Libro Crónicas desde Morón - El Obelisco del Zancudo Muerto
En este monumento enclavado en pleno corazón de Morón, su forma es de aguja piramidal, como todos los obeliscos; no es de mucho grosor y posee una altura aproximada de 10 metros, en su cúspide ostenta una especie de faro que nunca está encendido, al pie del monolito yace el cuerpo metálico de un zancudo, se mantiene inerte sobre un mesón empedrado; toda la obra está circundada por una carnada de piedras dispuestas en forma de barrera; adheridas al obelisco se encuentran varias placas en conmemoración de la lucha antimalárica iniciada en Morón el 2 de diciembre de 1945.
La idea del monumento fue concebida por Don Ramón Chazzim (valenciano), quien propuso al Club de Leones de Valencia la construcción de dicho monumento para conmemorar los diez años de la primera rociada del DDT en Venezuela. La proposición fue aprobada por todos los miembros del club y se procedió a la fabricación de la pieza (un zancudo muerto) y a la obra en general, se consideró que era el "mejor testimonio para recordar a las generaciones futuras que en el pueblo de Morón se había librado la primera batalla definitiva para la destrucción del paludismo".
Cuando ya la pieza del zancudo muerto estaba fundida en bronce se recibió una proposición del Dr. Enrique Tejera quien sustentaba que era preferible presentar un zancudo aparentemente vivo que estuviera picando a una piedra como símbolo de la derrota definitiva del mosquito transmisor del paludismo. Esta proposición fue aceptada pero ya el zancudo muerto estaba listo y no se podía echar para atrás. El monumento fue inaugurado el 2 de diciembre de 1955 en el sitio donde se encontraba el primer rancho de paja rociado con DDT (aunque mi amiga Ramona Pacheco sostiene que no fue allí sino que fue en un rancho ubicado donde se encuentra el actual restaurante Venezuela).
El monumento fue entregado mediante acta, por el presidente del Club de Leones de Valencia, Sr. Pedro J. Perdomo al presidente del Concejo Municipal de Puerto Cabello. Sr., Miguel Urbano Taylor. La placa fue develada por la señorita Mimma Perdomo (reina del Club de Leones Valencia) en presencia del Dr. Amoldo Gabaldón (el procer de la lucha antimalánca en Venezuela), la cinta de inauguración fue cortada por Pedro J. Perdomo y se encontraba además en el acto monseñor Victor Julio Arocha, quien bendijo al monumento; Don Ramón Chazzim (ideólogo de la obra); el Dr. Arturo Luis Berti; el cronista de valencia, Don Alfonso Marín; el Dr. Gilberto Arellano y otros. ¿Qué significación tiene el obelisco del zancudo muerto para los morenses de hoy? Algunos no le dan ninguna importancia, para otros no significa nada o simplemente un adorno o un elemento decorativo.
¿Cómo venerar un animal que hizo tanto daño? Lo que se venera no es el animal que en este caso es el zancudo, lo que se venera es aquel ejército de valerosos hombres como Gabaldón, Tejera y Berti a la cabeza que lograron erradicar la plaga que azotaba a los venezolanos y que mataba a niños, jóvenes y ancianos por igual, por eso es que cuando Levi Borges -guarda jefe de la primera cuadrilla de dedetizadores- llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones, lo que haría decir a Arturo Uslar Pietri que "La transformación social y económica que estaba sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo sino en gran parte de la Venezuela sin malaria... Extraordinaria hazaña realizada por los venezolanos para Venezuela " (1)
Los venezolanos somos propicios a recordar sólo los hechos heroicos, las guerra y las batallas y olvidar las acciones de la sociedad civil aunque las victorias hayan sido más grandes que aquellas. La lucha contra el paludismo fue un hecho heroico, el esfuerzo, la constancia, la capacitación, el amor al prójimo, todo ello fue indispensable para ganarle la batalla al general Paludismo, enemigo invisible que destruía a mansalva a nuestros compatriotas, pues, a este enemigo se le venció ¿No son héroes acaso Gabaldón, Tejera Berti y otros miles de venezolanos que salvaron a su patria?
Este proceso se inició en Morón, y antes de la aplicación del DDT el cuadro de Morón era así: "Para 1945 la población se había reducido a 800 habitantes. Y no se piense que eran habitantes alegres, contentos de vivir, optimistas del futuro. Nada de eso. Veían un porvenir cada vez más tenebroso, y algunos de ellos preferían emigrar a otros lugares aun cuando para estos tuvieran que romper los nexos sentimentales que los ligaba al pequeño rincón geográfico donde habían vivido siempre" (2)
Morón es hoy en día una pujante zona industrial con casi 80.000 habitantes en contraposición de aquellos que tenía en 1945. Esto no es obra del azar, es obra de estos venezolanos que hemos mencionado y que todavía, para los que amamos nuestro pasado nos sentimos en deuda con ellos.
(1) Imagen y Huella de Arnoldo Gabaldón. Publicaciones Intevep S.A. (2) Marín Alfonso: "Morón Ave Fénix de Carabobo".
Libro Crónicas desde Morón - Prólogo
Morón encrucijada en el tiempo donde aún resuenan en noches silenciosas los chasquidos metálicos de los sables revolucionarios de la Federación y a lo lejos las voces de mando de Zamora y de Falcón.
Como Cronista De San Diego y Consultor Jurídico de la Corporación que agrupa en su seno a todos los Cronistas Oficiales de la geografía carabobeña, confieso que constituye, para mi, un significativo honor la deferencia especial que ha tenido conmigo el muy apreciado amigo y abnegado Cronista de Morón, Profesor Alexis Coello, al depositar en mis manos -una inolvidable tarde de mar, de canciones y recuerdos- un legajo de interesantes crónicas publicadas con antelación en la sección costera del diario Noti Tarde, en su esperada y leída columna Desde Morón, con el propósito de que le hiciese la presentación a tan ricas páginas -todas impregnadas con ese suculento sabor telúrico que brota de las entrañas del alma colectiva del sentimiento moronense- que al fusionarse en un todo, con el homenaje de la imprenta, dieron como producto final este nuevo y valioso aporte a la bibliografía carabobeña.
Traigamos a este espacio la voz autorizada del Cronista Mayor de todos los tiempos en Venezuela, el muy valenciano Cronista de Caracas Don Enrique Bernardo Núñez: «Un pueblo sin anales, sin memoria del pasado sufre una especie de muerte, viene a ser como aquella tribu que sólo andaba por el agua para no dejar su huella» y... qué profunda huella ha dejado marcada, para la posteridad, el ilustre Cronista de Morón con la edición de este libro, testimonio fiel de su profunda erudición académica.
Por lo que respecta a nosotros siempre ha gravitado, en nuestro interior, como una constante, el firme criterio de que si se quiere eliminar un pueblo de la historia hay que comenzar por eliminar la historia de ese pueblo; por lo consiguiente: esa marcada dipsomanía que refleja el Prof. Coello por todas aquellas cosas que respiren esencia del pasado, lo inducen a calmar la sed bebiendo, hasta la saciedad, el milagroso elixir que brota de la fuente cristalina que nutre el álbum historiográfico de la vida de los pueblos, lo que nos garantiza admultos anuos la existencia de Morón en el contexto del tiempo, y que hoy, gracias a la epistemológica pluma del acusioso investigador de su devenir histórico, la progresista ciudad de Morón se encuentra robustecida porque él ha sabido continuar con mística y dignidad la noble empresa emprendida por ese gran roble y excelente amigo Don Miguel Elias Dao, Cronista de Puerto Cabello y Presidente Honorario Vitalicio de la Asociación de Cronistas de Venezuela, quien con sus hermosos 82 años a cuesta sigue demostrando la misma energía que ayer derramaba.
Cuando nos adentremos en las refrescantes páginas de este documentado estudio, nacido como el ave Fénix de las cenizas, hemeroténicas, de crónicas viejas, recorreremos, sin cansancio y de un solo jalón, la idiosincrasia; el sentir, el pensar y el querer, de ese noble terruño que bajo los signos de las saetas inexorables del tiempo se abre -con el corazón abierto como una flor de cayena- a todos los caminos de la patria, esos mismos caminos que condujeron los pasos hasta Morón de la diáfana figura del Pater Patriae un 31 de diciembre de 1826, que hizo que todas «Las casas del pueblo se vistieran de soles» como lo dibuja Don Miguel Elías Dao; precisaremos el dato exacto de la evolución cronológica morense, como lo detalla, fehacientemente, el Cronista en uno de sus artículos: el nombre de Morón lo conseguiremos por vez primera en 1578 en un croquis levantado por Juan de Pimentel. En 1628 se incorpora a la jurisdicción de Nirgua -según inducciones del erudito Cronista-.
En 1700 se ubica en los registros eclesiales como Santa Ana de Morón. En 1730 la abismada población contempla el alzamiento contra la Real Compañía Guipuzcoana del valiente zambo valenciano Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote o bajo los apodos de Bemba e trueno, Boca e'jarro (por la protuberancia de los labios), Cara e' susto o Pata pal' monte. Durante 1772 - 1773 recibe la visita, itineraria, pastoral del Obispo de la Diócesis de Caracas, limo. Exmo. Mons. Don Mariano Martí, quien suministró al niño Simón Bolívar el sacramento de la confirmación en la fe católica. El 25 de junio de 1824 con la creación de la Provincia de Carabobo por el Soberano Congreso de Colombia, Morón se desprende de Nirgua y se integra al Cantón de Puerto Cabello; (según lo consagrado en la Constitución del 28 de marzo de 1864 los Cantones se llamaron Departamentos, luego Distritos, Municipios Autónomos en 1983 y desde 1990 Municipio).
En 1859 llegan a Morón los Generales Zamora y Falcón e instalan el Cuartel General de la Revolución Federal. Movimiento que culminó con el Tratado de Coche en 1863 y es nombrado Presidente de la República Juan Crisóstomo Falcón. En 1901 el Municipio Morón comienza a llamarse Mora en homenaje a la memoria de su hijo epónimo Juan José Mora. El 2 de diciembre de 1945 gracias a los doctores Arnaldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Berti y otros proceres revolucionarios de la ciencia, se comenzó a combatir al fatídico ejército del hasta entonces victorioso General Paludismo con los mortíferos misiles del D. D. T. (dicloro- difeniltricloroetano) bajo el mando del Jefe de la Primera Cuadrilla de dedetizadores Levi Borges, resultando favorecidas las armas de la República. Expresa el Dr. Arturo Uslar Pietri en una de sus reflexiones: «.La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino en gran pane de la Venezuela sin malaria». En el lugar donde se libró la primera batalla contra el fatal enemigo, que tenía desolada a Venezuela, hoy se levanta el monumento al zancudo muerto, ideado por el valenciano Don Ramón Chazzím, llevado a cabo por el Club de Leones de Valencia e inaugurado el 2 de diciembre de 1955. El año 1981, por Acuerdo de la Asamblea Legislativa del estado Carabobo, es creado el Distrito Juan José Mora, conformado por Morón y Urama que se desmembraron del Distrito Puerto Cabello.
En el mes de abril de 1997 a proposición del Alcalde Ing. Rafael Garrido fue aprobado unánimemente por la ilustre Cámara Municipal como Primer Cronista Oficial de la urbe el Prof. Alexis Coello, que venía de ocupar la curul edilicia en ese mismo Ayuntamiento por un lapso de nueve años. Obviamente, jugó un papel primordial en la conciencia de los concejales, para tan importante e histórica decisión, los méritos y virtudes que engalanan la honorable personalidad del hoy ilustre Cronista moronense; acrisolado espejo donde deben contemplarse las nuevas generaciones (y las viejas también) para orgullo de la patria.
El Profesor Alexis Coello vio la luz primera en la Península de Paraguaná, en 1956, de muy niño sus padres constituyeron un cristiano hogar en suelo moronense, suelo al cual el Prof. Coello le ha dedicado con auténtico amor filial lo mejor de su existencia. Egresó, con honores, del Instituto Pedagógico Universitario de Maracay en la especialidad de Ciencias Sociales, Profesor Titular del Liceo Ambrosio Plaza, donde se le quiere y se le respeta, experto en materia municipal, director fundador de la revista Morón ayer y hoy; luce sobre su pecho las veneras de las Ordenes Mérito en el Trabajo y Juan José Mora, su obra histórico-literaria se circunscribe a los siguientes libros: Pinceladas en el tiempo, que tuve el placer de disfrutar en San Javier del Valle, una gélida madrugada merideña, en ocasión de efectuarse la XXVII Convención Nacional de Cronistas de Venezuela, Morón y estas páginas donde se retrata, en toda su intensidad, con el lente mágico de la palabra, la historia grande y la historia pequeña, como la de Clodomiro que a su caballo se lo llevó el atraso y a su Clarita se- la llevó el progreso y a él... se lo llevó la tristeza; vivencias; travesuras juveniles, que hablan de una época, como aquella del ciego Estanislao, que era ciego pero que no era bolsa; folklore, costumbres, tradiciones, sueños y añoranzas, que reflejan el espíritu poético y romántico del artífice: "El tractor del progreso echó al suelo las últimas espigas del vergel de la vieja aldea".
En verdad, como amante de la buena lectura y del dato 'histórico preciso, al final de la lectura de las páginas que depositaron en mis manos -una inolvidable tarde de mar, canciones y recuerdos-deseaba que se multiplicaran para seguir disfrutando de tan didáctica y amena lectura, fundida en el crisol de la llama ardiente de la nacionalidad, pero estamos seguros que la producción prolifera del muy distinguido Cronista no se detendrá con las piedras que, algunas veces, se presentan en el camino, por el contrario, muy pronto, estamos seguros, nos sorprenderá, gratamente, con una nueva producción.
Julio Centeno, hijo