Recuerdos del encuentro de Bolívar y Morillo
Santa Ana es un lugar casi equidistante entre Carache, donde tenía Pablo Morillo su cuartel general y Ciudad Trujillo, donde se encontraba Bolívar con sus tropas. El pueblo de Santa Ana fue privilegiado cuando se le escogió como el sitio donde se conocerían dos héroes contrapuestos y en pleno enfrentamiento. Uno era de origen humilde, eficiente militar, inteligente, héroe de su país, con títulos reconocidos en la sociedad española, ganados en la guerra, se le llamo El Pacificador, El Conde de Cartagena. Había recibido la Gran Cruz de la orden Americana de Isabel La Católica (por cierto que esta cruz se la obsequió el nieto del Pacificador, Don Aníbal Morillo, al gobierno de Venezuela con motivo del centenario de la independencia en 1921), y además tenía otros calificativos honoríficos que hablan mucho de su brillante carrera militar. Pero el general Morillo defendía en América lo que el combatió en España: La ocupación de un territorio por una nación extranjera. El otro héroe era americano, de cuna rica, también inteligente, culto, con fino olfato militar y político. Tenía Bolívar la ventaja moral de defender a su patria de la opresión que representaba el otro. Este encuentro de Santa Ana había sido idea del general Morillo. Quería conocer al Libertador, en el fondo lo admiraba, quería saber cómo era ese hombre que se levantaba, como el Ave Fénix, sobre sus cenizas, que las derrotas no lo amilanaban, que una vez le hizo exclamar: "Bolívar es más temible derrotado victorioso". Deseaba Morillo tratar al militar que en 10 años de guerra entre triunfos y fracasos no podía ser doblegado por el poderoso imperio español, de allí que más tarde escribiría al ministro de guerra de España: "Vencida España en Venezuela, lo será en toda América", y no se equivocó el general Pablo Morillo. que Ya firmado el armisticio que suspendía las hostilidades por 6 meses, sin avance de los ejércitos de sus posiciones. También el tratado de regularización de la guerra que daba el cese a la guerra a muerte (de ahora en adelante la guerra sería regida por normas humanitarias, se respetará la vida de los prisioneros, se podrán intercambiar los mismos, se enterrarían los cadáveres, etc.) se disponían el Morillo de mi parte, que él se retirará a sus posiciones de Cádiz antes que yo a Cúcuta, dígale Ud. también que cuando fugitivo de mi patria, mientras él la estaba oprimiendo a la cabeza de un ejército numeroso, envanecido con sus triunfos, yo, acompañado por unos pocos proscritos, no temí buscarle, y que cuando apenas tenía a mis órdenes unas pocas guerrillas, jamás me retire sino disputándole el terreno palmo a palmo, y, por último, que hacerme semejante proposición ahora que cuento con un ejército más disciplinado y numeroso que el suyo, es un insulto que yo devuelvo con el desprecio", el general Morillo al ver esta contundente respuesta, se excusó y le echó la culpa al mensajero. El 27 de diciembre de 1820 se dio la cita, Bolívar adelantó a sus edecanes para que le avisaran a General Pablo Morillo, El Pacifi- Morillo de su llegada. Comunicacador. jefe realista y el jefe patriota a reunirse en el punto acordado (Santa Ana). Pero antes, las relaciones estuvieron a punto de romperse cuando un oficial mensajero de Morillo le hizo la insinuación a Bolívar de que retirara las tropas patrióticas hasta Cúcuta para complacer al Pacificador, Bolívar le respondió así; "Diga Ud. al general do Morillo, avanza con su numerosa escolta al sitio del encuentro, venía con su traje de militar de gala luciendo todas sus medallas y condecoraciones, al acercarse las dos comitivas (dice el general O'Leary, testigo presencial), Morillo preguntó ¿Cuál es El Libertador? Alguien se lo enseñó, luego El Pacificador exclamó "¿Cómo, aquel hombre pequeño de levita azul, con gorra de campaña y montado en una mula?". Al estar uno frente al otro, descendieron de sus cabalgaduras y se dieron un fuerte abrazo. Morillo era el anfitrión y por lo tanto le preparo un banquete al Libertador. Se intercambiaron elogios y hablaron de guerra y de política, brindaron y Morillo propuso levantar un monumento, como reconciliación de España y América, en el sitio donde se habían abrazado ambos generales. Este monumento se erigió en 1911 en Santa Ana, en el centenario de la independencia. Morillo comentaría más tarde; "acabo de llegar del pueblo de Santa Ana, donde pasé ayer uno de los días más alegres de mi vida en compañía del general Bolívar... no puede Ud. ni nadie persuadirme de lo interesante que fue esa entrevista, ni de la cordialidad y amor que reino en ella. Bolívar también escribió; "no hay momento que no recuerde alguna idea, alguna sensación agradable originada de nuestra entrevista. El 17 de diciembre se embarcaba El Pacificador rumbo a España, dejando a Latorre al mando del ejército realista, militar menos capaz que él. Bolívar había triunfado de nuevo. Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo", por la emisora Caribeña 1000 A.M.
El Pacificador y el Libertador
Libertador Simón Bolívar deja en Mompox, a orillas del río Magdalena, su ejército al mando del Coronel Florencio Palacios y se dirige a Jamaica empujado por el odio y la persecución del influyente neogranadino Castillo.
En tanto que llegaba el Libertador a las costas de Jamaica, desembarcaba en Margarita el Teniente General don Pablo Morillo, llamado el Pacificador.
Venía Morillo, por encargo del rey Fernando VII (monarca español), con el propósito de someter los alzados americanos que, con Bolívar al frente, habían desafiado militarmente a la poderosa escuadra de la corona española.
La formidable expedición de Morillo estaba compuesta por veteranos triunfadores contra las tropas francesas de Napoleón Bonaparte.
Nunca los españoles habían enviado un ejército tan poderoso al nuevo mundo, trajo el Pacificador 65 buques de transporte, 15.000 hombres bien dotados de armamento, con semejante fuerza muy pronto el Pacificador iba a obtener sus primeros triunfos.
Morillo vino rodeado de un gran prestigio, con antecedentes de héroe y méritos militares adquiridos en sus luchas frente a los invasores franceses.
Era gallego, de origen humilde, llevaba una ascendente carrera militar, se levantó desde soldado de marina hasta las más altas jerarquías del ejército, de la política y de la sociedad.
Fue General, estuvo sobre los virreyes y alcanzó títulos de noble.
Fue hijo del pueblo español, fue su héroe popular que había obtenido sus grados en el campo de batalla luchando a brazo partido en defensa de su patria, ahora venía a Venezuela a marchitar su honrosa carrera en defensa de la tiranía en la patria de Bolívar.
El escritor Blanco Fombona lo describe así: "contaba Morillo 38 años.
Era de estatura mediana y fuerte.
Su porte militar era correcto, y su fisonomía, de subido color moreno, tenía expresión dura.
Sus ojos eran negros, de mirada penetrante y estaban cubiertos por tupidas cejas del mismo color.
Su aspecto no era desagradable, ni inspiraba simpatías.
Su voz bronca y sus modales poco distinguidos".
El 3 de abril llegó Morillo a Carúpano, allí se unió el jefe realista Francisco Tomás Morales al frente de 5000 hombres, restos de las tropas de Boves, el 11 entró a la Asunción, donde dando ejemplo de magnanimidad le perdonó la vida al patriota General Juan Bautista Arismendi, quien arrodillado pedía clemencia.
Pacificada la isla de Margarita, el General Morillo siguió a Cumaná, donde envió parte de sus tropas al Perú y Puerto Rico.
Tomó posesión de Caracas el 11 de mayo, nombró a las autoridades y luego de cierto tiempo se dirigió a Puerto Cabello para zarpar hacia la Nueva Granada.
Hasta el momento, Morillo tenía el control aparente de Venezuela y pretendía hacer lo mismo con el país vecino.
En territorio Neogranadino sometió a Santa Marta, sitió a Cartagena (la plaza mejor fortificada de América) donde se encontraba el ejército Libertador bajo el mando del venezolano José Francisco Bermúdez.
Después de 60 días de sitio, las tropas patrióticas se morían de hambre, comían cueros remojados, ratas y perros, la cantidad de cadáveres putrefactos provocaban epidemias que mermaban aún más a los sitiados que al fin decidieron rendirse el 6 de diciembre.
Esta captura de la plaza de Cartagena le valió a Morillo el título de "El Conde de Cartagena", se le confirió La Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel La Católica".
El 27 de mayo de 1816 entra triunfante a Santa Fe de Bogotá, la capital del virreinato.
El Pacificador en Nueva Granada fue cruel y tirano, pasando por las armas a cuanto patriota conseguía, cayeron Caldas, Camilo Torres y otras vidas no menos ilustres.
En el curso de la guerra, Morillo logró más triunfos que reveses.
Pero se iba a encontrar con la lanza de Páez y la espada de Bolívar.
Y además las luchas tendrían un medio hostil para él, los campos llaneros inundados en épocas de lluvias, peleando contra la bravura de los ríos, del inclemente sol que quemaba la piel de los templados europeos.
La verdadera derrota de Morillo fue cuando se encontró con el Libertador Bolívar.
Luego de los avances de los ejércitos patriotas, Bolívar instaló su cuartel general en Trujillo y Morillo hizo lo mismo en Carache.
El General Morillo había recibido instrucciones de los nuevos monarcas españoles, corría el año de 1820, de tratar con losrebeldes patriotas y llegar a un acuerdo donde se reconociera la autoridad de la corona hispana en las tierras americanas.
Morillo envió un mensajero a Bolívar con el planteamiento del acuerdo, que de inmediato el Libertador rechazó.
Bolívar le propuso un armisticio por 6 meses y un tratado de regularización de la guerra que el Pacificador aceptó.
Luego vino el encuentro entre los dos personajes el 27 de noviembre de 1820, donde Bolívar con su inteligencia y diplomacia asestó una derrota política a Morillo y a la corona española.