Nacido el 19 de septiembre de 1775, hijo de Marcos Ribas y Petronila Herrera y Martínez. Según el autor del texto, fue el héroe de Niquitao, Los Horcones y La Victoria, y tío del Libertador Bolívar. Formó parte de la junta del 19 de abril de 1810 en representación de los pardos. Tras ser capturado en Tamanaco por una traición, fue ejecutado y vejado el 31 de enero de 1815 en Tucupido por orden de Lorenzo Barrajola. El autor indica que su cabeza fue frita en aceite y exhibida en Caracas.
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Según Alexis Coello, lideró a una columna de jóvenes estudiantes en la Batalla de La Victoria. Rechazó una estatua ofrecida por la municipalidad de Caracas, pidiendo que los honores fueran para el Libertador y los beneficios económicos para viudas y huérfanos.
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Según el autor del texto, nació el 19 de septiembre de 1775, hijo de Marcos Ribas y Petronila Herrera y Martínez. Fue representante de los pardos en la junta del 19 de abril de 1810 y héroe de las batallas de Niquitao, Los Horcones y La Victoria. Tras la derrota de Maturín, fue apresado en los montes de Tamanaco debido a la confesión de un esclavo y ejecutado el 31 de enero de 1815 en Tucupido por orden de Lorenzo Barrajola.
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Según Luis Correa, es el máximo exponente en Venezuela de la historiografía romántica inspirada en la escuela francesa de Julio Michelet con su obra "Biografía de José Félix Ribas". Correa lo define como el más venezolano y original de los escritores.
📄 Crónica: Díaz Sánchez y la Historiografía Venezolana ➔
Según el autor del texto, fue sobrino y amigo de José Félix Ribas. A finales de 1814, Ribas desconoció su autoridad en Carúpano, llegándolo a hacer prisionero y acusándolo de traidor antes de liberarlo posteriormente.
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Según Luis Correa, sus obras poseen un tono romántico; sin embargo, según Ramón Díaz Sánchez, es catalogado como positivista. Según Mario Briceño Iragorry, forma parte del "Cielo Científico" por su historiografía basada en consulta documental.
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Gloria y Tragedia del Gral. José Félix Ribas
Después de la derrota patriótica de Maturín, el general José Félix Ribas, acompañado de unos pocos, busca refugio hacia los llanos de Guárico pensando en Barquisimeto donde suponía fortalecido al general Urdaneta. Fatigado y enfermo logró llegar a los montes de Tamanaco, cerca de Valle de La Pascua. Intento descansar y buscar alimentos en un pueblo vecino para lo cual envió a un esclavo suyo. Este emisario fue descubierto y obligado a confesar el paradero de Ribas. Mientras dormía fue apresado, maniatado se le condujo ante el teniente de justicia de Tucupido, Lorenzo Barrajola. Lo condenan a muerte.. Se le veja, se le colma de palabras indecentes, lo maltratan, lo insultan y finalmente una ola populachera lo mata a pedazos, era el 31 de enero de 1815. Tan sólo con cuarenta años de edad, el héroe de Niquitao, Los Horcones y de la batalla de La Victoria caía abatido por manos desalmadas y oprobiosas, sometido a un escarnio vil y degradante. Su mano derecha, que tantas veces dio gloria a su patria, fue desprendida de su cuerpo y clavada en una estaca que se colocó en el camino real del pueblo. Su gallarda cabeza frita en aceite, se trasladó a Barcelona el 3 de febrero y a Caracas el 14 de marzo. En Caracas se le hace un ritual a su cabeza en la plaza mayor, frente a los batallones del Rey, se coloca en la horca la cabeza de Ribas con su gorro colorado que lo caracterizó, se le humilla y proliferan las maldiciones de supuestas viudas y deudos de improbables víctimas del héroe de La Victoria. Luego la cabeza es colocada dentro de una jaula de hierro y puesta en el sitio llamado La Puerta de Caracas, en el camino de La Guaira, hoy existe allí una lápida en memoria del gran general. Había nacido José Félix Ribas el 19 de septiembre de 1775. Sus padres fueron Marcos Ribas y do- El general José Félix Ribas. ña Petronila Herrera y Martínez. Fue el último vástago de once hermanos. Presenció la ejecución de José María España y probablemente este hecho lo marcó sublimemente hacia la ruta de la libertad de su patria. Formó parte, en representación de los pardos, de la junta del 19 de abril de 1810. Como miembro de la junta de gobierno provisional propuso, en solidaridad con los patriotas de Quito asesinados por los españoles, la expulsión de los españoles y canarios de la junta suprema de Caracas, este acto le costó su destierro del país por cinco meses por sanción de la junta de gobierno. Fue tío y amigo del Libertador Bolívar. Después de la batalla de La Victoria (1814) la municipalidad de Caracas mandó a erigir una estatua al general Ribas quien la rechaza con una humildad asombrosa, diciendo: "En Venezuela no hay otro que merezca la recompensa que el general Libertador; a él es a quien la patria le debe su rescate, y el único a quien deben tributársele los altos honores; él es quien dirige la nave del estado, el que dispone y organiza los ejércitos, y él, en fin, el que ha libertado a Venezuela" y remata con lo siguiente: "U. S. creen que yo he contraído algún mérito, y si mis servicios merecen la aprobación de mis conciudadanos, yo los intereso todos y lo presento a la consideración de U.S. sin otro objetivo, que para suplicarles, se sirven concederles estos honores exclusivamente al general Libertador, teniendo yo por bastante recompensa, el recuerdo y demostraciones que se han hecho a mi persona". Sin embargo, esta amistad y este respeto a la jerarquía de Bolívar se marchitarían a finales de este mismo año. La confusión, las frustraciones, el enojo de las derrotas y la dolorosa marcha o emigración a oriente habían turbado el ánimo de los patriotas. La discordia y la anarquía hacían mella en el ejército republicano. El general Ribas junto con Piar desconocen la autoridad del Libertador y la de Mariño. En Carúpano, Ribas hace prisioneros a Bolívar y Mariño, los acusan de traidores y de entrar en negocios turbios con el comerciante Bianchi. Posteriormente libera a Bolívar y lo trata con afecto y compañerismo. Los generales Ribas y Piar se hacen nombrar jefes supremos de los ejércitos de occidente y oriente respectivamente en un edicto fechado en Carúpano el 2 de septiembre de 1814. En el escrito se proscribían a Bolívar y a Mariño "declarándoles desertores y malos ciudadanos por haberse embarcado separándose del ejército y abandonando el territorio de Venezuela ocupado en parte y acometido por obra de Morales y Boves. Ribas moriría cuatro meses después.". Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo", por la emisora Caribeña Mil A.M.
Libro Crónicas desde Morón - Signos de Juventud
El día de la juventud venezolana es conmemorado todos los doce de febrero de cada año como un tributo de la posteridad a los héroes y a los gloriosos hechos de aquella jornada en la ciudad de la Victoria en el año de 1814. El jefe realista José Tomás Boves había ordenado a su teniente Morales que se adelantara Y tomara rumbo hacia la capital de la República para hacerse del gobierno. Bolívar, por su parte, ordenó a sus hombres que se evitara a todo trance la llegada de las tropas españolas a Caracas- De esta ciudad parte el patriota José Félix Ribas acompañado de una columna de jóvenes estudiantes para hacerle frente a Morales, se sitúa con dos mil jóvenes a defender la plaza de la Victoria. A las ocho de la mañana arribó Morales con siete mil hombres, iniciándose asi una cruenta lucha de heroísmo y tenacidad por el ejército patriota, que no reparaba en su inferioridad numérica. Al cabo de ocho horas de combate, previa incorporación de Campo Elias a las filas republicanas, se pone en derrota a las tropas realistas que huyen hacia Villa de Cura. Se había consagrado el ímpetu y la valentía de aquellos jóvenes inexpertos en el oficio de las armas pero que su osadía les reservaba el templo de la gloria. No hay frases más el elocuentes de estos hechos que las pronunciadas por el patriota Ribas Dávila cuando le extrajeron la bala que lo mataba: "Llevadla a mi esposa, Y decidle la conserve, y se acuerde que" ella debo el momento más glorioso de mi vida, aquel en que he perecido, defendiendo la causa de mi suelo", su último aliento fue exclamar: "¡Muero contento! ¡Viva la República!"
En realidad la Guerra de Independencia fue realizada por jóvenes. Tal vez, exceptuando a Miranda, los dirigentes republicanos eran en su mayoría de escasa edad; Bolívar tenia 31 años cuando la Batalla de la Victoria, Sucre se incorporó a la lucha independentista a los 16 años y antes de los 50 ya era general. Ahora bien, ¿dónde termina la juventud y donde comienza la etapa siguiente? Dejemos que sea un joven de más de 80 años que nos responda esta interrogante: "Se es joven por el generoso impulso del corazón, por la desprendida forma de adhesión a la lucha por la justicia, por la renovada manera de entender la vida como proceso de creación para alcanzar metas altas de felicidad para los demás, se es joven cuando se tienen las manos abiertas para dar, cuando se ponen al servicio de los otros toda la voluntad, toda la inteligencia y cuando se es capaz de sacrificarlo todo por un ideal de redención humana". (Luis Beltrán Prieto Figueroa). ¿Acaso no fue eso lo que hizo el Coronel Ribas Dávila en la Victoria? Igualmente es lo que se observa del desprendimiento de José Félix Ribas cuando la municipalidad de Caracas le ofreció en vida levantarle una estatua por su hazaña de La Victoria, el procer respondió de este maneras: «Ustedes creen que y o he contraído algún mérito, y si mis servicios merecen la aprobación de mis conciudadanos, yo los intereso todos y lo presento a la consideración de ustedes, sin otro objeto, que para suplicarles, se sirvan concederles estos honores exclusivamente al general Libertador. En Venezuela no hay otro que merezca esta recompensa, a él es a quien la patria le debe su rescate, y el único a quien debe tributársele los altos honores, él es quien dirige la nave del Estado, el que dispone y organiza los ejércitos, y él, en fin, el que ha liberado a Venezuela. Yo tendré por bastante recompensa el recuerdo y demostraciones que se han hecho a mi persona... Yo suplico encarecidamente a ustedes que todo el premio que debía asignárseme, recaiga en beneficio de tantas viudas y huérfanos, que justamente merecen el recurso de la Patria».
Otro suceso de jóvenes sacudió a Venezuela, precisamente en un mes de febrero de 1928. El día 6 de este mes se inauguró 18 semanas del estudiante bajo el terror de la dictadura del general Gómez que llegaba a sus 20 años de opresión. Los estudiantes de boinas azules y con su grito sacalapatalajá desafiaron al régimen y marcharon por las calles de Caracas rumbo al panteón nacional a ofrendar al Libertador. Este movimiento estuvo encabezado por Jóvito Villalba, Pío Tamayo, Joaquín Gabaldón Márquez, Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Gustavo Machado y otros. (Posteriormente se le dio el nombre a este grupo de jóvenes de la generación del 28).
Aquellos jóvenes, universitarios en su mayoría, adolescentes algunos, con espíritu libertario todos con sus encendidos verbos atacaban al dictador por lo que no se hizo esperar que fueran llevados 250 de ellos detenidos al castillo de Puerto Cabello, con una carga de grillos, pero de donde fueron rescatados por el pueblo con sus huelgas y manifestaciones.
Citemos de nuevo al maestro Prieto, quien nos dice: «Cada edad conserva rasgos de la anterior en sus manifestaciones. Nadie puede decir con certeza donde termina una y comienza la otra. Pero la misma indefinición y confusión invitan siempre a fijar plazos y fechas, como si le vida no fuese un constante renacer, una permanente invitación a la aventura». En otras palabras la juventud no es cronológica es espiritual.
Declaración de la Independencia de Venezuela el 5 de Julio de 1811
Un poco más de un año había transcurrido desde que el capitán general Emparan cediera el mandato a los impetuosos criollos. El 19 de abril de 1810 había sido solo un paso adelante en el largo camide nuestro proceso independentista. Se habían dado algunos intentos autonomistas, pero la Junta Suprema, designada como gobierno -provisional aquél día, seguía atada al carruaje de la simpatía y la solidaridad a los derechos de Fer-. nando VII. no El gobierno patriota mantenía el control sobre la mayoría de las provincias de Venezuela, no obstante, la rebeldía y el apego a la regencia (al Rey español) de las ciudades de Coro, Guayana y Maracaibo eran signos de preocupación para la Junta Suprema, para lo cual era perentorio la convocatoria a elecciones para elegir el Congreso y pasar de un gobierno de facto a otro legalmente constituido, es decir, establecer un régimen constitucional independiente. La convocatoria se hizo en junio y se celebraron las elecciones en octubre y noviembre de 1810. Desafortunadamente solo unos tenían la posibilidad de expresar su opinión, el régimen de privilegios de castas impedían que la mayoría tuviese acceso a la toma de decisiones, apenas A 204 años La Declaración de la Independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811 votaban los hombres libres mayores de veinticinco años y que poseyer? bienes raíces, en otras palabras votaban los blancos terrater El primer congreso venezolano se reunió en Caracas el 2 de marzo de 1811 y coincide con un movimiento de opinión que se ventilaba en los periódicos de ese tiempo, se analizaba la sociedad colonial descarnadamente, se defendía la libertad de culto, la igualdad social, todo esto en consonancia con los principios revolucionarios emanados de los ideólogos franceses y norteamericanos. Sin embargo, en el seno de los congresantes se movía la indecisión y el temor para la declaración definitiva de la independencia del país, en este sentido los sectores más reaccionarios y conservadores de la sociedad habían ganado terreno en el parecer de un porcentaje bastante importante de parlamentarios, hubo de manifestarse la contraparte de estas ideas retrogradas para que imperara el ánimo soberano de un "pueblo" dispuesto a ser libre. Es la sociedad patriótica el motor impulsor de los cambios, se había convertido casi en un partido político y en ella se integraban Miranda, Bolívar; Ribas, Muñoz Tébar, Vigráfico Oronoz Firma del acta de la Independencia de Venezuela. cente Tejera, Madariaga, los Salías, Miguel Peña, los Toro y Coto Paul, estos ilustres caballeros iban a hacer suyas las ideas revolucionarias que derrotarían a los temerosos congresantes. Bolívar con su verbo encendido exclama días antes de tomarse la decisión: "Se discute en el congreso lo que debiera estar decidido ¿Y qué dicen? Que debemos comenzar por una confederación, como si todos no estuviéramos confederados contra la tiranía extranjera. Que debemos atender a los resultados de la política de España ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos o que los conserve, si estamos resueltos a ser libres. Esas dudas son los tristes efectos de las antiguas cadenas. ¡Que los grandes proyectos deben prepararse con calma! Trescientos años de calma ¿no bastan?.. La Junta Patriótica respeta, como debe, al Congreso de la nación, pero el congreso debe oír a la Junta Patriótica, centro de luces y de todos los intereses revolucionarios. Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana: "vacilar es perdernos". Estas palabras y la de otros miembros de la sociedad patriótica fueron oídas por el congreso el día 4 de julio, asimismo, se oyó la opinión del poder ejecutivo que se orientaba en el mismo sentido. Todo esto conllevo a fijar para el día 5 de julio el día definitivo para declarar la independencia como en efecto se hizo. Después de este acto trascendental y solemne para el destino de nuestra patria vendría la tarea de reafirmar en los campos de batalla, entregando sangre a cambio de la libertad, la decisión de aquel soberano Congreso. Oiga este cronista todos los domingo de 8 a 9 am en el programa "crónicas en domingo" por la emisora caribeña 1000 A.M.
Muerte de José Félix Ribas
Después de la derrota patriota de Maturín, el General José Félix Ribas, acompañado de unos pocos, busca refugio hacia los Llanos de Guárico, pensando en Barquisimeto donde suponía fortalecido al General Urdaneta.
Fatigado y enfermo, logró llegar a los montes de Tamanaco, cerca de Valle de la Pascua.
Intentó descansar y buscar alimentos en un pueblo vecino para lo cual envió a un esclavo suyo.
Este emisario fue descubierto y obligado a confesar el paradero de Ribas.
Mientras dormía fue apresado, maniatado se le condujo ante el teniente de justicia de Tucupido, Lorenzo Barrajola.
Lo condenan a muerte.
Sele veja, se le colma de palabras indecentes, lo maltratan, lo insultan y finalmente una ola populachera lo mata a pedazos, era el 31 de enero de 1815.
Tan sólo con cuarenta años de edad, el héroe de Niquitao, Los Horcones y de la batalla de La Victoria caía abatido por manos desalmadas y oprobiosas, sometido a un escarnio vil y degradante.
Su mano derecha, que tantas veces dio gloria a su patria, fue desprendida de su cuerpo y clavada en una estaca que se colocó en el camino real del pueblo.
Su gallarda cabeza que es frita en aceite se trasladó a Barcelona el 3 de febrero y a Caracas el 14 de marzo.
En Caracas se le hace un ritual a su cabeza en la plaza mayor, frente a los batallones del rey, se coloca en la horca la cabeza de Ribas con su gorro colorado que lo caracterizó, se le humilla y proliferan los maldicones (hace 184 años) de supuestas viudas y deudos de improbables víctimas del héroe de La Victoria.
Luego la cabeza es colocada dentro de una jaula de hierro y puesta en el sitio llamado la Puerta de Caracas, en el camino de La Guaira; hoy existe allí una lápida en memoria del gran General.
Había nacido José Félix Ribas el 19 de septiembre de 1775.
Sus padres fueron Marcos Ribas y doña Petronila Herrera y Martínez.
Fue el último vástago de once hermanos.
Presenció la ejecución de José María España y probablemente este hecho lo marcó sublimemente hacia la ruta de la libertad de su patria.
Formó parte, en representación de los pardos, de la junta del 19 de abril de 1810.
Como miembro de la junta del gobierno provisional propuso, en solidaridad con los patriotas de Quito asesinados por los españoles, la expulsión de los españoles y canarios de la Junta Suprema de Caracas; este acto le costó su destierro del país por cinco meses por sanción de la junta de gobierno.
Fue tío y amigo del Libertador Bolívar.
Después de la batalla de La Victoria (1814) la municipalidad de Caracas mandó a erigir una estatua al General Ribas, quien la rechaza con una humildad asombrosa, en estos términos: "En Venezuela no hay otro que merezca esta recompensa que el General Libertador; a él es a quien la patria le debe su rescate, yel único a quien deben tributársele los altos honores; él es quien dirige la nave del estado; el que dispone y organiza los ejércitos, y él, en fin, el que ha libertado a Venezuela", y remata con lo siguiente: "U.S.
creen que yo he contraído algún mérito, y si mis servicios merecen la aprobación de mis conciudadanos, yo los intereso todos y lo presento a la consideración de U.S.
sin otro objeto, que para suplicarles, se sirven concederle estos honores exclusivamente al General Libertador, teniendo yo por bastante recompensa, el recuerdo y demostraciones que se han hecho a mi persona".
Sin embargo, esta amistad y este respeto a la jerarquía de Bolívar se marchitaría a finales de este mismo año.
La confusión, las frustraciones, el enojo de las derrotas y la dolorosa marcha o emigración a oriente habían turbado el ánimo de los patriotas.
La discordia y la anarquía hacían mella en el ejército republicano.
El General Ribas junto con Piar desconoce la autoridad del Libertador y la de Mariño.
En Carúpano, Ribas hace prisioneros a Bolívar y a Mariño, los acusa de traidores y de entrar en negocios turbios con el comerciante Bianchi.
Posteriormente libera a Bolívar y lo trata con afecto y compañerismo.Los Generales Ribas y Piar se hacen nombrar jefes supremos de los ejércitos de occidente y oriente respectivamente en un edicto fechado en Carúpano el 2 de septiembre de 1814.
En el escrito se proscribían a Bolívar y a Mariño declarándolos desertores y malos ciudadanos por haberse embarcado separándose del ejército y abandonando el territorio de Venezuela ocupado en parte y acometido por obra de Morales y Boves.
Ribas moriría cuatro meses después.
Díaz Sánchez y la Historiografía Venezolana
En el plano propiamente romántico, Díaz Sánchez introduce a Rafael María Baralt, Agustín Codazzi, a Juan, Vicente González y a Felipe Larrazábal.
En tanto que Luis Correa considera que la historiografía romántica que se inspiró en la escuela Francesa de Julio Michelet y que en Venezuela el máximo exponente según él es Juan Vicente González con su obra "Biografía de José Félix Ribas.
Para correa J.V González es "el más venezolano y original de nuestros escritores".
Este mismo autor justifica la obra de Felipe Larrazábal "La vida del Libertador" porque a través del romanticismo y la exaltación del héroe se busca a convertir a Bolívar en el símbolo de la nacionalidad venezolana".
El mismo tono romántico está explicito en la colección de Blanco y Azpurua sobre el Libertador, al igual que las de O'Leary, memorias "Venezuela Heroica" de Eduardo Blanco y las obras de Arístides Rojas.
El Cielo Científico Es catalogado así por Briceño Iragorry, el cual empieza según élcon los estudios del hombre primitivo venezolano a través de Ernst, Marcano, Rojas, Alvarado, Salas, John; también con la historiografía basada en consulta documental (Rojas, Febres Cordero), con la revisión crítica de la conquista y colonización y con la aplicación de ideas positivistas en la interpretación del hecho histórico venezolano (Alvarado, Ãngel Cesar Quintero, Pedro Manuel Arcaya, Laureano Vallenilla Lánz), con las publicaciones oficiales de las colecciones documentales (Blanco y Azpurua, O'Leary).
También habla Briceño D Iragorry de un Neo-revisionismo contemporáneo donde involucra a Auguro Mijares, Santiago Key Ayala, Arturo Uslar Pietri, Ramón Díaz Sánchez, Enrique Bernardo Núñez, Cristóbal Mendoza, Mariano Picón Salas, J. A. Cova, Eduardo Arcila Farías, Carlos Irazábal, Juan Liscano, Siso Martínez.
Díaz Sánchez, atribuye a las ideas de José María Vargas, Fermín Toro y Cecilio Acosta un incipiente e intuitivo positivismo que se vislumbra en sus estudios científicos.
Sin embargo, es propiamente después de la llegada de Adolfo Ernst cuando se divulga y se consolida la tendencia positivista de la historia.
Esta toma eco en los estudios de Rafael Villavicencio, Arístides Rojas, que aquí éste es puesto por Díaz Sánchez como positivista cuando Correa lo considera romántico.
Esta concepción historiográfica toma elementos de la biología, de la antropología, de la geología, de la etnografía como esquemas y postulados que la asimilan al método científico de las ciencias naturales y físicas.