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Rafael Urdaneta 🔍

Según Alexis Coello, nació en Maracaibo y fue un militar ejemplar que participó en 27 batallas de la independencia, ganando 20. Ocupó cargos como Presidente de la Gran Colombia, Secretario de Guerra y Marina, y Presidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela. Destacó por su defensa de Valencia en 1814 y su lealtad absoluta a Simón Bolívar. Murió en París en misión diplomática tras pedir que se devolvieran sus viáticos al no haber cumplido la misión.

lugar nacimiento: Maracaibo
fecha muerte: 23 de agosto de 1845
estudios: Latín en Caracas, Filosofía en Maracaibo
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María Alejandrina Faria 🔍

Según Alexis Coello, fue la madre del prócer Rafael Urdaneta.

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Miguel Gerónimo de Urdaneta Berrenechea 🔍

Según Alexis Coello, fue el padre del prócer Rafael Urdaneta.

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Antonio Baraya 🔍

Según Alexis Coello, fue el oficial bajo cuyas órdenes se incorporó Rafael Urdaneta al batallón de Cundinamarca el 25 de julio de 1810.

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Martin de Urdaneta 🔍

Según Alexis Coello, llamó a su sobrino Rafael Urdaneta en 1804 para que hiciera carrera en la Real Hacienda de Bogotá.

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Ambrosio Plaza 🔍

Según Alexis Coello, nació en Caracas el 7 de diciembre de 1791. Inició su carrera militar en el batallón de Milicias de Blancos de Caracas. Participó en la primera República bajo el mando de Miranda, se alistó en el ejército Libertador con Bolívar en 1813 y formó parte de la Expedición de los Cayos en 1816. Fue comandante de la Tercera División patriota y murió en combate en la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821.

hitos: Muerte en la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821
batallon bogota: Batallón Granadero
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Arnoldo Gabaldón 🔍

Según Alexis Coello, estuvo presente en Morón durante el primer rociamiento con DDT, siendo el líder fundamental de la campaña que pondría fin al paludismo en Venezuela.

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Arnoldo Gabaldón 🔍

Según Alexis Coello, estuvo presente como personalidad destacada durante el inicio de la campaña de rociamiento con DDT en Morón.

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Arturo Luis Berti 🔍

Según Alexis Coello, estuvo presente en el inicio de la campaña antimalárica en Morón y describió la situación de precariedad de la población para 1945.

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Arturo Luis Berti 🔍

Según Alexis Coello, participó en el evento histórico del primer rociamiento en Morón; sus escritos posteriores describen las condiciones de insalubridad y la baja población del pueblo para 1945.

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Carlos de Sousa 🔍

Según Alexis Coello, mencionado como uno de los primeros bachilleres formados en el Ambrosio Plaza.

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Catalina 🔍

Mencionada por Omar Morales y Oscar Lugo como una de las fundadoras que llegó al barrio en 1954.

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Cecilia Villarreal 🔍

Según Alexis Coello, docente que se sumó a las actividades del plantel en el periodo 1971-1972.

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Consuelo de Veliz 🔍

Según Alexis Coello, docente que inició funciones en el periodo escolar 1971-1972.

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Dalian Dao 🔍

Según Alexis Coello, docente fundadora de la Escuela Industrial Ambrosio Plaza.

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Eliécer Acosta 🔍

Según Alexis Coello, conocido como "Taño", integrante del grupo pionero de bachilleres del municipio.

alias: Taño
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Emiro Reyes 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, presidió el primer comité de vecinos formado en los años ochenta.

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Enrique Tejera 🔍

Según Alexis Coello, su opinión favorable fue determinante para que se seleccionara a Morón como el lugar de inicio de la fase inicial de la lucha antimalárica en Venezuela.

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Enrique Tejera 🔍

Según Alexis Coello, su opinión favorable fue determinante para que se seleccionara a Morón como el lugar de inicio de la fase inicial de la lucha antimalárica en Venezuela.

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Eugenio Bello Castillo 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, durante su mandato en 1990 se logró la construcción de brocales, tuberías de aguas blancas y asfaltado en el sector.

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Fabián de Jesús Díaz 🔍

Mencionado por Alexis Coello como autor de la obra 'Vida e Historia de la Medicina en la Provincia' (1966), donde describe la morbilidad por paludismo en Valencia y sus alrededores a principios del siglo XX.

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Familia Leonardi 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, familia establecida en el sector desde el año 1954.

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Familia Pérez 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, fueron los primeros habitantes de la calle La Vera del sector.

hito: Primeros habitantes de la calle La Vera
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Fanny Mercado M. 🔍

Según Alexis Coello, integrante del primer grupo de profesores que laboró en el plantel en el año escolar 1970-1971.

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Felipe Rabán 🔍

Según Alexis Coello, docente incorporado en el tercer año de labores (1972-1973) y que también formaba parte del personal en 1976.

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Félix E. Guzmán 🔍

Según Alexis Coello, formó parte del personal docente fundador impartiendo Matemática y fue director de la institución en el tercer año de labores (1972-1973).

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Félix H. Lugo 🔍

Según Alexis Coello, sucedió al profesor Pedro Rodríguez en la dirección del plantel.

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Francisco Arias 🔍

Según Alexis Coello, conocido como "Chico", se incorporó a la institución en su segundo año de labores.

alias: Chico
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Francisco Gutiérrez 🔍

Según Alexis Coello, participó en el primer rociamiento con DDT realizado en el Municipio Morón.

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Francisco Solórzano 🔍

Según Alexis Coello, fue integrante de la cuadrilla número uno encargada de ejecutar el primer rociamiento en Morón.

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Gerardo Blanco 🔍

Según Alexis Coello, mencionado como uno de los primeros bachilleres del Ambrosio Plaza.

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Gerardo González 🔍

Según Alexis Coello, fue el responsable de la organización del evento histórico del primer rociamiento en Morón.

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Gerardo González 🔍

Según Alexis Coello, fue el encargado de la organización del evento programado para el inicio de la campaña de dedetización en Morón.

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Gil Josué Borges 🔍

Según Alexis Coello, conocido como "El Bachaco", integrante del grupo de primeros egresados del Ambrosio Plaza.

alias: El Bachaco
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Haidee Bruguera 🔍

Según Alexis Coello, profesora que inició sus funciones en el tercer año de la institución.

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Héctor Olivo 🔍

Según Alexis Coello, mencionado entre los primeros estudiantes en recibir el título de bachiller en el plantel.

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Hermanas González Clavijo 🔍

Según Alexis Coello, mencionadas como parte de los primeros egresados de bachillerato en la institución.

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Isabel Naranjo 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, llegó como parte de los primeros habitantes en 1954.

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Javier Borges 🔍

Según Alexis Coello, integrante del grupo de primeros bachilleres moronenses egresados de la institución y exdirector del IVSS.

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Jesús Lizardo Cárdenas 🔍

Según Alexis Coello, se incorporó al personal docente en el segundo año de funciones de la institución (1971-1972).

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José Chouno Lugo 🔍

Según Alexis Coello, profesor que se sumó al personal en el tercer año de funciones.

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José Manuel Contreras 🔍

Según Alexis Coello, fue integrante de la primera cuadrilla de dedetizadores que operó en Morón junto a Levi Borges.

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José Manuel Contreras 🔍

Según Alexis Coello, formó parte de la primera cuadrilla de dedetizadores que inició la lucha contra la malaria en Morón.

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José Misael Atacho 🔍

Según Alexis Coello, docente incorporado en el periodo 1972-1973.

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José Tariba Medinaj 🔍

Según Alexis Coello, se unió al personal docente en el año escolar 1971-1972.

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Juan Alberto Muñoz 🔍

Según Alexis Coello, era el director de la institución en el año de 1976 cuando egresó la primera promoción de bachilleres del Ambrosio Plaza.

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Juan García 🔍

Según Alexis Coello, fue uno de los miembros de la cuadrilla número uno en el operativo de Morón.

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Juan R. Calderón 🔍

Según Alexis Coello, fue designado director de la institución para el segundo año de funciones (1971-1972).

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Juan Ramón Morales 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, llegó al sector durante su etapa inicial de poblamiento en 1954.

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Juan Zabala 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, se estableció en la comunidad en el año 1954.

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Juana Rojas 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, fue una de las primeras habitantes que llegó al sector en el año 1954.

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Julia Huarter 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, fue una de las fundadoras que llegó al sector en 1954.

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Justo Reyes 🔍

Según Alexis Coello, integrante de la cohorte inicial de bachilleres moronenses.

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Lacenio Guerrero 🔍

Según Alexis Coello, formó parte del grupo de personalidades que atestiguaron el primer rociamiento con DDT en el estado Carabobo.

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Lesbia Sánchez 🔍

Según Alexis Coello, integrante del grupo histórico de primeros bachilleres del Ambrosio Plaza.

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Levi Borges 🔍

Según Alexis Coello, fue el comandante de la cuadrilla número uno encargada de ejecutar el primer rociamiento histórico con DDT en Morón.

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Levi Borges 🔍

Según Alexis Coello, fue el comandante de la cuadrilla número uno encargada de ejecutar el primer rociamiento con DDT en un rancho de bahareque en el Municipio Morón.

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Lida Bello Quintero 🔍

Según Alexis Coello, formó parte del personal docente fundador en el primer año de labores de la institución.

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Luis Pérez Carreño 🔍

Según Alexis Coello, manifestó que en la práctica médica de la época se refería cualquier desequilibrio orgánico o pirexia a la malaria para indicar el uso de quinina de forma inmediata.

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Manuel Barco Méndez 🔍

Según Alexis Coello, formó parte de la plantilla docente del primer año de labores de la institución.

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Manuel García 🔍

Según Alexis Coello, respetó la propuesta del doctor Enrique Tejera para iniciar la lucha contra el paludismo en Morón y estuvo presente en el hito histórico del primer rociamiento con DDT.

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Manuel García 🔍

Según Alexis Coello, como presidente del estado Carabobo, respetó la propuesta del Dr. Tejera y estuvo presente durante el hito histórico del primer rociamiento con DDT el 2 de diciembre de 1945.

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María Elena García 🔍

Según Alexis Coello, se incorporó como docente en el tercer año de labores de la institución (1972-1973).

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María Iturburú Veroes 🔍

Según Alexis Coello, conocida como "maestra Loly", formó parte de los primeros egresados de la institución.

alias: maestra Loly
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María Moreno Bello 🔍

Según Alexis Coello, integrante de la lista de primeros graduandos de bachillerato de la institución.

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María Pacheco 🔍

Según Alexis Coello, habitante del primer rancho rociado con DDT en el pueblo de Morón.

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Melecio Castillo 🔍

Según Alexis Coello, fue el dueño del primer rancho rociado con DDT en la historia de la campaña antimalárica venezolana.

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Nelly Colina 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, bajo su gestión en el año 2002 se logró la cancha deportiva y pavimentación de callejones en la calle La Línea.

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Nuda Mendoza de Pérez 🔍

Según Alexis Coello, es la actual directora de la institución (a la fecha del texto) y la primera mujer en ocupar dicho cargo.

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Omar Morales 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, encabezó la asociación de vecinos y fue gestor de la nueva nomenclatura de calles y de mejoras en servicios públicos durante los mandatos de Eugenio Bello y Rafael Garrido.

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Orlando Talavera 🔍

Según Alexis Coello, mencionado entre los primeros profesionales egresados como bachilleres del plantel.

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Oswaldo Salazar 🔍

Según Alexis Coello, forma parte de los registros de los primeros bachilleres moronenses de la institución.

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Pedro Maestre 🔍

Según Alexis Coello, fue el primer presidente del centro de estudiantes de la institución y uno de sus primeros bachilleres.

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Pedro Rodríguez 🔍

Según Alexis Coello, fue el primer director de la institución al iniciar sus actividades en el año escolar 1970-1971.

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Petra Reyes 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, forma parte del grupo de primeros habitantes que se asentaron en la zona en 1954.

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Polo Bravo Hernández 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, integrante del grupo de primeros habitantes del actual Barrio El Mamón en 1954.

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Quemao Talavera 🔍

Según Alexis Coello, mencionado por su alias entre los primeros bachilleres de la institución.

alias: Quemao Talavera
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Reinaldo Cordones 🔍

Según Alexis Coello, mencionado entre los primeros graduados de bachillerato en la institución.

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Renza Lenarducci 🔍

Según Alexis Coello, mencionada en la lista de los primeros bachilleres egresados de la institución.

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Salvador 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, era un comerciante portugués ubicado en la encrucijada de Morón que en 1958 sacrificaba burros y botaba restos en la zona, originando el nombre 'Bota Burros'.

nacionalidad: Portuguesa
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Sergio Refunjol 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, habitante pionero del sector desde el año 1954.

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Tulio López 🔍

Según Alexis Coello, profesor incorporado en el segundo año de labores de la institución.

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Urbina 🔍

Según Omar Morales y Oscar Lugo, se estableció como uno de los habitantes pioneros del sector en 1954.

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Valentín Gutiérrez 🔍

Según Alexis Coello, formó parte de la cuadrilla histórica que inició la lucha química contra el paludismo en Venezuela.

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Xiomara Campoy 🔍

Según Alexis Coello, integrante de la lista de primeros graduados de bachillerato de la institución.

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Crónica Web #94

Urdaneta: un hombre ejemplar

Urdaneta: un hombre ejemplar
El pasado 24 de octubre se cumplieron 227 años del natalicio del prócer Rafael Urdaneta. Su cuna fue la ciudad de Maracaibo, donde vino al mundo en el año de 1788 (cinco años más joven que Bolívar). Sus padres Miguel Gerónimo de Urdaneta Berrenechea y Doña María Alejandrina Faria. Sus primeros estudios los cursó en su hogar, luego viajó a Caracas para estudiar latín (17991801). Regresó a Maracaibo para estudiar filosofía y en 1804 fue llamado por su tío Don Martin de Urdaneta, quien desempeñaba el cargo de contador mayor del Tribunal de Cuentas, para que hiciera carrera en la Real Hacienda de Bogotá. Los brotes revolucionarios en las colonias americanas de España del año de 1810 sorprendieron a Rafael Urdaneta en su oficio de libros y cuentas el 20 de julio, para luego incorporarse cinco días después al batallón de Cundinamarca como teniente, bajo las órdenes del Coronel Antonio Baraya. Esta compañía atacó a los españoles en Bogotá pero fue derrotada. Caen varios patriotas prisioneros, entre ellos Urdaneta, posteriormente fue liberado. Las manos de Urdaneta dejarían definitivamente los libros de cuenta para tomar sus heroicas armas. Es imposible trazar en estas líneas la vida plena de gloria de este prócer quien con su heroísmo y abnegación contribuyó a la libertad de varios pueblos oprimidos por el imperio español. No obstante, haremos una apretadísima síntesis de de su luminosa casus acciones y rrera. Entre la Nueva Granada y Venezuela participó en 27 batallas, de la cuales ganó 20 y perdió 7. Estuvo 7 veces como sitiador veces sitiado, logró 2 asaltos. y 2 Su carrera militar fue vertiginosa desde que se unió a ella con el grado de teniente en el batallón de Cundinamarca. En 1811 era Capitán del mismo, en 1812 es Teniente - Coronel Comandante. En 1813 es general de brigada con tan sólo 25 años de edad. En 1815 es General de división y en 1821, con 33 años, es general en Jefe. Ocupó altos cargos políticos y militares tanto en la Gran Colombia como en la Venezuela independiente. Fue Gobernador de Caracas (1818) y diputado al Congreso de Guayana (1819). Fue senador al congreso constituyente de la Gran Colombia, en Cúcuta (1821)y llegó a ser presidente del congreso de Colombia (1823 1824). Es nombrado comandante general de Cundinamarca desde octubre de 1827 hasta febrero de 1828. Es secretario de guerra y Marina de la República de Colombia. Fue presidente (e) de la Gran Colombia y después de la separación de Venezuela de la Gran Colombia ocupó en esta última diversos cargos como gobernador ministro y jefe militar. Paremos de contar. De sus hazañas se recuerda mucho una sucedida en Carabobo: el sitio de Valencia (1814). Urdaneta debía defender la plaza de Valencia hasta la muerte. Así se lo había ordenado el Libertador: "defenderéis a Valencia, ciudadano General, hasta morir, porque estando en ella todos nuestros, elementos de guerra, perdiéndola se perdería la República" los defensores de Valencia (Urdaneta y su gente) llegaban a 280 hombres contra 3.000 de la tropas realistas. Para los sitiados no hay alimentos ni agua, se acaban las provisiones al quinto día. Urdaneta manda a salar carne de burro para la subsistencia. Se dio la noticia de que ya Boves se acercaba a Valencia para el ataque final, entonces Urdaneta ordena: "que se claven en caso de ataque las piezas de artillería y se replieguen todos al cuartel donde yace el parque, porque allí se ha de hacer la última defensa y allí deben volar todos con el parque antes que entregarse". Después de que varios ataques de los españoles fueron rechazados por los obstinados patriotas, aquellos optaron por retirarse. La providencia había premiado a la valentía y al coraje. Pero más se recuerda al General Urdaneta por su leal amistad con el Libertador Simón Bolívar. Tributó siempre hacia el Libertador un gran respeto y admiración. En ninguna de las desventuras de Bolívar lo abandonó, siempre estuvo a su lado. Cuando Bolívar se marcha a la campaña del sur, deja a Urdaneta como comandante general de Cundinamarca y le dice: "Usted es el eje sobre el que rueda la máquina de Colombia". Cuando se reúne el congresillo de Cariaco para desconocer la autoridad del Libertador, Urdaneta se marcha a la Guayana a buscarlo para ponerlo a sus órdenes. Urdaneta fue el ideólogo y primer presidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, fundada en el año de 1842. El General Rafael Urdaneta renuncia a la presidencia de la Gran Colombia cuando Bolívar se dispone viajar a Europa. Intenta regresar a Venezuela y no es aceptado por los gobernantes de turno. Después se va a Curazao y regresa al país, a su hacienda en el estado Falcón. Posteriormente sirvió a varios gobiernos venezolanos, y en una misión diplomática a España, y en su paso por París, muere el 23 de agosto de 1845. En sus últimos momentos de vida, pidió a uno de sus hijos que devolviera el dinero que le habían entregado por concepto de viáticos, puesto que la misión no se había cumplido. Y agregó a su testamento: "No dejo en el mundo sino una viuda y unos hijos en la mayor pobreza".
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Crónica Web #448

Libro Crónicas desde Morón - La Unidad Educativa Ambrosio Plaza

Libro Crónicas desde Morón - La Unidad Educativa Ambrosio Plaza
El epónimo de este institución es el General (post morten) Ambrosio Plaza, nacido en Caracas el 7 de diciembre de 1791. Presenció los actos del 19 de abril de 1810. Su carrera de armas se inicia en la cuarta compañía del batallón de Milicias de Blancos de Caracas con el grado de subteniente; siempre se distinguió por su talento y fidelidad a las instituciones. Prestó servicios en las operaciones de la primera República bajo el mando de Miranda, luego en 1813, se alistó en el ejército Libertador teniendo a Bolívar como jefe. En 1814 fue destinado al ejército de occidente cuyo comandante era el General Rafael Urdaneta. Emigró, junto a Bolívar, hacia Haití de donde salió el 31 de marzo de 1816 con la Expedición de los Cayos.
En el grado de Coronel actuó en innumerables batallas que tuvieron como resultado el dominio casi total de occidente. Estuvo al frente de su Batallón en Barcelona, rebautizado en Bogotá como "Batallón Granadero" hasta que entró en acción en el campo el Carabobo el 24 de junio de 1821. fue comandante de la Tercera División patriota y murió en pleno combate. Simón Bolívar en su parte oficial de la batalla dice lo siguiente: "Igual dolor sufre la República por la muerte del intrepidísimo coronel Plaza que lleno de un entusiasmo sin ejemplo se precipitó sobre un batallón enemigo a rendirlo. El coronel Plaza es acreedor de las lágrimas de Colombia y a que el Congreso le conceda los honores de un heroísmo eminente".
El liceo Ambrosio Plaza (como comúnmente se le llama) inició sus actividades en el año escolar 1970-1971 siendo su primer director el profesor Pedro Rodríguez, a quien sucedió el profesor Félix H. Lugo. El nombre original del plantel fue "Escuela Industrial Ambrosio Plaza", que funcionó en la antigua residencia de solteros del IVP (Instituto Venezolano de Petroquímica). Las primeras reuniones preparatorias y administrativas se realizaron en la sede de Fundamorón, ubicada en el sector Banco Obrero. En el primer año de labores pertenecían al personal docente los siguientes educadores: Lida Bello Quintero (Castellano), Félix Erasmo Guzmán (Matemática), Fanny Mercado M. (Biología-FSMC), Dalian Dao (Geografía General-Inglés), Manuel Barco Méndez (Educación Física).
Para el segundo año de funciones (1971-72) es designado director Lie. Juan R. Calderón y se agregan al personal Jesús Lizardo Cárdenas (Matemática), José Tariba Medinaj (Educación Artística), Francisco "Chico" Arias (Educación Física), Cecilia Villarreal (Comercio), Tulio López (Dibujo), Consuelo de Veliz (Artes Plásticas).
En el tercer año (1972-73) el director fue el Lic. Félix E. Guzmán y se incorporan como docentes María Elena García (Castellano), José Chouno Lugo (Matemática), José Misael Atacho (Historia), Haidee Bruguera y Felipe Rabán (Educación Física).
Posteriormente el liceo se muda para la avenida principal de Banco Obrero y pasa a llamarse Ciclo Combinado "Ambrosio Plaza". No obstante, los primeros estudiantes que comenzaron sus estudios en esta institución tuvieron que graduarse de bachilleres en Puerto Cabello puesto que aún no se había creado el ciclo diversificado. La primera promoción de bachilleres propiamente egresada del Ambrosio fue en el año de 1976 siendo el director el Lie. Juan Alberto Muñoz; la promoción tuvo por nombre "Ramón Escobar Salom". Entre los profesores de entonces tenemos a Neida García, Alberto Timaure, Manuel Herrera, José Clemente, Guillermo López, Estefano Perkak, Felipe Rabán y José Tariba.
Veamos los primero bachilleres moronenses: Dr. Javier Borges (exdirector del IVSS), Prof. Carlos de Sousa, María Iturburú Veroes (maestra Loly), Pedro Maestre (primer presidente del centro de estudiantes), María Moreno Bello (educadora), Lie. Orlando Talavera, Dr. Oswaldo Salazar, Gil Josué Borges (El Bachaco), Héctor Olivo, Dr. Eliécer Acosta (Taño), Renza Lenarducci, Lesbia Sánchez, Dr. Reinaldo Cordones, Justo Reyes, las hermanas González Clavijo, el Quemao Talavera, Xiomara Campoy, Gerardo Blanco y otros.
Desde hace 19 años la U.E. Ambrosio Plaza se encuentra el la calle Comercio de Morón (15 de noviembre de 1979) en una edificación moderna para la época pero que ya luce colapsada para la gran cantidad de alumnos que alberga, acusa deterioro físico pese a que el año pasado la Alcaldía, Fundacomún y la Gobernación contribuyeron a remozar sus interiores y exteriores. Ojalá pudiéramos lograr que nuestros estudiantes tomaran conciencia y cuidaran sus pupitres, las áreas verdes, el alumbrado y no rayar las paredes con frases de mal gusto.
Allí pasamos parte de nuestro tiempo entre bullicios de alumnos, camaradería de colegas y enseñanza de la historia. Hoy su directora es la Lic. Nuda Mendoza de Pérez (Magíster en Educación), primera mujer en este cargo, su dedicación y serenidad mantienen a la institución como una luz que alumbra porvenires.
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Crónica Web #221

Discurso de incorporación a la Academia de Historia

Discurso de incorporación a la Academia de Historia
He considerado pertinente tratar un tema relativamente reciente de nuestra historia contemporánea para mi incorporación como miembro correspondiente a esta prestigiosa academia. Los temas de la paz no interesan a la historia parodiando a un ilustre historiador venezolano. Pero el paludismo no es un yema de la paz, es un tema de la guerra, sólo que esta guerra no se libra entre el mismo genero sino entre el hombre y una plaga, y los protagonistas no son militares sino civiles.
Esta batalla estuvo a punto de perderla el ejercito del hombre, e incluso sus bajas fueron incalculables; media Venezuela estaba arrasada por los autores de la malaria, en nuestro Estado Carabobo la situación no era diferente, las muerte sembraba la desesperanza y la tristeza, sin embargo, en un pueblucho, en un apartado rinconcito de este estado se oyeron los primeros disparos químicos que hirieron de muerte a la numerosa legión de diminutos y poderosos enemigos. Sí, honorables académicos se pagó un precio muy alto en las vidas de tantos venezolanos hasta llegar a la victoria final.
Esta victoria final se inició en Morón – pueblo que me honra con ser su cronista - “cuando se disparó la primera descarga contra el general paludismo y su ejercito de puñales amarrillos” parafraseando a nuestro amigo, el poeta José Joaquín Burgos.
Oigamos entonces una breve reseña sobre esta batalla no convencional.
MORON Y EL ENCUENTRO CON EL PALUDISMO

La malaria era una afección esparcida por las tierras bajas de todo el territorio nacional. Desde los llanos de Barinas y Apure hasta el Delta Amacuro, en bocas del Orinoco; desde San Félix de Guayana hasta los Valles de la Cordillera de la Costa, desde la Hoya del Lago de Maracaibo hasta Aragua de Maturín. Eran 600.000 kilómetros cuadrados de zona contaminada de los 914.000 del territorio venezolano. Habían pueblos y ciudades que eran emblemáticos de la Venezuela con malaria como Ortiz, Parapara, el Distrito de Obispos en Barinas ¿Por qué se escogió Morón para el inicio de la lucha antimalárica?
Se podrá afirmar que fue determinante para la selección de Morón durante la fase inicial de la lucha antimalárica la opinión favorable del doctor Enrique Tejera, entonces presidente del Estado Carabobo. Se indicará que la propuesta del doctor Tejera fue respetada por el nuevo gobierno y especialmente por el nuevo presidente del Estado Carabobo, doctor Manuel García, hecho que también es vinculante, pero ¿acaso no estaba todo el estado Carabobo padeciendo, desde principio del siglo XX, la penosa ruina del paludismo?
El doctor Fabián de Jesús Díaz, en su obra “Vida e Historia de la Medicina en la Provincia” (1.966), expresa lo siguiente:
La morbilidad de la zona era comandada por el paludismo, cuyas exacerbaciones anuales solían concluir con la entrada y salida de las lluvias. La insalubridad de la mayoría de los barrios de la ciudad era producto de las aguas estancadas, de la ausencia total de obras de drenaje, pavimentación y colección de aguas fluviales. La acción providente del estado se reducía, casi sistemáticamente, la distribución de sellos y papeletas de quinina.
El arraigo del mal en el territorio carabobeño era tan evidente que en 1.909, el inspector general de higiene pública señala en un informe que “El Paludismo continua produciendo estragos en nuestra población rural” (ibidem). La malaria en Carabobo era la primera causa de muerte, allí estaba la población más afectada según reporta el doctor Díaz, Ahora en su obra Luís Pérez Carreño (1.966):
Se encontraba mayoritariamente en los sectores del sur de Valencia, había una prevalencia de atacados hacia el sur de la ciudad, en los Municipios de Santa Rosa y Candelaria, donde predominaba la maleza, las aguas sin corriente, la vivienda insana, y la insalubridad ambiental. Los mismos factores, así como una igual y hasta mayor incidencia, regía para las parroquias y vecindarios foráneos: Tocuyito, Los Guayos, Flor Amarillo, La Loma, etc.
La propagación de la malaria llegó a producir un estado mental de preocupación permanente extendida en la opinión general de la población, e incluso en los facultativos, que pasaron a diagnosticar como paludismo cualquier otra enfermedad que presentara síntomas parecidos, y no hacerlo era ir contra el sentido común. El paludismo se encontraba larvado o supuestamente estaba latente, o indirectamente vinculado a otras afecciones. El doctor Pérez Carreño manifestó en una oportunidad que:
“El primer día de la pirexia, entre nosotros –lo de rigor, lo práctico- es referir a la malaria el desequilibrio orgánico y desde luego surge la indicación de la quinina; por que pensar en cualquier otra dolencia es siempre aventurado y en muchos casos es peligroso” (ibidem).
Esta es una de las razones por las cuales las estadísticas de la mortalidad por causa del paludismo es aproximada o imprecisa porque muchas muertes que fueron ocasionadas por otras enfermedades se le atribuían a la malaria y como la elaboración de las actas de defunciones eran potestad de los jefes civiles muchas veces los juicios podían haber sido equivocados:
El paludismo hasta marzo de 1.936 era diagnosticado por el jefe civil u otra persona representativa del poder civil. Pocas veces llegaba el diagnostico médico. Y ya sabemos que para personas no profesionales y de no regular cultura, el paludismo representaba un síndrome anémico cualquiera, sea anquilostomatico o de hambre simplemente (Bengoa y Lecanda, 1.980,169).
Y continúa Bengoa y Lecanda con el tema:
Es curioso observar en el medio rural el porcentaje tan enorme de diagnósticos profanos que hacen de mortalidad por paludismo y tisis. Todo enfermo anímico y raquítico (muchas veces de hambre) es diagnosticado de una de esas dos enfermedades. Por todo ello, a partir de marzo de 1.936, en que ya los diagnósticos eran mayormente de responsabilidad médica bajó tanto la mortalidad por paludismo (ibidem).
No es del todo cierto que a partir de 1.936 sean los médicos o, en el caso del paludismo sea la División de Malariología los que certifiquen las causas de la mortalidad; sobre todo en los pueblos del interior de la república continuaron los jefes civiles haciendo los diagnósticos hasta bien entrado el siglo XX, pudiéndose afirmar que estos siguieron en su labor de diagnósticos sobre todo en los sectores rurales, y sí la mortalidad de los registros de la División de Malariología (1.936), como apunta Bengoa y Lecanda, entonces los resultados no son imputables a diagnósticos errados sino a la verdadera acción emprendida por los erradicadores de la malaria.
El espacio geográfico de Puerto Cabello fue históricamente muy afamado por sus infecciones palúdicas. El General Rafael Urdaneta en 1.813 y el General Páez en 1.822, se quejaban por las menguas de sus ejércitos a consecuencia de las “pestes de calenturas endémicas” o “fiebres malignas”.
LA ENFERMEDAD DE LA COSTA
Al oeste de la ciudad de Puerto Cabello se encuentra el pueblo de Morón. Codazzi, en la segunda mitad del siglo XIX refiere que “tan sólo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy” (1.960, 393). El sector de Morón ya era reconocido y no precisamente por buenas referencias, el paludismo era el atributo de la costa: “en los suburbios de Puerto Cabello se practica un poblamiento basado en la extracción de sal. Las principales salinas se extienden al oeste de la ciudad. Son áreas malsanas y los salineros están agobiados por el paludismo denominado en esta comarca enfermedad de la costa” (Cunill Grau, 1.987,348). De tal manera que también en la zona de Morón el paludismo era “histórico” ya que tenía una vieja tradición en el área desde tiempos desconocidos favorecido por las condiciones ambientales de clima y topografía. En Morón convergieron una serie de factores como el que explica el cronista Marín: “en cuanto a Morón, el caso es explicable, tierras bajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para la proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. El mal se iba intensificando en forma implacable. No había manera de evitarlo” (1.971,25)
Es pertinente continuar con las palabras casi dramáticas del cronista Marín, pero que en realidad pintaban un cuadro de desesperación y angustia:
Se había roto el equilibrio ecológico: el número de sus defunciones era superior al de sus nacimientos. La muerte estaba en acecho por todas partes. Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, esta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un futuro cada vez más tenebroso, algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aún cuando para esto tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre. En esto no hay exageración alguna. El cuadro era sobrio. La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo. Era tanto como decir desolación y muerte (Ibidem).
Las aseveraciones de Marín son muy respetables, pero es importante analizar algunas apreciaciones de la cita del cronista Marín en la búsqueda de mayor objetividad.
El cenco oficial de 1.941, anterior a la aplicación del DDT en Morón, denota un decrecimiento de su población. De 1.933 habitantes (censo de 1.936) la población se redujo a 1.795, es decir perdió 138 habitantes (7,13%) en cinco años. Se diría que el porcentaje es insignificante sino fuera porque la población en general aumentó en ese quinquenio; en el país se incrementó en 486.424 venezolanos, en Carabobo en 19.315 personas. En todos los distritos del Estado Carabobo creció, excepto en Puerto Cabello, donde decreció y específicamente en Morón ¿Cuál fue la causa de la baja de la población Móronense? Probablemente debido a las muertes por malaria y a las consecuentes emigraciones.
Los libros de defunciones de Morón fueron consultados en la prefectura de la localidad para verificar el número de Muertes, la edad de los difuntos y la causa de la muerte. En relación a los registros de las causas de las muertes en realidad no están avalados por profesionales de la medicina y se ha tomado el criterio que aquellas muertes reseñadas como “fiebre”, “fiebre cerebral”, “fiebre biliosa”, etc. Se han incluido como decesos palúdicos por corresponderse estas descripciones con los síntomas más aparentes de la malaria, aunque ello puede inducir al error debido a que otras enfermedades también pueden presentar esta pirexia.
En el quinquenio, (1.936-1.941) el número de defunciones en Morón (355) supera al de nacimientos (335) y del total de ellas el 45 por ciento (161) murieron de paludismo, es decir, de cada dos personas uno moría por ese mal. La curva de las defunciones se cruza con la de nacimientos en 1.940, sigue en alza en 1.941 para colocarse por debajo de los nacimientos en 1.942 y 1.943, vuelve a ascender en 1.944 superando de nuevo las defunciones a los nacimientos. En 1.940 ocurrió la diferencia más sustancial a favor de la mortalidad (91 a 41), en el mismo año las muertes por paludismo (48) es superior al total de nacimientos (41).
Otro elemento que hay que considerar es que en Morón como área endémica, los decesos por paludismo recaen fundamentalmente sobre los individuos con menor capacidad de memoria inmunológica, es decir en aquellas que no han tenido tiempo de adquirirla, en este caso en los infantes. En el segmento 1.936-1945 la mortalidad en los menores de diez años es sumamente alta, la mitad de los difuntos son niño. Proporcionalmente, en el decenio 1.940-1.950, el 53,5 por ciento del total de las personas murieron antes de los diez años, con una mayor suma en los menores de tres años de edad. Fallecían un promedio de treinta y dos niños anuales. De esa alta mortalidad infantil murieron de paludismo en el lapso, 1.936-1.941, el 49,76 por ciento del total general de las defunciones por causa de la malaria el 61,27 por ciento eran niños menores de 10 años.
Una cantidad importante de personas abandonaron el lugar por temor a contraer la enfermedad o fueron tras la búsqueda de mejorar sus condiciones materiales de vida, aquí dejaron el terruño que no les ofrecía perspectivas de progreso por el abatimiento económico de la zona, aunque ello significara romper con los vínculos afectivos como bien lo dijo el cronista Marín, resulta ilustrativo una anécdota del poeta Gottberg:
Otro peón contaba la experiencia de un ganadero de Guarico que regresaba para el hato El Punzón, después de un tiempo en Caracas. Llegado a una que fuere una población floreciente, quizás Ortiz, ya en el atardecer de una pesada jornada de viaje, halló el pueblo desierto. Solo encontró un anciano en el quicio de una puerta. Cuando el viajero le preguntó que había sucedido en el pueblo, el otro, sacando fuerza de la tristeza le respondió: la gente se fue huyéndole al paludismo y los que se quedaron por que se murieron - y que hace usted allí.- esperando la muerte. Contestó, fatalista el vecino (1.987,32)
No puede estar alegre alguien que este esperando la muerte ni otros cuyo medio social sea la desolación y la tragedia. Los 1.975 habitantes que tenía Morón en 1.941, según el censo oficial, se redujeron a 800, datos del cronista Marín. Para el año de 1.945, fecha del rociamiento del DDT, la población bajó a 311 de acuerdo a las palabras de Berti (1.997) “su población 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijados”, no es posible tener una cifra oficial de los habitantes de Morón para 1.945, pues es sabido que después del censo de 1.941, se realizó el de 1.950, cinco años después del rociamiento. Sin embargo, es seguro que la población siguió descendiendo en el periodo de 1.942-1.945, aunque las cuotas de natalidad y mortalidad del sector, no ofrecen una diferencia holgada y es solo en 1.944 cuando las defunciones exceden los nacimientos en un número de 18 personas. Para llegar a las sumas poblacionales que aportan Marín (800) y Berti (311) hubo que producirse una emigración en masa de mórenses hacia otros lugares.
Lamentablemente los libros de defunciones consultados en la prefectura de Morón, no contienen los motivos de las muertes de los fallecidos entre 1.942 y 1.946, porque allí se hubiese podido conocer el grado de incidencia malárica en esos cuatro años. Al no tener valores específicos de ese periodo se deben tomar forzosamente los informes disponibles. El paludismo ha debido ser en Morón tan grave en los años que preceden la utilización del insecticida, puesto que de lo contrario no se hubiese seleccionado este pueblo a nivel nacional existiendo otras localidades dramáticamente afectadas por el mal. Es por ello que se debe buscar el alcance y las características de la enfermedad; Berti, en cuanto a Morón señala:
Se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela… existían las tres especies de parásitos causantes de la malaria: maligna o “económica”, benigna y cuartana; bazos grandes con índices esplénicos del 99%. De cada mil personas morían 49 por años… (había) una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos (1.997, 48).
Morón compuesto por ranchos de paja y bahareque rodeados de estanques de agua y lagunas por todas partes y un medio social miserable constituía un foco formidable para la proliferación de los zancudos transmisores, convirtiendo así el poblado en un núcleo de endemia palúdica. La localidad Móronense estaba casi al borde del colapso en el primer lustro de la década de los cuarenta, la muerte rondaba en los caminos y en las casas dispersas sus moradores acusaban el martirio de este mal.
De manera pues que había que empezar por Morón la campaña dedetizadora que pondría fin al paludismo en Venezuela.
La organización del evento programado para el día dos de diciembre estuvo a cargo del Ingeniero Gerardo González, jefe del servicio de fomento anti-malarico dependencia de la sección de ingeniería antimalarica de la división de malariología.
La cuadrilla número uno era la encargada de ejecutar el primer rociamiento en un rancho del pueblo de Morón. Esta cuadrilla era comandada por Levi Borges, el primer guarda jefe, y José Manuel Contreras, el guarda – operador; además formaban parte de esta cuadrilla los rociadores Francisco Solórzano, Valentín Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
Ese dos de diciembre era día domingo, era un día de feria para Venezuela. Porque cuando “Levi Borges : Guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palmas, en el Municipio Moró, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones” (Gottberg, 1.987, 56).
El primer rancho rociado con DDT por la cuadrilla número uno era de Melecio Castillo y María Pacheco, para ello se utilizó el DDT de grado técnico al 100 por ciento y polvo humedecido al 50 por ciento. El rociamiento debía ser completo y muy cuidadoso, lo suficientemente rociada la vivienda con el insecticida para que la acción residual durara por el tiempo previsto; debían hacerse nuevos rociamientos cada tres meses.
Estuvieron presentes en este hito de la historia contemporánea de Venezuela, aparte de los ya nombrados, las siguientes personalidades: El doctor Arnoldo Gabaldón, el Ingeniero Arturo Luís Berti, el doctor Manuel García, presidente del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, presidente del estado Guarico, el doctor Manuel Salvador Barreto, malariólogo de Puerto Cabello, el doctor Lacenio Guerrero, medico jefe de la zona II de Malariología del estado Carabobo, el Ingeniero Rafael Sardi y el doctor Antonio Gómez Marcano de la sección de actividades médicas.
En el lugar donde se encontraba el rancho desvencijado rociado con DDT se construyó unas décadas después. – Inaugurado el dos de diciembre de 1.955 – un obelisco con un redondel de piedra donde yace al pie del mismo en una cama también de piedra, un Anópheles muerto construido en metal. Este monumento fue construido por iniciativa del Club de Leones de Valencia.
Desde el primer rociamiento en Morón “se pasó a 55 cuadrillas en 1.948 y a 96 en 1.952, efectuando un considerable número de rociamientos intradomiciliario; en efecto, durante el periodo de 1.945 – 1.994 fueron realizados un total de 24.121 rociamientos” (Guerrero y Borges, 1.995, 11).
La acción de los deditazadores se extendió de Carabobo al Estado Aragua, de allí pasó a otras zonas de fuerte incidencia palúdica como las tierras regadas por el Río Orinoco. En 1.947 el rociamiento se llevó a cabo en el extenso territorio comprendido entre Puerto Ayacucho y la desembocadura del Orinoco en el actual Estado Delta Amacuro.
SEÑORES

MUCHAS GRACIAS…………….

BIBLIOGRAFIA

Bengoa y Lecanda, J. M. (1.980). MEDICINA SOCIAL EN EL MEDIO RURAL VENEZOLANO. (Reedición de la versión original de 1.940) Valencia. Universidad de Carabobo. Facultad de Ciencias de la Salud.
Berti, L. A. (1.997). ARNOLDO GABALDON. Caracas. Ediciones del Congreso de la República, Imprenta Nacional.
Codazzi, A. (1.960). OBRAS ESCOGIDAS. Caracas. Ediciones del Ministerio de Educación. Biblioteca Venezolana de Cultura. Dirección de Cultura y Bellas artes.
Cunill Grau, P. (1.987). GEOGRAFIA DEL POBLAMIENTO VENEZOLANO EN EL SIGLO XIX. Caracas. Ediciones de la Presidencia de la República.
Díaz, F. (1.966). Dr. LUIS PEREZ CARREÑO. (1.866 – 1.966). Valencia. Publicaciones del Concejo Municipal de Valencia. Talleres gráficos de París en América, S. A.
________ (1.966) VIDA E HISTORIA DE LA MEDICINA EN LA PROVINCIA. Ediciones del Ejecutivo del Estado Carabobo.
Gottberg, C. (1.987). IMAGEN Y HUELLA DE ARNOLDO GABALDON. Caracas. Editorial INTERFUNDACIONES.
Guerrero, L. y Borges. (1.998). ARNOLDO GABALDON, UN PROCER CIVIL. Maracay. Editorial El Aragüeño.
Marín, A. (1.971). MORON AVE FENIX DE CARABOBO. Valencia. Ediciones de la PETROQUIMICA.
O. C. E. I. CENSO GENE
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Crónica Web #278

Discurso de incorporación a la Academia de Historia

Discurso de incorporación a la Academia de Historia
He considerado pertinente tratar un tema relativamente reciente de nuestra historia contemporánea para mi incorporación como miembro correspondiente a esta prestigiosa academia. Los temas de la paz no interesan a la historia parodiando a un ilustre historiador venezolano. Pero el paludismo no es un yema de la paz, es un tema de la guerra, sólo que esta guerra no se libra entre el mismo genero sino entre el hombre y una plaga, y los protagonistas no son militares sino civiles.
Esta batalla estuvo a punto de perderla el ejercito del hombre, e incluso sus bajas fueron incalculables; media Venezuela estaba arrasada por los autores de la malaria, en nuestro Estado Carabobo la situación no era diferente, las muerte sembraba la desesperanza y la tristeza, sin embargo, en un pueblucho, en un apartado rinconcito de este estado se oyeron los primeros disparos químicos que hirieron de muerte a la numerosa legión de diminutos y poderosos enemigos. Sí, honorables académicos se pagó un precio muy alto en las vidas de tantos venezolanos hasta llegar a la victoria final.
Esta victoria final se inició en Morón – pueblo que me honra con ser su cronista - “cuando se disparó la primera descarga contra el general paludismo y su ejercito de puñales amarrillos” parafraseando a nuestro amigo, el poeta José Joaquín Burgos.
Oigamos entonces una breve reseña sobre esta batalla no convencional.
MORON Y EL ENCUENTRO CON EL PALUDISMO

La malaria era una afección esparcida por las tierras bajas de todo el territorio nacional. Desde los llanos de Barinas y Apure hasta el Delta Amacuro, en bocas del Orinoco; desde San Félix de Guayana hasta los Valles de la Cordillera de la Costa, desde la Hoya del Lago de Maracaibo hasta Aragua de Maturín. Eran 600.000 kilómetros cuadrados de zona contaminada de los 914.000 del territorio venezolano. Habían pueblos y ciudades que eran emblemáticos de la Venezuela con malaria como Ortiz, Parapara, el Distrito de Obispos en Barinas ¿Por qué se escogió Morón para el inicio de la lucha antimalárica?
Se podrá afirmar que fue determinante para la selección de Morón durante la fase inicial de la lucha antimalárica la opinión favorable del doctor Enrique Tejera, entonces presidente del Estado Carabobo. Se indicará que la propuesta del doctor Tejera fue respetada por el nuevo gobierno y especialmente por el nuevo presidente del Estado Carabobo, doctor Manuel García, hecho que también es vinculante, pero ¿acaso no estaba todo el estado Carabobo padeciendo, desde principio del siglo XX, la penosa ruina del paludismo?
El doctor Fabián de Jesús Díaz, en su obra “Vida e Historia de la Medicina en la Provincia” (1.966), expresa lo siguiente:
La morbilidad de la zona era comandada por el paludismo, cuyas exacerbaciones anuales solían concluir con la entrada y salida de las lluvias. La insalubridad de la mayoría de los barrios de la ciudad era producto de las aguas estancadas, de la ausencia total de obras de drenaje, pavimentación y colección de aguas fluviales. La acción providente del estado se reducía, casi sistemáticamente, la distribución de sellos y papeletas de quinina.
El arraigo del mal en el territorio carabobeño era tan evidente que en 1.909, el inspector general de higiene pública señala en un informe que “El Paludismo continua produciendo estragos en nuestra población rural” (ibidem). La malaria en Carabobo era la primera causa de muerte, allí estaba la población más afectada según reporta el doctor Díaz, Ahora en su obra Luís Pérez Carreño (1.966):
Se encontraba mayoritariamente en los sectores del sur de Valencia, había una prevalencia de atacados hacia el sur de la ciudad, en los Municipios de Santa Rosa y Candelaria, donde predominaba la maleza, las aguas sin corriente, la vivienda insana, y la insalubridad ambiental. Los mismos factores, así como una igual y hasta mayor incidencia, regía para las parroquias y vecindarios foráneos: Tocuyito, Los Guayos, Flor Amarillo, La Loma, etc.
La propagación de la malaria llegó a producir un estado mental de preocupación permanente extendida en la opinión general de la población, e incluso en los facultativos, que pasaron a diagnosticar como paludismo cualquier otra enfermedad que presentara síntomas parecidos, y no hacerlo era ir contra el sentido común. El paludismo se encontraba larvado o supuestamente estaba latente, o indirectamente vinculado a otras afecciones. El doctor Pérez Carreño manifestó en una oportunidad que:
“El primer día de la pirexia, entre nosotros –lo de rigor, lo práctico- es referir a la malaria el desequilibrio orgánico y desde luego surge la indicación de la quinina; por que pensar en cualquier otra dolencia es siempre aventurado y en muchos casos es peligroso” (ibidem).
Esta es una de las razones por las cuales las estadísticas de la mortalidad por causa del paludismo es aproximada o imprecisa porque muchas muertes que fueron ocasionadas por otras enfermedades se le atribuían a la malaria y como la elaboración de las actas de defunciones eran potestad de los jefes civiles muchas veces los juicios podían haber sido equivocados:
El paludismo hasta marzo de 1.936 era diagnosticado por el jefe civil u otra persona representativa del poder civil. Pocas veces llegaba el diagnostico médico. Y ya sabemos que para personas no profesionales y de no regular cultura, el paludismo representaba un síndrome anémico cualquiera, sea anquilostomatico o de hambre simplemente (Bengoa y Lecanda, 1.980,169).
Y continúa Bengoa y Lecanda con el tema:
Es curioso observar en el medio rural el porcentaje tan enorme de diagnósticos profanos que hacen de mortalidad por paludismo y tisis. Todo enfermo anímico y raquítico (muchas veces de hambre) es diagnosticado de una de esas dos enfermedades. Por todo ello, a partir de marzo de 1.936, en que ya los diagnósticos eran mayormente de responsabilidad médica bajó tanto la mortalidad por paludismo (ibidem).
No es del todo cierto que a partir de 1.936 sean los médicos o, en el caso del paludismo sea la División de Malariología los que certifiquen las causas de la mortalidad; sobre todo en los pueblos del interior de la república continuaron los jefes civiles haciendo los diagnósticos hasta bien entrado el siglo XX, pudiéndose afirmar que estos siguieron en su labor de diagnósticos sobre todo en los sectores rurales, y sí la mortalidad de los registros de la División de Malariología (1.936), como apunta Bengoa y Lecanda, entonces los resultados no son imputables a diagnósticos errados sino a la verdadera acción emprendida por los erradicadores de la malaria.
El espacio geográfico de Puerto Cabello fue históricamente muy afamado por sus infecciones palúdicas. El General Rafael Urdaneta en 1.813 y el General Páez en 1.822, se quejaban por las menguas de sus ejércitos a consecuencia de las “pestes de calenturas endémicas” o “fiebres malignas”.
LA ENFERMEDAD DE LA COSTA
Al oeste de la ciudad de Puerto Cabello se encuentra el pueblo de Morón. Codazzi, en la segunda mitad del siglo XIX refiere que “tan sólo cerca de la costa se encuentra un temple malsano, en las montañas que bañan el Morón, el Alpargatón y el Urama hasta el Yaracuy” (1.960, 393). El sector de Morón ya era reconocido y no precisamente por buenas referencias, el paludismo era el atributo de la costa: “en los suburbios de Puerto Cabello se practica un poblamiento basado en la extracción de sal. Las principales salinas se extienden al oeste de la ciudad. Son áreas malsanas y los salineros están agobiados por el paludismo denominado en esta comarca enfermedad de la costa” (Cunill Grau, 1.987,348). De tal manera que también en la zona de Morón el paludismo era “histórico” ya que tenía una vieja tradición en el área desde tiempos desconocidos favorecido por las condiciones ambientales de clima y topografía. En Morón convergieron una serie de factores como el que explica el cronista Marín: “en cuanto a Morón, el caso es explicable, tierras bajas, situadas casi al nivel del mar, con aguas estancadas por todas partes, era un lugar propicio para la proliferación de los zancudos transmisores del paludismo. El mal se iba intensificando en forma implacable. No había manera de evitarlo” (1.971,25)
Es pertinente continuar con las palabras casi dramáticas del cronista Marín, pero que en realidad pintaban un cuadro de desesperación y angustia:
Se había roto el equilibrio ecológico: el número de sus defunciones era superior al de sus nacimientos. La muerte estaba en acecho por todas partes. Su población disminuía de una manera vertiginosa. Para 1.945, esta se había reducido a 800 habitantes, y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un futuro cada vez más tenebroso, algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aún cuando para esto tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaban al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre. En esto no hay exageración alguna. El cuadro era sobrio. La funesta y trágica endemia de la malaria se había apoderado de toda la zona. Decir paludismo. Era tanto como decir desolación y muerte (Ibidem).
Las aseveraciones de Marín son muy respetables, pero es importante analizar algunas apreciaciones de la cita del cronista Marín en la búsqueda de mayor objetividad.
El cenco oficial de 1.941, anterior a la aplicación del DDT en Morón, denota un decrecimiento de su población. De 1.933 habitantes (censo de 1.936) la población se redujo a 1.795, es decir perdió 138 habitantes (7,13%) en cinco años. Se diría que el porcentaje es insignificante sino fuera porque la población en general aumentó en ese quinquenio; en el país se incrementó en 486.424 venezolanos, en Carabobo en 19.315 personas. En todos los distritos del Estado Carabobo creció, excepto en Puerto Cabello, donde decreció y específicamente en Morón ¿Cuál fue la causa de la baja de la población Móronense? Probablemente debido a las muertes por malaria y a las consecuentes emigraciones.
Los libros de defunciones de Morón fueron consultados en la prefectura de la localidad para verificar el número de Muertes, la edad de los difuntos y la causa de la muerte. En relación a los registros de las causas de las muertes en realidad no están avalados por profesionales de la medicina y se ha tomado el criterio que aquellas muertes reseñadas como “fiebre”, “fiebre cerebral”, “fiebre biliosa”, etc. Se han incluido como decesos palúdicos por corresponderse estas descripciones con los síntomas más aparentes de la malaria, aunque ello puede inducir al error debido a que otras enfermedades también pueden presentar esta pirexia.
En el quinquenio, (1.936-1.941) el número de defunciones en Morón (355) supera al de nacimientos (335) y del total de ellas el 45 por ciento (161) murieron de paludismo, es decir, de cada dos personas uno moría por ese mal. La curva de las defunciones se cruza con la de nacimientos en 1.940, sigue en alza en 1.941 para colocarse por debajo de los nacimientos en 1.942 y 1.943, vuelve a ascender en 1.944 superando de nuevo las defunciones a los nacimientos. En 1.940 ocurrió la diferencia más sustancial a favor de la mortalidad (91 a 41), en el mismo año las muertes por paludismo (48) es superior al total de nacimientos (41).
Otro elemento que hay que considerar es que en Morón como área endémica, los decesos por paludismo recaen fundamentalmente sobre los individuos con menor capacidad de memoria inmunológica, es decir en aquellas que no han tenido tiempo de adquirirla, en este caso en los infantes. En el segmento 1.936-1945 la mortalidad en los menores de diez años es sumamente alta, la mitad de los difuntos son niño. Proporcionalmente, en el decenio 1.940-1.950, el 53,5 por ciento del total de las personas murieron antes de los diez años, con una mayor suma en los menores de tres años de edad. Fallecían un promedio de treinta y dos niños anuales. De esa alta mortalidad infantil murieron de paludismo en el lapso, 1.936-1.941, el 49,76 por ciento del total general de las defunciones por causa de la malaria el 61,27 por ciento eran niños menores de 10 años.
Una cantidad importante de personas abandonaron el lugar por temor a contraer la enfermedad o fueron tras la búsqueda de mejorar sus condiciones materiales de vida, aquí dejaron el terruño que no les ofrecía perspectivas de progreso por el abatimiento económico de la zona, aunque ello significara romper con los vínculos afectivos como bien lo dijo el cronista Marín, resulta ilustrativo una anécdota del poeta Gottberg:
Otro peón contaba la experiencia de un ganadero de Guarico que regresaba para el hato El Punzón, después de un tiempo en Caracas. Llegado a una que fuere una población floreciente, quizás Ortiz, ya en el atardecer de una pesada jornada de viaje, halló el pueblo desierto. Solo encontró un anciano en el quicio de una puerta. Cuando el viajero le preguntó que había sucedido en el pueblo, el otro, sacando fuerza de la tristeza le respondió: la gente se fue huyéndole al paludismo y los que se quedaron por que se murieron - y que hace usted allí.- esperando la muerte. Contestó, fatalista el vecino (1.987,32)
No puede estar alegre alguien que este esperando la muerte ni otros cuyo medio social sea la desolación y la tragedia. Los 1.975 habitantes que tenía Morón en 1.941, según el censo oficial, se redujeron a 800, datos del cronista Marín. Para el año de 1.945, fecha del rociamiento del DDT, la población bajó a 311 de acuerdo a las palabras de Berti (1.997) “su población 311 habitantes enflaquecidos por la fiebre en 80 ranchos desvencijados”, no es posible tener una cifra oficial de los habitantes de Morón para 1.945, pues es sabido que después del censo de 1.941, se realizó el de 1.950, cinco años después del rociamiento. Sin embargo, es seguro que la población siguió descendiendo en el periodo de 1.942-1.945, aunque las cuotas de natalidad y mortalidad del sector, no ofrecen una diferencia holgada y es solo en 1.944 cuando las defunciones exceden los nacimientos en un número de 18 personas. Para llegar a las sumas poblacionales que aportan Marín (800) y Berti (311) hubo que producirse una emigración en masa de mórenses hacia otros lugares.
Lamentablemente los libros de defunciones consultados en la prefectura de Morón, no contienen los motivos de las muertes de los fallecidos entre 1.942 y 1.946, porque allí se hubiese podido conocer el grado de incidencia malárica en esos cuatro años. Al no tener valores específicos de ese periodo se deben tomar forzosamente los informes disponibles. El paludismo ha debido ser en Morón tan grave en los años que preceden la utilización del insecticida, puesto que de lo contrario no se hubiese seleccionado este pueblo a nivel nacional existiendo otras localidades dramáticamente afectadas por el mal. Es por ello que se debe buscar el alcance y las características de la enfermedad; Berti, en cuanto a Morón señala:
Se criaban los zancudos vectores más peligrosos de Venezuela… existían las tres especies de parásitos causantes de la malaria: maligna o “económica”, benigna y cuartana; bazos grandes con índices esplénicos del 99%. De cada mil personas morían 49 por años… (había) una escuela con 70 niños desnutridos y enfermos (1.997, 48).
Morón compuesto por ranchos de paja y bahareque rodeados de estanques de agua y lagunas por todas partes y un medio social miserable constituía un foco formidable para la proliferación de los zancudos transmisores, convirtiendo así el poblado en un núcleo de endemia palúdica. La localidad Móronense estaba casi al borde del colapso en el primer lustro de la década de los cuarenta, la muerte rondaba en los caminos y en las casas dispersas sus moradores acusaban el martirio de este mal.
De manera pues que había que empezar por Morón la campaña dedetizadora que pondría fin al paludismo en Venezuela.
La organización del evento programado para el día dos de diciembre estuvo a cargo del Ingeniero Gerardo González, jefe del servicio de fomento anti-malarico dependencia de la sección de ingeniería antimalarica de la división de malariología.
La cuadrilla número uno era la encargada de ejecutar el primer rociamiento en un rancho del pueblo de Morón. Esta cuadrilla era comandada por Levi Borges, el primer guarda jefe, y José Manuel Contreras, el guarda – operador; además formaban parte de esta cuadrilla los rociadores Francisco Solórzano, Valentín Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
Ese dos de diciembre era día domingo, era un día de feria para Venezuela. Porque cuando “Levi Borges : Guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores, llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palmas, en el Municipio Moró, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones” (Gottberg, 1.987, 56).
El primer rancho rociado con DDT por la cuadrilla número uno era de Melecio Castillo y María Pacheco, para ello se utilizó el DDT de grado técnico al 100 por ciento y polvo humedecido al 50 por ciento. El rociamiento debía ser completo y muy cuidadoso, lo suficientemente rociada la vivienda con el insecticida para que la acción residual durara por el tiempo previsto; debían hacerse nuevos rociamientos cada tres meses.
Estuvieron presentes en este hito de la historia contemporánea de Venezuela, aparte de los ya nombrados, las siguientes personalidades: El doctor Arnoldo Gabaldón, el Ingeniero Arturo Luís Berti, el doctor Manuel García, presidente del Estado Carabobo, Ricardo Montilla, presidente del estado Guarico, el doctor Manuel Salvador Barreto, malariólogo de Puerto Cabello, el doctor Lacenio Guerrero, medico jefe de la zona II de Malariología del estado Carabobo, el Ingeniero Rafael Sardi y el doctor Antonio Gómez Marcano de la sección de actividades médicas.
En el lugar donde se encontraba el rancho desvencijado rociado con DDT se construyó unas décadas después. – Inaugurado el dos de diciembre de 1.955 – un obelisco con un redondel de piedra donde yace al pie del mismo en una cama también de piedra, un Anópheles muerto construido en metal. Este monumento fue construido por iniciativa del Club de Leones de Valencia.
Desde el primer rociamiento en Morón “se pasó a 55 cuadrillas en 1.948 y a 96 en 1.952, efectuando un considerable número de rociamientos intradomiciliario; en efecto, durante el periodo de 1.945 – 1.994 fueron realizados un total de 24.121 rociamientos” (Guerrero y Borges, 1.995, 11).
La acción de los deditazadores se extendió de Carabobo al Estado Aragua, de allí pasó a otras zonas de fuerte incidencia palúdica como las tierras regadas por el Río Orinoco. En 1.947 el rociamiento se llevó a cabo en el extenso territorio comprendido entre Puerto Ayacucho y la desembocadura del Orinoco en el actual Estado Delta Amacuro.
SEÑORES

MUCHAS GRACIAS…………….

BIBLIOGRAFIA

Bengoa y Lecanda, J. M. (1.980). MEDICINA SOCIAL EN EL MEDIO RURAL VENEZOLANO. (Reedición de la versión original de 1.940) Valencia. Universidad de Carabobo. Facultad de Ciencias de la Salud.
Berti, L. A. (1.997). ARNOLDO GABALDON. Caracas. Ediciones del Congreso de la República, Imprenta Nacional.
Codazzi, A. (1.960). OBRAS ESCOGIDAS. Caracas. Ediciones del Ministerio de Educación. Biblioteca Venezolana de Cultura. Dirección de Cultura y Bellas artes.
Cunill Grau, P. (1.987). GEOGRAFIA DEL POBLAMIENTO VENEZOLANO EN EL SIGLO XIX. Caracas. Ediciones de la Presidencia de la República.
Díaz, F. (1.966). Dr. LUIS PEREZ CARREÑO. (1.866 – 1.966). Valencia. Publicaciones del Concejo Municipal de Valencia. Talleres gráficos de París en América, S. A.
________ (1.966) VIDA E HISTORIA DE LA MEDICINA EN LA PROVINCIA. Ediciones del Ejecutivo del Estado Carabobo.
Gottberg, C. (1.987). IMAGEN Y HUELLA DE ARNOLDO GABALDON. Caracas. Editorial INTERFUNDACIONES.
Guerrero, L. y Borges. (1.998). ARNOLDO GABALDON, UN PROCER CIVIL. Maracay. Editorial El Aragüeño.
Marín, A. (1.971). MORON AVE FENIX DE CARABOBO. Valencia. Ediciones de la PETROQUIMICA.
O. C. E. I. CENSO GENE
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Crónica Web #180

La fundación del barrio El Mamón

La fundación del barrio El Mamón
Continuamos con la microhistoria de algunos sectores populares de Morón, hoy vamos a detenernos en el Barrio El Mamón.
Hemos tomado como base para este escrito ciertos datos aportados por dos vecinos del lugar como lo son Omar Morales y Oscar Lugo, hijos de los fundadores.
Seguimos aplicando aquello que dijo Enrique Bernardo Núñez; "El pueblo mismo es el cronista por excelencia".
El Barrio El Mamón se encuentra al norte del Municipio, era un espacio agreste en donde algunas casas se ubicaron en una loma pronunciada y el resto en la planada que se extiende a su alrededor hasta la cercanía del Barrio Trapiche, donde divide ambos sectores la vieja línea férrea que conducía hacia la petroquímica.
El Mamón colinda al sur con la avenida Falcón, al este con el barrio El Jabillo, al oeste con la urbanización coro y al norte con El Trapiche.
Veamos que nos dicen los hijos de los fundadores: "Por el año de 1954 llegaron los primeros habitantes del sector los cuales fueron Juana Rojas, Petra Reyes, el señor Urbina, la señora Catalina, Juan Ramón Morales, Polo Bravo Hernández, Juan Zabala, Julia Huarter, Sergio Refunjol, Isabel Naranjo, la familia Leonardi.
Para ese entonces se contaron diez casas.
Para esa época esta comunidad no tenía nombre definido; en 1958 existía un comerciante en la encrucijada de Morón de procedencia portuguesa llamado Salvador, el cual sacrificaba burros y los restos los botaba para esta zona, por lo que llamaban al sector "Bota Burros", el cual sería su primer nombre.
Más adelante en el año 1961, en una reunión de los caballeros que habitaban la comunidad, entre palo y palo, deciden cambiar el nombre al sector y deciden dar un nombre de una marca de aguardiente de caña, de tal manera que le colocaron el nombre de "La Florida" y a las calles también le ponen los nombres del mismo tenor: calle "Senador", calle "Popular" y calle "La Vera" que eran las tres calles existentes para aquel momento, porque la calle La Libertad y La Línea eran montañas.
Cuando llega la familia Pérez se convierten en los primeros habitantes de la calle La Vera.
En el año 1965 deciden reunirse los pocos habitantes en el frente de la vivienda de la familia Barrios, donde todas las familias del sector tenían pipotes para que el tanque cisterna les depositara el agua; cada pipote tenía las iniciales del dueño.
En esa reunión se decidió cambiar el nombre nuevamente al caserío y deciden llamarlo "El Mamón", porque en ese entonces existían varios árboles de ese fruto en el lugar, quedando así bautizado el sector con este nombre.
Hay que hacer notar que para esta época ya las viviendas disponían del servicio de electricidad.
En la actualidad es el nombre que lleva nuestro barrio con orgullo.
Para los años ochenta del siglo pasado deciden reunirse los habitantes y formar como especie de un comité de vecinos en la búsqueda o solicitar los servicios públicos que no existían; Emiro Reyes preside este primer comité de vecinos.
Pero fue después de la formación de la asociación de vecinos encabezada por Omar Morales, José Cumare, María Chirinos (chica) y con el resto de la comunidad se proponen en darle nuevo nombre a las calles, y entonces queda el sector El Mamón formado por las siguientes calles: la calle principal pasa a llamarse Rafael Urdaneta, también se denomina calle San Miguel, calle Libertad, calle La Línea.
Años después se enumeraron las casas.
En el mandato de Eugenio Bello Castillo como alcalde del Municipio en el año de 1990, se logra la construcción de los brocales, tuberías de aguas blancas y asfaltado de las calles, excepto la calle La Línea.
Para ese momento los dirigentes vecinales eran Omar Morales, José Cumare, Israel Dávila, María Chirinos y Juana González (blanca).
Durante el gobierno de Rafael Garrido como alcalde de la ciudad, se logra las tuberías de aguas negras y la electrificación de algunas áreas que faltaban, brocales que faltaban, tuberías de aguas blancas, el asfaltado de la calle La Línea.
Para ese entonces existían los mismos dirigentes.
En el año 2002, los dirigentes vecinales Ramona Arias, Pedro Chirinos, Alcides Chirinos, Juana González, entre otros, se logró por medio de la alcaldesa Nelly Colina, la cancha deportiva, la pavimentación y la escalera del callejón uno de la calle La Línea...
Hasta aquí fue el relato de los vecinos del barrio El Mamón y buenos amigos Omar Morales y Oscar Lugo.
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