Gloria y Tragedia del Gral. José Félix Ribas
Después de la derrota patriótica de Maturín, el general José Félix Ribas, acompañado de unos pocos, busca refugio hacia los llanos de Guárico pensando en Barquisimeto donde suponía fortalecido al general Urdaneta. Fatigado y enfermo logró llegar a los montes de Tamanaco, cerca de Valle de La Pascua. Intento descansar y buscar alimentos en un pueblo vecino para lo cual envió a un esclavo suyo. Este emisario fue descubierto y obligado a confesar el paradero de Ribas. Mientras dormía fue apresado, maniatado se le condujo ante el teniente de justicia de Tucupido, Lorenzo Barrajola. Lo condenan a muerte.. Se le veja, se le colma de palabras indecentes, lo maltratan, lo insultan y finalmente una ola populachera lo mata a pedazos, era el 31 de enero de 1815. Tan sólo con cuarenta años de edad, el héroe de Niquitao, Los Horcones y de la batalla de La Victoria caía abatido por manos desalmadas y oprobiosas, sometido a un escarnio vil y degradante. Su mano derecha, que tantas veces dio gloria a su patria, fue desprendida de su cuerpo y clavada en una estaca que se colocó en el camino real del pueblo. Su gallarda cabeza frita en aceite, se trasladó a Barcelona el 3 de febrero y a Caracas el 14 de marzo. En Caracas se le hace un ritual a su cabeza en la plaza mayor, frente a los batallones del Rey, se coloca en la horca la cabeza de Ribas con su gorro colorado que lo caracterizó, se le humilla y proliferan las maldiciones de supuestas viudas y deudos de improbables víctimas del héroe de La Victoria. Luego la cabeza es colocada dentro de una jaula de hierro y puesta en el sitio llamado La Puerta de Caracas, en el camino de La Guaira, hoy existe allí una lápida en memoria del gran general. Había nacido José Félix Ribas el 19 de septiembre de 1775. Sus padres fueron Marcos Ribas y do- El general José Félix Ribas. ña Petronila Herrera y Martínez. Fue el último vástago de once hermanos. Presenció la ejecución de José María España y probablemente este hecho lo marcó sublimemente hacia la ruta de la libertad de su patria. Formó parte, en representación de los pardos, de la junta del 19 de abril de 1810. Como miembro de la junta de gobierno provisional propuso, en solidaridad con los patriotas de Quito asesinados por los españoles, la expulsión de los españoles y canarios de la junta suprema de Caracas, este acto le costó su destierro del país por cinco meses por sanción de la junta de gobierno. Fue tío y amigo del Libertador Bolívar. Después de la batalla de La Victoria (1814) la municipalidad de Caracas mandó a erigir una estatua al general Ribas quien la rechaza con una humildad asombrosa, diciendo: "En Venezuela no hay otro que merezca la recompensa que el general Libertador; a él es a quien la patria le debe su rescate, y el único a quien deben tributársele los altos honores; él es quien dirige la nave del estado, el que dispone y organiza los ejércitos, y él, en fin, el que ha libertado a Venezuela" y remata con lo siguiente: "U. S. creen que yo he contraído algún mérito, y si mis servicios merecen la aprobación de mis conciudadanos, yo los intereso todos y lo presento a la consideración de U.S. sin otro objetivo, que para suplicarles, se sirven concederles estos honores exclusivamente al general Libertador, teniendo yo por bastante recompensa, el recuerdo y demostraciones que se han hecho a mi persona". Sin embargo, esta amistad y este respeto a la jerarquía de Bolívar se marchitarían a finales de este mismo año. La confusión, las frustraciones, el enojo de las derrotas y la dolorosa marcha o emigración a oriente habían turbado el ánimo de los patriotas. La discordia y la anarquía hacían mella en el ejército republicano. El general Ribas junto con Piar desconocen la autoridad del Libertador y la de Mariño. En Carúpano, Ribas hace prisioneros a Bolívar y Mariño, los acusan de traidores y de entrar en negocios turbios con el comerciante Bianchi. Posteriormente libera a Bolívar y lo trata con afecto y compañerismo. Los generales Ribas y Piar se hacen nombrar jefes supremos de los ejércitos de occidente y oriente respectivamente en un edicto fechado en Carúpano el 2 de septiembre de 1814. En el escrito se proscribían a Bolívar y a Mariño "declarándoles desertores y malos ciudadanos por haberse embarcado separándose del ejército y abandonando el territorio de Venezuela ocupado en parte y acometido por obra de Morales y Boves. Ribas moriría cuatro meses después.". Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo", por la emisora Caribeña Mil A.M.
El natalicio del Gran Mariscal de Ayacucho
Sólo vivió treinta y cinco años.
Tiempo suficiente para alcanzar los más altos grados en el ejército Libertador.
Es General a los 23 años de edad y en lo sucesivo se elevará sobre sus semejantes en un arcoiris de gloria: Gran Mariscal de Ayacucho, Presidente de la República de Bolivia, Presidente del Congreso de Bogotá en 1830, plenipotenciario en funciones diplomáticas, jefe militar con poderes extraordinarios en Ecuador y Perú.
"Se le consideró el más afortunado de los Generales de la independencia americana; envidiábanle muchos, por lo mismo, sobre todo en el ejército, y acrecentaron su odio y rencorosa saña hasta el punto de decidir su asesinato" (1).
Antonio José de Sucre nació en Cumaná el 3 de febrero de 1795.
Fueron sus padres Don Vicente de Sucre y Doña María Manuel Alcalá.
"Era delgado, sólo un poco más alto que Bolívar.
Los ojos castaños, de poderoso vigor expresivo -de ordinarios tristessabían dominar y mandar, volviéndose fulgurantes al entrar en batalla.
Destacábase sunariz larga de caballete en alto y de punta muy aguda: características de la audacia y de la previsión.
Tanto el porte distinguido como los modales cultos y el cuidado de su persona hacíanle distante y no cercano.
Reía poco, con elegancia, sin caer nunca en la carcajada.
Su lenguaje sencillo siempre, jamás llegó a los términos vulgares...".
Su carrera de armas fue vertiginosa.
Suspende sus estudios de Ingeniería Militar, en Caracas, para regresar a Cumaná a integrarse a la llamarada revolucionaria de 1810 (tenía 15 años).
En 1811 está al lado de su padre, quien comandaba, como oficial de las milicias regladas para combatir a la reacción realista.
Aún imberbe, va a sentir los rigores y martirios de la guerra, verá la muerte de cerca.
Pelea al lado de Miranda en la toma de Valencia promonárquica.
Después de la pérdida de la primera república se incorpora Sucre a las tropas del General Santiago Malas tropas del General Santiago Mariño en la reconquista de Oriente.
Se le reconoce el grado de Capitán.
Con respecto a la actuación del joven Sucre, Bolívar diría lo siguiente: "Sucre se distinguía siempre por su infatigable actividad, por su inteligencia y por su valor.
En los célebres campos de Maturín y Cumaná se encontraba de ordinario al lado de los más audaces, rompiendo las filas enemigas, destrozando ejércitos contrarios con tres o cuatro compañías de voluntarios que componían todas sus fuerzas.
La Grecia no ofrece prodigios mayores".
Tres años estuvo bajo la autoridad de Mariño.
Pasó a combatir luego al lado del General Bermúdez.
Se mantuvo activo durante el cerco que puso Morillo a los patriotas en Cartagena.
Así lo dijo Lino de Pombo, sujefe: "Quien más me auxiliabaera un joven venezolano de nariz bien perfilada, tez blanca y cabellos negros, talla mediana y pocas carnes, ojo observador, modales finos, taciturno y modesto".
Finalmente, junto con el General Urdaneta, va en busca de Bolívar que se encontraba en Guayana, para someterse a su autoridad y no separarse jamás.
Participaría en varios episodios de la vida nacional: Con su habilidad política logra persuadir a Mariño para que acepte la autoridad del Libertador, sale en misiones de compras y envíos de armas a Saint Thomas y Cúcuta respectivamente.
Es nombrado por Bolívarpara participar en tratado de regularización de la guerra o el cese de la guerra a muerte.
El Libertador elogió a Sucre al término de esta misión: "Este tratado es digno del alma del general Sucre: la benignidad, la clemencia, el genio de la beneficencia lo dictaron; él será eterno como el nombre del vencedor de Ayacucho".
Después de este tratado viajó a Bogotá con el Libertador para atender los problemas de América del Sur.
Nunca más volverá a Venezuela.
Iba camino a su consagración gloriosa porque el filo de su espada y su extraordinaria estrategia militar echarían definitivamente a los ejércitos españoles de las tierras del sur.
Se consumarían la batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822) que libera al Ecuador.
La batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824) donde se sella la independencia del Perú.
Vendrían luego la destrucción de las tropas del general español Olañeta (1825) y la victoria de Tarqui en 1829.
Corolarios de victorias colmaron su vida como olivos las sienes de los invencibles héroes de la antigüedad.
Es el venezolano que más se le ha acercado a Bolívar en cuanto a grandeza de alma y gloria.
El Libertador sólo escribió una biografía: la de Sucre.
Y allí dijo: "La posteridad representará a Sucre con un pie en el Pichincha y el otro en el Potosí, llevando en sus manos la cuna de Manco-Capac".