las siguientes personalidades: EL DR. ARNOLDO GABALDON, EL ING. ARTURO LUIS BERTI, EL DR. MANUEL GARCIA, PRESIDENTE DEL ESTADO CARABOBO, RICARDO MONTILLA, PRESIDENTE DEL ESTADO GUARICO, EL DR. MANUEL SALVADOR BARRETO, MALARIOLOGO DE PUERTO CABELLO, EL DR. LACENIO GUERRERO, MÉDICO JEFE DE LA ZONA II DE MALARIOLOGIA DEL ESTADO CARABOBO, EL ING. RAFAEL SARDI Y EL DR. ANTONIO GÓMEZ MARCANO.
Para conmemorar tan magna fecha, el Club de Leones de Morón, dirigido por ACACIO HENRIQUEZ, HONEIDA VASQUEZ, LA FAMILIA COLINA, MIREYA SOTO y demás Miembro conjuntamente o mediante la aprobación de la Ilustre Cámara Municipal de Mora, han programado diversos actos, donde sobresale la Sesión Solemne a realizarse este Viernes Dos y donde estará como orador de Orden el Ilustre Historiador Dr. GUILLERMO MORON, quizás el mejor historiador venezolano viviente de la actualidad y expresidente de la Academia Nacional de la historia quien será Condecorado con la Orden General Juan José Mora, en su Primera Clase, también se Condecorará a uno de los sobreviviente de aquel 2 de diciembre el Sr. LEVIS BROYES, en su Segunda Clase y al Sr. GONZALO PALUMBO (Post Mortem) en su Tercera Clase.
Morón, se viste de gala para recibir a tan Ilustre visitantes. Queda todos invitados.
Libro Crónicas desde Morón - El Obelisco del Zancudo Muerto
En este monumento enclavado en pleno corazón de Morón, su forma es de aguja piramidal, como todos los obeliscos; no es de mucho grosor y posee una altura aproximada de 10 metros, en su cúspide ostenta una especie de faro que nunca está encendido, al pie del monolito yace el cuerpo metálico de un zancudo, se mantiene inerte sobre un mesón empedrado; toda la obra está circundada por una carnada de piedras dispuestas en forma de barrera; adheridas al obelisco se encuentran varias placas en conmemoración de la lucha antimalárica iniciada en Morón el 2 de diciembre de 1945.
La idea del monumento fue concebida por Don Ramón Chazzim (valenciano), quien propuso al Club de Leones de Valencia la construcción de dicho monumento para conmemorar los diez años de la primera rociada del DDT en Venezuela. La proposición fue aprobada por todos los miembros del club y se procedió a la fabricación de la pieza (un zancudo muerto) y a la obra en general, se consideró que era el "mejor testimonio para recordar a las generaciones futuras que en el pueblo de Morón se había librado la primera batalla definitiva para la destrucción del paludismo".
Cuando ya la pieza del zancudo muerto estaba fundida en bronce se recibió una proposición del Dr. Enrique Tejera quien sustentaba que era preferible presentar un zancudo aparentemente vivo que estuviera picando a una piedra como símbolo de la derrota definitiva del mosquito transmisor del paludismo. Esta proposición fue aceptada pero ya el zancudo muerto estaba listo y no se podía echar para atrás. El monumento fue inaugurado el 2 de diciembre de 1955 en el sitio donde se encontraba el primer rancho de paja rociado con DDT (aunque mi amiga Ramona Pacheco sostiene que no fue allí sino que fue en un rancho ubicado donde se encuentra el actual restaurante Venezuela).
El monumento fue entregado mediante acta, por el presidente del Club de Leones de Valencia, Sr. Pedro J. Perdomo al presidente del Concejo Municipal de Puerto Cabello. Sr., Miguel Urbano Taylor. La placa fue develada por la señorita Mimma Perdomo (reina del Club de Leones Valencia) en presencia del Dr. Amoldo Gabaldón (el procer de la lucha antimalánca en Venezuela), la cinta de inauguración fue cortada por Pedro J. Perdomo y se encontraba además en el acto monseñor Victor Julio Arocha, quien bendijo al monumento; Don Ramón Chazzim (ideólogo de la obra); el Dr. Arturo Luis Berti; el cronista de valencia, Don Alfonso Marín; el Dr. Gilberto Arellano y otros. ¿Qué significación tiene el obelisco del zancudo muerto para los morenses de hoy? Algunos no le dan ninguna importancia, para otros no significa nada o simplemente un adorno o un elemento decorativo.
¿Cómo venerar un animal que hizo tanto daño? Lo que se venera no es el animal que en este caso es el zancudo, lo que se venera es aquel ejército de valerosos hombres como Gabaldón, Tejera y Berti a la cabeza que lograron erradicar la plaga que azotaba a los venezolanos y que mataba a niños, jóvenes y ancianos por igual, por eso es que cuando Levi Borges -guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores- llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones, lo que haría decir a Arturo Uslar Pietri que "La transformación social y económica que estaba sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo sino en gran parte de la Venezuela sin malaria... Extraordinaria hazaña realizada por los venezolanos para Venezuela " (1)
Los venezolanos somos propicios a recordar sólo los hechos heroicos, las guerra y las batallas y olvidar las acciones de la sociedad civil aunque las victorias hayan sido más grandes que aquellas. La lucha contra el paludismo fue un hecho heroico, el esfuerzo, la constancia, la capacitación, el amor al prójimo, todo ello fue indispensable para ganarle la batalla al general Paludismo, enemigo invisible que destruía a mansalva a nuestros compatriotas, pues, a este enemigo se le venció ¿No son héroes acaso Gabaldón, Tejera Berti y otros miles de venezolanos que salvaron a su patria?
Este proceso se inició en Morón, y antes de la aplicación del DDT el cuadro de Morón era así: "Para 1945 la población se había reducido a 800 habitantes. Y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un porvenir cada vez más tenebroso, y algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aun cuando para estos tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaba al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre" (2)
Morón es hoy en día una pujante zona industrial con casi 80.000 habitantes en contraposición de aquellos que tenía en 1945. Esto no es obra del azar, es obra de estos venezolanos que hemos mencionado y que todavía, para los que amamos nuestro pasado nos sentimos en deuda con ellos.
(1) Imagen y Huella de Arnoldo Gabaldón. Publicaciones Intevep S.A. (2) Marín Alfonso: "Morón Ave Fénix de Carabobo".
Libro Crónicas desde Morón - El Trapiche Viejo
En terrenos de colinas de suaves pendientes, hacia el noroeste del municipio, hubo una vez un pequeño trapiche destinado a producir melaza para alimentar el ganado y papelón para endulzar el café de los parroquianos y demás uso de confiterías. Sería en la década de los cincuenta su pleno funcionamiento y en los primeros años de los sesenta su muerte anunciada. Ahora no puedo precisar su vida útil. No es extraño que este trapiche fuera también propiedad de Galavís, aunque alguien me dijo que estuvo bajo la égida del doctor Carozzo o de la Petroquímica. Su producción debió ser limitada, circunscrita a un consumo moderado.
Cuando adolescentes, pudimos ver el viejo trapiche abandonado, aún funcionaba el sistema mecánico de la molienda y en cilindricos tanques subterráneos permanecía todavía la melaza olvidada cuyo penetrante aroma denotaba el florecimiento y la prosperidad de otros tiempos.
En un pequeño valle se hizo un campo para jugar al béisbol. Eran los tiempos de barrio Coro Viejo o Bota Burro. Se fueron excavando las paredes del cerro para ganar terreno plano, puesto que por el otro extremo una ciénaga casi permanente amenazaba con tomar el espacio conquistado. Los amigos de la cacería frecuentaban el lugar por la presencia de varias especies de animales silvestres. Joaquín Delfín mataba tigres con su machete y su perra cazadora y Juan Zavala los espantaba con su sombrero (¡Sooo, tigre!) cuando estaban a la orilla del camino.
En algún paraje escondido, Emiro Reyes y Rafael Velásquez echaron amarras a una rucia y la alimentaron cierto tiempo. No sabemos cuál era el motivo de esta actitud, quizás eran guiados por su amor conservacionista hacia los animales. ¿Usted cree? Otro que era un experto en amarrar con mecate a los cuadrúpedos fue Alexis Hernández.
Hablando beisbolísticamente, el campo se hizo a duras penas y con mucho sacrificio. Recordamos entre los jefes y entrenadores de esos años a Ángel Eugo y a Héctor Idehoven. El primero fue manager de un equipo trabuco llamado "Trapiche Star" -del cual fui short stop- que llevó el nombre de Morón lejos de sus fronteras.
El segundo lidió con muchos de nosotros para hacernos peloteros, siempre sentimos su mano amiga en todos los campos improvisados donde se jugaba entonces: La Pancha, la vega del río Morón cerca de La Charneca, en los terrenos cerca de la empresa de explosivos, y otros.
En el campo de El Trapiche se daban grandes caimaneras, pero también se trabajaba en el desmonte simultáneamente. Una vez, estando en ambas faenas, unos cortaban monte y otros jugábamos, se encontraba Félix Coyote en un bajo del campo cuando de pronto le cayó sobre el cuello una enorme culebra que se le enroscó en el mismo; este cristiano pegó una solemne carrera que nadie lo pudo alcanzar para quitarle el reptil del pescuezo: todavía lo andan buscando. El viejo campo de béisbol d El Trapiche hoy permanece cubierto por las aguas que un tubo roto, de esos que van hacia Pequiven, vertió por largo tiempo sin que nadie pudiera evitarlo. Hoy, en vez de oírse los gritos alegres de los peloteros se oye el croar de las ranas y el sigilo de la baba cuando acecha a su presa.
En la parte alta de El Trapiche se conformó un barrio de forma longitudinal que llega hasta el sector El Retruque, en las inmediaciones del barrio Valle Verde. Los pobladores son de escasos recursos. Poseen medianamente algunos servicios. Sin embargo, se ha observado crecer, en los últimos años, los índices de delincuencia y marginalidad.
"Udón Pérez"se llama su escuela, que se construyó sobre las viejas instalaciones de El Trapiche. Esta escuela fue creada agracias a las iniciativas del Club de Leones de Morón conjuntamente con el sindicato de Pequiven y la municipalidad de Puerto Cabello. En la actualidad es una escuela perteneciente al ayuntamiento morense y es dirigida por Irais de Pacheco. Se me dice que el nombre de "Udón Pérez" se le puso por la presencia de varios maracuchos en los organismos gestores que así quisieron honrar la memoria del ilustre poeta nacido en Maracaibo el 6 de marzo de 1871. Fue el poeta que le cantó a la tierra del sol amada, quien compuso la letra del himno del estado Zulia. Quedó huérfano a los diez años de edad y esto no fue obstáculo para que estudiara en la Universidad del Zulia medicina y ciencias políticas, aunque no se graduaría nunca "a pesar de haber podido hacerlo con honores, porque decía que había aprendido para ser docto y no doctor". Fue un poeta clásico y romántico. Udón Pérez murió repentinamente el 24 de julio de 1926.
Siempre vuelvo al trapiche cuando voy a darle zapato, en dominó, a Onésimo Riera.
A 60 años de la erradicación del paludismo
Era día domingo y día Panamericano de la Salud; aquel 2 de diciembre de 1.945. El Pueblo depauperado y triste, se preparaba para un ensayo científico que cambiaría el rumbo de la historia en materia de salud para Venezuela. Y era que la plaga del Paludismo azotaba inclementemente a los pueblos de Venezuela llenándolos de tragedia y de ruinas; el daño era tal que cada Dos horas moría un venezolano a causa del Paludismo.
En lo que respecta a Morón, los números son deprimente: “Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, ésta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso, veían un porvenir cada vez más tenebroso†(Marín, A, 1971,25). El número de defunciones superaba al de nacimiento por ejemplo, ene. Año de 1.940 se murieron Noventa y uno (91) Moronense y sólo nacieron cuarenta y uno (41). El equilibrio vital estaba roto.
Los vectores o trasmisores maláricos más temibles y peligrosos como los anópheles albímanos y darlingi eran los que reinaban y hacían desastre en el territorio Mórense. La labor destructora de estos insectos era constante puesto que Vivian y dormían en el mismo rancho de las potenciales victimas, eran poseedores y trasmisores del Plasmodium Falciparum que conducía rápida e inevitablemente a la muerte en pocos días, producía la fiebre llamada la “Económica†porque el enfermo se moría rápidamente ahorrando los gastos médicos, ¿Por qué fue Morón el pueblo escogido? Respondamos con las palabras de Gabaldón: “Porque Morón era fiel representante de la Venezuela con malaria. Aquí la enfermedad era altamente endémica, los índices esplénicos llegaban hasta 99% y jamás habían bajado del 70. los dos mas poderosos vectores del país, anópheles Darlingi y anaophelkes albimanus, presentes estaban en buen número y unidos sembraban la invalidez y la muerteâ€.
Para acabar con tan terribles enemigos fue necesario adquirir un químico (EL DDT) que había sido utilizado con fines bélicos y para sanear algunas islas del Pacifico, pero cuya efectividad como insecticida, aún no había sido comprobada de tal manera que fue en el pueblo de Morón que se hizo la primera prueba y que afortunadamente dio resultado positivos y comenzó así el principio del fin del Paludismo en Venezuela.
La división de Malariología fue la encargada de planificar el primer rociamiento del DDT en Morón, para ello encargó al Ingeniero Gerardo González, Jefe del servicio de Fomento Anti-malarico para la organización del acto. La cuadrilla número uno ejecutó el rociamiento y estaba comandada por LEVI BORGES (El primer Guarda-Jefe) y José Manuel Contreras (guarda-operador), además formaban parte de ésta los rociadores FRANCISCO SOLORZANO, VALENTIN GUTIERREZ, JUAN GARCÃA Y FRANCISCO GUTIERREZ.
El primer rancho rociado con DDT en Morón, era propiedad de MELECIO CASTILLO Y MARIA PACHECO; para ello se utilizó el DDT grado técnico al 100% y Polvo humedecido al 50. Estuvieron presente las siguientes personalidades: EL DR. ARNOLDO GABALDON, EL ING. ARTURO LUIS BERTI, EL DR. MANUEL GARCIA, PRESIDENTE DEL ESTADO CARABOBO, RICARDO MONTILLA, PRESIDENTE DEL ESTADO GUARICO, EL DR. MANUEL SALVADOR BARRETO, MALARIOLOGO DE PUERTO CABELLO, EL DR. LACENIO GUERRERO, MÉDICO JEFE DE LA ZONA II DE MALARIOLOGIA DEL ESTADO CARABOBO, EL ING. RAFAEL SARDI Y EL DR. ANTONIO GÓMEZ MARCANO.
Para conmemorar tan magna fecha, el Club de Leones de Morón, dirigido por ACACIO HENRIQUEZ, HONEIDA VASQUEZ, LA FAMILIA COLINA, MIREYA SOTO y demás Miembro conjuntamente o mediante la aprobación de la Ilustre Cámara Municipal de Mora, han programado diversos actos, donde sobresale la Sesión Solemne a realizarse este Viernes Dos y donde estará como orador de Orden el Ilustre Historiador Dr. GUILLERMO MORON, quizás el mejor historiador venezolano viviente de la actualidad y expresidente de la Academia Nacional de la historia quien será Condecorado con la Orden General Juan José Mora, en su Primera Clase, también se Condecorará a uno de los sobreviviente de aquel 2 de diciembre el Sr. LEVIS BROYES, en su Segunda Clase y al Sr. GONZALO PALUMBO (Post Mortem) en su Tercera Clase.
Morón, se viste de gala para recibir a tan Ilustre visitantes. Queda todos invitados.
Libro Crónicas desde Morón - Prólogo
Morón encrucijada en el tiempo donde aún resuenan en noches silenciosas los chasquidos metálicos de los sables revolucionarios de la Federación y a lo lejos las voces de mando de Zamora y de Falcón.
Como Cronista De San Diego y Consultor Jurídico de la Corporación que agrupa en su seno a todos los Cronistas Oficiales de la geografía carabobeña, confieso que constituye, para mi, un significativo honor la deferencia especial que ha tenido conmigo el muy apreciado amigo y abnegado Cronista de Morón, Profesor Alexis Coello, al depositar en mis manos -una inolvidable tarde de mar, de canciones y recuerdos- un legajo de interesantes crónicas publicadas con antelación en la sección costera del diario Noti Tarde, en su esperada y leída columna Desde Morón, con el propósito de que le hiciese la presentación a tan ricas páginas -todas impregnadas con ese suculento sabor telúrico que brota de las entrañas del alma colectiva del sentimiento moronense- que al fusionarse en un todo, con el homenaje de la imprenta, dieron como producto final este nuevo y valioso aporte a la bibliografía carabobeña.
Traigamos a este espacio la voz autorizada del Cronista Mayor de todos los tiempos en Venezuela, el muy valenciano Cronista de Caracas Don Enrique Bernardo Núñez: «Un pueblo sin anales, sin memoria del pasado sufre una especie de muerte, viene a ser como aquella tribu que sólo andaba por el agua para no dejar su huella» y... qué profunda huella ha dejado marcada, para la posteridad, el ilustre Cronista de Morón con la edición de este libro, testimonio fiel de su profunda erudición académica.
Por lo que respecta a nosotros siempre ha gravitado, en nuestro interior, como una constante, el firme criterio de que si se quiere eliminar un pueblo de la historia hay que comenzar por eliminar la historia de ese pueblo; por lo consiguiente: esa marcada dipsomanía que refleja el Prof. Coello por todas aquellas cosas que respiren esencia del pasado, lo inducen a calmar la sed bebiendo, hasta la saciedad, el milagroso elixir que brota de la fuente cristalina que nutre el álbum historiográfico de la vida de los pueblos, lo que nos garantiza admultos anuos la existencia de Morón en el contexto del tiempo, y que hoy, gracias a la epistemológica pluma del acusioso investigador de su devenir histórico, la progresista ciudad de Morón se encuentra robustecida porque él ha sabido continuar con mística y dignidad la noble empresa emprendida por ese gran roble y excelente amigo Don Miguel Elias Dao, Cronista de Puerto Cabello y Presidente Honorario Vitalicio de la Asociación de Cronistas de Venezuela, quien con sus hermosos 82 años a cuesta sigue demostrando la misma energía que ayer derramaba.
Cuando nos adentremos en las refrescantes páginas de este documentado estudio, nacido como el ave Fénix de las cenizas, hemeroténicas, de crónicas viejas, recorreremos, sin cansancio y de un solo jalón, la idiosincrasia; el sentir, el pensar y el querer, de ese noble terruño que bajo los signos de las saetas inexorables del tiempo se abre -con el corazón abierto como una flor de cayena- a todos los caminos de la patria, esos mismos caminos que condujeron los pasos hasta Morón de la diáfana figura del Pater Patriae un 31 de diciembre de 1826, que hizo que todas «Las casas del pueblo se vistieran de soles» como lo dibuja Don Miguel Elías Dao; precisaremos el dato exacto de la evolución cronológica morense, como lo detalla, fehacientemente, el Cronista en uno de sus artículos: el nombre de Morón lo conseguiremos por vez primera en 1578 en un croquis levantado por Juan de Pimentel. En 1628 se incorpora a la jurisdicción de Nirgua -según inducciones del erudito Cronista-.
En 1700 se ubica en los registros eclesiales como Santa Ana de Morón. En 1730 la abismada población contempla el alzamiento contra la Real Compañía Guipuzcoana del valiente zambo valenciano Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote o bajo los apodos de Bemba e trueno, Boca e'jarro (por la protuberancia de los labios), Cara e' susto o Pata pal' monte. Durante 1772 - 1773 recibe la visita, itineraria, pastoral del Obispo de la Diócesis de Caracas, limo. Exmo. Mons. Don Mariano Martí, quien suministró al niño Simón Bolívar el sacramento de la confirmación en la fe católica. El 25 de junio de 1824 con la creación de la Provincia de Carabobo por el Soberano Congreso de Colombia, Morón se desprende de Nirgua y se integra al Cantón de Puerto Cabello; (según lo consagrado en la Constitución del 28 de marzo de 1864 los Cantones se llamaron Departamentos, luego Distritos, Municipios Autónomos en 1983 y desde 1990 Municipio).
En 1859 llegan a Morón los Generales Zamora y Falcón e instalan el Cuartel General de la Revolución Federal. Movimiento que culminó con el Tratado de Coche en 1863 y es nombrado Presidente de la República Juan Crisóstomo Falcón. En 1901 el Municipio Morón comienza a llamarse Mora en homenaje a la memoria de su hijo epónimo Juan José Mora. El 2 de diciembre de 1945 gracias a los doctores Arnaldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Berti y otros proceres revolucionarios de la ciencia, se comenzó a combatir al fatídico ejército del hasta entonces victorioso General Paludismo con los mortíferos misiles del D. D. T. (dicloro- difeniltricloroetano) bajo el mando del Jefe de la Primera Cuadrilla de dedetizadores Levi Borges, resultando favorecidas las armas de la República. Expresa el Dr. Arturo Uslar Pietri en una de sus reflexiones: «.La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino en gran pane de la Venezuela sin malaria». En el lugar donde se libró la primera batalla contra el fatal enemigo, que tenía desolada a Venezuela, hoy se levanta el monumento al zancudo muerto, ideado por el valenciano Don Ramón Chazzím, llevado a cabo por el Club de Leones de Valencia e inaugurado el 2 de diciembre de 1955. El año 1981, por Acuerdo de la Asamblea Legislativa del estado Carabobo, es creado el Distrito Juan José Mora, conformado por Morón y Urama que se desmembraron del Distrito Puerto Cabello.
En el mes de abril de 1997 a proposición del Alcalde Ing. Rafael Garrido fue aprobado unánimemente por la ilustre Cámara Municipal como Primer Cronista Oficial de la urbe el Prof. Alexis Coello, que venía de ocupar la curul edilicia en ese mismo Ayuntamiento por un lapso de nueve años. Obviamente, jugó un papel primordial en la conciencia de los concejales, para tan importante e histórica decisión, los méritos y virtudes que engalanan la honorable personalidad del hoy ilustre Cronista moronense; acrisolado espejo donde deben contemplarse las nuevas generaciones (y las viejas también) para orgullo de la patria.
El Profesor Alexis Coello vio la luz primera en la Península de Paraguaná, en 1956, de muy niño sus padres constituyeron un cristiano hogar en suelo moronense, suelo al cual el Prof. Coello le ha dedicado con auténtico amor filial lo mejor de su existencia. Egresó, con honores, del Instituto Pedagógico Universitario de Maracay en la especialidad de Ciencias Sociales, Profesor Titular del Liceo Ambrosio Plaza, donde se le quiere y se le respeta, experto en materia municipal, director fundador de la revista Morón ayer y hoy; luce sobre su pecho las veneras de las Ordenes Mérito en el Trabajo y Juan José Mora, su obra histórico-literaria se circunscribe a los siguientes libros: Pinceladas en el tiempo, que tuve el placer de disfrutar en San Javier del Valle, una gélida madrugada merideña, en ocasión de efectuarse la XXVII Convención Nacional de Cronistas de Venezuela, Morón y estas páginas donde se retrata, en toda su intensidad, con el lente mágico de la palabra, la historia grande y la historia pequeña, como la de Clodomiro que a su caballo se lo llevó el atraso y a su Clarita se- la llevó el progreso y a él... se lo llevó la tristeza; vivencias; travesuras juveniles, que hablan de una época, como aquella del ciego Estanislao, que era ciego pero que no era bolsa; folklore, costumbres, tradiciones, sueños y añoranzas, que reflejan el espíritu poético y romántico del artífice: "El tractor del progreso echó al suelo las últimas espigas del vergel de la vieja aldea".
En verdad, como amante de la buena lectura y del dato 'histórico preciso, al final de la lectura de las páginas que depositaron en mis manos -una inolvidable tarde de mar, canciones y recuerdos-deseaba que se multiplicaran para seguir disfrutando de tan didáctica y amena lectura, fundida en el crisol de la llama ardiente de la nacionalidad, pero estamos seguros que la producción prolifera del muy distinguido Cronista no se detendrá con las piedras que, algunas veces, se presentan en el camino, por el contrario, muy pronto, estamos seguros, nos sorprenderá, gratamente, con una nueva producción.
Julio Centeno, hijo
Discurso de incorporación a la Academia de Historia
He considerado pertinente tratar un tema relativamente reciente de nuestra historia contemporánea para mi incorporación como miembro correspondiente a esta prestigiosa academia. Los temas de la paz no interesan a la historia parodiando a un ilustre historiador venezolano. Pero el paludismo no es un yema de la paz, es un tema de la guerra, sólo que esta guerra no se libra entre el mismo genero sino entre el hombre y una plaga, y los protagonistas no son militares sino civiles.
Esta batalla estuvo a punto de perderla el ejercito del hombre, e incluso sus bajas fueron incalculables; media Venezuela estaba arrasada por los autores de la malaria, en nuestro Estado Carabobo la situación no era diferente, las muerte sembraba la desesperanza y la tristeza, sin embargo, en un pueblucho, en un apartado rinconcito de este estado se oyeron los primeros disparos químicos que hirieron de muerte a la numerosa legión de diminutos y poderosos enemigos. Sí, honorables académicos se pagó un precio muy alto en las vidas de tantos venezolanos hasta llegar a la victoria final.
Esta victoria final se inició en Morón – pueblo que me honra con ser su cronista - “cuando se disparó la primera descarga contra el general paludismo y su ejercito de puñales amarrillos†parafraseando a nuestro amigo, el poeta José Joaquín Burgos.
Oigamos entonces una breve reseña sobre esta batalla no convencional.
MORON Y EL ENCUENTRO CON EL PALUDISMO
La malaria era una afección esparcida por las tierras bajas de todo el territorio nacional. Desde los llanos de Barinas y Apure hasta el Delta Amacuro, en bocas del Orinoco; desde San Félix de Guayana hasta los Valles de la Cordillera de la Costa, desde la Hoya del Lago de Maracaibo hasta Aragua de Maturín. Eran 600.000 kilómetros cuadrados de zona contaminada de los 914.000 del territorio venezolano. Habían pueblos y ciudades que eran emblemáticos de la Venezuela con malaria como Ortiz, Parapara, el Distrito de Obispos en Barinas ¿Por qué se escogió Morón para el inicio de la lucha antimalárica?
Se podrá afirmar que fue determinante para la selección de Morón durante la fase inicial de la lucha antimalárica la opinión favorable del doctor Enrique Tejera, entonces presidente del Estado Carabobo. Se indicará que la propuesta del doctor Tejera fue respetada por el nuevo gobierno y especialmente por el nuevo presidente del Estado Carabobo, doctor Manuel García, hecho que también es vinculante, pero ¿acaso no estaba todo el estado Carabobo padeciendo, desde principio del siglo XX, la penosa ruina del paludismo?
El doctor Fabián de Jesús Díaz, en su obra “Vida e Historia de la Medicina en la Provincia†(1.966), expresa lo siguiente:
La morbilidad de la zona era comandada por el paludismo, cuyas exacerbaciones anuales solían concluir con la entrada y salida de las lluvias. La insalubridad de la mayoría de los barrios de la ciudad era producto de las aguas estancadas, de la ausencia total de obras de drenaje, pavimentación y colección de aguas fluviales. La acción providente del estado se reducía, casi sistemáticamente, la distribución de sellos y papeletas de quinina.
El arraigo del mal en el territorio carabobeño era tan evidente que en 1.909, el inspector general de higiene pública señala en un informe que “El Paludismo continua produciendo estragos en nuestra población rural†(ibidem). La malaria en Carabobo era la primera causa de muerte, allí estaba la población más afectada según reporta el doctor Díaz, Ahora en su obra Luís Pérez Carreño (1.966):
Se encontraba mayoritariamente en los sectores del sur de Valencia, había una prevalencia de atacados hacia el sur de la ciudad, en los Municipios de Santa Rosa y Candelaria, donde predominaba la maleza, las aguas sin corriente, la vivienda insana, y la insalubridad ambiental. Los mismos factores, así como una igual y hasta mayor incidencia, regía para las parroquias y vecindarios foráneos: Tocuyito, Los Guayos, Flor Amarillo, La Loma, etc.
La propagación de la malaria llegó a producir un estado mental de preocupación permanente extendida en la opinión general de la población, e incluso en los facultativos, que pasaron a diagnosticar como paludismo cualquier otra enfermedad que presentara síntomas parecidos, y no hacerlo era ir contra el sentido común. El paludismo se encontraba larvado o supuestamente estaba latente, o indirectamente vinculado a otras afecciones. El doctor Pérez Carreño manifestó en una oportunidad que:
“El primer día de la pirexia, entre nosotros –lo de rigor, lo práctico- es referir a la malaria el desequilibrio orgánico y desde luego surge la indicación de la quinina; por que pensar en cualquier otra dolencia es siempre aventurado y en muchos casos es peligroso†(ibidem).
Esta es una de las razones por las cuales las estadísticas de la mortalidad por causa del paludismo es aproximada o imprecisa porque muchas muertes que fueron ocasionadas por otras enfermedades se le atribuían a la malaria y como la elaboración de las actas de defunciones eran potestad de los jefes civiles muchas veces los juicios podían haber sido equivocados:
El paludismo hasta marzo de 1.936 era diagnosticado por el jefe civil u otra persona representativa del poder civil. Pocas veces llegaba el diagnostico médico. Y ya sabemos que para personas no profesionales y de no regular cultura, el paludismo representaba un síndrome anémico cualquiera, sea anquilostomatico o de hambre simplemente (Bengoa y Lecanda, 1.980,169).
Y continúa Bengoa y Lecanda con el tema:
Es curioso observar en el medio rural el porcentaje tan enorme de diagnósticos profanos que hacen de mortalidad por paludismo y tisis. Todo enfermo anímico y raquítico (muchas veces de hambre) es diagnosticado de una de esas dos enfermedades. Por todo ello, a partir de marzo de 1.936, en que ya los diagnósticos eran mayormente de responsabilidad médica bajó tanto la mortalidad por paludismo (ibidem).
No es del todo cierto que a partir de 1.936 sean los médicos o, en el caso del paludismo sea la División de Malariología los que certifiquen las causas de la mortalidad; sobre todo en los pueblos del interior de la república continuaron los jefes civiles haciendo los diagnósticos hasta bien entrado el siglo XX, pudiéndose afirmar que estos siguieron en su labor de diagnósticos sobre todo en los sectores rurales, y sí la mortalidad de los registros de la División de Malariología (1.936), como apunta Bengoa y Lecanda, entonces los resultados no son imputables a diagnósticos errados sino a la verdadera acción emprendida por los erradicadores de la malaria.
El espacio geográfico de Puerto Cabello fue históricamente muy afamado por sus infecciones palúdicas. El General Rafael Urdaneta en 1.813 y el General Páez en 1.822, se quejaban por las menguas de sus ejércitos a consecuencia de las “pestes de calenturas endémicas†o “fiebres malignasâ€.
LA ENFERMEDAD DE LA COSTA
Al oeste de la ciudad de Puerto Cabello se encuentra el pueblo de Morón. Codazzi, en la segunda mitad del siglo XIX refiere que “tan sólo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy†(1.960, 393). El sector de Morón ya era reconocido y no precisamente por buenas referencias, el paludismo era el atributo de la costa: “en los suburbios de Puerto Cabello se practica un poblamiento basado en la extracción de sal. Las principales salinas se extienden al oeste de la ciudad. Son áreas malsanas y los salineros están agobiados por el paludismo denominado en esta comarca enfermedad de la costa†(Cunill Grau, 1.987,348). De tal manera que también en la zona de Morón el paludismo era “histórico†ya que tenía una vieja tradición en el área desde tiempos desconocidos favorecido por las condiciones ambientales de clima y topografía. En Morón convergieron una serie de factores como el que explica el cronista Marín: “en cuanto a Morón, el caso es explicable, tierras bajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para la proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. El mal se iba intensificando en forma implacable. No había manera de evitarlo†(1.971,25)
Es pertinente continuar con las palabras casi dramáticas del cronista Marín, pero que en realidad pintaban un cuadro de desesperación y angustia:
Se había roto el equilibrio ecológico: el número de sus defunciones era superior al de sus nacimientos. La muerte estaba en acecho por todas partes. Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, esta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un futuro cada vez más tenebroso, algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aún cuando para esto tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre. En esto no hay exageración alguna. El cuadro era sobrio. La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo. Era tanto como decir desolación y muerte (Ibidem).
Las aseveraciones de Marín son muy respetables, pero es importante analizar algunas apreciaciones de la cita del cronista Marín en la búsqueda de mayor objetividad.
El cenco oficial de 1.941, anterior a la aplicación del DDT en Morón, denota un decrecimiento de su población. De 1.933 habitantes (censo de 1.936) la población se redujo a 1.795, es decir perdió 138 habitantes (7,13%) en cinco años. Se diría que el porcentaje es insignificante sino fuera porque la población en general aumentó en ese quinquenio; en el país se incrementó en 486.424 venezolanos, en Carabobo en 19.315 personas. En todos los distritos del Estado Carabobo creció, excepto en Puerto Cabello, donde decreció y específicamente en Morón ¿Cuál fue la causa de la baja de la población Móronense? Probablemente debido a las muertes por malaria y a las consecuentes emigraciones.
Los libros de defunciones de Morón fueron consultados en la prefectura de la localidad para verificar el número de Muertes, la edad de los difuntos y la causa de la muerte. En relación a los registros de las causas de las muertes en realidad no están avalados por profesionales de la medicina y se ha tomado el criterio que aquellas muertes reseñadas como “fiebreâ€, “fiebre cerebralâ€, “fiebre biliosaâ€, etc. Se han incluido como decesos palúdicos por corresponderse estas descripciones con los síntomas más aparentes de la malaria, aunque ello puede inducir al error debido a que otras enfermedades también pueden presentar esta pirexia.
En el quinquenio, (1.936-1.941) el número de defunciones en Morón (355) supera al de nacimientos (335) y del total de ellas el 45 por ciento (161) murieron de paludismo, es decir, de cada dos personas uno moría por ese mal. La curva de las defunciones se cruza con la de nacimientos en 1.940, sigue en alza en 1.941 para colocarse por debajo de los nacimientos en 1.942 y 1.943, vuelve a ascender en 1.944 superando de nuevo las defunciones a los nacimientos. En 1.940 ocurrió la diferencia más sustancial a favor de la mortalidad (91 a 41), en el mismo año las muertes por paludismo (48) es superior al total de nacimientos (41).
Otro elemento que hay que considerar es que en Morón como área endémica, los decesos por paludismo recaen fundamentalmente sobre los individuos con menor capacidad de memoria inmunológica, es decir en aquellas que no han tenido tiempo de adquirirla, en este caso en los infantes. En el segmento 1.936-1945 la mortalidad en los menores de diez años es sumamente alta, la mitad de los difuntos son niño. Proporcionalmente, en el decenio 1.940-1.950, el 53,5 por ciento del total de las personas murieron antes de los diez años, con una mayor suma en los menores de tres años de edad. Fallecían un promedio de treinta y dos niños anuales. De esa alta mortalidad infantil murieron de paludismo en el lapso, 1.936-1.941, el 49,76 por ciento del total general de las defunciones por causa de la malaria el 61,27 por ciento eran niños menores de 10 años.
Una cantidad importante de personas abandonaron el lugar por temor a contraer la enfermedad o fueron tras la búsqueda de mejorar sus condiciones materiales de vida, aquí dejaron el terruño que no les ofrecía perspectivas de progreso por el abatimiento económico de la zona, aunque ello significara romper con los vínculos afectivos como bien lo dijo el cronista Marín, resulta ilustrativo una anécdota del poeta Gottberg:
Otro peón contaba la experiencia de un ganadero de Guarico que regresaba para el hato El Punzón, después de un tiempo en Caracas. Llegado a una que fuere una población floreciente, quizás Ortiz, ya en el atardecer de una pesada jornada de viaje, halló el pueblo desierto. Solo encontró un anciano en el quicio de una puerta. Cuando el viajero le preguntó que había sucedido en el pueblo, el otro, sacando fuerza de la tristeza le respondió: la gente se fue huyéndole al paludismo y los que se quedaron por que se murieron - y que hace usted allí.- esperando la muerte. Contestó, fatalista el vecino (1.987,32)
No puede estar alegre alguien que este esperando la muerte ni otros cuyo medio social sea la desolación y la tragedia. Los 1.975 habitantes que tenía Morón en 1.941, según el censo oficial, se redujeron a 800, datos del cronista Marín. Para el año de 1.945, fecha del rociamiento del DDT, la población bajó a 311 de acuerdo a las palabras de Berti (1.997) “su población 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijadosâ€, no es posible tener una cifra oficial de los habitantes de Morón para 1.945, pues es sabido que después del censo de 1.941, se realizó el de 1.950, cinco años después del rociamiento. Sin embargo, es seguro que la población siguió descendiendo en el periodo de 1.942-1.945, aunque las cuotas de natalidad y mortalidad del sector, no ofrecen una diferencia holgada y es solo en 1.944 cuando las defunciones exceden los nacimientos en un número de 18 personas. Para llegar a las sumas poblacionales que aportan Marín (800) y Berti (311) hubo que producirse una emigración en masa de mórenses hacia otros lugares.
Lamentablemente los libros de defunciones consultados en la prefectura de Morón, no contienen los motivos de las muertes de los fallecidos entre 1.942 y 1.946, porque allí se hubiese podido conocer el grado de incidencia malárica en esos cuatro años. Al no tener valores específicos de ese periodo se deben tomar forzosamente los informes disponibles. El paludismo ha debido ser en Morón tan grave en los años que preceden la utilización del insecticida, puesto que de lo contrario no se hubiese seleccionado este pueblo a nivel nacional existiendo otras localidades dramáticamente afectadas por el mal. Es por ello que se debe buscar el alcance y las características de la enfermedad; Berti, en cuanto a Morón señala:
Se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela… existían las tres especies de parásitos causantes de la malaria: maligna o “económicaâ€, benigna y cuartana; bazos grandes con índices esplénicos del 99%. De cada mil personas morían 49 por años… (había) una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos (1.997, 48).
Morón compuesto por ranchos de paja y bahareque rodeados de estanques de agua y lagunas por todas partes y un medio social miserable constituía un foco formidable para la proliferación de los zancudos transmisores, convirtiendo así el poblado en un núcleo de endemia palúdica. La localidad Móronense estaba casi al borde del colapso en el primer lustro de la década de los cuarenta, la muerte rondaba en los caminos y en las casas dispersas sus moradores acusaban el martirio de este mal.
De manera pues que había que empezar por Morón la campaña dedetizadora que pondría fin al paludismo en Venezuela.
La organización del evento programado para el día dos de diciembre estuvo a cargo del Ingeniero Gerardo González, jefe del servicio de fomento anti-malarico dependencia de la sección de ingeniería antimalarica de la división de malariología.
La cuadrilla número uno era la encargada de ejecutar el primer rociamiento en un rancho del pueblo de Morón. Esta cuadrilla era comandada por Levi Borges, el primer guarda jefe, y José Manuel Contreras, el guarda – operador; además formaban parte de esta cuadrilla los rociadores Francisco Solórzano, Valentín Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
Ese dos de diciembre era día domingo, era un día de feria para Venezuela. Porque cuando “Levi Borges : Guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palmas, en el Municipio Moró, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones†(Gottberg, 1.987, 56).
El primer rancho rociado con DDT por la cuadrilla número uno era de Melecio Castillo y María Pacheco, para ello se utilizó el DDT de grado técnico al 100 por ciento y polvo humedecido al 50 por ciento. El rociamiento debía ser completo y muy cuidadoso, lo suficientemente rociada la vivienda con el insecticida para que la acción residual durara por el tiempo previsto; debían hacerse nuevos rociamientos cada tres meses.
Estuvieron presentes en este hito de la historia contemporánea de Venezuela, aparte de los ya nombrados, las siguientes personalidades: El doctor Arnoldo Gabaldón, el Ingeniero Arturo Luís Berti, el doctor Manuel García, presidente del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, presidente del estado Guarico, el doctor Manuel Salvador Barreto, malariólogo de Puerto Cabello, el doctor Lacenio Guerrero, medico jefe de la zona II de Malariología del estado Carabobo, el Ingeniero Rafael Sardi y el doctor Antonio Gómez Marcano de la sección de actividades médicas.
En el lugar donde se encontraba el rancho desvencijado rociado con DDT se construyó unas décadas después. – Inaugurado el dos de diciembre de 1.955 – un obelisco con un redondel de piedra donde yace al pie del mismo en una cama también de piedra, un Anópheles muerto construido en metal. Este monumento fue construido por iniciativa del Club de Leones de Valencia.
Desde el primer rociamiento en Morón “se pasó a 55 cuadrillas en 1.948 y a 96 en 1.952, efectuando un considerable número de rociamientos intradomiciliario; en efecto, durante el periodo de 1.945 – 1.994 fueron realizados un total de 24.121 rociamientos†(Guerrero y Borges, 1.995, 11).
La acción de los deditazadores se extendió de Carabobo al Estado Aragua, de allí pasó a otras zonas de fuerte incidencia palúdica como las tierras regadas por el Río Orinoco. En 1.947 el rociamiento se llevó a cabo en el extenso territorio comprendido entre Puerto Ayacucho y la desembocadura del Orinoco en el actual Estado Delta Amacuro.
SEÑORES
MUCHAS GRACIAS…………….
BIBLIOGRAFIA
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Cunill Grau, P. (1.987). GEOGRAFIA DEL POBLAMIENTO VENEZOLANO EN EL SIGLO XIX. Caracas. Ediciones de la Presidencia de la República.
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________ (1.966) VIDA E HISTORIA DE LA MEDICINA EN LA PROVINCIA. Ediciones del Ejecutivo del Estado Carabobo.
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