Según Alexis Coello, recibió un trofeo con su imagen como reconocimiento a su trayectoria y destacó en el juego de veteranos por realizar batazos formidables.
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Según Alexis Coello, conocido como "El Brujo", fue uno de los jugadores veteranos que participó en el juego de exhibición en el estadio El Dique.
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Según Alexis Coello, era conocido como el viejo Cristian, encargado de despachar las camionetas por puesto de la Unión Puerto Cabello-Morón desde una casilla ubicada al lado de donde quedó tirado el reloj tras su caída.
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Según Alexis Coello, fue uno de los veteranos de la pelota local que recibió un hermoso trofeo con su imagen durante el acto central en el estadio El Dique.
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Según Alexis Coello, fueron los primeros dueños de la esquina comercial situada al sur del reloj. Guillermo Suárez, miembro de la familia, fue arrestado tras un intento de ajustar la hora del reloj durante una parranda nocturna.
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Según Alexis Coello, apodado "Saco Roto", formó parte del grupo organizador que hizo posible el encuentro deportivo de veteranos en el municipio.
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Según Alexis Coello, conocido como "Cuero Sapo", fue uno de los principales organizadores del evento de reconocimiento a los jugadores del béisbol de ayer.
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Según Alexis Coello, como presidente de Indemora, fue una de las personalidades que organizó el evento para hacer justicia con el grupo de beisbolistas olvidados.
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Según Alexis Coello, integró el grupo de jugadores que demostraron que aún siguen de pie irradiando sabiduría y cordialidad en el campo de juego.
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Según Alexis Coello, fue un joven boxeador atlético contratado por comerciantes chinos para evitar que los clientes se fueran sin pagar (hacer "carros"). El autor relata que, aunque detuvo las pérdidas por impago, terminó por agotar el capital de los chinos, quienes cerraron el negocio.
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Según Alexis Coello, jugador proveniente de la granja del "Si Podemos" y "Deportivo Unión", quien participó en el encuentro destacando por su desempeño con el bate.
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Según Alexis Coello, gloria de la pelota local que fue sacada del baúl de los recuerdos para recibir un homenaje público y un trofeo con su imagen.
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Libro Crónicas desde Morón - El Reloj
Reloj detén tu camino... No amigo lector, no se trata de aquella vieja canción de Lucho Gatica sirio que nos referimos a un antiguo reloj que estuvo ubicado en la encrucijada de Morón y que efectivamente detuvo su camino en el primer lustro de la década de los setenta consecuencia de un fuerte ventarrón que lo hecho al suelo y de allí pasó un largo tiempo tirado al lado de la casilla donde el viejo Cristian despachaba las camionetas por puesto de la Unión Puerto Cabello-Morón.
Este reloj se instaló durante el gobierno del dictador Pérez Jiménez y se mantuvo como una referencia obligada para los moronenses o para todo aquel que visitaba al poblado. Era muy común oír ¡voy pal' reloj!
El reloj se levantó sobre un pedestal o base metálica de aproximadamente 8 metros de altura y en la cúspide se localizaba las saetas del reloj acopladas en una arquilla de forma triangular perfilando tres caras o más bien podemos decir que se trataba de un reloj trifásico. La estructura metálica estaba unida al suelo a través de un redondel de concreto que mantenía como una modesta redoma situada justamente donde hoy se encuentra la redoma de la encrucijada. Sobre este redondel se sentaban los viajeros con sus maletas, cajas, sacos etc, generalmente falconianos, en espera de su trasporte que los llevarían por los caminos y rutas de la esperanza en pos de mejores horizontes. Pegada al soporte del reloj se mantuvo por largo tiempo una valla comercial de una empresa de techos Eternit-Tejalit radicada en Maracay.
Era el Morón del ayer, era el Morón de la poca circunvalación vehicular, a veces se veía un Cadillac, los voluminosos automóviles de antaño no era muy frecuentes como ahora son los vehículos modernos en la encrucijada de Morón, pueblerinos caminaban animadamente de un lado a otro con sus zapatos de dos tonos -blanqui-negros- y su ropa de lino blanco almidonada hasta la saciedad. Nos parece ver al negrito Julito que de regreso a la carnicería de Juan Julián se había provisto de tres fuertes para disfrutar de una noche de farra, con rumbo a los lenocinios de bota Burro (actual avenida Falcón) se ajustaba su prieto sombrero al momento que saludaba a Jota Jota, que entretenido, leían en las cenizas de su tabaco los números de la lotería que saldría en ese día. Julito seguramente, se encontrará con la muda que al darse un golpe con la palma de su mano en la mejilla le indicaría que el precio de la jornada era de un cachete o sea de 5 bolívares. Posteriormente se tomaría una cervecitas Zulia en el bar de Miguel Alvarez o en La Campana o en el bar de Expedita para luego regresar a la tibia cama donde charlaría con la yegua, con la camioneta o con Miguel Aceves.
En el costado noreste del reloj se encontraba la bomba de gasolina, al lado de la central Morón-Coro, un poco más allá de la cauchera de Pepe, al lado la tienda de Juan el árabe, más adelante el abasto Punto Fijo de Orosimbo. Hacia el lado sur del reloj se ubica la sede de transporte Morón puerto Cabello, al lado del obelisco Zancudo, más atrás la familia Suárez, primeros dueños de esa esquina comercial, por cierto que uno de ellos (Guillermo) fue arrestado por tratar, en compañía de otros lugareños, de poner a la hora exacta el reloj debido a que éste se había atrasado. Este buen gesto hubiese merecido un premio a no ser porque se realizó en horas de la madrugada y en animosa parranda de abundante ingesta alcohólica.
Del lado noroeste teníamos la tienda de ropa de unos libaneses y en la esquina donde funcionó una ves el banco ítalo-Venezolano, se encontraba una arepera que en principio fue de Limonggi y luego pasó a manos de unos comerciante chinos. Estos chinos no hablaban mucho el español y la gente le echaban muchos carros, es decir, se iban sin pagar lo consumido. Alguien le sugirió a los chinos que buscasen a un venezolano como empleado y a la vez que le tuviesen respeto y temor, para evitar la cachúas.
Los chinos encontraron al popular Popi que para entonces era un mozalbete atlético y gran boxeador. De inmediato Popi se hizo del negocio y colocó una foto suya, bastante amplia, donde posaban con un cuadro del boxeador, con sus guantes y una cara de pocos amigos mostrando su musculatura. Ciertamente los carros se acabaron pero también se acabó el capital de los chinos que tuvieron que cerrar las puertas del negocio y marcharse al continente asiático. Al poco tiempo se observaba a Popi quien caminaba bien trajeado luciendo en sus manos portentosos anillos de oro y en su muñeca gruesa esclava del mismo metal, al cuello grueso cordón de oro y una larga leontina aurífera que guindaba de su correa atravesaba su muslo y se introducía en su bolsillo trasero añadida a su cartera. Para los chinos peor fue el remedio que la enfermedad.
Libro Crónicas desde Morón - De Brujos y Espantos
Morón y Urama siempre han tenido una fama sobre la presencia de brujos en su territorio, o mejor dicho, por lo asiduo de sus pobladores a la práctica de la brujería. Esta es una fama que le viene de antaño. Miguel Elias Dao, Cronista de la ciudad de Puerto Cabello, nos dice en su libro "Morón de Venezuela", que un poeta guanareño de nombre Rufino Mendoza había compuesto el siguiente verso en 1901: "Los negritos de Morón/ en verdad que no son malos/pero brujos sí que son. / En sus caballos de palos/ unos se vuelven culebras/ otros en tigres o león. / Todos con su brujería...". Es presumible que este poeta notara en la abundante población negra de entonces las ejecuciones rituales, ensalmes, transportaciones, etc., que tenían lugar en estas comarcas y que eran producto de la herencia dejada por los primeros contingentes de negros y africanos traídos a nuestra tierra y que han pasado de generación en generación conservándose hasta nuestros días.
Es común oír decir frases como éstas:¿ Tú eres de Morón?¡ Tú eres del pueblo de los brujos! Esta fama ha llegado a muchos citadinos que se trasladan de las grandes ciudades del país (Caracas, Maracay, Barquisimeto, etc.) a Morón en búsqueda del brujo o bruja indicado para que le hagan "un trabajito". Sus relumbrantes autos último modelo (Blazer, Bronco, etc.), estacionados frente al humilde rancho donde vive el brujo, denotan una acomodada posición social de los visitantes. Vale decir que para la brujeria no existen pobres ni ricos. Los motivos para buscar al brujo pueden ser diversos. Desde quitarse la pava (mala suerte, no conseguir trabajo, etc.), buscar un premio de lotería, riquezas, etc., o rescatar un amor perdido (para que regrese el que se fue, o para que den cacho, etc.), también se busca al brujo "para echarle una vaina a un enemigo" o "para un trabajito de magia negra".
Todas estas disímiles intenciones pueden ser producto de la ignorancia, pero me he enterado de que más que un "culto" o incrédulo ha ido a hacerse su trabajito "por si acaso" o porque "de que vuelan vuelan". En la dirigencia política este hábito es muy acentuado. Se dice que el extinto Rómulo Betancourt era un asiduo visitante de los brujos,. En Morón muchos políticos tienen su brujo preferido, según los hechiceros les ayudan a ganar las elecciones de Alcalde o Concejal, pueden saber quiénes son sus enemigos, etc., Eugenio Bello Castillo tiene a su Coquimbo, a José Antonio Ortega y a Pepe Manzano un brujo adeco les hizo un mal trabajo, y hasta a Willie Charr lo han visto por la Montañita de Alpargatón.
Los brujos manejan diversos recursos o maneras de hacer su trabajo. Consultan diferentes oráculos. Las cartas, el tabaco, lectura de las manos y, otros transportan para dialogar con los espíritus malignos o benignos, según sea el caso. Algunos se vuelven pájaros u otros animales. El viejo Chon, personaje muy popular en Morón, con su traje gris de mugre y flecos, prefería preparar una sustancia o pócima que permitía a todo aquél que la poseyera obtener a la mujer deseada, a la que Chon le ponía el ojo no se le escapaba. El viejo Chon se quedó dormido en una acera cualquiera para no despertar jamás, murió como un mendigo, harapiento y hambriento. Unos dicen que así pagó sus fechorías; otros, que todavía el espíritu de Chon anda rondando y es evocado por los brujos para las maldades. A otros brujos de Morón no los voy a nombrar por temor a sus represalias, pero todos saben dónde están.
Aparte de los espantos tradicionales como La Llorona y La Sayona, (por cierto que esta última dicen que sale por lados de Bota Burro y El Mamón), existen en Morón los espantos coleros. Estos muertos coleros espantaron más de una vez al difunto Kandunga cuando éste cabalgaba por los lados de La Paragüita. Kandunga sentía el peso de una persona (el muerto) sobre el anca de su caballo, emprendiendo éste una veloz carrera y tirando al suelo a su jinete, quien la mayoría de las veces o llegaba desmayado al poblado o yacía inerte en cualquier camino del trecho entre La Paragüita y el río Morón, gracias al muerto colero.
Con el modernismo vinieron los automóviles, las bestias pasaron a un segundo plano. También los espantos se actualizaron, ahora se montan en carros. Se dice que en el puente sobre el río Alpargaten un difunto acompaña, en el asiento trasero del vehículo, al osado conductor que se atreva a pasar por ese sitio entre las doce de la noche y las cinco de la mañana. Lo más usual es que el conductor solitario se asuste, acelere el vehículo y pierda el control hasta volcar. En otros casos, el conductor, ya avisado, vocifera maldiciones y palabrotas para ahuyentar al espanto.
Igualmente, en las inmediaciones del río Sanchón otro muerto colero busca un aventón de los choferes nocturnos. Este lugar tiene el récord de accidentes de media noche. No son pocos los carros que han volcado cerca del río y los testimonios de los conductores revelan que algo extraño se les montó en el vehículo y por el susto perdieron el control del mismo. Pueden preguntarle a Yuber Morales, que se puso su Zephir de sombrero en ese sitio, o más recientemente, se le puede preguntar al secretario de la prefectura de Morón.
Encuentro de Veteranos
El pasado domingo se produjo un emocionante evento deportivo en el estadio El Dique con viejas glorias de la pelota local.
En verdad fue reconfortante compartir una tarde con aquellos beisbolistas del municipio Mora que brillaron con luz propia en los diferentes escenarios deportivos del país.
Porque estamos hablando de personajes que compitieron o jugaron en categorías doble A -cuando existía- en clase A y muchos de ellos hubiesen -lo puedo asegurarllegado al béisbol profesional de haber existido, como existe ahora, las facilidades con los scouts que captan y firman a los prospectos para los equipos profesionales y para los grandes ligas.
Quiero felicitar a través de estas líneas a los organizadores de este reconocimiento que le hicieron a estos jugadores del béisbol de ayer; en primer lugar a José "Cuero Sapo" Contreras, a Fernando "Saco Roto" Romero, a Pepe Zavala, José Roa, Freddy Sabariego, al presidente de Indemora Prof.
José Palacios, a Ramón Marín, el jefe del Dique, y a todos los patrocinadores por hacer justicia con este grupo de beisbolistas que habían estado olvidados y fueron sacados del baúl de los recuerdos para que la comunidad de Mora, y en especial los nuevas generaciones les reconozcan y le rindan el homenaje que realmente merecen, "Honor a quien honor merece".
Este encuentro de veteranos fue todo un éxito.
Debo aclarar aquí lo de veterano para que nadie se sienta ofendido.
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dice sobre el significado de esta palabra lo siguiente: "Dicho de un militar que ha prestado servicio mucho tiempo", "Que ha desempeñado durante mucho tiempo cualquier profesión u oficio", "Dicho de una persona de edad madura".
Esto es el sentido que le damos a esta palabra y no otro.
De tal manera que este juego de pelota de los veteranos fue toda una fiesta donde nos alegramos de ver, y de verlos jugar, a viejos amigos que por otros medios hubieran sido imposible encontrarlos; viejos amigos que ya lucen las nieves del tiempo sobre su cabello y bigotes, sus miradas han perdido el brillo de antaño, sus rostros acusan las amarguras y goces de la vida, pero aun siguen de pie irradiando sabiduría, amistad y cordialidad.
Muchos de ellos dejaron sus oficios habituales para venirse al Dique a participar y dar lo mejor que aun les pueda quedar, se vinieron a dar su esfuerzo deportivo, quizás algún destello de aquellas condiciones físicas y mentales que un día los hizo temibles en la defensa o con el bate.
O varios de ellos vinieron a sacar juventud de su pasado como dice la canción; otros, más jóvenes, llegaron a participar y aprender de los maestros.
Quien escribe disfruto del juego plenamente; hubo muy buenas jugadas y batazos formidable como el de mi amigo Ãngel Lugo y el de Porfirio Montes proveniente este último de la granja del "Si Podemos" y "Deportivo Unión".
El lleno fue total en el estadio, me cuentan, que tenia tiempo que al estadio el Dique no asistía tanta gente.
A los homenajeados se les dió un hermoso trofeo con su imagen, fueron ellos: Ãngel Lugo, Damaso García Uribe, Telmo Piña.
Entre los jugadores que participaron además de los ya nombrados estaban: El Brujo Chico Pérez, Calazán Parra, Domingo Sánchez, Orlando Bracho, Musulungo, Nacho Peraza, Amado Arteaga, Montito Ayala, Joseito, "Mingo El Loco", Yuya.