Actividades del Cronista
El martes 28 del mes pasado estuve, con motivo de celebrarse el día del Libro, compartiendo y conversando con un grupo de estudiantes de la U.E. Miguel y Antulio sobre este maravilloso invento de la humanidad que se conmemora a nivel mundial todos los 23 de Abril por ser esta la fecha que coincidencialmente fallecieron (año 1616) dos de los escritores más grandes del universo tanto de la lengua española como de la lengua inglesa siendo ellos Miguel de Cervantes y Saavedra - autor de Don Quijote de la Mancha - y William Shakespeare, autor de Romeo y Julieta, Otelo, Hamlet etc. El encuentro se realizó en los salones de la biblioteca pública módulo Morón, ubicada en los módulos de servicios del sector Las Parcelas, perteneciente a la red de bibliotecas públicas del estado Carabobo. Me llevé doble impresión de este evento, una positiva y otra negativa. La primera (la positiva) se traduce en lo reconfortante que siempre es interactuar con los niños y adolescentes de este colegio que transmiten frescura y esperanza. Fue saludable y pedagógico este conversatorio y los temas tratados se desarrollaron con naturalidad en un ambiente de cordialidad e interés. Hablamos de la crónica y su origen, del cronista; del libro, su historia y su composición y hablamos también de la bandera municipal, todo ello dentro de un marco de entusiasmo. Al final compartimos también un pequeño refrigerio con los alumnos, los docentes y las trabajadoras de la biblioteca que con humildad y con sencillez realizaron una actividad extraordinaria como lo vienen haciendo todos los años. Con toda sinceridad les hago llegar mis felicitaciones. Lo negativo fue lo deprimente y triste del local donde funciona la biblioteca. No existen allí las condiciones mínimas para prestar un buen servicio bibliotecario a los usuarios: Salones oscuros y sin ventilación (no hay aire acondicionado ni ventiladores), el mobiliario es deficiente, los libros están siendo consumidos por el moho y los hongos, la dotación del material bibliográfico, didáctico o educativo es muy escaso; no hay seguridad, los malandros pueden entrar a su antojo, y hasta serpientes han conseguido en los salones provenientes de la maleza que abunda en los alrededores y para colmo el techo es de asbesto, material que se ha prohibido a nivel mundial por ser cancerígeno, que pone en peligro la salud de los estudiantes. Veo más viable que la biblioteca sea trasladada al centro de la ciudad de Morón, a la casa de la cultura u otro lugar más apropiado. Esta biblioteca es la única en el municipio que presta un servicio a todo público, no hay más. Fue fundada o inaugurada el 17 de febrero de 1978, es decir, que ya tiene 31 años de existencia y luce en condiciones deplorables. Asistieron a su inauguración personal de Fundacomún y la Gobernación, como fueron la Lic. Luisa Elena Sojo, Coordinadora de la Red de Bibliotecas Públicas del estado Carabobo, Dignora Fuenmayor, Mirtha Olarte y el Cronista de Puerto Cabello Don Miguel Elias Dao. Su valioso personal actual ha hecho un encomiable
Libro Crónicas desde Morón - La Creación del Municipio Juan José Mora
Dentro de la organización político-territorial implantada por los españoles, el espacio que ocupa el municipio J.J. Mora perteneció antiguamente a la jurisdicción de Nirgua, es decir, que desde el mismo momento de la noción de Morón como pueblo, se convirtió en un solar nirgüense por mucho más de un siglo.
Esta jurisdicción se extendía por el occidente de Carabobo (Montalbán, Canoabo, Bejuma) y buscando por el noreste, hasta el río Sanchón, raya limítrofe con la jurisdicción de Valencia (a la cual pertenecía Puerto Cabello). En el acta del Poder Ejecutivo de 1811 Puerto Cabello obtiene el título de ciudad, Morón y Alpargatón aparecen como suburbios de éste. Igualmente en 1813 ambas poblaciones fueron adjudicadas a Puerto Cabello por el gobierno patriota como partido capitular (poblaciones pequeñas que dependían militarmente del jefe corregidor del puerto).
Por resolución de la Asamblea Legislativa del Estado Carabobo de fecha 3 de agosto de 1981 se crea el Distrito Juan José mora, desmembrándolo del Distrito Puerto Cabello, dejando atrás una relación filial de más de siglo y medio (170 años) del primero con respecto al segundo.
Con la Ley de división Político Territorial del estado Carabobo que conlleva a la elevación de morón a Distrito, también se cambia el límite oriental de Morón que correspondía en el cauce del río Aguas Calientes, en las cercanías de El Palito.
El nuevo límite se fijó en el curso de las aguas del río Sanchón, pasando la franja mesopotámica (asiento de la refinería Corpoven) a los lares de Puerto Cabello.
Se había logrado una aspiración de índole popular, una meta, un objetivo sobre el cual se erigían todas las esperanzas de superación colectivas de un pueblo que estuvo por largo tiempo abandonado, dejado
a su suerte por los que les correspondían, como entes gubernamentales, ocuparse de sus problemas básicos. Morón fue por mucho tiempo la cenicienta de Carabobo. En algunos dirigentes locales cundió el escepticismo, dudaban de que Morón por sí mismo pudiera abrirse paso hacia el progreso, quizás en sus mentes merodeaban tantos años de subordinación que hubo de propiciar una cultura de la dependencia (¿vigente hoy en día?) que no permite ver con claridad el sol tras el horizonte azul.
Unos alegaban que morón no poseía la suficiente base económica para costear los gastos burocráticos y los gastos de inversión puesto que las grandes empresas instaladas en el área eran de carácter nacional y por lo tanto estaban exceptuadas del pago al municipio. En fin, toda una serie de elucubraciones que se desplomaron como castillo de naipes ante el viento de la realidad. Pero no todo fue obnubilación, la mayoría del pueblo en forma entusiasta acompañó a sus dirigentes (el comité pro-distrito) y a las fuerzas vivas de la comunidad hasta obtener el logro deseado.
Previamente a la decisión de la Asamblea Legislativa, presidida en ese entonces por el diputado Antonio Toro, se tejió toda una controversia en cuanto a los términos Distrito o Municipio, controversia que involucró a la comunidad y al cuerpo legislativo. Sí a algún moronense se le ocurría decir que Morón debería ser elevado a municipio (apegado a la aceptación jurídica correcta) se le veía con recelo o era tildado de traidor, se pensaba que tal término rebajaría la condición de la entidad, por tanto, en el coro mayontario se inclinó por la denominación de distrito y los diputados que no iban a echar para atrás la manifestación de un pueblo, y así fue aprobado.
Cuestión más de forma que de fondo. Al poco tiempo se sucedieron reformas legales en sintonía con lo que establecen la Constitución y la Ley Orgánica del Régimen Municipal y se ratificaría al municipio como unidad política primaria cuya autonomía permite elegir a sus propias autoridades y recaudar e invertir ingresos.
Al año siguiente de la elevación de Morón a Distrito, 1982, se nombró por parte de la Asamblea Legislativa una Junta Organizadora (que no administradora) que se encargaría de dar los primeros pasos para la organización y funcionamiento del futuro Concejo Municipal. Esta Junta se conformó considerando la relación de fuerzas que integraban la legislatura de ese período y proyectando la misma, en miniatura hacía el municipio. De tal manera que la junta quedó integrada de la siguiente manera: Dra. Lida Gutiérrez y José Antonio Ortega por AD, Gladys de Moreno y Pedro Romero Coello por COPEI y quien esto escribe por el MAS. Entre las cosas más significativas de esta junta estuvo la reunión con el presidente de la República Dr. Luis Herrera Camping, la recopilación de diferentes proyectos de ordenanzas facilitadas por los organismos especializados: Aveci, Fundacomún, Corpocentro, etc. Y la conversión de una antigua casa, donde funcionaba una escuela, en la sede del Concejo Municipal, gracias a la gentileza del párroco Félix Escobar.
Libro Crónicas desde Morón - La Unidad Educativa Ambrosio Plaza
El epónimo de este institución es el General (post morten) Ambrosio Plaza, nacido en Caracas el 7 de diciembre de 1791. Presenció los actos del 19 de abril de 1810. Su carrera de armas se inicia en la cuarta compañía del batallón de Milicias de Blancos de Caracas con el grado de subteniente; siempre se distinguió por su talento y fidelidad a las instituciones. Prestó servicios en las operaciones de la primera República bajo el mando de Miranda, luego en 1813, se alistó en el ejército Libertador teniendo a Bolívar como jefe. En 1814 fue destinado al ejército de occidente cuyo comandante era el General Rafael Urdaneta. Emigró, junto a Bolívar, hacia Haití de donde salió el 31 de marzo de 1816 con la Expedición de los Cayos.
En el grado de Coronel actuó en innumerables batallas que tuvieron como resultado el dominio casi total de occidente. Estuvo al frente de su Batallón en Barcelona, rebautizado en Bogotá como "Batallón Granadero" hasta que entró en acción en el campo el Carabobo el 24 de junio de 1821. fue comandante de la Tercera División patriota y murió en pleno combate. Simón Bolívar en su parte oficial de la batalla dice lo siguiente: "Igual dolor sufre la República por la muerte del intrepidísimo coronel Plaza que lleno de un entusiasmo sin ejemplo se precipitó sobre un batallón enemigo a rendirlo. El coronel Plaza es acreedor de las lágrimas de Colombia y a que el Congreso le conceda los honores de un heroísmo eminente".
El liceo Ambrosio Plaza (como comúnmente se le llama) inició sus actividades en el año escolar 1970-1971 siendo su primer director el profesor Pedro Rodríguez, a quien sucedió el profesor Félix H. Lugo. El nombre original del plantel fue "Escuela Industrial Ambrosio Plaza", que funcionó en la antigua residencia de solteros del IVP (Instituto Venezolano de Petroquímica). Las primeras reuniones preparatorias y administrativas se realizaron en la sede de Fundamorón, ubicada en el sector Banco Obrero. En el primer año de labores pertenecían al personal docente los siguientes educadores: Lida Bello Quintero (Castellano), Félix Erasmo Guzmán (Matemática), Fanny Mercado M. (Biología-FSMC), Dalian Dao (Geografía General-Inglés), Manuel Barco Méndez (Educación Física).
Para el segundo año de funciones (1971-72) es designado director Lie. Juan R. Calderón y se agregan al personal Jesús Lizardo Cárdenas (Matemática), José Tariba Medinaj (Educación Artística), Francisco "Chico" Arias (Educación Física), Cecilia Villarreal (Comercio), Tulio López (Dibujo), Consuelo de Veliz (Artes Plásticas).
En el tercer año (1972-73) el director fue el Lic. Félix E. Guzmán y se incorporan como docentes María Elena García (Castellano), José Chouno Lugo (Matemática), José Misael Atacho (Historia), Haidee Bruguera y Felipe Rabán (Educación Física).
Posteriormente el liceo se muda para la avenida principal de Banco Obrero y pasa a llamarse Ciclo Combinado "Ambrosio Plaza". No obstante, los primeros estudiantes que comenzaron sus estudios en esta institución tuvieron que graduarse de bachilleres en Puerto Cabello puesto que aún no se había creado el ciclo diversificado. La primera promoción de bachilleres propiamente egresada del Ambrosio fue en el año de 1976 siendo el director el Lie. Juan Alberto Muñoz; la promoción tuvo por nombre "Ramón Escobar Salom". Entre los profesores de entonces tenemos a Neida García, Alberto Timaure, Manuel Herrera, José Clemente, Guillermo López, Estefano Perkak, Felipe Rabán y José Tariba.
Veamos los primero bachilleres moronenses: Dr. Javier Borges (exdirector del IVSS), Prof. Carlos de Sousa, María Iturburú Veroes (maestra Loly), Pedro Maestre (primer presidente del centro de estudiantes), María Moreno Bello (educadora), Lie. Orlando Talavera, Dr. Oswaldo Salazar, Gil Josué Borges (El Bachaco), Héctor Olivo, Dr. Eliécer Acosta (Taño), Renza Lenarducci, Lesbia Sánchez, Dr. Reinaldo Cordones, Justo Reyes, las hermanas González Clavijo, el Quemao Talavera, Xiomara Campoy, Gerardo Blanco y otros.
Desde hace 19 años la U.E. Ambrosio Plaza se encuentra el la calle Comercio de Morón (15 de noviembre de 1979) en una edificación moderna para la época pero que ya luce colapsada para la gran cantidad de alumnos que alberga, acusa deterioro físico pese a que el año pasado la Alcaldía, Fundacomún y la Gobernación contribuyeron a remozar sus interiores y exteriores. Ojalá pudiéramos lograr que nuestros estudiantes tomaran conciencia y cuidaran sus pupitres, las áreas verdes, el alumbrado y no rayar las paredes con frases de mal gusto.
Allí pasamos parte de nuestro tiempo entre bullicios de alumnos, camaradería de colegas y enseñanza de la historia. Hoy su directora es la Lic. Nuda Mendoza de Pérez (Magíster en Educación), primera mujer en este cargo, su dedicación y serenidad mantienen a la institución como una luz que alumbra porvenires.