Un personaje y una historia
Hurgando en mis archivos encontré un documento, no sé si es inédito o no, no tiene fecha, pero por su contenido calculo que es del año 1985.
Es un escrito de un personaje muy recordado en Morón, es del Sr. José Rodríguez Escarate (Q.E.P.D.); fue un pulcro y servicial funcionario público por largos años de la prefectura de Morón, hombre culto y de mucha experiencia en el campo de la escritura, llevó como secretario los libros de esa dependencia oficial.
Debo hacer una acotación aquí para aclararles a los lectores lo siguiente: El municipio Mora formaba parte del distrito Puerto Cabello, por lo que en éste funcionaba la prefectura principal y en Morón regía una subprefectura, por tanto el funcionario a cargo era un subprefecto.
Estos subprefectos tenían atribuciones para nombrar a funcionarios subalternos como los alcaldes rurales en los caseríos de Alpargatón, Las Vegas, Boca de Yaracuy, Aguas Calientes, La Paragüita y Boca de Morón.
También nombraban con distintos calificativos al comisario mayor o primer comisario o comisario permanente para el municipio, nombraban al secretario(a) de la prefectura o del municipio, nombraban al subcomisario de caserío y a los agentes de seguridad.
Por cierto que a José Rodríguez Escarate lo nombra en el año 1949 Pánfilo Sevilla (subprefecto) como secretario de la subprefectura para sustituir Acisclo Román, quien había renunciado al cargo.
Este Acisclo había sustituido a su vez en 1948 a Carmen Mendoza Guinand como secretaria que ésta a su vez había sustituido a Pánfilo Sevilla en el año de 1947 cuando se desempeñaba como secretario.
Esto era un ritornello.
A José Rodríguez Escarate, estando encargado de la subprefectura, le tocó nombrar en el año de 1951 a Amado Ruiz como agente de seguridad pública del municipio, el cual fue sustituido al cabo de dos meses por Antonio José Zambrano, volviendo a ser policía otra vez Amado Ruiz en 1952 cuando sustituye a Brígido Emilio Palacios.
José Escarate como se le conocía, señalado anteriormente en este escrito, revela la historia del estadio Jesús Uribe en ocasión de que el Concejo Municipal, mejor dicho algunos concejales, planteaban tomar el estadio para construir el terminal de pasajeros; creo interesante transcribir lo que él dijo en aquella oportunidad: "En el año 1935, un grupo En lo que es hoy el estadio Jesús Uribe quisieron construir un terminal de pasajeros de jóvenes amantes del deporte de béisbol, entre los que figuraban como promotores Mario Rodríguez, Juan Rodríguez, Emilio Montero, Evelio Rivero, Francisco Contreras, Candelario Acacio, Ãngel A.
López, Martín Blanco, Jesús Bermúdez y otros que escapan a mi memoria.
Estos hombres juveniles, motivados por el amor e inquietud deportiva, iniciaron el arreglo y acondicionamiento del actual estadio 'Jesús Uribe'; ese comienzo se realizó mediante el trabajo arduo, tesonero, constante, sacrificado, con un esfuerzo propio, utilizando para ello hachas, machetes, picos y palas, chasis de carros viejos que servían de rastras para nivelar el terreno, se cargó una gran cantidad de tierra para el relleno, puesto que allí existía una inmensa laguna que cruzaba las calles Real y Miranda y que finalmente iba a la laguna de La Pancha, y seguía su curso al río Morón.
Una vez que los fundadores de ese campo consideraron estaba que apto para la actividad deportiva en esa época, formaron un club de béisbol llamado 'Santa Ana'; este equipo tanto para sus integrantes como para la colectividad moronense brindó grandes satisfacciones por el afán deportivo e innumerables intervenciones dentro y fuera de su terreno.
Al sucederse el retiro de estos protagonistas por fallecimiento o deficiencia física, se funda un nuevo equipo con el nombre de 'Morón Star', el cual estaba conformado entre otros por los hermanos Rivero, Juan R.
Rojas, Ildefonso Uribe y Laguna, y por los veteranos Víctor Montero, Candelario Acacio, Martín Blanco y este servidor José Rodríguez Escarate.
Durante la década de 1945 a 1955 mantuvimos el terreno en perfectas condiciones y conservación, ya que en él realizábamos muchísimos eventos deportivos; por lo tanto, siempre contábamos con el respaldo y apoyo de la población".
El último roble Don Pánfilo
El roble es un "árbol de gran tamaño y copa ancha, muy longevo (vive hasta mil años)".
Así define el diccionario enciclopédico Larousse a esta especie vegetal, Así mismo, al igual que el DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española) señala en otra acepción: "Persona o cosa con gran resistencia o fortaleza".
Este último significado está en un sentido figurado o metafórico que identifica a una persona con la resistencia corporal, importancia y larga vida de este imponente árbol.
Pues bien, eso fue Don Pánfilo Sevilla que rindió su vida este pasado doce de mayo a la edad de 98 años, era el último roble de una generación de servidores públicos municipales y dirigentes políticos que fueron figuras principales como prefectos, subprefectos, secretarios de la prefectura, presidentes de la junta comunal, secretario de la misma, etc., que constituían los órganos de poder del Morón de los años anteriores a la autonomía municipal.
Entre estos servidores podemos nombrar a Don Pánfilo Sevilla, José Escárate, Martín González, Domingo Blanco, Acisclo Román, Amado Ruiz y otros que no logro recordar.
Don Pánfilo era nativo de El Cambur, Puerto Cabello, procreó una familia muy respetable y reconocida en Morón, al lado de su eterna compañera, la ilustre dama Paula Lamas.
Sus hijos, en su mayoría profesionales, también han sido, algunos de ellos, dirigentes políticos y servidores públicos.
A Don Pánfilo se le recordará y se le admirará por el don de gente buena, por su palabra cordial y amable, por su sonrisa suave y espontánea, por haber sido un hombre preocupado y solidario con los problemas de las comunidades, por su sabiduría y la circunspección que supo mantener hasta el fin de sus días.
No debió tener en su larga vida enemigos porque todo el mundo le querría; se fue Pánfilo tras una gran obra de servicio a su pueblo, quizá no se ha ido y siga por ahí, en la calle Comercio, en su morada de siempre o ¿estará jugando ya en el cielo una partida de dominó con su vecino Don Pablo Revilla? Dicen que los robles mueren de pie; así vivió Pánfilo y así murió, erguido, con la frente en alto, sin vacilaciones y sin nada que esconder de su vida pública.
Pero perdió la última batalla con Cronos, el dios del tiempo.
¿Quién puede con él? En los archivos del cronista hay un registro original del 1 de noviembre de 1947, donde el prefecto Antonio Romero "nombra a la señorita Carmen Lorenza Guinand secretaria del municipio Mora (de la prefectura) en sustitución de Pánfilo Sevilla, quien renunció al cargo".
Esto indica que ya Pánfilo a su corta edad era funcionario municipal durante (por lo menos) el último año del trienio del gobierno de la Junta Revolucionaria de gobierno (1945-1948) que presidía Rómulo Betancourt.
En 1949, en el mismo archivo, el 15 de febrero aparece Pánfilo Sevilla como prefecto o subprefecto del municipio Mora; por cierto, allí hace un nombramiento donde sustituye a Acisclo Román por José Escárate como secretario de la subprefectura; este último tendría también una larga carrera como funcionario de la prefectura.
Conocí a Pánfilo a finales de la década de los años setenta, él era presidente de la junta comunal de Morón; le vi siempre como un hombre bondadoso y bonachón; recto en su proceder como funcionario público.
Hasta luego, Pánfilo.
Paz a sus restos.
PD: Mañana es el Día Nacional del Cronista Venezolano, día que se conmemora en honor al nacimiento del primer cronista de Venezuela, Don Enrique Bernardo Núñez.
Estaremos celebrando en Valencia con una misa en la iglesia San Francisco y una recepción-conferencia en el centro de artes vivas Alexis Mujica (Cavam) ubicado frente a la Plaza Bolívar.
Están todos invitados.