Según Alexis Coello, nació en Cúa el primero de febrero de 1817. Fue un líder que encabezó alzamientos contra el gobierno Conservador junto al indio Rangel, convirtiéndose en el alma y brazo de la Federación durante la Guerra Federal de 1859. Fue sentenciado a muerte en 1847, pena conmutada por José Tadeo Monagas por diez años de presidio.
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Según Laureano Villanueva, lideró las tropas federales en la ribera del río Yaracuy y desalojó el territorio morense infligiendo la primera derrota a los conservadores. Avanzó hacia Morón donde recibió contingentes del coronel Juan José Mora y continuó la campaña hacia occidente.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Morón Cuna de la Federación ➔
Según Alexis Coello, nació en Cúa el primero de febrero de 1817. Se dedicó a trabajos de campo y asuntos mercantiles en diversos pueblos antes de liderar alzamientos contra el gobierno Conservador junto al indio Rangel. Fue el alma y brazo de la Federación durante la Guerra Federal de 1859, tras ser extrañado a Curazao en 1858 por la revolución de marzo.
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Según Alexis Coello, el General Falcón pronunció un discurso en Palma Sola para justificar su incorporación a la Guerra Federal, criticando las violencias eleccionarias y la falta de respeto al voto popular por parte del gobierno provisional de marzo.
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Según Laureano Villanueva, fue un jefe de general prestigio en Sanchón, Morón y Alpargatón que ofreció contingentes a Zamora. Participó en la campaña de occidente, destacándose en el combate de Araure con su columna "Flanqueadores" y en la batalla de Santa Inés defendiendo la posición El Trapiche.
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182 años del natalicio del general Ezequiel Zamora
Ezequiel Zamora nació en Cúa (estado Miranda) el primero de febrero de 1817.
Sus padres fueron Don Alejandro Zamora y Doña Paula Correa.
Desde joven gustaba de los ejercicios corporales como la natación, la lucha, la equitación, etc., caminante de distancias largas sin fatigarse.
Un autor de la época lo describe cuando niño así: "Era alto y delgado de cuerpo; de ojos azules y mirada viva y penetrante: sus facciones se marcaban y distinguían por líneas bien definidas que daban a su rostro por sus pómulos agudos, su nariz recta, su barba firme y saliente, su frente descubierta y bien modelada, una vigorosa expresión de inteligencia, altivez y energía" (1).
De mozo se dedicó a los trabajos rudos del campo y cursó estudios rudimentarios como era costumbre en los muchachos campesinos de aquel tiempo.
Se ocupó en su adolescencia de asuntos mercantiles en los pueblos de Villa de Cura, San Juan, San Francisco, El Pao, San José, Calabozo y Apure.
Se estableció con una casa de víveres en Villa de Cura donde obtuvo fama de honrado y trabajador.
Actividades modestas para un personaje que va a llenar la vida política de la nación durante el largo período de catorce años (1846-1860).
Su actuación va a ser trascendental en este lapso.
Sus primeros alzamientos contra el gobierno Conservador fueron en las sierras del centro del país en donde, acompañado del indio Rangel, levantó en armas a las masas explotadas de campesinos, libertos y esclavos.
Las revueltas campesinas del año 46 tuvieron enél aun conspicuo agitador y guerrero que alteró la paz y la paciencia del gobierno de entonces.
Es hecho prisionero en marzo de 1847.
Es encarcelado, enjuiciado y sentenciado a muerte.
La pena de muerte fue conmutada por el gobierno del general José Tadeo Monagas a diez años de presidio cerrado, sin embargo, no llegó a cumplir esta pena y por el contrario fue ascendido a comandante bajo las órdenes del gobierno.En 1856 celebró matrimonio con la señora Estéfana Falcón, hermana del general Juan Crisóstomo Falcón.
En 1858 triunfa la revolución de marzo con el general Julián Castro a la cabeza.
Por un decreto del 7 de junio de 1858 es extrañado del país junto con el general Falcón, siendo su destino la isla de Curazao.
Cuando comienza la Guerra Federal en 1859, Zamora es llamado para que lidere este movimiento insurreccional.
Se convierte en el alma y brazo de la Federación emprendiendo batallas que conquistan medio país entre las zonas de occidente y los llanos.
El General Falcón en Palma Sola II
En la crónica anterior percibimos como el General Falcón trata en su discurso de incorporación a la guerra federal de identificarse y justificar su participación en ella.
Recordemos que un año antes, en 1858, se produjo la llamada revolución de marzo encabezada por Julián castro quien tomó el poder, se convoca a la convención de valencia y se aprueba una nueva constitución con los consabidas represiones al sector disidente como lo eran los del partido liberal.
Continueros con las palabras del generalcón: "Las violencias eleccionaria del 46 engendraron el año 48 y todos los que siguieron después.
¿Cómo dudar que las del gobierno provisional de marzo, habrían de precipitarnos nuevamente en la insurrección? Si se quería concluir con la guerra civil para siempre, debió respetarse el querer popular: La libertad eleccionaria es la paz de Venezuela.
Ved como escarmientan los pueblos a los que atentan contra su soberanía: apenas un año, y eso combatiendo, ha podido durar la obra de marzo, porque burló el voto de la revolución.
Hubieran tenido sus conductores buena fe, y estaba conseguida la más bella ocasión de reconciliar los partidos, extinguir los odios, desarmar la venganza y fundar una paz duradera, libre y honrosa.
Para hoy, la república sería una verdadera práctica, con derechos reales y nuevas garantías para el ciudadano.
Tendríamos pacto social y no las precauciones, reticencias y ambigüedades de una bandería contra otra.
Los partidos políticos mismos, convertidos en doctrinarios y persuadidos de que la fuerza no es la palanca de este siglo, habrían confiado ya a la razón, todo lo que deben a la felicidad pública.
Pero la patria es inmortal.
Si aquella feliz oportunidad se desaprovechó no ha de negarnos el sta cielo otra, en que probemos que somos dignos de que no nos abandone todavía.
De mi, nadie puede dudar con justicia: mis palabras deben ser creídas.
No he mentido cuando el interés podía seducirme.
¿Mentiría ahora, que la verdad es mi gloria? Venezuela tendrá elecciones libres, que es su gran empeño, como base de la república y con ellos será lo que quiera ser.
Desde el veinte de febrero, todo nos ha sido prospero; y, permitidme, compatriotas, hacer en este lugar una mención honrosa del bravo jefe, que de una en otra victoria, he tenido la fortuna de pasear por la república de bandera estrellada de la federación." Volveremos en la próxima crónica con la parte final de esta arenga del General Falcón en Palma Sola, la de Morón.
Libro Crónicas desde Morón - El General Ezequiel Zamora
Ezequiel Zamora nació en Cúa (estado Miranda) el primero de febrero de 1817. Sus padres fueron Don Alejandro Zamora y Doña Paula Correa. Desde joven gustaba de los ejercicios corporales como la natación, la lucha, la equitación, etc. Era caminante de distancias largas sin fatigarse.
El autor de la década los describe cuando niño así: Era alto y delgado de cuerpo; de ojos azules y mirada viva y penetrante: sus facciones se marcaban y distinguían por líneas bien definidas que daban a su rostro por sus pómulos agudos, su nariz recta, su barba firme y saliente, su frente descubierta y bien modelada, una vigorosa expresión de inteligencia, altivez y energía.
De mozo se dedicó a los trabajos rudos del campo y cursó estudios rudimentarios como era costumbres en los muchachos campesinos de aquel tiempo. Se ocupó en su adolescencia de asuntos mercantiles en los pueblos de Villa de Cura, San Juan, San Francisco, El Pao, San José, Calabozo y Apure. Se estableció con una casa de víveres en Villa de Cura donde obtuvo fama de honrado y trabajador. Actividades modestas para un personaje que va llenar la vida política de la nación durante el largo período de catorce años (1846-1860). Su actuación va a ser trascendental en este lapso.
Sus primeros alzamientos contra el gobierno Conservador fueron en las sierras del centro del país en donde, acompañado del indio Rarigel, levantó en armas a las masas explotadas de campesinos, libertos y esclavos. Las revueltas campesinas del año 46 tuvieron en él a un conspiscuo agitador y guerrero que alteró la paz y la paciencia del gobierno de entonces. Es hecho prisionero en marzo de 1847. Es encarcelado, enjuiciado y sentenciado a muerte. La pena de muerte fue conmutada por el gobierno del general José Tadeo Monagas a diez años de presidio cerrado, sin embargo, no llegó a cumplir esta pena y por el contrario fue ascendido a comandante bajo las órdenes del gobierno. En 1856 celebró matrimonio con la señora Estefa Falcón, hermana del general Juan Cnsóstomo Falcón. En 1858 triunfa la revolución de marzo con el general Julián Castro a la cabeza. Por un decreto del 7 de junio de 1858 es extrañado del país junto con el general Falcón, siendo su destino la isla de Curazao.
Cuando comienza la Guerra Federal en 1859, Zamora es llamado para que Imdere este movimiento insurrecional. Se convierte en el alma y brazo de la Federación emprendiendo batallas que conquista medio país entre las zonas de occidente y los llanos.
Libro Crónicas desde Morón - Morón Cuna de la Federación
"... Si estuviere equivocado, creo, sin embargo, que siempre tendremos el tiempo necesario para inclinarnos ante la voluntad de la República, si es que quiere regirse por otro sistema, sin apartarnos todavía de la senda de la legalidad que hoy podemos trillar con ventajas y sin humillarnos ante la fuerza de una reacción facciosa (el movimiento federal) que ha hallado su cuna en Morón y que es dirigida por Falcan, Valero, Guevara, Leiceaga y otros como ellos". El epígrafe anterior corresponde a un extracto de una carta del general León de Pebres Cordero, enemigo de la Federación, dirigida al general Pedro. E. Ramos y fechada el 5 de agosto de 1859, en Puerto Cabello.
Si bien fue con la toma del cuartel de Coro, la noche del 20 de febrero de 1859, cuando Tirso Salaverria y sus acompañantes, que no llegaban en número a 50, iniciaron la primera escaramuza de la Guerra Federal, no es sino en el territorio morense donde se libra la primera batalla de importancia. Efectivamente, el ejército del gobierno perseguía a las tropas del general Zamora desde diversos puntos del estado Falcón, tratando de evitarle que llegase al centro. Zamora, al llegar la ribera del río Yaracuy (en la parte del estado Falcón), avistó al otro lado (estado Carabobo) a las fuerzas del gobierno bien dispuestas al combate, bajo el mando del comandante Francisco Antonio Rivero. De inmediato ordenó Zamora a parte de sus tropas que cruzaran el caudaloso río a nado (generalmente se cruzaba en canoa) y que la otra parte se fuese por la orilla enmontada tiroteando al enemigo. Así desalojó el territorio morense y les infligió la primera derrota a los conservadores. "Talfue el primer combate de aquella atrevida campaña, por medio de un campo de guerra que ocupaba un enemigo bien armado" (1).
Siguió Ezequiel Zamora a Morón, "donde el coronel Juan José Mora le ofrecía un contingente de tropa de no escasa consideración" (2). Al llegar Zamora a tierras carabobeñas, el general José Antonio Páez, que se encontraba enfermo en Valencia, se ofreció para salir a combatir a aquél y, sin esperar mucho, el presidente de la República, Julián Castro, lo nombró jefe de operaciones en la provincia de Carabobo.
Luego de la batalla de El Palito, el general Zamora se dirigió a Morón y a Urama. Pero detengámonos un momento en lo que dice el autor de la cita anterior sobre Juan José Mora: "Con este parque (las armas v pertrechos tomados en El Palito) se armó el batallón de alistados por el benemérito comandanta Mora, en los pueblos netamente liberales de Sanchón, Morón y Alpargatan, donde gozaba este jefe de general prestigio... El comandante Juan José Mora era militar de la Independencia, sujeto muy honrado en sus negocios particulares: de pericia y valor, y en las luchas poli ticas siempre fiel al partido liberal"'(3).
En Urama se sumaron a la causa federal los hermanos Casimiro y Esteban Herrada, además de Joaquín Molinas; este valeroso uramense muere con el grado de capitán en el ataque que los federales hicieran a las fortificaciones de Barinas el 16 de abril de 1859.
El coronel Juan José Mora participó en toda la campaña de occidente al lado del general Zamora. Se destacó valientemente en el combate de Araure (9 de abril de 1859) cuando se atacó al jefe enemigo Manuel Herrera. El coronel Mora acosó por el ala derecha con su columna "Flanqueadores" a las atropas del gobierno, que huyeron en derrota. También sobresalió en la gloriosa batalla de Santa Inés donde se anotan los federales el triunfo más importante de toda la campaña de occidente. El coronel Mora ese día (10 de diciembre de 1859) compartía con el general Trías y el general Ortiz la defensa denominada El Trapiche, que era una de las fuertes del campo de batalla. A la embestida de una parte del ejército del gobierno, los federales se defienden con valor: "El va adelante (Pérez Arroyo, uno de los jefes del gobierno), desafiando todos los peligros y rompiendo a machetazos las trincheras. Pero los jefes de la resistencia no eran menos bravos que él. Pues allí están el bizarro Trías, Mora y Ortiz, soldados aguerridos: el oficial José Félix Mora, el valentísimo Martín Franco... "(4).
El 24 de julio del mismo año desembarcan en Palma Sola el general Juan Crisóstomo Falcón y su comitiva. Allí pronuncia una larga proclama, de la que transcribimos algunos trozos: "Alpisar el territorio, al aparecer sobre la escena de la revolución, siento la imprescindible necesidad de hablar a mis conciudadanos. Prefiero siempre ser conocido: que nadie se equivoque conmigo. La patria debe además saber por qué vengo y lo que traigo. No soy, a ella le consta, un militar de cuartel que hace la guerra por oficio; como tal, la guerra me inspira horror y menosprecio al que la hace. Soy lo que todo hombre de conciencia que ciñe la espada, y lo que ha sido desde que Venezuela me prestó la de su libertad: un ciudadano armado, y nada más. Tampoco soy yo quien trae la guerra: ésta existe, y existe declarada por la nación en masa contra sus opresores; tiranos que, audaces, se constituyen mandatarios por derecho divino, y que por orden infernal imponen a los pueblos el deber de obedecerles. ¡Insensatos...! ¡Cómo olvidar el coraje de los venezolanos! "(5).
(Todas las citas han sido tomadas de Villanueva, Laureano: VIDA DEL VALIENTE CIUDADANO EZEQUIEL ZAMORA, Monte Avila Editores, Tomo II, Caracas, 1991).