Según Alexis Coello, fue jurado en concursos de cuentos infantiles realizados en la escuela Josefina Salcedo de El Charal y en La Victoria, compartiendo dicha labor con el cronista Alexis Coello y el poeta Arnaldo Jiménez.
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Según Alexis Coello, es un bardo porteño vinculado a La Guaira y Puerto Cabello. Destaca por su labor pedagógica en el fomento del hábito de la lectura y la creatividad poética en niños. Posee varios poemarios infantiles publicados y aborda el hecho educativo desde una epistemología científica que rompe con la racionalidad tradicional.
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Según Alexis Coello, abuelo materno de Chuchito. Fue el propietario de la primera casa levantada en el sector Santa Rita, donde se dedicó a la cría de animales y a la labranza en su conuco.
📄 Crónica: Chuchito (Pedro García) ➔
Según Alexis Coello, fue el abuelo de Chuchito y propietario de la primera casa levantada en el sector Santa Rita, donde se dedicaba a la cría de animales y a la labranza en su conuco.
📄 Crónica: Chuchito (Pedro García) ➔
Según Alexis Coello, conocido como Chucho, fue el padre de Chuchito y compadre de Cosme Coello, con quien compartía frecuentemente en el Barrio Unión.
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Según Alexis Coello, conocido cariñosamente como Chuchito o Terry, fue un profesional de la docencia titulado en la Universidad de Carabobo en la especialidad de Ciencias Sociales. Superó la poliomielitis que afectó sus extremidades inferiores desde su nacimiento, sometiéndose a una docena de operaciones. Fue maestro de escuela y compositor de himnos y canciones.
📄 Crónica: Chuchito (Pedro García) ➔
Según Alexis Coello, conocido cariñosamente como Chuchito o Terry, fue un profesional de la docencia egresado de la Universidad de Carabobo en Ciencias Sociales. A pesar de padecer poliomielitis desde su nacimiento y someterse a una docena de operaciones, logró superarse y convertirse en maestro de escuela y autor de himnos y canciones.
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Según Alexis Coello, fue la madre de Chuchito y comadre de Yoya, con quien compartió la crianza y vivencias en ranchos contiguos en el Barrio Unión.
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Ataques a la divina Pastora
La atrocidad cometida por algunos vándalos contra las imágenes de nuestra señora de la divina Pastora, primero en Lara, y del Dr.
José Gregorio Hernández, de la Virgen del Rosario y de Santa Lucía en Yaracuy, no tiene nombre.
No es sólo muestra de intolerancia religiosa que se une a la política sino que nos hacen retroceder a tiempos de la barbarie, a la incomprensión de la simbología y valores que profesamos la mayoría de los venezolanos que estamos adscritos a la Fe católica.
En el ataque a los símbolos de la tradición católica este implícito no sólo es un acto de salvajismo sino también es el resquemor, el odio hacia los cimientos de lo que ha sido la sociedad venezolana; es el irrespeto al "otro", a "ese" que no piensa como yo.
Ojalá sea un simple incidente aislado, perpetrado por un grupo reducido o un grupúsculo minoritario que actúa bajo las sombras de la noche. Pero no deja de llamar la atención y de tener cierta importancia. Es una clarinada; así empezaron otros países y se les llevó el vendaval social. Dios nos agarre confesado.
Una buena para el poetaÂ
Leí con detenimiento en el Diario La Costa la entrevista que le hicieron al poeta Arnaldo Jiménez la Lic.Marbella de Sabatino y su esposo Alfredo.
En verdad he venido siguiendo a través de sus escritos a este bardo porteño (es de los dos puertos: la Guaira y el de Cabello) y me ha impresionado bastante por su capacidad pedagógica, por su obra prolífica y de calidad y por su dominio de diversas disciplinas.
Es poeta, pedagogo brillante, es graduado en Ciencias Sociales, es ensayista, pero lo que más admiro en él es su paciencia y dedicación por despertar en los niños el hábito de la lectura, el desarrollo de la imaginación y la creatividad cultivando la poesía en ellos, tiene una gran obra escrita y ya reconocida pero me quedo con su labor de siembra poética en el corazón de los infantes.
Ya tiene varios poemarios infantiles publicados. Pero además, Arnaldo se desenvuelve en un denso marco teórico y una epistemología de punta para abordar el hecho educativo, se maneja con criterios científicos que rompen con lo tradicional derivado de la racionalidad o de la modernidad como algunos prefieren llamarla.
Conocí a este poeta en un concurso de cuentos infantiles, donde fuimos jurado junto al recordado Pedro García, en la escuela Josefina Salcedo del Charal, después nos topamos en otro similar en la Victoria (el jurado era el mismo) donde entonces estrechamos amistad y concertamos para compartir algunos proyectos culturales educativos.
Salud poeta, creo que te pierdes de vista con tu poesía y tus reflexiones.
Los niños te admiran y te lo agradecen.
Chuchito (Pedro García)
Era el nombre cariñoso como lo llamábamos en Barrio Unión derivado del nombre de su padre, el cual lo nombrábamos Chucho, siendo el nombre de pila de este ultimo Jesús García y la madre de Chuchito se llamaba Rita Montañez, de allí que su nombre completo seria Pedro Jesús García Montañez.
Los primeros años de su vida pasaron en el barrio que mencionamos arriba; fueron años difíciles para él, en plena y fogosa lucha contra la poliomielitis que desde su nacimiento le afectó y le atrofió sus extremidades inferiores.
Su familia tuvo que afrontar con la desventaja que ofrece los escasos recursos económicos la odisea de hacer de aquel niño vulnerable no sólo un hombre de bien sino también un profesional de la docencia titulado en la universidad de Carabobo en la especialidad de ciencias sociales.
En Barrio Unión dió sus primeros pasos o mejor dicho, manazos, porque se desplazaba por el suelo polvoriento con sus manos ya que sus piernas no podían sostener su frágil cuerpo; mi madre Yoya lo arrullaba y hasta lo consentía tanto que llegó a ser su madrina por solicitud de su amiga y comadre Rita.
Eran dos viviendas contiguas o ranchos, une al lado del otro, los García Montañez y los Coello Ãlvarez compartieron sus necesidades, sus alegrías y tristezas eran comunes a las dos familias.
Y, por supuesto, Chucho, el viejo, y Cosme, mi padre, eran compadres de yo no se cuantos sacramentos y hasta solían con frecuencia compartir una botella de ron.
En Barrio Unión no había futuro para la familia GarcíaMontañez por lo tanto emigraron a Santa Rita para habitar una de las nuevas viviendas construidas en ese sector, esta vivienda se ubicó al lado de la primera casa que se levanto en toda Santa Rita y que perteneció al abuelo materno de Chuchito llamado Eustaquio Montañez quien se había radicado allí mucho tiempo atrás para dedicarse a la cría de animales y a una pequeña labranza en su conuco.
Al pasar el tiempo supe que Terry, como le decían en la universidad por referencia a un Brandy de ese mismo nombre, había obtenido el titulo de Licenciado en Educación, entonces comprendí el esfuerzo físico e intelectual de este muchacho por superarse y por salir de la miseria donde un destino adverso pretendía arrinconarlo.
Chuchito o Terry tenia en su cuerpo como una docena de operaciones quirúrgicas para poderse mantener y andar medianamente sobre sus propias extremidades pero eso no fue óbice para lograr lo que logró.
Fue también un poeta, compositor de himnos y canciones, maestro de escuela, amigo de la cultura y de las personas de buena voluntad.
Chuchito tu breve pasantia por la vida te convirtió en ejemplo para los que no se rinden nunca.
Chuchito (Pedro García)
Era el nombre cariñoso como lo llamábamos en Barrio Unión derivado del nombre de su padre, el cual lo nombrábamos Chucho, siendo el nombre de pila de este ultimo Jesús García y la madre de Chuchito se llamaba Rita Montañez, de allí que su nombre completo seria Pedro Jesús García Montañez.
Los primeros años de su vida pasaron en el barrio que mencionamos arriba; fueron años difíciles para él, en plena y fogosa lucha contra la poliomielitis que desde su nacimiento le afectó y le atrofió sus extremidades inferiores.
Su familia tuvo que afrontar con la desventaja que ofrece los escasos recursos económicos la odisea de hacer de aquel niño vulnerable no sólo un hombre de bien sino también un profesional de la docencia titulado en la universidad de Carabobo en la especialidad de ciencias sociales.
En Barrio Unión dió sus primeros pasos o mejor dicho, manazos, porque se desplazaba por el suelo polvoriento con sus manos ya que sus piernas no podían sostener su frágil cuerpo; mi madre Yoya lo arrullaba y hasta lo consentía tanto que llegó a ser su madrina por solicitud de su amiga y comadre Rita.
Eran dos viviendas contiguas o ranchos, une al lado del otro, los García Montañez y los Coello Ãlvarez compartieron sus necesidades, sus alegrías y tristezas eran comunes a las dos familias.
Y, por supuesto, Chucho, el viejo, y Cosme, mi padre, eran compadres de yo no se cuantos sacramentos y hasta solían con frecuencia compartir una botella de ron.
En Barrio Unión no había futuro para la familia GarcíaMontañez por lo tanto emigraron a Santa Rita para habitar una de las nuevas viviendas construidas en ese sector, esta vivienda se ubicó al lado de la primera casa que se levanto en toda Santa Rita y que perteneció al abuelo materno de Chuchito llamado Eustaquio Montañez quien se había radicado allí mucho tiempo atrás para dedicarse a la cría de animales y a una pequeña labranza en su conuco.
Al pasar el tiempo supe que Terry, como le decían en la universidad por referencia a un Brandy de ese mismo nombre, había obtenido el titulo de Licenciado en Educación, entonces comprendí el esfuerzo físico e intelectual de este muchacho por superarse y por salir de la miseria donde un destino adverso pretendía arrinconarlo.
Chuchito o Terry tenia en su cuerpo como una docena de operaciones quirúrgicas para poderse mantener y andar medianamente sobre sus propias extremidades pero eso no fue óbice para lograr lo que logró.
Fue también un poeta, compositor de himnos y canciones, maestro de escuela, amigo de la cultura y de las personas de buena voluntad.
Chuchito tu breve pasantia por la vida te convirtió en ejemplo para los que no se rinden nunca.