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Manuel Suárez 🔍

Según Alexis Coello, participante en las reuniones sociales del difunto Perocito.

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Manuel Suárez 🔍

Según el autor del texto, se encontraba libando en el negocio La Morenera al momento de iniciarse el incendio y fue sacado del lugar por el dueño del local.

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Manuel Suárez 🔍

Mencionado por el autor del texto como la persona que más aprovechó el brindis en la licorería de Alberto Moreno, pidiendo cinco tandas en los tres minutos que duró el eclipse.

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Manuel Suárez 🔍

Mencionado por Alexis Coello como uno de los individuos que se encontraba libando en La Moronera al momento de ser desalojado por el incendio.

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Wilmer Majrín 🔍

Según Alexis Coello, se encontraba junto a Manuel Suárez en La Moronera y fue sacado del local ante la inminencia del siniestro.

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Wilmer Marín 🔍

Según el autor del texto, se encontraba junto a Manuel Suárez en el comercio La Morenera cuando ocurrió el siniestro.

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Alberto Chirinos 🔍

Según Alexis Coello, integrante de la nueva directiva de la Cámara de Comercio de Morón conformada en 1996.

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Alberto Flores 🔍

Junto a Simón Rodríguez y Miguel Seco, ofreció un almuerzo a varios amigos durante la hora del eclipse, acto considerado extraño por los asistentes dada la conducta habitual de los anfitriones, según el autor del texto.

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Alberto Moreno 🔍

Hombre conocido en Morón por su dureza económica que, durante el eclipse, brindó bebidas a todos los presentes en su negocio, volviendo a su actitud habitual al finalizar el fenómeno, según relata el autor del texto.

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Alfredo Mujica 🔍

Según Alexis Coello, lideró la nueva junta directiva de la Cámara de Comercio en 1996, destacándose como un joven empresario emprendedor.

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Amelis 🔍

Según Alexis Coello, miembro de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Morón bajo la presidencia de Alfredo Mujica.

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Antonio Velásquez 🔍

Según Alexis Coello, comerciante con actividad en la avenida Falcón de Morón durante el cierre del año 1996.

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Bernacasar Moreno 🔍

Según el autor del texto, es el propietario del establecimiento La Morenera, quien cerró su negocio ante la proximidad del incendio.

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Bernacasar Moreno 🔍

Según Alexis Coello, procedió a cerrar su establecimiento 'La Moronera' al iniciarse el incendio, desalojando a los clientes que se encontraban en el sitio.

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Bernalcasar Moreno 🔍

Según Alexis Coello, es uno de los comerciantes de la avenida Falcón en Morón que solicitaba la culminación de dicha vía antes de finalizar el siglo XX.

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Bohórquez 🔍

Según el autor del texto, apodado el manco Bohórquez, acudió desde La Charneca a observar el incendio.

alias: El manco Bohórquez
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Cachucha 🔍

Según Alexis Coello, asistente a las famosas reuniones en casa de Perocito donde se consumían grandes cantidades de alimentos y licores importados.

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Carlos Mujica 🔍

Expresó su deseo de alcanzar una concejalía por el partido COPEI durante el eclipse, según el autor del texto.

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Cecilia Nieto 🔍

Según Alexis Coello, fue reconocida por su labor cultural desplegada en la Casa de la Cultura de Morón durante el año 1996.

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Dalia Reyes 🔍

Según el autor del texto, se trasladó con su familia desde el barrio Coro hasta La Encrucijada motivada por el incendio.

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Dalia Reyes 🔍

Según Alexis Coello, se trasladó desde el barrio Coro junto a su familia para presenciar el evento en la encrucijada.

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Delfín Rodríguez 🔍

Según Alexis Coello, integrante del gremio de comerciantes de la avenida Falcón que padecieron las deficiencias en las obras públicas del sector.

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Domingo Laguna 🔍

Profesor del Ambrosio Plaza descrito como alegre y juguetón, quien durante el eclipse se puso abstemio y malhumorado, retirándose temprano a su casa, según el autor del texto.

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Doris 🔍

Según el autor del texto, es la encargada de un kiosko de periódicos ubicado en las cercanías del sitio del suceso.

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Emiro Reyes 🔍

Según Alexis Coello, habitante que relató las dificultades económicas para adquirir alimentos y ropa para su familia al cierre de 1996, contrastando la situación con épocas pasadas.

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Emiro Reyes 🔍

Según el autor del texto, se dirigía desde el barrio El Mamón hacia una peluquería al momento del siniestro.

procedencia: Barrio El Mamón
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Emiro Reyes 🔍

Utilizó la penumbra del eclipse para conjurar la pérdida de su consorte, según relata el autor del texto.

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Emiro Reyes 🔍

Según Alexis Coello, venía corriendo desde el barrio El Mamón con rumbo a una peluquería lejana al incendio.

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Enrique Gramática 🔍

Expresó durante el eclipse su deseo de ser Alcalde del municipio Juan José Mora con apoyo de los seguidores de Chávez, según relata el autor del texto.

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Fallecí 🔍

Según Alexis Coello, es el dueño del negocio 'La Linda'. Ante los comentarios de la multitud, ordenó rebajar los precios de sus artefactos mediante nuevas etiquetas.

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Falled 🔍

Según el autor del texto, es el dueño del comercio La Linda, quien ordenó rebajar los precios de sus artefactos tras oír comentarios xenofóbicos de la multitud durante el incendio adyacente.

comercio: La Linda
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Faustina 🔍

Según Alexis Coello, personaje recordado por criar cerdos en libertad que servían de sustento cárnico a los jóvenes de la época en Morón.

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Félix Escolar 🔍

Según Alexis Coello, fue el sacerdote responsable de impulsar y concretar la construcción e inauguración de la nueva iglesia Santa Ana de Morón en 1996.

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Fernando De Souza 🔍

Persona a quien Humberto Di Giannatale se rehusó a pagarle una cuenta durante el eclipse, según menciona el autor del texto.

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Fernando Pérez 🔍

Según Alexis Coello, comerciante establecido en la avenida Falcón afectado por la demora en las obras de infraestructura de la zona durante 1996.

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Fuque 🔍

Según el autor del texto, acudió como curioso al incendio desde el barrio Coro junto a la familia de Dalia Reyes.

procedencia: Barrio Coro
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Henry Rodríguez 🔍

Según Alexis Coello, integrante del grupo de amigos que participaban en las reuniones y comidas navideñas en casa de Perocito.

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Humberto Di Giannatale 🔍

Conocido por su generosidad, durante el eclipse se rehusó a pagarle una cuenta a Fernando De Souza, actuando de forma contraria a su desprendimiento habitual, según el autor del texto.

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Jorge Silva Gutiérrez 🔍

Según Alexis Coello, brindó asesoría a la nueva directiva de la Cámara de Comercio de Morón en 1996.

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Juan Quintero 🔍

Según Alexis Coello, fue uno de los asiduos visitantes de Perocito durante las celebraciones de bonanza económica en Morón.

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Luis Marín 🔍

Imploró ser presidente de la junta de vecinos de la urbanización Coro durante el eclipse solar, según el autor del texto.

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Manco Bohórquez 🔍

Según Alexis Coello, se desplazó desde La Charneca para observar el incendio en el edificio Mercantil Caracas.

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Manuel Rodríguez 🔍

Según Alexis Coello, forma parte del grupo de comerciantes de la avenida Falcón que expresaron su preocupación por el estado inconcluso de la arteria vial.

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Mario Paccia 🔍

Profesor del liceo Ambrosio Plaza que, durante el fenómeno del eclipse, no cobró los réditos de sus préstamos, según indica el autor del texto.

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Maya 🔍

Profesor que conjuró durante el eclipse su salida del liceo Ambrosio Plaza, según menciona el autor del texto.

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Melquíades Riera 🔍

Solicitó el deseo de ser concejal de Morón por el partido MAS durante el fenómeno solar, según el autor del texto.

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Miguel Seco 🔍

Participó en el almuerzo ofrecido a amigos durante el eclipse solar junto a directivos de la Cámara de Comercio, según relata el autor del texto.

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Mireya Soto 🔍

Según Alexis Coello, recibió un reconocimiento por su trabajo al frente del Ateneo de Morón en el desarrollo de actividades culturales en la localidad.

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Mono Blanco 🔍

Según el autor del texto, acudió al sitio del incendio desde el barrio El Trapiche junto con su cuadrilla.

procedencia: Barrio El Trapiche
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Monoblanco 🔍

Proveniente del barrio El Trapiche, acudió con su cuadrilla al lugar del incendio en calidad de curioso, según relata Alexis Coello.

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Morillo 🔍

Según el autor del texto, es un ciudadano invidente que posee un kiosko de terminales y fue el primero en divisar las lengüetadas de fuego y dar la voz de alerta a los vecinos.

condicion fisica: Ciego
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Morillo 🔍

Conocido como el ciego Morillo. Según Alexis Coello, fue la primera persona en avistar las llamas desde su kiosko de terminales y dar la alarma a los vecinos.

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Neptalí Seco 🔍

Aprovechó el eclipse para conjurar una mala racha en el hipismo, según el autor del texto.

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Norman Colmenares 🔍

Según el autor del texto, acudió al local tras la extinción del fuego con el fin de ofrecer sus servicios de pintura a los dueños del inmueble.

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Norman Colmenares 🔍

Según Alexis Coello, llegó al local una vez extinguido el fuego con el fin de contactar a los propietarios para ofrecer sus servicios de pintura.

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Onésimo Riera 🔍

Según el autor del texto, propietario de un vehículo que chocó con el de Saavedra en la prisa por huir del sitio del incendio, terminando su recorrido en Urama.

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Onésimo Riera 🔍

Según Alexis Coello, chocó su vehículo contra el de Saavedra en la prisa por huir del lugar del incendio; posteriormente saltó la isla y huyó hacia Urama.

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Pedro Celaya 🔍

Mencionado por el autor del texto por haber pedido la presidencia de la junta de vecinos antes que Luis Marín durante el fenómeno.

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Pedro Romero Coello 🔍

Manifestó su deseo de ser concejal por el partido COPEI en medio del eclipse, según menciona el autor del texto.

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Perocito 🔍

Según Alexis Coello, difunto personaje recordado por su hospitalidad y las celebraciones navideñas en su hogar donde compartía hallacas y licores con sus amigos.

estatus: Difunto
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Ramón Alvarez 🔍

Mencionado por el autor del texto como uno de los profesores que conjuró su salida del plantel educativo Ambrosio Plaza durante el eclipse.

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Ramones 🔍

Según Alexis Coello, integrante de la gestión de la Cámara de Comercio de Morón durante el cierre del año 1996.

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Raquel de Ruiz 🔍

Según Alexis Coello, empresaria que formó parte de la renovada directiva de la Cámara de Comercio local.

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Saavedra 🔍

Según el autor del texto, se vio involucrado en un choque menor con Onésimo Riera frente al edificio en llamas.

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Saavedra 🔍

Involucrado en un choque contra Onésimo Riera frente al lugar del incendio debido al pánico generado, según relata Alexis Coello.

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Simón Rodríguez 🔍

Según Alexis Coello, miembro del grupo de jóvenes empresarios que asumieron la dirección gremial comercial de Morón en 1996.

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Simón Rodríguez 🔍

Directivo que, según el autor del texto, acompañó a Alberto Flores en el ofrecimiento de un almuerzo durante el eclipse solar.

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Tiburcio Rodríguez 🔍

Según Alexis Coello, conocido popularmente como el padre Biaggi, falleció durante el transcurso del año 1996.

apodo: Padre Biaggi
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Veneno 🔍

Según Alexis Coello, visitante que formaba parte de las parrandas y francachelas tradicionales en el sector de Morón.

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Willi Char 🔍

Según el autor del texto, acudió al sitio del suceso proveniente del sector La Charneca.

procedencia: La Charneca
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Willie Char 🔍

Según Alexis Coello, joven profesional de la radiodifusión que destacó en 1996 por imponer un estilo propio en el medio radial.

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Willie Charr 🔍

Caracterizado por su elocuencia, el día del eclipse se quedó mudo, siendo comparado por el autor del texto con Marcel Granier.

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Wlíi Char 🔍

Habitante de La Charneca que acudió al sitio del incendio según la mención de Alexis Coello.

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Crónica Web #128

Requiem por el 96

Requiem por el 96
Al finalizar este año no queda más que sentir añoranzas por aquellas cosas que nos agradaron y que nos condujeron efímeramente por las vías del regocijo y la felicidad.
Si alguien las tuvo, yo lo felicito.
Pero, generalmente la población venezolana asume despectivamente el transcurrir del año 96 y respira con alivio que el susodicho esté en sus estertores, a excepción hecha, claro está, de los parlamentarios y los grandes funcionarios de la administración pública así como también de los gerentes de Pdvsa y sus empresas filiales cuyos astronómicos sueldos le permiten ver la realidad con cristales de rosas y perfumes de gardenias.
El pueblo llano vivió una vez más la ley del embudo, les tocó la parte estrecha pero más pesada de la crisis: aumento de los impuestos, aumento en el precio de los servicios y el desmejoramientos de los mismos, desempleo, la agobiante inflación que pasó en este año a más del 100% sumó 2.029.000 nuevos pobres para alcanzar un total (con los que ya eran pobres) de 17.964.428 personas o sea un 84,68% de la población venezolana, según datos de la empresa Cifras Encuestadora.
Estas cifras reveladoras dan tristeza en un país que se ufana de tener casi quince mil millones de dólares en reservas internacionales y riquezas naturales por doquier.
¿Será alentador el año de 1997? Esperemos que así sea para que el sacrificio del pueblo en el año que termina no haya sido en vano.
En Morón las cosas no han sido mejores.
Se nos muere el 96 y la avenida Falcón aún está inconclusa, los comerciantes de esta avenida, como Bernalcasar Moreno, Fernando Pérez, Manuel Rodríguez, Antonio Velásquez y Delfín Rodríguez le piden al niño Jesús que la terminen antes de que finalice el siglo XX.
Se nos va el 96 y los alumnos del Liceo Ambrosio Plaza continuarán oyendo las clases de pie, es decir sin pupitres, porque el gobierno no tiene real para eso, ni para la biblioteca de aula, ni para el aumento de sueldo a los educadores y para colmo la construcción del nuevo liceo para Morón va a paso de morrocoy por lo que seguirán los estudiantes sin cupo.
El ambulatorio y el Seguro Social están colapsados ¿qué raro? Lo sorprendente fuese que funcionaran.
Del cementerio de Morón nadie dice nada ni del acueducto de Boca de Yaracuy tampoco.
Las parrandas de navidad de este año están apagadas.
Me dice Emiro Reyes que las utilidades sólo alcanzan para medio vestir a los muchachos y que para llevar una hallaca a su casa tendrá que trabajar sobre tiempo, que ya no es como los tiempos cuando estaba Faustina viva que con sus numerosos cochinos sueltos proporcionaba la carne de cerdo a los zagaletones de entonces que armados de bates y palos exterminaron a esos nobles animales.
Nostálgico concluyó, ¡qué falta hace Faustina! Yanadie invita a nadie a su casa para comer hallacas y consumir licores.
Eran tiempos pasados, tiempos de bonanzas cuando se compartía, los amigos se peleaban porque cada quien quería ser el anfitrión, ahora es "cada quien pa'su saco" o tipo americano (refiriéndose al individualismo yanqui).
Eran los tiempos del difunto Perocito, que en una navidad le llegaron a su hogar los siguientes tercios: Juan Quintero, Henry Rodríguez, Cachucha, Veneno, Manuel Suárez y otros.
El resultado de esta visita fue costosa para Perocito: se comieron cuarenta hallacas, diez botellas de whiskyes importado, dos perniles y diversos pasapalos menores.
La francachela se terminó porque la esposa de Perocito -molestaexclamó ¡es que piensan acabar con todo! ¡Perocito tremendos amigos te gastas tú! Los comensales fueron saliendo uno a uno.
El último en salir fue Juan Quintero que al estar en el umbral de la puerta le dijo a Perocito: ¡hermano, regálame el hueso del pernil para mañana hacer una sopa! Indudablemente que hay anhelos por los tiempos pasados que indiscutiblemente fueron mejores.
Pero en el 96 no todo fue malo, también pasaron cosas buenas.
Celebro la nueva directiva de la Cámara de Comercio de Morón, compuesta por jóvenes empresarios emprendedores como Alfredo Mujica (presidente), Alberto Chirinos, Simón Rodríguez, Raquel de Ruiz, Ramones, Amelis y bajo la asesoría del "palo de hombre" Dr.
Jorge Silva Gutiérrez.
También fue positivo en el 96 lalaborcultural desplegada tanto en la casa de la cultura como en el Ateneo de Morón, valga un reconocimiento para Cecilia Nieto y Mireya Soto respectivamente.
Celebramos la inauguración de la nueva iglesia Santa Ana de Morón, obra que se debe al empuje del párroco Félix Escolar y que lo ha hecho merecedor de los aplausos de la comunidad.
Celebramos la exitosa carrera del joven locutor Willie Char, con su estilo propio se impone en la radio.
Censuramos que pasó un año más y Pampuro no se puso la plancha.
Nota triste, se nos fue Tiburcio Rodríguez o el padre Biaggi como se le conocía popularmente.
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Crónica Web #125

Incendio en la torre

Incendio en la torre
Serenamente transcurría la mañana, como otro sábado cualquiera.
Los transeuntes se movían de un lado a otro.
Algunos se aglomeraban frente al camión verdurero, otros iban en búsqueda del periódico en el kiosko de Doris, al lado (en donde el chino) un grupo de viajeros y parroquianos levantaban el codo diligentemente para contrarrestar los efectos de la resaca del día anterior.
En la Av. Carabobo, frente al monumento al Zancudo, se formabala tradicional colasabatinade los que no les gusta compraren Morón y se trasladan a los mercados de Puerto Cabello ¿O será que los comerciantes de Morón no les ofrecen las mercancías que ellos desean? o ¿Quizás los precios? Que falta hacen los mercados populares, bien sea, municipal, solidario, regional, libre, etc.
En plena encrucijada ya estaban acomodados, desde tempranas horas de la mañana, en pequeños tarantines, los parrilleros, los ferreteros, los riferos, los terminaleros, los pantaleteros, los pantaloneros, raspaderos, fruteros, quincalleros, etc., paremos de contar.
Atravesando la Av. Falcón, que se ha quedado tuerta por la negligencia oficial, los peatones, con la revista hípica en el bolsillo, hacían esfuerzos para saltar los surcos dejados por las reparaciones en las cercanías de la Morapan y la calle El Triunfo, en las aceras del frente se oía el ruido estridente de las cornetas de los autobuses que se dirigen ala costa falconiana.
Esta mezcla de el corneteo de los autobuseros con la aglomeración desorganizada de los vehículos más el grito de los mercaderes y el bullicio incesante de los amigos de Baco martirizaban el ambiente y convertíana La Encrucijada, esamañana, en un perfecto infierno. Sólo faltaba el fuego. Y efectivamente se hizo el fuego, brotó por los ventanales del edificio de Mercantil Caracas, en su planta superior.
El primero que vio las lengüetadas de fuego fue el ciego Morillo, que desde su kiosko de terminales avistó las llamaradas y gritó a sus vecinos más cercanos para llamarle la atención sobre el suceso.
Inmediatamente el comercio adyacente al sitio del acontecimiento comenzó a cerrar sus puertas.
En el acto Bernacasar Moreno cerró La Morenera, pero antes tuvo que sacar, no sin dificultad, a Manuel Suárez y a Wilmer Marín que estaban libando desde tempranas horas.
Frente al Mercantil Caracas seconcentró una multitud, parecida a los mítines políticos de los años 70.
Los curiosos llegaron de todas partes.
Algenriosos llegaron de todas partes.
Al gentío de La Encrucijada se agregaron los.
que vinieron del barrio El Trapiche (mono blanco y su cuadrilla), de barrio Coro (Fuque, Dalia Reyes y Flia.), de Coro (Fuque, Dalia Reyes y Flia.), de La Charneca (Willi Char y el manco Bohórquez), y hasta de lugares más lejanos llegaron saboriones.
Para la curiosidad no hay pasaje caro.
En el tumultuoso río humano la gente corría y jadeaba, pisotones, empujones, golpes (yo llevé uno).
Una señora embarazada fue auxiliada, tenía síntomas de asfixia, su marido le reprochó su presencia en el sitio, ella le respondió que presentía que su hijo (aún no nacido) iba a ser bombero.
Otros curiosos con un tono xenofóbico decían que Dios castigóconese incendio a los árabes dueños del negocio porque vendían muy caro, alguien le fue a comunicarle este comentario a Falled (dueño de La Linda), por lo que inmediatamente éste ordenó a sus empleados a ponerles nuevas etiquetas a los artefactos con precios rebajados, evitó aquella sentencia que dice: "cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo".
Del barrio El Mamón venía volando Emiro Reyes como una flecha, iba rumbo a la peluquería que está distante del incendio como un kilómetro.
En la línea de autos libres que está al frete de donde sucedió el incendio se produjo un apretujamiento de dos vehículos, uno propiedad de Onésimo Riera y el otro de Saavedra.
Ambos asustados y en la prisa por salir primero chocaron, y Onésimo arrancó primero, brincó la isla y fue a parar la carrera a Urama.
¡Qué guapo este coriano! Los buhoneros de La Encrucijada recogieron sus peroles al ver esa multitudinquieta y con ánimos caldeados.
Olía a saqueo.
Sin embargo no se escaparon unos pobres guajiros que les llevaron sus mercancías.
Pordesgracia, lanota triste de estos comentarios, hubo pérdidas humanas.
Un anciano inválido pereció consumido por las llamas, los torrentes de humos ahogaron sus pulmones y el fuego mordió su frágil carne.
Su compañera, anciana también, logró salvar su vida arrojándose desde lo alto en una misión suicida.
Afortunadamente no faltó la mano generosa y solidaria de ese moronense curioso que se encontraba en el lugar de los hechos.
Las unidades bomberiles acudieron a la cita nefasta, estos útiles funcionarios se trasladaron desde Puerto Cabello y otro (me dijeron) vino de Guacara.
Los bomberos de las empresas locales por el papeleo de la permisología y las autorizaciones no lograron llegar.
¡Qué lástima! La Guardia Nacional y la policía acordonaron la zona.
Una viejita que pasaba al lado de un guardia llevó un planazo sin saber por qué.
Al extinguirse el fuego llegó Norman Colmenares al local buscando los árabes para obtener el contrato de pintura.
Todo esto se hubiese evitado si se hubiesen controlado las llamas a tiempo.
¡Qué falta hace un Cuerpo de Bomberos para la comunidad moronense!
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Crónica Web #493

Libro Crónicas desde Morón - Eclipse Solar en Morón

Libro Crónicas desde Morón - Eclipse Solar en Morón
El eclipse solar es un hecho extraño o extraordinario para el común de los ciudadanos. Es algo que muchos logran ver durante su estancia en la tierra y otros no. Presenciar un eclipse solar es una experiencia nueva para algunos, aunque no para otros. Este fenómeno natural, por su discontinuidad en el tiempo o por su rareza interfiere en las conductas habituales de la gente y de los animales, en sus creencias y aspiraciones. Su poder psicológico es tan grande que transforma actitudes.
Por ejemplo, en lugares donde el eclipse de sol fue total (en Falcón y Zulia) se observó una transformación en los patrones del comportamiento animal y humano. Las gallinas y los pájaros, al llegar la umbra (oscuridad) rápidamente buscaron los arbustos más cercanos para dormir, los chivos y ovejos corrían a sus corrales. La gente lloraba y quemaba papeles donde previamente habían escrito sus penurias y sufrimientos de los años anteriores. Otros pedían sus deseos o que se les cumplieran sus sueños. Con la llegada de nuevo de la luz del día, los gallos y pájaros cantaban con el alboroto y confusión. La gente reía y se felicitaba mutuamente, como si se tratara de un 31 de diciembre después de las doce de la noche.
En Morón, aunque el eclipse fue parcial, no dejó de sentirse la influencia de las fuerzas astrales en la conducta de sus habitantes. Este fenómeno cósmico irradió su magnetismo para que algunos moronenses hicieran lo que nunca habían hecho. Es decir, el eclipse produjo un efecto inversamente proporcional a la conducta acostumbrada del individuo. Por ejemplo, Alberto Moreno, copropietario de una licorería en Morón y hombre conocido por su dureza o porque "no arrima una p'al mingo", se destapó ese día y brindó a todo el que estaba en su negocio. Por supuesto, el que más aprovechó esa garúa fue Manuel Suárez, que en menos de tres minutos que duró el eclipse pidió como cinco tandas. Pero al llegar de nuevo la normalidad, Manuel y sus acompañantes pretendieron seguir pidiendo sus bebidas sin percatarse de que Alberto también había llegado a su normalidad de duro, por lo que tuvo que poner orden en el negocio. Y muchos quedaron debiendo la cuenta. Hablando este mismo aspecto, a la misma hora del eclipse Alberto Flores y Simón Rodríguez, directivos de la Cámara de Comercio, acompañados de Miguel Seco -del Restauran! El Porvenir- habían ofrecido un almuerzo a vanos amigos. Estos amigos vieron el hecho como extraño, y pedían al Señor que ojalá hubiese eclipse todas las semanas, o por lo menos una vez al mes.
En el liceo "Ambrosio Plaza", el profesor Mario Paccia no cobró los réditos de sus préstamos. La otra cara de la moneda fue que Humberto Di Giannatale, hombre conocido por su generosidad y por su desprendimiento, se rehusó a pagarle la cuenta a Fernando De Souza. El locutor Willie Charr, elocuente por su verborragia, ese día se quedó mudo y se parecía más bien al comedido Marcel Granier.
En el "Ambrosio Plaza", el profesor Domingo Laguna, hombre alegre y juguetón, se puso abstemio y malhumorado se fue temprano para su casa. Otros moronenses echaron sus tragedias a la penumbra del eclipse para que más nunca volvieran o por lo menos para que no volvieran en 70 años.
Es el caso de Emiro Reyes, que conjuró la pérdida de su consorte. Los profesores Maya y Mon Alvarez su salida del "Ambrosio Plaza". Neptalí Seco conjuró la mala racha en el hipismo. Otros, en medio del eclipse expresaron sus sueños para que se hicieran realidad. Enrique Gramática pidió su deseo de ser Alcalde del municipio Juan José Mora con el apoyo de la gente de Chávez. Melquíades Riera solicitó su deseo de ser concejal de Morón por el MAS. Lo mismo hicieron Pedro Romero Coello y Carlos Mujica por el partido COPEI.
Luis Marín imploró ser presidente de la junta de vecinos de la urbanización Coro, sin embargo ya Pedro Celaya lo había pedido primero. No faltó quien pidiera el regreso de la que se fue o que el eclipse le accediera a su amor imposible. También muchos solicitaron sacarse el kino o el triple gordo.
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Crónica Web #496

Libro Crónicas desde Morón - Incendio en la Torre

Libro Crónicas desde Morón - Incendio en la Torre
Serenamente transcurría la mañana, como otro sábado cualquiera. Los transeúntes se movían de un lado a otro. Algunos e aglomeraban frente al camión verdurero, otros iban en búsqueda del periódico en el kiosko de Doris, al lado (en donde el chino) un grupo de viajeros y parroquianos levantaban el codo diligentemente para contrarrestar los efectos de la resaca del día anterior. En la Av. Carabobo, frente al monumento al Zancudo, se formaba la tradicional cola sabatina de los que no les gusta comprar en Morón y se trasladan a los mercados de Puerto Cabello. ¿O será que los comerciantes de Morón no les ofrecen las mercancías que ellos desean? O ¿Quizás los precios? Qué falta hacen los mercados populares, bien sean municipales, solidarios, regionales, libres, etc.
En plena encrucijada ya estaban acomodados, desde tempranas horas de la mañana, en pequeños tarantines, los parrilleros, los ferreteros, los riferos, los terminaleros, los pantaleteros, los pantaloneros, raspaderos, fruteros, quincalleros, etc., paremos de contar. Atravesando la Av. Falcón, que se ha quedado tuerta por la negligencia oficial, los peatones, con la revista hípica en el bolsillo, hacían esfuerzos para saltar los surcos dejados por las reparaciones en las cercanías de la Morapan y la calle El Triunfo. En las aceras del frente se oía el ruido estridente de las cornetas de los autobuses que se dirigen a la costa falconiana. Esta mezcla del corneteo de los autobuseros con la aglomeración desorganizada de los vehículos más el grito de los mercaderes y el bullicio incesante de los amigos de Baco, martirizaban el ambiente y convertían La Encrucijada, esa mañana, en un perfecto infierno. Sólo faltaba el fuego. Y efectivamente se hizo el fuego, brotó por los ventanales del edificio de Mercantil Caracas, en su planta superior.
El primero que vio las lengüetadas de fuego fue el ciego Morillo, que desde su kiosko de terminales avistó las llamaradas y gritó a sus vecinos más cercanos para llamarles la atención sobre el suceso. Inmediatamente el comercio adyacente al sitio del acontecimiento comenzó a cerrar sus puertas. En el acto Bernacasar Moreno cerró La Moronera, pero antes tuvo que sacar, no sin dificultad, a Manuel Suárez y a Wilmer Majrín que estaban libando desde tempranas horas. Frente al Mercantil Caracas se concentró una multitud, parecida a los mítines políticos de los años 70. Los curiosos llegaron de todas partes. Al gentío de La Encrucijada se agregaron los que vinieron del barrio El Trapiche (Monoblanco y su cuadrilla), de barrio Coro (Fuque. Dalia Reyes y Flia.), de La Charneca (Wlíi Char y el Manco Bohórquez), y hasta de lugares más lejanos llegaron sabonones. Para la curiosidad no hay pasaje caro. En el tumultuoso río humano la gente corría y jadeaba, pisotones, empujones, golpes (yo me llevé uno).
Una señora embarazada fue auxiliada, tenía síntomas de asfixia, su marido le reprochó su presencia en el sitio, ella le respondió que presentía que su hijo (aún no nacido) iba a ser bombero.
Otros curiosos con un tono xenofóbico decían que Dios castigó con ese incencio a los árabes dueños del negocio porque vendían muy caro, alguien le fue a comunicar este comentario a Fallecí (dueño de La Linda), por lo que inmediatamente éste ordenó a sus empleados ponerle nuevas etiquetas a los artefactos con precios rebajados, evitó aquella sentencia que dice: "Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo ".
Del barrio El Mamón venía volando Emiro Reyes como una flecha, iba rumbo a la peluquería que está distante del incendio como un kilómetro. En la línea de autos libres que está al frente de donde sucedió el mcencio, se produjo un apretujamiento de dos vehículos, uno propiedad de Onésimo Riera y el otro de Saavedra. Ambos asustados y en la prisa por salir primero, chocaron, y Onésimo arrancó primero, brincó la isla y fue a parar la carrera a Urama. ¡Qué guapo este coriano! Los buhoneros de La Encrucijada recogieron sus peroles al ver esa multitud inquieta y con ánimos caldeados. Olía a saqueo. Sin embargo no se escaparon unos pobres guajiros a los que les llevaron sus mercancías.
Por desgracia, la nota triste de estos comentarios, hubo pérdidas humanas. Un anciano inválido pereció consumido por las llamas, los torrentes de humo ahogaron sus pulmones y el fuego mordió su frágil carne. Su compañera, anciana también, logró salvar su vida arrojándose desde lo alto en una misión suicida. Afortunadamente no faltó la mano generosa y solidaria de ese moronense curioso que se encontraba en el lugar de los hechos. Las unidades bomberiles acudieron a lal cita nefasta, estos útiles funcionarios se trasladaron desde Puerto Cabello y otro (me dijeron) vino de Guacara. Los bomberos de la empresas locales por el papeleo de la permisología y las autorizaciones no lograron llegar. ¡Qué lástima! La Guardia Nacional y la policía acordonaron la zona. Una viejita que pasaba al lado de un guardia se llevó un planazo sin saber por qué. Al extinguirse el fuego llegó Norman Colmenares al local buscando a los árabes para obtener el contrato de pintura. Todo esto se hubiese evitado si se hubiesen controlado las llamas a tiempo. ¡Qué falta hace Un Cuerpo de Bomberos para la comunidad moronense!
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