José Rafael Pocaterra
Este egregio valenciano nació un 18 de diciembre de 1889. El volcán de su personalidad lo va a conducir por los senderos turbulentos de la acción política que a la sazón resultaba extremadamente riesgoso para todo aquél que desafiara el orden reverencial que pretendía el déspota perpetuar, erguido sobre la sangre derramada de los mártires, sobre los corazones palpitantes encerrados en los oscuros claustros de la rotunda y los castillos carcelarios y sobre la lenta agonía de los desterrados. José Rafael Pocaterra fue amigo de infancia y de estudio del Dr. Enrique Tejera, juntos transitaban por las calles de Valencia con sus travesuras y correrías. El mismo Pocaterra nos describe así sus primeros pasos: "No he sido niño prodigio, ni bachiller, ni toco ningún instrumento. A mi madre le debo la vida, a los demás, nada. Cuando murió mi padre, todavía no terminaba yo de echar los dientes, después, la existencia me enseñó a tener colmillos y garras; más tarde la piedad humana me ha enseñado a sonreír". Su inquieto espíritu y su gran fogosiLa Voz del Cronista José Rafael Pocaterra dad lo llevó tempranamente a incursionar en el periodismo de protesta contra el régimen de Cipriano Castro y a la vez a precipitar su prisión, en el año de 1907, en el castillo de Puerto Cabello y en las celdas de San Carlos por un período de año y medio. Este cautiverio a su tierna edad (salió a los 17 años de edad) templó su carácter y marcó la efervecencia en su lenguaje y el apasionamiento que le imprimió a sus actos. Hombre valiente, tenaz, indomable de un lenguaje directo, descarnado, sin adorno. Llegó a decir, en 1917, lo siguiente: "Pienso y siento en venezolano. Esto me ha librado de influencias literarias extrañas y me inspira un saludable temor a los preciosistas, a los orfebres y a los cacógrafos preñados de gramática... Por lo demás, repito que quiero que se me considere fuera de la literatura". Castro y Gómez tuvieron dos encarnizados enemigos. Ambos nacidos en Carabobo. Al primero lo adversó Antonio Paredes en el campo de batalla, en los calabozos, en la calle con su rebeldía y sus acciones cargadas de audacia, de arrojo sin igual que solo la muerte truncaría un 17 de febrero de 1907, fusilado por órdenes de Castro. Este valenciano ingratamente olvidado no le dio cuartel al presidente Castro. El otro, Pocaterra, lucho con toEscritor y político José Rafael Pocaterra. das sus fuerzas y capacidades con el dictador Gómez. Con su verbo encendido en los escritos, su ironía y su sátira plasmados en artículos de la prensa internacional, en revistas, en sus libros, que crearon un ambiente propicio para el desmedro moral del régimen gomecista. Saliendo el joven Pocaterra de la cárcel moría Paredes. Uno era la continuación del otro, parecía un luchador y el otro tomaba sus banderas para la defensa de la patria oprimida. Cual más digno sucesor uno del otro. Con el mismo ahinco, con la misma voluntad, con la misma valentía, con la misma violencia se combatía al sátrapa opresor. Las palabras del cronista valenciano, Alfonzo Marín son muy elocuentes al respecto. "Cuando el General Antonio Paredes fue fusilado... Ya José Rafael Pocaterra estaba calentando el brazo para enfrentarse a la dictadura. Pocaterra iba a ser, de este modo, una especie de sucesor de Paredes en esta lucha interminable. Tomaría su bandera para mantenerla muy en alto". Pocaterra vivió muchos años en el exilio, se radicó en Canadá donde mantuvo una fructífera actividad como escritor de donde sobresale su mayor obra: Memoria de un venezolano en la decadencia. En aquél país se casó con Doña Martha de Pocaterra. Después de la muerte de Gómez regresa al país para desempeñar importantes cargos públiCOS. Senador Estado por el Carabobo, Ministro de Trabajo y Comunicaciones, Presidente del Estado Carabobo, Embajador en Londres, Brasil y la Unión Soviética. Este ilustre escritor y político va a retornar a Canadá por razones personales y políticas donde fallece un 18 de abril de 1955. El cadáver de Pocaterra es traído a Valencia a pesar de la oposición del gobierno Perezjimenista, gracias a un hermoso gesto de la municipalidad de Valencia y atendiendo a lo que él escribió. "Ya nevadas mis cienes / no estoy buscando gloria / -si alguna tengo, tú la tienes- / gloria que ultrajaría mi conciencia, / he buscado en la historia / y he encontrado a Valencia. / Solamente he querido / y te lo pido arrodillado, / anciano, preferido / que me des el puñado / de esta tierra natal para mi olvido. Pocaterra no guardo rencor a sus enemigos. En 1924 (cuando murió Cipriano Castro) escribió lo siguiente. "Veintiséis años de vergüenza y humillación nacional ¡Descanse en paz el general Cipriano Castro! Es horrible lo que me ocurre, le odié en vida, le combatí, le clavé en la picota de mis libros, y hoy muerto, desde el fondo de mi sangre venezolana, la admiración a su valor, a su energía, a su inteligencia, a haberse hecho a puño propio desde un remoto villorrio perdido en las vueltas de la cordillera sacude mis nervios y cubre su recuerdo con una honda simpatía, con un deseo absurdo de que no hubiese sido lo fue que para no tener que decir lo que dije". Y en ocasión de la muerte de Gómez, en 1936, en visita a la tumba del dictador dijo. A 1
Libro Crónicas desde Morón - La Carta de Carlos Brandt de 1929
En una correspondencia que desde Nueva York enviara Carlos Brandt al notable escritor y político carabobeño José Rafael Pocaterra, el 8 de enero de 1929, le explica las causas y los detalles del bombardeo por parte del acorazado inglés "Charybdis" y el alemán "Viñeta" a los fuertes de Puerto Cabello en el año 1902. Brandt apunta que estos hechos constituyen la página más oscura de nuestra historia y que su contenido no es muy conocido por los venezolanos por el temor, que ese entonces, se le tuvo al presidente Cipriano Castro y por el patriotismo.
El origen de los hechos -según él- radica en que unos borrachos impertinentes con ínfulas patrioteras se introdujeron al vapor mercante inglés "Topace", sometiendo al capitán y a los marineros.
Estando prisioneros los ingleses, los amenazaron con cortarles el guargüero y despojaron al "Topace" de su bandera británica. No obstante, uno de los marineros pudo izar otra bandera pidiendo auxilio, señal que fue captada por el navio de guerra "Vinneta", que luego se la transmite al "Charybdis", que se hallaba en La Guaira.
El resultado fue el ultimátum que pusieron los ingleses pidiendo satisfacción por el ultraje a la bandera británica que habían pisoteado, escupido y roto a bordo del mismo vapor inglés.
Castro se negó a dar la satisfacción, pues esperaba que actuaran los fuertes de Puerto Cabello,... que por cierto no tenían sino cañones antiguos de esos de carga por el hocico, amén de dos cañoncitos de carga por el ondulo. Castro engañó a la población de puerto Cabello no dejándole saber la verdad, es decir, que se iban a bombardear los fuertes únicamente; no habría salido la gente dando gritos para la sabana, ni se habrían abandonado las casas sin cerrarlas, incluso los establecimientos mercantiles.
Castro engañó a los jefes de las fortalezas diciéndoles que todo se iba a arreglar amistosamente. En vista de esto, al jefe del Castillo lo sorprendieron los cañonazos a su fortaleza mientras estaba amolándole las espuelas a un gallo. En ese oficio estaba, recostado de la comandancia en una silla de cuero, cuando le reventó el primer tiro.
El jefe del vigía, a quien le habían dicho que todo estaba ya arreglado, tenía sus dos cañoncitos atacados con pólvora y taco, para la salva que se iba a dar. Al romper el "Charybdis" los fuegos sobre el castillo, el jefe del vigía, para desahogar su indignación disparó sus dos cañones con taco.
Fueron los últimos, pues un segundo más tarde yo vi como los certeros tiros del "Viñeta" desmantelaron dichos cañones. No hubo heridos, sólo el rasguño del jefe del vigía cuando se tiró al suelo. Hasta última hora Castro estuvo engañando a todo el mundo, a todos sus oficiales, a todo el gobierno de Puerto Cabello. Yo era entonces ayudante del jefe civil, el Gral. Vicente Emilio Mora, hombre de honradez, valor y modestia pocas veces hallado en nuestros políticos. Desgraciadamente murió al poco tiempo. Hasta última hora Castro estuvo ofreciendo dar la satisfacción que se le pedía, pero no la daba. Por fin la dio cuando terminaba el plazo del ultimátum. De manera que Castro pidió perdón, y siempre recibió sus nalgadas.
El vapor "Viñeta" que bombardeó el vigía se posesionó de él y el "Charybdis" que había atacado el castillo se quedó con éste... Se me olvidaba decirle que con motivo de los embustes de Castro, quien tenía a la guarnición de Puerto Cabello sin saber lo que sucedía en el momento del bombardeo, creyendo que se traba de bombardear la ciudad, salieron las tropas disparando, botando en el trecho de Puerto Cabello a Borburata, 500 máusers que recogieron las guerrillas "mochistas".
Yo vi al jefe Gral. Secundino Torres, a pesar de su fama de valiente, pasar volando como una flecha. Le llevaba más de tres cuadras de delantera a sus soldados. Naturalmente que el que esto escribe también corrió, pero tengo circunstancias atenuantes que otra vez le referiré. El general Mora fue el único que no corrió..".
El general Vicente Emilio Mora pertenecía a una familia con tradición militar, los generales Juan José y José Félix Mora fueron connotadas figuras castrenses en el espectro carabobeño. Vicente Emilio se destacó en el campo militar en donde obtuvo el grado de General de Brigada. Fue el encargado de dirigir los actos que se realizaron como homenaje postumo al general Joaquín Crespo. Se había radicado en Puerto Cabello después de abandonar la milicia durante el gobierno de Ignacio Andrade, para dedicarse a su vida privada.
Carlos Brandt nació en 1875 en Miranda, en el occidente de Carabobo. Desde pequeño vivió en Puerto Cabello, donde nació su hermano Augusto, una de las figuras más notables de la música en Carabobo.