Según Alexis Coello, eran funcionarios de la república plutocrática en la Roma antigua, considerados el antecedente originario de los cabildos europeos y coloniales.
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Según Alexis Coello, eran funcionarios (generalmente dos) cuya función primordial era administrar justicia en primera instancia en lo civil y criminal. Presidían el cabildo y podían ejercer el gobierno de la provincia de forma interina ante la ausencia del gobernador.
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Según Alexis Coello, se nombraban dos por cabildo. Su función primordial era administrar justicia en primera instancia (civil y criminal) y presidir el cabildo. Tenían la facultad de ejercer el gobierno de la provincia de forma interina ante la ausencia del gobernador.
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Según Alexis Coello, era el jefe de las milicias del cabildo, responsable de llevar la insignia real en ceremonias públicas y contaba con voz y voto en el ayuntamiento.
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Según Alexis Coello, funcionario encargado de la seguridad, las detenciones y de perseguir los juegos prohibidos en la jurisdicción municipal.
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Según Alexis Coello, descendientes de conquistadores que utilizaron el cabildo como una institución oligárquica para defender sus intereses de clase. Mantuvieron el control político mediante la compra de cargos y limitaron el acceso a los pardos.
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Según Alexis Coello, era el funcionario encargado de la custodia y guarda de los bienes que se encontraban en proceso de litigio.
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Según Alexis Coello, funcionario encargado de llevar el registro de los libros y los acuerdos alcanzados por la corporación municipal.
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Según Alexis Coello, fue el padre de José Antonio Ortega, fundador del partido Acción Democrática y dirigente Guasinero.
📄 Crónica: El Negro Ortega ➔
Según Alexis Coello, fue el padre de José Antonio Ortega y un destacado dirigente del partido Acción Democrática.
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Según Alexis Coello, funcionario responsable de vigilar los abastos, los precios, pesos y medidas, así como el aseo y ornato de la ciudad.
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Según Alexis Coello, José Antonio Ortega, conocido como el "Negro Ortega", nació en el caserío La Hoya el 6 de mayo de 1945. Fue un destacado dirigente del partido Acción Democrática, desempeñándose como secretario de la prefectura de Puerto Cabello y fiscal de obras en Valencia. En 1984 se convirtió en el primer presidente del Concejo Municipal de Juan José Mora, liderando la organización institucional del ayuntamiento con un presupuesto inicial de 4 millones de bolívares.
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Según Alexis Coello, José Antonio Ortega, conocido como el "Negro Ortega", nació en el caserío La Hoya el 6 de mayo de 1945. Fue un destacado dirigente del partido Acción Democrática, desempeñándose como secretario de la prefectura de Puerto Cabello y fiscal de obras en Valencia. En 1984 se convirtió en el primer presidente del Concejo Municipal de Juan José Mora, liderando la organización institucional del ayuntamiento con un presupuesto inicial de 4 millones de bolívares.
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Según Alexis Coello, población que ejercía los llamados "oficios viles" (trabajos manuales, artesanía). Debido a que los cargos del cabildo eran ad honorem, se veían imposibilitados de participar en el gobierno local por carecer de bienes y riquezas.
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Según Alexis Coello, actuaba como el representante legal del municipio e intervenía en la gestión, venta y repartimiento de tierras y solares.
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Según Alexis Coello, eran los funcionarios más importantes del cabildo, encargados de controlar la vida municipal y ejercer el gobierno de la ciudad. A partir de 1594, por orden de la corona española, estos cargos comenzaron a ser vendidos en subasta pública.
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Según Alexis Coello, eran los funcionarios más importantes del cabildo, encargados de controlar la vida municipal y designar a los alcaldes cada primero de enero. A partir de 1594, por orden de la corona, estos cargos pasaron de ser electivos a ser vendidos en subasta pública, con privilegios para los descubridores y sus descendientes.
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El Cabildo Colonial
Los cabildos coloniales son los padres o abuelos de los Concejos Municipales actuales.
Cuando los españoles iniciaron su labor conquistadora y colonizadora en el siglo XVI fundaron las primeras ciudades y en un acto solemne (previamente habían construido la plaza mayor, la iglesia y la sede del cabildo) nombraban sus autoridades locales del mismo grupo de acompañantes de las expediciones colonizadoras, este nombramiento lo hacía el jefe de la misma o el adelantado.
Estos Cabildos se ocuparían de los asuntos políticos, administrativos y económicos, o lo que es lo mismo, el ayuntamiento colonial le correspondía velar por los intereses comunitarios de las incipientes ciudades.
Sin embargo, estas instituciones no eran autóctonas de España sino que su origen se remonta a la Roma antigua, en la república plutocrática, en donde existieron unos funcionarios locales llamados Ediles.
Posteriormente se formaron corporaciones en toda Europa que se encargaron de los gobiernos municipales y que les sirvieron a los reyes como instrumentos para luchar contra los señores feudales.
En Venezuela el primer cabildo que se creó fue el de Coro, en 1529.
Los cabildos estaban integrados por cierto número de funcionarios que ejecutaban diversos oficios.
Los funcionarios más importantes eran los regidores (equivalente a los concejales de hoy) que controlaban la vida municipal y prácticamente regían o ejercían el gobierno de la ciudad.
Su número oscilaba entre cuatro y doce, aunque la ciudad de Caracas llegó a tener diez y seis.
Los regidores designaban todos los primeros de enero de cada año a los alcaldes.
En un principio los cargos de regidores eran electivos y de carácter honoríficos, pero después, en 1594 por orden de la corona española comenzaron a ser vendidos en subasta pública teniendo los mayores privilegios para ser adjudicados a los descubridores, primeros pobladores y a sus descendientes.
Otro cargo importante eran los alcaldes (se nombraban dos), la palabra alcalde es de origen árabe y significa El Juez por lo que su función más primordial era la de administrar justicia en primera instancia, en lo civil y criminal, además presidía el cabildo y representaba la primera autoridad municipal.
También los alcaldes ordinarios tuvieron la facultad de ejercer el gobierno de la provincia en forma interina cuando moría el gobernador o se ausentara temporalmente.
Los cargos de alcaldes, al igual que los regidores, fueron restringidos a los conquistadores y sus descendientes.
Otros funcionarios fueron: el Alférez real quien era el jefe de las milicias del cabildo, llevaba la insignia real en las ceremonias públicas y tenía voz y voto en el ayuntamiento.
El alguacil mayorera el policía del cabildo, perseguía los juegos prohibidos y se ocupaba de las detenciones.
El fiel ejecutor se encargaba de vigilar los abastos, precios, pesos y medidas, aseo, ornato etc.
El procurador (síndico actual) era el representante legal del municipio e intervenía en las ventas, composición y repartimiento de tierras y solares.
El Escribano (secretario actual) llevaba los libros y acuerdos del cabildo.
El depositario quien era el guardián de los bienes en litigio.
En síntesis podemos decir que las funciones del cabildo se engloban en tres tipos: administrativas, jurídicas y políticas.
Las primeras se refiere a la administración de los ejidos de la ciudad, repartir tierras y solares a los vecinos, abastecimiento de la población, aseo, ornato etc.
Las políticas comprendían: suplir al gobernador, llevar las relaciones políticas con la corona, plantear problemas de jurisdicciones, suspender órdenes reales cuando fuesen perjudiciales y las jurídicas la ejercía el alcalde como juez de primera instancia.
Pero el verdadero papel histórico lo jugó el cabildo como expresión de la autonomía criolla.
Los cabildos se convirtieron con el tiempo en instituciones oligarcas al servicio de los intereses de la clase social de los blancos criollos (terratenientes, mantuanos o descendientes de los conquistadores), con ellos en sus manos mantuvieron en minusvalía a los pardos (mestizos, mulatos, zambos) limitándoles sus derechos y también sirvió como instrumento para quitarle a los blancos españoles competencias y poder político que culminó con los acontecimientos del 19 de abril de 1810.
De tal manera que el cabildo perdió su carácter popular y democrático para transformarse en la punta de lanza de los blancos criollos quienes adquirían los cargos conel poder de su dinero.
Los cargos más importantes del cabildo eran ad honoren, es decir, sin remuneración por lo que los pardos (gente sin riqueza) no podían ejercerlos sin sueldos, de tal manera que los únicos que podían optar a esos cargos eran los criollos que sí disponían de bienes y riquezas, por lo demás tampoco podían ocuparlos los que ejercían "oficios viles" (trabajos manuales, mercaderes, artesanos etc), todo estaba a favor de los criollos y en contra de los pardos.
Libro Crónicas desde Morón - El Cabildo Colonial
Los cabildos coloniales son los padres o abuelos de los Concejos Municipales actuales. Cuando los españoles iniciaron su labor conquistadora y colonizadora, en el siglo XVI, fundaron las primeras ciudades y en un acto solemne (previamente habían construido la plaza mayor, la iglesia y la sede del cabildo) nombraban a sus autoridades del mismo grupo de acompañantes de las expediciones colonizadoras. Este nombramiento lo hacía el jefe de la expedición, o el adelantado. Los cabildos se ocuparían de los asuntos políticos, administrativos y económicos, o lo que es lo mismo, al ayuntamiento colonial le correspondía velar por los intereses comunitarios de las incipientes ciudades.
Sin embargo, estas instituciones no eran autóctonas de España, sino que su origen se remonta a la Roma antigua, en la república plutocrática, en donde existieron unos funcionarios locales llamados Ediles. Posteriormente se formaron corporaciones en toda Europa que se encargaron de los gobiernos municipales y que les sirvieron a los reyes como instrumentos para luchar contra los señores feudales.
En Venezuela, el primer cabildo que se creó fue el de Coro, en 1529. Los cabildos estaban integrados por cierto número de funcionarios que ejecutaban diversos oficios. Los funcionarios más importantes eran los regidores (equivalentes a los concejales de hoy), que controlaban la vida municipal y prácticamente regían o ejercían el gobierno de la ciudad. Su número oscilaba entre cuatro y doce, aunque la ciudad de Caracas llegó a tener dieciséis. Los regidores designaban los primeros de enero de cada año a los alcaldes. En un principio, los cargos de regidores eran electivos y de carácter honorífico, pero después, en 1594 por orden de la corona española comenzaron a ser vendidos en subasta pública teniendo los mayores privilegios para adjudicárselos, los descubridores, los primeros pobladores, y sus descendientes.
Otros cargos importantes eran los de alcaldes (se nombraban dos). La palabra Alcalde es de origen árabe y significa El Juez, por lo que su función primordial era la de administrar justicia en primera instancia en lo civil y criminal, además presidía el cabildo y representaba la primera autoridad municipal. También los alcaldes ordinarios tuvieron la facultad de ejercer el gobierno de la provincia en forma interina cuando el gobernador moría o se ausentaba temporalmente. Los cargos de alcaldes, al igual que los de regidores fueron restringidos a los conquistadores y sus descendientes.
Otros funcionarios fueron: el Alférez Real, quien era el jefe de las milicias del cabildo, llevaba la insignia real en las ceremonias públicas y tenía voz y voto en el ayuntamiento.
El Alguacil Mayor era el policía del cabildo, perseguía los juegos prohibidos y se ocupaba de las detenciones. El fiel ejecutor se encargaba de vigilar los abastos, precios, pesos y medidas, aseo, ornato, etc. El Procurador (síndico actual) era el representante legal del municipio e intervenía en las ventas, composición y repartimiento de tierras y solares. El Escribano (secretario actual) llevaba los libros y acuerdos del cabildo. El Depositario era el guardián de los bienes en litigio. En síntesis podemos decir que las funciones del cabildo se englobaban en tres tipos:
administrativas, jurídicas y políticas. Las primeras se refieren a la administración de los ejidos de la ciudad, repartir tierras y solares a los vecinos, abastecimiento de la población, aseo, ornato, etc. Las políticas comprendían: suplir al Gobernador, llevar las relaciones políticas con la corona, plantear problemas de jurisdicciones, suspender órdenes reales cuando fuesen perjudiciales; y las jurídicas las ejercía el Alcalde como juez de primera instancia. Pero el verdadero papel histórico lo jugó el cabildo como expresión de la autonomía criolla.
Los cabildos se convirtieron con el tiempo en instituciones oligarcas al servicio de los intereses de la clase social de los blancos criollos (terratenientes, mantuanos o descendientes de los conquistadores), con ellos en sus manos mantuvieron en minusvalía a los pardos (mestizos, mulatos, zambos) limitándoles sus derechos; y también sirvieron como instrumento para quitarles a los blancos españoles competencias y poder político, lo que culminó con los acontecimientos del 19 de Abril de 1810. De tal manera que el cabildo perdió su carácter popular y democrático para transformarse en la punta de lanza de los blancos criollos, quienes adquirían los cargos con el poder de su dinero.
Los cargos más importantes del cabildo eran ad honorem, es decir, sin remuneración, por lo que los pardos (gente sin riqueza) no podían ejercerlos sin sueldos, de tal manera que los únicos que podían optar a esos cargos eran los blancos criollos que sí disponían de bienes y riquezas; por lo demás, tampoco podían ocuparlos los que ejercían oficios viles (trabajos manuales, mercaderes, artesanos, etc.). Todo estaba a favor de los blancos criollos y en contra de los pardos.
El Negro Ortega
José Antonio Ortega: Del Arrabal
A Líder de un Pueblo
(Primer Presidente del Concejo Municipal de
Juan José Mora)
Conocí a José Antonio Ortega a finales del año de 1981, entonces nos disponíamos a asumir la dirección del Municipio a través de la denominada Junta Organizadora que había sido designada por la Asamblea Legislativa del estado Carabobo y que integrábamos junto con Pedro Romero, Gladys de Moreno y la difunta Lida Gutiérrez.
Antes de ese día en la iglesia Santa Ana de Morón, no lo había visto en ninguna parte, quizás porque yo había pasado largos años lejos del poblado, cursando estudios universitarios en la ciudad de Maracay. Empero, me enteré ese día que ya era un connotado dirigente del Partido Acción Democrática en Puerto Cabello y en sectores de la jurisdicción de Urama. Venia de ser secretario de la prefectura de Puerto Cabello y luego su prefecto encargado, además había desempeñado el cargo de fiscal de obras tanto en el concejo municipal de Puerto Cabello como en el de Valencia, es decir, ya poseía una dilatada vida publica al servicio de las comunidades.
José Antonio Ortega o el negro ortega como cariñosamente le decíamos había nacido en el caserío La Hoya, del Municipio Veroes del Estado Yaracuy un 6 de mayo de 1945, hijo de Eufrasio Ortega, quien fuera fundador de AD y dirigente Guasinero, y de doña Eustaquia de Ortega, distinguida ama de casa, quienes procrearon 3 hijos: Héctor, Mireya y Julio Cesar Ortega, otros hermanos son Hilda Ilarraza y Nicanor Ilarraza.
Desde la Hoya llego a Puerto Cabello a los 6 años de edad en compañía de sus padres; se residenciaron inicialmente en Rancho Grande, luego en el Barrio San Millán y posteriormente en el centro de Puerto Cabello, en la calle Mariño. Cursó estudios de primaria en el Grupo Escolar Republica de Honduras y el bachillerato en el Liceo Miguel Peña de Puerto Cabello, no concluyendo estos estudios, (llego hasta 4º año) para dedicarse a la febril actividad política que ya se asomaba como el norte de la que seria su vida futura: un dirigente político a tiempo completo y un servidor social.
En su juventud se destaco como deportista tanto en el béisbol como en el boxeo; en el primero figuro en el roster del club de O.S.P. categoría juvenil, ejemplo que seguiría posteriormente su sobrino Héctor Ortega, quien jugó en el béisbol profesional venezolano, triple A en el norte y actualmente es scout y entrenador de los cachorros de Chicago.
José Antonio se desempeñó también como trabajador portuario a la par que ascendía vertiginosamente en la estructura política de su partido Acción Democrática, donde fue secretario juvenil distrital de Puerto Cabello (1962), miembro del comité político regional y tres veces delegado a la convención nacional de AD.
En 1972 se trasladó al municipio mora y se residencia en San Pablo de Urama al lado de su señora esposa Doña Faustina Blanco, y sus hijos Anthony y Gladis, paralelamente inicia en el área una intensa actividad política y social; funda junto con William Blanco la Línea de Transporte Morón – San Pablo de Urama, siendo su primer presidente, además de que organiza las células y comités políticos de AD en la zona convirtiéndola en un formidable bastión político para este partido, cosa que me consta en lo personal por haber sido durante muchos años su adversario político.
Durante la gestión de la Junta Organizadora (1981 – 1984) se fortalecieron las relaciones personales y políticas entre sus miembros, especialmente entre quien esto escribe y el negro ortega. Como cuerpo colegiado la junta se manejó con ecuanimidad y cooperación, pues, era el embrión de lo que en el futuro sería el primer Concejo Municipal, la junta organizadora tenía funciones organizativas y representativas más no administrativas ni de ejecutorias.
En las primeras elecciones municipales en Juan José Mora, en junio de 1984, los concejales electos fueron: José Antonio Ortega (AD), Ofelia de Colina (AD), Tulio Sánchez (AD), Eddy Domínguez (COPEI) y Alexis Coello (MAS). El partido AD tenía una mayoría abrumadora por lo que fue electo como primer presidente o presidente fundador el Sr. José Antonio Ortega con cinco votos a su favor.
Pese a ser el primer periodo de gobierno municipal en la historia de Juan José Mora y a la abierta mayoría de AD, el MAS y COPEI, decidieron abstenerse y no votaron por el negro ortega, no por negarle méritos que de hecho los tenía sino por no comprometer políticamente la línea partidista, sin embargo, esto no fue obice para que en el devenir se establecieran lazos de cooperación y entendimiento institucional con la fracción mayoritaria de AD y en especial con el negro ortega, todo en aras en que no convenía al municipio que iniciándose su primer gobierno, con tantos problemas por resolver, sus ediles se enfrascaran en un toma y dame o en una pelea permanente desde el principio.
No obstante, este gesto político e institucional no fue entendido a cabalidad por algunos sectores de la comunidad quienes vieron en él “conchupanciaâ€, “entreguismo†entre el presidente municipal ortega y las facciones de oposición. Esta coincidencia política matizadas con relaciones de amistad permitieron que en el periodo de un año se organizara eficazmente la cooperación municipal con un cuerpo de ordenanza propia y una administración sana y que con un presupuesto anual de 4 millones de bolívares se asfaltaran las principales calles de Morón y se realizaran otras obras urgentes para la comunidad.
Justo es decir, que en José Antonio Ortega siempre se encontró una mano amiga extendida y que oía con humildad las críticas y que pese mayoría edilicia en la cámara no abusó de ella. Esto no era debilidad sino su alma abierta hacia el pueblo y hacia sus amigos, pero a la vez como político aguerrido, también aquello, y cuando tenia la razón, se convertía en su arma mortal contra sus adversarios.
El negro ortega repitió como presidente municipal en el periodo siguiente (1985) para luego darle paso a José Manzano que culminaría el resto de los 5 años de esa administración.
Para el nuevo periodo municipal (1989 – 1993) es electo el primer Alcalde Eugenio Bello Castillo, son electos los siguientes concejales: José Antonio Ortega, Eredina Ramos, Ofelia de Colina, Eddy Domínguez, Francisco Arias, Nelly Colina, José García, Mario Lugo y Alexis Coello. El negro ortega se desempeño en su curul como concejal, ahora siendo minoría, con la entereza y la afabilidad que siempre lo caracterizaron.
El negro ortega cerro sus ojos en Puerto Cabello, el 18 del presente mes y año. Pero hubiera querido hacerlo en San Pablo, el pueblo de su añoranza y de sus amores ¡Adelante negro! que los guerreros como tú mueren como moriste: de pie. O ¿aun no estas muerto? Porque tu sonora y recia voz todavía se escucha ente los muros de la vieja escuela, hoy portadora de los curules de los concejales. Hasta siempre negro.
Palabras de Eddy Domínguez ante el féretro de su amigo José Antonio Ortega:
Señores Concejales
Señora Esposa e Hijos de José Antonio Ortega
Hermanos, Hermanas y demás familiares.
Amigos todos.
Que difícil es articular palabras, mas aun coordinar ideas, en estas circunstancias tan dolorosas como es la de despedir a un amigo, a un hermano de lucha como fue J9sé Antonio Ortega.
Nuestra capacidad humana, nuestra razón no entiende este momento tan duro, ya no estrecharemos su mano para iniciar la tarea y ratificar la voluntad exitosa de la jornada política.
José Antonio luchador y pionero de esta Institución Municipal, que contribuyo a formar primero como miembro de la junta organizadora de Morón, y después como el primer presidente del nuevo Concejo Municipal, que nació sin recursos económicos y legales o sea sin presupuesto ni ordenanzas. En esta casona vieja, que nos reunió, que solo tenia un mesón y 7 sillas y con, unas alforjas llenas de sueños y esperanza, bajo la conducción del negro Ortega como cariñosamente lo llamábamos los concejales recién electos, por primera vez en Juan José Mora. Le empezamos a dar forma al glorioso Ayuntamiento Municipal Morense hace 23 años.
José Antonio se va alegre, con una sonrisa que refleja tranquilidad espiritual y pureza en su alma, por el deber cumplido, sonrisa de hombre autentico de formación democrática, cuya ejecutoria de, rectitud están impregnada de sus predicas, el negro Ortega se va complacido porque en sus manos germino el concejo municipal.
Hasta siempre José Antonio
Señores concejales gracias por su aprobación a este merecido homenaje, señora esposa e hijos de José Antonio Ortega, hermanos, hermanas y demás familiares; amigos todos.- Sentido Pésame.
El Negro Ortega
José Antonio Ortega: Del Arrabal
A Líder de un Pueblo
(Primer Presidente del Concejo Municipal de
Juan José Mora)
Conocí a José Antonio Ortega a finales del año de 1981, entonces nos disponíamos a asumir la dirección del Municipio a través de la denominada Junta Organizadora que había sido designada por la Asamblea Legislativa del estado Carabobo y que integrábamos junto con Pedro Romero, Gladys de Moreno y la difunta Lida Gutiérrez.
Antes de ese día en la iglesia Santa Ana de Morón, no lo había visto en ninguna parte, quizás porque yo había pasado largos años lejos del poblado, cursando estudios universitarios en la ciudad de Maracay. Empero, me enteré ese día que ya era un connotado dirigente del Partido Acción Democrática en Puerto Cabello y en sectores de la jurisdicción de Urama. Venia de ser secretario de la prefectura de Puerto Cabello y luego su prefecto encargado, además había desempeñado el cargo de fiscal de obras tanto en el concejo municipal de Puerto Cabello como en el de Valencia, es decir, ya poseía una dilatada vida publica al servicio de las comunidades.
José Antonio Ortega o el negro ortega como cariñosamente le decíamos había nacido en el caserío La Hoya, del Municipio Veroes del Estado Yaracuy un 6 de mayo de 1945, hijo de Eufrasio Ortega, quien fuera fundador de AD y dirigente Guasinero, y de doña Eustaquia de Ortega, distinguida ama de casa, quienes procrearon 3 hijos: Héctor, Mireya y Julio Cesar Ortega, otros hermanos son Hilda Ilarraza y Nicanor Ilarraza.
Desde la Hoya llego a Puerto Cabello a los 6 años de edad en compañía de sus padres; se residenciaron inicialmente en Rancho Grande, luego en el Barrio San Millán y posteriormente en el centro de Puerto Cabello, en la calle Mariño. Cursó estudios de primaria en el Grupo Escolar Republica de Honduras y el bachillerato en el Liceo Miguel Peña de Puerto Cabello, no concluyendo estos estudios, (llego hasta 4º año) para dedicarse a la febril actividad política que ya se asomaba como el norte de la que seria su vida futura: un dirigente político a tiempo completo y un servidor social.
En su juventud se destaco como deportista tanto en el béisbol como en el boxeo; en el primero figuro en el roster del club de O.S.P. categoría juvenil, ejemplo que seguiría posteriormente su sobrino Héctor Ortega, quien jugó en el béisbol profesional venezolano, triple A en el norte y actualmente es scout y entrenador de los cachorros de Chicago.
José Antonio se desempeñó también como trabajador portuario a la par que ascendía vertiginosamente en la estructura política de su partido Acción Democrática, donde fue secretario juvenil distrital de Puerto Cabello (1962), miembro del comité político regional y tres veces delegado a la convención nacional de AD.
En 1972 se trasladó al municipio mora y se residencia en San Pablo de Urama al lado de su señora esposa Doña Faustina Blanco, y sus hijos Anthony y Gladis, paralelamente inicia en el área una intensa actividad política y social; funda junto con William Blanco la Línea de Transporte Morón – San Pablo de Urama, siendo su primer presidente, además de que organiza las células y comités políticos de AD en la zona convirtiéndola en un formidable bastión político para este partido, cosa que me consta en lo personal por haber sido durante muchos años su adversario político.
Durante la gestión de la Junta Organizadora (1981 – 1984) se fortalecieron las relaciones personales y políticas entre sus miembros, especialmente entre quien esto escribe y el negro ortega. Como cuerpo colegiado la junta se manejó con ecuanimidad y cooperación, pues, era el embrión de lo que en el futuro sería el primer Concejo Municipal, la junta organizadora tenía funciones organizativas y representativas más no administrativas ni de ejecutorias.
En las primeras elecciones municipales en Juan José Mora, en junio de 1984, los concejales electos fueron: José Antonio Ortega (AD), Ofelia de Colina (AD), Tulio Sánchez (AD), Eddy Domínguez (COPEI) y Alexis Coello (MAS). El partido AD tenía una mayoría abrumadora por lo que fue electo como primer presidente o presidente fundador el Sr. José Antonio Ortega con cinco votos a su favor.
Pese a ser el primer periodo de gobierno municipal en la historia de Juan José Mora y a la abierta mayoría de AD, el MAS y COPEI, decidieron abstenerse y no votaron por el negro ortega, no por negarle méritos que de hecho los tenía sino por no comprometer políticamente la línea partidista, sin embargo, esto no fue obice para que en el devenir se establecieran lazos de cooperación y entendimiento institucional con la fracción mayoritaria de AD y en especial con el negro ortega, todo en aras en que no convenía al municipio que iniciándose su primer gobierno, con tantos problemas por resolver, sus ediles se enfrascaran en un toma y dame o en una pelea permanente desde el principio.
No obstante, este gesto político e institucional no fue entendido a cabalidad por algunos sectores de la comunidad quienes vieron en él “conchupanciaâ€, “entreguismo†entre el presidente municipal ortega y las facciones de oposición. Esta coincidencia política matizadas con relaciones de amistad permitieron que en el periodo de un año se organizara eficazmente la cooperación municipal con un cuerpo de ordenanza propia y una administración sana y que con un presupuesto anual de 4 millones de bolívares se asfaltaran las principales calles de Morón y se realizaran otras obras urgentes para la comunidad.
Justo es decir, que en José Antonio Ortega siempre se encontró una mano amiga extendida y que oía con humildad las críticas y que pese mayoría edilicia en la cámara no abusó de ella. Esto no era debilidad sino su alma abierta hacia el pueblo y hacia sus amigos, pero a la vez como político aguerrido, también aquello, y cuando tenia la razón, se convertía en su arma mortal contra sus adversarios.
El negro ortega repitió como presidente municipal en el periodo siguiente (1985) para luego darle paso a José Manzano que culminaría el resto de los 5 años de esa administración.
Para el nuevo periodo municipal (1989 – 1993) es electo el primer Alcalde Eugenio Bello Castillo, son electos los siguientes concejales: José Antonio Ortega, Eredina Ramos, Ofelia de Colina, Eddy Domínguez, Francisco Arias, Nelly Colina, José García, Mario Lugo y Alexis Coello. El negro ortega se desempeño en su curul como concejal, ahora siendo minoría, con la entereza y la afabilidad que siempre lo caracterizaron.
El negro ortega cerro sus ojos en Puerto Cabello, el 18 del presente mes y año. Pero hubiera querido hacerlo en San Pablo, el pueblo de su añoranza y de sus amores ¡Adelante negro! que los guerreros como tú mueren como moriste: de pie. O ¿aun no estas muerto? Porque tu sonora y recia voz todavía se escucha ente los muros de la vieja escuela, hoy portadora de los curules de los concejales. Hasta siempre negro.
Palabras de Eddy Domínguez ante el féretro de su amigo José Antonio Ortega:
Señores Concejales
Señora Esposa e Hijos de José Antonio Ortega
Hermanos, Hermanas y demás familiares.
Amigos todos.
Que difícil es articular palabras, mas aun coordinar ideas, en estas circunstancias tan dolorosas como es la de despedir a un amigo, a un hermano de lucha como fue J9sé Antonio Ortega.
Nuestra capacidad humana, nuestra razón no entiende este momento tan duro, ya no estrecharemos su mano para iniciar la tarea y ratificar la voluntad exitosa de la jornada política.
José Antonio luchador y pionero de esta Institución Municipal, que contribuyo a formar primero como miembro de la junta organizadora de Morón, y después como el primer presidente del nuevo Concejo Municipal, que nació sin recursos económicos y legales o sea sin presupuesto ni ordenanzas. En esta casona vieja, que nos reunió, que solo tenia un mesón y 7 sillas y con, unas alforjas llenas de sueños y esperanza, bajo la conducción del negro Ortega como cariñosamente lo llamábamos los concejales recién electos, por primera vez en Juan José Mora. Le empezamos a dar forma al glorioso Ayuntamiento Municipal Morense hace 23 años.
José Antonio se va alegre, con una sonrisa que refleja tranquilidad espiritual y pureza en su alma, por el deber cumplido, sonrisa de hombre autentico de formación democrática, cuya ejecutoria de, rectitud están impregnada de sus predicas, el negro Ortega se va complacido porque en sus manos germino el concejo municipal.
Hasta siempre José Antonio
Señores concejales gracias por su aprobación a este merecido homenaje, señora esposa e hijos de José Antonio Ortega, hermanos, hermanas y demás familiares; amigos todos.- Sentido Pésame.