Según Alexis Coello, el General Zamora y sus tropas tomaron el pueblo de Boca del Tocuyo el 21 de marzo de 1859. En su tránsito desde Coro hacia Morón, se detuvo en esta costa para proclamar su revolución bajo la consigna de "tierras y hombres libres".
📄 Crónica: Boca del Tocuyo ➔
Según Alexis Coello, desembarcó por Palma Sola el 24 de julio de 1859. Cita a Federico Brito Figueroa señalando que, a su llegada a Morón, Falcón sentía envidia del prestigio del General Zamora entre los moroneros, quienes criticaban a su estado mayor calificándolos de 'patiquines'.
📄 Crónica: Palma Sola (notitarde) ➔
Según Alexis Coello, formaba parte del grupo de 35 acompañantes que desembarcaron junto al Mariscal Falcón en la goleta proveniente de Curazao.
📄 Crónica: Palma Sola (notitarde) ➔
Según Alexis Coello, fue el General que comandó la victoria federal en Boca de Yaracuy. El 23 de marzo de 1859 estableció su cuartel general en Morón, donde se le unieron 400 moronenses para continuar la campaña hacia el interior del país.
📄 Crónica: JUEVES 29 DE ENERO DE 2009
El Sesquicentenario ➔
Según Laureano Villanueva, lideró las tropas federales en la ribera del río Yaracuy y desalojó el territorio morense infligiendo la primera derrota a los conservadores. Avanzó hacia Morón donde recibió contingentes del coronel Juan José Mora y continuó la campaña hacia occidente.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Morón Cuna de la Federación ➔
Según el autor del texto, nació en Cúa el 1 de febrero de 1817. Lideró un ejército de 6.000 hombres para sitiar San Carlos en 1860. Es descrito por Lisandro Alvarado como un capitán de palabra breve y áspera, implacable con el enemigo. Fue asesinado el 10 de enero de 1860 al salir de la casa de la familia Acuña; su muerte es atribuida a una supuesta confabulación entre Falcón y Guzmán Blanco.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Quien mató a Zamora ➔
Según Alexis Coello, era cuñado de Juan Crisóstomo Falcón y uno de los mayores exponentes de la causa federal. Destacó como un gran estratega y líder de masas. Aunque Falcón fue involucrado en su asesinato por algunos sectores, Zamora siempre le reconoció la mayor jerarquía en la dirección de la guerra.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Juan Crisóstomo Falcón ➔
Según Alexis Coello, estableció su cuartel general en Morón el 23 de marzo de 1859. Incrementó sus tropas con locales, venció en la batalla de El Palito y marchó hacia San Felipe. Gozaba de gran admiración entre los habitantes de Morón en comparación con Falcón.
📄 Crónica: Palma Sola (notitarde) ➔
Según Alexis Coello, venció en el combate de Boca de Yaracuy y estableció su cuartel general en Morón el 23 de marzo de 1859. Es descrito como el líder del movimiento federal que conquistó la adherencia de pueblos como Jacura y San Juan de los Cayos durante su itinerario.
📄 Crónica: JUEVES 29 DE ENERO DE 2009
El Sesquicentenario ➔
Según Alexis Coello, es un buen amigo del autor y jugador de béisbol oriundo de Boca del Tocuyo. Fue concejal del municipio Monseñor Iturriza. El autor relata una anécdota sobre su cambio de apellido de Díaz a Lamus y su posterior regreso al apellido materno tras un viaje a Barinas.
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Según Alexis Coello, fue el primer concejal oriundo de la Boca del municipio Monseñor Iturriza. Se destacó como catcher y cuarto bate en el béisbol. El autor relata una anécdota sobre el cambio de su apellido a Lamus y su posterior retorno al apellido Díaz tras conocer la realidad de su padre en Barinas.
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Según Alexis Coello, también conocido como Israel Díaz, fue el primer concejal oriundo de la Boca del municipio Monseñor Iturriza. En el béisbol se desempeñaba como catcher y cuarto bate.
📄 Crónica: Boca del Tocuyo ➔
Según el autor del texto, es señalado por testimonios de Jesús María Hernández y Emilio Navarro como el autor intelectual del asesinato de Zamora. Se afirma que llamó a Zamora a una conferencia secreta en la casa de los Acuña donde ocurrió el crimen.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Quien mató a Zamora ➔
Según Alexis Coello, nació el 27 de enero de 1820 en Paraguaná y falleció en 1870. Inició su carrera militar como comandante de milicias en Coro en 1848 y ascendió a coronel en 1852. Fue el máximo líder del Movimiento Federal. Pisó Morón por primera vez como comandante de la Federación el 24 de julio de 1859 en Palma Sola. En 1863 fue electo Presidente de la República en La Victoria.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Juan Crisóstomo Falcón ➔
Según Alexis Coello, desembarcó en las costas de Palma Sola el 24 de julio de 1859 proveniente de Curazao. Pernoctó en Morón antes de seguir el rumbo del general Ezequiel Zamora. Federico Brito Figueroa señala que Falcón sentía rabia y envidia ante la preferencia de los moroneros por Zamora.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Historia de Palma Sola ➔
Según Laureano Villanueva, fue un jefe de general prestigio en Sanchón, Morón y Alpargatón que ofreció contingentes a Zamora. Participó en la campaña de occidente, destacándose en el combate de Araure con su columna "Flanqueadores" y en la batalla de Santa Inés defendiendo la posición El Trapiche.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Morón Cuna de la Federación ➔
Según Alexis Coello, es un pescador y jugador de bolas criollas que atiende un puesto de pescado y refrescos en la playa de Palma Sola, conocido por su habilidad para 'bochar' bolas.
📄 Crónica: Palma Sola (notitarde) ➔
Según Alexis Coello, es un personaje de la localidad cuya vocación servicial destaca sobre su apariencia no convencional.
📄 Crónica: Boca del Tocuyo ➔
Según Alexis Coello, conocido en su pueblo como "El Perico", es considerado el mejor pelotero que ha dado Boca del Tocuyo. Se trasladó a Morón para buscar mejor vida y se mantiene activo en el deporte con casi sesenta años de edad.
📄 Crónica: Boca del Tocuyo ➔
Según Alexis Coello, citando testimonios históricos retomados por Brito Figueroa, era puesto como ejemplo de hombre de valor por los moroneros frente a los acompañantes de Falcón.
📄 Crónica: Palma Sola (notitarde) ➔
Según Alexis Coello, conocido también como Fay, es integrante de los hermanos Armarzas, genuinos líderes de la zona. Actualmente se desempeña en el rol de empresario del pescado.
📄 Crónica: Boca del Tocuyo ➔
Boca del Tocuyo
En cierta oportunidad ofrecí a unos amigos boquenses o ¿tocuyanos? escribirles sobre su pueblo (allá se lee el Noti-Tarde), hoy quiero cumplirmi palabra.
El poblado de Boca del Tocuyo dista muy poco de la orilla del mar, el río Tocuyo lo parte ecuatorialmente en dos (al poblado), quedando a ambos lados de sus riberas terrenos arenosos de origen aluvional con materiales que en tiempos inmemoriables acumularon la pleamar y el continuo arrastre de sedimentos de este caudaloso río.
Sobre estas arenas se levantó el pueblo, dividido en dos secciones (aleste y al oeste), cautivo entre el mar (al norte) y la oscura faja asfáltica (al sur) de la carretera costera del costado oriental falconiano.
Sus costas son de emersión, carentes de lo frondosidad de las palmeras que pudieran atenuar el inclemente sol.
La historia de este pueblo es similar a la de sus congéneres de esta parte del litoral caribeño, su estancia de cara a las antillas neerlandesas convirtieron estos rincones, recodos y parajes en caminos expeditos para burlar, durante la época colonial, la persecución de la Compañía Guipuzcoana contra el comercio ilícito (o contrabando) practicado en la zona por los comerciantes holandeses.
Especialmente cuando se tenía un río lo suficientemente navegable para penetrar desde las islas de Curazao o Aruba hasta las poblaciones del interior de los estados Lara y Yaracuy.
Este tráfico comercial consistía en el intercambio de productos agrícolas que llegaban por vía fluvial (desde el occidente del país) y áreas vecinas por las mercancías manufacturadas que desde Curazao trasladaban los holandeses al territorio patrio.
En Boca del Tocuyo también dejó sus huellas la Guerra Federal.
El General Zamora y sus tropas tomaron el pueblo el 21 de marzo de 1859, venía el General de Coro y en su tránsito hacia Morón se detuvo en este pedazo de costa falconiana para proclamar su revolución y ganarse nuevos contingentes que reforzarían su consigna de "tierras y hombres libres".
La configuración espacial del pueblo es más bien de calles lineales, aunque algunas no guardan el orden rectangular, sus viviendas humildes son las típicas rurales que fueron símbolos habitacionales de la reforma agraria.
Su gente vive fundamentalmente de la pesca, del comercio con los turistas y actividades agrícolas en haciendas vecinas donde se cosechan melones, patillas y los cocoteros para la extracción de copra.
En una zona contigua a su iglesia de San Rafael se divisa una atalaya que una vez fue su tanque de agua, como un vigía testifica los años de desidia oficial.
Este torreón de concreto, de enorme cabeza y cuerpo enjuto también se muere de sed, en su interior reseco se conserva como una memoria décadas de olvido, de tiempos de bonanzas que no llegaron a sus predios, de la esperanza que se pierde en la lontananza del mar.
Al lado del viejo tanque de agua se destaca una escritura de una pasada campaña electoral que dice: "Vota por los concejales luchadores y folklóricos", al pie de la escritura está la firma del partido político que postula a los candidatos.
Les aseguro, amigos, que este partido no sacó la votación que aspiraba.
La sinceridad en política no es muy buena compañera.
De estas tierras son los hermanos Armarzas, genuinos líderes y protagonistas de la época de esplendor de la organización que ellos representan, ahora Rafael o Fay ejecuta un nuevo rol como empresario del pescado, su bondad y su don de gente le harán salir adelante.
También es la tierra del "Morocho" cuya vocación servicial borra todo indicio de una apariencia no convencional.
También allí vive "El Manco" con un chiste siempre en sus labios.
El deportista Wilmer Gómez con sus poderosos "Jimmys".
De aquellos lugares se vino a Morón "Musulungo" (como le dicen en Morón) o "El Perico" (como le dicen en su pueblo) a buscar mejor vida y a entregar sus excelentes facultades para jugar el beisbol.
Se considera que es el mejor pelotero que ha dado la Boca del Tocuyo.
Todavía se mantiene activo, con sus casi sesenta años a cuesta, no le tiembla el pulso para darle un batazo al pitcher más pintao, musulungo debe tener un digno retiro y el reconocimiento u homenaje de dos pueblos que lo admiran y lo tienen como un ejemplo de juventudes.
Dejé para último al primer concejal, oriundo de la Boca, del municipio Monseñor Iturriza, Israel Lamus o ¿Díaz?.
Israel es buen amigo y tremendo jugador de beisbol, en su equipo lo alineaban como catcher y cuarto bate.
Pero había un problema.
Inicialmente él le solicitaba al manager que lo colocara en el line up como Israel Díaz (el apellido de su madre) y así se hacía normalmente.
Pero un buen día, alguien le dijo que su padre (de apellido Lamus) era un rico hacendado en Barinas, el cual tenía su oficina frente a la plaza Bolívar de esta ciudad.
Desde entonces Israel no permitió que se le pusiera en el "line up" con el apellido Díaz, sino el de Lamus.
Otro día partió Israel a Barinas a conocer a su padre.
Cuando llegó a la plaza y preguntó por el hacendado Lamus, alguien le respondió ¿hacendado? Lamus es aquél borrachín que está tirado allá en el suelo.
Israel inmediatamente regresó a su pueblo.
En plena lectura del line up para el juego del domingo, el manager dice en voz alta Israel Lamus cuarto bate, y le grita molesto Israel: ¡A mínose pongas Israel Lamus! a mí nepones Israel Díaz!!!
JUEVES 29 DE ENERO DE 2009
El Sesquicentenario
De la contienda de Boca de Yaracuy se cumple este 22 de marzo del presente año. Este combate se ubicó en la margen derecha del río Yaracuy en las cercanías de su desembocadura en el mar; es decir, se dió en territorio carabobeño y más específicamente en la jurisdicción del Municipio Juan José Mora. Para mi modesta opinión fue la primera acción de armas de importancia que se produjo durante la larga guerra o “guerra larga†como se llamó y que otros la conocen como Guerra Federal o simplemente Federación.
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En mi criterio, antes de esta refriega no sucedió otro encuentro o confrontación de notoriedad porque cuando Tirso Salaverria dio el grito de Federación en Coro aquél 20 de febrero de 1859 se escenificaron sólo algunas escaramuzas sin llegar a un combate formal. Al incorporarse el General Ezequiel Zamora al movimiento federal en Coro se inicia el torbellino que va a conquistar y ganar la adherencia de los pueblos durante su itinerario (Jacura, Capadare, San Juan de los Cayos, Tocuyo de la Costa) pero en ninguno de ellos se presentó batalla.
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El día 22 de marzo llegó Zamora con sus tropas al río Yaracuy del lado de lo que es el estado Falcón, cercano al balneario mi bohio, allí desplegó su ejercito a lo largo de la orilla de la ribera izquierda; observo del otro lado a un ejercito bien constituido y en la disposición para el combate, este era el ejército del gobierno al mando del comandante Francisco Antonio Rivero.
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Algunos historiadores y cronistas afirma que la estrategia de Zamora para vencer al enemigo fue la de ordenar que un grupo de su gente tiroteara (efectuara disparos) desde la orilla donde estaban, desplazándose por ella sin atravesar el río, mientras que otro grupo cruzaba a nado el río caudaloso, con las lanzas y armas entre los dientes y colgados a la cola de los caballos hasta llegar a la otra orilla para abrir fuego sobre el adversario o engancharse en la pelea cuerpo a cuerpo.
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Esto último me parece un poco fantasioso, propia de la historiografia romántica y epopeyica; pero lo cierto es que Zamora salió vencedor y las tropas del comandante Rivero huyeron en derrota. Se van a cumplir 150 años de este acontecimiento que enriquece nuestra historia local y que este escrito en las páginas de la historia nacional como uno de los episodios primigenios de la cruenta guerra larga.
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El 23 de marzo el general Zamora establece su cuartel general en Morón, donde lo acompañan el coronel Juan José Mora, el oficial José Félix Mora y 400 moronenses más que se unen a su ejército. Muchos de estos moronenses se fueron con Zamora y regaron con su sangre los caminos de la patria, algunos cayeron en Santa Inés, otros en San Carlos, Acarigua, en Coplé y en tantos recovecos del país donde el valor indómito de esta gente, curtidos entre el mar y la montaña con olor a cacao y a salitre, se puso a prueba, ¿Cuántos de ellos yacen en las tumbas desconocidas, anónimos a la gloria de la republica? ¿Cuántos de ellos no rindieron sus vidas, sus sueños y deseos en pos de una guerra absurda y desmedida?
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Sueños desvanecidos porque la reivindicación popular quedo ajena en el Tratado de Coche; tratado que sella el triunfo de la revolución Federal; revolución de las quimeras o rivolucion de las fantasías como dijera el “Jurunga Muerto†de Domingo Alberto Rangel. Total y a la final, las grandes mayorías de la población siguieron empobrecidos y se encumbraron una nueva elite (los liberales amarillos) de militares caudillos y civiles vinculados y hasta subordinados a las tradicionales grupos económicos dominantes.
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De manera que se cumplirán también los 150 años de la estadía de Zamora en Morón y la del general Falcón el 24 de Julio en el mismo año. También será el sesquicentenario de la Batalla de El Palito, una de las más importantes y decisiva de la carrera militar del general Zamora y de la guerra Federal.
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PD: Me informan que mi amigo el Lic. José Caro, después de realizar un censo intensivo en dominó durante las vacaciones escolares, ha regresado por sus fueros y después de derrotar a Pampuro, a Matzon y a varios profesores quiere medirse a este servidor. Yo lo espero que termine su preparación y cuando yo este mejor de salud para darle la revancha.
Palma Sola (notitarde)
Palma Sola constituye una extensión de tierras planas en las adyacencias del mar, enclavadas entre la desembocadura del río Morón y el saliente de Punta Morón.
Sus suelos son de tipo salino-arenosos, cubiertos aún por una vegetación desidua en transición a xerófita.
Sus parajes son el hábitat natural de aves como el arrendajo, garzas, gaviotas y reptiles como el cascabel y la coral.
Quizás su nombre (Palma Sola) haya sido extraído de las soledades que envuelven sus taciturnos paisajes donde resalta la palmera que batiéndose al viento señorea por las tardes manchadas de sol y se regocija por la virginidad perdida de la mar a causa del espolón que como lengua rocosa penetra en sus entrañas para beneplácito de pescadores y surfistas.
Las costas de Palma Sola vieron desembarcar al Mariscal Juan Crisóstomo Falcón un 24 de julio de 1859 provenientes de la isla de Curazao.
Traía, además, la goleta del Mariscal Falcón al futuro presidente e "ilustre americano" Antonio Guzmán Blanco, Jacinto Regino Pachano y otros 35 acompañantes más.
En el mismo año, y en menos de 4 meses estuvieron en Morón, los máximos dirigentes de la Federación.
Efectivamente, el general Ezequiel Zamora estuvo en Morón desde el 23 de marzo de aquel año donde estableció su cuartel general, incrementó sus tropas con "moroneros" y luego venció a las fuerzas del gobierno en la batalla de El Palito, regresó a Morón y marchó hacia San Felipe.
El Mariscal Falcón llegó por Palma Sola, pernoctó en Morón y siguió hacia el mismo rumbo de Zamora.
Sin embargo, lo significativo es que los moronenses pudieron comparar las dos personalidades de los jefes federales.
Según los cronistas de ese entonces y retomados por el historiador Federico Brito Figueroa señala lo siguiente (cita textual), "Falcón estaba sano y salvo en Morón desde el 24 de julio de 1859, renegando de esta nefasta invasión, temblaba de rabia y de envidia, porque los moroneros solamente preguntaban por Zamora, y comentaban entre sí que el jefe del pueblo soberano venía de regreso de los llanos para marchar hacia Caracas y terminar con la tiranía oligarca.
Algunos llegaban a gritar, mirando de reojo, a los acompañantes de Falcón: ¿Estado mayor con patiquines? Para estado mayor el del general Zamora, con hombres como Prudencio Vázquez".
Quiso el general Marcos Pérez Jiménez, presidente de la República, construir una moderna urbanización en los terrenos de Palma Sola, aprovechando su tibio clima y su brisa de mar que armoniza con una estratégica posición geográfica.
Para tal efecto se creó un ambicioso proyecto urbanístico que abarcaba diversas áreas de servicios vialidad, acueducto, cloacas, recreación, educación, etc.
y confortables viviendas que matizaban un espacio idóneo para la vivencia y el esparcimiento humano.
Este proyecto paradisíaco o esta urbanización modelo fue truncado con la llegada de los gobiernos democráticos.
Allí quedaron las amplias viviendas sepultadas bajo un manto vegetal, calles perdidas en el follaje del tiempo, a medio camino se detuvieron los sueños de grandeza.
Palma Sola aún sigue esperando.
También su parsimonia vio esfumar su río Caribe que una vez calmó su sed, el Morón infielmente se desvió por caminos nauseabundos.
Quedó en su aridez, la sequía es hoy su entrañable amiga como también lo son los amores furtivos que se cobijan bajo su cielo brumoso de blanco y la verde espesura de los matorrales.
En 1963 se emplazó en sus lares la compañía alemana Volkswagen de Venezuela.
Con el impulso de los europeos la zona obtuvo un dinamismo inusitado, se construyeron nuevas viviendas para los trabajadores, se abrieron los sitios de recreación y la playa se colmaba de bañistas que disfrutaban de las modernas instalaciones de los prósperos balnearios.
Pero esta ensambladora del popular vehículo tuvo un final infeliz.
Producir un vehículo a bajo precio para los venezolanos era una ofensa para las grandes compañías automotrices, era una inaceptable competencia para la Ford y la Chevrolet, por lo tanto había que aplastar a la intrusa alemana, y así fue.
La General Motor, el Poder Judicial y la mafia sindicalera se encargaron de echar la lápida sobre la cuna del escarabajo, y el pobre se quedó con las ganas de tener carro, y Palma Sola volvió a dormirse en sus laureles.
Hoy en día Palma Sola es la única playa del moronense, allí acuden los fines de semana.
En los alrededores de la playa se han instalado numerosas casitas para expedir pescados y refrescos.
En una de ellas se encuentra Marino, llamado "el camello" por sus amigos, como un ermitaño del martira su cordel al agua en busca de su presa, buen pescador pero mejor bochador de bolas criollas.
!Ahí tienes tu camello!.
!ahí tienes tu camello! le grita Marino al público cuando pega un boche clavao, ya que aquellos buscan ofenderle para desconcretarlo.
Pero el camello no come cuento.
JUEVES 29 DE ENERO DE 2009
El Sesquicentenario
De la contienda de Boca de Yaracuy se cumple este 22 de marzo del presente año. Este combate se ubicó en la margen derecha del río Yaracuy en las cercanías de su desembocadura en el mar; es decir, se dió en territorio carabobeño y más específicamente en la jurisdicción del Municipio Juan José Mora. Para mi modesta opinión fue la primera acción de armas de importancia que se produjo durante la larga guerra o “guerra larga†como se llamó y que otros la conocen como Guerra Federal o simplemente Federación.
En mi criterio, antes de esta refriega no sucedió otro encuentro o confrontación de notoriedad porque cuando Tirso Salaverria dio el grito de Federación en Coro aquél 20 de febrero de 1859 se escenificaron sólo algunas escaramuzas sin llegar a un combate formal. Al incorporarse el General Ezequiel Zamora al movimiento federal en Coro se inicia el torbellino que va a conquistar y ganar la adherencia de los pueblos durante su itinerario (Jacura, Capadare, San Juan de los Cayos, Tocuyo de la Costa) pero en ninguno de ellos se presentó batalla.
El día 22 de marzo llegó Zamora con sus tropas al río Yaracuy del lado de lo que es el estado Falcón, cercano al balneario mi bohio, allí desplegó su ejercito a lo largo de la orilla de la ribera izquierda; observo del otro lado a un ejercito bien constituido y en la disposición para el combate, este era el ejército del gobierno al mando del comandante Francisco Antonio Rivero.
Algunos historiadores y cronistas afirma que la estrategia de Zamora para vencer al enemigo fue la de ordenar que un grupo de su gente tiroteara (efectuara disparos) desde la orilla donde estaban, desplazándose por ella sin atravesar el río, mientras que otro grupo cruzaba a nado el río caudaloso, con las lanzas y armas entre los dientes y colgados a la cola de los caballos hasta llegar a la otra orilla para abrir fuego sobre el adversario o engancharse en la pelea cuerpo a cuerpo.
Esto último me parece un poco fantasioso, propia de la historiografia romántica y epopeyica; pero lo cierto es que Zamora salió vencedor y las tropas del comandante Rivero huyeron en derrota. Se van a cumplir 150 años de este acontecimiento que enriquece nuestra historia local y que este escrito en las páginas de la historia nacional como uno de los episodios primigenios de la cruenta guerra larga.
El 23 de marzo el general Zamora establece su cuartel general en Morón, donde lo acompañan el coronel Juan José Mora, el oficial José Félix Mora y 400 moronenses más que se unen a su ejército. Muchos de estos moronenses se fueron con Zamora y regaron con su sangre los caminos de la patria, algunos cayeron en Santa Inés, otros en San Carlos, Acarigua, en Coplé y en tantos recovecos del país donde el valor indómito de esta gente, curtidos entre el mar y la montaña con olor a cacao y a salitre, se puso a prueba, ¿Cuántos de ellos yacen en las tumbas desconocidas, anónimos a la gloria de la republica? ¿Cuántos de ellos no rindieron sus vidas, sus sueños y deseos en pos de una guerra absurda y desmedida?
Sueños desvanecidos porque la reivindicación popular quedo ajena en el Tratado de Coche; tratado que sella el triunfo de la revolución Federal; revolución de las quimeras o rivolucion de las fantasías como dijera el “Jurunga Muerto†de Domingo Alberto Rangel. Total y a la final, las grandes mayorías de la población siguieron empobrecidos y se encumbraron una nueva elite (los liberales amarillos) de militares caudillos y civiles vinculados y hasta subordinados a las tradicionales grupos económicos dominantes.Â
De manera que se cumplirán también los 150 años de la estadía de Zamora en Morón y la del general Falcón el 24 de Julio en el mismo año. También será el sesquicentenario de la Batalla de El Palito, una de las más importantes y decisiva de la carrera militar del general Zamora y de la guerra Federal.
PD: Me informan que mi amigo el Lic. José Caro, después de realizar un censo intensivo en dominó durante las vacaciones escolares, ha regresado por sus fueros y después de derrotar a Pampuro, a Matzon y a varios profesores quiere medirse a este servidor. Yo lo espero que termine su preparación y cuando yo este mejor de salud para darle la revancha.
Libro Crónicas desde Morón - La Batalla de El Palito
Venía el General Ezequiel Zamora como huracán devastando ejércitos del Gobierno Conservador que en la mayoría de las veces preferían no dar combate. Corría el año de 1859, la tolvanera federal brotaba de las entrañas del actual estado Falcón el 16 de marzo llegó a Jacura, el 17 a Capadare, tres días después estará en San Juan de los Cayos, el 21 sacude al Tocuyo de la Costa y el 22 se encuentra a las orillas del entonces caudaloso río Yaracuy.
Del otro lado del río -en el territorio del hoy municipio Mora-asediaba dispuesto al ataque el comandante Francisco Antonio Rivero, jefe de las atropas gubernamentales.
En la correspondencia de Morón de fecha 23 de marzo de 1859, Zamora describe así la situación: "Que venía (el río Yaracuy) muy crecido con aguas imposibles de vadear, y las canoas custodiadas por los godos al lado derecho".
Ante tal amenaza los federales jamás pensaron en retroceder sino que por el contrario "Zamora tenía suficiente temple y fuego en el corazón para desafiar la naturaleza y cruzó el caudaloso río Yaracuy, él a la cabeza de sus tropas, los soldados atados a las colas de los caballos y con las lanzas sostenidas con los dientes. Con solamente cien de sus hombres destruyó rápidamente la columna comandada por Francisco Antonio Rivera y pudo así utilizar las canoas parar pasar las armas de fuego, pólvora y demás pertrechos ". De esta manera los contingentes de la Federación despejaron el camino hacia Morón.
Estando en Morón Zamora y sus hombres, les llegó un delator de las tropas del gobierno, el mulato Juan Rodríguez, quien les informó sobre la ubicación y los comandantes de las patrullas gobierneras, acantonadas en El Pelito. Estos eran Andrés Avelino Pinto y el coronel José del Rosario Armas, alias "Mono Enchaquetado". Dicha confesión hizo exclamar a Zamora: "Si al frente de los oligarcas viene Mono Enchaquetado, el triunfo será más rápido... Ratón para gato".
Ezequiel Zamora salió con sus tropas de Morón a las cuatro de la tarde y a las diez de la noche sorprendió al ejército del gobierno que quedó totalmente destruido, huyendo los sobrevivientes hacia Puerto Cabello y por Las Trincheras hacia Valencia. Esta batalla demostró la capacidad y la estrategia militar del general Zamora, el cual envió una columna federal por Sanchón a salir por la vía de El Cambur para que atacase por un flanco a las fuerzas enemigas mientras que él se dirigía por el lado de la costa ocultando sus movimientos "con toda sagacidad y reserva. Zamora impuso a sus tropas el deber de mantener su puesto a muerte o vida, sin dar un paso atrás ".
La victoria de los federales sobre los oligarcas en la batalla de El Palito tuvo repercusiones nacionales hasta el punto de que el gobierno de Caracas se sintió humillado, pues Zamora no había derrotado a oficiales cualesquiera sino a reputados militares como Avelino Pinto, uno de los mejores de su época, y había hecho añicos la estrategia del viejo zorro León de Febres Cordero.
A pesar del triunfo la causa de la Federación tuvo pérdidas importantes, dejemos que sea el cronista zamorista, Emilio Navarro, quien nos diga con sus propias palabras llenas de sentimiento: "Departe del ejército federal fue sensible de nuestra pérdida, muchos distinguidos amigos, tipos los más empinados en el valor, tributarios con su sangre a aquel campo donde ambos contendores desplegaron un heroísmo propio de la clasica Venezuela, orgullo eterno de la república.
Ahí murieron el coronel Juan Nepomuceno Guevara, el modelo más acabado del valor y la moderación, con dos balazos en el pecho, recibidos en el momento mismo de atacar la casa fuerte donde se apoyó el coronel Avelino Pinto para hacer su última resistencia, el valiente comandante, Prado, el intrépido y modesto comandante Rodulfo Pereira, el belicoso comandante Castellano, hijo, muchos jefes y oficiales, honor coriano, y considerable número de tropas.
El comandante Gabriel Santana, hijo predilecto de la heroica Coro, espanto de valor, batíase en esta memorable acción, después de despedazados los brazos a balazos, y así combatían con valor inimitable".
Zamora y el estado mayor en pleno rinden homenaje en El Palito a los federales caídos. Decide proseguir su marcha hacia San Felipe, no sin antes recibir nuevos miembros que se suman a su ejército. Llegan hombres desde Borburata, Quizandal, Patanemo, Turiamo y otros pueblos de la costa comandados por el general Gabriel Guevara, viejo procer de la Independencia que había servido bajo las órdenes del Libertador en las campañas del Sur. También se agregó Cleto Marcano con otro grupo de Puerto cabello. Zamora regresó a morón el 24 de marzo.
Allí tenía su cuartel general y el grueso de sus tropas. De aquí marchó a Urama y luego siguió los caminos de María Lionza.
Libro Crónicas desde Morón - Quien mató a Zamora
Aquel infausto mediodía del 10 de enero de 1860, saliendo de la casa de los Acuña, el General Zamora pronunciaría sus últimas palabras: "Ya vengo", cuando al tronar de un disparo caía abatido, en pleno territorio dominado por sus tropas, el procer de la Revolución Federal. Su cadáver quedó a escasos metros de la iglesia de la parroquia de San Juan de la ciudad de San Carlos, de donde supuestamente salió el disparo. Había llegado Zamora procedente de Guanare y Araure, con un ejército de 6.000 hombres, con el objeto de sitiar la ciudad de San Carlos, que aún estaba en manos del gobierno conservador. Sitio que comenzó el 3 de enero y paulatinamente fue cayendo la ciudad en poder de los federales, excepto las fortificaciones Ya ultimados los detalles para dar el golpe final, fue llamado Zamora para almorzar en la casa de la familia Acuña, minutos después ocurriría el asesinato.
De la muerte de Zamora fue culpado el sargento G. Morón como autor material. Este personaje se consideraba muy ligado al General Juan Crisóstomo Falcón. Veamos lo que nos dice el General Jesús María Hernández, oficial zamorista: "El General Zamora fue muerto en una conferencia secreta para la que fue llamado por Falcón a la casa del doctor Acuña y Morón le dio un balazo de acuerdo con ellos ". Por su lado, Emilio Navarro, cronista zamorista alega: "Veo una presunción legítima (la autoría intelectual de Falcón) por el conocimiento que tuve del Gral. Ezequiel Zamora, el que se le hubiese dado muerte en medio de su ejército y que no hubiese una sola persona que presenciase este hecho ".
Otros testimonios indican que la muerte de Zamora fue producto de una confabulación de Falcón y Antonio Guzmán Blanco e incluso señalan que el segundo chantajeaba al primer. Un testigo pone en boca de Guzmán Blanco lo siguiente: "Conozco todos los pormenores de este crimen y en mi poder está la honra de ese hombre (Falcón). Con que vea lo que hace conmigo; yo me hallé en la misma pieza donde se consumó el crimen... huí del lugar. Verás si tengo mucho para que ese hombre (Falcón) me dispense consideraciones". ¿Sería ésta una de las razones por las cuales Falcón obraría en la presidencia con desgano y prefería irse a sus haciendas en Churuguara, dejando encargado por largo tiempo en la presidencia a Guzmán Blanco?
¿Por qué se asesina a Zamora? Porque representaba la esencia de la revolución social de la Federación y tenía bajo su mando a 23.500 soldados que lo habían reconocido como jefe, y además era dueño de un amplio apoyo popular. Permítanme transcribir una larga pero elocuente reseña que al respecto hace Domingo Alberto Rangel: "La fuerza de Zamora no radicará, solamente, en su fiereza de soldado. Es el amor a los humildes, la adhesión de las masas, el factor que bailará siempre en las velas de sus empresas hasta empujarlas a la meta. A Ezequiel Zamora le sobran soldados, porque tiene pueblo. De cada caserío desemboca en su ejército el contingente de la fe campesina.
Si lo derrotan, al día siguiente dispondrá de otro ejército. Hay alimentos para sus hombres, vendas para sus heridas y caminos para sus marchas. Para que Ezequiel Zamora fuera grande -y lo fue con proporción de guerrero y apóstol- la tierra venezolana le parió soldados. Ese hombre no tenía un ejército sino un pueblo atormentado tras sus huellas... Hubiera tenido cien mil hombres si el balazo de San Carlos no pone una raya de sangre en su carrera de saeta ".
El escritor Vallenilla Lanz acota lo que sigue: En 1846 como en 1859, se concentraron de nuevo las mismas montoneras de Boves y de Páez bajo el brazo vigoroso de otro gran caudillo (Zamora) de la misma fisonomía moral, de las mismas dotes de mando, del mismo empuje heroico, del mismo desprendimiento, de los mismos instintos oclocráticos y hasta podemos decir que de la misma raza del asturiano legendario ". Don Lisandro Alvarado pinta de esta manera la silueta de Zamora:
"Este caudillo, comerciante en un principio, había nacido en Cúa, el primero de febrero de 1817. Hizo parte de la conocida face ion de Rangel, y anduvo insurrecto con él en la provincia de Aragua (...) Tenía él para la lucha armada todas las cualidades de un capitán y todas las energías de un partidario... Duro con el partidario, implacable con el enemigo, imponía disciplina al uno y terror al otro. Su palabra era breve y áspera, su actitud amenazadora, sus órdenes imperiosas, sus planes vastos. La piedad no hallaba abrigo en su alma, la sonrisa no plegaba jamás su boca, eternamente contraída por la tensión de un espíritu en el cual no había sino una pasión, pelear, y deseo de triunfar". ¿Quién mató a Zamora?
Libro Crónicas desde Morón - Juan Crisóstomo Falcón
Juan Crisóstomo Falcón nació el 27 de enero de 1820 en la parroquia Buena Vista del cantón Paraguaná perteneciente a la provincia de Coro, y murió en 1870, o sea que tan solo vivió 50 años. Sus primeros estudios los realizó en la ciudad de Coro, donde recibió lecciones de filosofía y francés. Fueron sus únicos estudios, ya que como escribió el veleidoso historiador Juan Vicente González, "nació para la guerra".
Pasó, en su juventud, cierto tiempo en San Felipe con el negocio del café. A los 28 años de edad (1848) ya era comandante de milicias en Coro, participando como tal en el ataque a Cumarebo, entra en batalla en Sabana Alta, Jaratara; es enviado a Maracaibo a pelear bajo las órdenes del General Marino. Toma a Perijá. Luego incursiona en Puerto Cabello a pelear contra las tropas del General Páez, las cuales estaban al mando del General Carmona, a quien derrota y apresa en el sitio de Bacoa.
En 1851 es nombrado primer comandanta del ejército y en 1852 obtiene el título de coronel efectivo; este mismo año va de comandante de armas de la provincia de Maracaibo. En 1854 da un apoyo muy importante al gobierno del general José Gregorio Monagas.
El General Falcón fue un personaje que al principio fue identificado como adepto a la corriente centralista (godos, conservadores, paecistas, etc.) y posteriormente llegó a ser el máximo líder o caudillo del Movimiento Federal o Federación. Quizás por este cambio en su conducta política se le tildó de voluble, indeciso o vacilante.
Siempre se ha hecho un paralelismo entre la vida de los generales Falcón y Zamora. Ambos son considerados como los mayores exponentes de la causa federal. Unidos por un vínculo familiar (eran cuñados), Zamora descolló como militar en las calles de Aragua y en el centro del país; Falcón rompía con su espada las filas enemigas en el occidente del mismo. Zamora emergió del anonimato en el ambiente capitalino donde fue apresado, juzgado, condenado e indultado; Falcón hubo de abandonar el país para lograr apoyo a su causa desde Colombia, Saint Thomas y Curazao. Zamora era el luchador social, el hombre de principios, con mucho valor personal y gran estratega militar, un verdadero líder de masas, leal a sus semejantes.
Falcón poseía gran talento como caudillo, militar con excelentes dotes, de una natural bondad y desinterés por el gobierno. Sin embargo, se le acusa de veleidoso e inconstante, connivente con sus adversarios del gobierno, y lo que es peor, se le involucra en el asesinato del General Zamora. No obstante, Zamora siempre le reconoció y le respetó a Falcón su mayor jerarquía en la dirección de la guerra. Con la desaparición de Zamora se afianzó esa jerarquía y se acrecentó su prestigio.
La primera vez que el General Falcón pisa territorio venezolano como comandante general de los ejércitos de la Federación, lo hace en las playas de Palma Sola, en Morón, el 24 de julio de 1859, donde dijo: "Al pisar el territorio, al aparecer sobre la escena de la revolución, siento la imprescindible necesidad de hablar a mis conciudadanos. Prefiero siempre ser conocido: que nadie se equivoque conmigo. La patria debe además saber por qué vengo, y lo que traigo "... Había llegado a Falcón de Curazao en una goleta, acompañado del futuro presidente Antonio Guzmán Blanco, y otros. En Morón se le unieron numerosos simpatizantes a su causa.
El 25 de julio Falcón se dirige al pueblo de Alpargatón en los siguientes términos: "Para hoy, la revolución tiene toda su fuerza material; creo traerle su autoridad moral, lo único que le falta para su inmediato desenlace. Con esa autoridad propóngame darle unidad y concierto a la campaña, al propio tiempo que ahorrar sangre generosa y conjurar futuros peligros. Ayudadme, compatriotas todos".
La revolución termina con el Trato de Coche (1863) y Falcón es electo Presidente de la República por una asamblea reunida en La Victoria; a Guzmán Blanco se le nombra vicepresidente. Estos cargos tendrían carácter provisional. En esta misma asamblea, a petición de Antonio Guzmán Blanco, se le otorga a Falcón el título de "Gran Ciudadano Mariscal de los Ejércitos de la República".
La Asamblea Constituyente nombra al General Falcón Presidente Constitucional. El régimen federal no trajo la felicidad deseada, cada caudillo federal se hizo dueño de su región, se cobraron altos honorarios. Falcón toleraba, por su conocida bondad, los guisos de sus amigos en el gobierno, pasaba la mayor parte de su tiempo en su hacienda en Churuguara descuidando sus deberes de gobernante (sólo duró 20 meses).
Libro Crónicas desde Morón - Historia de Palma Sola
Palma Sola constituye una extensión de tierra planas en las adyacencias del mar, enclavado entre la desembocadura del río Morón y el saliente de punta Morón. Sus suelos son de tipo-salino-arenoso, cubiertos por una vegetación desidua en transición xerófita.
Sus parajes son el hábitat natural de aves como el arrendajo, garzas, gaviotas y reptiles como las serpientes de cascabel y la coral. Quizás su nombre (Palma Sola) haya sido extraído de las soledades que envuelven su taciturnos paisajes donde resalta la palmera que batiéndose al viento señorea por las tardes manchadas de sol y regocija por la virginidad perdida de la mar a causa del espolón que como lengua rocosa penetra en sus entrañas para beneplácito de pescadores y surfistas.
Las costas de Palma Sola vieron desembarcar al Mariscal Juan Crisóstomo Falcón un 24 de julio de 1859, proveniente de la isla de Curazao. Traía además, la goleta del Mariscal, Falcón al futuro presidente e "Ilustre Americano" Antonio Guzmán Blanco, Jacinto Regino Pachano y otros 35 acompañantes. En el mismo año, en menos de 4 meses estuvieron en Morón los máximos dirigentes de la Federación. Efectivamente, el general Ezequiel Zamora estuvo en Morón desde el 23 de marzo de aquel año; estableció su cuartel general, incrementó sus tropas con moroneros y luego venció a las fuerzas del gobierno en la batalla de El Palito, regresó a Morón y marchó hacia San Felipe. El Mariscal Falcón llegó por Palma Sola, pernoctó en Morón y siguió el rumbo de Zamora. Sin embargo, lo significativo es que los moronenses pudieron comparar las dos personalidades de los jefes federales.
Según los cronistas de ese entonces, el historiador Federico Brito Figueroa señala lo siguiente: "Falcón estaba sano y salvo en Morón desde el 24 de julio de 1859, renegando de esta nefasta invasión, temblaba de rabia y envidia, porque los moroneros solamente preguntaban por Zamora, y comentaban entre sí que el jefe del pueblo soberano venía de regreso de los llanos para marchar hacia Caracas y terminar con la oligarquía. Algunos llegaban a gritar mirando de reojo a los acompañantes de Falcón: ¿Estado mayor con patiquines? Para estado mayor el del general Zamora, con hombres como Prudencio Vásquez".
Quiso el general Marcos Pérez Jiménez, Presidente de la República, construir una moderna urbanización en los terrenos de Palma Sola, aprovechando su tibio clima y su brisa de mar que armoniza con una estratégica posición geográfica. Para tal efecto se creó un ambicioso proyecto urbanístico que abarca diversas áreas de servicio, vialidad, cloacas, recreación, educación, etc., y confortables viviendas que matizaban un espacio idóneo para la vivencia y esparcimiento humanos.
Este proyecto paradisíaco o esta urbanización modelo fue truncado con la llegada de los gobiernos democráticos. Allí quedaron las amplias viviendas sepultadas bajo un manto vegetal, calles perdidas en el follaje del tiempo, a medio camino se detuvieron los sueños de grandeza. Palma Sola aún sigue esperando. También su parsimonia vio esfumar su río Canme, que una vez calmó su sed, el Morón infielmente se desvió por caminos nauseabundos. Quedó en su aridez la sequía, que hoy es su entrañable amiga, como también lo son los amores furtivos que se cobijan bajo su cielo brumoso de blanco y la verde espesura de los matorrales. En 1963 se emplazó en sus lares la compañía alemana Volkswagen de Venezuela. Con el impulso de los europeos la zona obtuvo un dinamismo inusitado, se construyeron nuevas viviendas para los trabajadores, se abrieron los sitios de recreación y la playa se colmaba de bañistas que disfrutaban de las modernas instalaciones de los prósperos balnearios.
Pero esta ensambladura del popular vehículo tuvo un final infeliz. Producir un vehículo a bajo precio para los venezolanos era una ofensa para las grandes compañías automotrices, era una inaceptable competencia para la Ford y la Chevrolet, por lo tanto había que aplastar a la intrusa alemana, y así fue. La General Motors, el Poder Judicial y la mafia smdicalera se encargaron de echar la lápida sobre la cuna del escarabajo y el pobre se quedó con las ganas de tener carro y Palma Sola volvió a dormirse en sus laureles.
Hoy día Palma Sola es la única playa del moronense, allí acuden los fines de semana. En los alrededores de la playa se han instalado numerosas casitas para expender pescados y refrescos.
En una de ellas se encuentra Marino, llamado "El Camello"por sus amigos, como un ermitaño del mar tira su cordel al agua en busca de su presa, buen pescador pero mejor bochador de bolas criollas.
"¡Ahí tienes tu camello! ¡Ahí tienes tu camello!", le grita Marino al público cuando pega un boche clavao, ya que los presentes buscan ofenderle para desconcentrarlo. Pero El Camello no come cuento.
Libro Crónicas desde Morón - Morón Cuna de la Federación
"... Si estuviere equivocado, creo, sin embargo, que siempre tendremos el tiempo necesario para inclinarnos ante la voluntad de la República, si es que quiere regirse por otro sistema, sin apartarnos todavía de la senda de la legalidad que hoy podemos trillar con ventajas y sin humillarnos ante la fuerza de una reacción facciosa (el movimiento federal) que ha hallado su cuna en Morón y que es dirigida por Falcan, Valero, Guevara, Leiceaga y otros como ellos". El epígrafe anterior corresponde a un extracto de una carta del general León de Pebres Cordero, enemigo de la Federación, dirigida al general Pedro. E. Ramos y fechada el 5 de agosto de 1859, en Puerto Cabello.
Si bien fue con la toma del cuartel de Coro, la noche del 20 de febrero de 1859, cuando Tirso Salaverria y sus acompañantes, que no llegaban en número a 50, iniciaron la primera escaramuza de la Guerra Federal, no es sino en el territorio morense donde se libra la primera batalla de importancia. Efectivamente, el ejército del gobierno perseguía a las tropas del general Zamora desde diversos puntos del estado Falcón, tratando de evitarle que llegase al centro. Zamora, al llegar la ribera del río Yaracuy (en la parte del estado Falcón), avistó al otro lado (estado Carabobo) a las fuerzas del gobierno bien dispuestas al combate, bajo el mando del comandante Francisco Antonio Rivero. De inmediato ordenó Zamora a parte de sus tropas que cruzaran el caudaloso río a nado (generalmente se cruzaba en canoa) y que la otra parte se fuese por la orilla enmontada tiroteando al enemigo. Así desalojó el territorio morense y les infligió la primera derrota a los conservadores. "Talfue el primer combate de aquella atrevida campaña, por medio de un campo de guerra que ocupaba un enemigo bien armado" (1).
Siguió Ezequiel Zamora a Morón, "donde el coronel Juan José Mora le ofrecía un contingente de tropa de no escasa consideración" (2). Al llegar Zamora a tierras carabobeñas, el general José Antonio Páez, que se encontraba enfermo en Valencia, se ofreció para salir a combatir a aquél y, sin esperar mucho, el presidente de la República, Julián Castro, lo nombró jefe de operaciones en la provincia de Carabobo.
Luego de la batalla de El Palito, el general Zamora se dirigió a Morón y a Urama. Pero detengámonos un momento en lo que dice el autor de la cita anterior sobre Juan José Mora: "Con este parque (las armas v pertrechos tomados en El Palito) se armó el batallón de alistados por el benemérito comandanta Mora, en los pueblos netamente liberales de Sanchón, Morón y Alpargatan, donde gozaba este jefe de general prestigio... El comandante Juan José Mora era militar de la Independencia, sujeto muy honrado en sus negocios particulares: de pericia y valor, y en las luchas poli ticas siempre fiel al partido liberal"'(3).
En Urama se sumaron a la causa federal los hermanos Casimiro y Esteban Herrada, además de Joaquín Molinas; este valeroso uramense muere con el grado de capitán en el ataque que los federales hicieran a las fortificaciones de Barinas el 16 de abril de 1859.
El coronel Juan José Mora participó en toda la campaña de occidente al lado del general Zamora. Se destacó valientemente en el combate de Araure (9 de abril de 1859) cuando se atacó al jefe enemigo Manuel Herrera. El coronel Mora acosó por el ala derecha con su columna "Flanqueadores" a las atropas del gobierno, que huyeron en derrota. También sobresalió en la gloriosa batalla de Santa Inés donde se anotan los federales el triunfo más importante de toda la campaña de occidente. El coronel Mora ese día (10 de diciembre de 1859) compartía con el general Trías y el general Ortiz la defensa denominada El Trapiche, que era una de las fuertes del campo de batalla. A la embestida de una parte del ejército del gobierno, los federales se defienden con valor: "El va adelante (Pérez Arroyo, uno de los jefes del gobierno), desafiando todos los peligros y rompiendo a machetazos las trincheras. Pero los jefes de la resistencia no eran menos bravos que él. Pues allí están el bizarro Trías, Mora y Ortiz, soldados aguerridos: el oficial José Félix Mora, el valentísimo Martín Franco... "(4).
El 24 de julio del mismo año desembarcan en Palma Sola el general Juan Crisóstomo Falcón y su comitiva. Allí pronuncia una larga proclama, de la que transcribimos algunos trozos: "Alpisar el territorio, al aparecer sobre la escena de la revolución, siento la imprescindible necesidad de hablar a mis conciudadanos. Prefiero siempre ser conocido: que nadie se equivoque conmigo. La patria debe además saber por qué vengo y lo que traigo. No soy, a ella le consta, un militar de cuartel que hace la guerra por oficio; como tal, la guerra me inspira horror y menosprecio al que la hace. Soy lo que todo hombre de conciencia que ciñe la espada, y lo que ha sido desde que Venezuela me prestó la de su libertad: un ciudadano armado, y nada más. Tampoco soy yo quien trae la guerra: ésta existe, y existe declarada por la nación en masa contra sus opresores; tiranos que, audaces, se constituyen mandatarios por derecho divino, y que por orden infernal imponen a los pueblos el deber de obedecerles. ¡Insensatos...! ¡Cómo olvidar el coraje de los venezolanos! "(5).
(Todas las citas han sido tomadas de Villanueva, Laureano: VIDA DEL VALIENTE CIUDADANO EZEQUIEL ZAMORA, Monte Avila Editores, Tomo II, Caracas, 1991).
Libro Crónicas desde Morón - Boca del Tocuyo
En cierta oportunidad ofrecí a unos amigos boqueases ¿o tocuyanos? escribirles sobre su pueblo. Hoy quiero cumplir mi palabra. El poblado de Boca del Tocuyo dista muy poco de la orilla del mar, el río Tocuyo lo parte ecuatorialmente en dos (al poblado), quedando a ambos lados de sus riberas terrenos arenosos de origen aluvional con materiales que en tiempos inmemorables acumularon la pleamar y el continuo arrastre de sedimentos de este caudaloso rió. Sobre estas arenas se levantó el pueblo, divido en dos secciones (al este y al oeste), cautivo entre el mar (al norte) y la oscura faja asfáltica (al sur) de la carretera costera del costado oriental falconiano. Sus costas son de emersión, carentes de la frondosidad de las palmeras que pudieran atenuar el inclemente sol.
La historia de este pueblo es similar a la de sus congéneres de esta parte del litoral caribeño, su estancia de cara a las antillas neerlandesas convirtieron estos rincones, recodos y parajes en caminos expeditos para burlar, durante la época colonial, la persecución de la Compañía Guipuzcoana contra el comercio ilícito (o contrabando) practicado en la zona por lo comerciantes holandeses. Especialmente cuando se tenía un río lo suficientemente navegable para penetrar desde las islas de Curazao o Aruba hasta las poblaciones del interior de los estados Lara y Yaracuy. Este trafico comercial consistía en el intercambio de productos agrícolas que llegaban por vía fluvial (desde el occidente del país) y áreas vecinas por las mercancías manufacturadas que desde Curazao trasladaban los holandeses al territorio patrio.
En Boca del Tocuyo también dejó sus huellas la guerra Federal. El General Zamora y sus tropas tomaron el pueblo el 21 de marzo de 1859, venía el General de Coro y en su tránsito hacía Morón se detuvo en este pedazo de costa falconiana para proclamar su revolución y ganar nuevos contingentes que reforzarían su consigna de "tierra y hombres libres".
La configuración espacial del pueblo es más bien de calles lineales, aunque algunas no guardan el orden rectangular, sus viviendas humildes son las típicas rurales que fueron símbolos habitacionales de la reforma agraria. Su gente vive fundamentalmente de la pesca, del comercio con los turistas y actividades agrícolas en haciendas vecinas donde se cosechan melones, patillas y los cocoteros para la extracción de copra. En una zona contigua, su iglesia de San Rafael, se divisa una atalaya que una vez fue su tanque de agua, y como un vigía testifica los años de desidia oficial. Este torreón de concreto, de enorme cabeza y cuerpo enjuto en también se muere de sed, en su interior reseco se conservan como una memoria décadas de olvido, de tiempos de bonanzas que no llegaron a su predios, de la esperanza que se pierden en la lontananza del mar.
Al lado del viejo tanque de agua se destaca una escritura de una pasada campaña electoral que dice: "Vota por los concejales luchadores y folklóricos", al pie de la escritura está el nombre del partido político que postula a los candidatos. Les aseguro, amigos, que este partido no saco la votación que aspiraba. La sinceridad en política no es muy buena compañera.
De esta tierra son los hermanos Almarza, gemimos líderes y protagonistas de la época de esplendor de la organización que ellos representan, ahora Rafael o Fay ejecutan un nuevo rol como empresarios del pescado. Su bondad y su don de gente les harán salir adelante. También es la tierra del Morocho cuya vocación servicial borra todo indicio de una apariencia no convencional. También allí vive el manco con un chiste siempre en sus labios. El deportista Wilmer Gómez con sus poderosos Jimmys. De aquellos lugares vino a Morón Musulungo (como le dicen en Morón) o el Perico (como le dicen en su pueblo) a buscar mejor vida y a entregar sus excelentes facultades para jugar el béisbol. Se considera que es el mejor pelotero que ha dado Boca del Tocuyo.
Todavía se mantiene activo, con sus casi sesenta años a cuesta, no le tiembla el pulso para darle un batazo al pitcher más pintao, Musulungo debe tener un digno retiro y el reconocimiento u homenaje de dos pueblos que lo admiran y lo tienen como un ejemplo de juventudes.
Dejé para último al primer concejal, oriundo de la Boca, del municipio Monseñor Iturriza, Israel Lamus ¿o Díaz? Israel es un buen amigo y tremendo jugador de béisbol, en su equipo lo alineaban como catcher y cuarto bate. Pero había un problema: inicialmente él le solicitaba al manager que lo colocaran en el line up como Israel Díaz (el apellido de su madre) y así se hacía normalmente. Pero un buen día, alguien le dijo que su padre (de apellido Lamus) era un rico hacendado en Barinas, el cual tenía su oficina frente a la plaza Bolívar de esta ciudad.
Desde entonces Israel no permitió que se le pusiera en el line ip con el apellido Díaz, sino el de Lamus. Otro día partió Israel a Barinas a conocer a su padre. Cuando llegó a la plaza y preguntó por el hacendado Lamus, alguien le respondió "¿Hacendado? Lamus es aquel borrachín que está tirado allá en el suelo. Israel inmediatamente regresó a su pueblo. En plena lectura del line up para el juego del domingo, el manager dice en voz alta: "Israel Lamus cuarto bate", y le grita molesto Israel: "¡A mí no me pongas Israel Lamus! A mi me pones Israel Díaz!!!".
Los estragos de la guerra de Alpargatón y otros pueblos de la costa venezolana
Este hermoso valle con nombre de calzado grande sucumbía frente a las pestes y las calenturas, pero además había otra causa: la guerra. La guerra de independencia fue un factor de perturbación para la economía y la demografía de las zonas rurales adyacentes a Puerto Cabello. En efecto, los suburbios y sementeras del área -entre ellas Alpargatón- eran objeto de saqueos y de destrucción de las haciendas y pueblos por parte de las huestes españolas como también de los patriotas hasta 1823. En 1815 los realistas acaban con la cosecha de maíz, aún verde, en las cercanías de Puerto Cabello para convertirla en comida para sus reses; luego, en 1820, "se asolan las haciendas locales, obligándose además a los esclavos a tumbar la mata de plátanos, con el objeto de que sirviera para la alimentación al ganado, quedando las haciendas sin cultivo ni recolección de sus cosechas" (Cunill Grau). Nuestro prócer José Antonio Páez, en 1822, confiesa que había "destruido el incesante manantial de Borburata que les aliviaba demasiado (a los realistas sitiados), he acabado por fin con cuanto contaba en este territorio". Los pueblos de Alpargatón y Urama eran incendiados previamente antes de proceder a su despoblamiento por parte de los ejércitos ocupantes, he aquí una confesión de uno de los líderes de las tropas atacantes: "triste en primer lugar de entrar en la oscuridad de la noche unos pocos, incendiar el pueblo tirando pajuela en los techos que son de paja, y al punto del incendio, que sentirá los efectos de la confusión, entrar a fuego y sangre sin cuartel". El despoblamiento a la vez era ocasionado, después de 1812, por los continuos embargos y secuestro de las principales haciendas los propietarios, mayordomos y por los ejércitos que obligaban a esclavos a abandonar sus posesiones. Los esclavos huían hacia Ejércitos en plena campaña en valles costeros. las montañas lejanas o cercanas a formar los llamados "cumbes", allí mismo en los cerros de Alpargatón, para esconderse tanto del castigo del amo blanco como del azote de las guerrillas que los reclutaban para los trabajos forzados en obras en las cercanías de Valencia, o para servir como soldados en la guerra. Había una orden expresa de un oficial a su subalterno: "Que en los pueblos de Morón, Alpargatón y Urama se levanten guerrillas de gente del país, a cuyo efecto enviará V.E. las armas, municiones y fornituras necesarias, con algunos oficiales, encargados de organizarlos y de levantarlos hasta la fuerza de 400 ó 500 hombres; llamando los esclavos de aquel distrito para este servicio y dando la libertad a los que presente útiles, o si toman las armas". En estos casos se arrancaban a la fuerza a los brazos útiles y comprometidos con las faenas del campo, con la mano de obra en los cultivos, para llevarlos sometidos, tipo recluta, a los ejércitos en armas como simples soldados en detrimento de la economía agrícola que prevalecía en el área de este litoral carabobeño. Por otra parte, también ocurrió que se tomaban como represalia o venganza si los pueblos apoyaban tal o cual causa, entonces venían las tropas rivales a destruir y asolar los caseríos y sembradíos de las poblaciones para darles escarmiento por la supuesta traición, así sucedió en el año de 1859 cuando el general Ezequiel Zamora visita el pueblo de Morón, recibiendo un fuerte apoyo y adherencia a su ejército de un gran número de moroneros (400 según el cronista Emilio Navarro) que se marcharon con él hacia los destinos del occidente del país para participar en la famosa batalla de Santa Inés. Sin embargo, poco tiempo después de que el general Zamora se marchó de Morón, llegaron las tropas del gobierno dirigidas por el comandante Silverio Escalona y procedieron a incendiar y a devastar los caseríos de Sanchón, Morón, Alpargatón y Urama, como represalia y castigo al apoyo que le habían brindado estos pueblos a la causa de la Federación. Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 a.m. en el programa "Crónicas en domingo" por la emisora Caribeña Mil A.M.
Libro Crónicas desde Morón - Boca del Tocuyo
En cierta oportunidad ofrecí a unos amigos boqueases ¿o tocuyanos? escribirles sobre su pueblo. Hoy quiero cumplir mi palabra. El poblado de Boca del Tocuyo dista muy poco de la orilla del mar, el río Tocuyo lo parte ecuatorialmente en dos (al poblado), quedando a ambos lados de sus riberas terrenos arenosos de origen aluvional con materiales que en tiempos inmemorables acumularon la pleamar y el continuo arrastre de sedimentos de este caudaloso rió. Sobre estas arenas se levantó el pueblo, divido en dos secciones (al este y al oeste), cautivo entre el mar (al norte) y la oscura faja asfáltica (al sur) de la carretera costera del costado oriental falconiano. Sus costas son de emersión, carentes de la frondosidad de las palmeras que pudieran atenuar el inclemente sol.
La historia de este pueblo es similar a la de sus congéneres de esta parte del litoral caribeño, su estancia de cara a las antillas neerlandesas convirtieron estos rincones, recodos y parajes en caminos expeditos para burlar, durante la época colonial, la persecución de la Compañía Guipuzcoana contra el comercio ilícito (o contrabando) practicado en la zona por lo comerciantes holandeses. Especialmente cuando se tenía un río lo suficientemente navegable para penetrar desde las islas de Curazao o Aruba hasta las poblaciones del interior de los estados Lara y Yaracuy. Este trafico comercial consistía en el intercambio de productos agrícolas que llegaban por vía fluvial (desde el occidente del país) y áreas vecinas por las mercancías manufacturadas que desde Curazao trasladaban los holandeses al territorio patrio.
En Boca del Tocuyo también dejó sus huellas la guerra Federal. El General Zamora y sus tropas tomaron el pueblo el 21 de marzo de 1859, venía el General de Coro y en su tránsito hacía Morón se detuvo en este pedazo de costa falconiana para proclamar su revolución y ganar nuevos contingentes que reforzarían su consigna de "tierra y hombres libres".
La configuración espacial del pueblo es más bien de calles lineales, aunque algunas no guardan el orden rectangular, sus viviendas humildes son las típicas rurales que fueron símbolos habitacionales de la reforma agraria. Su gente vive fundamentalmente de la pesca, del comercio con los turistas y actividades agrícolas en haciendas vecinas donde se cosechan melones, patillas y los cocoteros para la extracción de copra. En una zona contigua, su iglesia de San Rafael, se divisa una atalaya que una vez fue su tanque de agua, y como un vigía testifica los años de desidia oficial. Este torreón de concreto, de enorme cabeza y cuerpo enjuto en también se muere de sed, en su interior reseco se conservan como una memoria décadas de olvido, de tiempos de bonanzas que no llegaron a su predios, de la esperanza que se pierden en la lontananza del mar.
Al lado del viejo tanque de agua se destaca una escritura de una pasada campaña electoral que dice: "Vota por los concejales luchadores y folklóricos", al pie de la escritura está el nombre del partido político que postula a los candidatos. Les aseguro, amigos, que este partido no saco la votación que aspiraba. La sinceridad en política no es muy buena compañera.
De esta tierra son los hermanos Almarza, gemimos líderes y protagonistas de la época de esplendor de la organización que ellos representan, ahora Rafael o Fay ejecutan un nuevo rol como empresarios del pescado. Su bondad y su don de gente les harán salir adelante. También es la tierra del Morocho cuya vocación servicial borra todo indicio de una apariencia no convencional. También allí vive el manco con un chiste siempre en sus labios. El deportista Wilmer Gómez con sus poderosos Jimmys. De aquellos lugares vino a Morón Musulungo (como le dicen en Morón) o el Perico (como le dicen en su pueblo) a buscar mejor vida y a entregar sus excelentes facultades para jugar el béisbol. Se considera que es el mejor pelotero que ha dado Boca del Tocuyo.
Todavía se mantiene activo, con sus casi sesenta años a cuesta, no le tiembla el pulso para darle un batazo al pitcher más pintao, Musulungo debe tener un digno retiro y el reconocimiento u homenaje de dos pueblos que lo admiran y lo tienen como un ejemplo de juventudes.
Dejé para último al primer concejal, oriundo de la Boca, del municipio Monseñor Iturriza, Israel Lamus ¿o Díaz? Israel es un buen amigo y tremendo jugador de béisbol, en su equipo lo alineaban como catcher y cuarto bate. Pero había un problema: inicialmente él le solicitaba al manager que lo colocaran en el line up como Israel Díaz (el apellido de su madre) y así se hacía normalmente. Pero un buen día, alguien le dijo que su padre (de apellido Lamus) era un rico hacendado en Barinas, el cual tenía su oficina frente a la plaza Bolívar de esta ciudad.
Desde entonces Israel no permitió que se le pusiera en el line ip con el apellido Díaz, sino el de Lamus. Otro día partió Israel a Barinas a conocer a su padre. Cuando llegó a la plaza y preguntó por el hacendado Lamus, alguien le respondió "¿Hacendado? Lamus es aquel borrachín que está tirado allá en el suelo. Israel inmediatamente regresó a su pueblo. En plena lectura del line up para el juego del domingo, el manager dice en voz alta: "Israel Lamus cuarto bate", y le grita molesto Israel: "¡A mí no me pongas Israel Lamus! A mi me pones Israel Díaz!!!".