Según Alexis Coello, estuvo presente en el acto fundamental del primer rociamiento de DDT en Morón como figura central de la malariología en Venezuela.
📄 Crónica: A 66 años de una hazana ➔
Según Alexis Coello, estuvo presente en el primer rociamiento de DDT en 1945 y fue el máximo representante del grupo que emprendió la erradicación del paludismo. En 1955, durante la inauguración del monumento al zancudo, destacó el crecimiento poblacional y económico de Morón tras la campaña.
📄 Crónica: 70 años de la erradicación del paludismo ➔
Según Alexis Coello, estuvo presente en el primer rociamiento de DDT. Explicó que se eligió Morón por ser fiel representante de la Venezuela con malaria, con presencia masiva de los vectores Anopheles darlingi y Anopheles albimanus.
📄 Crónica: A 60 años de la erradicación del paludismo ➔
Según Alexis Coello, fue el responsable de la organización del evento y la programación técnica para el inicio de la campaña el 2 de diciembre de 1945.
📄 Crónica: A 66 años de una hazana ➔
Según Alexis Coello, fue el primer Guarda-Jefe que comandó la cuadrilla que inició la erradicación del paludismo en Morón. En la conmemoración de los 60 años del evento, fue condecorado con la Orden General Juan José Mora en su Segunda Clase.
📄 Crónica: A 60 años de la erradicación del paludismo ➔
Según Carlos Gottberg citado por Alexis Coello, fue quien llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma en el Municipio Morón para iniciar la rociada de DDT. Participó junto a José Manuel Contreras en la desinfección del primer rancho.
📄 Crónica: A 58 años de la rociada de DDT en Morón ➔
Según Alexis Coello, propietaria, junto al Sr. Melecio Castillo, de la vivienda de bahareque y palma donde se ejecutó el primer rociamiento de DDT.
📄 Crónica: A 66 años de una hazana ➔
A 58 años de la rociada de DDT en Morón
“Cuando Levis Broges, guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el Municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformacionesâ€. Estas palabras pertenecen al poeta Carlos Gottberg y efectivamente estaba comenzando para Venezuela y para Morón una nueva etapa; La Venezuela sin paludismo. Este hecho de tanta trascendencia histórica ha sido subestimado por los historiadores que sólo ven en las batallas militares la significación de lo histórico.
Vamos a transcribir tres opiniones de tres ilustres venezolanos: “La primera rociada de DDT que se hizo en Morón el 2 de diciembre de 1945 es un hecho tan importante como la aparición de la primera gota de petróleo en el Zulia o como la Batalla de Carabobo†(Alfonso Marín, cronista de Valencia), otra opinión: “Ese día debe ser celebrado por todos los venezolanos, principalmente por los campesinos pues de esta fecha en adelante comenzaron a sentirse de lleno los beneficios de la lucha antimálarica en el medio rural†(Arturo Luis Berti), por su parte Arturo Uslar Pietri dijo: “La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino en gran parte de la Venezuela sin malariaâ€.
Este acontecimiento tan importante ocurrió en el pueblo de Morón hace 58 años, es decir el 2 de diciembre de 1945, día domingo, día panamericano de la salud. Y ¿Por qué empezó esta lucha antimálarica en Morón? Porque en Morón “su población de 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijados, se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela, Anópheles Darlingi y Anópheles Albimanus; existían las tres especies de parásitos causantes de malaria: maligna o económicaâ€, benigna y cuartana; de cada mil personas morían 49 por año. Las rentas de la Junta Comunal eran apenas de Bs. 3.500 por año. Etapa de desarrollo: una primitiva fabrica de aceite de coco y una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos†(Berti, A.).
El primer rancho rociado por Levis Borges y José Manuel Contreras, guarda operador, fue el de Melecio Castillo y Mario Pacheco ubicado cerca de las inmediaciones del antiguo cine Antisa, según testimonio de la señora Ramona Pacheco pariente de la dueña de la casa. Sin embargo, cuando se inaugura el obelisco o monumento del zancudo muerto en 1955 se dijo que fue en este sitio – en la encrucijada de Morón – donde se había rociado el primer rancho, lo cual no es del todo cierto si nos atenemos a las palabras testimoniales y muy seria de la señora Ramona Pacheco.
Estuvieron presentes en este acto el 2 de diciembre de 1945, aparte de los ya nombrados, las siguientes personas: Arnoldo Gabaldón, Arturo Luis Berti, Manuel garcía, gobernador del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, gobernador del Guarico y el doctor Manuel Salvador Barreto, doctor Lacenio Guerrero y otros.
A 66 años de una hazana
Como la segunda independencia de Venezuela la denominó Uslar Pietri esta extraordinaria hazaña hecha por venezolanos como la fue la erradicación del paludismo en el país, iniciada en Morón el dos de diciembre del año de 1945, hoy hacen 66 años.
Hazaña que en la actualidad se le recuerda a las generaciones futuras con el imponente monumento del obelisco y el ancudo muerto ubicado en pleno corazón de la encrucijada de Morón y que fuera inaugurado el 2 de diciembre de 1955 para conmemorar el décimo aniversario de tan noble hecho.
Sostienen algunos cronistas que el histórico y primer rociamiento del DDT se hizo en un rancho de bahareque y palma localizado en el mismo lugar donde hoy está situado el obelisco; sin embargo, investigaciones posteriores indican que no fue allí sino en las adyacencias del antiguo cine Antisa, prolongación de la calle real o comercio, lo que actualmente es una calle de servicio de la avenida Yaracuy.
El primer rancho rociado con DDT por la cuadrilla número uno pertenecía al Sr. Melecio Castillo y a la Sra. María Pacheco. Para ello se utilizó el D.D.T grado técnico al 100% y polvo humedecido al 50%. El rociamiento debía ser completo y muy cuidadoso lo que implicaba que la vivienda fuese rociada lo suficientemente con el insecticida para que la acción residual durara el tiempo previsto: luego debían hacerse nuevos rociamientos cada tres meses.
La organización del evento y la programación para ese dos de diciembre -día domingo estuvo a cargo del ingeniero Gerardo González, jefe del servicio de fomento antimalárico, dependencia de la sección de ingeniería antimalárica de la división de malariología.
La cuadrilla número uno que era la encargada de ejecutar el primer rociamiento era comandada por Levi Borges, el primer guarda Jefe, y José Manuel Contreras, el guarda operador; además formaban parte de esta cuadrilla los rociadores Francisco Solórzano, Valentín Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
Estuvieron presente en este hecho fundamental de la historia contemporánea, aparte de los ya nombrados, las siguientes personalidades: El Dr. Arnoldo Gabaldón, el ingeniero Arturo Luis Berti, el Dr. Manuel García, presidente (gobernador) del estado Carabobo, Ricardo Montilla, presidente (gobernador) del estado Guárico, el Dr. Manuel Salvador Barreto, malariólogo de Puerto Cabello, el Dr. Lacenio Guerrero, médico jefe de la zona II de malariología del estado Carabobo, el ingeniero Rafael Sardi y el Dr. Antonio Gómez Marcano de la sección de actividades médicas, además de un numeroso grupo de parroquianos del sector.
La acción de los dedetizadores se extendió de Carabobo al estado Aragua, de allí pasó a otras zonas de fuerte incidencia palúdica como las tierras regadas por el rio Orinoco.
Para 1947 el rociamiento se llevó a cabo en el extenso territorio comprendido entre Puerto Ayacucho y la desembocadura del río Orinoco en el actual estado Delta Amacuro.
Discurso de incorporación a la Academia de Historia
He considerado pertinente tratar un tema relativamente reciente de nuestra historia contemporánea para mi incorporación como miembro correspondiente a esta prestigiosa academia. Los temas de la paz no interesan a la historia parodiando a un ilustre historiador venezolano. Pero el paludismo no es un yema de la paz, es un tema de la guerra, sólo que esta guerra no se libra entre el mismo genero sino entre el hombre y una plaga, y los protagonistas no son militares sino civiles.
Esta batalla estuvo a punto de perderla el ejercito del hombre, e incluso sus bajas fueron incalculables; media Venezuela estaba arrasada por los autores de la malaria, en nuestro Estado Carabobo la situación no era diferente, las muerte sembraba la desesperanza y la tristeza, sin embargo, en un pueblucho, en un apartado rinconcito de este estado se oyeron los primeros disparos químicos que hirieron de muerte a la numerosa legión de diminutos y poderosos enemigos. Sí, honorables académicos se pagó un precio muy alto en las vidas de tantos venezolanos hasta llegar a la victoria final.
Esta victoria final se inició en Morón – pueblo que me honra con ser su cronista - “cuando se disparó la primera descarga contra el general paludismo y su ejercito de puñales amarrillos†parafraseando a nuestro amigo, el poeta José Joaquín Burgos.
Oigamos entonces una breve reseña sobre esta batalla no convencional.
MORON Y EL ENCUENTRO CON EL PALUDISMO
La malaria era una afección esparcida por las tierras bajas de todo el territorio nacional. Desde los llanos de Barinas y Apure hasta el Delta Amacuro, en bocas del Orinoco; desde San Félix de Guayana hasta los Valles de la Cordillera de la Costa, desde la Hoya del Lago de Maracaibo hasta Aragua de Maturín. Eran 600.000 kilómetros cuadrados de zona contaminada de los 914.000 del territorio venezolano. Habían pueblos y ciudades que eran emblemáticos de la Venezuela con malaria como Ortiz, Parapara, el Distrito de Obispos en Barinas ¿Por qué se escogió Morón para el inicio de la lucha antimalárica?
Se podrá afirmar que fue determinante para la selección de Morón durante la fase inicial de la lucha antimalárica la opinión favorable del doctor Enrique Tejera, entonces presidente del Estado Carabobo. Se indicará que la propuesta del doctor Tejera fue respetada por el nuevo gobierno y especialmente por el nuevo presidente del Estado Carabobo, doctor Manuel García, hecho que también es vinculante, pero ¿acaso no estaba todo el estado Carabobo padeciendo, desde principio del siglo XX, la penosa ruina del paludismo?
El doctor Fabián de Jesús Díaz, en su obra “Vida e Historia de la Medicina en la Provincia†(1.966), expresa lo siguiente:
La morbilidad de la zona era comandada por el paludismo, cuyas exacerbaciones anuales solían concluir con la entrada y salida de las lluvias. La insalubridad de la mayoría de los barrios de la ciudad era producto de las aguas estancadas, de la ausencia total de obras de drenaje, pavimentación y colección de aguas fluviales. La acción providente del estado se reducía, casi sistemáticamente, la distribución de sellos y papeletas de quinina.
El arraigo del mal en el territorio carabobeño era tan evidente que en 1.909, el inspector general de higiene pública señala en un informe que “El Paludismo continua produciendo estragos en nuestra población rural†(ibidem). La malaria en Carabobo era la primera causa de muerte, allí estaba la población más afectada según reporta el doctor Díaz, Ahora en su obra Luís Pérez Carreño (1.966):
Se encontraba mayoritariamente en los sectores del sur de Valencia, había una prevalencia de atacados hacia el sur de la ciudad, en los Municipios de Santa Rosa y Candelaria, donde predominaba la maleza, las aguas sin corriente, la vivienda insana, y la insalubridad ambiental. Los mismos factores, así como una igual y hasta mayor incidencia, regía para las parroquias y vecindarios foráneos: Tocuyito, Los Guayos, Flor Amarillo, La Loma, etc.
La propagación de la malaria llegó a producir un estado mental de preocupación permanente extendida en la opinión general de la población, e incluso en los facultativos, que pasaron a diagnosticar como paludismo cualquier otra enfermedad que presentara síntomas parecidos, y no hacerlo era ir contra el sentido común. El paludismo se encontraba larvado o supuestamente estaba latente, o indirectamente vinculado a otras afecciones. El doctor Pérez Carreño manifestó en una oportunidad que:
“El primer día de la pirexia, entre nosotros –lo de rigor, lo práctico- es referir a la malaria el desequilibrio orgánico y desde luego surge la indicación de la quinina; por que pensar en cualquier otra dolencia es siempre aventurado y en muchos casos es peligroso†(ibidem).
Esta es una de las razones por las cuales las estadísticas de la mortalidad por causa del paludismo es aproximada o imprecisa porque muchas muertes que fueron ocasionadas por otras enfermedades se le atribuían a la malaria y como la elaboración de las actas de defunciones eran potestad de los jefes civiles muchas veces los juicios podían haber sido equivocados:
El paludismo hasta marzo de 1.936 era diagnosticado por el jefe civil u otra persona representativa del poder civil. Pocas veces llegaba el diagnostico médico. Y ya sabemos que para personas no profesionales y de no regular cultura, el paludismo representaba un síndrome anémico cualquiera, sea anquilostomatico o de hambre simplemente (Bengoa y Lecanda, 1.980,169).
Y continúa Bengoa y Lecanda con el tema:
Es curioso observar en el medio rural el porcentaje tan enorme de diagnósticos profanos que hacen de mortalidad por paludismo y tisis. Todo enfermo anímico y raquítico (muchas veces de hambre) es diagnosticado de una de esas dos enfermedades. Por todo ello, a partir de marzo de 1.936, en que ya los diagnósticos eran mayormente de responsabilidad médica bajó tanto la mortalidad por paludismo (ibidem).
No es del todo cierto que a partir de 1.936 sean los médicos o, en el caso del paludismo sea la División de Malariología los que certifiquen las causas de la mortalidad; sobre todo en los pueblos del interior de la república continuaron los jefes civiles haciendo los diagnósticos hasta bien entrado el siglo XX, pudiéndose afirmar que estos siguieron en su labor de diagnósticos sobre todo en los sectores rurales, y sí la mortalidad de los registros de la División de Malariología (1.936), como apunta Bengoa y Lecanda, entonces los resultados no son imputables a diagnósticos errados sino a la verdadera acción emprendida por los erradicadores de la malaria.
El espacio geográfico de Puerto Cabello fue históricamente muy afamado por sus infecciones palúdicas. El General Rafael Urdaneta en 1.813 y el General Páez en 1.822, se quejaban por las menguas de sus ejércitos a consecuencia de las “pestes de calenturas endémicas†o “fiebres malignasâ€.
LA ENFERMEDAD DE LA COSTA
Al oeste de la ciudad de Puerto Cabello se encuentra el pueblo de Morón. Codazzi, en la segunda mitad del siglo XIX refiere que “tan sólo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy†(1.960, 393). El sector de Morón ya era reconocido y no precisamente por buenas referencias, el paludismo era el atributo de la costa: “en los suburbios de Puerto Cabello se practica un poblamiento basado en la extracción de sal. Las principales salinas se extienden al oeste de la ciudad. Son áreas malsanas y los salineros están agobiados por el paludismo denominado en esta comarca enfermedad de la costa†(Cunill Grau, 1.987,348). De tal manera que también en la zona de Morón el paludismo era “histórico†ya que tenía una vieja tradición en el área desde tiempos desconocidos favorecido por las condiciones ambientales de clima y topografía. En Morón convergieron una serie de factores como el que explica el cronista Marín: “en cuanto a Morón, el caso es explicable, tierras bajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para la proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. El mal se iba intensificando en forma implacable. No había manera de evitarlo†(1.971,25)
Es pertinente continuar con las palabras casi dramáticas del cronista Marín, pero que en realidad pintaban un cuadro de desesperación y angustia:
Se había roto el equilibrio ecológico: el número de sus defunciones era superior al de sus nacimientos. La muerte estaba en acecho por todas partes. Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, esta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un futuro cada vez más tenebroso, algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aún cuando para esto tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre. En esto no hay exageración alguna. El cuadro era sobrio. La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo. Era tanto como decir desolación y muerte (Ibidem).
Las aseveraciones de Marín son muy respetables, pero es importante analizar algunas apreciaciones de la cita del cronista Marín en la búsqueda de mayor objetividad.
El cenco oficial de 1.941, anterior a la aplicación del DDT en Morón, denota un decrecimiento de su población. De 1.933 habitantes (censo de 1.936) la población se redujo a 1.795, es decir perdió 138 habitantes (7,13%) en cinco años. Se diría que el porcentaje es insignificante sino fuera porque la población en general aumentó en ese quinquenio; en el país se incrementó en 486.424 venezolanos, en Carabobo en 19.315 personas. En todos los distritos del Estado Carabobo creció, excepto en Puerto Cabello, donde decreció y específicamente en Morón ¿Cuál fue la causa de la baja de la población Móronense? Probablemente debido a las muertes por malaria y a las consecuentes emigraciones.
Los libros de defunciones de Morón fueron consultados en la prefectura de la localidad para verificar el número de Muertes, la edad de los difuntos y la causa de la muerte. En relación a los registros de las causas de las muertes en realidad no están avalados por profesionales de la medicina y se ha tomado el criterio que aquellas muertes reseñadas como “fiebreâ€, “fiebre cerebralâ€, “fiebre biliosaâ€, etc. Se han incluido como decesos palúdicos por corresponderse estas descripciones con los síntomas más aparentes de la malaria, aunque ello puede inducir al error debido a que otras enfermedades también pueden presentar esta pirexia.
En el quinquenio, (1.936-1.941) el número de defunciones en Morón (355) supera al de nacimientos (335) y del total de ellas el 45 por ciento (161) murieron de paludismo, es decir, de cada dos personas uno moría por ese mal. La curva de las defunciones se cruza con la de nacimientos en 1.940, sigue en alza en 1.941 para colocarse por debajo de los nacimientos en 1.942 y 1.943, vuelve a ascender en 1.944 superando de nuevo las defunciones a los nacimientos. En 1.940 ocurrió la diferencia más sustancial a favor de la mortalidad (91 a 41), en el mismo año las muertes por paludismo (48) es superior al total de nacimientos (41).
Otro elemento que hay que considerar es que en Morón como área endémica, los decesos por paludismo recaen fundamentalmente sobre los individuos con menor capacidad de memoria inmunológica, es decir en aquellas que no han tenido tiempo de adquirirla, en este caso en los infantes. En el segmento 1.936-1945 la mortalidad en los menores de diez años es sumamente alta, la mitad de los difuntos son niño. Proporcionalmente, en el decenio 1.940-1.950, el 53,5 por ciento del total de las personas murieron antes de los diez años, con una mayor suma en los menores de tres años de edad. Fallecían un promedio de treinta y dos niños anuales. De esa alta mortalidad infantil murieron de paludismo en el lapso, 1.936-1.941, el 49,76 por ciento del total general de las defunciones por causa de la malaria el 61,27 por ciento eran niños menores de 10 años.
Una cantidad importante de personas abandonaron el lugar por temor a contraer la enfermedad o fueron tras la búsqueda de mejorar sus condiciones materiales de vida, aquí dejaron el terruño que no les ofrecía perspectivas de progreso por el abatimiento económico de la zona, aunque ello significara romper con los vínculos afectivos como bien lo dijo el cronista Marín, resulta ilustrativo una anécdota del poeta Gottberg:
Otro peón contaba la experiencia de un ganadero de Guarico que regresaba para el hato El Punzón, después de un tiempo en Caracas. Llegado a una que fuere una población floreciente, quizás Ortiz, ya en el atardecer de una pesada jornada de viaje, halló el pueblo desierto. Solo encontró un anciano en el quicio de una puerta. Cuando el viajero le preguntó que había sucedido en el pueblo, el otro, sacando fuerza de la tristeza le respondió: la gente se fue huyéndole al paludismo y los que se quedaron por que se murieron - y que hace usted allí.- esperando la muerte. Contestó, fatalista el vecino (1.987,32)
No puede estar alegre alguien que este esperando la muerte ni otros cuyo medio social sea la desolación y la tragedia. Los 1.975 habitantes que tenía Morón en 1.941, según el censo oficial, se redujeron a 800, datos del cronista Marín. Para el año de 1.945, fecha del rociamiento del DDT, la población bajó a 311 de acuerdo a las palabras de Berti (1.997) “su población 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijadosâ€, no es posible tener una cifra oficial de los habitantes de Morón para 1.945, pues es sabido que después del censo de 1.941, se realizó el de 1.950, cinco años después del rociamiento. Sin embargo, es seguro que la población siguió descendiendo en el periodo de 1.942-1.945, aunque las cuotas de natalidad y mortalidad del sector, no ofrecen una diferencia holgada y es solo en 1.944 cuando las defunciones exceden los nacimientos en un número de 18 personas. Para llegar a las sumas poblacionales que aportan Marín (800) y Berti (311) hubo que producirse una emigración en masa de mórenses hacia otros lugares.
Lamentablemente los libros de defunciones consultados en la prefectura de Morón, no contienen los motivos de las muertes de los fallecidos entre 1.942 y 1.946, porque allí se hubiese podido conocer el grado de incidencia malárica en esos cuatro años. Al no tener valores específicos de ese periodo se deben tomar forzosamente los informes disponibles. El paludismo ha debido ser en Morón tan grave en los años que preceden la utilización del insecticida, puesto que de lo contrario no se hubiese seleccionado este pueblo a nivel nacional existiendo otras localidades dramáticamente afectadas por el mal. Es por ello que se debe buscar el alcance y las características de la enfermedad; Berti, en cuanto a Morón señala:
Se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela… existían las tres especies de parásitos causantes de la malaria: maligna o “económicaâ€, benigna y cuartana; bazos grandes con índices esplénicos del 99%. De cada mil personas morían 49 por años… (había) una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos (1.997, 48).
Morón compuesto por ranchos de paja y bahareque rodeados de estanques de agua y lagunas por todas partes y un medio social miserable constituía un foco formidable para la proliferación de los zancudos transmisores, convirtiendo así el poblado en un núcleo de endemia palúdica. La localidad Móronense estaba casi al borde del colapso en el primer lustro de la década de los cuarenta, la muerte rondaba en los caminos y en las casas dispersas sus moradores acusaban el martirio de este mal.
De manera pues que había que empezar por Morón la campaña dedetizadora que pondría fin al paludismo en Venezuela.
La organización del evento programado para el día dos de diciembre estuvo a cargo del Ingeniero Gerardo González, jefe del servicio de fomento anti-malarico dependencia de la sección de ingeniería antimalarica de la división de malariología.
La cuadrilla número uno era la encargada de ejecutar el primer rociamiento en un rancho del pueblo de Morón. Esta cuadrilla era comandada por Levi Borges, el primer guarda jefe, y José Manuel Contreras, el guarda – operador; además formaban parte de esta cuadrilla los rociadores Francisco Solórzano, Valentín Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
Ese dos de diciembre era día domingo, era un día de feria para Venezuela. Porque cuando “Levi Borges : Guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palmas, en el Municipio Moró, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones†(Gottberg, 1.987, 56).
El primer rancho rociado con DDT por la cuadrilla número uno era de Melecio Castillo y María Pacheco, para ello se utilizó el DDT de grado técnico al 100 por ciento y polvo humedecido al 50 por ciento. El rociamiento debía ser completo y muy cuidadoso, lo suficientemente rociada la vivienda con el insecticida para que la acción residual durara por el tiempo previsto; debían hacerse nuevos rociamientos cada tres meses.
Estuvieron presentes en este hito de la historia contemporánea de Venezuela, aparte de los ya nombrados, las siguientes personalidades: El doctor Arnoldo Gabaldón, el Ingeniero Arturo Luís Berti, el doctor Manuel García, presidente del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, presidente del estado Guarico, el doctor Manuel Salvador Barreto, malariólogo de Puerto Cabello, el doctor Lacenio Guerrero, medico jefe de la zona II de Malariología del estado Carabobo, el Ingeniero Rafael Sardi y el doctor Antonio Gómez Marcano de la sección de actividades médicas.
En el lugar donde se encontraba el rancho desvencijado rociado con DDT se construyó unas décadas después. – Inaugurado el dos de diciembre de 1.955 – un obelisco con un redondel de piedra donde yace al pie del mismo en una cama también de piedra, un Anópheles muerto construido en metal. Este monumento fue construido por iniciativa del Club de Leones de Valencia.
Desde el primer rociamiento en Morón “se pasó a 55 cuadrillas en 1.948 y a 96 en 1.952, efectuando un considerable número de rociamientos intradomiciliario; en efecto, durante el periodo de 1.945 – 1.994 fueron realizados un total de 24.121 rociamientos†(Guerrero y Borges, 1.995, 11).
La acción de los deditazadores se extendió de Carabobo al Estado Aragua, de allí pasó a otras zonas de fuerte incidencia palúdica como las tierras regadas por el Río Orinoco. En 1.947 el rociamiento se llevó a cabo en el extenso territorio comprendido entre Puerto Ayacucho y la desembocadura del Orinoco en el actual Estado Delta Amacuro.
SEÑORES
MUCHAS GRACIAS…………….
BIBLIOGRAFIA
Bengoa y Lecanda, J. M. (1.980). MEDICINA SOCIAL EN EL MEDIO RURAL VENEZOLANO. (Reedición de la versión original de 1.940) Valencia. Universidad de Carabobo. Facultad de Ciencias de la Salud.
Berti, L. A. (1.997). ARNOLDO GABALDON. Caracas. Ediciones del Congreso de la República, Imprenta Nacional.
Codazzi, A. (1.960). OBRAS ESCOGIDAS. Caracas. Ediciones del Ministerio de Educación. Biblioteca Venezolana de Cultura. Dirección de Cultura y Bellas artes.
Cunill Grau, P. (1.987). GEOGRAFIA DEL POBLAMIENTO VENEZOLANO EN EL SIGLO XIX. Caracas. Ediciones de la Presidencia de la República.
Díaz, F. (1.966). Dr. LUIS PEREZ CARREÑO. (1.866 – 1.966). Valencia. Publicaciones del Concejo Municipal de Valencia. Talleres gráficos de París en América, S. A.
________ (1.966) VIDA E HISTORIA DE LA MEDICINA EN LA PROVINCIA. Ediciones del Ejecutivo del Estado Carabobo.
Gottberg, C. (1.987). IMAGEN Y HUELLA DE ARNOLDO GABALDON. Caracas. Editorial INTERFUNDACIONES.
Guerrero, L. y Borges. (1.998). ARNOLDO GABALDON, UN PROCER CIVIL. Maracay. Editorial El Aragüeño.
Marín, A. (1.971). MORON AVE FENIX DE CARABOBO. Valencia. Ediciones de la PETROQUIMICA.
O. C. E. I. CENSO GENE
Libro Crónicas desde Morón - El Obelisco del Zancudo Muerto
En este monumento enclavado en pleno corazón de Morón, su forma es de aguja piramidal, como todos los obeliscos; no es de mucho grosor y posee una altura aproximada de 10 metros, en su cúspide ostenta una especie de faro que nunca está encendido, al pie del monolito yace el cuerpo metálico de un zancudo, se mantiene inerte sobre un mesón empedrado; toda la obra está circundada por una carnada de piedras dispuestas en forma de barrera; adheridas al obelisco se encuentran varias placas en conmemoración de la lucha antimalárica iniciada en Morón el 2 de diciembre de 1945.
La idea del monumento fue concebida por Don Ramón Chazzim (valenciano), quien propuso al Club de Leones de Valencia la construcción de dicho monumento para conmemorar los diez años de la primera rociada del DDT en Venezuela. La proposición fue aprobada por todos los miembros del club y se procedió a la fabricación de la pieza (un zancudo muerto) y a la obra en general, se consideró que era el "mejor testimonio para recordar a las generaciones futuras que en el pueblo de Morón se había librado la primera batalla definitiva para la destrucción del paludismo".
Cuando ya la pieza del zancudo muerto estaba fundida en bronce se recibió una proposición del Dr. Enrique Tejera quien sustentaba que era preferible presentar un zancudo aparentemente vivo que estuviera picando a una piedra como símbolo de la derrota definitiva del mosquito transmisor del paludismo. Esta proposición fue aceptada pero ya el zancudo muerto estaba listo y no se podía echar para atrás. El monumento fue inaugurado el 2 de diciembre de 1955 en el sitio donde se encontraba el primer rancho de paja rociado con DDT (aunque mi amiga Ramona Pacheco sostiene que no fue allí sino que fue en un rancho ubicado donde se encuentra el actual restaurante Venezuela).
El monumento fue entregado mediante acta, por el presidente del Club de Leones de Valencia, Sr. Pedro J. Perdomo al presidente del Concejo Municipal de Puerto Cabello. Sr., Miguel Urbano Taylor. La placa fue develada por la señorita Mimma Perdomo (reina del Club de Leones Valencia) en presencia del Dr. Amoldo Gabaldón (el procer de la lucha antimalánca en Venezuela), la cinta de inauguración fue cortada por Pedro J. Perdomo y se encontraba además en el acto monseñor Victor Julio Arocha, quien bendijo al monumento; Don Ramón Chazzim (ideólogo de la obra); el Dr. Arturo Luis Berti; el cronista de valencia, Don Alfonso Marín; el Dr. Gilberto Arellano y otros. ¿Qué significación tiene el obelisco del zancudo muerto para los morenses de hoy? Algunos no le dan ninguna importancia, para otros no significa nada o simplemente un adorno o un elemento decorativo.
¿Cómo venerar un animal que hizo tanto daño? Lo que se venera no es el animal que en este caso es el zancudo, lo que se venera es aquel ejército de valerosos hombres como Gabaldón, Tejera y Berti a la cabeza que lograron erradicar la plaga que azotaba a los venezolanos y que mataba a niños, jóvenes y ancianos por igual, por eso es que cuando Levi Borges -guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores- llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones, lo que haría decir a Arturo Uslar Pietri que "La transformación social y económica que estaba sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo sino en gran parte de la Venezuela sin malaria... Extraordinaria hazaña realizada por los venezolanos para Venezuela " (1)
Los venezolanos somos propicios a recordar sólo los hechos heroicos, las guerra y las batallas y olvidar las acciones de la sociedad civil aunque las victorias hayan sido más grandes que aquellas. La lucha contra el paludismo fue un hecho heroico, el esfuerzo, la constancia, la capacitación, el amor al prójimo, todo ello fue indispensable para ganarle la batalla al general Paludismo, enemigo invisible que destruía a mansalva a nuestros compatriotas, pues, a este enemigo se le venció ¿No son héroes acaso Gabaldón, Tejera Berti y otros miles de venezolanos que salvaron a su patria?
Este proceso se inició en Morón, y antes de la aplicación del DDT el cuadro de Morón era así: "Para 1945 la población se había reducido a 800 habitantes. Y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un porvenir cada vez más tenebroso, y algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aun cuando para estos tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaba al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre" (2)
Morón es hoy en día una pujante zona industrial con casi 80.000 habitantes en contraposición de aquellos que tenía en 1945. Esto no es obra del azar, es obra de estos venezolanos que hemos mencionado y que todavía, para los que amamos nuestro pasado nos sentimos en deuda con ellos.
(1) Imagen y Huella de Arnoldo Gabaldón. Publicaciones Intevep S.A. (2) Marín Alfonso: "Morón Ave Fénix de Carabobo".
Libro Crónicas desde Morón - Una Nomenclatura para Morón
En virtud del crecimiento de las ciudades se hace necesario el ordenamiento interno de las mismas. Las ciudades son como los seres vivos, nacen, se desarrollan y mueren. El crecimiento económico, social e institucional se refleja en su ordenamiento urbanístico. El tiempo va dejando atrás las viejas y obsoletas callejuelas sin ningún valor arquitectónico o histórico, el sentido del progreso va a imprimir una nueva fisonomía a los pueblos, lo que antes era un camino o calle real hoy es una amplia avenida, la vieja hacienda de cacao hoy es una populosa urbanización, la palúdica ciénaga se ha convertido en un barrio o en un centro comercial, el chipóse rancho de paja o de bahareque se transformó en un elegante edificio. Sin duda que la actividad agrícola y pastoril son necesarias para las comunidades, pero al ser desplazadas por el espacio urbano se reubicarán en lugares vocacionalmente estratégicos.
Morón es un pueblo en pleno desarrollo, aunque institucionalmente muestra sus debilidades por la carencia en su seno de importantes dependencias públicas (no tiene Diex, Cantv, PTJ, no tiene autonomía policial, etc., etc.). Sin embargo, el impulso industrial unido a fuertes inversiones privadas ha acrecentado las exigencias y demandas por un espacio mejor estructurado, por una modernización de los anacrónicos elementos que componen la ciudad. Uno de estos elementos que necesitan actualizarse, a mi manera de ver, es la nomenclatura, señalización o flechado de las principales calles del municipio Mora, que aparte de ordenar el tránsito automotor en el centro de la ciudad y principales urbanizaciones, aliviaría (para el que no es moronense o tenga residenciado pocos años aquí) la tarea harto difícil de encontrar una dirección exacta en Morón, para el visitante esta tarea se convierte en un vía crucis o en un "mensaje a García".
Ejemplos tenemos de sobra en el país de ciudades bien ordenas y bien nomenclaturadas (Barquisimeto, etc.). toda ciudad que se precie de serlo debe coadyuvar a la rotulación y numeración clara y concisa de sus calles, avenidas, inmuebles que conjuntamente con el ornato le dan verdadera imagen y consideración de tales. Esta tarea, por supuesto, es potestad del ente rector de la ciudad, como es la municipalidad, tal como lo establece la Ley Orgánica del Régimen Municipal en su artículo 36, numeráis.
La tarea a simple vista parece fácil, pero no lo es. No se trata de enviar una cuadrilla de trabajadores a colocar en las esquinas de cada calle plaquetas de metal con nombres y números, evidentemente no es una actividad aleatoria sino que más bien se requiere un estudio previo que unifique criterios técnicos con los históricos, que cada calle al rotularse sea el compendio de sus dimensiones físicas (ubicación, medidas, etc.) con las condiciones económicas (flujo vehicular o peatonal, asentamiento comercial, industrial, de servicios, etc.) y con la visión histórica de la localidad, o mejor dicho, que los epónimos de las calles tengan consonancia histórica con la magnitud de éstas y viceversa.
Indudablemente que nuestra historia patria es una sola, nuestros proceres son patrimonio de todos los venezolanos, de allí que sean comunes a todas las ciudades y pueblos del país, calles con nombre de Bolívar, Miranda, Páez, etc. Pero también cada localidad o estado se diferencia de otros porque su nomenclatura de las calles expresa en conjunto un pedazo de su historia local regional, o el nombre de quienes la llevaron a cabo. Por ejemplo, es inaudito que en Morón no exista una calle o avenida con el nombre del Libertador Simón Bolívar ni de otros proceres de la Batalla de Carabobo; tampoco existe una calle con el nombre de la Federación, ni de sus protagonistas: Juan Crisóstomo Falcón, Juan José Mora, José Félix Mora. Igualmente deberían tomarse en cuenta a la hora de esta nomenclatura de las calles los nombres de quienes erradicaron el paludismo del área. Debería entonces destacarse los nombres de Amoldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Luis Berti y Manuel García. Más recientemente, de los pioneros y prohombres que se han destacado en los diferentes quehaceres en el ámbito regional o municipal, en el oficio de las artes, el deporte, empresarial, etc.
Como siempre, opino que deben suprimirse los nombres de algunas calles de Morón o ser cambiados por otros de mayor relevancia.
El polvo amarillento del tiempo las ha cubierto y es necesario revitalizarlas con el barniz del nuevo amanecer. La antigua Calle Real o Calle Comercio no tiene razón de seguirse llamando así, porque no es calle del comercio ni nunca lo ha sido. Deberían modificarse los nombres de las calles La Paz, San José, Ayacucho y darles a las principales avenidas y calles de las nuevas urbanizaciones locales, sus respectivos nombres.
A 58 años de la rociada de DDT en Morón
“Cuando Levis Broges, guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el Municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformacionesâ€. Estas palabras pertenecen al poeta Carlos Gottberg y efectivamente estaba comenzando para Venezuela y para Morón una nueva etapa; La Venezuela sin paludismo. Este hecho de tanta trascendencia histórica ha sido subestimado por los historiadores que sólo ven en las batallas militares la significación de lo histórico.
Vamos a transcribir tres opiniones de tres ilustres venezolanos: “La primera rociada de DDT que se hizo en Morón el 2 de diciembre de 1945 es un hecho tan importante como la aparición de la primera gota de petróleo en el Zulia o como la Batalla de Carabobo†(Alfonso Marín, cronista de Valencia), otra opinión: “Ese día debe ser celebrado por todos los venezolanos, principalmente por los campesinos pues de esta fecha en adelante comenzaron a sentirse de lleno los beneficios de la lucha antimálarica en el medio rural†(Arturo Luis Berti), por su parte Arturo Uslar Pietri dijo: “La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino en gran parte de la Venezuela sin malariaâ€.
Este acontecimiento tan importante ocurrió en el pueblo de Morón hace 58 años, es decir el 2 de diciembre de 1945, día domingo, día panamericano de la salud. Y ¿Por qué empezó esta lucha antimálarica en Morón? Porque en Morón “su población de 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijados, se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela, Anópheles Darlingi y Anópheles Albimanus; existían las tres especies de parásitos causantes de malaria: maligna o económicaâ€, benigna y cuartana; de cada mil personas morían 49 por año. Las rentas de la Junta Comunal eran apenas de Bs. 3.500 por año. Etapa de desarrollo: una primitiva fabrica de aceite de coco y una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos†(Berti, A.).
El primer rancho rociado por Levis Borges y José Manuel Contreras, guarda operador, fue el de Melecio Castillo y Mario Pacheco ubicado cerca de las inmediaciones del antiguo cine Antisa, según testimonio de la señora Ramona Pacheco pariente de la dueña de la casa. Sin embargo, cuando se inaugura el obelisco o monumento del zancudo muerto en 1955 se dijo que fue en este sitio – en la encrucijada de Morón – donde se había rociado el primer rancho, lo cual no es del todo cierto si nos atenemos a las palabras testimoniales y muy seria de la señora Ramona Pacheco.
Estuvieron presentes en este acto el 2 de diciembre de 1945, aparte de los ya nombrados, las siguientes personas: Arnoldo Gabaldón, Arturo Luis Berti, Manuel garcía, gobernador del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, gobernador del Guarico y el doctor Manuel Salvador Barreto, doctor Lacenio Guerrero y otros.
70 años de la erradicación del paludismo
Era día domingo y día Panamericano de la Salud; aquél 2 de diciembre de 1945.
El pueblo depauperado y triste, se preparaba para un ensayo científico que cambiaría el rumbo de la historia en materia de salud para Venezuela.
Y era que la pladel Paludismo ga azotaba inclementemente a los pueblos de Venezuela llenándolos de tragedia y de ruinas; el daño era tal que cada dos horas moría un venezolano a causa del Paludismo.
En lo que respecta a Morón, los números son deprimente: "Su población disminuía de una manera vertiginosa.
Para 1945, ésta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro.
Nada de eso, veían un porvenir cada vez más tenebroso" (Marín, A, 1971,25).
El número de defunciones superaba al de nacimiento por ejemplo, en el año de 1940 se murieron noventa y uno (91) moronenses y sólo nacieron cuarenta y uno (41).
El equilibrio vital estaba roto.
Los vectores o transmisores maláricos más temibles y peligrosos cose mo los anópheles albímanus y darlingi eran los que reinaban y hacían desastre en el territorio Morense.
La labor destructora de estos insectos era constante puesto que vivían y dormían en el mismo rancho de las potenciales víctimas, eran poseedores y transmisores del Plasmodium Falciparum que conducía rápida e inevitablemente a la muerte en pocos días, producía la fiebre llamada la "Económica" porque el enfermo moría rápidamente ahorrando los gastos médicos, ¿Por qué fue morón el pueblo escogido? Respondamos con las palabras de Gabaldón: "Porque Morón era fiel representante de la Venezuela con malaria.
Aquí la enfermedad era altamente endémica, los índices esplénicos llegaban hasta 99% y jamás habían bajado del 70.
Los dos más poderosos vectores del país, anópheles Darlingi y el Anopheles albimanus, presentes estaban en buen número y unidos sembraban la invalidez y la muerte".
Para acabar con tan terribles enemigos fue necesario adquirir un químico (EL DDT) que había sido utilizado con fines bélicos y usado también para sanear algunas islas del pacifico, pero cuya efectividad como insecticida, aún no había sido comprobada de tal manera que fue en el pueblo de Morón que se hizo la primera prueba y que afortunadamente La plaza el zancudo en Morón, simbolo de la lucha contra el paludismo.
dio resultados positivos y comenzó así el principio del fin del paludismo en Venezuela.
La división de Malariología fue la encargada de planificar el primer rociamiento del DDT en Morón, para ello encargó al Ingeniero Gerardo González, Jefe del Servicio de Fomento Anti-Malarica para la organización del acto.
La cuadrilla número uno ejecutó el rociamiento y estaba comandada por Levi Borges (el primer Guarda-Jefe) y José Manuel Contreras (Guarda-Operador), además formaban parte de ésta los rociadores Francisco Solorzano, Valentin Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
El primer rancho rociado con DDT en Morón, era propiedad de Melecio Castillo y María Pacheco; para ello se utilizó el DDT grado técnico al 100% y polvo humedecido al 50.
Estuvieron presente las siguientes personalidades: El Dr. Arnoldo Gabaldon, el Ing. Arturo Luis Berti, el Dr. Manuel García, Presidente del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, Presidente del Estado Guárico, el Dr. Manuel Salvador Barreto, Malariologo de Puerto Cabello, el Dr. Lacenio Guerrero, médico jefe de la zona II de Malariología del Estado Carabobo, el Ing. Rafael Sardi y el Dr. Antonio Gómez Marcano.
¿Y qué consecuencias positivas tuvo para Morón esta campaña antimalarica? Dejemos que sea el propio Dr.
Gabaldon que nos responda con su versada palabra y cómo máximo representante de este grupo de hombres que emprendieron como un deber la erradicación del paludismo en Venezuela, en ocasión de inaugurarse el monumento al zancudo caído en Morón el dos de diciembre de 1955: "¿Y qué ha sucedido en Morón desde entonces? Ya no es el pueblo melancólico y decadente.
El censo de 1950 señaló un cambio de rumbo en su población, y ésta, en vez de aminorarse, como sucedía antes, va creciendo.
Ya hoy, en lugar de aquellos 800 habitantes de hace diez años, más de 2000 llenos de entusiasmo, aquí laboran.
Ya no existen los 70 años macilentos en la escuela del pueblo, hoy de van a ella 190, llenos de vida y contento.
Ya no mueren 49 de cada 1000 personas, pues solo 10 de cada 1000 pagan su tributo a la muerte, como en los lugares más sanos del mundo.
Ya la industria no está representada por una vieja fábrica de aceite de coco con obreros de jornal medio de Bs 3,00 sino que una poderosa planta petroquímica se levanta orgullosa como piedra fundamental de nuestro desarrollo" Estas eran las expectativas futuras del pueblo de Morón pautadas por las palabras de un conocedor de la realidad malárica de esta localidad y que diez años después de iniciado el trabajo de exterminio de la plaga palúdica vuelve a ella a notar las diferencias y los avances en materia demográfica y en el crecimiento económico y social de aquella aldea que estuvo a punto de su desaparición...
A 60 años de la erradicación del paludismo
Era día domingo y día Panamericano de la Salud; aquel 2 de diciembre de 1.945. El Pueblo depauperado y triste, se preparaba para un ensayo científico que cambiaría el rumbo de la historia en materia de salud para Venezuela. Y era que la plaga del Paludismo azotaba inclementemente a los pueblos de Venezuela llenándolos de tragedia y de ruinas; el daño era tal que cada Dos horas moría un venezolano a causa del Paludismo.
En lo que respecta a Morón, los números son deprimente: “Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, ésta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso, veían un porvenir cada vez más tenebroso†(Marín, A, 1971,25). El número de defunciones superaba al de nacimiento por ejemplo, ene. Año de 1.940 se murieron Noventa y uno (91) Moronense y sólo nacieron cuarenta y uno (41). El equilibrio vital estaba roto.
Los vectores o trasmisores maláricos más temibles y peligrosos como los anópheles albímanos y darlingi eran los que reinaban y hacían desastre en el territorio Mórense. La labor destructora de estos insectos era constante puesto que Vivian y dormían en el mismo rancho de las potenciales victimas, eran poseedores y trasmisores del Plasmodium Falciparum que conducía rápida e inevitablemente a la muerte en pocos días, producía la fiebre llamada la “Económica†porque el enfermo se moría rápidamente ahorrando los gastos médicos, ¿Por qué fue Morón el pueblo escogido? Respondamos con las palabras de Gabaldón: “Porque Morón era fiel representante de la Venezuela con malaria. Aquí la enfermedad era altamente endémica, los índices esplénicos llegaban hasta 99% y jamás habían bajado del 70. los dos mas poderosos vectores del país, anópheles Darlingi y anaophelkes albimanus, presentes estaban en buen número y unidos sembraban la invalidez y la muerteâ€.
Para acabar con tan terribles enemigos fue necesario adquirir un químico (EL DDT) que había sido utilizado con fines bélicos y para sanear algunas islas del Pacifico, pero cuya efectividad como insecticida, aún no había sido comprobada de tal manera que fue en el pueblo de Morón que se hizo la primera prueba y que afortunadamente dio resultado positivos y comenzó así el principio del fin del Paludismo en Venezuela.
La división de Malariología fue la encargada de planificar el primer rociamiento del DDT en Morón, para ello encargó al Ingeniero Gerardo González, Jefe del servicio de Fomento Anti-malarico para la organización del acto. La cuadrilla número uno ejecutó el rociamiento y estaba comandada por LEVI BORGES (El primer Guarda-Jefe) y José Manuel Contreras (guarda-operador), además formaban parte de ésta los rociadores FRANCISCO SOLORZANO, VALENTIN GUTIERREZ, JUAN GARCÃA Y FRANCISCO GUTIERREZ.
El primer rancho rociado con DDT en Morón, era propiedad de MELECIO CASTILLO Y MARIA PACHECO; para ello se utilizó el DDT grado técnico al 100% y Polvo humedecido al 50. Estuvieron presente las siguientes personalidades: EL DR. ARNOLDO GABALDON, EL ING. ARTURO LUIS BERTI, EL DR. MANUEL GARCIA, PRESIDENTE DEL ESTADO CARABOBO, RICARDO MONTILLA, PRESIDENTE DEL ESTADO GUARICO, EL DR. MANUEL SALVADOR BARRETO, MALARIOLOGO DE PUERTO CABELLO, EL DR. LACENIO GUERRERO, MÉDICO JEFE DE LA ZONA II DE MALARIOLOGIA DEL ESTADO CARABOBO, EL ING. RAFAEL SARDI Y EL DR. ANTONIO GÓMEZ MARCANO.
Para conmemorar tan magna fecha, el Club de Leones de Morón, dirigido por ACACIO HENRIQUEZ, HONEIDA VASQUEZ, LA FAMILIA COLINA, MIREYA SOTO y demás Miembro conjuntamente o mediante la aprobación de la Ilustre Cámara Municipal de Mora, han programado diversos actos, donde sobresale la Sesión Solemne a realizarse este Viernes Dos y donde estará como orador de Orden el Ilustre Historiador Dr. GUILLERMO MORON, quizás el mejor historiador venezolano viviente de la actualidad y expresidente de la Academia Nacional de la historia quien será Condecorado con la Orden General Juan José Mora, en su Primera Clase, también se Condecorará a uno de los sobreviviente de aquel 2 de diciembre el Sr. LEVIS BROYES, en su Segunda Clase y al Sr. GONZALO PALUMBO (Post Mortem) en su Tercera Clase.
Morón, se viste de gala para recibir a tan Ilustre visitantes. Queda todos invitados.
Discurso de incorporación a la Academia de Historia
He considerado pertinente tratar un tema relativamente reciente de nuestra historia contemporánea para mi incorporación como miembro correspondiente a esta prestigiosa academia. Los temas de la paz no interesan a la historia parodiando a un ilustre historiador venezolano. Pero el paludismo no es un yema de la paz, es un tema de la guerra, sólo que esta guerra no se libra entre el mismo genero sino entre el hombre y una plaga, y los protagonistas no son militares sino civiles.
Esta batalla estuvo a punto de perderla el ejercito del hombre, e incluso sus bajas fueron incalculables; media Venezuela estaba arrasada por los autores de la malaria, en nuestro Estado Carabobo la situación no era diferente, las muerte sembraba la desesperanza y la tristeza, sin embargo, en un pueblucho, en un apartado rinconcito de este estado se oyeron los primeros disparos químicos que hirieron de muerte a la numerosa legión de diminutos y poderosos enemigos. Sí, honorables académicos se pagó un precio muy alto en las vidas de tantos venezolanos hasta llegar a la victoria final.
Esta victoria final se inició en Morón – pueblo que me honra con ser su cronista - “cuando se disparó la primera descarga contra el general paludismo y su ejercito de puñales amarrillos†parafraseando a nuestro amigo, el poeta José Joaquín Burgos.
Oigamos entonces una breve reseña sobre esta batalla no convencional.
MORON Y EL ENCUENTRO CON EL PALUDISMO
La malaria era una afección esparcida por las tierras bajas de todo el territorio nacional. Desde los llanos de Barinas y Apure hasta el Delta Amacuro, en bocas del Orinoco; desde San Félix de Guayana hasta los Valles de la Cordillera de la Costa, desde la Hoya del Lago de Maracaibo hasta Aragua de Maturín. Eran 600.000 kilómetros cuadrados de zona contaminada de los 914.000 del territorio venezolano. Habían pueblos y ciudades que eran emblemáticos de la Venezuela con malaria como Ortiz, Parapara, el Distrito de Obispos en Barinas ¿Por qué se escogió Morón para el inicio de la lucha antimalárica?
Se podrá afirmar que fue determinante para la selección de Morón durante la fase inicial de la lucha antimalárica la opinión favorable del doctor Enrique Tejera, entonces presidente del Estado Carabobo. Se indicará que la propuesta del doctor Tejera fue respetada por el nuevo gobierno y especialmente por el nuevo presidente del Estado Carabobo, doctor Manuel García, hecho que también es vinculante, pero ¿acaso no estaba todo el estado Carabobo padeciendo, desde principio del siglo XX, la penosa ruina del paludismo?
El doctor Fabián de Jesús Díaz, en su obra “Vida e Historia de la Medicina en la Provincia†(1.966), expresa lo siguiente:
La morbilidad de la zona era comandada por el paludismo, cuyas exacerbaciones anuales solían concluir con la entrada y salida de las lluvias. La insalubridad de la mayoría de los barrios de la ciudad era producto de las aguas estancadas, de la ausencia total de obras de drenaje, pavimentación y colección de aguas fluviales. La acción providente del estado se reducía, casi sistemáticamente, la distribución de sellos y papeletas de quinina.
El arraigo del mal en el territorio carabobeño era tan evidente que en 1.909, el inspector general de higiene pública señala en un informe que “El Paludismo continua produciendo estragos en nuestra población rural†(ibidem). La malaria en Carabobo era la primera causa de muerte, allí estaba la población más afectada según reporta el doctor Díaz, Ahora en su obra Luís Pérez Carreño (1.966):
Se encontraba mayoritariamente en los sectores del sur de Valencia, había una prevalencia de atacados hacia el sur de la ciudad, en los Municipios de Santa Rosa y Candelaria, donde predominaba la maleza, las aguas sin corriente, la vivienda insana, y la insalubridad ambiental. Los mismos factores, así como una igual y hasta mayor incidencia, regía para las parroquias y vecindarios foráneos: Tocuyito, Los Guayos, Flor Amarillo, La Loma, etc.
La propagación de la malaria llegó a producir un estado mental de preocupación permanente extendida en la opinión general de la población, e incluso en los facultativos, que pasaron a diagnosticar como paludismo cualquier otra enfermedad que presentara síntomas parecidos, y no hacerlo era ir contra el sentido común. El paludismo se encontraba larvado o supuestamente estaba latente, o indirectamente vinculado a otras afecciones. El doctor Pérez Carreño manifestó en una oportunidad que:
“El primer día de la pirexia, entre nosotros –lo de rigor, lo práctico- es referir a la malaria el desequilibrio orgánico y desde luego surge la indicación de la quinina; por que pensar en cualquier otra dolencia es siempre aventurado y en muchos casos es peligroso†(ibidem).
Esta es una de las razones por las cuales las estadísticas de la mortalidad por causa del paludismo es aproximada o imprecisa porque muchas muertes que fueron ocasionadas por otras enfermedades se le atribuían a la malaria y como la elaboración de las actas de defunciones eran potestad de los jefes civiles muchas veces los juicios podían haber sido equivocados:
El paludismo hasta marzo de 1.936 era diagnosticado por el jefe civil u otra persona representativa del poder civil. Pocas veces llegaba el diagnostico médico. Y ya sabemos que para personas no profesionales y de no regular cultura, el paludismo representaba un síndrome anémico cualquiera, sea anquilostomatico o de hambre simplemente (Bengoa y Lecanda, 1.980,169).
Y continúa Bengoa y Lecanda con el tema:
Es curioso observar en el medio rural el porcentaje tan enorme de diagnósticos profanos que hacen de mortalidad por paludismo y tisis. Todo enfermo anímico y raquítico (muchas veces de hambre) es diagnosticado de una de esas dos enfermedades. Por todo ello, a partir de marzo de 1.936, en que ya los diagnósticos eran mayormente de responsabilidad médica bajó tanto la mortalidad por paludismo (ibidem).
No es del todo cierto que a partir de 1.936 sean los médicos o, en el caso del paludismo sea la División de Malariología los que certifiquen las causas de la mortalidad; sobre todo en los pueblos del interior de la república continuaron los jefes civiles haciendo los diagnósticos hasta bien entrado el siglo XX, pudiéndose afirmar que estos siguieron en su labor de diagnósticos sobre todo en los sectores rurales, y sí la mortalidad de los registros de la División de Malariología (1.936), como apunta Bengoa y Lecanda, entonces los resultados no son imputables a diagnósticos errados sino a la verdadera acción emprendida por los erradicadores de la malaria.
El espacio geográfico de Puerto Cabello fue históricamente muy afamado por sus infecciones palúdicas. El General Rafael Urdaneta en 1.813 y el General Páez en 1.822, se quejaban por las menguas de sus ejércitos a consecuencia de las “pestes de calenturas endémicas†o “fiebres malignasâ€.
LA ENFERMEDAD DE LA COSTA
Al oeste de la ciudad de Puerto Cabello se encuentra el pueblo de Morón. Codazzi, en la segunda mitad del siglo XIX refiere que “tan sólo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy†(1.960, 393). El sector de Morón ya era reconocido y no precisamente por buenas referencias, el paludismo era el atributo de la costa: “en los suburbios de Puerto Cabello se practica un poblamiento basado en la extracción de sal. Las principales salinas se extienden al oeste de la ciudad. Son áreas malsanas y los salineros están agobiados por el paludismo denominado en esta comarca enfermedad de la costa†(Cunill Grau, 1.987,348). De tal manera que también en la zona de Morón el paludismo era “histórico†ya que tenía una vieja tradición en el área desde tiempos desconocidos favorecido por las condiciones ambientales de clima y topografía. En Morón convergieron una serie de factores como el que explica el cronista Marín: “en cuanto a Morón, el caso es explicable, tierras bajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para la proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. El mal se iba intensificando en forma implacable. No había manera de evitarlo†(1.971,25)
Es pertinente continuar con las palabras casi dramáticas del cronista Marín, pero que en realidad pintaban un cuadro de desesperación y angustia:
Se había roto el equilibrio ecológico: el número de sus defunciones era superior al de sus nacimientos. La muerte estaba en acecho por todas partes. Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, esta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un futuro cada vez más tenebroso, algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aún cuando para esto tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre. En esto no hay exageración alguna. El cuadro era sobrio. La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo. Era tanto como decir desolación y muerte (Ibidem).
Las aseveraciones de Marín son muy respetables, pero es importante analizar algunas apreciaciones de la cita del cronista Marín en la búsqueda de mayor objetividad.
El cenco oficial de 1.941, anterior a la aplicación del DDT en Morón, denota un decrecimiento de su población. De 1.933 habitantes (censo de 1.936) la población se redujo a 1.795, es decir perdió 138 habitantes (7,13%) en cinco años. Se diría que el porcentaje es insignificante sino fuera porque la población en general aumentó en ese quinquenio; en el país se incrementó en 486.424 venezolanos, en Carabobo en 19.315 personas. En todos los distritos del Estado Carabobo creció, excepto en Puerto Cabello, donde decreció y específicamente en Morón ¿Cuál fue la causa de la baja de la población Móronense? Probablemente debido a las muertes por malaria y a las consecuentes emigraciones.
Los libros de defunciones de Morón fueron consultados en la prefectura de la localidad para verificar el número de Muertes, la edad de los difuntos y la causa de la muerte. En relación a los registros de las causas de las muertes en realidad no están avalados por profesionales de la medicina y se ha tomado el criterio que aquellas muertes reseñadas como “fiebreâ€, “fiebre cerebralâ€, “fiebre biliosaâ€, etc. Se han incluido como decesos palúdicos por corresponderse estas descripciones con los síntomas más aparentes de la malaria, aunque ello puede inducir al error debido a que otras enfermedades también pueden presentar esta pirexia.
En el quinquenio, (1.936-1.941) el número de defunciones en Morón (355) supera al de nacimientos (335) y del total de ellas el 45 por ciento (161) murieron de paludismo, es decir, de cada dos personas uno moría por ese mal. La curva de las defunciones se cruza con la de nacimientos en 1.940, sigue en alza en 1.941 para colocarse por debajo de los nacimientos en 1.942 y 1.943, vuelve a ascender en 1.944 superando de nuevo las defunciones a los nacimientos. En 1.940 ocurrió la diferencia más sustancial a favor de la mortalidad (91 a 41), en el mismo año las muertes por paludismo (48) es superior al total de nacimientos (41).
Otro elemento que hay que considerar es que en Morón como área endémica, los decesos por paludismo recaen fundamentalmente sobre los individuos con menor capacidad de memoria inmunológica, es decir en aquellas que no han tenido tiempo de adquirirla, en este caso en los infantes. En el segmento 1.936-1945 la mortalidad en los menores de diez años es sumamente alta, la mitad de los difuntos son niño. Proporcionalmente, en el decenio 1.940-1.950, el 53,5 por ciento del total de las personas murieron antes de los diez años, con una mayor suma en los menores de tres años de edad. Fallecían un promedio de treinta y dos niños anuales. De esa alta mortalidad infantil murieron de paludismo en el lapso, 1.936-1.941, el 49,76 por ciento del total general de las defunciones por causa de la malaria el 61,27 por ciento eran niños menores de 10 años.
Una cantidad importante de personas abandonaron el lugar por temor a contraer la enfermedad o fueron tras la búsqueda de mejorar sus condiciones materiales de vida, aquí dejaron el terruño que no les ofrecía perspectivas de progreso por el abatimiento económico de la zona, aunque ello significara romper con los vínculos afectivos como bien lo dijo el cronista Marín, resulta ilustrativo una anécdota del poeta Gottberg:
Otro peón contaba la experiencia de un ganadero de Guarico que regresaba para el hato El Punzón, después de un tiempo en Caracas. Llegado a una que fuere una población floreciente, quizás Ortiz, ya en el atardecer de una pesada jornada de viaje, halló el pueblo desierto. Solo encontró un anciano en el quicio de una puerta. Cuando el viajero le preguntó que había sucedido en el pueblo, el otro, sacando fuerza de la tristeza le respondió: la gente se fue huyéndole al paludismo y los que se quedaron por que se murieron - y que hace usted allí.- esperando la muerte. Contestó, fatalista el vecino (1.987,32)
No puede estar alegre alguien que este esperando la muerte ni otros cuyo medio social sea la desolación y la tragedia. Los 1.975 habitantes que tenía Morón en 1.941, según el censo oficial, se redujeron a 800, datos del cronista Marín. Para el año de 1.945, fecha del rociamiento del DDT, la población bajó a 311 de acuerdo a las palabras de Berti (1.997) “su población 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijadosâ€, no es posible tener una cifra oficial de los habitantes de Morón para 1.945, pues es sabido que después del censo de 1.941, se realizó el de 1.950, cinco años después del rociamiento. Sin embargo, es seguro que la población siguió descendiendo en el periodo de 1.942-1.945, aunque las cuotas de natalidad y mortalidad del sector, no ofrecen una diferencia holgada y es solo en 1.944 cuando las defunciones exceden los nacimientos en un número de 18 personas. Para llegar a las sumas poblacionales que aportan Marín (800) y Berti (311) hubo que producirse una emigración en masa de mórenses hacia otros lugares.
Lamentablemente los libros de defunciones consultados en la prefectura de Morón, no contienen los motivos de las muertes de los fallecidos entre 1.942 y 1.946, porque allí se hubiese podido conocer el grado de incidencia malárica en esos cuatro años. Al no tener valores específicos de ese periodo se deben tomar forzosamente los informes disponibles. El paludismo ha debido ser en Morón tan grave en los años que preceden la utilización del insecticida, puesto que de lo contrario no se hubiese seleccionado este pueblo a nivel nacional existiendo otras localidades dramáticamente afectadas por el mal. Es por ello que se debe buscar el alcance y las características de la enfermedad; Berti, en cuanto a Morón señala:
Se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela… existían las tres especies de parásitos causantes de la malaria: maligna o “económicaâ€, benigna y cuartana; bazos grandes con índices esplénicos del 99%. De cada mil personas morían 49 por años… (había) una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos (1.997, 48).
Morón compuesto por ranchos de paja y bahareque rodeados de estanques de agua y lagunas por todas partes y un medio social miserable constituía un foco formidable para la proliferación de los zancudos transmisores, convirtiendo así el poblado en un núcleo de endemia palúdica. La localidad Móronense estaba casi al borde del colapso en el primer lustro de la década de los cuarenta, la muerte rondaba en los caminos y en las casas dispersas sus moradores acusaban el martirio de este mal.
De manera pues que había que empezar por Morón la campaña dedetizadora que pondría fin al paludismo en Venezuela.
La organización del evento programado para el día dos de diciembre estuvo a cargo del Ingeniero Gerardo González, jefe del servicio de fomento anti-malarico dependencia de la sección de ingeniería antimalarica de la división de malariología.
La cuadrilla número uno era la encargada de ejecutar el primer rociamiento en un rancho del pueblo de Morón. Esta cuadrilla era comandada por Levi Borges, el primer guarda jefe, y José Manuel Contreras, el guarda – operador; además formaban parte de esta cuadrilla los rociadores Francisco Solórzano, Valentín Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
Ese dos de diciembre era día domingo, era un día de feria para Venezuela. Porque cuando “Levi Borges : Guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palmas, en el Municipio Moró, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones†(Gottberg, 1.987, 56).
El primer rancho rociado con DDT por la cuadrilla número uno era de Melecio Castillo y María Pacheco, para ello se utilizó el DDT de grado técnico al 100 por ciento y polvo humedecido al 50 por ciento. El rociamiento debía ser completo y muy cuidadoso, lo suficientemente rociada la vivienda con el insecticida para que la acción residual durara por el tiempo previsto; debían hacerse nuevos rociamientos cada tres meses.
Estuvieron presentes en este hito de la historia contemporánea de Venezuela, aparte de los ya nombrados, las siguientes personalidades: El doctor Arnoldo Gabaldón, el Ingeniero Arturo Luís Berti, el doctor Manuel García, presidente del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, presidente del estado Guarico, el doctor Manuel Salvador Barreto, malariólogo de Puerto Cabello, el doctor Lacenio Guerrero, medico jefe de la zona II de Malariología del estado Carabobo, el Ingeniero Rafael Sardi y el doctor Antonio Gómez Marcano de la sección de actividades médicas.
En el lugar donde se encontraba el rancho desvencijado rociado con DDT se construyó unas décadas después. – Inaugurado el dos de diciembre de 1.955 – un obelisco con un redondel de piedra donde yace al pie del mismo en una cama también de piedra, un Anópheles muerto construido en metal. Este monumento fue construido por iniciativa del Club de Leones de Valencia.
Desde el primer rociamiento en Morón “se pasó a 55 cuadrillas en 1.948 y a 96 en 1.952, efectuando un considerable número de rociamientos intradomiciliario; en efecto, durante el periodo de 1.945 – 1.994 fueron realizados un total de 24.121 rociamientos†(Guerrero y Borges, 1.995, 11).
La acción de los deditazadores se extendió de Carabobo al Estado Aragua, de allí pasó a otras zonas de fuerte incidencia palúdica como las tierras regadas por el Río Orinoco. En 1.947 el rociamiento se llevó a cabo en el extenso territorio comprendido entre Puerto Ayacucho y la desembocadura del Orinoco en el actual Estado Delta Amacuro.
SEÑORES
MUCHAS GRACIAS…………….
BIBLIOGRAFIA
Bengoa y Lecanda, J. M. (1.980). MEDICINA SOCIAL EN EL MEDIO RURAL VENEZOLANO. (Reedición de la versión original de 1.940) Valencia. Universidad de Carabobo. Facultad de Ciencias de la Salud.
Berti, L. A. (1.997). ARNOLDO GABALDON. Caracas. Ediciones del Congreso de la República, Imprenta Nacional.
Codazzi, A. (1.960). OBRAS ESCOGIDAS. Caracas. Ediciones del Ministerio de Educación. Biblioteca Venezolana de Cultura. Dirección de Cultura y Bellas artes.
Cunill Grau, P. (1.987). GEOGRAFIA DEL POBLAMIENTO VENEZOLANO EN EL SIGLO XIX. Caracas. Ediciones de la Presidencia de la República.
Díaz, F. (1.966). Dr. LUIS PEREZ CARREÑO. (1.866 – 1.966). Valencia. Publicaciones del Concejo Municipal de Valencia. Talleres gráficos de París en América, S. A.
________ (1.966) VIDA E HISTORIA DE LA MEDICINA EN LA PROVINCIA. Ediciones del Ejecutivo del Estado Carabobo.
Gottberg, C. (1.987). IMAGEN Y HUELLA DE ARNOLDO GABALDON. Caracas. Editorial INTERFUNDACIONES.
Guerrero, L. y Borges. (1.998). ARNOLDO GABALDON, UN PROCER CIVIL. Maracay. Editorial El Aragüeño.
Marín, A. (1.971). MORON AVE FENIX DE CARABOBO. Valencia. Ediciones de la PETROQUIMICA.
O. C. E. I. CENSO GENE
Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo
Morón es un pueblo de tradición calamitosa. Su historia está llena de nubarrones y tristes episodios, no en balde el ilustre cronista de Valencia don Alfonso Marín dejó para la posteridad su obra "Morón, Ave Fénix de Venezuela". En ella describe dramáticamente los estragos que causó el paludismo en la población moronense durante las primeras décadas del presente siglo. El cronista nos dice: "En esto no hay exageración alguna, el cuadro era sombrío.
La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo, era tanto como decir desolación y muerte. En cuanto a Morón, el caso es explicable: tierras abajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. La malaria logró reducir a 800personas (en 1945) de los 1.795 habitantes que tenía Morón en 1941, es decir, que en 4 años se perdieron 995 vidas. Y muchos moronenses abandonaron su terruño: veían un porvenir cada vez más tenebroso, y algunos de ellos preferían emigrara otros lugares, aun cuando para esto tuvieron que romper los nexos y sentimientos que lo ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido".
Toda esta calamidad se acabó durante el 2 de diciembre de 1945, se roció en Morón y en Venezuela por primera vez el DDT, labor que se le agradece a los doctores Amoldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Luis Bertí y a Manuel García, presidente del estado Carabobo en ese entonces. Como consecuencia de este hecho la población de Morón]] se cuadruplicó en los tres lustros siguientes.
En 1957 se inició la producción de cloro-soda en el Instituto Venezolano de Petroquímica. La tecnología atrasada arrojó, en 20 años, 40 toneladas de mercurio al caño Alpargatón y de allí al mar, veneno letal para los cocoteros, peces, bañistas del área y para los obreros de IVP que dejando viudas y huérfanos ofrendó su vida al progreso, y al viviente que prematuramente muestra triste la calvicie y la desdentada boca.
Mucho antes, en 1859, las tropas del gobierno comandadas por Silverio Escalona quemaron y arrasaron los caseríos de Morón, Alpargatón y Urama como represalia al apoyo que estos pueblos le habían brindad a la causa de la Federación.
Por los años 60, una travesura de un zagaletón logró la exasperación del jefe religioso del pueblo. Un cohete rastrero penetró en el recinto parroquial logrando con su explosión despavorir a los madrugadores oyentes de la misa decembrma, este acto desató la ira del padre Modesto, que así se llamaba el párroco, que con su fuerte verbo pronunció: "¡Maldito sea este pueblo ".
La instalación de la zona de grandes empresas dio desarrollo, pero también trajo una carga poluta que acorta el hilo de la vida. Se hicieron de grandes terrenos y de las mejores cosas, las atalayas de la termoeléctrica descargan su mortífero hollín que pigmenta el despertar de los vecinos y opaca el vuelo de los pájaros. La expatriada BTX consiguió alojo en las riberas del río Aguas Calientes.
Luego vinieron las instituciones locales, llegó la alcaldía con su hinchada burocracia y los presupuestos pírricos, la prefectura se convirtió en un cenáculo de hablillas y las oficinas de la Cantv, tribunales, comandancia de la Policía y otras, alzaron el vuelo como las golondrinas y emigraron al puerto.
Quizás por estas vicisitudes a Morón se le ha rodeado de cierto estigma, un poco inmerecido, de ingratitudes de aquellos que marcharon y en otros lares denigran del pueblo que los abrigó, de los falconianos que llegan a Valencia y expresan: "Coriano g...ón se queda en Morón". Otros preferimos estacionarnos en este terruño y echar raíces, cumpliendo con los designios de esa vieja creencia que dice: "El que se bañó en río Morón, aquí se quedó". Cómo olvidar a Bota Burro, la carnicería de Juan Julián, la bodega de Muerto Parao y la de Dominguito, los toros coleados en la calle Comercio y La paz. Recordamos las lecciones de Teodosa Flores de López, al sobador Pardo, a Catona, y también rememoramos a sus brujos, que por cierto, fama le han dado a Morón desde tiempos lejanos. Cito a Miguel Elias Dao cuando habla de un poeta guanareño que estuvo radicado en Morón a partir de 1901 y en sus versos nos dejó lo siguiente:
"Los negritos de Morón en verdad que no son malos pero brujos sí que son. En sus caballos de palo unos e vuelven culebras, otros, en tigres o león. Todos con su brujería se convierten en piedras y como yo lo sabia me les vuelvo cigarrón".
Libro Crónicas desde Morón - Morón Pasado y Presente
El antiguo San Francisco del Valle de Morón formó parte de la jurisdicción de Nirgua hasta la segunda década del siglo XIX. Es a partir de 1811 cuando se incorpora oficialmente como entidad subalterna a la jurisdicción de Puerto cabello. Como la mayor parte de los pueblos de Venezuela, Morón no tiene fundación oficial, fue surgiendo lentamente entre el fragor de los tambores y el sudor o la sangre del negro africano que hacían germinar las labranzas de un puñado de haciendas de cacao, tal como nos lo revelara Don Ángel Altolaguirre en 1764" / "Existen cinco haciendas de cacao, que produjeron para el citado año 64, alrededor de 225 fanegas, que producen también maíz y plátano que llevan al puerto a vender, que exista cría de ganado y otros animales que hay algunas manufacturas, pero que de afuera dulce, carne y vestidos".
Su cercanía al puerto de Puerto Cabello lo convirtió en un excelente proveedor de productos agrícolas para la exportación a la vez que un constante consumidor de bienes manufacturados. Asimismo su situación en el arco costero central posibilitó con mucha frecuencia las acometidas de las actividades de comercio ilegal con los holandeses que desde la isla de Curazao operaban en todas las zonas del litoral burlando la estricta vigilancia de la Compañía Guipuzcoana, de allí que entre los años 1732 y 1735 se levantara el zambo Andresote en las riberas del río Yaracuy defendiendo el contrabando con los holandeses y apoyando a los hacendados, comerciantes y demás pobladores de la región.
El nombre de Morón le viene a su río, que en 1578 ya aparecía en el croquis levantado por don Juan de Pimentel, el nombre pasó del río al incipiente poblado de entonces. Probablemente este apellido lo trajera a Venezuela el encomendero y capitán Juan de Morón, quien fue fundador y alcalde de la primogénita ciudad de Maracaibo (Rodrigo de Maracaibo), participó en la conquista de Cuicas (Trujillo) y en Nueva Segovia (Barquisimeto) blandió su espalda para defender los intereses de su rey español. Después se viene a Nirgua donde se residencia y gasta parte de su fortuna. Es factible que el apellido de este ilustre conquistador se presentara para colocársele a un río de su jurisdicción nirgüense.
Otros poblados del área también tuvieron relativa importancia para la segunda mitad del siglo XVIII, nos referimos al caserío de Alpargaten que llegó a ser cabecera de pueblo y tuvo en su oportunidad más habitantes que Morón, el obispo Mariano Martí nos dice que en 1773 "San Francisco del Valle de Morón tenia 31 casas, 31 familias y 127 habitantes y San Vicente Ferrer del valle de Alpargatón, 45 casas, 45 familias y 202 habitantes".
Al principio se tuvo como patrón al pueblo de San Francisco, pero luego se comprobó en los registros eclesiásticos -a partir de 1700- que el verdadero patrón o matrona era la virgen de Santa Ana, año en el cual comienza a adquirir fisonomía de pueblo.
Durante la Guerra de la Independencia se destacó uno de sus hijos: el general Juan José Mora -epónimo del municipio- quien con el grado de sargento primgro había ingresado bajo las órdenes de Juan Uslar, además fue miembro de la compañía de granaderos que tomaron la plaza de puerto Cabello en 1823 con la hábil conducción del centauro José Antonio Páez.
Morón fue un pueblo sacudido por el movimiento federal. Contingentes de moronenses salieron tras los pasos de los generales Zamora y Falcón en ocasión de sus llegadas a este terruño en el mes de marzo y de julio, respectivamente, del año de 1859. Inspirados en su consigna "Tierras y hombres libres" lucharon en la batalla de El Palito derrotando a las tropas godas, luego siguieron por los caminos de María Lionza en pos de los oligarcas. La Federación se llevaba a centenares de moronenses y a sus dos hijos predilectos: el Gral. Juan José Mora y José Félix Mora. Este último llegó a ser presidente del estado Carabobo en las postrimerías del siglo pasado, fue leal amigo del Gral. Joaquín Crespo y de su Revolución Legalista.
Fue en Morón donde se disparó el primer tiro contra el paludismo un 2 de diciembre de 1945, ese día domingo revivieron las esperanzas de un mejor porvenir. Venezuela era presa fácil de la malaria, en los caminos y en los humildes ranchos yacían cuerpos inertes, la vida se truncaba en corto tiempo, "cuando Levi Borges -guarda jefe de la primera cuadrilla de los dedetizadores- llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el Municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones", o como diría después Uslar Pietri: "La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino el gran parte de la Venezuela sin malaria". Pues este hecho de trascendencia histórica ocurrió el Morón con la aplicación por primera vez del DDT en el país, fueron protagonistas de este acontecimiento los doctores Amoldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Luis Berti y otros. Esta hazaña marcó para Morón un rescate de la malaria y su enrumbamiento definitivo hacia el progreso.
Después de 1945 la población moronense se multiplicó. De aquellos 800 habitantes que quedaban ese año se saltó a 2.278 en 1950. Su gente ya sana se incorporaba a sus labores agrícolas. Pero en realidad la verdadera vocación de este territorio es la vocación industrial por su estupenda posición geográfica, accesible a los centros económicos más importantes del país, es por ello que se produce una inversión, tanto pública como privada que van a dinamizar el área, y de un espacio de uso agrícola se pasa violentamente a un espacio de uso industrial. Es así como el año de 1953 se crea la petroquímica que va a dar sus frutos en 1957 con la producción de clorosoda, En 1954 ingresa la industria papelera Venepal, siendo productiva en 1961. en la década de los sesenta se instala la Mobil Oil Company (hoy Corpoven) en jurisdicción de Morón igualmente lo hace la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP) en las adyacencias de la petroquímica. En el año 63 se ubica en Palma Sola la planta ensambladura Volkswagen, en los años 70 hace realidad la Planta Termoeléctrica del Centro (Planta Centro), en las inmediaciones de Pequiven se agruparon las empresas mixtas: Tripoliven, Ferralca y Produven productoras de tripolifosfato de sodio, sulfato de aluminio y cloroflorometanos respectivamente. En 1976 se crea la Compañía Anónima de Industrias Militares (Cavim). Todo esto va a impulsar a Morón hacia su crecimiento económico y hacia una mejoría del nivel de vida de sus pobladores.
Las fuerzas vivas de Morón logran en 1981 que la Asamblea Legislativa del estado Carabobo lo eleven a la categoría de distrito obteniendo así su autonomía eligiendo sus primeras autoridades municipales en el año de 1984.
Morón es hoy uno de los municipios industriales más importantes del país, se han consolidado sus finanzas públicas municipales que en menos de 15 años lograron ascender de 4 millones de bolívares en 1984 a mas de mil millones en 1997, por supuesto, que hay que tomar en cuenta la devaluación de la moneda, pero sin embargo no deja de ser significativo este incremento. Han mejorado sus servicios básicos como la vialidad, el ornato urbano, el servicio de agua y la electricidad se ha extendido por todos los rincones del municipio, se perfila en el futuro una provechosa actividad turística, se asientan nuevos establecimientos comerciales y pequeñas industrias, han aumentado considerablemente las instituciones educativas, numerosos moronenses se han formado en las aulas universitarias. Desde luego, persisten serios problemas como la contaminación ambiental producto de las emanaciones químicas (líquida y gaseosa) de las empresas, se ha acelerado el déficit habitacional, el desempleo ha llegado a índices inusitados, no obstante ser una variable de índole nacional. Sin embargo Morón sigue creciendo y tocará los umbrales del segundo milenio con una población que sobrepasará a los 80 mil habitantes.
A 60 años de la erradicación del paludismo
Era día domingo y día Panamericano de la Salud; aquel 2 de diciembre de 1.945. El Pueblo depauperado y triste, se preparaba para un ensayo científico que cambiaría el rumbo de la historia en materia de salud para Venezuela. Y era que la plaga del Paludismo azotaba inclementemente a los pueblos de Venezuela llenándolos de tragedia y de ruinas; el daño era tal que cada Dos horas moría un venezolano a causa del Paludismo.
En lo que respecta a Morón, los números son deprimente: “Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, ésta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso, veían un porvenir cada vez más tenebroso†(Marín, A, 1971,25). El número de defunciones superaba al de nacimiento por ejemplo, ene. Año de 1.940 se murieron Noventa y uno (91) Moronense y sólo nacieron cuarenta y uno (41). El equilibrio vital estaba roto.
Los vectores o trasmisores maláricos más temibles y peligrosos como los anópheles albímanos y darlingi eran los que reinaban y hacían desastre en el territorio Mórense. La labor destructora de estos insectos era constante puesto que Vivian y dormían en el mismo rancho de las potenciales victimas, eran poseedores y trasmisores del Plasmodium Falciparum que conducía rápida e inevitablemente a la muerte en pocos días, producía la fiebre llamada la “Económica†porque el enfermo se moría rápidamente ahorrando los gastos médicos, ¿Por qué fue Morón el pueblo escogido? Respondamos con las palabras de Gabaldón: “Porque Morón era fiel representante de la Venezuela con malaria. Aquí la enfermedad era altamente endémica, los índices esplénicos llegaban hasta 99% y jamás habían bajado del 70. los dos mas poderosos vectores del país, anópheles Darlingi y anaophelkes albimanus, presentes estaban en buen número y unidos sembraban la invalidez y la muerteâ€.
Para acabar con tan terribles enemigos fue necesario adquirir un químico (EL DDT) que había sido utilizado con fines bélicos y para sanear algunas islas del Pacifico, pero cuya efectividad como insecticida, aún no había sido comprobada de tal manera que fue en el pueblo de Morón que se hizo la primera prueba y que afortunadamente dio resultado positivos y comenzó así el principio del fin del Paludismo en Venezuela.
La división de Malariología fue la encargada de planificar el primer rociamiento del DDT en Morón, para ello encargó al Ingeniero Gerardo González, Jefe del servicio de Fomento Anti-malarico para la organización del acto. La cuadrilla número uno ejecutó el rociamiento y estaba comandada por LEVI BORGES (El primer Guarda-Jefe) y José Manuel Contreras (guarda-operador), además formaban parte de ésta los rociadores FRANCISCO SOLORZANO, VALENTIN GUTIERREZ, JUAN GARCÃA Y FRANCISCO GUTIERREZ.
El primer rancho rociado con DDT en Morón, era propiedad de MELECIO CASTILLO Y MARIA PACHECO; para ello se utilizó el DDT grado técnico al 100% y Polvo humedecido al 50. Estuvieron presente las siguientes personalidades: EL DR. ARNOLDO GABALDON, EL ING. ARTURO LUIS BERTI, EL DR. MANUEL GARCIA, PRESIDENTE DEL ESTADO CARABOBO, RICARDO MONTILLA, PRESIDENTE DEL ESTADO GUARICO, EL DR. MANUEL SALVADOR BARRETO, MALARIOLOGO DE PUERTO CABELLO, EL DR. LACENIO GUERRERO, MÉDICO JEFE DE LA ZONA II DE MALARIOLOGIA DEL ESTADO CARABOBO, EL ING. RAFAEL SARDI Y EL DR. ANTONIO GÓMEZ MARCANO.
Para conmemorar tan magna fecha, el Club de Leones de Morón, dirigido por ACACIO HENRIQUEZ, HONEIDA VASQUEZ, LA FAMILIA COLINA, MIREYA SOTO y demás Miembro conjuntamente o mediante la aprobación de la Ilustre Cámara Municipal de Mora, han programado diversos actos, donde sobresale la Sesión Solemne a realizarse este Viernes Dos y donde estará como orador de Orden el Ilustre Historiador Dr. GUILLERMO MORON, quizás el mejor historiador venezolano viviente de la actualidad y expresidente de la Academia Nacional de la historia quien será Condecorado con la Orden General Juan José Mora, en su Primera Clase, también se Condecorará a uno de los sobreviviente de aquel 2 de diciembre el Sr. LEVIS BROYES, en su Segunda Clase y al Sr. GONZALO PALUMBO (Post Mortem) en su Tercera Clase.
Morón, se viste de gala para recibir a tan Ilustre visitantes. Queda todos invitados.