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Julito 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, vocalista del grupo Los Monos en los años 50.

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Julito 🔍

Según Alexis Coello, era conocido como el negrito Julito, trabajador de la carnicería de Juan Julián y personaje asiduo de los locales nocturnos de Bota Burro (actual avenida Falcón).

lugar trabajo: Carnicería de Juan Julián
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Miguel Alvarez 🔍

Según Alexis Coello, propietario de un bar donde Julito y otros pobladores solían consumir cervezas Zulia.

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Amador Yance 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, integrante de Los Happy Boys que se desempeñaba como bongoero y cantante.

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Aníbal 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, músico conocido como el maestro Aníbal, integrante de Los Monos encargado de la marimba.

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Antonio Reyes 🔍

Según Alexis Coello, integrante de Los Happy Boys encargado de las maracas y coautor de las notas sobre los músicos de Morón.

rol adicional: Coautor del texto
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Candelario Acasio 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, animoso vocalista del grupo Los Monos en la década de los 50.

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Charro Muñoz 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, cantante de boleros rancheros que interpretaba piezas en vivo en los estudios de Radio Morón.

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Cristian 🔍

Según Alexis Coello, era conocido como el viejo Cristian, encargado de despachar las camionetas por puesto de la Unión Puerto Cabello-Morón desde una casilla ubicada al lado de donde quedó tirado el reloj tras su caída.

organizacion: Unión Puerto Cabello-Morón
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Emiro Reyes 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, concursante del programa Buscando una estrella con el tema Allá viene el Gavilán.

cancion interpretada: Allá viene el Gavilán
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Eugenio Pacheco 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, integrante del grupo Los Monos, apodado junto a sus hermanos como Los Monos; se encargaba de tocar la tumbadora.

apodo: Mono
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Familia Suárez 🔍

Según Alexis Coello, fueron los primeros dueños de la esquina comercial situada al sur del reloj. Guillermo Suárez, miembro de la familia, fue arrestado tras un intento de ajustar la hora del reloj durante una parranda nocturna.

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Francisco Bolívar 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, bajista de Los Happy Boys, conocido por el alias Zorro.

alias: Zorro
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Jeremías Pacheco 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, integrante encargado de la tumbadora en el grupo Los Happy Boys.

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Jota Jota 🔍

Según Alexis Coello, personaje que solía leer las cenizas de su tabaco para predecir los números de la lotería en las cercanías de la encrucijada.

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Juan el árabe 🔍

Según Alexis Coello, propietario de una tienda situada en el sector noreste del reloj.

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Juan Garcés 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, guitarrista del grupo Los Happy Boys, conocido por el alias Vaca Vieja.

alias: Vaca Vieja
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Juan Páez 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, concursó en el programa radial Buscando una estrella con la canción Juan José.

cancion interpretada: Juan José
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Juan Tovar 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, cantante de rancheras de Javier Solís y considerado uno de los mejores soldadores en Morón. Daba serenatas a cambio de ron.

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Julio Ramírez 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, participante del programa Buscando una estrella en Radio Morón, interpretando Ramoncito en Cimarrona.

cancion interpretada: Ramoncito en Cimarrona
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Limonggi 🔍

Según Alexis Coello, fue el propietario inicial de una arepera ubicada en la esquina donde funcionó el Banco Ítalo-Venezolano.

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Luis Martínez 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, guitarrista que se integró al grupo Los Coralitos.

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Manuel Pacheco 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, miembro del conjunto musical Los Monos durante la década de los 50, ejecutante del bongó.

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Melecio 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, conocido como el viejo Melecio, integrante de Los Monos encargado de tocar la charrasca.

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Obdulio Bolívar 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, cantante de Los Happy Boys conocido como Yuyo o por el alias El Sapo.

alias: El Sapo
apodo: Yuyo
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Orosimbo 🔍

Según Alexis Coello, dueño del abasto Punto Fijo, ubicado en las cercanías de la encrucijada.

negocio: Abasto Punto Fijo
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Pachequito 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, incursionó en la música romántica con entusiasmo antes de retirarse del canto para dedicarse a la carpintería.

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Pata'e Joropo 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, integrante encargado de la tumbadora en el grupo Los Coralitos.

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Pepe 🔍

Según Alexis Coello, dueño de una cauchera ubicada al lado de la tienda de Juan el árabe, en las cercanías del reloj de la encrucijada.

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Popi 🔍

Según Alexis Coello, fue un joven boxeador atlético contratado por comerciantes chinos para evitar que los clientes se fueran sin pagar (hacer "carros"). El autor relata que, aunque detuvo las pérdidas por impago, terminó por agotar el capital de los chinos, quienes cerraron el negocio.

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Rabo'e Plomo 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, integrante del grupo Los Coralitos que tocaba la tumbadora.

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Regino Colina 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, miembro de Los Happy Boys que tocaba la charrasca.

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Segundo Pacheco 🔍

Según Alexis Coello y Antonio Reyes, integrante de la agrupación Los Monos en los años 50, responsable de las maracas.

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📖 Consulta de Documentos Originales
Crónica Web #465

Libro Crónicas desde Morón - Músicos de Morón

Libro Crónicas desde Morón - Músicos de Morón
La música es un aliciente para el espíritu. Desde tiempos remotos el hombre ha disfrutado de ella. Con variados instrumentos y diversas voces se ha hecho acompañar a lo largo de su devenir histórico, sus gratos e ingratos momentos siempre han tenido un trasfondo musical, las melodías han estado prendidas al quehacer humano como un maravilloso elixir de la vida, acciones y pasiones se han recreado con la musicalidad. La música es una síntesis del sentimiento creador del poeta y de la elocuencia interpretativa de los músicos que exige una perfecta combinación de elementos musculares y objetos sonoros. Sin pretender decir que son los primeros, este artículo se lo vamos a dedicar a los pioneros del bonche y la parranda en el municipio Mora.
Corrían los años 50 cuando se organizó en Morón el grupo musical "Los Monos" compuesto fundamentalmente por los hermanos Pacheco (apodados Los Monos); Eugenio (tumbadora), Manuel (bongó), Segundo (maracas), también integraban este grupo Candelario Acasio (el papá) animoso vocalista, el maestro Aníbal (marimba), el viejo Melecio (la charrasca) y el pimientoso vocalista Julito. Este conjunto se dedicó a la divulgación de los ritmos afro-caribeños que entonaban entusiastamente en las plazas, sitios públicos y eventos sociales. Era común oír en voces de "Los Monos" canciones como El Caimán, La Mucura, La Pilandera.
Posteriormente (en los años 60) Los Happy Boys coparon la escena moronense con ritmos movidos poniendo a bailar a los parroquianos en el Bar España, ubicado en la calle La Paz, y en los clubes de la ciudad. Los Happy Boys estaba integrados de la siguiente manera: Juan Garcés, alias Vaca Vieja (guitarrista), Francisco Bolívar alias Zorro (bajista), Amador Yance (bongo-cantante), Obdulio "Yuyo" Bolívar alias El Sapo (cantante). Jeremías Pachecho (tumbadora), Regino Colina (charrasquero) y tocando las maracas se encontraba el pintoresco Antonio Reyes, coautor de estas notas.
Al desintegrarse Los Happy Boys se conformó Los Coralitos, con vanos integrantes de aquél y otros que se agregaron como Luis Martínez (guitarrista), Pata'e Joropo y Rabo'e Plomo (tumbadora), este grupo popularizó la famosa canción Bota Burro, de la cual transcribimos una estrofa:
En el cine una mujer me dijo a mí que le luciera una visita a Bota burro yo le dije que ese sitio no era para mí, no nací pa' que me ate a mí ninguno.
(Coro):
Ay, que yo a Bota Burro no voy a tocar, porque me matan de una púnala Esta canción deja entrever la fama que adquirió Bota Burro como un sector peligroso para la vida de las personas por la presencia en él de muchos córtanos que no comían cuento a la hora de utilizar sus pico'e loro para saldar las cuentas pendientes.
Entre los cantantes solistas o románticos encontramos a Juan Tovar (catalogado como uno de los mejores soldadores que han venido a Morón) que con sus rancheras de Javier Solís acompañaba a los enamorados a dar serenatas a cambio de una botella de ron. ¿Cuántos amores no nacieron a la luz de las rancheras de Juan Tovar? El alcohol truncó la vida de un talentoso cantante y un excelente soldador.
Otro que incursionó en la música romántica fue Pachequito, sin el brillo de Juan pero con tanto entusiasmo que contagiaba a sus oyentes con su voz de eterno enamorado y pica flor consuetudinario. Pachequito se fue del canto, cambio las melodías amorosas por sus cepillos de carpintero.
En otro escenario se destacó el Charro Muñoz. Era época de Radio Morón y se solía, con frecuencia, presentar a los cantantes en vivo, es decir, los cantantes interpretaban sus piezas en el mismo estudio de la emisora. El Charro Muñoz con su potente voz deleitaba a los radio¬escuchas y a los presentes en la emisora con su amplio repertorio de boleros rancheros. Pregúntele a las abuelitas de hoy cuántos suspiros probablemente dieron cuando estaba el Charro Muñoz y cuántas de ellas fueron cautivadas por su imagen de mero macho mexicano.
En los escenarios de radio Morón también se dieron concursos de canto para aficionados. "Buscando una estrella", así se llamaba uno de los programas al que acudían los aspirantes, aún imberbes, a entonar sus melodías con ansias de ganarse la clasificación, y también como recompensa les obsequiaban varias galletas María y media docena de maltín. Allí concursaron Juan Páez con la canción "Juan José", Julio Ramírez con "Ramoncito en Cimarrona" y Emiro Reyes con "Allá viene el Gavilán".
Les aseguro que ese día ninguno se fue en blanco.
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Crónica Web #451

Libro Crónicas desde Morón - El Reloj

Libro Crónicas desde Morón - El Reloj
Reloj detén tu camino... No amigo lector, no se trata de aquella vieja canción de Lucho Gatica sirio que nos referimos a un antiguo reloj que estuvo ubicado en la encrucijada de Morón y que efectivamente detuvo su camino en el primer lustro de la década de los setenta consecuencia de un fuerte ventarrón que lo hecho al suelo y de allí pasó un largo tiempo tirado al lado de la casilla donde el viejo Cristian despachaba las camionetas por puesto de la Unión Puerto Cabello-Morón.
Este reloj se instaló durante el gobierno del dictador Pérez Jiménez y se mantuvo como una referencia obligada para los moronenses o para todo aquel que visitaba al poblado. Era muy común oír ¡voy pal' reloj!
El reloj se levantó sobre un pedestal o base metálica de aproximadamente 8 metros de altura y en la cúspide se localizaba las saetas del reloj acopladas en una arquilla de forma triangular perfilando tres caras o más bien podemos decir que se trataba de un reloj trifásico. La estructura metálica estaba unida al suelo a través de un redondel de concreto que mantenía como una modesta redoma situada justamente donde hoy se encuentra la redoma de la encrucijada. Sobre este redondel se sentaban los viajeros con sus maletas, cajas, sacos etc, generalmente falconianos, en espera de su trasporte que los llevarían por los caminos y rutas de la esperanza en pos de mejores horizontes. Pegada al soporte del reloj se mantuvo por largo tiempo una valla comercial de una empresa de techos Eternit-Tejalit radicada en Maracay.
Era el Morón del ayer, era el Morón de la poca circunvalación vehicular, a veces se veía un Cadillac, los voluminosos automóviles de antaño no era muy frecuentes como ahora son los vehículos modernos en la encrucijada de Morón, pueblerinos caminaban animadamente de un lado a otro con sus zapatos de dos tonos -blanqui-negros- y su ropa de lino blanco almidonada hasta la saciedad. Nos parece ver al negrito Julito que de regreso a la carnicería de Juan Julián se había provisto de tres fuertes para disfrutar de una noche de farra, con rumbo a los lenocinios de bota Burro (actual avenida Falcón) se ajustaba su prieto sombrero al momento que saludaba a Jota Jota, que entretenido, leían en las cenizas de su tabaco los números de la lotería que saldría en ese día. Julito seguramente, se encontrará con la muda que al darse un golpe con la palma de su mano en la mejilla le indicaría que el precio de la jornada era de un cachete o sea de 5 bolívares. Posteriormente se tomaría una cervecitas Zulia en el bar de Miguel Alvarez o en La Campana o en el bar de Expedita para luego regresar a la tibia cama donde charlaría con la yegua, con la camioneta o con Miguel Aceves.
En el costado noreste del reloj se encontraba la bomba de gasolina, al lado de la central Morón-Coro, un poco más allá de la cauchera de Pepe, al lado la tienda de Juan el árabe, más adelante el abasto Punto Fijo de Orosimbo. Hacia el lado sur del reloj se ubica la sede de transporte Morón puerto Cabello, al lado del obelisco Zancudo, más atrás la familia Suárez, primeros dueños de esa esquina comercial, por cierto que uno de ellos (Guillermo) fue arrestado por tratar, en compañía de otros lugareños, de poner a la hora exacta el reloj debido a que éste se había atrasado. Este buen gesto hubiese merecido un premio a no ser porque se realizó en horas de la madrugada y en animosa parranda de abundante ingesta alcohólica.
Del lado noroeste teníamos la tienda de ropa de unos libaneses y en la esquina donde funcionó una ves el banco ítalo-Venezolano, se encontraba una arepera que en principio fue de Limonggi y luego pasó a manos de unos comerciante chinos. Estos chinos no hablaban mucho el español y la gente le echaban muchos carros, es decir, se iban sin pagar lo consumido. Alguien le sugirió a los chinos que buscasen a un venezolano como empleado y a la vez que le tuviesen respeto y temor, para evitar la cachúas.
Los chinos encontraron al popular Popi que para entonces era un mozalbete atlético y gran boxeador. De inmediato Popi se hizo del negocio y colocó una foto suya, bastante amplia, donde posaban con un cuadro del boxeador, con sus guantes y una cara de pocos amigos mostrando su musculatura. Ciertamente los carros se acabaron pero también se acabó el capital de los chinos que tuvieron que cerrar las puertas del negocio y marcharse al continente asiático. Al poco tiempo se observaba a Popi quien caminaba bien trajeado luciendo en sus manos portentosos anillos de oro y en su muñeca gruesa esclava del mismo metal, al cuello grueso cordón de oro y una larga leontina aurífera que guindaba de su correa atravesaba su muslo y se introducía en su bolsillo trasero añadida a su cartera. Para los chinos peor fue el remedio que la enfermedad.
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