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Martín Ascanio 🔍

Según Alexis Coello, este vecino de Alpargatón señaló en 1712 la ocurrencia de una numerosa partida de cimarrones en Urama y los Valles de la Costa de Abajo.

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Martín Ascanio 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, figura como uno de los propietarios de tierras en el sector de Urama para la época del censo.

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Antonio Blanco 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, identificado como propietario de terrenos en Urama en el siglo XVIII.

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Antonio Mendoza 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, poseía una hacienda de cacao con 40.000 árboles para una producción de 400 fanegas.

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Bernardo del Toro 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, propietario de 30.000 árboles de cacao que generaban 300 fanegas en su hacienda.

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Bernardo Obispo 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, dueño de propiedades en el caserío de Alpargatón para 1720.

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Cimarrones 🔍

Según el texto, se llamaba así al negro que escapaba de sus amos y huía de las haciendas para internarse en el monte. Para las leyes españolas esto era un delito que obligaba a los dueños a denunciar la fuga en un plazo de tres días bajo pena de multa.

consecuencia fuga: Ahorcamiento o trescientos azotes si tenían contacto con otros cimarrones
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El ahijado del diablo 🔍

Según el relato de Miguel Elias Dao, era el apodo del jefe de un grupo de casi un centenar de cimarrones que actuaban en Urama y los Valles de la Costa. Se decía que desaparecía misteriosamente y estaba protegido por el mandinga. Murió en un enfrentamiento en Morón contra un grupo de 25 hombres organizados por los hacendados.

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Francisco Contreras 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, propietario de tierras en el sector de Alpargatón.

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Francisco Gil 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, mencionado como uno de los dueños de tierras en el sector de Alpargatón.

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Humboldt 🔍

Según Marco Tulio Mérida, para su visita en 1801 se estimó que el número de cimarrones en el territorio era de sesenta mil.

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José de Liendo 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, figura en la lista de dueños de propiedades en el sector de Urama.

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Juan Blanco Infante 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, poseedor de tierras en la jurisdicción de Urama según los registros de 1720.

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Juan Bolonsten 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, figura como propietario en los registros territoriales de Alpargatón.

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Juan Carrasco 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, habitante y propietario de tierras en Urama según la descripción censal de 1720.

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Juana Piñero 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, mujer propietaria de tierras en el caserío de Alpargatón documentada en el censo.

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Luis Arias 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, mencionado como dueño de propiedades en Urama durante los años 1720 y 1721.

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María de Jesús Noguera 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, mujer propietaria con bienes raíces en Alpargatón a inicios del siglo XVIII.

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Miguel Rengifo 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, era dueño de una hacienda con 40.000 árboles de cacao y una producción de 400 fanegas.

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Nicolás de Herrera 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, propietario de tierras en la zona de Urama reflejado en el estudio estadístico provincial.

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Olavarriaga 🔍

Según Marco Tulio Mérida, en el año de 1720 este personaje calculó el número de cimarrones en veinte mil.

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Pabla Mejía 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, mujer propietaria de terrenos en el área de Urama a principios del siglo XVIII.

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Pedro de Aponte 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, era propietario de una hacienda con 60.000 árboles de cacao que producía 600 fanegas.

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Pedro Franco de Lemos 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, propietario de bienes en el sector de Alpargatón a principios del siglo XVIII.

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Violante Ochoa 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, dueña de tierras en Urama constatada en los registros del censo científico de 1720.

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Zapata 🔍

Según Pedro José de Olavarriaga, identificado como dueño de terrenos en el área de Alpargatón.

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📖 Consulta de Documentos Originales
Crónica Web #463

Libro Crónicas desde Morón - Los Cumbes y los Cimarrones

Libro Crónicas desde Morón - Los Cumbes y los Cimarrones
Según el diccionario, la palabra cumbe significa "cierto baile de negros ", "son de este baile". Y la palabra cimarrón: montaraz, salvaje, indómito, perezoso, reacio ala trabajo". Estos vocablos han estado ligados a la vida de los esclavos negros de Venezuela.
Durante la etapa colonial se usaban con mucha frecuencia estos términos. Cimarrón era el negro que se escapaba de sus amos, el que huía de las haciendas para internarse en el monte. Esto implicaba rebeldía ante el amo y era un delito para las leyes españolas. Ya de por sí haber nacido negro era un delito. Las leyes de los blancos obligaban a los dueños de las haciendas a denunciar la escapada delnegro: "Cualquier vecino o morador de aquella provincia, oque tuviere administración su hacienda, se le fuere a ausentare el negro, o negra del servicio, tenga la obligación de manifestar y declarar dentro del tercer día ante el escribano del Cabildo de la ciudad. Y si el amo del negro no lo manifestare dentro de dicho tiempo, incurrirá en pena de veinte pesos de oro, aplicadas por tercias partes al Juez, Denunciador y obras públicas".
A los negros esclavos se les hacía imposible la vida, no se les permitía viajar, caminar durante las noches en las poblaciones y ciudades, no podían portar armas ni llevar banderas de los ejércitos, las esclavas negras no podían llevar prendas ni mantas de seda. Los negros sólo estaban destinados al trabajo en las minas y haciendas, engrillados o bajo la observación del amo. Las leyes de los blancos apenas les permitían unos días libres para festejar a su manera los días de San Juan, San Antonio, San Benito. "Ese solo santo a quien dedicaban sus cantos y sus danzas fue la única oportunidad para aglutinar sus valores culturales, que han prevalecido a través del tiempo como expresión de la tradición oral" (1).
Toda opresión conllevaba a que el negro se convirtiera en cimarrón fugándose a las montañas donde formaban sus cumbes. Los cumbes eran comunidades donde se agrupaban los negros y mantenían relaciones de grupos basados en conceptos de igualdad. "En el año de 1720, Olavarriaga calculó el número de cimarrones en veinte muy para la visita de Humboldt en 1801, se estimó en sesenta mil... Si el amo sabía que su esclavo negro tenía contacto con cimarrones, estaba autorizado para ahorcarlo o en el menor de los casos, de propinarle trescientos azotes" (2).
Las zonas de Morón, Sanchón, Urama y Alpargatón eran propicias para los prófugos y cimarrones por su tupida topografía y además por ser un área de contacto con los contrabandistas. En 1712 un vecino de Alpargaten, Martín Ascanio, señala que "Acaban de ocurrir en Urama y Valles de la Costa de Abajo, una numerosa partida de cimarrones". Cita Miguel Elias Dao, quien dice al respecto lo siguiente: "Casi un centenar de cimarrones, escapados de haciendas del litoral y algunos procedentes de Curazao, mantenían en zozobra, prácticamente aterrorizados, a los habitantes de las comunidades cercanas, a quienes robaban los frutos, talaban los platanales, raptaban a las mujeres esclavas y cometían actos vandálicos y abusos incalificables.
Según el mismo relato, al jefe de este grupo de cimarrones lo apodaban El ahijado del diablo, puesto que hacía sus travesuras impunemente o desaparecía misteriosamente entre las haciendas, por lo que decían que estaba protegido por el propio mandinga. Los hacendados, cansados de las tropelías de este negro bribón, deciden juntar 25 hombres para darle caza, el negro se entera de su búsqueda y valientemente sale a Morón a enfrentarse a sus perseguidores, donde resulta muerto y capturado gran número de sus partidarios.
Muchos de estos cimarrones venían huyendo desde Curazao o de otras antillas holandesas y se establecían en Morón sometiéndose a la fe cristiana y acogidos por las autoridades eclesiásticas. Posteriormente no conseguían trabajo o el ambiente les era hostil, por lo que decidían dedicarse al pillaje, a la violencia o al robo. Otros se tornaban vagabundos y holgazanes, deambulando por las calles sin oficio fijo para luego caer en las garras del vicio. "Algunos de estos negros no vivían en cumbes o rochelas ni estaban sometidos a la esclavitud por haber alcanzado su libertad por medios legales o ya eran de condición libre, pero antes de convivir en núcleos de ciudadanos, preferían la vida suelta o vagabundear sin trabas, mirando siempre al sol y disfrutando del aire libre de cualquier rincón de la montaña ", al decir de Miguel Elias Dao. Quizás este ambiente les hacía recordar sus selvas africanas...
(1) Sojo, Juan Pablo. "Algunas supervivencias negro-culturales en Venezuela". Archivo de Folklore, N". 8. I Instituto de Antropología. (2) Mérida, Marco Tulio: "Canoabo, un pueblo de Carabobo" (Ediciones del Gobierno de Carabobo).
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Crónica Web #168

El censo de Olavarriaga

El censo de Olavarriaga
Quizá el primer censo realizado en Venezuela con un carácter medianamente científico para la época o lo más aproximado a la realidad posible fue el de Pedro José de Olavarriaga, ejecutado durante los años de 1720 y 1721 (siglo XVIII).
Este trabajo fue dirigido por su autor a don Jorge de Villalonga, virrey, presidente, gobernador y capitán general del nuevo reino de Granada, para informarle de la situación económica, urbana, de la división política-territorial y de la población de la provincia de Venezuela.
Este estudio fue escrito en forma sencilla y precisa por Olavarriaga y el objetivo era que la corona española tomara medidas gubernamentales para el desarrollo y provecho de las potencialidades naturales del territorio e hiciera los correctivos necesarios a los desaciertos humanos o problemas, según su criterio, de diversa índole que debían atender prioritariamente las autoridades hispanas.
En el tiempo histórico del mencionado estudio, el territorio del actual municipio Juan José Mora pertenecía, en la vieja demarcación española, a la jurisdicción de Nirgua, otrora capital y floreciente campiña.
Al referirse a Morón Olavarriaga habla de la punta de Morón: "El puerto de Morón es a la banda del oeste, y los navíos se arriman a la misma punta que sirve de resguardo, de esta punta prosigue la playa sin puntas ningunas, sino formando un arco cóncavo que es el golfo; atrás de Morón es la Sabana sobredicha".
Esta última descripción nos infiere que hacia el sur, hacia donde está el centro poblado actual, la población era escasa, dispersa en varias haciendas de cacao.
En cuanto a las actividades económicas del área señala: "Los holandeses hacen mucho comercio en este paraje por ser el camino que baja de los valles de Barquisimeto y San Nicolás, y por acercarse siempre más de la isla de Curazao".
Esto dio pie para que se creara en 1730 la Compañía Guipuzcoana para combatir el contrabando de los holandeses y monopolizar el comercio en general.
Olavarriaga también escribe sobre los hacendados asentados en la zona y precisa la producción de sus respectivas haciendas: don Pedro de Aponte tenía 60.000 árboles y producía 600 fanegas de cacao; don Antonio Mendoza 40.000 árboles para 400 fanegas, don Miguel Rengifo (igual que el anterior), don Bernardo del Toro 30.000 árboles para 300 fanegas y pequeños propietarios en Palma Sola con 4.000 árboles y 40 fanegas.
Casi medio siglo (43 años) después de esta referencia sigue existiendo en 1764 cinco haciendas de cacao según relata el viajero don Ángel Altolaguirre y Duvale.
En Urama los propietarios eran: don Martín Ascanio, don Juan Blanco Infante, don Antonio Blanco, don Luis Arias, don Nicolás de Herrera, doña Pabla Mejía, doña Violante Ochoa, don José de Liendo, don Juan Carrasco.
En Alpargatón eran los propietarios: Francisco Contreras, Bernardo Obispo, María de Jesús Noguera, don Francisco Gil, don Juan Bolonsten, Zapata, Pedro Franco de Lemos y Juana Piñero.
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