Se encontraron 57 fichas analíticas en 4 documentos originales.

Juan Julián 🔍

Según Alexis Coello, recordado comerciante que regentaba una carnicería en el Morón de antaño.

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Juan Julián Laguna 🔍

Según Jesús Prieto Soto, es uno de los pobladores que brindó su testimonio sobre la época antes de la entrevista a Silva Hermoso.

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Carlos Mendoza 🔍

Según Jesús Prieto Soto, es mencionado por Juan Julián Laguna como una de las víctimas de los atropellos institucionales en Morón.

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Julito 🔍

Según Alexis Coello, era conocido como el negrito Julito, trabajador de la carnicería de Juan Julián y personaje asiduo de los locales nocturnos de Bota Burro (actual avenida Falcón).

lugar trabajo: Carnicería de Juan Julián
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Alfonso Marín 🔍

Según Alexis Coello, fue el cronista de Valencia que escribió la obra "Morón, Ave Fénix de Venezuela", donde describe dramáticamente los estragos del paludismo en la población durante las primeras décadas del siglo XX.

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Arnoldo Gabaldón 🔍

Según Alexis Coello, doctor que participó en la labor de rociado de DDT en Morón a partir de 1945 para erradicar la endemia del paludismo.

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Arturo Luis Bertí 🔍

Según Alexis Coello, doctor que colaboró en la gesta sanitaria de 1945 contra el paludismo mediante el rociado de insecticidas en la zona de Morón.

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Ascensión Rivas 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, fue el Prefecto que otorgó en 1930 el permiso legal para que Jesús María Silva estableciera un expendio de medicinas en la localidad.

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Catona 🔍

Según Alexis Coello, figura rememorada como parte de los personajes típicos del terruño.

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Cipriano Castro 🔍

Según Jesús Prieto Soto, al tomar el poder intentó hacer suyas las tierras de los nativos, pero reconoció los derechos reclamados por los combatientes federales tras recibir sus recaudos.

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Cristian 🔍

Según Alexis Coello, era conocido como el viejo Cristian, encargado de despachar las camionetas por puesto de la Unión Puerto Cabello-Morón desde una casilla ubicada al lado de donde quedó tirado el reloj tras su caída.

organizacion: Unión Puerto Cabello-Morón
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Dominguito 🔍

Según Alexis Coello, comerciante que formó parte de la vida cotidiana del pueblo con su bodega.

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Elías Rodríguez 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, fue el heredero de los terrenos de Morón y propietario de la hacienda "Casa de Tejas". Registró la documentación de estas tierras ante la oficina de registro de Puerto Cabello. A finales de 1935 poseía una bodega grande en la zona.

propiedad: Hacienda Casa de Tejas
variante nombre texto: Elis Rodríguez
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Elías Rodríguez 🔍

Según Jesús Prieto Soto, figura en la lista de ciudadanos que sufrieron la pérdida de sus bienhechurías a precios injustos.

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Enrique Tejera 🔍

Según Alexis Coello, médico que formó parte del equipo responsable de la primera aplicación de DDT en Venezuela para combatir la malaria.

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Eusebio González 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, hermano de Rosario González y miembro de una familia de agricultores que fueron desplazados de sus tierras por la empresa Petroquímica.

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Familia Arias 🔍

Según Jesús Prieto Soto, se identifica a los Arias como una de las familias destacadas en el Morón bucólico.

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Familia Betancourt 🔍

Según Jesús Prieto Soto, los Betancourt eran una de las principales familias de Morón en la época pre-industrial.

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Familia Laguna 🔍

Según Jesús Prieto Soto, los Laguna formaban parte de las familias originarias dedicadas a la actividad económica local.

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Familia Lamas 🔍

Según Jesús Prieto Soto, la familia Lamas es enumerada entre los grupos familiares de la época pre-industrial.

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Familia Montero 🔍

Según Jesús Prieto Soto, esta familia es mencionada como parte del núcleo social fundacional del antiguo Morón.

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Familia Suárez 🔍

Según Alexis Coello, fueron los primeros dueños de la esquina comercial situada al sur del reloj. Guillermo Suárez, miembro de la familia, fue arrestado tras un intento de ajustar la hora del reloj durante una parranda nocturna.

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Federico Contreras 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, figura como uno de los propietarios de fundos en la región de Morón durante la década de 1930.

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Félix Galavis 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, fue el propietario del fundo "Zapateral" y el pionero en establecer la industria del aceite de coco y la explotación de la copra en Morón. Para finales de 1935, mantenía una casa de abasto establecida en el municipio.

fundo: Zapateral
actividad industrial: Aceite de coco / Copra
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Guillermo Borges 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, era el tío de Juan Eugenio Borges y propietario, junto a su sobrino, del fundo denominado "Gavilán".

fundo: Gavilán
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Guillermo Montero 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, fue propietario de fundos y se desempeñaba como Comisario de Morón para el momento del fallecimiento del general Gómez, siendo una persona estimada por la comunidad.

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Ignacio Suñol 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, fue el antiguo propietario que le vendió los terrenos de Palma Sola en el año 1937.

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Jesús María Silva Hermoso 🔍

Según Jesús Prieto Soto, es un nativo de Patanemo, hijo de padres de Ocumare de La Costa, que llegó a Morón en 1930. Se describe como un comerciante organizado y acucioso, padre del médico Jesús Silva Gutiérrez y del abogado Jorge Silva Gutiérrez. En 1930 estableció un expendio de medicinas con permiso del Coronel Ascensión Rivas y en 1937 adquirió el fundo Palma Sola.

origen: Patanemo, Municipio Puerto Cabello
padres: Ocumare de La Costa, Estado Aragua
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Jesús Silva Gutiérrez 🔍

Según Jesús Prieto Soto, es hijo de Jesús María Silva Hermoso.

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Jorge Silva Gutiérrez 🔍

Según Jesús Prieto Soto, es hijo de Jesús María Silva Hermoso.

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Jota Jota 🔍

Según Alexis Coello, personaje que solía leer las cenizas de su tabaco para predecir los números de la lotería en las cercanías de la encrucijada.

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Juan el árabe 🔍

Según Alexis Coello, propietario de una tienda situada en el sector noreste del reloj.

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Juan Eugenio Borges 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, sobrino de Guillermo Borges y copropietario del fundo "Gavilán".

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Juan Eugenio Borges 🔍

Según Jesús Prieto Soto, fue uno de los propietarios víctimas de los atropellos y precios irrisorios pagados por la petroquímica por sus tierras.

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Juan Rodríguez 🔍

Según Jesús Prieto Soto, es mencionado como uno de los afectados por las políticas de adquisición de tierras del IVP.

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Juan Uribe 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, ejercía el cargo de Prefecto de Morón en el año 1935, época marcada por la muerte del general Juan Vicente Gómez.

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Juan Vicente Gómez 🔍

Según Jesús Prieto Soto, en 1910 declaró a la comunidad de Morón bajo su pertenencia y envió tropas a trabajar la tierra, manteniéndola bajo su posesión hasta su muerte.

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Limonggi 🔍

Según Alexis Coello, fue el propietario inicial de una arepera ubicada en la esquina donde funcionó el Banco Ítalo-Venezolano.

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Manuel García 🔍

Según Alexis Coello, desempeñaba el cargo de presidente del estado Carabobo en 1945 y apoyó la labor sanitaria de erradicación del paludismo.

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Manuel Vicente Ayesta 🔍

Según Jesús Prieto Soto, fue un hombre inteligente y culto de Puerto Cabello que regentó la escuelita donde aprendieron a leer y escribir los hijos de Morón.

origen: Puerto Cabello
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Mazzei Carta 🔍

Según Jesús Prieto Soto, compró las tierras de Morón al Banco Agrícola y Pecuario a bajo precio para luego venderlas onerosamente al instituto de petroquímica.

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Miguel Alvarez 🔍

Según Alexis Coello, propietario de un bar donde Julito y otros pobladores solían consumir cervezas Zulia.

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Miguel Elias Dao 🔍

Según Alexis Coello, autor citado que documenta la presencia de un poeta guanareño en Morón a principios del siglo XX.

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Modesto 🔍

Según Alexis Coello, párroco del pueblo en los años 60 que, tras un incidente con un cohete en la iglesia, pronunció una maldición contra la localidad.

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Muerto Parao 🔍

Según Alexis Coello, personaje popular de la localidad que poseía una bodega emblemática.

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Orosimbo 🔍

Según Alexis Coello, dueño del abasto Punto Fijo, ubicado en las cercanías de la encrucijada.

negocio: Abasto Punto Fijo
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Pardo 🔍

Según Alexis Coello, reconocido en el pueblo por su oficio de sobador.

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Paulino Armas 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, propietario de una de las bodegas establecidas en Morón hacia finales del año 1935.

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Pepe 🔍

Según Alexis Coello, dueño de una cauchera ubicada al lado de la tienda de Juan el árabe, en las cercanías del reloj de la encrucijada.

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Poeta guanareño 🔍

Según Miguel Elias Dao, estuvo radicado en Morón a partir de 1901 y escribió versos sobre la fama de brujos de los pobladores locales.

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Popi 🔍

Según Alexis Coello, fue un joven boxeador atlético contratado por comerciantes chinos para evitar que los clientes se fueran sin pagar (hacer "carros"). El autor relata que, aunque detuvo las pérdidas por impago, terminó por agotar el capital de los chinos, quienes cerraron el negocio.

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Ramón Betancourt 🔍

Según Jesús Prieto Soto, era el único habitante con potrero y ganado en la zona, siendo dueño de los fundos Barón y Carmelo.

fundos: Barón y Carmelo
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Rosario González 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, integrante de la familia González cuyos miembros trabajaban en actividades agrícolas de subsistencia antes de ser desplazados por la industria.

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Silverio Escalona 🔍

Según Alexis Coello, comandante que lideró las tropas del gobierno en 1859 para quemar y arrasar los caseríos de Morón, Alpargatón y Urama.

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Simón Bolívar 🔍

Según Jesús María Silva Hermoso, la conmemoración del centenario de su fallecimiento sirve como referencia cronológica para marcar el año de llegada del entrevistado a Morón.

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Teodosa Flores de López 🔍

Según Alexis Coello, recordada por impartir lecciones y educar a las generaciones pasadas de moronenses.

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Teótimo Rodríguez 🔍

Según Jesús Prieto Soto, se le identifica como uno de los propietarios damnificados por la Petroquímica.

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📖 Consulta de Documentos Originales
Crónica Web #461

Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo

Libro Crónicas desde Morón - Morón, Ave Fénix de Carabobo
Morón es un pueblo de tradición calamitosa. Su historia está llena de nubarrones y tristes episodios, no en balde el ilustre cronista de Valencia don Alfonso Marín dejó para la posteridad su obra "Morón, Ave Fénix de Venezuela". En ella describe dramáticamente los estragos que causó el paludismo en la población moronense durante las primeras décadas del presente siglo. El cronista nos dice: "En esto no hay exageración alguna, el cuadro era sombrío.
La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo, era tanto como decir desolación y muerte. En cuanto a Morón, el caso es explicable: tierras abajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. La malaria logró reducir a 800personas (en 1945) de los 1.795 habitantes que tenía Morón en 1941, es decir, que en 4 años se perdieron 995 vidas. Y muchos moronenses abandonaron su terruño: veían un porvenir cada vez más tenebroso, y algunos de ellos preferían emigrara otros lugares, aun cuando para esto tuvieron que romper los nexos y sentimientos que lo ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido".
Toda esta calamidad se acabó durante el 2 de diciembre de 1945, se roció en Morón y en Venezuela por primera vez el DDT, labor que se le agradece a los doctores Amoldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Luis Bertí y a Manuel García, presidente del estado Carabobo en ese entonces. Como consecuencia de este hecho la población de Morón]] se cuadruplicó en los tres lustros siguientes.
En 1957 se inició la producción de cloro-soda en el Instituto Venezolano de Petroquímica. La tecnología atrasada arrojó, en 20 años, 40 toneladas de mercurio al caño Alpargatón y de allí al mar, veneno letal para los cocoteros, peces, bañistas del área y para los obreros de IVP que dejando viudas y huérfanos ofrendó su vida al progreso, y al viviente que prematuramente muestra triste la calvicie y la desdentada boca.
Mucho antes, en 1859, las tropas del gobierno comandadas por Silverio Escalona quemaron y arrasaron los caseríos de Morón, Alpargatón y Urama como represalia al apoyo que estos pueblos le habían brindad a la causa de la Federación.
Por los años 60, una travesura de un zagaletón logró la exasperación del jefe religioso del pueblo. Un cohete rastrero penetró en el recinto parroquial logrando con su explosión despavorir a los madrugadores oyentes de la misa decembrma, este acto desató la ira del padre Modesto, que así se llamaba el párroco, que con su fuerte verbo pronunció: "¡Maldito sea este pueblo ".
La instalación de la zona de grandes empresas dio desarrollo, pero también trajo una carga poluta que acorta el hilo de la vida. Se hicieron de grandes terrenos y de las mejores cosas, las atalayas de la termo­eléctrica descargan su mortífero hollín que pigmenta el despertar de los vecinos y opaca el vuelo de los pájaros. La expatriada BTX consiguió alojo en las riberas del río Aguas Calientes.
Luego vinieron las instituciones locales, llegó la alcaldía con su hinchada burocracia y los presupuestos pírricos, la prefectura se convirtió en un cenáculo de hablillas y las oficinas de la Cantv, tribunales, comandancia de la Policía y otras, alzaron el vuelo como las golondrinas y emigraron al puerto.
Quizás por estas vicisitudes a Morón se le ha rodeado de cierto estigma, un poco inmerecido, de ingratitudes de aquellos que marcharon y en otros lares denigran del pueblo que los abrigó, de los falconianos que llegan a Valencia y expresan: "Coriano g...ón se queda en Morón". Otros preferimos estacionarnos en este terruño y echar raíces, cumpliendo con los designios de esa vieja creencia que dice: "El que se bañó en río Morón, aquí se quedó". Cómo olvidar a Bota Burro, la carnicería de Juan Julián, la bodega de Muerto Parao y la de Dominguito, los toros coleados en la calle Comercio y La paz. Recordamos las lecciones de Teodosa Flores de López, al sobador Pardo, a Catona, y también rememoramos a sus brujos, que por cierto, fama le han dado a Morón desde tiempos lejanos. Cito a Miguel Elias Dao cuando habla de un poeta guanareño que estuvo radicado en Morón a partir de 1901 y en sus versos nos dejó lo siguiente:
"Los negritos de Morón en verdad que no son malos pero brujos sí que son. En sus caballos de palo unos e vuelven culebras, otros, en tigres o león. Todos con su brujería se convierten en piedras y como yo lo sabia me les vuelvo cigarrón".
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Crónica Web #85

Testimonios de una época (II)

Testimonios de una época (II)
Seguimos con la entrevista realizada por el periodista Jesús Prieto Soto al señor Juan Julián Laguna antes y al señor Jesús María Silva ahora tomado del libro del mismo autor: "Don Jesús María Silva Hermoso, nativo de Patanemo, Municipio Puerto Cabello. Hijo de padres aragüeños, de Ocumare de La Costa, llegó a Morón en el año 1930. Expresa Don Jesús: "Aunque muchas personas creen que soy trinitario y eso que no hablo ingles". El entrevistado es un hombre moreno de hablar reposado. Denota ser un autodidacta acucioso y organizado en sus quehaceres. En dos oportunidades que lo requerimos estaba poniendo en orden las cuentas de sus actividades mercantiles. Don Jesús Silva Hermoso es padre del médico Jesús Silva Gutiérrez y del abogado y farmaceuta Jorge Silva Gutiérrez. Continúa diciendo Don Jesús: "recuerdo el año de mi llegada a Morón por haberse celebrado el centenario de la muerte del Libertador Simón Bolívar". En relación con el pasado histórico de Morón lo que sé es lo siguiente: Don Elías Rodríguez, como heredero que era de los terrenos de Morón procedió a registrar la documentación que tenía ante la oficina de registro de Puerto Cabello. Eran las tierras pertenecientes a la hacienda "Casa de Tejas" cubriendo el área que va desde agua caliente cerca de El Palito, hasta la piedra de San Vicente, vecina de Alpargatón. A partir de 1930 el desarrollo agrícola, pecuario e industrial registrado en el área comprendida entre Boca de Yaracuy hasta acá, Morón fue de la siguiente manera: El general Félix Galavis, tenía el fundo "Zapateral", Don Guillemo Borges y Juan Eugenio Borges, tío y sobrino respectivamente, lo eran de "Gavilán". Los Borges tenían otros fundos. Yo adquirí de Ignacio Suñol, en 1937, a Palma Sola. También recuerdo que Federico Contreras y Guillermo Montero eran propietarios de otros fundos. El general Félix Galavis en su fundo agrícola y pecuario fue el primero en establecer la industria del aceite de coco y la explotación de la copra. La gente de Morón tradicionalmente ha sido trabajadora y pacífica. El prefecto de Morón cuando la muerte del general Gómez era el Juan Julián Laguna 1920. Coronel Juan Uribe, y el Comisario Guillermo Montero. Eran dos personas estimadas en la comunidad. A finales de 1935 los negocios establecidos en Morón eran la casa de abasto del General Galavis, un expendio de medicinas que establecí Don Jesús María Silva (1930). mediante permiso dado en 1930 por el Coronel Ascensión Rivas, Prefecto para ese entonces; Don Elis Rodríguez tenía una bodega grande, y la bodega de Paulino Armas. Don Jesús María Silva Hermoso en relación al inicio de la petroquímica reseñó lo siguiente: La carretera panamericana la construyeron en 1953. Los trabajos de deforestación y tumba fueron iniciados por la petroquímica más o menos en 1955. Fijese lo que pasó con la familia González, con la presencia de la petroquímica aquí en Morón, ésta era una familia formada por Eusebio y Rosario González, hermanos, en total eran unas veinte personas que trabajaban en actividades agrícolas menores. El fundito se lo mal pagó la petroquímica. Era una gente arraigada a su tierra, en el medio pe culiar de vida, de subsistencia. ¡Nada! Tuvieron que coger los reales que petroquímica pagó y con los reales a cuesta no tenían a donde trasladarse. No hallaron qué hacer, no estaban preparados para dar el salto en otra clase de trabajo. Estas últimas frases del señor Jesús Silva nos indica el brusco impacto que generó el cambio del patrón en el uso del espacio en el territorio mórense. El factor industrial que se iniciaba alteró violentamente el modo de vida de los humildes pobladores que se dedicaban a las actividades de agropecuarias subsistencia. Era el precio que debía pagar la comunidad rural, ya desplazada, para el advenimiento de una nueva era: La Industrial.
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Crónica Web #86

Testimonios de una época

Testimonios de una época
Valiéndome del libro del periodista zuliano Jesús Prieto Soto, voy a extraer algunos testimonios de dos viejos moroneros sobre el Morón bucólico de la época pre-industrial. El primero es de Juan Julián Laguna, propietario de la carnicería ubicada en los alrededores de la hoy Plaza Bolívar. Nos dice Juan Julián: "Morón a principios del siglo XX, era un pueblecito con una sola callecita de tierra y las casas se encontraban salteadas, una aquí, y otra por allá". Las Principales familias eran las formadas por los Betancourt, los Montero, los Laguna, Arias y Lamas. La actividad económica provenía de la agricultura y de la labranza de maderas. Eran conucos. El único con potrero y ganado era Ramón Betancourt que tenía los fundos "Barón" y "Carmelo". El primero al norte y el segundo al sur. La escuelita donde aprendimos a leer y escribir los hijos de Morón estaba regentada por Manuel Vicente Ayesta de Puerto Cabello, todo un caballero, hombre inteligente y culto. Mi maestro que a través de toda una vida siempre lo he admirado. Las costas del municipio Juan José Mora rememora la historia de esa entidad. Entonces no se conocían médicos ni medicinas patentadas. Nos curaban nuestras solitas madres con bebedizos vegetales, la medicina criolla. La placidez de Morón era total. El derecho a trabajar la tierra lo recibimos los nativos como herencia de nuestros antepasados federalistas. Al tomar el poder el General Cipriano Castro intentó hacerlas suyas. Aún estaban vivos muchos de los combatientes federales y en comisión elevaron recaudos ante Cipriano Castro, tuvo la gallardía de reconocer los derechos reclamados por los nativos. El General Juan Vicente Gómez en 1910 declaró a la comunidad de Morón bajo su pertenencia y mandó tropas a trabajarla, costumbre del gomecismo. Tierra que mantuvo bajo su posesión hasta su muerte ocurrida en diciembre de 1935 (...) luego la gente del cambur invadió las tierras y se presentaron disputas. Aquello se convirtió en un lío. El gobierno de López Contreras decretó la reincorporación de las tierras de Morón al patrimonio nacional (bajo custodia del Banco Agrícola y Pecuario). Al Banco Agrícola y Pecuario se las compra el General Mazzei Carta, Ministro de la Defensa del dictador Marcos Pérez Jiménez. El primero compró a precio de gallina flaca y se las venden onerosamente al instituto de petroquímica (IVP). Y la petroquímica cancela las bienhechurías a los propietarios de Morón a precio. irrisorios. "Fíjese - continua Juan Julián el caso de injusticia y arbitrariedad de Petroquímica con nosotros. A mí me pagaron por las matas de coco que tenía en un fundito que valía diez mil bolívares la irrisoria cantidad de 4.897 bolívares. Otros salieron peor que yo. Víctimas de estos atropellos fueron entre otros Juan Eugenio Borges, Juan, Elías y Teótimo Rodríguez, Carlos Mendoza". Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am por la emisora caribeña en el programa "Crónicas en domingo".
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Crónica Web #451

Libro Crónicas desde Morón - El Reloj

Libro Crónicas desde Morón - El Reloj
Reloj detén tu camino... No amigo lector, no se trata de aquella vieja canción de Lucho Gatica sirio que nos referimos a un antiguo reloj que estuvo ubicado en la encrucijada de Morón y que efectivamente detuvo su camino en el primer lustro de la década de los setenta consecuencia de un fuerte ventarrón que lo hecho al suelo y de allí pasó un largo tiempo tirado al lado de la casilla donde el viejo Cristian despachaba las camionetas por puesto de la Unión Puerto Cabello-Morón.
Este reloj se instaló durante el gobierno del dictador Pérez Jiménez y se mantuvo como una referencia obligada para los moronenses o para todo aquel que visitaba al poblado. Era muy común oír ¡voy pal' reloj!
El reloj se levantó sobre un pedestal o base metálica de aproximadamente 8 metros de altura y en la cúspide se localizaba las saetas del reloj acopladas en una arquilla de forma triangular perfilando tres caras o más bien podemos decir que se trataba de un reloj trifásico. La estructura metálica estaba unida al suelo a través de un redondel de concreto que mantenía como una modesta redoma situada justamente donde hoy se encuentra la redoma de la encrucijada. Sobre este redondel se sentaban los viajeros con sus maletas, cajas, sacos etc, generalmente falconianos, en espera de su trasporte que los llevarían por los caminos y rutas de la esperanza en pos de mejores horizontes. Pegada al soporte del reloj se mantuvo por largo tiempo una valla comercial de una empresa de techos Eternit-Tejalit radicada en Maracay.
Era el Morón del ayer, era el Morón de la poca circunvalación vehicular, a veces se veía un Cadillac, los voluminosos automóviles de antaño no era muy frecuentes como ahora son los vehículos modernos en la encrucijada de Morón, pueblerinos caminaban animadamente de un lado a otro con sus zapatos de dos tonos -blanqui-negros- y su ropa de lino blanco almidonada hasta la saciedad. Nos parece ver al negrito Julito que de regreso a la carnicería de Juan Julián se había provisto de tres fuertes para disfrutar de una noche de farra, con rumbo a los lenocinios de bota Burro (actual avenida Falcón) se ajustaba su prieto sombrero al momento que saludaba a Jota Jota, que entretenido, leían en las cenizas de su tabaco los números de la lotería que saldría en ese día. Julito seguramente, se encontrará con la muda que al darse un golpe con la palma de su mano en la mejilla le indicaría que el precio de la jornada era de un cachete o sea de 5 bolívares. Posteriormente se tomaría una cervecitas Zulia en el bar de Miguel Alvarez o en La Campana o en el bar de Expedita para luego regresar a la tibia cama donde charlaría con la yegua, con la camioneta o con Miguel Aceves.
En el costado noreste del reloj se encontraba la bomba de gasolina, al lado de la central Morón-Coro, un poco más allá de la cauchera de Pepe, al lado la tienda de Juan el árabe, más adelante el abasto Punto Fijo de Orosimbo. Hacia el lado sur del reloj se ubica la sede de transporte Morón puerto Cabello, al lado del obelisco Zancudo, más atrás la familia Suárez, primeros dueños de esa esquina comercial, por cierto que uno de ellos (Guillermo) fue arrestado por tratar, en compañía de otros lugareños, de poner a la hora exacta el reloj debido a que éste se había atrasado. Este buen gesto hubiese merecido un premio a no ser porque se realizó en horas de la madrugada y en animosa parranda de abundante ingesta alcohólica.
Del lado noroeste teníamos la tienda de ropa de unos libaneses y en la esquina donde funcionó una ves el banco ítalo-Venezolano, se encontraba una arepera que en principio fue de Limonggi y luego pasó a manos de unos comerciante chinos. Estos chinos no hablaban mucho el español y la gente le echaban muchos carros, es decir, se iban sin pagar lo consumido. Alguien le sugirió a los chinos que buscasen a un venezolano como empleado y a la vez que le tuviesen respeto y temor, para evitar la cachúas.
Los chinos encontraron al popular Popi que para entonces era un mozalbete atlético y gran boxeador. De inmediato Popi se hizo del negocio y colocó una foto suya, bastante amplia, donde posaban con un cuadro del boxeador, con sus guantes y una cara de pocos amigos mostrando su musculatura. Ciertamente los carros se acabaron pero también se acabó el capital de los chinos que tuvieron que cerrar las puertas del negocio y marcharse al continente asiático. Al poco tiempo se observaba a Popi quien caminaba bien trajeado luciendo en sus manos portentosos anillos de oro y en su muñeca gruesa esclava del mismo metal, al cuello grueso cordón de oro y una larga leontina aurífera que guindaba de su correa atravesaba su muslo y se introducía en su bolsillo trasero añadida a su cartera. Para los chinos peor fue el remedio que la enfermedad.
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