Libro Crónicas desde Morón - Chascarrillos
Por cortesía de Roberto Montero nos llega el chascarrillo El muerto del Manguito. El relato se ubica dentro del marco del Morón preindustrial, escenario de árboles frondosos, cantos de pájaros y de gente de aspecto rural. Veamos:
En la vía que conducía de Morón a Moroncito (hoy Palma Sola) existía, en una curva, una mata de mango bastante frondosa que le proporcionaba al andante buena sombra para acampar sólo en horas del mediodía, porque de noche era otra cosa. En las cercanías vivió un señor de nombre Pablo de Jesús Sánchez, quien murió trágicamente. Según se dijo, este señor había enterrado una plata en la mencionada mata de mango. Un tiempo después de muerto Pablo de Jesús, empezó a aparecer una figura que la gente asegura que se trataba de él... Lo cierto de esto es que se corrió el rumor por todo el pueblo y comenzó así la historia del muerto del manguito.
Las personas que habitaban en Moroncito, La Paragüita, Ocumarito y Morón, regresaban antes del anochecer. Las apariciones de Pablo se hicieron tan frecuentes que en el intervalo de las nueve de la noche hasta la una de la mañana muy pocas personas transitaban por este camino. Algunos, borrachos, se atrevían; otros, en grupos, en veloz carrera, pasaban la curva. Se comentaba que el muerto para sacar el entierro exigía que fueran dos personas, de las cuales una se quedaría (de dos, uno). Ese era el gran problema con el difunto.
Una tarde de toros coleados, como de costumbre en las fiestas del pueblo, asistió Candunga con su brioso corcel. Después de la jornada de coleo, Candunga se quedó tomando tragos. Cerca de las doce de la noche, los amigos le decían: "Quédate aquí y mañana temprano te vas para La Paragüita, recuerda lo del muerto del manguito". Candunga contestó; "¡Qué creen ustedes que un macho como yo va a tenerle miedo a un muerto!". Enseguida, espueleó su cabalgadura y partió. Al poco rato se siente el tropel de un caballo, las personas que todavía estaban despiertas comentando el resultado de la fiesta, salieron a ver qué sucedía, y luego gritaron: "¡Es Candunga, es Candunga!"... quien, en efecto, regresaba apoyado en el cuello del animal, sin conocimiento cayó en la acera de la carbonera, donde fue auxiliado, le dieron a oler cuerno de ciervo, luego se recuperó y dijo con voz entrecortada que llegando al manguito vieron el espanto y que el caballo se paró de manos, dio la vuelta y él sintió mucho frío, perdiendo el conocimiento...
El pie del Señor...
En la parte alta del río Morón se encontraba una piedra de considerable dimensión que permitía el paso de ribera a ribera (o sea, de un lado a otro). Lo peculiar de esta piedra era un grabado de un pie humano y una pata de perro. Los creyentes de ciertas cosas decían que por allí pasaron el Señor (Jesús) y su can. Por muchos años se organizaron excursiones para visitarlas, se ofrecían promesas y muchos grupos fueron a cantarle décimas. Cuando el IVP (hoy Pequiven) construyó la represa, desapareció la mencionada piedra y con ella la huella del Señor (el paso del hombre).
La canción de Cabillo
Dicen que los cantares reflejan el alma de los pueblos. En algunas andanzas por Boca de Yaracuy hemos recogido un hermoso vals que se le atribuye a Santiago Rodríguez (alias Machete), el barbero del pueblo, desaparecido hace 15 años. El vals se escucha en voz de Trinidad Segundo Landínez (alias Cabillo), que cual trovador va rociando las riberas del río con su melancólica barcarola. Y como obsequio, aquí se la dejamos:
Boca de Yaracuy, hermosa y gentil con tus lindas palmeras te ves muy feliz las aguas de tu río con su suave corriente, buscando hacia una fuente van al mar a salir. La avenida de tu puente es digna de admiración bella se ve la tarde a la caída del sol. El mar con su distancia y sus hermosos cocales completa la belleza de sus viejos paisajes. El mar con su bullicio de olas en la playa me trae el recuerdo de una vieja canción y la brisa marina y el vaivén de tus palabras le dan alegría a mi pobre corazón. (Bis).
Viejos toponímicos
El temblador: Localizado por allí, por los lados de Sanchón, cercano a la laguna que nuca se seca. Era un lugar donde los jóvenes de la época solían ir a buscar mangos, por supuesto, que en ese entonces este fruto no era muy común o abundante en el espacio morense como lo es ahora que existe en todos los lados. Desconocemos de dónde se origina el nombre, podría ser del lenguaje coloquial que se utiliza al nombrar el pez o anguila eléctrica que se describe con ese vocablo.
El Manguito: No es el Manguito de Las Colinas de Pequiven, sino otro que existió en los predios de Palma Sola; debe su nombre a una frondosa mata de mango (o manguito como se le decía) ubicada en una curva. En su tiempo fue muy famoso El Manguito por las apariciones de un muerto (se dice que era Pablo de Jesús Sánchez que vivía en las cercanías y había muerto trágicamente) que había enterrado una plata en las adyacencias del árbol y reclamaba que alguien la sacara y la disfrutara por lo que se la pasaba asustando a los caminantes por las noches lo que causaba pánico y terror en los noctámbulos.
Ocumarito: Su localización era por los lados de La Paragüita y se llamaba así porque fue un caserío fundado por inmigrantes proveniente de Ocumare de la Costa, en el estado Aragua. Este diminutivo se deriva de Ocumare que según McPherson -es una planta textil usada por los indios. O de ocumo. raíz comestible abundancia de ocumo como lo sugiere Altolaguirre.
La Jabilla o los Jabillos: Este sector comprendía un terreno poblado por varios árboles gigantescos de Jabillo (también se le llama ceiba) que daban una sombra impresionante y agradable para guarecerse del agobiante calor. Su ubicación estaba al lado del antiguo curso del río Morón, donde hoy se intercepta la calle Comercio con la calle San José. En este sitio se encuentran en la actualidad el bar El Progreso y la ferretería de Acacio. Era el lugar donde el 26 de julio (día de Santa Ana) en las fiestas patronales, se formaban las comelonas y se hacía la parrilla de la carne del ganado que tradicionalmente donaba el general Galavis.
Boca e' Morón: Sector ubicado en las adyacencias de la desembocadura del río Morón. Era un lugar entonces poblado con varias casas distantes unas de otras; era un lugar solitario y para los pescadores donde se disfrutaba del gran caudal de agua del río, agua saludable y pura, apta para el consumo humano.
Sanchón: Debe su nombre al río. Hasta ahora desconocemos su significación; podría derivarse de Sancho o de Ancho para transformarse en Anchón y después en Sanchón. Allí existió un caserío en las riberas montañosas de este río y era el límite este de la posesión "casa de tejas". En sus inmediaciones se encontraban los terrenos y una vivienda del general José Félix Mora.
Guarataro: Debe su nombre a la quebrada del Guarataro que es el límite entre Morón y Alpargatón. Hoy es un centro poblacional en crecimiento, donde hay pequeñas haciendas y casas de campo por su clima apacible. Su nombre puede derivarse de dos formas: uno, del árbol maderable vitex al que se le llama en algunas partes Guarataro, la otra, es el nombre que proviene de Guarataro (Mouriria) que se refiere a una piedra redonda o "canto rodado".