Libro Crónicas desde Morón - Andresote
Más de un centenar de años había transcurrido desde el alzamiento del Negro Miguel en las montañas de Buría para que la tormenta social abrazara la costa desde Puerto Cabello a Tucacas, siguiendo como reguero de pólvora las trochas del valle del río Yaracuy hasta internarse en San Pedro y Taria. El humo de la rebelión llegaba como bálsamo a las espaldas rasgadas de los negros de Aroa, San José de Canoabo, Urama, Alpargaten y Morón. Los frondosos cacaotales fueron madriguera para la insurgencia y la rebeldía reprimida por el látigo del blanco.
Corría el año de 1730 y Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote o Bemba e' Trueno, Boca e' Jarro, Cara e' Susto, Pata pal' Monte, etc., recogía el sufrimiento del negro, zambo e indio para enfrentar la exploración y el monopolio de la Compañía Guipuzcoana. Los españoles tartamudean al sólo oír el nombre de Andresote.
¿Quién era este zambo? Se dice que era nativo de Valencia, allá era esclavo de un blanco. Pero Andresote siempre sostenía: "Los esclavos deben ser libres como sus abuelos de Guinea". Era alto, robusto, con pelo churrusco. Usaba carabina, trabuco, machete terciado. Sólo creía en los milagros de los santos negros. San Benito, San Juan y San Pascual Bailón eran sus patronos y a lo mejor sus amigos.
Su familia era un hermano llamado José Francisco, siempre leal a la lucha anti-esclavista. Una vez desaparecido Andresote fue juzgado por los españoles y condenado a prisión. Fue llevado a la cárcel española de Cádiz y pasado posteriormente a las celdas de La Carraca, sitio de reclusión donde el Generalísimo Francisco de Miranda muriera ochenta años después. Su amante era la negra Josefa, a quien han de cobrarle los blancos su fidelidad al osado zambo. "Parlas tardes –cuando Andresote no andaba persiguiendo blancos- se la llevaba al río. Le restriega el cuerpo con jabón de tierra y después le lanza -hay un poco de liturgia africana- la totuma de agua. Los colmillos de Andresote —así lo repetía la hartosa y culona manceba-mordisqueaban más duro las nalgas que los propios caimanes".
A pesar de que la sublevación de Andresote estuvo estimulada y apoyada por los contrabandistas holandeses que usufructuaban las bocas de los ríos Aroa y Yaracuy para sacar productos agrícolas de tierra adentro del occidente de Venezuela para destinarlos a la isla de Curazao y que además contaba con la solidaridad de cosecheros o hacendados blancos, la lucha de Andresote y sus negros tenía un claro rasgo clasista. Era una lucha de clase, de negros que buscaban liberarse de la esclavitud. En una oportunidad alguien le dijo -en forma aduladora- que él era un negro con alma blanca, Andresote respondió bruscamente: "Carajo, ¿acaso lo negro es malo?... Yo no tengo el alma blanca. Yo soy too negro y es mi orgullo. ¡Ah!... hijo e'p... Ojalá hubieran bastantes blancos con alma negra, pa 'quejueran güenos y no nos robaran y cometieran tantos crímenes contra los esclavos y los pobres ".
Los gobernantes españoles desplegaron todo su poderío militar contra Andresote y sus guerrilleros. Ofrecieron como recompensa 600 pesos por su cabeza, ordenan ejecutar sumariamente a los cimarrones, y obligan a quitarles los bienes a los libres que hayan colaborado con ellos y dicen: "Los cimarrones son hijos del diablo y como tales hay que tratarlos ". "Eran malditos todos los enemigos del Rey".
Las primeras tropas que movilizan van dirigidas por los afamados oficiales españoles Domingo de Urasti y Domingo de la Cruz Salamanca, atacan a Andresote en las riberas del río Yaracuy, y, ambos derrotados van a parar la carrera a San Felipe. Le siguen en el orden de la denota el prestigioso Arias de Altamirano, quien es vencido en las bocas del río Yaracuy el 30 de julio de 1731. En los cerros de Guabina hace huir a Juan de Manzaneda que llevaba 250 soldados y sólo le quedaron 44 para "aterrizar" en Barquisimeto. Así lo asentó un escribano: "El terror les dio alas para volar, pues lo que habíamos caminado en cuatro días lo descaminaron ellos en medio día". Hasta el Gobernador y Capitán General de Venezuela Sebastián García de la Torre, febrero de 1732, recorre 400 Kms., desde Caracas hasta el Yaracuy, para combatir al Zambo pata en el suelo con 1.500 hombres. Al cabo de cuatro meses regresa a la capital, sus esfuerzos han sido inútiles. Andresote sigue en pie de lucha.
Ya desaparecido Andresote, "años después, la gente dice que lo ve navegando por el río. A ¡os propios españoles les crujen las quijadas -pese a que están atrincherados en un improvisado fuerte que, para combatirlo, construyen en la desembocadura del Yaracuy- cuando creen 'topar' la fantasiosa barcaza del guerrillero ".
Con la ausencia de Andresote sus guerrilleros aceptaron la paz propuesta por los frailes capuchinos Salvador de Cádiz y Tomás de Pons, quienes fueron enviados por el obispo caraqueño José Félix de Valverde para pacificar a los grupos rebeldes. En el camino hacia Caracas, los pacificados, acompañados de Pons, se dan cuenta del engaño -sólo era una farsa para capturarlos- de las autoridades españolas. Descubierta la trampa se marchan con el fraile Pons a Parmania, en las riberas del Orinoco.
El Pacificador y el Libertador
Libertador Simón Bolívar deja en Mompox, a orillas del río Magdalena, su ejército al mando del Coronel Florencio Palacios y se dirige a Jamaica empujado por el odio y la persecución del influyente neogranadino Castillo.
En tanto que llegaba el Libertador a las costas de Jamaica, desembarcaba en Margarita el Teniente General don Pablo Morillo, llamado el Pacificador.
Venía Morillo, por encargo del rey Fernando VII (monarca español), con el propósito de someter los alzados americanos que, con Bolívar al frente, habían desafiado militarmente a la poderosa escuadra de la corona española.
La formidable expedición de Morillo estaba compuesta por veteranos triunfadores contra las tropas francesas de Napoleón Bonaparte.
Nunca los españoles habían enviado un ejército tan poderoso al nuevo mundo, trajo el Pacificador 65 buques de transporte, 15.000 hombres bien dotados de armamento, con semejante fuerza muy pronto el Pacificador iba a obtener sus primeros triunfos.
Morillo vino rodeado de un gran prestigio, con antecedentes de héroe y méritos militares adquiridos en sus luchas frente a los invasores franceses.
Era gallego, de origen humilde, llevaba una ascendente carrera militar, se levantó desde soldado de marina hasta las más altas jerarquías del ejército, de la política y de la sociedad.
Fue General, estuvo sobre los virreyes y alcanzó títulos de noble.
Fue hijo del pueblo español, fue su héroe popular que había obtenido sus grados en el campo de batalla luchando a brazo partido en defensa de su patria, ahora venía a Venezuela a marchitar su honrosa carrera en defensa de la tiranía en la patria de Bolívar.
El escritor Blanco Fombona lo describe así: "contaba Morillo 38 años.
Era de estatura mediana y fuerte.
Su porte militar era correcto, y su fisonomía, de subido color moreno, tenía expresión dura.
Sus ojos eran negros, de mirada penetrante y estaban cubiertos por tupidas cejas del mismo color.
Su aspecto no era desagradable, ni inspiraba simpatías.
Su voz bronca y sus modales poco distinguidos".
El 3 de abril llegó Morillo a Carúpano, allí se unió el jefe realista Francisco Tomás Morales al frente de 5000 hombres, restos de las tropas de Boves, el 11 entró a la Asunción, donde dando ejemplo de magnanimidad le perdonó la vida al patriota General Juan Bautista Arismendi, quien arrodillado pedía clemencia.
Pacificada la isla de Margarita, el General Morillo siguió a Cumaná, donde envió parte de sus tropas al Perú y Puerto Rico.
Tomó posesión de Caracas el 11 de mayo, nombró a las autoridades y luego de cierto tiempo se dirigió a Puerto Cabello para zarpar hacia la Nueva Granada.
Hasta el momento, Morillo tenía el control aparente de Venezuela y pretendía hacer lo mismo con el país vecino.
En territorio Neogranadino sometió a Santa Marta, sitió a Cartagena (la plaza mejor fortificada de América) donde se encontraba el ejército Libertador bajo el mando del venezolano José Francisco Bermúdez.
Después de 60 días de sitio, las tropas patrióticas se morían de hambre, comían cueros remojados, ratas y perros, la cantidad de cadáveres putrefactos provocaban epidemias que mermaban aún más a los sitiados que al fin decidieron rendirse el 6 de diciembre.
Esta captura de la plaza de Cartagena le valió a Morillo el título de "El Conde de Cartagena", se le confirió La Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel La Católica".
El 27 de mayo de 1816 entra triunfante a Santa Fe de Bogotá, la capital del virreinato.
El Pacificador en Nueva Granada fue cruel y tirano, pasando por las armas a cuanto patriota conseguía, cayeron Caldas, Camilo Torres y otras vidas no menos ilustres.
En el curso de la guerra, Morillo logró más triunfos que reveses.
Pero se iba a encontrar con la lanza de Páez y la espada de Bolívar.
Y además las luchas tendrían un medio hostil para él, los campos llaneros inundados en épocas de lluvias, peleando contra la bravura de los ríos, del inclemente sol que quemaba la piel de los templados europeos.
La verdadera derrota de Morillo fue cuando se encontró con el Libertador Bolívar.
Luego de los avances de los ejércitos patriotas, Bolívar instaló su cuartel general en Trujillo y Morillo hizo lo mismo en Carache.
El General Morillo había recibido instrucciones de los nuevos monarcas españoles, corría el año de 1820, de tratar con losrebeldes patriotas y llegar a un acuerdo donde se reconociera la autoridad de la corona hispana en las tierras americanas.
Morillo envió un mensajero a Bolívar con el planteamiento del acuerdo, que de inmediato el Libertador rechazó.
Bolívar le propuso un armisticio por 6 meses y un tratado de regularización de la guerra que el Pacificador aceptó.
Luego vino el encuentro entre los dos personajes el 27 de noviembre de 1820, donde Bolívar con su inteligencia y diplomacia asestó una derrota política a Morillo y a la corona española.