Según José Rodríguez Escarate, fue nombrado agente de seguridad en 1951. Tras ser sustituido, volvió a ocupar el cargo de policía en 1952 al reemplazar a Brígido Emilio Palacios.
📄 Crónica: Un personaje y una historia ➔
Según Alexis Coello, fue un servidor público municipal nombrado como parte de los cuadros políticos y administrativos de la época anterior a la autonomía municipal.
📄 Crónica: El último roble Don Pánfilo ➔
Según Alexis Coello, fue uno de los funcionarios que integraron los órganos de poder en Morón antes de la autonomía municipal; fue sustituido en su cargo de secretario en 1949.
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Según Alexis Coello, en un registro del 1 de noviembre de 1947, este prefecto nombró a Carmen Lorenza Guinand como secretaria del municipio Mora tras la renuncia de Pánfilo Sevilla.
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Según Alexis Coello, fue nombrado secretario de la subprefectura el 15 de febrero de 1949 por Pánfilo Sevilla, en sustitución de Acisclo Román, iniciando una larga carrera como funcionario.
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Según Alexis Coello, fue un funcionario de la prefectura de Morón que llevó como secretario los libros de esa dependencia. Fue nombrado en 1949 por el subprefecto Pánfilo Sevilla para sustituir a Acisclo Román. Además, fue integrante del equipo de béisbol 'Morón Star' y documentó la historia de la construcción del estadio local.
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Según Alexis Coello, fue integrante de la generación de servidores públicos municipales y dirigentes políticos en el Morón de los años anteriores a la autonomía municipal.
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Según José Rodríguez Escarate, se desempeñó como secretario en 1947 y posteriormente, en 1949, ejerció el cargo de subprefecto, año en el que nombró a Escarate como secretario de la subprefectura.
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Según Alexis Coello, fue un destacado servidor público y dirigente político nativo de El Cambur, Puerto Cabello. Se desempeñó como secretario de la prefectura hasta su renuncia en 1947, subprefecto en 1949 y presidente de la junta comunal de Morón a finales de los años setenta. Procreó una familia con Paula Lamas y falleció a los 98 años el 12 de mayo.
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Según Alexis Coello, es una dirigente deportiva y luchadora que expresó su preocupación por la bancarrota de las bolas criollas en el municipio Juan José Mora, donde anteriormente se obtuvieron varios campeonatos en diversas categorías.
📄 Crónica: Un Deporte en Extinción (Bolas Criollas) ➔
Según Alexis Coello, se desempeñó como Presidenta de la Liga local de Bolas Criollas y Vicepresidenta de la Federación en el Estado Carabobo. Expresó su preocupación por el declive de este deporte en el Municipio Juan José Mora.
📄 Crónica: Un Deporte en Extinción (Bolas Criollas) ➔
Un personaje y una historia
Hurgando en mis archivos encontré un documento, no sé si es inédito o no, no tiene fecha, pero por su contenido calculo que es del año 1985.
Es un escrito de un personaje muy recordado en Morón, es del Sr. José Rodríguez Escarate (Q.E.P.D.); fue un pulcro y servicial funcionario público por largos años de la prefectura de Morón, hombre culto y de mucha experiencia en el campo de la escritura, llevó como secretario los libros de esa dependencia oficial.
Debo hacer una acotación aquí para aclararles a los lectores lo siguiente: El municipio Mora formaba parte del distrito Puerto Cabello, por lo que en éste funcionaba la prefectura principal y en Morón regía una subprefectura, por tanto el funcionario a cargo era un subprefecto.
Estos subprefectos tenían atribuciones para nombrar a funcionarios subalternos como los alcaldes rurales en los caseríos de Alpargatón, Las Vegas, Boca de Yaracuy, Aguas Calientes, La Paragüita y Boca de Morón.
También nombraban con distintos calificativos al comisario mayor o primer comisario o comisario permanente para el municipio, nombraban al secretario(a) de la prefectura o del municipio, nombraban al subcomisario de caserío y a los agentes de seguridad.
Por cierto que a José Rodríguez Escarate lo nombra en el año 1949 Pánfilo Sevilla (subprefecto) como secretario de la subprefectura para sustituir Acisclo Román, quien había renunciado al cargo.
Este Acisclo había sustituido a su vez en 1948 a Carmen Mendoza Guinand como secretaria que ésta a su vez había sustituido a Pánfilo Sevilla en el año de 1947 cuando se desempeñaba como secretario.
Esto era un ritornello.
A José Rodríguez Escarate, estando encargado de la subprefectura, le tocó nombrar en el año de 1951 a Amado Ruiz como agente de seguridad pública del municipio, el cual fue sustituido al cabo de dos meses por Antonio José Zambrano, volviendo a ser policía otra vez Amado Ruiz en 1952 cuando sustituye a Brígido Emilio Palacios.
José Escarate como se le conocía, señalado anteriormente en este escrito, revela la historia del estadio Jesús Uribe en ocasión de que el Concejo Municipal, mejor dicho algunos concejales, planteaban tomar el estadio para construir el terminal de pasajeros; creo interesante transcribir lo que él dijo en aquella oportunidad: "En el año 1935, un grupo En lo que es hoy el estadio Jesús Uribe quisieron construir un terminal de pasajeros de jóvenes amantes del deporte de béisbol, entre los que figuraban como promotores Mario Rodríguez, Juan Rodríguez, Emilio Montero, Evelio Rivero, Francisco Contreras, Candelario Acacio, Ãngel A.
López, Martín Blanco, Jesús Bermúdez y otros que escapan a mi memoria.
Estos hombres juveniles, motivados por el amor e inquietud deportiva, iniciaron el arreglo y acondicionamiento del actual estadio 'Jesús Uribe'; ese comienzo se realizó mediante el trabajo arduo, tesonero, constante, sacrificado, con un esfuerzo propio, utilizando para ello hachas, machetes, picos y palas, chasis de carros viejos que servían de rastras para nivelar el terreno, se cargó una gran cantidad de tierra para el relleno, puesto que allí existía una inmensa laguna que cruzaba las calles Real y Miranda y que finalmente iba a la laguna de La Pancha, y seguía su curso al río Morón.
Una vez que los fundadores de ese campo consideraron estaba que apto para la actividad deportiva en esa época, formaron un club de béisbol llamado 'Santa Ana'; este equipo tanto para sus integrantes como para la colectividad moronense brindó grandes satisfacciones por el afán deportivo e innumerables intervenciones dentro y fuera de su terreno.
Al sucederse el retiro de estos protagonistas por fallecimiento o deficiencia física, se funda un nuevo equipo con el nombre de 'Morón Star', el cual estaba conformado entre otros por los hermanos Rivero, Juan R.
Rojas, Ildefonso Uribe y Laguna, y por los veteranos Víctor Montero, Candelario Acacio, Martín Blanco y este servidor José Rodríguez Escarate.
Durante la década de 1945 a 1955 mantuvimos el terreno en perfectas condiciones y conservación, ya que en él realizábamos muchísimos eventos deportivos; por lo tanto, siempre contábamos con el respaldo y apoyo de la población".
Un Deporte en Extinción (Bolas Criollas)
Conversando con Yolanda Montes en ocasión de un aniversario más del nacimiento de su querida madre Doña Nicolasa, gran mujer luchadora política y social en su tiempo, me comunicaba su angustia y preocupación por la casi desaparición en Morón de uno de los deportes tradicionales de Venezuela: Las bolas criollas. Las palabras fueron brotando libremente de los labios de la flaca Yolanda mientras el anfitrión principal el amigo Lic. Julio Montes se encargaba de los aperitivos para sobrellevar las inclemencias de esa tarde calurosa del sector 23 de enero de Morón.
Las razones de su preocupación eran contundentes cuando expresaba: “Morón o mejor dicho el Municipio Juan José Mora fue una de las potencias en bolas criollas a nivel regional y nacional, en esos espacios obtuvimos varios campeonatos en diferentes categorías, ahora este deporte esta en bancarrota y se ha perdido el trabajo que hicimos durante muchos años de esfuerzo y sacrificios con los niños, adolescentes y mujeresâ€. Así hablaba la que una vez fue Presidenta de la Liga local de Bolas Criollas y Vice-presidenta de la Federación en el Estado Carabobo.
Las causas fundamentales del declive de este deporte son la escasa o nula ayuda de los organismos oficiales para el acondicionamiento de las canchas, para los uniformes o implementos deportivos, para transporte, refrigerios etc. otro factor ha sido la desaparición física de los dirigentes y promotores de esta disciplina como Francisco Campos, Bartolo Rodríguez, Francisco Rodríguez, Topo Yiyo, Rajuño y el alejamiento o retiro voluntario de personajes como el Gavilan Rodríguez, Rubén Rumbo, mi compadre Nicolás Pereira, Reina Cedeño, Juanita Niño, Maria Herrera, la señora Anita, Corrondo y otros valiosos representantes.
Actualmente los campos para jugar este deporte en Morón son escasos, solo quedan los que están dentro de las empresas de la zona, en el Club Las Colinas y en la Montañita de Alpargaton, puede ser que haya uno u otro escondido en algún barrio pero estamos hablando de los que sonñ competentes para desarrollar el deporte en forma organizada. La parroquia Urama dispone de unos cuantos campos idóneos para esta disciplina.
Es posible que a este deporte le suceda como a otros juegos tradicionales ya extintos en nuestra cotidianidad como lo fueron las metras, el trompo, el bolón que era un juego donde se disponía tres maderos cortos y labrados (llamados muñecos, el más importante era la vieja) en un largo corredor y se lanzaba una bala rastrera para tumbar los muñecos, por supuesto, el que derribara más era el que ganaba.
En Morón recuerdo varias canchas de bolas criollas y varios jugadores, por ejemplo, en La Charneca estaba Los Cujicitos con Chocochoco como primer boche, en El Jabillo el As de Oro con el Purupo Arquímedes, en la Av. Falcón el Club de Paredes, en Barrio Coro Viejo estaba el campo de La Campana de Juan Arteaga y mi compadre Mono blanco, el campo de Rodolfo en La Línea con los hermanos Sierra y Marucha, el club La Estrella de Amado Ruiz y donde se lucían Rajuño, Paul Pacheco y el manco Nicolás. Los Millonarios en el centro de Morón de los Montenegros, en La Reforma de Guanabanillo, el Club San Diego, Los Tiburones en Santa Ana, el Club de Katimba en Boca de Yaracuy, el patio de bola de La Paraguita también en Santa Ana, un patio improvisado en Colinas de Mara, en fin, eran tantos que es imposible nombrarlos todos en este corto espacio.
Esta disciplina deportiva, muy floreciente en el pasado en nuestro municipio, era testimonio de la época rural y bucólica de la localidad y que hoy está en peligro de desaparecer como actividad deportiva de masa, por los efectos demoledores de la industrialización y el urbanismo. Ahora solo se practica en los encuentros inter-instituciones que se realizan eventualmente.
#Alexis Coello
Libro Crónicas desde Morón - La Pequeña Historia - Crónica
Durante algún tiempo hemos venido recogiendo tanto de la bibliografía, como de los documentos escritos, testimonios verbales, anécdotas, relatos y todo aquel recuerdo del arriero, del nativo o del foráneo de arraigo, antecedentes que nos aporten información para una posible fundamentación de la historia del pueblo de Morón. La tarea no ha sido fácil, las fuentes bibliográficas y documentales, en la mayoría de los casos, no reflejan los sucesos menudos y triviales de un pueblo de cuya connotación nacional sólo se da por inmiscuirse en episodios de la Guerra Federal, por la lucha contra el paludismo y por la implantación en su seno de un parque de industrias básicas. Morón, obviamente, no es caracas, no es Valencia, no s Puerto Cabello, escenarios heroicos de la lucha por la Independencia del país, pero Morón tiene su propia historia. De allí que comulgamos completamente con lo que dice Garl Grimberg: "En primer lugar, porque no aceptamos que la historia de los pueblo sea la historia de sus guerras, sino de sus progresos, de sus a vanees científicos y artísticos en pro de su bienestar social".
En consecuencia, la historia de los pueblos como Morón se encuentra escaseada, fragmentada como islotes en la documentación escrita, hasta que deje de ser ininteligible cuando se dediquen a escrutar sus fundamentos, tal como lo afirmó Marc Bloch.
La otra fuente, la viviente, es aún más problemática. Cuando se intenta obtener de un interlocutor información sobre un suceso, hecho personaje, éste se muestra esquivo, desconfiado, presagiando, quizás, en el investigador, mala intención, fines lucrosos o tentaciones de sabihondos. El posible entrevistado de plano se niega y trata de guardar celosamente como un tesoro sus recuerdos o papeles testimoniales que pueda poseer. Esta conducta no deja de tener visos de egoísmo y mezquindad. O de ignorancia, no olvidemos que estamos indagando la memoria de gente del pueblo, que no les permite comprender la tajante alocución que hizo el doctor Fortunato González, asesor de la subcomisión del Congreso de la República para la reforma de la Ley Orgánica del Régimen Municipal cuando expresó: "Unpueblo sin historia no pasa de ser una aglomeración de casas ". No entender que se trata de un valioso aporte a la conformación de la memoria colectiva que debe ser patrimonio de toda la comunidad, y así lo afirma el doctor González: "Cada comunidad debe asegurarse que pueda conocer su pasado, los valores que la identifican y cultivar la identidad, que es la mejor forma de apreciar lo que somos ".
No todo es oscuridad, hay la palabra amena y fructífera, siempre plena de lucidez mental, de Roberto Montero; la palabra alegre y contagiosa del canoabero Amado Ruíz; la palabra filosófica y certera de Eladio Reyes; la palabra cordial y estimuladora de Ramona Pacheco; la palabra pampurera de Isac Riera; y otras que han enriquecido lo poco que hasta ahora hemos logrado. Podrá decirse que son retazos de historias, versiones parciales vistas desde una óptica personal y vendrá la crítica malsana de aquéllos que se regodean de los posibles yerros a los que se ha tenido lugar, pero nadie evitará que continuemos en este camino. Es tarea del historiador darle cuerpo en forma objetiva a dichas versiones, tomando lo verosímil y desechando lo confuso, lo ilógico.
Comparando la misma versión con la que otros dan, verificando datos en la documentación disponible y enmarcándolos en su contexto más general, buscar la aproximación a un lenguaje adecuado que sirva de base a lo que se quiere expresar en un relato, una anécdota o un hecho histórico. No hay que pasar por alto que los protagonistas de la historia reciente tienen dolientes.
De tal manera que el esfuerzo es para recopilar de todas las fuentes posibles todo lo que nos permita construir un acervo histórico que nos permita el día de mañana sentirnos orgullosos de nuestro pasado para proyectarnos hacia un augunoso porvenir. Tal como lo dice Don Mario Briceño Iragorry: "Mientras más vigorosos sean los nexos que unen el alma del pueblo, más resistente y fácil será su defensa (j.,.) Jamás perecerá íntegramente un pueblo que mire hacia su pasado ".
Es por ello que debemos sentirnos copartícipes de una historia en ciernes, grande o pequeña, pero nuestra al fin. No somos menos que otros pueblos, tampoco más. Pero sí debemos tener una identidad y un estandarte que mostrar a la posteridad, a no ser que entremos a formar parte de los pueblos a los que hizo alusión el presidente de la Asamblea Legislativo del estado Carabobo, Miguel María Manzo, cuando el 5 de julio de 1908, en ocasión de estrenar el Himno de Carabobo, dijo: "Un pueblo que carece de poesía debe desconfiar de sus destinos, porque la mayor fuerza de las razas es la que guarece en el corazón de sus cantos y en el alma de sus tradiciones, y poco pudiera decirse de un pueblo que no tejió jamás una guirnalda para la frente de sus héroes, ni compuso un canto de epopeya para inmortalizar sus triunfos".
El último roble Don Pánfilo
El roble es un "árbol de gran tamaño y copa ancha, muy longevo (vive hasta mil años)".
Así define el diccionario enciclopédico Larousse a esta especie vegetal, Así mismo, al igual que el DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española) señala en otra acepción: "Persona o cosa con gran resistencia o fortaleza".
Este último significado está en un sentido figurado o metafórico que identifica a una persona con la resistencia corporal, importancia y larga vida de este imponente árbol.
Pues bien, eso fue Don Pánfilo Sevilla que rindió su vida este pasado doce de mayo a la edad de 98 años, era el último roble de una generación de servidores públicos municipales y dirigentes políticos que fueron figuras principales como prefectos, subprefectos, secretarios de la prefectura, presidentes de la junta comunal, secretario de la misma, etc., que constituían los órganos de poder del Morón de los años anteriores a la autonomía municipal.
Entre estos servidores podemos nombrar a Don Pánfilo Sevilla, José Escárate, Martín González, Domingo Blanco, Acisclo Román, Amado Ruiz y otros que no logro recordar.
Don Pánfilo era nativo de El Cambur, Puerto Cabello, procreó una familia muy respetable y reconocida en Morón, al lado de su eterna compañera, la ilustre dama Paula Lamas.
Sus hijos, en su mayoría profesionales, también han sido, algunos de ellos, dirigentes políticos y servidores públicos.
A Don Pánfilo se le recordará y se le admirará por el don de gente buena, por su palabra cordial y amable, por su sonrisa suave y espontánea, por haber sido un hombre preocupado y solidario con los problemas de las comunidades, por su sabiduría y la circunspección que supo mantener hasta el fin de sus días.
No debió tener en su larga vida enemigos porque todo el mundo le querría; se fue Pánfilo tras una gran obra de servicio a su pueblo, quizá no se ha ido y siga por ahí, en la calle Comercio, en su morada de siempre o ¿estará jugando ya en el cielo una partida de dominó con su vecino Don Pablo Revilla? Dicen que los robles mueren de pie; así vivió Pánfilo y así murió, erguido, con la frente en alto, sin vacilaciones y sin nada que esconder de su vida pública.
Pero perdió la última batalla con Cronos, el dios del tiempo.
¿Quién puede con él? En los archivos del cronista hay un registro original del 1 de noviembre de 1947, donde el prefecto Antonio Romero "nombra a la señorita Carmen Lorenza Guinand secretaria del municipio Mora (de la prefectura) en sustitución de Pánfilo Sevilla, quien renunció al cargo".
Esto indica que ya Pánfilo a su corta edad era funcionario municipal durante (por lo menos) el último año del trienio del gobierno de la Junta Revolucionaria de gobierno (1945-1948) que presidía Rómulo Betancourt.
En 1949, en el mismo archivo, el 15 de febrero aparece Pánfilo Sevilla como prefecto o subprefecto del municipio Mora; por cierto, allí hace un nombramiento donde sustituye a Acisclo Román por José Escárate como secretario de la subprefectura; este último tendría también una larga carrera como funcionario de la prefectura.
Conocí a Pánfilo a finales de la década de los años setenta, él era presidente de la junta comunal de Morón; le vi siempre como un hombre bondadoso y bonachón; recto en su proceder como funcionario público.
Hasta luego, Pánfilo.
Paz a sus restos.
PD: Mañana es el Día Nacional del Cronista Venezolano, día que se conmemora en honor al nacimiento del primer cronista de Venezuela, Don Enrique Bernardo Núñez.
Estaremos celebrando en Valencia con una misa en la iglesia San Francisco y una recepción-conferencia en el centro de artes vivas Alexis Mujica (Cavam) ubicado frente a la Plaza Bolívar.
Están todos invitados.
Un Deporte en Extinción (Bolas Criollas)
Conversando con Yolanda Montes en ocasión de un aniversario más del nacimiento de su querida madre Doña Nicolasa, gran mujer luchadora política y social en su tiempo, me comunicaba su angustia y preocupación por la casi desaparición en Morón de uno de los deportes tradicionales de Venezuela: Las bolas criollas. Las palabras fueron brotando libremente de los labios de la flaca Yolanda mientras el anfitrión principal el amigo Lic. Julio Montes se encargaba de los aperitivos para sobrellevar las inclemencias de esa tarde calurosa del sector 23 de enero de Morón.
Las razones de su preocupación eran contundentes cuando expresaba: “Morón o mejor dicho el Municipio Juan José Mora fue una de las potencias en bolas criollas a nivel regional y nacional, en esos espacios obtuvimos varios campeonatos en diferentes categorías, ahora este deporte esta en bancarrota y se ha perdido el trabajo que hicimos durante muchos años de esfuerzo y sacrificios con los niños, adolescentes y mujeresâ€. Así hablaba la que una vez fue Presidenta de la Liga local de Bolas Criollas y Vice-presidenta de la Federación en el Estado Carabobo.
Las causas fundamentales del declive de este deporte son la escasa o nula ayuda de los organismos oficiales para el acondicionamiento de las canchas, para los uniformes o implementos deportivos, para transporte, refrigerios etc. otro factor ha sido la desaparición física de los dirigentes y promotores de esta disciplina como Francisco Campos, Bartolo Rodríguez, Francisco Rodríguez, Topo Yiyo, Rajuño y el alejamiento o retiro voluntario de personajes como el Gavilan Rodríguez, Rubén Rumbo, mi compadre Nicolás Pereira, Reina Cedeño, Juanita Niño, Maria Herrera, la señora Anita, Corrondo y otros valiosos representantes.
Actualmente los campos para jugar este deporte en Morón son escasos, solo quedan los que están dentro de las empresas de la zona, en el Club Las Colinas y en la Montañita de Alpargaton, puede ser que haya uno u otro escondido en algún barrio pero estamos hablando de los que sonñ competentes para desarrollar el deporte en forma organizada. La parroquia Urama dispone de unos cuantos campos idóneos para esta disciplina.
Es posible que a este deporte le suceda como a otros juegos tradicionales ya extintos en nuestra cotidianidad como lo fueron las metras, el trompo, el bolón que era un juego donde se disponía tres maderos cortos y labrados (llamados muñecos, el más importante era la vieja) en un largo corredor y se lanzaba una bala rastrera para tumbar los muñecos, por supuesto, el que derribara más era el que ganaba.
En Morón recuerdo varias canchas de bolas criollas y varios jugadores, por ejemplo, en La Charneca estaba Los Cujicitos con Chocochoco como primer boche, en El Jabillo el As de Oro con el Purupo Arquímedes, en la Av. Falcón el Club de Paredes, en Barrio Coro Viejo estaba el campo de La Campana de Juan Arteaga y mi compadre Mono blanco, el campo de Rodolfo en La Línea con los hermanos Sierra y Marucha, el club La Estrella de Amado Ruiz y donde se lucían Rajuño, Paul Pacheco y el manco Nicolás. Los Millonarios en el centro de Morón de los Montenegros, en La Reforma de Guanabanillo, el Club San Diego, Los Tiburones en Santa Ana, el Club de Katimba en Boca de Yaracuy, el patio de bola de La Paraguita también en Santa Ana, un patio improvisado en Colinas de Mara, en fin, eran tantos que es imposible nombrarlos todos en este corto espacio.
Esta disciplina deportiva, muy floreciente en el pasado en nuestro municipio, era testimonio de la época rural y bucólica de la localidad y que hoy está en peligro de desaparecer como actividad deportiva de masa, por los efectos demoledores de la industrialización y el urbanismo. Ahora solo se practica en los encuentros inter-instituciones que se realizan eventualmente.
#Alexis Coello