Se encontraron 91 fichas analíticas en 10 documentos originales.

Enrique Tejera 🔍

Según Alexis Coello, dirigió el laboratorio de bacteriología y parasitología donde Arnaldo Gabaldón ocupó un cargo antes de graduarse como doctor.

📄 Crónica: JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009 ➔

Enrique Tejera 🔍

Según Alexis Coello, fue amigo de infancia y de estudio de José Rafael Pocaterra, con quien compartía travesuras y correrías por las calles de Valencia.

📄 Crónica: José Rafael Pocaterra ➔

Enrique Tejera 🔍

Según Alexis Coello, su opinión favorable fue determinante para que se seleccionara a Morón como el lugar de inicio de la fase inicial de la lucha antimalárica en Venezuela.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Enrique Tejera 🔍

Según Alexis Coello, propuso que el monumento presentara a un zancudo aparentemente vivo picando una piedra como símbolo de derrota, aunque su sugerencia fue aceptada cuando la pieza original ya estaba fundida.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - El Obelisco del Zancudo Muerto ➔

Enrique Tejera 🔍

Incluido por el autor del texto en la lista de nombres que deberían tomarse en cuenta para la rotulación de calles por su contribución a la salud pública regional.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Una Nomenclatura para Morón ➔

Enrique Tejera 🔍

Según Alexis Coello, dirigía el laboratorio de bacteriología y parasitología del Hospital Vargas de Caracas donde Arnaldo Gabaldon trabajó entre 1928 y 1930.

📄 Crónica: JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009 ➔

Enrique Tejera 🔍

Según Alexis Coello, su opinión favorable fue determinante para que se seleccionara a Morón como el lugar de inicio de la fase inicial de la lucha antimalárica en Venezuela.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Enrique Tejera 🔍

Según Alexis Coello, médico que formó parte del equipo responsable de la primera aplicación de DDT en Venezuela para combatir la malaria.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo ➔

Manuel García 🔍

Según Alexis Coello, respetó la propuesta del doctor Enrique Tejera para iniciar la lucha contra el paludismo en Morón y estuvo presente en el hito histórico del primer rociamiento con DDT.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Alexis Coello 🔍

Según Julio Centeno, hijo, nació en la Península de Paraguaná en 1956 y se estableció en Morón desde niño. Egresó del Instituto Pedagógico Universitario de Maracay. Fue concejal durante nueve años y en abril de 1997 fue nombrado Primer Cronista Oficial de Morón. Es autor de los libros 'Pinceladas en el tiempo', 'Morón' y director fundador de la revista 'Morón ayer y hoy'. Posee las órdenes Mérito en el Trabajo y Juan José Mora.

lugar nacimiento: Península de Paraguaná
fecha nombramiento cronista: Abril de 1997
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Prólogo ➔

Alfonso Marín 🔍

Según Alexis Coello, historiador presente en la inauguración del monumento y autor del texto 'Morón Ave Fénix de Carabobo'.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - El Obelisco del Zancudo Muerto ➔

Alfonso Marín 🔍

Según Alexis Coello, fue el cronista de Valencia que escribió la obra "Morón, Ave Fénix de Venezuela", donde describe dramáticamente los estragos del paludismo en la población durante las primeras décadas del siglo XX.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo ➔

Alfonzo Marín 🔍

Citado por Alexis Coello por sus elocuentes palabras respecto a la sucesión de la lucha contra la dictadura, señalando que Pocaterra tomó la bandera de Antonio Paredes tras el fusilamiento de este último.

📄 Crónica: José Rafael Pocaterra ➔

Andresote 🔍

Según Alexis Coello, se levantó entre los años 1732 y 1735 en las riberas del río Yaracuy para defender el comercio ilegal con los holandeses y apoyar a los pobladores contra la vigilancia de la Compañía Guipuzcoana.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Morón Pasado y Presente ➔

Antonio Paredes 🔍

Según Alexis Coello, fue un valenciano que adversó a Cipriano Castro en el campo de batalla y con rebeldía. Fue fusilado por órdenes de Castro el 17 de febrero de 1907. Alfonzo Marín lo describe como el antecesor de Pocaterra en la lucha contra la opresión.

📄 Crónica: José Rafael Pocaterra ➔

Arnaldo Gabaldón 🔍

Según Alexis Coello, nació en la ciudad de Trujillo el primero de marzo de 1909. Fue el primer director de la dirección especial de malariología creada en 1936 y se desempeñó como Ministro de Sanidad y Asistencia Social entre 1959 y 1966. Es reconocido como el científico erradicador de la malaria en Venezuela y especialmente en Morón, donde se le recuerda como un hijo adoptivo. Falleció el primero de septiembre de 1990.

lugar nacimiento: Trujillo
padres: Don Joaquín Gabaldón Iragorri y Doña Virginia Carrillo Márquez
fecha fallecimiento: 1 de septiembre de 1990
📄 Crónica: JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009 ➔

Arnaldo Gabaldón 🔍

Según Julio Centeno, hijo, comenzó a combatir el paludismo en Morón el 2 de diciembre de 1945 utilizando D.D.T.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Prólogo ➔

Arnaldo Gabaldon 🔍

Según Alexis Coello, nació en Trujillo en 1909 y falleció en 1990. Fue un prócer civil y científico responsable de la erradicación de la malaria en Venezuela. Se desempeñó como el primer director de la Dirección Especial de Malariología en 1936 y fue Ministro de Sanidad entre 1959 y 1966. En Morón se le recuerda como un hijo adoptivo por su labor sanitaria.

fecha fallecimiento: 01 de septiembre de 1990
formacion: Doctor en Ciencias Médicas (1930), Doctor en Ciencias de Higiene (1935)
padres: Joaquín Gabaldon Iragorri y Virginia Carrillo Márquez
📄 Crónica: JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009 ➔

Arnoldo Gabaldón 🔍

Según Alexis Coello, estuvo presente en Morón durante el primer rociamiento con DDT, siendo el líder fundamental de la campaña que pondría fin al paludismo en Venezuela.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Arnoldo Gabaldón 🔍

Según Alexis Coello, es el principal líder de la campaña que logró erradicar la malaria en Venezuela. Estuvo presente en la inauguración del monumento en 1955.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - El Obelisco del Zancudo Muerto ➔

Arnoldo Gabaldón 🔍

Propuesto por el autor del texto para ser destacado en la nomenclatura de Morón por su labor en la erradicación del paludismo en el área.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Una Nomenclatura para Morón ➔

Arnoldo Gabaldón 🔍

Según Alexis Coello, estuvo presente como personalidad destacada durante el inicio de la campaña de rociamiento con DDT en Morón.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Arnoldo Gabaldón 🔍

Según Alexis Coello, doctor que participó en la labor de rociado de DDT en Morón a partir de 1945 para erradicar la endemia del paludismo.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo ➔

Arturo Luis Berti 🔍

Según Alexis Coello, estuvo presente en el inicio de la campaña antimalárica en Morón y describió la situación de precariedad de la población para 1945.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Arturo Luis Berti 🔍

Según Alexis Coello, médico que formó parte del equipo que logró erradicar la plaga de la malaria en Venezuela.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - El Obelisco del Zancudo Muerto ➔

Arturo Luis Berti 🔍

Mencionado por el autor del texto como uno de los especialistas que erradicaron el paludismo y cuyo nombre debería figurar en las calles locales.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Una Nomenclatura para Morón ➔

Arturo Luis Berti 🔍

Según Alexis Coello, participó en el evento histórico del primer rociamiento en Morón; sus escritos posteriores describen las condiciones de insalubridad y la baja población del pueblo para 1945.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Arturo Luis Bertí 🔍

Según Alexis Coello, doctor que colaboró en la gesta sanitaria de 1945 contra el paludismo mediante el rociado de insecticidas en la zona de Morón.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo ➔

Catona 🔍

Según Alexis Coello, figura rememorada como parte de los personajes típicos del terruño.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo ➔

Cipriano Castro 🔍

Según Alexis Coello, fue adversado por José Rafael Pocaterra y Antonio Paredes. Murió en 1924, evento ante el cual Pocaterra expresó que, a pesar de haberle odiado y combatido, sentía admiración por su valor y energía.

📄 Crónica: José Rafael Pocaterra ➔

Dominguito 🔍

Según Alexis Coello, comerciante que formó parte de la vida cotidiana del pueblo con su bodega.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo ➔

Eleazar López Contreras 🔍

Según Alexis Coello, invitó mediante telegrama a Arnaldo Gabaldón a formar parte de la plantilla de médicos del estado venezolano y creó el Ministerio de Sanidad en 1936.

📄 Crónica: JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009 ➔

Eleazar López Contreras 🔍

Según Alexis Coello, invitó a Arnaldo Gabaldon mediante un telegrama a formar parte de la plantilla de médicos del estado tras la muerte de Gómez.

📄 Crónica: JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009 ➔

Enrique Bernardo Núñez 🔍

Citado por Julio Centeno, hijo, como el 'Cronista Mayor de todos los tiempos', autor de la reflexión sobre la importancia de la memoria del pasado para evitar la muerte de los pueblos.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Prólogo ➔

Ezequiel Zamora 🔍

Según Julio Centeno, hijo, instaló en Morón el Cuartel General de la Revolución Federal en 1859.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Prólogo ➔

Fabián de Jesús Díaz 🔍

Mencionado por Alexis Coello como autor de la obra 'Vida e Historia de la Medicina en la Provincia' (1966), donde describe la morbilidad por paludismo en Valencia y sus alrededores a principios del siglo XX.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Francisco Gutiérrez 🔍

Según Alexis Coello, participó en el primer rociamiento con DDT realizado en el Municipio Morón.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Francisco Solórzano 🔍

Según Alexis Coello, fue integrante de la cuadrilla número uno encargada de ejecutar el primer rociamiento en Morón.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Gerardo González 🔍

Según Alexis Coello, fue el responsable de la organización del evento histórico del primer rociamiento en Morón.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Gerardo González 🔍

Según Alexis Coello, fue el encargado de la organización del evento programado para el inicio de la campaña de dedetización en Morón.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Gilberto Arellano 🔍

Según Alexis Coello, médico presente en el acto de inauguración del obelisco en 1955.

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Joaquín Gabaldón Iragorri 🔍

Según Alexis Coello, fue el padre del Dr. Arnaldo Gabaldón. Poseía una próspera posición económica y en una ocasión fue preso político durante el régimen de Juan Vicente Gómez.

📄 Crónica: JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009 ➔

Joaquín Gabaldon Iragorri 🔍

Padre del Dr. Arnaldo Gabaldon, mencionado por Alexis Coello como un hacendado de próspera posición económica que fue preso político durante el régimen de Juan Vicente Gómez.

📄 Crónica: JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009 ➔

José Félix Mora 🔍

Según Alexis Coello, fue hijo predilecto de Morón y luchador federalista. Fue leal amigo del Gral. Joaquín Crespo y de su Revolución Legalista, llegando a presidir el estado Carabobo a finales del siglo XIX.

afiliacion politica: Revolución Legalista
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José Félix Mora 🔍

Mencionado por el autor del texto entre los personajes históricos de la Federación que carecen de reconocimiento en la nomenclatura vial de Morón.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Una Nomenclatura para Morón ➔

José Manuel Contreras 🔍

Según Alexis Coello, fue integrante de la primera cuadrilla de dedetizadores que operó en Morón junto a Levi Borges.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

José Manuel Contreras 🔍

Según Alexis Coello, formó parte de la primera cuadrilla de dedetizadores que inició la lucha contra la malaria en Morón.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

José Rafael Pocaterra 🔍

Según Alexis Coello, este egregio valenciano nació el 18 de diciembre de 1889. Incursionó tempranamente en el periodismo de protesta contra Cipriano Castro, lo que le valió su primera prisión en 1907 en el castillo de Puerto Cabello y San Carlos a los 17 años. Fue un encarnizado enemigo de las dictaduras de Castro y Gómez, utilizando su verbo, ironía y sátira en obras como 'Memorias de un venezolano de la decadencia'. Tras la muerte de Gómez, desempeñó cargos como Senador por Carabobo, Ministro de Trabajo y Comunicaciones, y Embajador en Londres, Brasil y la Unión Soviética.

lugar nacimiento: Valencia
fecha fallecimiento: 18 de abril de 1955
conyuge: Martha de Pocaterra
obra destacada: Memorias de un venezolano de la decadencia
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Juan Andrés López del Rosario 🔍

Según Julio Centeno, hijo, se alzó en 1730 contra la Real Compañía Guipuzcoana. Es conocido bajo los apodos de Andresote, Bemba e trueno, Boca e'jarro, Cara e' susto o Pata pal' monte.

apodos: Andresote / Bemba e trueno / Boca e'jarro / Cara e' susto / Pata pal' monte
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Juan Crisóstomo Falcón 🔍

Según Julio Centeno, hijo, llegó a Morón en 1859 junto a Zamora para instalar el Cuartel General de la Revolución Federal. Fue nombrado Presidente en 1863 tras el Tratado de Coche.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Prólogo ➔

Juan Crisóstomo Falcón 🔍

Identificado por el autor del texto como uno de los protagonistas de la Federación cuyo nombre debería ser considerado para la nomenclatura de las calles de Morón.

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Juan de Morón 🔍

Según Alexis Coello, fue fundador y alcalde de Maracaibo, participó en la conquista de Trujillo y Barquisimeto, y posteriormente se residenció en Nirgua. Es factible que su apellido diera nombre al río de su jurisdicción.

cargos: Alcalde de Maracaibo
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Juan García 🔍

Según Alexis Coello, fue uno de los miembros de la cuadrilla número uno en el operativo de Morón.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Juan José Mora 🔍

Según Alexis Coello, fue sargento primero bajo las órdenes de Juan Uslar y miembro de la compañía de granaderos que tomó la plaza de Puerto Cabello en 1823. En 1859 se unió al movimiento federalista.

participacion federal: Marzo de 1859
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Juan José Mora 🔍

Según Julio Centeno, hijo, el municipio comenzó a llamarse Mora en 1901 en homenaje a su memoria.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Prólogo ➔

Juan José Mora 🔍

Nombrado por el autor del texto como protagonista de la Federación relevante para la historia local y la nomenclatura de las calles.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Una Nomenclatura para Morón ➔

Juan Julián 🔍

Según Alexis Coello, recordado comerciante que regentaba una carnicería en el Morón de antaño.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo ➔

Juan Vicente Gómez 🔍

Según Alexis Coello, gobernante que mantuvo preso político al padre de Arnaldo Gabaldón.

📄 Crónica: JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009 ➔

Juan Vicente Gómez 🔍

Según Alexis Coello, fue combatido por José Rafael Pocaterra a través de la prensa internacional y libros. Su muerte ocurrió en 1935, año tras el cual Pocaterra visitó su tumba en 1936.

📄 Crónica: José Rafael Pocaterra ➔

Juan Vicente Gómez 🔍

Gobernante de Venezuela durante el periodo de formación de Gabaldon; Alexis Coello señala que no simpatizaba con la familia del científico debido al encarcelamiento del padre de este.

mencion contextual: El hombre de la mulera
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Julio Centeno, hijo 🔍

Según el texto, es el autor del prólogo del libro, desempeñándose como Cronista de San Diego y Consultor Jurídico de la corporación de Cronistas Oficiales de Carabobo.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Prólogo ➔

Lacenio Guerrero 🔍

Según Alexis Coello, formó parte del grupo de personalidades que atestiguaron el primer rociamiento con DDT en el estado Carabobo.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Levi Borges 🔍

Según Alexis Coello, fue el comandante de la cuadrilla número uno encargada de ejecutar el primer rociamiento histórico con DDT en Morón.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Levi Borges 🔍

Según Julio Centeno, hijo, estuvo al mando de las labores de dedetización que se iniciaron el 2 de diciembre de 1945.

📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Prólogo ➔

Levi Borges 🔍

Según Alexis Coello, fue el encargado de tocar la puerta del primer rancho en Morón para iniciar la etapa de transformaciones sanitarias mediante el uso de DDT.

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Levi Borges 🔍

Según Alexis Coello, fue el comandante de la cuadrilla número uno encargada de ejecutar el primer rociamiento con DDT en un rancho de bahareque en el Municipio Morón.

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Luis Pérez Carreño 🔍

Según Alexis Coello, manifestó que en la práctica médica de la época se refería cualquier desequilibrio orgánico o pirexia a la malaria para indicar el uso de quinina de forma inmediata.

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Manuel García 🔍

Destacado por el autor del texto como parte del grupo de prohombres que trabajaron contra el paludismo en la zona.

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Manuel García 🔍

Según Alexis Coello, como presidente del estado Carabobo, respetó la propuesta del Dr. Tejera y estuvo presente durante el hito histórico del primer rociamiento con DDT el 2 de diciembre de 1945.

📄 Crónica: Discurso de incorporación a la Academia de Historia ➔

Manuel García 🔍

Según Alexis Coello, desempeñaba el cargo de presidente del estado Carabobo en 1945 y apoyó la labor sanitaria de erradicación del paludismo.

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María Pacheco 🔍

Según Alexis Coello, habitante del primer rancho rociado con DDT en el pueblo de Morón.

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Mariano Martí 🔍

Según Julio Centeno, hijo, realizó una visita pastoral entre 1772 y 1773, suministrando el sacramento de la confirmación al niño Simón Bolívar.

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Melecio Castillo 🔍

Según Alexis Coello, fue el dueño del primer rancho rociado con DDT en la historia de la campaña antimalárica venezolana.

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Miguel Elías Dao 🔍

Según Julio Centeno, hijo, es un gran roble y excelente amigo que a sus 82 años mantiene gran energía. Fue quien describió poéticamente la visita de Simón Bolívar a Morón.

edad mencionada: 82 años
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Miguel Elias Dao 🔍

Según Alexis Coello, autor citado que documenta la presencia de un poeta guanareño en Morón a principios del siglo XX.

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Miguel Urbano Taylor 🔍

Según Alexis Coello, recibió oficialmente el monumento del Zancudo Muerto en representación de la municipalidad en 1955.

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Mimma Perdomo 🔍

Según Alexis Coello, fue la encargada de develar la placa del monumento durante el acto inaugural.

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Modesto 🔍

Según Alexis Coello, párroco del pueblo en los años 60 que, tras un incidente con un cohete en la iglesia, pronunció una maldición contra la localidad.

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Muerto Parao 🔍

Según Alexis Coello, personaje popular de la localidad que poseía una bodega emblemática.

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Pardo 🔍

Según Alexis Coello, reconocido en el pueblo por su oficio de sobador.

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Pedro J. Perdomo 🔍

Según Alexis Coello, fue el encargado de entregar el monumento mediante acta y cortar la cinta de inauguración en 1955.

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Poeta guanareño 🔍

Según Miguel Elias Dao, estuvo radicado en Morón a partir de 1901 y escribió versos sobre la fama de brujos de los pobladores locales.

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Ramón Chazzim 🔍

Según Alexis Coello, fue el autor de la idea del monumento al Zancudo Muerto, quien propuso su construcción al Club de Leones de Valencia para conmemorar los logros sanitarios contra el paludismo.

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Silverio Escalona 🔍

Según Alexis Coello, comandante que lideró las tropas del gobierno en 1859 para quemar y arrasar los caseríos de Morón, Alpargatón y Urama.

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Simón Bolívar 🔍

Según Julio Centeno, hijo, visitó Morón el 31 de diciembre de 1826. Recibió la confirmación de manos del Obispo Mariano Martí.

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Simón Bolívar 🔍

Mencionado por el autor del texto como el Libertador, señalando como inaudito que en Morón no exista una calle o avenida con su nombre ni con el de otros próceres de la Batalla de Carabobo.

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Teodosa Flores de López 🔍

Según Alexis Coello, recordada por impartir lecciones y educar a las generaciones pasadas de moronenses.

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Valentín Gutiérrez 🔍

Según Alexis Coello, formó parte de la cuadrilla histórica que inició la lucha química contra el paludismo en Venezuela.

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Víctor Julio Arocha 🔍

Según Alexis Coello, autoridad eclesiástica que bendijo el monumento del Zancudo Muerto en su inauguración.

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Virginia Carrillo Márquez 🔍

Según Alexis Coello, fue la madre del Dr. Arnaldo Gabaldón, descrita como una distinguida dama de la sociedad trujillana.

📄 Crónica: JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009 ➔

Virginia Carrillo Márquez 🔍

Madre del Dr. Arnaldo Gabaldon, descrita por Alexis Coello como una distinguida dama de la sociedad trujillana.

📄 Crónica: JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009 ➔
📖 Consulta de Documentos Originales
Crónica Web #212

JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009

JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009
El próximo domingo primero de marzo se estarán cumpliendo cien años del nacimiento del gran venezolano, prócer civil, Dr. Arnaldo Gabaldon ya que había nacido en una fecha como esa en la ciudad de Trujillo en el año de 1909. Hijo único de Don Joaquín Gabaldon Iragorri y de Doña Virginia Carrillo Márquez; su padre un hacendado de prospera posición económica y su madre es una distinguida dama de la sociedad trujillana.
Tenia 15 años de edad cuando ingresó en 1924 a la Universidad Central de Venezuela para estudiar medicina. En 1928 se titula Bachiller en Filosofía, inmediatamente entra como interno al Hospital Vargas de Caracas hasta 1930, ocupa un cargo en el laboratorio de bacteriología y parasitología que estaba bajo la dirección del Dr. Enrique Tejera. Luego fue ascendido a bacteriólogo al graduarse de Doctor en Ciencias Medicas en 1930.
En 1931 viajo a Europa, específicamente a Alemania e Italia. Ingresa al instituto de enfermedades tropicales de Hamburgo, y en Roma incursiona en la estación experimental para la lucha contra la malaria, realiza trabajo de campo en la región pontina y en Cerdeña. En 1932 regresa al país y decide ocuparse del cargo de medico de sanidad en el estado Apure.
El Dr. Gabaldon vuelve a marcharse al exterior en la búsqueda de mayor preparación científica para luchar contra la malaria; esta vez llegó a Estados Unidos, becado por la fundación rockefeller, a realizar un postgrado en la escuela de salud publica de la universidad de Johns Hopkins donde egresa en el año de 1935 con el titulo de “Doctor en Ciencias de Higiene”. De esta universidad pasó un tiempo en instituto Rockefeller en Nueva York a realizar estudios sobre la malaria en los monos.
Este periodo de formación de Gabaldon coincide con la permanencia en el poder del dictador Juan Vicente Gómez quien no simpatizaba con la familia del científico ya que en una ocasión el padre de éste había sido preso político del hombre de la mulera. Era comprensible que para el doctor Gabaldon resultase incomodo trabajar para este régimen, sin embargo, Arnoldo siempre guardó reserva y discreción ante este hecho y se cuidó de expresar públicamente sus opiniones políticas.
A la muerte de Gómez y estando aun Gabaldon en el exterior recibe un telegrama firmado por el nuevo Presidente de la Republica Eleazar López Contreras invitándolo a formar parte de la plantilla de médicos al servicio del estado venezolano. En 1936 se crea el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social y también la dirección especial de malariologia siendo su primer director el Dr. Arnaldo Gabaldon.
El Dr. Gabaldon fu Ministro de Sanidad y Asistencia Social (1959-1966) y su nombre siempre estuvo en el ambiente como visible candidato a la presidencia de la Republica, cosa a la que siempre se negó por no estar de acuerdo con las imposiciones y exigencias de las camarillas políticas. Fiel a sus principios llevó una vida digna, honorable y modesta que lo han hecho uno de los mejores venezolanos de su tiempo. Expiró en primero de septiembre de 1990.
El Consejo Municipal, la Dirección del Cronista Municipal conjuntamente con los miembros de la academia de la historia del estado Carabobo han preparado un acto para conmemorar el centenario de este ilustre venezolano el cual se llevará a cabo este domingo en la Plazoleta Arnoldo Gabaldon y en las instalaciones del Ateneo de Morón, ambas ubicadas en las Colinas de Pequiven, al lado del Seguro Social de Morón.
A través de esta columna quiero invitar a las instituciones para que ofrendan ante el busto de este prócer civil, pero también a las personalidades y al pueblo en general que se hagan presentes para tertuliar con la vida y obra de este científico erradicador de la malaria en Venezuela, y especialmente en Morón, donde se le admira y se le recuerda como un hijo adoptivo.
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Crónica Web #79

José Rafael Pocaterra

José Rafael Pocaterra
Este egregio valenciano nació un 18 de diciembre de 1889. El volcán de su personalidad lo va a conducir por los senderos turbulentos de la acción política que a la sazón resultaba extremadamente riesgoso para todo aquél que desafiara el orden reverencial que pretendía el déspota perpetuar, erguido sobre la sangre derramada de los mártires, sobre los corazones palpitantes encerrados en los oscuros claustros de la rotunda y los castillos carcelarios y sobre la lenta agonía de los desterrados. José Rafael Pocaterra fue amigo de infancia y de estudio del Dr. Enrique Tejera, juntos transitaban por las calles de Valencia con sus travesuras y correrías. El mismo Pocaterra nos describe así sus primeros pasos: "No he sido niño prodigio, ni bachiller, ni toco ningún instrumento. A mi madre le debo la vida, a los demás, nada. Cuando murió mi padre, todavía no terminaba yo de echar los dientes, después, la existencia me enseñó a tener colmillos y garras; más tarde la piedad humana me ha enseñado a sonreír". Su inquieto espíritu y su gran fogosiLa Voz del Cronista José Rafael Pocaterra dad lo llevó tempranamente a incursionar en el periodismo de protesta contra el régimen de Cipriano Castro y a la vez a precipitar su prisión, en el año de 1907, en el castillo de Puerto Cabello y en las celdas de San Carlos por un período de año y medio. Este cautiverio a su tierna edad (salió a los 17 años de edad) templó su carácter y marcó la efervecencia en su lenguaje y el apasionamiento que le imprimió a sus actos. Hombre valiente, tenaz, indomable de un lenguaje directo, descarnado, sin adorno. Llegó a decir, en 1917, lo siguiente: "Pienso y siento en venezolano. Esto me ha librado de influencias literarias extrañas y me inspira un saludable temor a los preciosistas, a los orfebres y a los cacógrafos preñados de gramática... Por lo demás, repito que quiero que se me considere fuera de la literatura". Castro y Gómez tuvieron dos encarnizados enemigos. Ambos nacidos en Carabobo. Al primero lo adversó Antonio Paredes en el campo de batalla, en los calabozos, en la calle con su rebeldía y sus acciones cargadas de audacia, de arrojo sin igual que solo la muerte truncaría un 17 de febrero de 1907, fusilado por órdenes de Castro. Este valenciano ingratamente olvidado no le dio cuartel al presidente Castro. El otro, Pocaterra, lucho con toEscritor y político José Rafael Pocaterra. das sus fuerzas y capacidades con el dictador Gómez. Con su verbo encendido en los escritos, su ironía y su sátira plasmados en artículos de la prensa internacional, en revistas, en sus libros, que crearon un ambiente propicio para el desmedro moral del régimen gomecista. Saliendo el joven Pocaterra de la cárcel moría Paredes. Uno era la continuación del otro, parecía un luchador y el otro tomaba sus banderas para la defensa de la patria oprimida. Cual más digno sucesor uno del otro. Con el mismo ahinco, con la misma voluntad, con la misma valentía, con la misma violencia se combatía al sátrapa opresor. Las palabras del cronista valenciano, Alfonzo Marín son muy elocuentes al respecto. "Cuando el General Antonio Paredes fue fusilado... Ya José Rafael Pocaterra estaba calentando el brazo para enfrentarse a la dictadura. Pocaterra iba a ser, de este modo, una especie de sucesor de Paredes en esta lucha interminable. Tomaría su bandera para mantenerla muy en alto". Pocaterra vivió muchos años en el exilio, se radicó en Canadá donde mantuvo una fructífera actividad como escritor de donde sobresale su mayor obra: Memoria de un venezolano en la decadencia. En aquél país se casó con Doña Martha de Pocaterra. Después de la muerte de Gómez regresa al país para desempeñar importantes cargos públiCOS. Senador Estado por el Carabobo, Ministro de Trabajo y Comunicaciones, Presidente del Estado Carabobo, Embajador en Londres, Brasil y la Unión Soviética. Este ilustre escritor y político va a retornar a Canadá por razones personales y políticas donde fallece un 18 de abril de 1955. El cadáver de Pocaterra es traído a Valencia a pesar de la oposición del gobierno Perezjimenista, gracias a un hermoso gesto de la municipalidad de Valencia y atendiendo a lo que él escribió. "Ya nevadas mis cienes / no estoy buscando gloria / -si alguna tengo, tú la tienes- / gloria que ultrajaría mi conciencia, / he buscado en la historia / y he encontrado a Valencia. / Solamente he querido / y te lo pido arrodillado, / anciano, preferido / que me des el puñado / de esta tierra natal para mi olvido. Pocaterra no guardo rencor a sus enemigos. En 1924 (cuando murió Cipriano Castro) escribió lo siguiente. "Veintiséis años de vergüenza y humillación nacional ¡Descanse en paz el general Cipriano Castro! Es horrible lo que me ocurre, le odié en vida, le combatí, le clavé en la picota de mis libros, y hoy muerto, desde el fondo de mi sangre venezolana, la admiración a su valor, a su energía, a su inteligencia, a haberse hecho a puño propio desde un remoto villorrio perdido en las vueltas de la cordillera sacude mis nervios y cubre su recuerdo con una honda simpatía, con un deseo absurdo de que no hubiese sido lo fue que para no tener que decir lo que dije". Y en ocasión de la muerte de Gómez, en 1936, en visita a la tumba del dictador dijo. A 1
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Crónica Web #221

Discurso de incorporación a la Academia de Historia

Discurso de incorporación a la Academia de Historia
He considerado pertinente tratar un tema relativamente reciente de nuestra historia contemporánea para mi incorporación como miembro correspondiente a esta prestigiosa academia. Los temas de la paz no interesan a la historia parodiando a un ilustre historiador venezolano. Pero el paludismo no es un yema de la paz, es un tema de la guerra, sólo que esta guerra no se libra entre el mismo genero sino entre el hombre y una plaga, y los protagonistas no son militares sino civiles.
Esta batalla estuvo a punto de perderla el ejercito del hombre, e incluso sus bajas fueron incalculables; media Venezuela estaba arrasada por los autores de la malaria, en nuestro Estado Carabobo la situación no era diferente, las muerte sembraba la desesperanza y la tristeza, sin embargo, en un pueblucho, en un apartado rinconcito de este estado se oyeron los primeros disparos químicos que hirieron de muerte a la numerosa legión de diminutos y poderosos enemigos. Sí, honorables académicos se pagó un precio muy alto en las vidas de tantos venezolanos hasta llegar a la victoria final.
Esta victoria final se inició en Morón – pueblo que me honra con ser su cronista - “cuando se disparó la primera descarga contra el general paludismo y su ejercito de puñales amarrillos” parafraseando a nuestro amigo, el poeta José Joaquín Burgos.
Oigamos entonces una breve reseña sobre esta batalla no convencional.
MORON Y EL ENCUENTRO CON EL PALUDISMO

La malaria era una afección esparcida por las tierras bajas de todo el territorio nacional. Desde los llanos de Barinas y Apure hasta el Delta Amacuro, en bocas del Orinoco; desde San Félix de Guayana hasta los Valles de la Cordillera de la Costa, desde la Hoya del Lago de Maracaibo hasta Aragua de Maturín. Eran 600.000 kilómetros cuadrados de zona contaminada de los 914.000 del territorio venezolano. Habían pueblos y ciudades que eran emblemáticos de la Venezuela con malaria como Ortiz, Parapara, el Distrito de Obispos en Barinas ¿Por qué se escogió Morón para el inicio de la lucha antimalárica?
Se podrá afirmar que fue determinante para la selección de Morón durante la fase inicial de la lucha antimalárica la opinión favorable del doctor Enrique Tejera, entonces presidente del Estado Carabobo. Se indicará que la propuesta del doctor Tejera fue respetada por el nuevo gobierno y especialmente por el nuevo presidente del Estado Carabobo, doctor Manuel García, hecho que también es vinculante, pero ¿acaso no estaba todo el estado Carabobo padeciendo, desde principio del siglo XX, la penosa ruina del paludismo?
El doctor Fabián de Jesús Díaz, en su obra “Vida e Historia de la Medicina en la Provincia” (1.966), expresa lo siguiente:
La morbilidad de la zona era comandada por el paludismo, cuyas exacerbaciones anuales solían concluir con la entrada y salida de las lluvias. La insalubridad de la mayoría de los barrios de la ciudad era producto de las aguas estancadas, de la ausencia total de obras de drenaje, pavimentación y colección de aguas fluviales. La acción providente del estado se reducía, casi sistemáticamente, la distribución de sellos y papeletas de quinina.
El arraigo del mal en el territorio carabobeño era tan evidente que en 1.909, el inspector general de higiene pública señala en un informe que “El Paludismo continua produciendo estragos en nuestra población rural” (ibidem). La malaria en Carabobo era la primera causa de muerte, allí estaba la población más afectada según reporta el doctor Díaz, Ahora en su obra Luís Pérez Carreño (1.966):
Se encontraba mayoritariamente en los sectores del sur de Valencia, había una prevalencia de atacados hacia el sur de la ciudad, en los Municipios de Santa Rosa y Candelaria, donde predominaba la maleza, las aguas sin corriente, la vivienda insana, y la insalubridad ambiental. Los mismos factores, así como una igual y hasta mayor incidencia, regía para las parroquias y vecindarios foráneos: Tocuyito, Los Guayos, Flor Amarillo, La Loma, etc.
La propagación de la malaria llegó a producir un estado mental de preocupación permanente extendida en la opinión general de la población, e incluso en los facultativos, que pasaron a diagnosticar como paludismo cualquier otra enfermedad que presentara síntomas parecidos, y no hacerlo era ir contra el sentido común. El paludismo se encontraba larvado o supuestamente estaba latente, o indirectamente vinculado a otras afecciones. El doctor Pérez Carreño manifestó en una oportunidad que:
“El primer día de la pirexia, entre nosotros –lo de rigor, lo práctico- es referir a la malaria el desequilibrio orgánico y desde luego surge la indicación de la quinina; por que pensar en cualquier otra dolencia es siempre aventurado y en muchos casos es peligroso” (ibidem).
Esta es una de las razones por las cuales las estadísticas de la mortalidad por causa del paludismo es aproximada o imprecisa porque muchas muertes que fueron ocasionadas por otras enfermedades se le atribuían a la malaria y como la elaboración de las actas de defunciones eran potestad de los jefes civiles muchas veces los juicios podían haber sido equivocados:
El paludismo hasta marzo de 1.936 era diagnosticado por el jefe civil u otra persona representativa del poder civil. Pocas veces llegaba el diagnostico médico. Y ya sabemos que para personas no profesionales y de no regular cultura, el paludismo representaba un síndrome anémico cualquiera, sea anquilostomatico o de hambre simplemente (Bengoa y Lecanda, 1.980,169).
Y continúa Bengoa y Lecanda con el tema:
Es curioso observar en el medio rural el porcentaje tan enorme de diagnósticos profanos que hacen de mortalidad por paludismo y tisis. Todo enfermo anímico y raquítico (muchas veces de hambre) es diagnosticado de una de esas dos enfermedades. Por todo ello, a partir de marzo de 1.936, en que ya los diagnósticos eran mayormente de responsabilidad médica bajó tanto la mortalidad por paludismo (ibidem).
No es del todo cierto que a partir de 1.936 sean los médicos o, en el caso del paludismo sea la División de Malariología los que certifiquen las causas de la mortalidad; sobre todo en los pueblos del interior de la república continuaron los jefes civiles haciendo los diagnósticos hasta bien entrado el siglo XX, pudiéndose afirmar que estos siguieron en su labor de diagnósticos sobre todo en los sectores rurales, y sí la mortalidad de los registros de la División de Malariología (1.936), como apunta Bengoa y Lecanda, entonces los resultados no son imputables a diagnósticos errados sino a la verdadera acción emprendida por los erradicadores de la malaria.
El espacio geográfico de Puerto Cabello fue históricamente muy afamado por sus infecciones palúdicas. El General Rafael Urdaneta en 1.813 y el General Páez en 1.822, se quejaban por las menguas de sus ejércitos a consecuencia de las “pestes de calenturas endémicas” o “fiebres malignas”.
LA ENFERMEDAD DE LA COSTA
Al oeste de la ciudad de Puerto Cabello se encuentra el pueblo de Morón. Codazzi, en la segunda mitad del siglo XIX refiere que “tan sólo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy” (1.960, 393). El sector de Morón ya era reconocido y no precisamente por buenas referencias, el paludismo era el atributo de la costa: “en los suburbios de Puerto Cabello se practica un poblamiento basado en la extracción de sal. Las principales salinas se extienden al oeste de la ciudad. Son áreas malsanas y los salineros están agobiados por el paludismo denominado en esta comarca enfermedad de la costa” (Cunill Grau, 1.987,348). De tal manera que también en la zona de Morón el paludismo era “histórico” ya que tenía una vieja tradición en el área desde tiempos desconocidos favorecido por las condiciones ambientales de clima y topografía. En Morón convergieron una serie de factores como el que explica el cronista Marín: “en cuanto a Morón, el caso es explicable, tierras bajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para la proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. El mal se iba intensificando en forma implacable. No había manera de evitarlo” (1.971,25)
Es pertinente continuar con las palabras casi dramáticas del cronista Marín, pero que en realidad pintaban un cuadro de desesperación y angustia:
Se había roto el equilibrio ecológico: el número de sus defunciones era superior al de sus nacimientos. La muerte estaba en acecho por todas partes. Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, esta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un futuro cada vez más tenebroso, algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aún cuando para esto tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre. En esto no hay exageración alguna. El cuadro era sobrio. La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo. Era tanto como decir desolación y muerte (Ibidem).
Las aseveraciones de Marín son muy respetables, pero es importante analizar algunas apreciaciones de la cita del cronista Marín en la búsqueda de mayor objetividad.
El cenco oficial de 1.941, anterior a la aplicación del DDT en Morón, denota un decrecimiento de su población. De 1.933 habitantes (censo de 1.936) la población se redujo a 1.795, es decir perdió 138 habitantes (7,13%) en cinco años. Se diría que el porcentaje es insignificante sino fuera porque la población en general aumentó en ese quinquenio; en el país se incrementó en 486.424 venezolanos, en Carabobo en 19.315 personas. En todos los distritos del Estado Carabobo creció, excepto en Puerto Cabello, donde decreció y específicamente en Morón ¿Cuál fue la causa de la baja de la población Móronense? Probablemente debido a las muertes por malaria y a las consecuentes emigraciones.
Los libros de defunciones de Morón fueron consultados en la prefectura de la localidad para verificar el número de Muertes, la edad de los difuntos y la causa de la muerte. En relación a los registros de las causas de las muertes en realidad no están avalados por profesionales de la medicina y se ha tomado el criterio que aquellas muertes reseñadas como “fiebre”, “fiebre cerebral”, “fiebre biliosa”, etc. Se han incluido como decesos palúdicos por corresponderse estas descripciones con los síntomas más aparentes de la malaria, aunque ello puede inducir al error debido a que otras enfermedades también pueden presentar esta pirexia.
En el quinquenio, (1.936-1.941) el número de defunciones en Morón (355) supera al de nacimientos (335) y del total de ellas el 45 por ciento (161) murieron de paludismo, es decir, de cada dos personas uno moría por ese mal. La curva de las defunciones se cruza con la de nacimientos en 1.940, sigue en alza en 1.941 para colocarse por debajo de los nacimientos en 1.942 y 1.943, vuelve a ascender en 1.944 superando de nuevo las defunciones a los nacimientos. En 1.940 ocurrió la diferencia más sustancial a favor de la mortalidad (91 a 41), en el mismo año las muertes por paludismo (48) es superior al total de nacimientos (41).
Otro elemento que hay que considerar es que en Morón como área endémica, los decesos por paludismo recaen fundamentalmente sobre los individuos con menor capacidad de memoria inmunológica, es decir en aquellas que no han tenido tiempo de adquirirla, en este caso en los infantes. En el segmento 1.936-1945 la mortalidad en los menores de diez años es sumamente alta, la mitad de los difuntos son niño. Proporcionalmente, en el decenio 1.940-1.950, el 53,5 por ciento del total de las personas murieron antes de los diez años, con una mayor suma en los menores de tres años de edad. Fallecían un promedio de treinta y dos niños anuales. De esa alta mortalidad infantil murieron de paludismo en el lapso, 1.936-1.941, el 49,76 por ciento del total general de las defunciones por causa de la malaria el 61,27 por ciento eran niños menores de 10 años.
Una cantidad importante de personas abandonaron el lugar por temor a contraer la enfermedad o fueron tras la búsqueda de mejorar sus condiciones materiales de vida, aquí dejaron el terruño que no les ofrecía perspectivas de progreso por el abatimiento económico de la zona, aunque ello significara romper con los vínculos afectivos como bien lo dijo el cronista Marín, resulta ilustrativo una anécdota del poeta Gottberg:
Otro peón contaba la experiencia de un ganadero de Guarico que regresaba para el hato El Punzón, después de un tiempo en Caracas. Llegado a una que fuere una población floreciente, quizás Ortiz, ya en el atardecer de una pesada jornada de viaje, halló el pueblo desierto. Solo encontró un anciano en el quicio de una puerta. Cuando el viajero le preguntó que había sucedido en el pueblo, el otro, sacando fuerza de la tristeza le respondió: la gente se fue huyéndole al paludismo y los que se quedaron por que se murieron - y que hace usted allí.- esperando la muerte. Contestó, fatalista el vecino (1.987,32)
No puede estar alegre alguien que este esperando la muerte ni otros cuyo medio social sea la desolación y la tragedia. Los 1.975 habitantes que tenía Morón en 1.941, según el censo oficial, se redujeron a 800, datos del cronista Marín. Para el año de 1.945, fecha del rociamiento del DDT, la población bajó a 311 de acuerdo a las palabras de Berti (1.997) “su población 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijados”, no es posible tener una cifra oficial de los habitantes de Morón para 1.945, pues es sabido que después del censo de 1.941, se realizó el de 1.950, cinco años después del rociamiento. Sin embargo, es seguro que la población siguió descendiendo en el periodo de 1.942-1.945, aunque las cuotas de natalidad y mortalidad del sector, no ofrecen una diferencia holgada y es solo en 1.944 cuando las defunciones exceden los nacimientos en un número de 18 personas. Para llegar a las sumas poblacionales que aportan Marín (800) y Berti (311) hubo que producirse una emigración en masa de mórenses hacia otros lugares.
Lamentablemente los libros de defunciones consultados en la prefectura de Morón, no contienen los motivos de las muertes de los fallecidos entre 1.942 y 1.946, porque allí se hubiese podido conocer el grado de incidencia malárica en esos cuatro años. Al no tener valores específicos de ese periodo se deben tomar forzosamente los informes disponibles. El paludismo ha debido ser en Morón tan grave en los años que preceden la utilización del insecticida, puesto que de lo contrario no se hubiese seleccionado este pueblo a nivel nacional existiendo otras localidades dramáticamente afectadas por el mal. Es por ello que se debe buscar el alcance y las características de la enfermedad; Berti, en cuanto a Morón señala:
Se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela… existían las tres especies de parásitos causantes de la malaria: maligna o “económica”, benigna y cuartana; bazos grandes con índices esplénicos del 99%. De cada mil personas morían 49 por años… (había) una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos (1.997, 48).
Morón compuesto por ranchos de paja y bahareque rodeados de estanques de agua y lagunas por todas partes y un medio social miserable constituía un foco formidable para la proliferación de los zancudos transmisores, convirtiendo así el poblado en un núcleo de endemia palúdica. La localidad Móronense estaba casi al borde del colapso en el primer lustro de la década de los cuarenta, la muerte rondaba en los caminos y en las casas dispersas sus moradores acusaban el martirio de este mal.
De manera pues que había que empezar por Morón la campaña dedetizadora que pondría fin al paludismo en Venezuela.
La organización del evento programado para el día dos de diciembre estuvo a cargo del Ingeniero Gerardo González, jefe del servicio de fomento anti-malarico dependencia de la sección de ingeniería antimalarica de la división de malariología.
La cuadrilla número uno era la encargada de ejecutar el primer rociamiento en un rancho del pueblo de Morón. Esta cuadrilla era comandada por Levi Borges, el primer guarda jefe, y José Manuel Contreras, el guarda – operador; además formaban parte de esta cuadrilla los rociadores Francisco Solórzano, Valentín Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
Ese dos de diciembre era día domingo, era un día de feria para Venezuela. Porque cuando “Levi Borges : Guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palmas, en el Municipio Moró, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones” (Gottberg, 1.987, 56).
El primer rancho rociado con DDT por la cuadrilla número uno era de Melecio Castillo y María Pacheco, para ello se utilizó el DDT de grado técnico al 100 por ciento y polvo humedecido al 50 por ciento. El rociamiento debía ser completo y muy cuidadoso, lo suficientemente rociada la vivienda con el insecticida para que la acción residual durara por el tiempo previsto; debían hacerse nuevos rociamientos cada tres meses.
Estuvieron presentes en este hito de la historia contemporánea de Venezuela, aparte de los ya nombrados, las siguientes personalidades: El doctor Arnoldo Gabaldón, el Ingeniero Arturo Luís Berti, el doctor Manuel García, presidente del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, presidente del estado Guarico, el doctor Manuel Salvador Barreto, malariólogo de Puerto Cabello, el doctor Lacenio Guerrero, medico jefe de la zona II de Malariología del estado Carabobo, el Ingeniero Rafael Sardi y el doctor Antonio Gómez Marcano de la sección de actividades médicas.
En el lugar donde se encontraba el rancho desvencijado rociado con DDT se construyó unas décadas después. – Inaugurado el dos de diciembre de 1.955 – un obelisco con un redondel de piedra donde yace al pie del mismo en una cama también de piedra, un Anópheles muerto construido en metal. Este monumento fue construido por iniciativa del Club de Leones de Valencia.
Desde el primer rociamiento en Morón “se pasó a 55 cuadrillas en 1.948 y a 96 en 1.952, efectuando un considerable número de rociamientos intradomiciliario; en efecto, durante el periodo de 1.945 – 1.994 fueron realizados un total de 24.121 rociamientos” (Guerrero y Borges, 1.995, 11).
La acción de los deditazadores se extendió de Carabobo al Estado Aragua, de allí pasó a otras zonas de fuerte incidencia palúdica como las tierras regadas por el Río Orinoco. En 1.947 el rociamiento se llevó a cabo en el extenso territorio comprendido entre Puerto Ayacucho y la desembocadura del Orinoco en el actual Estado Delta Amacuro.
SEÑORES

MUCHAS GRACIAS…………….

BIBLIOGRAFIA

Bengoa y Lecanda, J. M. (1.980). MEDICINA SOCIAL EN EL MEDIO RURAL VENEZOLANO. (Reedición de la versión original de 1.940) Valencia. Universidad de Carabobo. Facultad de Ciencias de la Salud.
Berti, L. A. (1.997). ARNOLDO GABALDON. Caracas. Ediciones del Congreso de la República, Imprenta Nacional.
Codazzi, A. (1.960). OBRAS ESCOGIDAS. Caracas. Ediciones del Ministerio de Educación. Biblioteca Venezolana de Cultura. Dirección de Cultura y Bellas artes.
Cunill Grau, P. (1.987). GEOGRAFIA DEL POBLAMIENTO VENEZOLANO EN EL SIGLO XIX. Caracas. Ediciones de la Presidencia de la República.
Díaz, F. (1.966). Dr. LUIS PEREZ CARREÑO. (1.866 – 1.966). Valencia. Publicaciones del Concejo Municipal de Valencia. Talleres gráficos de París en América, S. A.
________ (1.966) VIDA E HISTORIA DE LA MEDICINA EN LA PROVINCIA. Ediciones del Ejecutivo del Estado Carabobo.
Gottberg, C. (1.987). IMAGEN Y HUELLA DE ARNOLDO GABALDON. Caracas. Editorial INTERFUNDACIONES.
Guerrero, L. y Borges. (1.998). ARNOLDO GABALDON, UN PROCER CIVIL. Maracay. Editorial El Aragüeño.
Marín, A. (1.971). MORON AVE FENIX DE CARABOBO. Valencia. Ediciones de la PETROQUIMICA.
O. C. E. I. CENSO GENE
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Crónica Web #444

Libro Crónicas desde Morón - El Obelisco del Zancudo Muerto

Libro Crónicas desde Morón - El Obelisco del Zancudo Muerto
En este monumento enclavado en pleno corazón de Morón, su forma es de aguja piramidal, como todos los obeliscos; no es de mucho grosor y posee una altura aproximada de 10 metros, en su cúspide ostenta una especie de faro que nunca está encendido, al pie del monolito yace el cuerpo metálico de un zancudo, se mantiene inerte sobre un mesón empedrado; toda la obra está circundada por una carnada de piedras dispuestas en forma de barrera; adheridas al obelisco se encuentran varias placas en conmemoración de la lucha antimalárica iniciada en Morón el 2 de diciembre de 1945.
La idea del monumento fue concebida por Don Ramón Chazzim (valenciano), quien propuso al Club de Leones de Valencia la construcción de dicho monumento para conmemorar los diez años de la primera rociada del DDT en Venezuela. La proposición fue aprobada por todos los miembros del club y se procedió a la fabricación de la pieza (un zancudo muerto) y a la obra en general, se consideró que era el "mejor testimonio para recordar a las generaciones futuras que en el pueblo de Morón se había librado la primera batalla definitiva para la destrucción del paludismo".
Cuando ya la pieza del zancudo muerto estaba fundida en bronce se recibió una proposición del Dr. Enrique Tejera quien sustentaba que era preferible presentar un zancudo aparentemente vivo que estuviera picando a una piedra como símbolo de la derrota definitiva del mosquito transmisor del paludismo. Esta proposición fue aceptada pero ya el zancudo muerto estaba listo y no se podía echar para atrás. El monumento fue inaugurado el 2 de diciembre de 1955 en el sitio donde se encontraba el primer rancho de paja rociado con DDT (aunque mi amiga Ramona Pacheco sostiene que no fue allí sino que fue en un rancho ubicado donde se encuentra el actual restaurante Venezuela).
El monumento fue entregado mediante acta, por el presidente del Club de Leones de Valencia, Sr. Pedro J. Perdomo al presidente del Concejo Municipal de Puerto Cabello. Sr., Miguel Urbano Taylor. La placa fue develada por la señorita Mimma Perdomo (reina del Club de Leones Valencia) en presencia del Dr. Amoldo Gabaldón (el procer de la lucha antimalánca en Venezuela), la cinta de inauguración fue cortada por Pedro J. Perdomo y se encontraba además en el acto monseñor Victor Julio Arocha, quien bendijo al monumento; Don Ramón Chazzim (ideólogo de la obra); el Dr. Arturo Luis Berti; el cronista de valencia, Don Alfonso Marín; el Dr. Gilberto Arellano y otros. ¿Qué significación tiene el obelisco del zancudo muerto para los morenses de hoy? Algunos no le dan ninguna importancia, para otros no significa nada o simplemente un adorno o un elemento decorativo.
¿Cómo venerar un animal que hizo tanto daño? Lo que se venera no es el animal que en este caso es el zancudo, lo que se venera es aquel ejército de valerosos hombres como Gabaldón, Tejera y Berti a la cabeza que lograron erradicar la plaga que azotaba a los venezolanos y que mataba a niños, jóvenes y ancianos por igual, por eso es que cuando Levi Borges -guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores- llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones, lo que haría decir a Arturo Uslar Pietri que "La transformación social y económica que estaba sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo sino en gran parte de la Venezuela sin malaria... Extraordinaria hazaña realizada por los venezolanos para Venezuela " (1)
Los venezolanos somos propicios a recordar sólo los hechos heroicos, las guerra y las batallas y olvidar las acciones de la sociedad civil aunque las victorias hayan sido más grandes que aquellas. La lucha contra el paludismo fue un hecho heroico, el esfuerzo, la constancia, la capacitación, el amor al prójimo, todo ello fue indispensable para ganarle la batalla al general Paludismo, enemigo invisible que destruía a mansalva a nuestros compatriotas, pues, a este enemigo se le venció ¿No son héroes acaso Gabaldón, Tejera Berti y otros miles de venezolanos que salvaron a su patria?
Este proceso se inició en Morón, y antes de la aplicación del DDT el cuadro de Morón era así: "Para 1945 la población se había reducido a 800 habitantes. Y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un porvenir cada vez más tenebroso, y algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aun cuando para estos tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaba al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre" (2)
Morón es hoy en día una pujante zona industrial con casi 80.000 habitantes en contraposición de aquellos que tenía en 1945. Esto no es obra del azar, es obra de estos venezolanos que hemos mencionado y que todavía, para los que amamos nuestro pasado nos sentimos en deuda con ellos.
(1) Imagen y Huella de Arnoldo Gabaldón. Publicaciones Intevep S.A. (2) Marín Alfonso: "Morón Ave Fénix de Carabobo".
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Crónica Web #479

Libro Crónicas desde Morón - Una Nomenclatura para Morón

Libro Crónicas desde Morón - Una Nomenclatura para Morón
En virtud del crecimiento de las ciudades se hace necesario el ordenamiento interno de las mismas. Las ciudades son como los seres vivos, nacen, se desarrollan y mueren. El crecimiento económico, social e institucional se refleja en su ordenamiento urbanístico. El tiempo va dejando atrás las viejas y obsoletas callejuelas sin ningún valor arquitectónico o histórico, el sentido del progreso va a imprimir una nueva fisonomía a los pueblos, lo que antes era un camino o calle real hoy es una amplia avenida, la vieja hacienda de cacao hoy es una populosa urbanización, la palúdica ciénaga se ha convertido en un barrio o en un centro comercial, el chipóse rancho de paja o de bahareque se transformó en un elegante edificio. Sin duda que la actividad agrícola y pastoril son necesarias para las comunidades, pero al ser desplazadas por el espacio urbano se reubicarán en lugares vocacionalmente estratégicos.
Morón es un pueblo en pleno desarrollo, aunque institucionalmente muestra sus debilidades por la carencia en su seno de importantes dependencias públicas (no tiene Diex, Cantv, PTJ, no tiene autonomía policial, etc., etc.). Sin embargo, el impulso industrial unido a fuertes inversiones privadas ha acrecentado las exigencias y demandas por un espacio mejor estructurado, por una modernización de los anacrónicos elementos que componen la ciudad. Uno de estos elementos que necesitan actualizarse, a mi manera de ver, es la nomenclatura, señalización o flechado de las principales calles del municipio Mora, que aparte de ordenar el tránsito automotor en el centro de la ciudad y principales urbanizaciones, aliviaría (para el que no es moronense o tenga residenciado pocos años aquí) la tarea harto difícil de encontrar una dirección exacta en Morón, para el visitante esta tarea se convierte en un vía crucis o en un "mensaje a García".
Ejemplos tenemos de sobra en el país de ciudades bien ordenas y bien nomenclaturadas (Barquisimeto, etc.). toda ciudad que se precie de serlo debe coadyuvar a la rotulación y numeración clara y concisa de sus calles, avenidas, inmuebles que conjuntamente con el ornato le dan verdadera imagen y consideración de tales. Esta tarea, por supuesto, es potestad del ente rector de la ciudad, como es la municipalidad, tal como lo establece la Ley Orgánica del Régimen Municipal en su artículo 36, numeráis.
La tarea a simple vista parece fácil, pero no lo es. No se trata de enviar una cuadrilla de trabajadores a colocar en las esquinas de cada calle plaquetas de metal con nombres y números, evidentemente no es una actividad aleatoria sino que más bien se requiere un estudio previo que unifique criterios técnicos con los históricos, que cada calle al rotularse sea el compendio de sus dimensiones físicas (ubicación, medidas, etc.) con las condiciones económicas (flujo vehicular o peatonal, asentamiento comercial, industrial, de servicios, etc.) y con la visión histórica de la localidad, o mejor dicho, que los epónimos de las calles tengan consonancia histórica con la magnitud de éstas y viceversa.
Indudablemente que nuestra historia patria es una sola, nuestros proceres son patrimonio de todos los venezolanos, de allí que sean comunes a todas las ciudades y pueblos del país, calles con nombre de Bolívar, Miranda, Páez, etc. Pero también cada localidad o estado se diferencia de otros porque su nomenclatura de las calles expresa en conjunto un pedazo de su historia local regional, o el nombre de quienes la llevaron a cabo. Por ejemplo, es inaudito que en Morón no exista una calle o avenida con el nombre del Libertador Simón Bolívar ni de otros proceres de la Batalla de Carabobo; tampoco existe una calle con el nombre de la Federación, ni de sus protagonistas: Juan Crisóstomo Falcón, Juan José Mora, José Félix Mora. Igualmente deberían tomarse en cuenta a la hora de esta nomenclatura de las calles los nombres de quienes erradicaron el paludismo del área. Debería entonces destacarse los nombres de Amoldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Luis Berti y Manuel García. Más recientemente, de los pioneros y prohombres que se han destacado en los diferentes quehaceres en el ámbito regional o municipal, en el oficio de las artes, el deporte, empresarial, etc.
Como siempre, opino que deben suprimirse los nombres de algunas calles de Morón o ser cambiados por otros de mayor relevancia.
El polvo amarillento del tiempo las ha cubierto y es necesario revitalizarlas con el barniz del nuevo amanecer. La antigua Calle Real o Calle Comercio no tiene razón de seguirse llamando así, porque no es calle del comercio ni nunca lo ha sido. Deberían modificarse los nombres de las calles La Paz, San José, Ayacucho y darles a las principales avenidas y calles de las nuevas urbanizaciones locales, sus respectivos nombres.
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Crónica Web #255

JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009

JUEVES 26 DE FEBRERO DE 2009
El próximo domingo primero de marzo se estarán cumpliendo cien años del nacimiento del gran venezolano, prócer civil, Dr. Arnaldo Gabaldon ya que había nacido en una fecha como esa en la ciudad de Trujillo en el año de 1909. Hijo único de Don Joaquín Gabaldon Iragorri y de Doña Virginia Carrillo Márquez; su padre un hacendado de prospera posición económica y su madre es una distinguida dama de la sociedad trujillana.
Tenia 15 años de edad cuando ingresó en 1924 a la Universidad Central de Venezuela para estudiar medicina. En 1928 se titula Bachiller en Filosofía, inmediatamente entra como interno al Hospital Vargas de Caracas hasta 1930, ocupa un cargo en el laboratorio de bacteriología y parasitología que estaba bajo la dirección del Dr. Enrique Tejera. Luego fue ascendido a bacteriólogo al graduarse de Doctor en Ciencias Medicas en 1930.
En 1931 viajo a Europa, específicamente a Alemania e Italia. Ingresa al instituto de enfermedades tropicales de Hamburgo, y en Roma incursiona en la estación experimental para la lucha contra la malaria, realiza trabajo de campo en la región pontina y en Cerdeña. En 1932 regresa al país y decide ocuparse del cargo de medico de sanidad en el estado Apure.
El Dr. Gabaldon vuelve a marcharse al exterior en la búsqueda de mayor preparación científica para luchar contra la malaria; esta vez llegó a Estados Unidos, becado por la fundación rockefeller, a realizar un postgrado en la escuela de salud publica de la universidad de Johns Hopkins donde egresa en el año de 1935 con el titulo de “Doctor en Ciencias de Higiene”. De esta universidad pasó un tiempo en instituto Rockefeller en Nueva York a realizar estudios sobre la malaria en los monos.
Este periodo de formación de Gabaldon coincide con la permanencia en el poder del dictador Juan Vicente Gómez quien no simpatizaba con la familia del científico ya que en una ocasión el padre de éste había sido preso político del hombre de la mulera. Era comprensible que para el doctor Gabaldon resultase incomodo trabajar para este régimen, sin embargo, Arnoldo siempre guardó reserva y discreción ante este hecho y se cuidó de expresar públicamente sus opiniones políticas.
A la muerte de Gómez y estando aun Gabaldon en el exterior recibe un telegrama firmado por el nuevo Presidente de la Republica Eleazar López Contreras invitándolo a formar parte de la plantilla de médicos al servicio del estado venezolano. En 1936 se crea el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social y también la dirección especial de malariologia siendo su primer director el Dr. Arnaldo Gabaldon.
El Dr. Gabaldon fu Ministro de Sanidad y Asistencia Social (1959-1966) y su nombre siempre estuvo en el ambiente como visible candidato a la presidencia de la Republica, cosa a la que siempre se negó por no estar de acuerdo con las imposiciones y exigencias de las camarillas políticas. Fiel a sus principios llevó una vida digna, honorable y modesta que lo han hecho uno de los mejores venezolanos de su tiempo. Expiró en primero de septiembre de 1990.
El Consejo Municipal, la Dirección del Cronista Municipal conjuntamente con los miembros de la academia de la historia del estado Carabobo han preparado un acto para conmemorar el centenario de este ilustre venezolano el cual se llevará a cabo este domingo en la Plazoleta Arnoldo Gabaldon y en las instalaciones del Ateneo de Morón, ambas ubicadas en las Colinas de Pequiven, al lado del Seguro Social de Morón.
A través de esta columna quiero invitar a las instituciones para que ofrendan ante el busto de este prócer civil, pero también a las personalidades y al pueblo en general que se hagan presentes para tertuliar con la vida y obra de este científico erradicador de la malaria en Venezuela, y especialmente en Morón, donde se le admira y se le recuerda como un hijo adoptivo.
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Crónica Web #278

Discurso de incorporación a la Academia de Historia

Discurso de incorporación a la Academia de Historia
He considerado pertinente tratar un tema relativamente reciente de nuestra historia contemporánea para mi incorporación como miembro correspondiente a esta prestigiosa academia. Los temas de la paz no interesan a la historia parodiando a un ilustre historiador venezolano. Pero el paludismo no es un yema de la paz, es un tema de la guerra, sólo que esta guerra no se libra entre el mismo genero sino entre el hombre y una plaga, y los protagonistas no son militares sino civiles.
Esta batalla estuvo a punto de perderla el ejercito del hombre, e incluso sus bajas fueron incalculables; media Venezuela estaba arrasada por los autores de la malaria, en nuestro Estado Carabobo la situación no era diferente, las muerte sembraba la desesperanza y la tristeza, sin embargo, en un pueblucho, en un apartado rinconcito de este estado se oyeron los primeros disparos químicos que hirieron de muerte a la numerosa legión de diminutos y poderosos enemigos. Sí, honorables académicos se pagó un precio muy alto en las vidas de tantos venezolanos hasta llegar a la victoria final.
Esta victoria final se inició en Morón – pueblo que me honra con ser su cronista - “cuando se disparó la primera descarga contra el general paludismo y su ejercito de puñales amarrillos” parafraseando a nuestro amigo, el poeta José Joaquín Burgos.
Oigamos entonces una breve reseña sobre esta batalla no convencional.
MORON Y EL ENCUENTRO CON EL PALUDISMO

La malaria era una afección esparcida por las tierras bajas de todo el territorio nacional. Desde los llanos de Barinas y Apure hasta el Delta Amacuro, en bocas del Orinoco; desde San Félix de Guayana hasta los Valles de la Cordillera de la Costa, desde la Hoya del Lago de Maracaibo hasta Aragua de Maturín. Eran 600.000 kilómetros cuadrados de zona contaminada de los 914.000 del territorio venezolano. Habían pueblos y ciudades que eran emblemáticos de la Venezuela con malaria como Ortiz, Parapara, el Distrito de Obispos en Barinas ¿Por qué se escogió Morón para el inicio de la lucha antimalárica?
Se podrá afirmar que fue determinante para la selección de Morón durante la fase inicial de la lucha antimalárica la opinión favorable del doctor Enrique Tejera, entonces presidente del Estado Carabobo. Se indicará que la propuesta del doctor Tejera fue respetada por el nuevo gobierno y especialmente por el nuevo presidente del Estado Carabobo, doctor Manuel García, hecho que también es vinculante, pero ¿acaso no estaba todo el estado Carabobo padeciendo, desde principio del siglo XX, la penosa ruina del paludismo?
El doctor Fabián de Jesús Díaz, en su obra “Vida e Historia de la Medicina en la Provincia” (1.966), expresa lo siguiente:
La morbilidad de la zona era comandada por el paludismo, cuyas exacerbaciones anuales solían concluir con la entrada y salida de las lluvias. La insalubridad de la mayoría de los barrios de la ciudad era producto de las aguas estancadas, de la ausencia total de obras de drenaje, pavimentación y colección de aguas fluviales. La acción providente del estado se reducía, casi sistemáticamente, la distribución de sellos y papeletas de quinina.
El arraigo del mal en el territorio carabobeño era tan evidente que en 1.909, el inspector general de higiene pública señala en un informe que “El Paludismo continua produciendo estragos en nuestra población rural” (ibidem). La malaria en Carabobo era la primera causa de muerte, allí estaba la población más afectada según reporta el doctor Díaz, Ahora en su obra Luís Pérez Carreño (1.966):
Se encontraba mayoritariamente en los sectores del sur de Valencia, había una prevalencia de atacados hacia el sur de la ciudad, en los Municipios de Santa Rosa y Candelaria, donde predominaba la maleza, las aguas sin corriente, la vivienda insana, y la insalubridad ambiental. Los mismos factores, así como una igual y hasta mayor incidencia, regía para las parroquias y vecindarios foráneos: Tocuyito, Los Guayos, Flor Amarillo, La Loma, etc.
La propagación de la malaria llegó a producir un estado mental de preocupación permanente extendida en la opinión general de la población, e incluso en los facultativos, que pasaron a diagnosticar como paludismo cualquier otra enfermedad que presentara síntomas parecidos, y no hacerlo era ir contra el sentido común. El paludismo se encontraba larvado o supuestamente estaba latente, o indirectamente vinculado a otras afecciones. El doctor Pérez Carreño manifestó en una oportunidad que:
“El primer día de la pirexia, entre nosotros –lo de rigor, lo práctico- es referir a la malaria el desequilibrio orgánico y desde luego surge la indicación de la quinina; por que pensar en cualquier otra dolencia es siempre aventurado y en muchos casos es peligroso” (ibidem).
Esta es una de las razones por las cuales las estadísticas de la mortalidad por causa del paludismo es aproximada o imprecisa porque muchas muertes que fueron ocasionadas por otras enfermedades se le atribuían a la malaria y como la elaboración de las actas de defunciones eran potestad de los jefes civiles muchas veces los juicios podían haber sido equivocados:
El paludismo hasta marzo de 1.936 era diagnosticado por el jefe civil u otra persona representativa del poder civil. Pocas veces llegaba el diagnostico médico. Y ya sabemos que para personas no profesionales y de no regular cultura, el paludismo representaba un síndrome anémico cualquiera, sea anquilostomatico o de hambre simplemente (Bengoa y Lecanda, 1.980,169).
Y continúa Bengoa y Lecanda con el tema:
Es curioso observar en el medio rural el porcentaje tan enorme de diagnósticos profanos que hacen de mortalidad por paludismo y tisis. Todo enfermo anímico y raquítico (muchas veces de hambre) es diagnosticado de una de esas dos enfermedades. Por todo ello, a partir de marzo de 1.936, en que ya los diagnósticos eran mayormente de responsabilidad médica bajó tanto la mortalidad por paludismo (ibidem).
No es del todo cierto que a partir de 1.936 sean los médicos o, en el caso del paludismo sea la División de Malariología los que certifiquen las causas de la mortalidad; sobre todo en los pueblos del interior de la república continuaron los jefes civiles haciendo los diagnósticos hasta bien entrado el siglo XX, pudiéndose afirmar que estos siguieron en su labor de diagnósticos sobre todo en los sectores rurales, y sí la mortalidad de los registros de la División de Malariología (1.936), como apunta Bengoa y Lecanda, entonces los resultados no son imputables a diagnósticos errados sino a la verdadera acción emprendida por los erradicadores de la malaria.
El espacio geográfico de Puerto Cabello fue históricamente muy afamado por sus infecciones palúdicas. El General Rafael Urdaneta en 1.813 y el General Páez en 1.822, se quejaban por las menguas de sus ejércitos a consecuencia de las “pestes de calenturas endémicas” o “fiebres malignas”.
LA ENFERMEDAD DE LA COSTA
Al oeste de la ciudad de Puerto Cabello se encuentra el pueblo de Morón. Codazzi, en la segunda mitad del siglo XIX refiere que “tan sólo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy” (1.960, 393). El sector de Morón ya era reconocido y no precisamente por buenas referencias, el paludismo era el atributo de la costa: “en los suburbios de Puerto Cabello se practica un poblamiento basado en la extracción de sal. Las principales salinas se extienden al oeste de la ciudad. Son áreas malsanas y los salineros están agobiados por el paludismo denominado en esta comarca enfermedad de la costa” (Cunill Grau, 1.987,348). De tal manera que también en la zona de Morón el paludismo era “histórico” ya que tenía una vieja tradición en el área desde tiempos desconocidos favorecido por las condiciones ambientales de clima y topografía. En Morón convergieron una serie de factores como el que explica el cronista Marín: “en cuanto a Morón, el caso es explicable, tierras bajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para la proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. El mal se iba intensificando en forma implacable. No había manera de evitarlo” (1.971,25)
Es pertinente continuar con las palabras casi dramáticas del cronista Marín, pero que en realidad pintaban un cuadro de desesperación y angustia:
Se había roto el equilibrio ecológico: el número de sus defunciones era superior al de sus nacimientos. La muerte estaba en acecho por todas partes. Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, esta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un futuro cada vez más tenebroso, algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aún cuando para esto tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre. En esto no hay exageración alguna. El cuadro era sobrio. La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo. Era tanto como decir desolación y muerte (Ibidem).
Las aseveraciones de Marín son muy respetables, pero es importante analizar algunas apreciaciones de la cita del cronista Marín en la búsqueda de mayor objetividad.
El cenco oficial de 1.941, anterior a la aplicación del DDT en Morón, denota un decrecimiento de su población. De 1.933 habitantes (censo de 1.936) la población se redujo a 1.795, es decir perdió 138 habitantes (7,13%) en cinco años. Se diría que el porcentaje es insignificante sino fuera porque la población en general aumentó en ese quinquenio; en el país se incrementó en 486.424 venezolanos, en Carabobo en 19.315 personas. En todos los distritos del Estado Carabobo creció, excepto en Puerto Cabello, donde decreció y específicamente en Morón ¿Cuál fue la causa de la baja de la población Móronense? Probablemente debido a las muertes por malaria y a las consecuentes emigraciones.
Los libros de defunciones de Morón fueron consultados en la prefectura de la localidad para verificar el número de Muertes, la edad de los difuntos y la causa de la muerte. En relación a los registros de las causas de las muertes en realidad no están avalados por profesionales de la medicina y se ha tomado el criterio que aquellas muertes reseñadas como “fiebre”, “fiebre cerebral”, “fiebre biliosa”, etc. Se han incluido como decesos palúdicos por corresponderse estas descripciones con los síntomas más aparentes de la malaria, aunque ello puede inducir al error debido a que otras enfermedades también pueden presentar esta pirexia.
En el quinquenio, (1.936-1.941) el número de defunciones en Morón (355) supera al de nacimientos (335) y del total de ellas el 45 por ciento (161) murieron de paludismo, es decir, de cada dos personas uno moría por ese mal. La curva de las defunciones se cruza con la de nacimientos en 1.940, sigue en alza en 1.941 para colocarse por debajo de los nacimientos en 1.942 y 1.943, vuelve a ascender en 1.944 superando de nuevo las defunciones a los nacimientos. En 1.940 ocurrió la diferencia más sustancial a favor de la mortalidad (91 a 41), en el mismo año las muertes por paludismo (48) es superior al total de nacimientos (41).
Otro elemento que hay que considerar es que en Morón como área endémica, los decesos por paludismo recaen fundamentalmente sobre los individuos con menor capacidad de memoria inmunológica, es decir en aquellas que no han tenido tiempo de adquirirla, en este caso en los infantes. En el segmento 1.936-1945 la mortalidad en los menores de diez años es sumamente alta, la mitad de los difuntos son niño. Proporcionalmente, en el decenio 1.940-1.950, el 53,5 por ciento del total de las personas murieron antes de los diez años, con una mayor suma en los menores de tres años de edad. Fallecían un promedio de treinta y dos niños anuales. De esa alta mortalidad infantil murieron de paludismo en el lapso, 1.936-1.941, el 49,76 por ciento del total general de las defunciones por causa de la malaria el 61,27 por ciento eran niños menores de 10 años.
Una cantidad importante de personas abandonaron el lugar por temor a contraer la enfermedad o fueron tras la búsqueda de mejorar sus condiciones materiales de vida, aquí dejaron el terruño que no les ofrecía perspectivas de progreso por el abatimiento económico de la zona, aunque ello significara romper con los vínculos afectivos como bien lo dijo el cronista Marín, resulta ilustrativo una anécdota del poeta Gottberg:
Otro peón contaba la experiencia de un ganadero de Guarico que regresaba para el hato El Punzón, después de un tiempo en Caracas. Llegado a una que fuere una población floreciente, quizás Ortiz, ya en el atardecer de una pesada jornada de viaje, halló el pueblo desierto. Solo encontró un anciano en el quicio de una puerta. Cuando el viajero le preguntó que había sucedido en el pueblo, el otro, sacando fuerza de la tristeza le respondió: la gente se fue huyéndole al paludismo y los que se quedaron por que se murieron - y que hace usted allí.- esperando la muerte. Contestó, fatalista el vecino (1.987,32)
No puede estar alegre alguien que este esperando la muerte ni otros cuyo medio social sea la desolación y la tragedia. Los 1.975 habitantes que tenía Morón en 1.941, según el censo oficial, se redujeron a 800, datos del cronista Marín. Para el año de 1.945, fecha del rociamiento del DDT, la población bajó a 311 de acuerdo a las palabras de Berti (1.997) “su población 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijados”, no es posible tener una cifra oficial de los habitantes de Morón para 1.945, pues es sabido que después del censo de 1.941, se realizó el de 1.950, cinco años después del rociamiento. Sin embargo, es seguro que la población siguió descendiendo en el periodo de 1.942-1.945, aunque las cuotas de natalidad y mortalidad del sector, no ofrecen una diferencia holgada y es solo en 1.944 cuando las defunciones exceden los nacimientos en un número de 18 personas. Para llegar a las sumas poblacionales que aportan Marín (800) y Berti (311) hubo que producirse una emigración en masa de mórenses hacia otros lugares.
Lamentablemente los libros de defunciones consultados en la prefectura de Morón, no contienen los motivos de las muertes de los fallecidos entre 1.942 y 1.946, porque allí se hubiese podido conocer el grado de incidencia malárica en esos cuatro años. Al no tener valores específicos de ese periodo se deben tomar forzosamente los informes disponibles. El paludismo ha debido ser en Morón tan grave en los años que preceden la utilización del insecticida, puesto que de lo contrario no se hubiese seleccionado este pueblo a nivel nacional existiendo otras localidades dramáticamente afectadas por el mal. Es por ello que se debe buscar el alcance y las características de la enfermedad; Berti, en cuanto a Morón señala:
Se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela… existían las tres especies de parásitos causantes de la malaria: maligna o “económica”, benigna y cuartana; bazos grandes con índices esplénicos del 99%. De cada mil personas morían 49 por años… (había) una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos (1.997, 48).
Morón compuesto por ranchos de paja y bahareque rodeados de estanques de agua y lagunas por todas partes y un medio social miserable constituía un foco formidable para la proliferación de los zancudos transmisores, convirtiendo así el poblado en un núcleo de endemia palúdica. La localidad Móronense estaba casi al borde del colapso en el primer lustro de la década de los cuarenta, la muerte rondaba en los caminos y en las casas dispersas sus moradores acusaban el martirio de este mal.
De manera pues que había que empezar por Morón la campaña dedetizadora que pondría fin al paludismo en Venezuela.
La organización del evento programado para el día dos de diciembre estuvo a cargo del Ingeniero Gerardo González, jefe del servicio de fomento anti-malarico dependencia de la sección de ingeniería antimalarica de la división de malariología.
La cuadrilla número uno era la encargada de ejecutar el primer rociamiento en un rancho del pueblo de Morón. Esta cuadrilla era comandada por Levi Borges, el primer guarda jefe, y José Manuel Contreras, el guarda – operador; además formaban parte de esta cuadrilla los rociadores Francisco Solórzano, Valentín Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
Ese dos de diciembre era día domingo, era un día de feria para Venezuela. Porque cuando “Levi Borges : Guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palmas, en el Municipio Moró, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones” (Gottberg, 1.987, 56).
El primer rancho rociado con DDT por la cuadrilla número uno era de Melecio Castillo y María Pacheco, para ello se utilizó el DDT de grado técnico al 100 por ciento y polvo humedecido al 50 por ciento. El rociamiento debía ser completo y muy cuidadoso, lo suficientemente rociada la vivienda con el insecticida para que la acción residual durara por el tiempo previsto; debían hacerse nuevos rociamientos cada tres meses.
Estuvieron presentes en este hito de la historia contemporánea de Venezuela, aparte de los ya nombrados, las siguientes personalidades: El doctor Arnoldo Gabaldón, el Ingeniero Arturo Luís Berti, el doctor Manuel García, presidente del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, presidente del estado Guarico, el doctor Manuel Salvador Barreto, malariólogo de Puerto Cabello, el doctor Lacenio Guerrero, medico jefe de la zona II de Malariología del estado Carabobo, el Ingeniero Rafael Sardi y el doctor Antonio Gómez Marcano de la sección de actividades médicas.
En el lugar donde se encontraba el rancho desvencijado rociado con DDT se construyó unas décadas después. – Inaugurado el dos de diciembre de 1.955 – un obelisco con un redondel de piedra donde yace al pie del mismo en una cama también de piedra, un Anópheles muerto construido en metal. Este monumento fue construido por iniciativa del Club de Leones de Valencia.
Desde el primer rociamiento en Morón “se pasó a 55 cuadrillas en 1.948 y a 96 en 1.952, efectuando un considerable número de rociamientos intradomiciliario; en efecto, durante el periodo de 1.945 – 1.994 fueron realizados un total de 24.121 rociamientos” (Guerrero y Borges, 1.995, 11).
La acción de los deditazadores se extendió de Carabobo al Estado Aragua, de allí pasó a otras zonas de fuerte incidencia palúdica como las tierras regadas por el Río Orinoco. En 1.947 el rociamiento se llevó a cabo en el extenso territorio comprendido entre Puerto Ayacucho y la desembocadura del Orinoco en el actual Estado Delta Amacuro.
SEÑORES

MUCHAS GRACIAS…………….

BIBLIOGRAFIA

Bengoa y Lecanda, J. M. (1.980). MEDICINA SOCIAL EN EL MEDIO RURAL VENEZOLANO. (Reedición de la versión original de 1.940) Valencia. Universidad de Carabobo. Facultad de Ciencias de la Salud.
Berti, L. A. (1.997). ARNOLDO GABALDON. Caracas. Ediciones del Congreso de la República, Imprenta Nacional.
Codazzi, A. (1.960). OBRAS ESCOGIDAS. Caracas. Ediciones del Ministerio de Educación. Biblioteca Venezolana de Cultura. Dirección de Cultura y Bellas artes.
Cunill Grau, P. (1.987). GEOGRAFIA DEL POBLAMIENTO VENEZOLANO EN EL SIGLO XIX. Caracas. Ediciones de la Presidencia de la República.
Díaz, F. (1.966). Dr. LUIS PEREZ CARREÑO. (1.866 – 1.966). Valencia. Publicaciones del Concejo Municipal de Valencia. Talleres gráficos de París en América, S. A.
________ (1.966) VIDA E HISTORIA DE LA MEDICINA EN LA PROVINCIA. Ediciones del Ejecutivo del Estado Carabobo.
Gottberg, C. (1.987). IMAGEN Y HUELLA DE ARNOLDO GABALDON. Caracas. Editorial INTERFUNDACIONES.
Guerrero, L. y Borges. (1.998). ARNOLDO GABALDON, UN PROCER CIVIL. Maracay. Editorial El Aragüeño.
Marín, A. (1.971). MORON AVE FENIX DE CARABOBO. Valencia. Ediciones de la PETROQUIMICA.
O. C. E. I. CENSO GENE
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Crónica Web #461

Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo

Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo
Morón es un pueblo de tradición calamitosa. Su historia está llena de nubarrones y tristes episodios, no en balde el ilustre cronista de Valencia don Alfonso Marín dejó para la posteridad su obra "Morón, Ave Fénix de Venezuela". En ella describe dramáticamente los estragos que causó el paludismo en la población moronense durante las primeras décadas del presente siglo. El cronista nos dice: "En esto no hay exageración alguna, el cuadro era sombrío.
La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo, era tanto como decir desolación y muerte. En cuanto a Morón, el caso es explicable: tierras abajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. La malaria logró reducir a 800personas (en 1945) de los 1.795 habitantes que tenía Morón en 1941, es decir, que en 4 años se perdieron 995 vidas. Y muchos moronenses abandonaron su terruño: veían un porvenir cada vez más tenebroso, y algunos de ellos preferían emigrara otros lugares, aun cuando para esto tuvieron que romper los nexos y sentimientos que lo ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido".
Toda esta calamidad se acabó durante el 2 de diciembre de 1945, se roció en Morón y en Venezuela por primera vez el DDT, labor que se le agradece a los doctores Amoldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Luis Bertí y a Manuel García, presidente del estado Carabobo en ese entonces. Como consecuencia de este hecho la población de Morón]] se cuadruplicó en los tres lustros siguientes.
En 1957 se inició la producción de cloro-soda en el Instituto Venezolano de Petroquímica. La tecnología atrasada arrojó, en 20 años, 40 toneladas de mercurio al caño Alpargatón y de allí al mar, veneno letal para los cocoteros, peces, bañistas del área y para los obreros de IVP que dejando viudas y huérfanos ofrendó su vida al progreso, y al viviente que prematuramente muestra triste la calvicie y la desdentada boca.
Mucho antes, en 1859, las tropas del gobierno comandadas por Silverio Escalona quemaron y arrasaron los caseríos de Morón, Alpargatón y Urama como represalia al apoyo que estos pueblos le habían brindad a la causa de la Federación.
Por los años 60, una travesura de un zagaletón logró la exasperación del jefe religioso del pueblo. Un cohete rastrero penetró en el recinto parroquial logrando con su explosión despavorir a los madrugadores oyentes de la misa decembrma, este acto desató la ira del padre Modesto, que así se llamaba el párroco, que con su fuerte verbo pronunció: "¡Maldito sea este pueblo ".
La instalación de la zona de grandes empresas dio desarrollo, pero también trajo una carga poluta que acorta el hilo de la vida. Se hicieron de grandes terrenos y de las mejores cosas, las atalayas de la termo­eléctrica descargan su mortífero hollín que pigmenta el despertar de los vecinos y opaca el vuelo de los pájaros. La expatriada BTX consiguió alojo en las riberas del río Aguas Calientes.
Luego vinieron las instituciones locales, llegó la alcaldía con su hinchada burocracia y los presupuestos pírricos, la prefectura se convirtió en un cenáculo de hablillas y las oficinas de la Cantv, tribunales, comandancia de la Policía y otras, alzaron el vuelo como las golondrinas y emigraron al puerto.
Quizás por estas vicisitudes a Morón se le ha rodeado de cierto estigma, un poco inmerecido, de ingratitudes de aquellos que marcharon y en otros lares denigran del pueblo que los abrigó, de los falconianos que llegan a Valencia y expresan: "Coriano g...ón se queda en Morón". Otros preferimos estacionarnos en este terruño y echar raíces, cumpliendo con los designios de esa vieja creencia que dice: "El que se bañó en río Morón, aquí se quedó". Cómo olvidar a Bota Burro, la carnicería de Juan Julián, la bodega de Muerto Parao y la de Dominguito, los toros coleados en la calle Comercio y La paz. Recordamos las lecciones de Teodosa Flores de López, al sobador Pardo, a Catona, y también rememoramos a sus brujos, que por cierto, fama le han dado a Morón desde tiempos lejanos. Cito a Miguel Elias Dao cuando habla de un poeta guanareño que estuvo radicado en Morón a partir de 1901 y en sus versos nos dejó lo siguiente:
"Los negritos de Morón en verdad que no son malos pero brujos sí que son. En sus caballos de palo unos e vuelven culebras, otros, en tigres o león. Todos con su brujería se convierten en piedras y como yo lo sabia me les vuelvo cigarrón".
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Crónica Web #426

Libro Crónicas desde Morón - Prólogo

Libro Crónicas desde Morón - Prólogo
Morón encrucijada en el tiempo donde aún resuenan en noches silenciosas los chasquidos metálicos de los sables revolucionarios de la Federación y a lo lejos las voces de mando de Zamora y de Falcón.
Como Cronista De San Diego y Consultor Jurídico de la Corporación que agrupa en su seno a todos los Cronistas Oficiales de la geografía carabobeña, confieso que constituye, para mi, un significativo honor la deferencia especial que ha tenido conmigo el muy apreciado amigo y abnegado Cronista de Morón, Profesor Alexis Coello, al depositar en mis manos -una inolvidable tarde de mar, de canciones y recuerdos- un legajo de interesantes crónicas publicadas con antelación en la sección costera del diario Noti Tarde, en su esperada y leída columna Desde Morón, con el propósito de que le hiciese la presentación a tan ricas páginas -todas impregnadas con ese suculento sabor telúrico que brota de las entrañas del alma colectiva del sentimiento moronense- que al fusionarse en un todo, con el homenaje de la imprenta, dieron como producto final este nuevo y valioso aporte a la bibliografía carabobeña.
Traigamos a este espacio la voz autorizada del Cronista Mayor de todos los tiempos en Venezuela, el muy valenciano Cronista de Caracas Don Enrique Bernardo Núñez: «Un pueblo sin anales, sin memoria del pasado sufre una especie de muerte, viene a ser como aquella tribu que sólo andaba por el agua para no dejar su huella» y... qué profunda huella ha dejado marcada, para la posteridad, el ilustre Cronista de Morón con la edición de este libro, testimonio fiel de su profunda erudición académica.
Por lo que respecta a nosotros siempre ha gravitado, en nuestro interior, como una constante, el firme criterio de que si se quiere eliminar un pueblo de la historia hay que comenzar por eliminar la historia de ese pueblo; por lo consiguiente: esa marcada dipsomanía que refleja el Prof. Coello por todas aquellas cosas que respiren esencia del pasado, lo inducen a calmar la sed bebiendo, hasta la saciedad, el milagroso elixir que brota de la fuente cristalina que nutre el álbum historiográfico de la vida de los pueblos, lo que nos garantiza admultos anuos la existencia de Morón en el contexto del tiempo, y que hoy, gracias a la epistemológica pluma del acusioso investigador de su devenir histórico, la progresista ciudad de Morón se encuentra robustecida porque él ha sabido continuar con mística y dignidad la noble empresa emprendida por ese gran roble y excelente amigo Don Miguel Elias Dao, Cronista de Puerto Cabello y Presidente Honorario Vitalicio de la Asociación de Cronistas de Venezuela, quien con sus hermosos 82 años a cuesta sigue demostrando la misma energía que ayer derramaba.
Cuando nos adentremos en las refrescantes páginas de este documentado estudio, nacido como el ave Fénix de las cenizas, hemeroténicas, de crónicas viejas, recorreremos, sin cansancio y de un solo jalón, la idiosincrasia; el sentir, el pensar y el querer, de ese noble terruño que bajo los signos de las saetas inexorables del tiempo se abre -con el corazón abierto como una flor de cayena- a todos los caminos de la patria, esos mismos caminos que condujeron los pasos hasta Morón de la diáfana figura del Pater Patriae un 31 de diciembre de 1826, que hizo que todas «Las casas del pueblo se vistieran de soles» como lo dibuja Don Miguel Elías Dao; precisaremos el dato exacto de la evolución cronológica morense, como lo detalla, fehacientemente, el Cronista en uno de sus artículos: el nombre de Morón lo conseguiremos por vez primera en 1578 en un croquis levantado por Juan de Pimentel. En 1628 se incorpora a la jurisdicción de Nirgua -según inducciones del erudito Cronista-.
En 1700 se ubica en los registros eclesiales como Santa Ana de Morón. En 1730 la abismada población contempla el alzamiento contra la Real Compañía Guipuzcoana del valiente zambo valenciano Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote o bajo los apodos de Bemba e trueno, Boca e'jarro (por la protuberancia de los labios), Cara e' susto o Pata pal' monte. Durante 1772 - 1773 recibe la visita, itineraria, pastoral del Obispo de la Diócesis de Caracas, limo. Exmo. Mons. Don Mariano Martí, quien suministró al niño Simón Bolívar el sacramento de la confirmación en la fe católica. El 25 de junio de 1824 con la creación de la Provincia de Carabobo por el Soberano Congreso de Colombia, Morón se desprende de Nirgua y se integra al Cantón de Puerto Cabello; (según lo consagrado en la Constitución del 28 de marzo de 1864 los Cantones se llamaron Departamentos, luego Distritos, Municipios Autónomos en 1983 y desde 1990 Municipio).
En 1859 llegan a Morón los Generales Zamora y Falcón e instalan el Cuartel General de la Revolución Federal. Movimiento que culminó con el Tratado de Coche en 1863 y es nombrado Presidente de la República Juan Crisóstomo Falcón. En 1901 el Municipio Morón comienza a llamarse Mora en homenaje a la memoria de su hijo epónimo Juan José Mora. El 2 de diciembre de 1945 gracias a los doctores Arnaldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Berti y otros proceres revolucionarios de la ciencia, se comenzó a combatir al fatídico ejército del hasta entonces victorioso General Paludismo con los mortíferos misiles del D. D. T. (dicloro- difeniltricloroetano) bajo el mando del Jefe de la Primera Cuadrilla de dedetizadores Levi Borges, resultando favorecidas las armas de la República. Expresa el Dr. Arturo Uslar Pietri en una de sus reflexiones: «.La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino en gran pane de la Venezuela sin malaria». En el lugar donde se libró la primera batalla contra el fatal enemigo, que tenía desolada a Venezuela, hoy se levanta el monumento al zancudo muerto, ideado por el valenciano Don Ramón Chazzím, llevado a cabo por el Club de Leones de Valencia e inaugurado el 2 de diciembre de 1955. El año 1981, por Acuerdo de la Asamblea Legislativa del estado Carabobo, es creado el Distrito Juan José Mora, conformado por Morón y Urama que se desmembraron del Distrito Puerto Cabello.
En el mes de abril de 1997 a proposición del Alcalde Ing. Rafael Garrido fue aprobado unánimemente por la ilustre Cámara Municipal como Primer Cronista Oficial de la urbe el Prof. Alexis Coello, que venía de ocupar la curul edilicia en ese mismo Ayuntamiento por un lapso de nueve años. Obviamente, jugó un papel primordial en la conciencia de los concejales, para tan importante e histórica decisión, los méritos y virtudes que engalanan la honorable personalidad del hoy ilustre Cronista moronense; acrisolado espejo donde deben contemplarse las nuevas generaciones (y las viejas también) para orgullo de la patria.
El Profesor Alexis Coello vio la luz primera en la Península de Paraguaná, en 1956, de muy niño sus padres constituyeron un cristiano hogar en suelo moronense, suelo al cual el Prof. Coello le ha dedicado con auténtico amor filial lo mejor de su existencia. Egresó, con honores, del Instituto Pedagógico Universitario de Maracay en la especialidad de Ciencias Sociales, Profesor Titular del Liceo Ambrosio Plaza, donde se le quiere y se le respeta, experto en materia municipal, director fundador de la revista Morón ayer y hoy; luce sobre su pecho las veneras de las Ordenes Mérito en el Trabajo y Juan José Mora, su obra histórico-literaria se circunscribe a los siguientes libros: Pinceladas en el tiempo, que tuve el placer de disfrutar en San Javier del Valle, una gélida madrugada merideña, en ocasión de efectuarse la XXVII Convención Nacional de Cronistas de Venezuela, Morón y estas páginas donde se retrata, en toda su intensidad, con el lente mágico de la palabra, la historia grande y la historia pequeña, como la de Clodomiro que a su caballo se lo llevó el atraso y a su Clarita se- la llevó el progreso y a él... se lo llevó la tristeza; vivencias; travesuras juveniles, que hablan de una época, como aquella del ciego Estanislao, que era ciego pero que no era bolsa; folklore, costumbres, tradiciones, sueños y añoranzas, que reflejan el espíritu poético y romántico del artífice: "El tractor del progreso echó al suelo las últimas espigas del vergel de la vieja aldea".
En verdad, como amante de la buena lectura y del dato 'histórico preciso, al final de la lectura de las páginas que depositaron en mis manos -una inolvidable tarde de mar, canciones y recuerdos-deseaba que se multiplicaran para seguir disfrutando de tan didáctica y amena lectura, fundida en el crisol de la llama ardiente de la nacionalidad, pero estamos seguros que la producción prolifera del muy distinguido Cronista no se detendrá con las piedras que, algunas veces, se presentan en el camino, por el contrario, muy pronto, estamos seguros, nos sorprenderá, gratamente, con una nueva producción.
Julio Centeno, hijo
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Crónica Web #427

Libro Crónicas desde Morón - Morón Pasado y Presente

Libro Crónicas desde Morón - Morón Pasado y Presente
El antiguo San Francisco del Valle de Morón formó parte de la jurisdicción de Nirgua hasta la segunda década del siglo XIX. Es a partir de 1811 cuando se incorpora oficialmente como entidad subalterna a la jurisdicción de Puerto cabello. Como la mayor parte de los pueblos de Venezuela, Morón no tiene fundación oficial, fue surgiendo lentamente entre el fragor de los tambores y el sudor o la sangre del negro africano que hacían germinar las labranzas de un puñado de haciendas de cacao, tal como nos lo revelara Don Ángel Altolaguirre en 1764" / "Existen cinco haciendas de cacao, que produjeron para el citado año 64, alrededor de 225 fanegas, que producen también maíz y plátano que llevan al puerto a vender, que exista cría de ganado y otros animales que hay algunas manufacturas, pero que de afuera dulce, carne y vestidos".
Su cercanía al puerto de Puerto Cabello lo convirtió en un excelente proveedor de productos agrícolas para la exportación a la vez que un constante consumidor de bienes manufacturados. Asimismo su situación en el arco costero central posibilitó con mucha frecuencia las acometidas de las actividades de comercio ilegal con los holandeses que desde la isla de Curazao operaban en todas las zonas del litoral burlando la estricta vigilancia de la Compañía Guipuzcoana, de allí que entre los años 1732 y 1735 se levantara el zambo Andresote en las riberas del río Yaracuy defendiendo el contrabando con los holandeses y apoyando a los hacendados, comerciantes y demás pobladores de la región.
El nombre de Morón le viene a su río, que en 1578 ya aparecía en el croquis levantado por don Juan de Pimentel, el nombre pasó del río al incipiente poblado de entonces. Probablemente este apellido lo trajera a Venezuela el encomendero y capitán Juan de Morón, quien fue fundador y alcalde de la primogénita ciudad de Maracaibo (Rodrigo de Maracaibo), participó en la conquista de Cuicas (Trujillo) y en Nueva Segovia (Barquisimeto) blandió su espalda para defender los intereses de su rey español. Después se viene a Nirgua donde se residencia y gasta parte de su fortuna. Es factible que el apellido de este ilustre conquistador se presentara para colocársele a un río de su jurisdicción nirgüense.
Otros poblados del área también tuvieron relativa importancia para la segunda mitad del siglo XVIII, nos referimos al caserío de Alpargaten que llegó a ser cabecera de pueblo y tuvo en su oportunidad más habitantes que Morón, el obispo Mariano Martí nos dice que en 1773 "San Francisco del Valle de Morón tenia 31 casas, 31 familias y 127 habitantes y San Vicente Ferrer del valle de Alpargatón, 45 casas, 45 familias y 202 habitantes".
Al principio se tuvo como patrón al pueblo de San Francisco, pero luego se comprobó en los registros eclesiásticos -a partir de 1700- que el verdadero patrón o matrona era la virgen de Santa Ana, año en el cual comienza a adquirir fisonomía de pueblo.
Durante la Guerra de la Independencia se destacó uno de sus hijos: el general Juan José Mora -epónimo del municipio- quien con el grado de sargento primgro había ingresado bajo las órdenes de Juan Uslar, además fue miembro de la compañía de granaderos que tomaron la plaza de puerto Cabello en 1823 con la hábil conducción del centauro José Antonio Páez.
Morón fue un pueblo sacudido por el movimiento federal. Contingentes de moronenses salieron tras los pasos de los generales Zamora y Falcón en ocasión de sus llegadas a este terruño en el mes de marzo y de julio, respectivamente, del año de 1859. Inspirados en su consigna "Tierras y hombres libres" lucharon en la batalla de El Palito derrotando a las tropas godas, luego siguieron por los caminos de María Lionza en pos de los oligarcas. La Federación se llevaba a centenares de moronenses y a sus dos hijos predilectos: el Gral. Juan José Mora y José Félix Mora. Este último llegó a ser presidente del estado Carabobo en las postrimerías del siglo pasado, fue leal amigo del Gral. Joaquín Crespo y de su Revolución Legalista.
Fue en Morón donde se disparó el primer tiro contra el paludismo un 2 de diciembre de 1945, ese día domingo revivieron las esperanzas de un mejor porvenir. Venezuela era presa fácil de la malaria, en los caminos y en los humildes ranchos yacían cuerpos inertes, la vida se truncaba en corto tiempo, "cuando Levi Borges -guarda jefe de la primera cuadrilla de los dedetizadores- llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el Municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones", o como diría después Uslar Pietri: "La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino el gran parte de la Venezuela sin malaria". Pues este hecho de trascendencia histórica ocurrió el Morón con la aplicación por primera vez del DDT en el país, fueron protagonistas de este acontecimiento los doctores Amoldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Luis Berti y otros. Esta hazaña marcó para Morón un rescate de la malaria y su enrumbamiento definitivo hacia el progreso.
Después de 1945 la población moronense se multiplicó. De aquellos 800 habitantes que quedaban ese año se saltó a 2.278 en 1950. Su gente ya sana se incorporaba a sus labores agrícolas. Pero en realidad la verdadera vocación de este territorio es la vocación industrial por su estupenda posición geográfica, accesible a los centros económicos más importantes del país, es por ello que se produce una inversión, tanto pública como privada que van a dinamizar el área, y de un espacio de uso agrícola se pasa violentamente a un espacio de uso industrial. Es así como el año de 1953 se crea la petroquímica que va a dar sus frutos en 1957 con la producción de clorosoda, En 1954 ingresa la industria papelera Venepal, siendo productiva en 1961. en la década de los sesenta se instala la Mobil Oil Company (hoy Corpoven) en jurisdicción de Morón igualmente lo hace la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP) en las adyacencias de la petroquímica. En el año 63 se ubica en Palma Sola la planta ensambladura Volkswagen, en los años 70 hace realidad la Planta Termoeléctrica del Centro (Planta Centro), en las inmediaciones de Pequiven se agruparon las empresas mixtas: Tripoliven, Ferralca y Produven productoras de tripolifosfato de sodio, sulfato de aluminio y cloroflorometanos respectivamente. En 1976 se crea la Compañía Anónima de Industrias Militares (Cavim). Todo esto va a impulsar a Morón hacia su crecimiento económico y hacia una mejoría del nivel de vida de sus pobladores.
Las fuerzas vivas de Morón logran en 1981 que la Asamblea Legislativa del estado Carabobo lo eleven a la categoría de distrito obteniendo así su autonomía eligiendo sus primeras autoridades municipales en el año de 1984.
Morón es hoy uno de los municipios industriales más importantes del país, se han consolidado sus finanzas públicas municipales que en menos de 15 años lograron ascender de 4 millones de bolívares en 1984 a mas de mil millones en 1997, por supuesto, que hay que tomar en cuenta la devaluación de la moneda, pero sin embargo no deja de ser significativo este incremento. Han mejorado sus servicios básicos como la vialidad, el ornato urbano, el servicio de agua y la electricidad se ha extendido por todos los rincones del municipio, se perfila en el futuro una provechosa actividad turística, se asientan nuevos establecimientos comerciales y pequeñas industrias, han aumentado considerablemente las instituciones educativas, numerosos moronenses se han formado en las aulas universitarias. Desde luego, persisten serios problemas como la contaminación ambiental producto de las emanaciones químicas (líquida y gaseosa) de las empresas, se ha acelerado el déficit habitacional, el desempleo ha llegado a índices inusitados, no obstante ser una variable de índole nacional. Sin embargo Morón sigue creciendo y tocará los umbrales del segundo milenio con una población que sobrepasará a los 80 mil habitantes.
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