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Miguel Fernández Caballero 🔍

Según Alexis Coello, fue un hacendado que en el año 1721 murió a manos de su esclavo, hecho que desató represalias por parte de las autoridades coloniales contra la población negra de la zona.

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Pedro José de Olavarriaga 🔍

Según Alexis Coello, fue la autoridad real que ordenó un feroz castigo contra los negros tras la muerte del hacendado Miguel Fernández Caballero en 1721. Basaba su proceder en el criterio de que el maltrato era necesario para asegurar la obediencia de los esclavos.

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Simón Písalo 🔍

Según Alexis Coello, era un hombre oriundo de Ocumare de casi dos metros de estatura que trabajaba en los hornos de carbón de Bejuquiyal. Se caracterizaba por caminar descalzo y poseer pies tan resistentes que podía triturar botellas de vidrio sin herirse. Poseía un conuco en las riberas del río Morón que, según la creencia popular, no se inundaba con las crecidas.

lugar origen: Ocumare
oficio: Trabajador de hornos de carbón
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Crónica Web #497

Libro Crónicas desde Morón - Facetas Moronenses

Libro Crónicas desde Morón - Facetas Moronenses
Los pueblos son como un crisol donde se funden etnias, credos y culturas. Son la amalgama de lo genético y lo social. Es la combinación misteriosa y compleja de los genes y los valores sociales, de las vivencias, de lo frustrante y lo exitoso, de lo rico y lo pobre, la ley de los contrarios, como diría algún filósofo marxista. Es la huella que el tiempo ha dejado en un espacio determinado, con sus especificidades en las factorías humanas y que se van a expresar con un sentido colectivo y con una fisonomía propia.
Morón al principio se colmó de haciendas cacaoteras que día a día se hacían más fructíferas por la acción del rojo sobre el torso sudoroso del negro y para beneplácito del exportador. El martirio hizo al negro cimarrón y no pocas veces el blanco esclavista pagó con su sangre SH malvada osadía. En 1721 fue muerto a manos de su esclavo el hacendado Miguel Fernández Caballero; este hecho desató la ira de Pedro José de Olavarriaga, autoridad real, quien ordenó de inmediato un feroz castigo a todos los negros y en especial al homicida, basado en su personal criterio de que a los negros había que maltratarlos para que pudieran ser obedientes, porque al tratárseles bien se ponían holgazanes y luego huían a los cumbes.
El negro homicida tuvo una muerte horrible: fue descuartizado y los pedazos fueron esparcidos para provecho de los buitres, excepto la cabeza., que ensangrentada fue guindada en un apamate del camino real. Otros negros preferían escaparse a los cumbes ubicados en las inmediaciones del río Sanchón para formar sus rochelas e invocar el fuego de Changó, el dios de sus ancestros. Aún queda el recuerdo de Simón Písalo, que oriundo de Ocumare se vino para estas tierras. Su esbelto cuerpo acompañado de una estatura que rayaba casi en los dos metros, se paseaba semidesnudo sobre el lomo de su yegua; sus enormes pies descalzos se asemejaban a una ancha y larga plataforma. Se dice que una botella de vidrio se hacía trizas con la pisada descalza de Simón, sin hacerse éste el menor rasguño, de allí su apellido Písalo. A su paso sobre su cabalgadura, los parroquianos se apartaban temerosamente.
Se cuenta que su color negro lo extrajo de los hornos de carbón de Bejuquiyal, donde trabajaba, y que su conuco ubicado en las riberas del río Morón era el único que no se inundaba cuando llegaban las crecidas.
También se dice que era loco, lo cual no es cierto. Sus extravagancias dieron origen a muchas anécdotas.
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