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Alberto Moreno 🔍

Hombre conocido en Morón por su dureza económica que, durante el eclipse, brindó bebidas a todos los presentes en su negocio, volviendo a su actitud habitual al finalizar el fenómeno, según relata el autor del texto.

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Alberto Moreno 🔍

Según Alexis Coello, fue cómplice de Norman Colmenares en la sustracción de dinero. Fue responsable de una compra fallida de 100 kilos de Catalana en Punto Fijo al confundirla con Pargo Rojo.

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Manuel Suárez 🔍

Mencionado por el autor del texto como la persona que más aprovechó el brindis en la licorería de Alberto Moreno, pidiendo cinco tandas en los tres minutos que duró el eclipse.

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Alberto Flores 🔍

Junto a Simón Rodríguez y Miguel Seco, ofreció un almuerzo a varios amigos durante la hora del eclipse, acto considerado extraño por los asistentes dada la conducta habitual de los anfitriones, según el autor del texto.

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Carlos Mujica 🔍

Expresó su deseo de alcanzar una concejalía por el partido COPEI durante el eclipse, según el autor del texto.

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Chiripa 🔍

Según Alexis Coello, era un hábil ladrón que sustraía artefactos domésticos y dinero en el Barrio Unión. Se caracterizaba por usar vestimenta negra, ser ágil para huir y no agredir a sus víctimas. El autor menciona que algunos dicen que murió en el servicio militar.

modus operandi: Penetración silenciosa en madrugadas
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Domingo Laguna 🔍

Profesor del Ambrosio Plaza descrito como alegre y juguetón, quien durante el eclipse se puso abstemio y malhumorado, retirándose temprano a su casa, según el autor del texto.

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Emiro Reyes 🔍

Utilizó la penumbra del eclipse para conjurar la pérdida de su consorte, según relata el autor del texto.

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Enrique Gramática 🔍

Expresó durante el eclipse su deseo de ser Alcalde del municipio Juan José Mora con apoyo de los seguidores de Chávez, según relata el autor del texto.

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Fay Calembé 🔍

Mencionado por Alexis Coello como uno de los integrantes del grupo de vecinos que organizó una estrategia fallida para capturar a Chiripa.

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Fernando De Souza 🔍

Persona a quien Humberto Di Giannatale se rehusó a pagarle una cuenta durante el eclipse, según menciona el autor del texto.

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Gregorio Quevedo 🔍

Vecino del sector que formó parte de la fallida emboscada nocturna contra Chiripa relatada por Alexis Coello.

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Humberto Di Giannatale 🔍

Conocido por su generosidad, durante el eclipse se rehusó a pagarle una cuenta a Fernando De Souza, actuando de forma contraria a su desprendimiento habitual, según el autor del texto.

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José Partida 🔍

Integrante del grupo que intentó atrapar a Chiripa en la madrugada, perdiendo su cartera ante el ladrón mientras dormía, según Alexis Coello.

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Lino Arévalo 🔍

Según Alexis Coello, fue uno de los hombres que se ubicó en un sitio estratégico para intentar capturar a Chiripa.

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Luis Acosta 🔍

Participó en el intento de captura del azote del barrio Unión, quedándose dormido durante la vigilia según relata Alexis Coello.

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Luis Marín 🔍

Imploró ser presidente de la junta de vecinos de la urbanización Coro durante el eclipse solar, según el autor del texto.

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Mario Paccia 🔍

Profesor del liceo Ambrosio Plaza que, durante el fenómeno del eclipse, no cobró los réditos de sus préstamos, según indica el autor del texto.

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Maya 🔍

Profesor que conjuró durante el eclipse su salida del liceo Ambrosio Plaza, según menciona el autor del texto.

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Melquíades Riera 🔍

Solicitó el deseo de ser concejal de Morón por el partido MAS durante el fenómeno solar, según el autor del texto.

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Miguel Seco 🔍

Participó en el almuerzo ofrecido a amigos durante el eclipse solar junto a directivos de la Cámara de Comercio, según relata el autor del texto.

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Neptalí Seco 🔍

Aprovechó el eclipse para conjurar una mala racha en el hipismo, según el autor del texto.

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Norman Colmenares 🔍

Según Alexis Coello, trabajaba en la pescadería de los Moreno y diseñó un método para sustraer dinero del local escondiendo billetes de 500 bolívares dentro de las tripas de los pescados.

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Pedro Celaya 🔍

Mencionado por el autor del texto por haber pedido la presidencia de la junta de vecinos antes que Luis Marín durante el fenómeno.

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Pedro Romero Coello 🔍

Manifestó su deseo de ser concejal por el partido COPEI en medio del eclipse, según menciona el autor del texto.

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Ramón Alvarez 🔍

Mencionado por el autor del texto como uno de los profesores que conjuró su salida del plantel educativo Ambrosio Plaza durante el eclipse.

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Simón Rodríguez 🔍

Directivo que, según el autor del texto, acompañó a Alberto Flores en el ofrecimiento de un almuerzo durante el eclipse solar.

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Venegas 🔍

Según Alexis Coello, regentaba una funeraria frente a la avenida Falcón. Tenía el hábito de dormir dentro de los ataúdes y solía tomar medidas para féretros a personas que sufrían desmayos o ataques de epilepsia.

anecdota: Espantaba visitantes al levantarse de los ataúdes
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Willie Charr 🔍

Caracterizado por su elocuencia, el día del eclipse se quedó mudo, siendo comparado por el autor del texto con Marcel Granier.

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📖 Consulta de Documentos Originales
Crónica Web #493

Libro Crónicas desde Morón - Eclipse Solar en Morón

Libro Crónicas desde Morón - Eclipse Solar en Morón
El eclipse solar es un hecho extraño o extraordinario para el común de los ciudadanos. Es algo que muchos logran ver durante su estancia en la tierra y otros no. Presenciar un eclipse solar es una experiencia nueva para algunos, aunque no para otros. Este fenómeno natural, por su discontinuidad en el tiempo o por su rareza interfiere en las conductas habituales de la gente y de los animales, en sus creencias y aspiraciones. Su poder psicológico es tan grande que transforma actitudes.
Por ejemplo, en lugares donde el eclipse de sol fue total (en Falcón y Zulia) se observó una transformación en los patrones del comportamiento animal y humano. Las gallinas y los pájaros, al llegar la umbra (oscuridad) rápidamente buscaron los arbustos más cercanos para dormir, los chivos y ovejos corrían a sus corrales. La gente lloraba y quemaba papeles donde previamente habían escrito sus penurias y sufrimientos de los años anteriores. Otros pedían sus deseos o que se les cumplieran sus sueños. Con la llegada de nuevo de la luz del día, los gallos y pájaros cantaban con el alboroto y confusión. La gente reía y se felicitaba mutuamente, como si se tratara de un 31 de diciembre después de las doce de la noche.
En Morón, aunque el eclipse fue parcial, no dejó de sentirse la influencia de las fuerzas astrales en la conducta de sus habitantes. Este fenómeno cósmico irradió su magnetismo para que algunos moronenses hicieran lo que nunca habían hecho. Es decir, el eclipse produjo un efecto inversamente proporcional a la conducta acostumbrada del individuo. Por ejemplo, Alberto Moreno, copropietario de una licorería en Morón y hombre conocido por su dureza o porque "no arrima una p'al mingo", se destapó ese día y brindó a todo el que estaba en su negocio. Por supuesto, el que más aprovechó esa garúa fue Manuel Suárez, que en menos de tres minutos que duró el eclipse pidió como cinco tandas. Pero al llegar de nuevo la normalidad, Manuel y sus acompañantes pretendieron seguir pidiendo sus bebidas sin percatarse de que Alberto también había llegado a su normalidad de duro, por lo que tuvo que poner orden en el negocio. Y muchos quedaron debiendo la cuenta. Hablando este mismo aspecto, a la misma hora del eclipse Alberto Flores y Simón Rodríguez, directivos de la Cámara de Comercio, acompañados de Miguel Seco -del Restauran! El Porvenir- habían ofrecido un almuerzo a vanos amigos. Estos amigos vieron el hecho como extraño, y pedían al Señor que ojalá hubiese eclipse todas las semanas, o por lo menos una vez al mes.
En el liceo "Ambrosio Plaza", el profesor Mario Paccia no cobró los réditos de sus préstamos. La otra cara de la moneda fue que Humberto Di Giannatale, hombre conocido por su generosidad y por su desprendimiento, se rehusó a pagarle la cuenta a Fernando De Souza. El locutor Willie Charr, elocuente por su verborragia, ese día se quedó mudo y se parecía más bien al comedido Marcel Granier.
En el "Ambrosio Plaza", el profesor Domingo Laguna, hombre alegre y juguetón, se puso abstemio y malhumorado se fue temprano para su casa. Otros moronenses echaron sus tragedias a la penumbra del eclipse para que más nunca volvieran o por lo menos para que no volvieran en 70 años.
Es el caso de Emiro Reyes, que conjuró la pérdida de su consorte. Los profesores Maya y Mon Alvarez su salida del "Ambrosio Plaza". Neptalí Seco conjuró la mala racha en el hipismo. Otros, en medio del eclipse expresaron sus sueños para que se hicieran realidad. Enrique Gramática pidió su deseo de ser Alcalde del municipio Juan José Mora con el apoyo de la gente de Chávez. Melquíades Riera solicitó su deseo de ser concejal de Morón por el MAS. Lo mismo hicieron Pedro Romero Coello y Carlos Mujica por el partido COPEI.
Luis Marín imploró ser presidente de la junta de vecinos de la urbanización Coro, sin embargo ya Pedro Celaya lo había pedido primero. No faltó quien pidiera el regreso de la que se fue o que el eclipse le accediera a su amor imposible. También muchos solicitaron sacarse el kino o el triple gordo.
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Crónica Web #435

Libro Crónicas desde Morón - La Pancha

Libro Crónicas desde Morón - La Pancha
La Pancha fue un surco cenagoso (todavía lo es en parte), que constituye la vega del rio Morón en su curso medio y en su lado oeste. Este lote de terreno es anegadizo, excepto la parte que ha sido rellenada y donde se ubican importantes establecimientos comerciales. Su ubicación es céntrica, a escasos metros de la encrucijada de Morón y al costado este la avenida Falcón. Esta zona es el desagüe natural del río a la vez el área que recoge el drenaje de las aguas que bajan de la parte occidental (de los barrios de San Diego, Las Parcelas, La Línea, Barrio Coro, etc.) y que son conducidas hasta el lecho del río, por esto es que La Pancha está cruzada de canales y quebradas que como cicatrices marcaron su incierto destino.
La Pancha está frente a Bota Burro, apenas divididos por la Av. Falcón. Sobre estos terrenos inundables se construyeron sin mucha (o ninguna) planificación los barrios La Pancha, La Charneca, Barrio Unión y el sector aledaño a la Av. Falcón. Este espacio se nutrió poblacionalmente hablando en la década de los 60, a raíz del boom industrial surgieron barrios improvisados y de una configuración anárquica, ranchos de tablas y cartón que hoy en día se han renovado hasta convertirse en lujosas casas y modestas quintas en calles pavimentadas impregnadas de la vitalidad bulliciosa de los infantes.
Sus rincones y caminos, sus calles estrechas nos susurran simpáticas anécdotas y graciosas menudencias, algunas de las cuales seguidamente vamos a relatar.
Esta zona era el escenario de las actuaciones de Chiripa, gran amigo de lo ajeno y hábil para penetrar a la residencia de sus víctimas para sustraerles modestos artefactos domésticos como radios, planchas, ventiladores, algo de dinero, joyas etc. (para entonces no había muchos televisores, ni existían los sofisticados equipos de sonidos ni los VHS). Chiripa era el azote del Barrio Unión. Cierta noche se organizaron varios vecinos para atrapar al ladrón. Se reunieron para preparar la estrategia de la captura Fay Calembé, el difunto Luis Acosta, José Partida, Gregorio Quevedo, Lino Arévalo y mi difunto padre. Ellos suponían que Chiripa llegaría en la madrugada por lo que cada uno se ubicó en un sitio estratégico acompañado de una botella de popular para "aguantar el frío y mantener la vigilia " y efectivamente Chiripa pasó a las tres de la madrugada, los consiguió dormidos de la pea, robó en el barrio y de paso les llevó las carteras en medio de los ronquidos de los durmientes.
Chiripa era un ladrón sano. A nadie agredía, su defensa era sus ágiles piernas para desaparecer en la noche ayudado siempre por vestimenta negra. Algunos dicen que murió en el servicio militar.
En las cercanías del puente sobre el canal que descarga en el río Morón, frente a la avenida Falcón, se encontraba un inmueble que fue habitado por la familia Bracho (en la actual Moronera), luego funcionó allí una funeraria regentada por el popular Venegas, hombre de aspecto muy sobrio. Venegas acostumbraba dormir dentro de los ataúdes, muchos clientes o visitantes ocasionales pegaron la carrera bien lejos cuando entraban a la funeraria en hora de la mañana y al tocar la puerta Venegas se levantaba con cara de enratonado espantando en el acto a los desprevenidos visitantes. Venegas tuvo ciertos inconvenientes con algunos pobladores porque si alguien se desmayara o tuviera un ataque de epilepsia, inmediatamente Venegas sacaba su metro que llevaba en la cintura y le tomaba la medida para proveerle el ataúd. Más de uno se levantó y le dio una trompada. Hoy nadie sabe de él, algunos dicen que falleció, otros dicen que está en la cárcel.
En este mismo lugar funcionó una pescadería. Era propiedad de uno de los hermanos Moreno. Allí trabajaron como empleados Norman Colmenares y Alberto Moreno. Ambos eran registrados por las tardes antes de salir del local por el propietario del negocio, para evitar el acostumbrado piquete.
Norman decidió burlar la estricta vigilancia del dueño, entonces mandaba a su mujer a comprar pescado por las tardes y, dentro del pescado, en el lugar de las tripas, metía billetes de 500 bolívares. Pero Alberto un día lo descubre y le propone un acuerdo. Los billetes siguieron saliendo en los vientres de los pescados que el dueño obsequiaba para la cena a los abnegados trabajadores, más adelante, al cruzar la esquina Norman y Alberto partían la cochina. Una vez Norman y Alberto fueron enviados por el dueño de la pescadería a Punto Fijo a comprar 100 kilos de pargos. Llegados al sitio de la compra, Alberto se para al frente de los cajones repletos de diversos tipos de pescado, y pide el más rojizo porque ese era el propio pargo, el vendedor insiste y le dice que el propio pargo es el de color más claro, Alberto le responde en forma airada. "¡Usted, no va a saber más de pescado que yo!". El vendedor le dice: "Bueno, si usted lo dice"; Alberto y Norman llegaron a Morón con 100 kilos de Catalana (pescado rojizo pero de muy baja calidad). Al poco tiempo quebró la pescadería gracias al erudito en pescados Alberto Moreno y a las andanzas de Norman Colmenares.
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