Se encontraron 36 fichas analíticas en 3 documentos originales.

Doris 🔍

Según el autor del texto, es la encargada de un kiosko de periódicos ubicado en las cercanías del sitio del suceso.

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Doris Sandoval 🔍

Según Alexis Coello, fue integrante del jurado que dio el veredicto sobre el diseño ganador del escudo de armas el 8 de mayo de 2001.

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Bernacasar Moreno 🔍

Según el autor del texto, es el propietario del establecimiento La Morenera, quien cerró su negocio ante la proximidad del incendio.

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Bernacasar Moreno 🔍

Según Alexis Coello, procedió a cerrar su establecimiento 'La Moronera' al iniciarse el incendio, desalojando a los clientes que se encontraban en el sitio.

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Bohórquez 🔍

Según el autor del texto, apodado el manco Bohórquez, acudió desde La Charneca a observar el incendio.

alias: El manco Bohórquez
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Dalia Reyes 🔍

Según el autor del texto, se trasladó con su familia desde el barrio Coro hasta La Encrucijada motivada por el incendio.

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Dalia Reyes 🔍

Según Alexis Coello, se trasladó desde el barrio Coro junto a su familia para presenciar el evento en la encrucijada.

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Emiro Reyes 🔍

Según el autor del texto, se dirigía desde el barrio El Mamón hacia una peluquería al momento del siniestro.

procedencia: Barrio El Mamón
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Emiro Reyes 🔍

Según Alexis Coello, venía corriendo desde el barrio El Mamón con rumbo a una peluquería lejana al incendio.

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Fallecí 🔍

Según Alexis Coello, es el dueño del negocio 'La Linda'. Ante los comentarios de la multitud, ordenó rebajar los precios de sus artefactos mediante nuevas etiquetas.

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Falled 🔍

Según el autor del texto, es el dueño del comercio La Linda, quien ordenó rebajar los precios de sus artefactos tras oír comentarios xenofóbicos de la multitud durante el incendio adyacente.

comercio: La Linda
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Fuque 🔍

Según el autor del texto, acudió como curioso al incendio desde el barrio Coro junto a la familia de Dalia Reyes.

procedencia: Barrio Coro
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Luis Cubillan Fonseca 🔍

Según Alexis Coello, integró el jurado que evaluó las propuestas para el escudo de armas del municipio en mayo de 2001.

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Manco Bohórquez 🔍

Según Alexis Coello, se desplazó desde La Charneca para observar el incendio en el edificio Mercantil Caracas.

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Manuel Suárez 🔍

Según el autor del texto, se encontraba libando en el negocio La Morenera al momento de iniciarse el incendio y fue sacado del lugar por el dueño del local.

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Manuel Suárez 🔍

Mencionado por Alexis Coello como uno de los individuos que se encontraba libando en La Moronera al momento de ser desalojado por el incendio.

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Mono Blanco 🔍

Según el autor del texto, acudió al sitio del incendio desde el barrio El Trapiche junto con su cuadrilla.

procedencia: Barrio El Trapiche
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Monoblanco 🔍

Proveniente del barrio El Trapiche, acudió con su cuadrilla al lugar del incendio en calidad de curioso, según relata Alexis Coello.

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Morillo 🔍

Según el autor del texto, es un ciudadano invidente que posee un kiosko de terminales y fue el primero en divisar las lengüetadas de fuego y dar la voz de alerta a los vecinos.

condicion fisica: Ciego
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Morillo 🔍

Conocido como el ciego Morillo. Según Alexis Coello, fue la primera persona en avistar las llamas desde su kiosko de terminales y dar la alarma a los vecinos.

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Nelly Colina 🔍

Según Alexis Coello, presidió el acto oficial en la Plaza Bolívar de Morón donde se mostró el escudo al público por primera vez.

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Norman Colmenares 🔍

Según el autor del texto, acudió al local tras la extinción del fuego con el fin de ofrecer sus servicios de pintura a los dueños del inmueble.

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Norman Colmenares 🔍

Según Alexis Coello, llegó al local una vez extinguido el fuego con el fin de contactar a los propietarios para ofrecer sus servicios de pintura.

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Ofelia de Colina 🔍

Según Alexis Coello, participó como miembro del jurado en el proceso de selección del escudo de armas en el año 2001.

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Onésimo Riera 🔍

Según el autor del texto, propietario de un vehículo que chocó con el de Saavedra en la prisa por huir del sitio del incendio, terminando su recorrido en Urama.

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Onésimo Riera 🔍

Según Alexis Coello, chocó su vehículo contra el de Saavedra en la prisa por huir del lugar del incendio; posteriormente saltó la isla y huyó hacia Urama.

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Pedro Gramcko 🔍

Según Alexis Coello, bajo el seudónimo "Blanquinegro", resultó ganador del concurso para el escudo de armas del municipio en el año 2001. Realizó precisiones sobre la tipografía gótica de la leyenda y la representación cromática de las razas en la bandera de Gual y España.

seudonimo: Blanquinegro
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Policarpo Contreras 🔍

Según Alexis Coello, este pintor de fama internacional formó parte del jurado calificador del concurso del escudo municipal.

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Raúl Orta 🔍

Según Alexis Coello, este simbólogo perteneciente a la base aérea "Generalísimo Francisco de Miranda" realizó la semiología del escudo de armas del municipio dirigida a los estudiantes, explicando el significado de los colores gules y oro, así como los emblemas industriales y agropecuarios.

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Reinaldo Saavedra 🔍

Según Alexis Coello, estuvo presente y presidió, junto a la alcaldesa, el acto de presentación del nuevo escudo municipal.

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Saavedra 🔍

Según el autor del texto, se vio involucrado en un choque menor con Onésimo Riera frente al edificio en llamas.

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Saavedra 🔍

Involucrado en un choque contra Onésimo Riera frente al lugar del incendio debido al pánico generado, según relata Alexis Coello.

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Willi Char 🔍

Según el autor del texto, acudió al sitio del suceso proveniente del sector La Charneca.

procedencia: La Charneca
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Wilmer Majrín 🔍

Según Alexis Coello, se encontraba junto a Manuel Suárez en La Moronera y fue sacado del local ante la inminencia del siniestro.

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Wilmer Marín 🔍

Según el autor del texto, se encontraba junto a Manuel Suárez en el comercio La Morenera cuando ocurrió el siniestro.

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Wlíi Char 🔍

Habitante de La Charneca que acudió al sitio del incendio según la mención de Alexis Coello.

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📖 Consulta de Documentos Originales
Crónica Web #125

Incendio en la torre

Incendio en la torre
Serenamente transcurría la mañana, como otro sábado cualquiera.
Los transeuntes se movían de un lado a otro.
Algunos se aglomeraban frente al camión verdurero, otros iban en búsqueda del periódico en el kiosko de Doris, al lado (en donde el chino) un grupo de viajeros y parroquianos levantaban el codo diligentemente para contrarrestar los efectos de la resaca del día anterior.
En la Av. Carabobo, frente al monumento al Zancudo, se formabala tradicional colasabatinade los que no les gusta compraren Morón y se trasladan a los mercados de Puerto Cabello ¿O será que los comerciantes de Morón no les ofrecen las mercancías que ellos desean? o ¿Quizás los precios? Que falta hacen los mercados populares, bien sea, municipal, solidario, regional, libre, etc.
En plena encrucijada ya estaban acomodados, desde tempranas horas de la mañana, en pequeños tarantines, los parrilleros, los ferreteros, los riferos, los terminaleros, los pantaleteros, los pantaloneros, raspaderos, fruteros, quincalleros, etc., paremos de contar.
Atravesando la Av. Falcón, que se ha quedado tuerta por la negligencia oficial, los peatones, con la revista hípica en el bolsillo, hacían esfuerzos para saltar los surcos dejados por las reparaciones en las cercanías de la Morapan y la calle El Triunfo, en las aceras del frente se oía el ruido estridente de las cornetas de los autobuses que se dirigen ala costa falconiana.
Esta mezcla de el corneteo de los autobuseros con la aglomeración desorganizada de los vehículos más el grito de los mercaderes y el bullicio incesante de los amigos de Baco martirizaban el ambiente y convertíana La Encrucijada, esamañana, en un perfecto infierno. Sólo faltaba el fuego. Y efectivamente se hizo el fuego, brotó por los ventanales del edificio de Mercantil Caracas, en su planta superior.
El primero que vio las lengüetadas de fuego fue el ciego Morillo, que desde su kiosko de terminales avistó las llamaradas y gritó a sus vecinos más cercanos para llamarle la atención sobre el suceso.
Inmediatamente el comercio adyacente al sitio del acontecimiento comenzó a cerrar sus puertas.
En el acto Bernacasar Moreno cerró La Morenera, pero antes tuvo que sacar, no sin dificultad, a Manuel Suárez y a Wilmer Marín que estaban libando desde tempranas horas.
Frente al Mercantil Caracas seconcentró una multitud, parecida a los mítines políticos de los años 70.
Los curiosos llegaron de todas partes.
Algenriosos llegaron de todas partes.
Al gentío de La Encrucijada se agregaron los.
que vinieron del barrio El Trapiche (mono blanco y su cuadrilla), de barrio Coro (Fuque, Dalia Reyes y Flia.), de Coro (Fuque, Dalia Reyes y Flia.), de La Charneca (Willi Char y el manco Bohórquez), y hasta de lugares más lejanos llegaron saboriones.
Para la curiosidad no hay pasaje caro.
En el tumultuoso río humano la gente corría y jadeaba, pisotones, empujones, golpes (yo llevé uno).
Una señora embarazada fue auxiliada, tenía síntomas de asfixia, su marido le reprochó su presencia en el sitio, ella le respondió que presentía que su hijo (aún no nacido) iba a ser bombero.
Otros curiosos con un tono xenofóbico decían que Dios castigóconese incendio a los árabes dueños del negocio porque vendían muy caro, alguien le fue a comunicarle este comentario a Falled (dueño de La Linda), por lo que inmediatamente éste ordenó a sus empleados a ponerles nuevas etiquetas a los artefactos con precios rebajados, evitó aquella sentencia que dice: "cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo".
Del barrio El Mamón venía volando Emiro Reyes como una flecha, iba rumbo a la peluquería que está distante del incendio como un kilómetro.
En la línea de autos libres que está al frete de donde sucedió el incendio se produjo un apretujamiento de dos vehículos, uno propiedad de Onésimo Riera y el otro de Saavedra.
Ambos asustados y en la prisa por salir primero chocaron, y Onésimo arrancó primero, brincó la isla y fue a parar la carrera a Urama.
¡Qué guapo este coriano! Los buhoneros de La Encrucijada recogieron sus peroles al ver esa multitudinquieta y con ánimos caldeados.
Olía a saqueo.
Sin embargo no se escaparon unos pobres guajiros que les llevaron sus mercancías.
Pordesgracia, lanota triste de estos comentarios, hubo pérdidas humanas.
Un anciano inválido pereció consumido por las llamas, los torrentes de humos ahogaron sus pulmones y el fuego mordió su frágil carne.
Su compañera, anciana también, logró salvar su vida arrojándose desde lo alto en una misión suicida.
Afortunadamente no faltó la mano generosa y solidaria de ese moronense curioso que se encontraba en el lugar de los hechos.
Las unidades bomberiles acudieron a la cita nefasta, estos útiles funcionarios se trasladaron desde Puerto Cabello y otro (me dijeron) vino de Guacara.
Los bomberos de las empresas locales por el papeleo de la permisología y las autorizaciones no lograron llegar.
¡Qué lástima! La Guardia Nacional y la policía acordonaron la zona.
Una viejita que pasaba al lado de un guardia llevó un planazo sin saber por qué.
Al extinguirse el fuego llegó Norman Colmenares al local buscando los árabes para obtener el contrato de pintura.
Todo esto se hubiese evitado si se hubiesen controlado las llamas a tiempo.
¡Qué falta hace un Cuerpo de Bomberos para la comunidad moronense!
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Crónica Web #144

El escudo de armas del Municipio J.J. Mora (II)

El escudo de armas del Municipio
J.J. Mora (II)
Seguimos con la semiología del escudo de armas hecho por el simbólogo Raúl Orta, de la base aérea "Generalísimo Francisco de Miranda", dirigida a los estudiantes de nuestro municipio.
"El cuartel diestro de la punta, en gules para simbolizar el atrevimiento, la gallardía, el coraje, la intrepidez y el valor atrae un cuerpo de emblemas que en conjunto aluden al comercio local, la industria petroquímica y la industria termo-eléctrica que constituyen las fuentes de progreso del municipio.
El cuartel siniestro de la punta, en oro para señalar la alegría, la constancia, la generosidad y la nobleza, carga una cornucopia desbordante de almendras de cacao y nueces de coco cuyo cultivo ha sido y continua siendo fuente de riqueza agropecuaria para la región, complementada por la cabeza de una estatua de guerrero encontrada en Benin que si bien no es autóctona alude al origen africano de los primeros pobladores del municipio El escusón sobre el todo resalta el nombre de Morón representado topográficamente.
El sol naciente evoca el calor de la localidad y la fecha en él trazada alude a la fecha de creación del distrito, hoy denominado municipio Juan José Mora.
La rama de café frutado y la de palma de cocotero testimonian la fertilidad de la región".
Hasta aquí las palabras del profesor.
En la descripción original del autor Gramcko se puede puntualizar dos cosas.
Una, que las letras de la leyenda del escudo "3 de Agosto" están en letras góticas, y dos, que el color Amarillo en la bandera de Gual y España no representaba a la raza negra sino a la india.
Los colores de la bandera por ellos proyectada fue realmente esta: Amarillo (Indios), Rojo (Pardo), Blanco (Blancos) y Azul (Negros) según consta en documentos de la época que se refieren de puño y letra de Gual.
El concurso sobre el escudo de armas del municipio se llevo a cabo en el año 2001, la recepción de los trabajos de los participantes fue en el lapso del 20-03-2001 al 20-04-2001.
Compitieron 36 obras de diferentes autores del municipio y fuera de él.
El autor ganador llevó el seudónimo "Blanquinegro" (Pedro Gramcko).
El jurado estuvo integrado por el Licdo.
Luis Cubillan Fonseca, presidente de la academia de la historia de Carabobo, Policarpo Contreras, pintor Nativo y de fama internacional, Ofelia de Colina, respetable dama de Morón, Doris Sandoval, presidenta de la sociedad bolivariana de Carabobo y este servidor.
El jurado dio el veredicto el ocho de mayo del 2001 y el escudo se mostró al público por primera vez el 8 de junio (un mes después) del mismo año en un acto oficial en la Plaza Bolívar de Morón.
El acto fue presidido por la Alcaldesa Nelly Colina, el Vicepresidente del Consejo Municipal Reinaldo Saavedra.
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Crónica Web #496

Libro Crónicas desde Morón - Incendio en la Torre

Libro Crónicas desde Morón - Incendio en la Torre
Serenamente transcurría la mañana, como otro sábado cualquiera. Los transeúntes se movían de un lado a otro. Algunos e aglomeraban frente al camión verdurero, otros iban en búsqueda del periódico en el kiosko de Doris, al lado (en donde el chino) un grupo de viajeros y parroquianos levantaban el codo diligentemente para contrarrestar los efectos de la resaca del día anterior. En la Av. Carabobo, frente al monumento al Zancudo, se formaba la tradicional cola sabatina de los que no les gusta comprar en Morón y se trasladan a los mercados de Puerto Cabello. ¿O será que los comerciantes de Morón no les ofrecen las mercancías que ellos desean? O ¿Quizás los precios? Qué falta hacen los mercados populares, bien sean municipales, solidarios, regionales, libres, etc.
En plena encrucijada ya estaban acomodados, desde tempranas horas de la mañana, en pequeños tarantines, los parrilleros, los ferreteros, los riferos, los terminaleros, los pantaleteros, los pantaloneros, raspaderos, fruteros, quincalleros, etc., paremos de contar. Atravesando la Av. Falcón, que se ha quedado tuerta por la negligencia oficial, los peatones, con la revista hípica en el bolsillo, hacían esfuerzos para saltar los surcos dejados por las reparaciones en las cercanías de la Morapan y la calle El Triunfo. En las aceras del frente se oía el ruido estridente de las cornetas de los autobuses que se dirigen a la costa falconiana. Esta mezcla del corneteo de los autobuseros con la aglomeración desorganizada de los vehículos más el grito de los mercaderes y el bullicio incesante de los amigos de Baco, martirizaban el ambiente y convertían La Encrucijada, esa mañana, en un perfecto infierno. Sólo faltaba el fuego. Y efectivamente se hizo el fuego, brotó por los ventanales del edificio de Mercantil Caracas, en su planta superior.
El primero que vio las lengüetadas de fuego fue el ciego Morillo, que desde su kiosko de terminales avistó las llamaradas y gritó a sus vecinos más cercanos para llamarles la atención sobre el suceso. Inmediatamente el comercio adyacente al sitio del acontecimiento comenzó a cerrar sus puertas. En el acto Bernacasar Moreno cerró La Moronera, pero antes tuvo que sacar, no sin dificultad, a Manuel Suárez y a Wilmer Majrín que estaban libando desde tempranas horas. Frente al Mercantil Caracas se concentró una multitud, parecida a los mítines políticos de los años 70. Los curiosos llegaron de todas partes. Al gentío de La Encrucijada se agregaron los que vinieron del barrio El Trapiche (Monoblanco y su cuadrilla), de barrio Coro (Fuque. Dalia Reyes y Flia.), de La Charneca (Wlíi Char y el Manco Bohórquez), y hasta de lugares más lejanos llegaron sabonones. Para la curiosidad no hay pasaje caro. En el tumultuoso río humano la gente corría y jadeaba, pisotones, empujones, golpes (yo me llevé uno).
Una señora embarazada fue auxiliada, tenía síntomas de asfixia, su marido le reprochó su presencia en el sitio, ella le respondió que presentía que su hijo (aún no nacido) iba a ser bombero.
Otros curiosos con un tono xenofóbico decían que Dios castigó con ese incencio a los árabes dueños del negocio porque vendían muy caro, alguien le fue a comunicar este comentario a Fallecí (dueño de La Linda), por lo que inmediatamente éste ordenó a sus empleados ponerle nuevas etiquetas a los artefactos con precios rebajados, evitó aquella sentencia que dice: "Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo ".
Del barrio El Mamón venía volando Emiro Reyes como una flecha, iba rumbo a la peluquería que está distante del incendio como un kilómetro. En la línea de autos libres que está al frente de donde sucedió el mcencio, se produjo un apretujamiento de dos vehículos, uno propiedad de Onésimo Riera y el otro de Saavedra. Ambos asustados y en la prisa por salir primero, chocaron, y Onésimo arrancó primero, brincó la isla y fue a parar la carrera a Urama. ¡Qué guapo este coriano! Los buhoneros de La Encrucijada recogieron sus peroles al ver esa multitud inquieta y con ánimos caldeados. Olía a saqueo. Sin embargo no se escaparon unos pobres guajiros a los que les llevaron sus mercancías.
Por desgracia, la nota triste de estos comentarios, hubo pérdidas humanas. Un anciano inválido pereció consumido por las llamas, los torrentes de humo ahogaron sus pulmones y el fuego mordió su frágil carne. Su compañera, anciana también, logró salvar su vida arrojándose desde lo alto en una misión suicida. Afortunadamente no faltó la mano generosa y solidaria de ese moronense curioso que se encontraba en el lugar de los hechos. Las unidades bomberiles acudieron a lal cita nefasta, estos útiles funcionarios se trasladaron desde Puerto Cabello y otro (me dijeron) vino de Guacara. Los bomberos de la empresas locales por el papeleo de la permisología y las autorizaciones no lograron llegar. ¡Qué lástima! La Guardia Nacional y la policía acordonaron la zona. Una viejita que pasaba al lado de un guardia se llevó un planazo sin saber por qué. Al extinguirse el fuego llegó Norman Colmenares al local buscando a los árabes para obtener el contrato de pintura. Todo esto se hubiese evitado si se hubiesen controlado las llamas a tiempo. ¡Qué falta hace Un Cuerpo de Bomberos para la comunidad moronense!
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