Según Alexis Coello, era el jefe de las milicias del cabildo, responsable de llevar la insignia real en ceremonias públicas y contaba con voz y voto en el ayuntamiento.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, eran funcionarios (generalmente dos) cuya función primordial era administrar justicia en primera instancia en lo civil y criminal. Presidían el cabildo y podían ejercer el gobierno de la provincia de forma interina ante la ausencia del gobernador.
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Según Alexis Coello, se nombraban dos por cabildo. Su función primordial era administrar justicia en primera instancia (civil y criminal) y presidir el cabildo. Tenían la facultad de ejercer el gobierno de la provincia de forma interina ante la ausencia del gobernador.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, funcionario encargado de la seguridad, las detenciones y de perseguir los juegos prohibidos en la jurisdicción municipal.
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Según Alexis Coello, alzó en armas a negros, indios, mestizos y blancos para resguardar y favorecer el contrabando con los holandeses. Derrotó a varias tropas españolas antes de retirarse a Chichiriviche y trasladarse a Curazao ante la superioridad militar del gobernador García de la Torre.
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Según Alexis Coello, este zambo alzó en armas a negros, indios, mestizos y blancos para resguardar el contrabando con los holandeses. Derrotó a varias tropas españolas en la desembocadura del río Yaracuy y en el cerro de Las Guabinas, antes de retirarse a Chichiriviche y posteriormente a Curazao ante la superioridad militar del Gobernador.
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Según Alexis Coello, alzó en armas a negros, indios, mestizos y blancos para resguardar y favorecer el contrabando con los holandeses. Derrotó en varias oportunidades a las tropas españolas en la desembocadura del río Yaracuy y el cerro de las Guabinas, antes de retirarse a Chichiriviche y Curazao ante la superioridad militar del gobernador.
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Según Alexis Coello, descendientes de conquistadores que utilizaron el cabildo como una institución oligárquica para defender sus intereses de clase. Mantuvieron el control político mediante la compra de cargos y limitaron el acceso a los pardos.
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Según Alexis Coello, era el funcionario encargado de la custodia y guarda de los bienes que se encontraban en proceso de litigio.
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Según Alexis Coello, eran funcionarios de la república plutocrática en la Roma antigua, considerados el antecedente originario de los cabildos europeos y coloniales.
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Según Alexis Coello, funcionario encargado de llevar el registro de los libros y los acuerdos alcanzados por la corporación municipal.
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Según Alexis Coello, funcionario responsable de vigilar los abastos, los precios, pesos y medidas, así como el aseo y ornato de la ciudad.
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Según Alexis Coello, fue derrotado por Andresote en el cerro de las Guabinas a pesar de venir bien apertrechado y con órdenes directas del Gobernador para acabar con la insurgencia.
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Según Alexis Coello, fue derrotado por Andresote en el cerro de Las Guabinas. Actuaba bajo órdenes directas del Gobernador Sebastián García de la Torre para acabar con el alzamiento.
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Según Alexis Coello, se le encomendó la tarea de proporcionar la mano de obra, materiales y suministros necesarios para concluir la construcción del fortín en la desembocadura del río Yaracuy.
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Según Alexis Coello, población que ejercía los llamados "oficios viles" (trabajos manuales, artesanía). Debido a que los cargos del cabildo eran ad honorem, se veían imposibilitados de participar en el gobierno local por carecer de bienes y riquezas.
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Según Alexis Coello, actuaba como el representante legal del municipio e intervenía en la gestión, venta y repartimiento de tierras y solares.
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Según Alexis Coello, eran los funcionarios más importantes del cabildo, encargados de controlar la vida municipal y ejercer el gobierno de la ciudad. A partir de 1594, por orden de la corona española, estos cargos comenzaron a ser vendidos en subasta pública.
📄 Crónica: El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, eran los funcionarios más importantes del cabildo, encargados de controlar la vida municipal y designar a los alcaldes cada primero de enero. A partir de 1594, por orden de la corona, estos cargos pasaron de ser electivos a ser vendidos en subasta pública, con privilegios para los descubridores y sus descendientes.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - El Cabildo Colonial ➔
Según Alexis Coello, desplegó un gran aparataje militar contra Andresote y ordenó la construcción de fortines en la desembocadura del río Yaracuy y en Tucacas para frenar el contrabando holandés.
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Según Alexis Coello, salió en campaña militar contra Andresote desplegando un gran aparataje. Ordenó la construcción del fuerte San José de Yaracuy y otro fortín en Tucacas para atajar el contrabando de frutos agrícolas con los holandeses.
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Según Alexis Coello, salió en campaña personalmente contra Andresote tras las derrotas de sus oficiales. Ordenó la construcción de los fuertes San José del Yaracuy y de Tucacas para atajar el comercio ilícito con los holandeses.
📄 Crónica: El Fuerte San José de Yaracuy ➔
El Cabildo Colonial
Los cabildos coloniales son los padres o abuelos de los Concejos Municipales actuales.
Cuando los españoles iniciaron su labor conquistadora y colonizadora en el siglo XVI fundaron las primeras ciudades y en un acto solemne (previamente habían construido la plaza mayor, la iglesia y la sede del cabildo) nombraban sus autoridades locales del mismo grupo de acompañantes de las expediciones colonizadoras, este nombramiento lo hacía el jefe de la misma o el adelantado.
Estos Cabildos se ocuparían de los asuntos políticos, administrativos y económicos, o lo que es lo mismo, el ayuntamiento colonial le correspondía velar por los intereses comunitarios de las incipientes ciudades.
Sin embargo, estas instituciones no eran autóctonas de España sino que su origen se remonta a la Roma antigua, en la república plutocrática, en donde existieron unos funcionarios locales llamados Ediles.
Posteriormente se formaron corporaciones en toda Europa que se encargaron de los gobiernos municipales y que les sirvieron a los reyes como instrumentos para luchar contra los señores feudales.
En Venezuela el primer cabildo que se creó fue el de Coro, en 1529.
Los cabildos estaban integrados por cierto número de funcionarios que ejecutaban diversos oficios.
Los funcionarios más importantes eran los regidores (equivalente a los concejales de hoy) que controlaban la vida municipal y prácticamente regían o ejercían el gobierno de la ciudad.
Su número oscilaba entre cuatro y doce, aunque la ciudad de Caracas llegó a tener diez y seis.
Los regidores designaban todos los primeros de enero de cada año a los alcaldes.
En un principio los cargos de regidores eran electivos y de carácter honoríficos, pero después, en 1594 por orden de la corona española comenzaron a ser vendidos en subasta pública teniendo los mayores privilegios para ser adjudicados a los descubridores, primeros pobladores y a sus descendientes.
Otro cargo importante eran los alcaldes (se nombraban dos), la palabra alcalde es de origen árabe y significa El Juez por lo que su función más primordial era la de administrar justicia en primera instancia, en lo civil y criminal, además presidía el cabildo y representaba la primera autoridad municipal.
También los alcaldes ordinarios tuvieron la facultad de ejercer el gobierno de la provincia en forma interina cuando moría el gobernador o se ausentara temporalmente.
Los cargos de alcaldes, al igual que los regidores, fueron restringidos a los conquistadores y sus descendientes.
Otros funcionarios fueron: el Alférez real quien era el jefe de las milicias del cabildo, llevaba la insignia real en las ceremonias públicas y tenía voz y voto en el ayuntamiento.
El alguacil mayorera el policía del cabildo, perseguía los juegos prohibidos y se ocupaba de las detenciones.
El fiel ejecutor se encargaba de vigilar los abastos, precios, pesos y medidas, aseo, ornato etc.
El procurador (síndico actual) era el representante legal del municipio e intervenía en las ventas, composición y repartimiento de tierras y solares.
El Escribano (secretario actual) llevaba los libros y acuerdos del cabildo.
El depositario quien era el guardián de los bienes en litigio.
En síntesis podemos decir que las funciones del cabildo se engloban en tres tipos: administrativas, jurídicas y políticas.
Las primeras se refiere a la administración de los ejidos de la ciudad, repartir tierras y solares a los vecinos, abastecimiento de la población, aseo, ornato etc.
Las políticas comprendían: suplir al gobernador, llevar las relaciones políticas con la corona, plantear problemas de jurisdicciones, suspender órdenes reales cuando fuesen perjudiciales y las jurídicas la ejercía el alcalde como juez de primera instancia.
Pero el verdadero papel histórico lo jugó el cabildo como expresión de la autonomía criolla.
Los cabildos se convirtieron con el tiempo en instituciones oligarcas al servicio de los intereses de la clase social de los blancos criollos (terratenientes, mantuanos o descendientes de los conquistadores), con ellos en sus manos mantuvieron en minusvalía a los pardos (mestizos, mulatos, zambos) limitándoles sus derechos y también sirvió como instrumento para quitarle a los blancos españoles competencias y poder político que culminó con los acontecimientos del 19 de abril de 1810.
De tal manera que el cabildo perdió su carácter popular y democrático para transformarse en la punta de lanza de los blancos criollos quienes adquirían los cargos conel poder de su dinero.
Los cargos más importantes del cabildo eran ad honoren, es decir, sin remuneración por lo que los pardos (gente sin riqueza) no podían ejercerlos sin sueldos, de tal manera que los únicos que podían optar a esos cargos eran los criollos que sí disponían de bienes y riquezas, por lo demás tampoco podían ocuparlos los que ejercían "oficios viles" (trabajos manuales, mercaderes, artesanos etc), todo estaba a favor de los criollos y en contra de los pardos.
Libro Crónicas desde Morón - El Cabildo Colonial
Los cabildos coloniales son los padres o abuelos de los Concejos Municipales actuales. Cuando los españoles iniciaron su labor conquistadora y colonizadora, en el siglo XVI, fundaron las primeras ciudades y en un acto solemne (previamente habían construido la plaza mayor, la iglesia y la sede del cabildo) nombraban a sus autoridades del mismo grupo de acompañantes de las expediciones colonizadoras. Este nombramiento lo hacía el jefe de la expedición, o el adelantado. Los cabildos se ocuparían de los asuntos políticos, administrativos y económicos, o lo que es lo mismo, al ayuntamiento colonial le correspondía velar por los intereses comunitarios de las incipientes ciudades.
Sin embargo, estas instituciones no eran autóctonas de España, sino que su origen se remonta a la Roma antigua, en la república plutocrática, en donde existieron unos funcionarios locales llamados Ediles. Posteriormente se formaron corporaciones en toda Europa que se encargaron de los gobiernos municipales y que les sirvieron a los reyes como instrumentos para luchar contra los señores feudales.
En Venezuela, el primer cabildo que se creó fue el de Coro, en 1529. Los cabildos estaban integrados por cierto número de funcionarios que ejecutaban diversos oficios. Los funcionarios más importantes eran los regidores (equivalentes a los concejales de hoy), que controlaban la vida municipal y prácticamente regían o ejercían el gobierno de la ciudad. Su número oscilaba entre cuatro y doce, aunque la ciudad de Caracas llegó a tener dieciséis. Los regidores designaban los primeros de enero de cada año a los alcaldes. En un principio, los cargos de regidores eran electivos y de carácter honorífico, pero después, en 1594 por orden de la corona española comenzaron a ser vendidos en subasta pública teniendo los mayores privilegios para adjudicárselos, los descubridores, los primeros pobladores, y sus descendientes.
Otros cargos importantes eran los de alcaldes (se nombraban dos). La palabra Alcalde es de origen árabe y significa El Juez, por lo que su función primordial era la de administrar justicia en primera instancia en lo civil y criminal, además presidía el cabildo y representaba la primera autoridad municipal. También los alcaldes ordinarios tuvieron la facultad de ejercer el gobierno de la provincia en forma interina cuando el gobernador moría o se ausentaba temporalmente. Los cargos de alcaldes, al igual que los de regidores fueron restringidos a los conquistadores y sus descendientes.
Otros funcionarios fueron: el Alférez Real, quien era el jefe de las milicias del cabildo, llevaba la insignia real en las ceremonias públicas y tenía voz y voto en el ayuntamiento.
El Alguacil Mayor era el policía del cabildo, perseguía los juegos prohibidos y se ocupaba de las detenciones. El fiel ejecutor se encargaba de vigilar los abastos, precios, pesos y medidas, aseo, ornato, etc. El Procurador (síndico actual) era el representante legal del municipio e intervenía en las ventas, composición y repartimiento de tierras y solares. El Escribano (secretario actual) llevaba los libros y acuerdos del cabildo. El Depositario era el guardián de los bienes en litigio. En síntesis podemos decir que las funciones del cabildo se englobaban en tres tipos:
administrativas, jurídicas y políticas. Las primeras se refieren a la administración de los ejidos de la ciudad, repartir tierras y solares a los vecinos, abastecimiento de la población, aseo, ornato, etc. Las políticas comprendían: suplir al Gobernador, llevar las relaciones políticas con la corona, plantear problemas de jurisdicciones, suspender órdenes reales cuando fuesen perjudiciales; y las jurídicas las ejercía el Alcalde como juez de primera instancia. Pero el verdadero papel histórico lo jugó el cabildo como expresión de la autonomía criolla.
Los cabildos se convirtieron con el tiempo en instituciones oligarcas al servicio de los intereses de la clase social de los blancos criollos (terratenientes, mantuanos o descendientes de los conquistadores), con ellos en sus manos mantuvieron en minusvalía a los pardos (mestizos, mulatos, zambos) limitándoles sus derechos; y también sirvieron como instrumento para quitarles a los blancos españoles competencias y poder político, lo que culminó con los acontecimientos del 19 de Abril de 1810. De tal manera que el cabildo perdió su carácter popular y democrático para transformarse en la punta de lanza de los blancos criollos, quienes adquirían los cargos con el poder de su dinero.
Los cargos más importantes del cabildo eran ad honorem, es decir, sin remuneración, por lo que los pardos (gente sin riqueza) no podían ejercerlos sin sueldos, de tal manera que los únicos que podían optar a esos cargos eran los blancos criollos que sí disponían de bienes y riquezas; por lo demás, tampoco podían ocuparlos los que ejercían oficios viles (trabajos manuales, mercaderes, artesanos, etc.). Todo estaba a favor de los blancos criollos y en contra de los pardos.
El Fuerte San José de Yaracuy
En la columna anterior habíamos comentado sobre el contrabando o comercio ilícito realizado en las ensenadas del golfo triste así como una ligera referencia a las andanzas del zambo Andresote por esos lares, hoy queremos complementar aquellas apreciaciones. La historia de Andresote es larga y aquí solo vamos a tocar someramente algunos aspectos de su vida relacionado con el titulo de este trabajo.
Andresote había alzado en armas a un considerable número de partidarios de sus ejecutorias, entre ellos a negros, indios, mestizos y blancos; lo apoyaban unos directamente y otros lo hacían solapadamente a través de informaciones, o brindándole protección, logística y lugares donde esconderse. Andresote no era que tenía una ideología independentista ni de lucha de clase sólo cumplía su tarea de resguardar y favorecer el contrabando con los holandeses.
Pero en su trajinar tuvo que enfrentarse bélicamente a las tropas españolas a las cuales derrotó en varias oportunidades como es el caso del ejército de Luis Arias Altamirano que cayó derrotado el 30 de junio de 1731 en la desembocadura del río Yaracuy. Igual suerte sufrieron casi en el mismo sitio el teniente Luis Lovera y el Alférez real de Nirgua, Juan Romualdo de Guevara.
Otro español derrotado fue Juan de Manzaneda en el cerro de las Guabinas, este oficial venia bien apertrechado y tenía orden directa del Gobernador y Capitán General de la Provincia Sebastián García de la Torre, de acabar con Andresote y con todo aquel que le apoyase.
Al enterarse de la derrota de su enviado, el mismo gobernador tuvo que salir en campaña contra Andresote desplegando un aparataje militar nunca visto que al saber Andresote de este movimiento del gobernador y vista su inferioridad militar optó por retirarse a Chichiriviche con sus mas cercanos oficiales y de allí se traslado a Curazao.
Este Gobernador Sebastián García de la Torre tomo varias medidas, entre ellas ordenó la construcción de un fuerte o fortaleza para resguardar la desembocadura del río Yaracuy porque era la zona, junto con Chichiriviche, donde se practicaba con mayor fuerza el contrabando y las actuaciones de Andresote y sus aliados para sacar los frutos agrícolas de las serranías y valles interioranos de Yaracuy y del hoy Estado Lara.
Este fuerte seria llamado “San José del Yaracuy†para ser construido de “Faxina y Palos y tendría diez cañones y treinta hombres de guarnición, para atajar el trato ilícito de los naturales con los holandesesâ€. El ingeniero encargado de la obra fue francisco Andrés Meneses y al teniente Marín Ascanio se le encomendó proporcionar la mano de obra, materiales y todo lo necesario para la conclusión de este Fortín, que por lo demás se hizo en tiempo record.
Además, el Gobernador García de la Torre mandó a construir otro Fortín en “Tucacas†(puede ser en Boca de Aroa) porque el río Yaracuy tenia un caño o se unía mediante un ramal al río Aroa en su llanura deltaica; a la vez porque habían muchas veredas y caminos por donde podían los contrabandistas “bajar los frutos y llevar las ropas cuya facilidad de comercio hace que los holandeses frecuenten tanto con sus balandras dicha Tucacas, teniendo larga estación en ella por la comodidad que le ofrecen sus cañosâ€.
De tal manera que el río Yaracuy tanto en su desembocadura como aguas arriba donde hoy se encuentra el poblado del mismo nombre tiene mucha historia que contarnos; es un paisaje que vivió un proceso histórico, una época de leyendas e imágenes fantasmales que se pierden en la amnesia de los tiempos.
El río Yaracuy sigue siendo la arteria vital del pueblo de Boca de Yaracuy, no sólo porque le suministra el vital liquido sino porque él encierra los recuerdos de generaciones y ancestros que descansan en las profundidades de la tierra ribereña o en alguna fosa o recoveco del río; como el fuerte que esta sepultado en algún lugar de la comarca como condición inexorable de la historia, el río Yaracuy es victima del olvido de las autoridades que soslayan la mirada para no percatarse de cómo la bora lo consume y le arrebata su diversidad biológica y con ello su caudal y los portentos de su historia.
El Fuerte San José de Yaracuy
En la columna anterior había COmentado sobre el contrabando o comercio ilícito realizado en las ensenadas del golfo Triste, así como una ligera referencia a las andanzas del zambo Andresote por esos lares, hoy queremos complementar aquellas apreciaciones. La historia de Andresote es larga y aquí solo vamos a tocar someramente algunos aspectos de su vida relacionada con el título de este trabajo. Andresote había alzado en armas a un considerable número de partidarios de sus ejecutorias, entre ellos a negros, indios, mestizos y blancos; lo apoyaban unos directamente y otros lo hacían solapadamente a través de informaciones, o brindándole protección, logística y lugares donde esconderse. Andresote no era que tenía una ideología independentista ni de lucha de clase, sólo cumplía su tarea de resguardar y favorecer el contrabando con los holandeses. Pero en su trajinar tuvo que enfrentarse bélicamente a las tropas españolas a las cuales derrotó en varias oportunidades como es el caso del ejército de Luis Arias Altamirano que cayó derrotado el 30 de junio de 1731 en la desembocadura del río Yaracuy. Igual suerte sufrieron casi en el mismo sitio el teniente Luis Lovera y el alférez real de Nirgua, Juan Romualdo de Guevara. Otro español derrotado fue Juan de Manzaneda en el cerro de Las Guabinas, este oficial venía bien pertrechado y tenía orden directa del Gobernador y Capitán General de la Provincia, Sebastián García de la Torre, de acabar con Andresote y con todo aquél que le apoyase. Al enterarse de la derrota de su enviado, el mismo Gobernador tuvo que salir en campaña contra Andresote desplegando un aparataje militar nunca visto que al saber Andresote de este movimiento del Gobernador y vista su inferioridad militar optó por retirarse a Chichiriviche con sus más cercanos oficiales y de allí se trasladó a Curaçao. Este Gobernador Sebastián García de la Torre tomó varias medidas, entre ellas ordenó la construcción de un fuerte o fortaleza para resguardar la desembocadura del río Yaracuy porque era la zona, junto con Chichiriviche, donde se practicaba con mayor fuerza el contrabando y las actuaciones de Andresote y sus aliados para sacar los frutos agrícolas de las serranías y valles interioranos de Yaracuy y del hoy estado Lara. Ruinas de San Felipe El Fuerte, en el vecino estado Yaracuy. Este fuerte sería llamado "San José del Yaracuy" para ser construido de "Faxina y Palos y tendría diez cañones y treinta hombres de guarnición, para atajar el trato ilícito de los naturales con los holandeses". El ingeniero encargado de la obra fue Francisco Andrés Meneses y al Teniente Marín Ascanio se le encomendó proporcionar la mano de obra, materiales y todo lo necesario para la conclusión de este fortín, que por lo demás se hizo en tiempo récord. Además, el Gobernador García de la Torre mandó construir otro fortín en "Tucacas" (puede ser en Boca de Aroa) porque el río Yaracuy tenía un caño o se unía mediante un ramal al río Aroa en su llanura deltaica; a la vez porque había muchas veredas o caminos por donde podían los contrabandistas "bajar los frutos y llevar las ropas cuya facilidad de comercio hace que los holandeses frecuenten tanto con sus balandras dicha Tucacas, teniendo larga estación en ella por la comodidad que les ofrecen sus caños". De tal manera que el río Yaracuy tanto en su desembocadura como aguas arriba donde hoy se encuentra el poblado del mismo nombre tiene mucha historia que contarnos; es un paisaje que vivió un proceso histórico, una época de leyendas e imágenes fantasmales que se pierden en la amnesia de los tiempos. El río Yaracuy sigue siendo la arteria vital del pueblo de Boca de Yaracuy, no sólo porque le suministra el vital líquido, sino porque él encierra los recuerdos de generaciones y ancestros que descansan en las profundidades de la tierra ribereña o en alguna fosa o recoveco del río; como el fuerte que está sepultado en algún lugar de la comarca como condición inexorable de la historia, el río Yaracuy es víctima del olvido de las autoridades que soslayan la mirada para no percatarse de cómo la bora y la sedimentación lo consumen y le arrebatan su diversidad biológica y con ello su caudal y los portentos de su historia. (*) Cronista Municipal J.J. Mora.
El Fuerte San José de Yaracuy
En la columna anterior habíamos comentado sobre el contrabando o comercio ilícito realizado en las ensenadas del golfo triste así como una ligera referencia a las andanzas del zambo Andresote por esos lares, hoy queremos complementar aquellas apreciaciones. La historia de Andresote es larga y aquí solo vamos a tocar someramente algunos aspectos de su vida relacionado con el titulo de este trabajo.
Andresote había alzado en armas a un considerable número de partidarios de sus ejecutorias, entre ellos a negros, indios, mestizos y blancos; lo apoyaban unos directamente y otros lo hacían solapadamente a través de informaciones, o brindándole protección, logística y lugares donde esconderse. Andresote no era que tenía una ideología independentista ni de lucha de clase sólo cumplía su tarea de resguardar y favorecer el contrabando con los holandeses.
Pero en su trajinar tuvo que enfrentarse bélicamente a las tropas españolas a las cuales derrotó en varias oportunidades como es el caso del ejército de Luis Arias Altamirano que cayó derrotado el 30 de junio de 1731 en la desembocadura del río Yaracuy. Igual suerte sufrieron casi en el mismo sitio el teniente Luis Lovera y el Alférez real de Nirgua, Juan Romualdo de Guevara.
Otro español derrotado fue Juan de Manzaneda en el cerro de las Guabinas, este oficial venia bien apertrechado y tenía orden directa del Gobernador y Capitán General de la Provincia Sebastián García de la Torre, de acabar con Andresote y con todo aquel que le apoyase.
Al enterarse de la derrota de su enviado, el mismo gobernador tuvo que salir en campaña contra Andresote desplegando un aparataje militar nunca visto que al saber Andresote de este movimiento del gobernador y vista su inferioridad militar optó por retirarse a Chichiriviche con sus mas cercanos oficiales y de allí se traslado a Curazao.
Este Gobernador Sebastián García de la Torre tomo varias medidas, entre ellas ordenó la construcción de un fuerte o fortaleza para resguardar la desembocadura del río Yaracuy porque era la zona, junto con Chichiriviche, donde se practicaba con mayor fuerza el contrabando y las actuaciones de Andresote y sus aliados para sacar los frutos agrícolas de las serranías y valles interioranos de Yaracuy y del hoy Estado Lara.
Este fuerte seria llamado “San José del Yaracuy†para ser construido de “Faxina y Palos y tendría diez cañones y treinta hombres de guarnición, para atajar el trato ilícito de los naturales con los holandesesâ€. El ingeniero encargado de la obra fue francisco Andrés Meneses y al teniente Marín Ascanio se le encomendó proporcionar la mano de obra, materiales y todo lo necesario para la conclusión de este Fortín, que por lo demás se hizo en tiempo record.
Además, el Gobernador García de la Torre mandó a construir otro Fortín en “Tucacas†(puede ser en Boca de Aroa) porque el río Yaracuy tenia un caño o se unía mediante un ramal al río Aroa en su llanura deltaica; a la vez porque habían muchas veredas y caminos por donde podían los contrabandistas “bajar los frutos y llevar las ropas cuya facilidad de comercio hace que los holandeses frecuenten tanto con sus balandras dicha Tucacas, teniendo larga estación en ella por la comodidad que le ofrecen sus cañosâ€.
De tal manera que el río Yaracuy tanto en su desembocadura como aguas arriba donde hoy se encuentra el poblado del mismo nombre tiene mucha historia que contarnos; es un paisaje que vivió un proceso histórico, una época de leyendas e imágenes fantasmales que se pierden en la amnesia de los tiempos.
El río Yaracuy sigue siendo la arteria vital del pueblo de Boca de Yaracuy, no sólo porque le suministra el vital liquido sino porque él encierra los recuerdos de generaciones y ancestros que descansan en las profundidades de la tierra ribereña o en alguna fosa o recoveco del río; como el fuerte que esta sepultado en algún lugar de la comarca como condición inexorable de la historia, el río Yaracuy es victima del olvido de las autoridades que soslayan la mirada para no percatarse de cómo la bora lo consume y le arrebata su diversidad biológica y con ello su caudal y los portentos de su historia.