Requiem por el 96
Al finalizar este año no queda más que sentir añoranzas por aquellas cosas que nos agradaron y que nos condujeron efímeramente por las vías del regocijo y la felicidad.
Si alguien las tuvo, yo lo felicito.
Pero, generalmente la población venezolana asume despectivamente el transcurrir del año 96 y respira con alivio que el susodicho esté en sus estertores, a excepción hecha, claro está, de los parlamentarios y los grandes funcionarios de la administración pública así como también de los gerentes de Pdvsa y sus empresas filiales cuyos astronómicos sueldos le permiten ver la realidad con cristales de rosas y perfumes de gardenias.
El pueblo llano vivió una vez más la ley del embudo, les tocó la parte estrecha pero más pesada de la crisis: aumento de los impuestos, aumento en el precio de los servicios y el desmejoramientos de los mismos, desempleo, la agobiante inflación que pasó en este año a más del 100% sumó 2.029.000 nuevos pobres para alcanzar un total (con los que ya eran pobres) de 17.964.428 personas o sea un 84,68% de la población venezolana, según datos de la empresa Cifras Encuestadora.
Estas cifras reveladoras dan tristeza en un país que se ufana de tener casi quince mil millones de dólares en reservas internacionales y riquezas naturales por doquier.
¿Será alentador el año de 1997? Esperemos que así sea para que el sacrificio del pueblo en el año que termina no haya sido en vano.
En Morón las cosas no han sido mejores.
Se nos muere el 96 y la avenida Falcón aún está inconclusa, los comerciantes de esta avenida, como Bernalcasar Moreno, Fernando Pérez, Manuel Rodríguez, Antonio Velásquez y Delfín Rodríguez le piden al niño Jesús que la terminen antes de que finalice el siglo XX.
Se nos va el 96 y los alumnos del Liceo Ambrosio Plaza continuarán oyendo las clases de pie, es decir sin pupitres, porque el gobierno no tiene real para eso, ni para la biblioteca de aula, ni para el aumento de sueldo a los educadores y para colmo la construcción del nuevo liceo para Morón va a paso de morrocoy por lo que seguirán los estudiantes sin cupo.
El ambulatorio y el Seguro Social están colapsados ¿qué raro? Lo sorprendente fuese que funcionaran.
Del cementerio de Morón nadie dice nada ni del acueducto de Boca de Yaracuy tampoco.
Las parrandas de navidad de este año están apagadas.
Me dice Emiro Reyes que las utilidades sólo alcanzan para medio vestir a los muchachos y que para llevar una hallaca a su casa tendrá que trabajar sobre tiempo, que ya no es como los tiempos cuando estaba Faustina viva que con sus numerosos cochinos sueltos proporcionaba la carne de cerdo a los zagaletones de entonces que armados de bates y palos exterminaron a esos nobles animales.
Nostálgico concluyó, ¡qué falta hace Faustina! Yanadie invita a nadie a su casa para comer hallacas y consumir licores.
Eran tiempos pasados, tiempos de bonanzas cuando se compartía, los amigos se peleaban porque cada quien quería ser el anfitrión, ahora es "cada quien pa'su saco" o tipo americano (refiriéndose al individualismo yanqui).
Eran los tiempos del difunto Perocito, que en una navidad le llegaron a su hogar los siguientes tercios: Juan Quintero, Henry Rodríguez, Cachucha, Veneno, Manuel Suárez y otros.
El resultado de esta visita fue costosa para Perocito: se comieron cuarenta hallacas, diez botellas de whiskyes importado, dos perniles y diversos pasapalos menores.
La francachela se terminó porque la esposa de Perocito -molestaexclamó ¡es que piensan acabar con todo! ¡Perocito tremendos amigos te gastas tú! Los comensales fueron saliendo uno a uno.
El último en salir fue Juan Quintero que al estar en el umbral de la puerta le dijo a Perocito: ¡hermano, regálame el hueso del pernil para mañana hacer una sopa! Indudablemente que hay anhelos por los tiempos pasados que indiscutiblemente fueron mejores.
Pero en el 96 no todo fue malo, también pasaron cosas buenas.
Celebro la nueva directiva de la Cámara de Comercio de Morón, compuesta por jóvenes empresarios emprendedores como Alfredo Mujica (presidente), Alberto Chirinos, Simón Rodríguez, Raquel de Ruiz, Ramones, Amelis y bajo la asesoría del "palo de hombre" Dr.
Jorge Silva Gutiérrez.
También fue positivo en el 96 lalaborcultural desplegada tanto en la casa de la cultura como en el Ateneo de Morón, valga un reconocimiento para Cecilia Nieto y Mireya Soto respectivamente.
Celebramos la inauguración de la nueva iglesia Santa Ana de Morón, obra que se debe al empuje del párroco Félix Escolar y que lo ha hecho merecedor de los aplausos de la comunidad.
Celebramos la exitosa carrera del joven locutor Willie Char, con su estilo propio se impone en la radio.
Censuramos que pasó un año más y Pampuro no se puso la plancha.
Nota triste, se nos fue Tiburcio Rodríguez o el padre Biaggi como se le conocía popularmente.
Libro Crónicas desde Morón - Odisea en la Encrucijada
Era uno de esos lunes cuando la resaca agobia, me dijo el amigo visitante Eulogio González. Caminaba al término de la avenida Falcón, donde está la parada de los autobusetes que van hacia el estado del mismo nombre, cuando una lata de refrescos salió de una de las ventanillas de aquéllos y fue a dar directamente a mi ya nada incipiente calva. Con mi dolor a cuestas continué mi marcha, dejando la acera y tomando casi el centro de vía, a riesgo de que me atrepellara un vehículo, puesto que numerosos y variados artefactos electrodomésticos, propiedad de unos libaneses, ocupaban el paso legítimo de los peatones, y pensé: ¡Dios mío, qué pequeño se hace el centro de la ciudad para los indefensos caminantes sin que ninguna autoridad ponga coto a este bochinche!
Crucé hacia la izquierda y vi a la plana mayor del partido político La Hormiga, compuesta por Carlos Columbo, Ornar Sirit y el manco Bohórquez, quienes hablaban de que en las próximas elecciones ganarían la gobernación, la alcaldía, 5 diputados y 7 concejales; más allá estaban unos radicales vociferando, casi tumbaban al gobierno.
Pasaba al frente de una licorería propiedad de un asiático, ¡qué raro!, cuando se me abalanzaron dos mancebos a martillarme las cuatro lochas que me habían quedado del fin de semana, para echarse el estribo; por supuesto que les dije que no, y entonces uno de ellos me amenazó. Seguí mi camino por entre los buhoneros, midiendo bien mis pasos para no pisar las mercancías que estaban sobre la acera. En sentido contrario venía un señor de cierta edad, quien, al distraerse, enredó su rostro en una pantaleta de enormes dimensiones que colgaba de un ganchos; no sé si era de talla 44 o XXL, perdónenme mi ignorancia, pero es que soy monocuco y no he visto muchas. El desdichado señor resbaló y tropezó con una dama de voluminosa corpulencia que a la vez pisó un plátano maduro que estaba en el suelo, de un vendedor de piel muy oscura; la agraviada dama se deslizó sobre el banano como si éste fuese un patín y fue a caer su noble humanidad sobre mi maltrecha pierna izquierda. ¡Ustedes se imaginarán lo que pasó conmigo! Caí a gran distancia sobre el tarantín de un quincallero cuya mercancía rodó por los suelos. Apenas pude incorporarme, con ciertas molestias, el buhonero quería golpearme solicitando que le pagara unos bombillos que se habían quebrado. Gracias a la oportuna intervención de un desconocido y a mis ágiles pernas corrí y crucé al otro lado de la avenida Carabobo.
Pasado el susto, opté por comprar un periódico en el kiosco más cercano; allí me atendieron unos sujetos afeminados, creo que eran de apellido Moreno o Quintana. La sed me atormentaba y busqué saciarla, encontré a un chichero que discutía con uno de sus clientes que estaba delante de mí; preguntó cuál era el objeto de la discusión, el cliente me respondió que él no estaba pagando para que le dieran una chicha sonriente, sino que pagaba para que le dieran una chicha higiénica. ¿Chicha sonriente? Repregunté confundido. Sí -me dijo- porque cuando le eché el primer trago apareció dentro del vaso una dientera pelada. ¿Dientera qué....? Chico, un puente dental -dijo- que a alguien se le cayó dentro del perol de la chicha y para mala suerte me tocó a mí; al lado gritó otro: "Guá, yo tuve más suerte, a mí me tocó una cadena de oro". Ah, okey, ya entendí -le dije- y me alejé del sitio rápidamente. Hasta la sed se me quitó.
Seguí rumbo hacia el este de la avenida, meditando lo que había pasado, cuando de pronto me sorprendió un mozalbete que venía a veloz carrera con un puñado de prendas que había arrebatado. ¡Agárrenloooo! Gritaba la gente. ¡Ahí va el ladrón! era el grito común de los transeúntes. Por suerte el malandro no me rozó, pero la señora que venía detrás de aquél y a la que supuestamente le había hurtado sus joyas, se apresuró y me abrazó sollozando, llorando me dijo que la ayudara. Yo también como un caballero la abracé para consolarla. Estas escenas duraron apenas unos minutos; luego me despedí de ella.
De nuevo reanudo mi marcha y cuando voy a llegar a mi destino por poco me muerde un perro que tropecé y que al momento se estaba comiendo una cabeza de pescado que había botado un pescadero ambulante. Al fin llegué al negocio donde iba a comprar algunos objetos. Hago el pedido y cuando voy a pagar no encuentro mi cartera, me registro todos los bolsillos y no hay nada. ¡Me habían robado sin darme cuenta! Hago memoria y no sé en qué parte fue, porque cuando compré el periódico aún cargaba mi dinero. ¡Caramba, pa' mí que fue esa señora llorona la que me robó! De víctima pasó a victimaría.
Concluyó diciendo el amigo visitante lo siguiente: los moronenses no han apreciado lo bella y amplia que se ve la Encrucijada de noche, cuando es posible verla despejada y limpia. ¿Qué opina usted, amigo lector?
Historia de Barrio El Jabillo
Hoy nos vamos a referir a los orígenes de un sector humilde de nuestro municipio, se trata del barrio El Jabillo II, denominado así por la división que ocurrió con El Jabillo I, cuya línea divisoria es La Avenida Falcón y que por desavenencias desconozco y que se han mantenido en el tiempo, se han constituido en dos sectores diferenciados lo que ha debido ser una unidad territorial vecinal o en otras palabras, una sola comunidad integrada.
Pues, pero ello forma parte de la historia de los pueblos y debemos lidiar con eso.
La historia no es la que queremos es la que sucede.
El Jabillo II está situado al norte del municipio, forma parte de la cadena de barrios que se gestaron durante el boom de La Industria Petroquímica cuando números inmigrantes, la mayoría provenientes del Estado Falcón, se ubicaron en cualquier terreno disponible (un cerro, una loma, una canal, un desagüe, etc.) para confeccionar sus humildes viviendas de bahareque, tabla, cartón y zinc, con la esperanza de obtener una plaza como trabajador de la inLa Voz del Cronista Fundación del Jabillo II dustria en expansión.
Gente humilde y trabajadora en búsqueda de un futuro mejor, llegaron agricultores, pescadores, campesinos, en fin, de todo tipo.
Este barrio está sobre una elevación de terreno que es la continuidad topográfica de la misma loma donde se localiza el barrio El Mamón con el cual limita por su lado oeste, por el este colinda con la Avenida Falcón, por el sur con la misma avenida y el barrio Unión, y por el norte con los terrenos de la empresa CAVIM y el barrio El Samán.
Vamos a continuar con la historia de este barrio recogida por sus habitantes; Esta vez no dispongo de la identificación de los autores del trabajo porque el escrito llegó a manos del cronista sin las firmas debidas.
"El Jabillo II fue fundado el día jueves santos del año 1967, en una reunión dirigida por los señores Nicolás Betancourt (Colacho), Ramón Vargas, Atiliano Sánchez, Lucas Mora, Augusto Parra, Pedro Peraza, Cirilo Granado, Rito Mirena, entre otros; Algunos terrenos eran para entonces propiedad del señor Pastor Sánchez, el cual los utilizaba para la cría de chivos, ovejos y burros.
Para este momento el prefecto del municipio era el señor Reinaldo Siliet quien no tomaba muy en cuenta la toma de terrenos por cuanto eso no era su atribución; motivo por el cual Morón logro su crecimiento en forma desorganizacrecimiento en forma desorganizada hasta que el Instituto Venezolano de Petroquímica (I.V.P) comenzó a realizar proyectos de viviendas para sus trabajadores como fue "Las Colinas de Pequiven".
Después se planificaron y urbanizaron lo que se conoce ahora como Banco Obrero Viejo, Las Parcelas, Colinas de Mara I y II, Santa Rita, El Samán y Funda Morón en Santa Ana.
Esta decisión de la toma del "Centro La Botija" fue programada debajo del frondoso Jabillo cultivado por el señor José Aniceto Pérez Velázquez, popularmente conocido como "Chetón", en el año 1954, el cual luego del cuido de quien lo sembrara se convirtió en el sitio predilecto de las reuniones de todos los que en su mayoría eran falconianos para discutir los proyectos de desarrollo para Morón y precisamente de allí nació el nombre del sector, bautizándolo con el nombre de este hermoso árbol "El jabillo".
Cuando se produjo la "Toma" de los terrenos para constituir el barrio ese día jueves santo, el número de los pobladores y el área misma se duplico, es decir, todos formábamos una sola comunidad, pero cuando se creó la Asociación de vecinos, por diferencias políticas y personales, se dividió en dos; quedando entonces Jabillo I y Jabillo II, siendo su lindero la carretera Morón-Coro, actualmente la Avenida Falcón, para la fecha cuando se produjo este escrito, la población del sector El Jabillo II cuenta con 130 familias para un total de 560 habitantes".
Termina diciendo los autores de este trabajo: "Documento que se redacta con la finalidad que se haga público y notorio y que se conozca la historia y su fundación".
Sintonice los domingos de 8 a 9 am a la emisora Caribeña y escuche a este cronista en el programa "Crónicas En Domingo".
Chicho Cumaco
Su nombre de pila es José Rafael Zambrano Arias, nacido en la población del Tocuyo de la Costa el 17 de febrero de 1939. Se trasladó a Morón en el año 1960, estableciéndose en el popular sector de "Botaburro" en las adyacencias de la avenida Falcón, tenía Chicho 21 años de edad. Desde niño sintió pasión por tocar el furruco, instrumento -según élue fue ejecutado por primera vez en el siglo XIX en las costas de Lagunillas y por lo tanto es originario del estado Zulia. Chicho se destacó en su juventud como beisbolista y músico, y a este último arte todavía le mete en ocasiones especiales cuando la musa lo sacude. Empezó a tocar el furruco en su pueblo natal con un conjunto llamado los "aguinalderos de San Miguel", donde tocó por 12 años ese instrumento que es un híbrido entre percusión y bajo, en su sonar muy peculiar. En Morón se enroló como cantante en varias agrupaciones musicales, entre ella el grupo de los hermanos Medina "la sonora San Luis" y "LOS CORALITOS" de mi amigo Luis Martínez. En 1962 funda su propia agrupación gaitera llamada "los tiburones del éxito", junto con un grupo de brillantes músicos locales que después tuvieron fama nacional e internacional. Los nombres de estos talentosos músicos no se los voy a suministrar en esta crónica por falta de espacio, pero lo haremos en otra oportunidad o en una revista que esperamos sacar pronto. La historia de Chicho es larga y difícil resumirla aquí. Como deportista formó parte del recordado equipo "Deportivo Morón", Roberto fundado por 'don Montero en el año 1959 que vino los a llenar un vacío dejado por primeros equipos legendarios de Morón como lo fueron el "Santa Ana", fundado en 1930 y el Morón Star en los años sucesivos, ambos con brillante trayectoria en la historia deportiva de Morón. Lo amigos Jose Rafael Zambrano (Chicho). Obdulio José Bolívar (yuyo) César Antonio Montero y Víctor Manuel Barrios me hicieron llegar la historia y el roster completo de este tremendo equipo que también por falta de espacio lo voy a divulgar en otra oportunidad, la idea es que con el material informativo que me han hecho llegar (fotografías, datos biográficos etc.) podamos realizar una publicación más completa que recoja toda esta historia de los músicos pioneros y también de los deportistas morenses. Me indican en su correspondencia que el 26 de julio de este año se estará cumpliendo el 50° aniversario del inicio en la actividad deportiva de una gloria de nuestro municipio, el señor Eustoquio Rafael Uribe, un personaje que representó durante un largo tiempo el deporte del municipio y será recordado por sus compañeros de juego sobre todo porque su mayor pasión f ser umpire. Visite mi blog www iscoello. (*) Cronista Mu
El Caos del Transporte en Morón
El Morón apacible del pasado se ha quedado atrás, aquel Morón bucólico del carretón y de la yunta de bueyes solo existe en el recuerdo de los mas viejos, el Morón de la encrucijada con sus simbólico reloj que marcaba la hora a los lugareños recordándoles sus faenas y apresurando a los viajeros en su itinerario. El Morón de Pedro El largo, de Teodosa, de Don Elías y Jesús Silva. Se ha ido para no volver.
No obstante Morón siempre fue un lugar con mucha fluidez poblacional y de transeúntes por su carácter estratégico en cuanto a su posición geográfica se refiere que le permite comunicarse o conectar, el centro del país (Caracas, Valencia, Maracay) con el occidente (San Felipe, Barquisimeto, la vía hacia los llanos y los andes) y también con los mejores sitios turísticos ubicados en el Estado Falcón.
Históricamente Morón ha sido una encrucijada importante en el país: "Desde los tiempos de la colonia, Morón ha sido una de las encrucijadas mas importantes, que ha tenido la región centro-occidental del país" (González, R. 1977, 6) fue un punto de convergencia, y aun lo es, donde se encuentran los transeúntes a realizar sus actividades rutinarias. el mismo autor agrega lo siguiente: "Allí confluían viajeros que venían de regiones tan disímiles como lo son las montañas de Canoabo, con sus cargamentos de café, añil y tabaco; las sabanas de Alpargaton, con sus cacaotales y sus plantaciones de caña y las playas de Boca de Yaracuy, Aroa y Tucacas, con sus pescadores cargando sus canastos preñados de pescado".
Durante el periodo independentista y republicano se vuelve a imponer el carácter nodal o de encrucijada del pueblo de Morón como la causa fundamental para que éste sirviera de base de operaciones de los grupos guerrilleros que accionaban hacia los valles del occidente, penetrando hasta las haciendas ubicadas en terrenos de San Felipe, Yaritagua y Barquisimeto, pero que también lo hacían así los pueblos de la costa y boca de Aroa. Este estratégica situación de Morón le ha justificado su papel en la historia nacional. Los cruces de caminos que entrelazan al occidente, la costa y el centro del país lo convierten en un lugar apropiado para marchas y contramarchas de los hombres levantados en armas tras la búsqueda de los objetivos deseados.
Este rasgo característico - su ubicación geográfica - de Morón ha sido observado y analizado por muchos autores que ven en ella el elemento histórico fundamental para su crecimiento y desarrollo. Mi amigo el poeta José Joaquín Burgos, escribió en el prologo de mi libro "Morón" (1995) estas hermosas palabras: "Morón es una ventana abierta al mar y a la montaña al mismo tiempo una encrucijada desde la cual arrancan caminos hacia rumbos de siempre, tendidos a la falda de serranía de entrañas mágicas, trono de Maria Lionza; o por la propia costa, rumbo al cielo falconiano; o después de El Palito, atravesando el abra de las trincheras para llegar al corazón populoso de Carabobo. pero más que esa simple referencia paisajística, Morón es también una encrucijada en el tiempo, una esquina en la historia venezolana, un espacio vital.â€
En el presente es un espacio nodal que entrelaza su parque industrial con el principal puerto del país para el comercio de exportación e importación, y con el potencial mercado de las regiones centro-occidental y central.
La ciudad de Morón mantiene su fidelidad a sus orígenes históricos que provocaron su nacimiento: "Las ciudades aparecen para responder a las necesidades de la complejidad de la organización social. su localización o elección del sitio traduce las preocupaciones originales que le dieron nacencia; esta localización ha dirigido su desarrollo" (Isnard, A. citado por el centro de investigaciones geodidacticas 1976: 65).
Efectivamente su localización o elección de sitio es el recurso mas importante del cual dispone Morón y es esto lo que ha dirigido su desarrollo en el presente, lo fue en el pasado y lo será en el futuro.
La ubicación de las ciudades o el lugar de su emplazamiento no es un hecho casual o de simple contingencia sino que obedece a un proceso histórico social concreto cuyas razones iniciales del establecimiento humano marcan su desempeño en la evolución posterior y condicionan generalmente su presente y futuro.
En el caso de Morón, si bien su elección de sitio no fue un hecho planificado oficialmente, responde históricamente a su conveniente cercanía al puerto o a la costa y a su comunicación terrestre con la región central y occidental que le permitió ser un espacio potencial para la explotación de la tierra y el trafico comercial; en el presente su situación geográfica estratégica siguió siendo su recurso potencial para el desarrollo industrial y comercial, seguramente en el futuro, ese recurso continuará incidiendo en su devenir como entidad.
Hoy Morón, con una población cercana a los 100.000 habitantes, sede de importantes industrias publicas y privadas, con un fuerte movimiento comercial, hoy como ayer continua siendo la encrucijada o el punto de conexión entre distantes lugares y ciudades del país, solo que ahora luce colapsado en sus arterias vitales por el impacto del trafico automotor, problema este que ha venido agravando en los últimos años. ya no solo son en las horas pico sino a cualquier hora del día Ud. puede comprobar como el congestionamiento es inmenso y el caos que se produce en la encrucijada y las largas colas que se forman en las avenidas Carabobo, Yaracuy y Falcón igualmente sucede lo mismo en la calle plaza que es la vía de acceso al centro de la ciudad.
Ahora bien, ¿cual es la causa del problema? indudablemente que la causa principal es la inadecuada organización del espacio disponible en la encrucijada y en las vías adyacentes, el cual estuvo diseñado para soportar un menor volumen de vehículos en el pasado, pero que en la actualidad la configuración del espacio urbano disponible es obsoleto ante la presencia o el transito de un numero cada vez mayor de pequeñas y grandes dimensiones, de vehículos provenientes de diferentes lugares del país.
Aparte de la infraestructura urbana inadecuada, se presenta otro inconveniente o nudo, no de menor importancia que el primero: La encrucijada de Morón y sus adyacencias se han convertido en el gran Terminal ambulante e improvisado del centro del país. En efecto ya todos los espacios están copados para el estacionamiento de autobuses, busetas y autos libres. En plena Encrucijada se aparcan, el la Avenida Carabobo con flecha hacia Puerto Cabello compuesto totalmente por busetas un poco mas adelante una línea de autos libres (El Zancudo), mucho mas adelante se estacionan los autobuses Marco Polo con ruta hacia Puerto Cabello, seguidamente le sigue el transporte de camionetas techadas ubicadas en la entrada de la calle San José, frente al Super Pollo, con destino a Palma Sola. En la misma avenida Carabobo pero en sentido inverso (Pto. Cabello- Morón), frente al Mercado Palmerito funciona otra línea de autos libres.
En la Avenida Yaracuy sentido Morón- Pto. Cabello se estacionan las líneas de transporte San Pablo - Urama, La Victoria, etc y la Circunvalación Morón en la misma Avenida Yaracuy, en sentido Morón San Felipe, está una de las líneas de autos libres mas viejas de Morón, y en ese mismo lugar cerca de la Redoma, está la parada de los autobuses que viajan hacia San Felipe y Barquisimeto, un poco mas adelante, está otra línea de autos libres. En la Avenida Falcón, en plena redoma con sentido Morón- Pequiven existe una línea de taxi por puestos que conducen hacia Pequiven, Venepal y Boca de Yaracuy. En el mismo trayecto, a escasos metros (hasta la Morenera), está el paradero de autobuses que dirigen hacia todo el Estado Falcón culminando en la ciudad de Coro. En sentido inverso (Pequiven- Morón), ahora empezando desde el grupo residencial Reina Cedeño, comienzan a estacionarse las busetas con destino Valencia, dejando un pequeño espacio libre (frente a Morapan) para el aparcamiento de autos privados. Seguidamente a éste está otra línea de taxis (también bastante antigua) hasta el vértice donde culmina la Avenida Falcón comienza la Avenida Yaracuy en flecha direccional hacia San Felipe.
Finalmente, iniciándose la calle Plaza, en sentido- Redoma de Morón, ya se ha colocado otra línea de autos libres por la parte izquierda y por la parte derecha, está la parada oficial de las auto busetas con destino a Valencia (frente al Comercial Magallanes), estos aparcamientos se prolongan doblando hacia la derecha (y a veces hacia la izquierda también) congestionando la calle Ayacucho del Centro de Morón donde reina el señorío de las busetas.
Adicionalmente al aparcamiento intenso y extenso de los vehículos de transporte públicos en la encrucijada y los sectores adyacentes, existe otro asunto que agrava el problema y es el que los comerciantes y particulares también se han dado a la tarea de colocar frente a sus negocios o casas anuncios o avisos con estructuras metálicas que prohíben el estacionamiento de autos frente a los mismos o en sus adyacencias unos los hacen por motivos de cargas y descargas de mercancías, otros simplemente porque les da la gana.
De tal manera que esta problemática del transporte publico es generadora de un caos y de desorden permanente en el sector, pero además vulnera los derechos de los ciudadanos de a pie y de los particulares que desean estacionarse en el centro de la ciudad para hacer sus compras y otras diligencias pertinentes. Ya los turistas y viajeros optan por desviarse por las diferentes variantes y callejones para evitar las tremendas colas que se hacen en la encrucijada de Morón, esto por supuesto, afecta a los comerciantes locales. Este problema incide hasta en las relaciones interpersonales puesto que he observado los comportamientos y alterados de chóferes y colectores cuando alguien desprevenidamente les invade "su espacio", es de hacer notar que el espacio es de todos y si bien ellos tienen todo el derecho a trabajar libremente, los ciudadanos también tenemos derecho a la libre circulación por espacios que son comunes o de dominio colectivo.
Corresponde a la municipalidad, ordenar y reconstruir el espacio urbano disponible para que las relaciones de convivencia entre los ciudadanos no se deteriore, a la vez para que se preste un buen servicio publico de transporte urbano y extraurbano y también para que los habitantes de Morón y los visitantes podamos disfrutar de un espacio organizado digno de ser vivido a plenitud.
¿Que hacer? ¿Que soluciones aportamos? pues bien, en las discusiones y conversaciones que hemos tenido en la comisión especial designada por el Concejo Municipal para estudiar y presentar y proyecto de ordenanza para regular y controlar la problemática urbana del transito automotor, la cual está presidida por el concejal Heriberto Ramírez, la Sindico Municipal Dra. Leonora González, El Cronista de la Ciudad, los Asesores Jurídicos Dra. Elba Tovar Salas, Dr. Wilfredo Capielo, se han planteado las siguientes soluciones:
1. Obviamente la solución definitiva y eficaz es la culminación del Terminal de pasajeros de Morón que desconcentraría y reduciría enormemente los volúmenes de unidades del transporte publico aparcado o en circulación en el centro de la ciudad.
2. Pero mientras esto ocurra es necesario tomar acciones para aliviar y descongestionar la encrucijada como lo son la eliminación de la redoma central y la colocación de semáforos, adicionalmente un nuevo diseño de la isla central.
3. Abrir la antigua entrada hacia el centro de Morón a la altura de la calle la San José que permita a los vehículos que se dirijan hacia el centro de Morón, Santa Ana, Santa Rita, Banco Obrero, etc. tomar esa vía alterna y así evitar pasar por la encrucijada.
4.Realizar un trabajo de ingeniería para abrir la calle o callejón Junín (El Bolsillo) en un solo sentido que conduzca hacia la avenida principal con flecha hacia Puerto Cabello.
5. reordenar el casco histórico de la ciudad mediante una nueva nomenclatura, señalización o flechado que permita una mejor movilización vehicular.
6. dejar los mayores espacios libres disponibles para el aparcamiento de autos particulares de dimensiones pequeñas para lo cual se revisaran las ordenanzas vigentes sobre catastros, derechos de frente y otros afines para determinar la potestad del comerciante o habitante sobre la prohibición de estacionamiento temporal frente a los locales o casas, que en muchos casos (ejemplo la Av. Falcón) logran obstruir un canal de circulación libre de las avenidas.
7. otra propuesta a mediano y largo plazo, es la construcción de un nuevo puente sobre el río Morón que ampliaría las posibilidades de bifurcación del tráfico automotor.
8. estamos concientes que existe un nuevo diseño para la nueva autopista hacia la región central la cual podría resolver en parte el problema, pero Morón requiere de soluciones urgentes.
La fundación del barrio El Mamón
Continuamos con la microhistoria de algunos sectores populares de Morón, hoy vamos a detenernos en el Barrio El Mamón.
Hemos tomado como base para este escrito ciertos datos aportados por dos vecinos del lugar como lo son Omar Morales y Oscar Lugo, hijos de los fundadores.
Seguimos aplicando aquello que dijo Enrique Bernardo Núñez; "El pueblo mismo es el cronista por excelencia".
El Barrio El Mamón se encuentra al norte del Municipio, era un espacio agreste en donde algunas casas se ubicaron en una loma pronunciada y el resto en la planada que se extiende a su alrededor hasta la cercanía del Barrio Trapiche, donde divide ambos sectores la vieja línea férrea que conducía hacia la petroquímica.
El Mamón colinda al sur con la avenida Falcón, al este con el barrio El Jabillo, al oeste con la urbanización coro y al norte con El Trapiche.
Veamos que nos dicen los hijos de los fundadores: "Por el año de 1954 llegaron los primeros habitantes del sector los cuales fueron Juana Rojas, Petra Reyes, el señor Urbina, la señora Catalina, Juan Ramón Morales, Polo Bravo Hernández, Juan Zabala, Julia Huarter, Sergio Refunjol, Isabel Naranjo, la familia Leonardi.
Para ese entonces se contaron diez casas.
Para esa época esta comunidad no tenía nombre definido; en 1958 existía un comerciante en la encrucijada de Morón de procedencia portuguesa llamado Salvador, el cual sacrificaba burros y los restos los botaba para esta zona, por lo que llamaban al sector "Bota Burros", el cual sería su primer nombre.
Más adelante en el año 1961, en una reunión de los caballeros que habitaban la comunidad, entre palo y palo, deciden cambiar el nombre al sector y deciden dar un nombre de una marca de aguardiente de caña, de tal manera que le colocaron el nombre de "La Florida" y a las calles también le ponen los nombres del mismo tenor: calle "Senador", calle "Popular" y calle "La Vera" que eran las tres calles existentes para aquel momento, porque la calle La Libertad y La Línea eran montañas.
Cuando llega la familia Pérez se convierten en los primeros habitantes de la calle La Vera.
En el año 1965 deciden reunirse los pocos habitantes en el frente de la vivienda de la familia Barrios, donde todas las familias del sector tenían pipotes para que el tanque cisterna les depositara el agua; cada pipote tenía las iniciales del dueño.
En esa reunión se decidió cambiar el nombre nuevamente al caserío y deciden llamarlo "El Mamón", porque en ese entonces existían varios árboles de ese fruto en el lugar, quedando así bautizado el sector con este nombre.
Hay que hacer notar que para esta época ya las viviendas disponían del servicio de electricidad.
En la actualidad es el nombre que lleva nuestro barrio con orgullo.
Para los años ochenta del siglo pasado deciden reunirse los habitantes y formar como especie de un comité de vecinos en la búsqueda o solicitar los servicios públicos que no existían; Emiro Reyes preside este primer comité de vecinos.
Pero fue después de la formación de la asociación de vecinos encabezada por Omar Morales, José Cumare, María Chirinos (chica) y con el resto de la comunidad se proponen en darle nuevo nombre a las calles, y entonces queda el sector El Mamón formado por las siguientes calles: la calle principal pasa a llamarse Rafael Urdaneta, también se denomina calle San Miguel, calle Libertad, calle La Línea.
Años después se enumeraron las casas.
En el mandato de Eugenio Bello Castillo como alcalde del Municipio en el año de 1990, se logra la construcción de los brocales, tuberías de aguas blancas y asfaltado de las calles, excepto la calle La Línea.
Para ese momento los dirigentes vecinales eran Omar Morales, José Cumare, Israel Dávila, María Chirinos y Juana González (blanca).
Durante el gobierno de Rafael Garrido como alcalde de la ciudad, se logra las tuberías de aguas negras y la electrificación de algunas áreas que faltaban, brocales que faltaban, tuberías de aguas blancas, el asfaltado de la calle La Línea.
Para ese entonces existían los mismos dirigentes.
En el año 2002, los dirigentes vecinales Ramona Arias, Pedro Chirinos, Alcides Chirinos, Juana González, entre otros, se logró por medio de la alcaldesa Nelly Colina, la cancha deportiva, la pavimentación y la escalera del callejón uno de la calle La Línea...
Hasta aquí fue el relato de los vecinos del barrio El Mamón y buenos amigos Omar Morales y Oscar Lugo.
Libro Crónicas desde Morón - La Pancha
La Pancha fue un surco cenagoso (todavía lo es en parte), que constituye la vega del rio Morón en su curso medio y en su lado oeste. Este lote de terreno es anegadizo, excepto la parte que ha sido rellenada y donde se ubican importantes establecimientos comerciales. Su ubicación es céntrica, a escasos metros de la encrucijada de Morón y al costado este la avenida Falcón. Esta zona es el desagüe natural del río a la vez el área que recoge el drenaje de las aguas que bajan de la parte occidental (de los barrios de San Diego, Las Parcelas, La Línea, Barrio Coro, etc.) y que son conducidas hasta el lecho del río, por esto es que La Pancha está cruzada de canales y quebradas que como cicatrices marcaron su incierto destino.
La Pancha está frente a Bota Burro, apenas divididos por la Av. Falcón. Sobre estos terrenos inundables se construyeron sin mucha (o ninguna) planificación los barrios La Pancha, La Charneca, Barrio Unión y el sector aledaño a la Av. Falcón. Este espacio se nutrió poblacionalmente hablando en la década de los 60, a raíz del boom industrial surgieron barrios improvisados y de una configuración anárquica, ranchos de tablas y cartón que hoy en día se han renovado hasta convertirse en lujosas casas y modestas quintas en calles pavimentadas impregnadas de la vitalidad bulliciosa de los infantes.
Sus rincones y caminos, sus calles estrechas nos susurran simpáticas anécdotas y graciosas menudencias, algunas de las cuales seguidamente vamos a relatar.
Esta zona era el escenario de las actuaciones de Chiripa, gran amigo de lo ajeno y hábil para penetrar a la residencia de sus víctimas para sustraerles modestos artefactos domésticos como radios, planchas, ventiladores, algo de dinero, joyas etc. (para entonces no había muchos televisores, ni existían los sofisticados equipos de sonidos ni los VHS). Chiripa era el azote del Barrio Unión. Cierta noche se organizaron varios vecinos para atrapar al ladrón. Se reunieron para preparar la estrategia de la captura Fay Calembé, el difunto Luis Acosta, José Partida, Gregorio Quevedo, Lino Arévalo y mi difunto padre. Ellos suponían que Chiripa llegaría en la madrugada por lo que cada uno se ubicó en un sitio estratégico acompañado de una botella de popular para "aguantar el frío y mantener la vigilia " y efectivamente Chiripa pasó a las tres de la madrugada, los consiguió dormidos de la pea, robó en el barrio y de paso les llevó las carteras en medio de los ronquidos de los durmientes.
Chiripa era un ladrón sano. A nadie agredía, su defensa era sus ágiles piernas para desaparecer en la noche ayudado siempre por vestimenta negra. Algunos dicen que murió en el servicio militar.
En las cercanías del puente sobre el canal que descarga en el río Morón, frente a la avenida Falcón, se encontraba un inmueble que fue habitado por la familia Bracho (en la actual Moronera), luego funcionó allí una funeraria regentada por el popular Venegas, hombre de aspecto muy sobrio. Venegas acostumbraba dormir dentro de los ataúdes, muchos clientes o visitantes ocasionales pegaron la carrera bien lejos cuando entraban a la funeraria en hora de la mañana y al tocar la puerta Venegas se levantaba con cara de enratonado espantando en el acto a los desprevenidos visitantes. Venegas tuvo ciertos inconvenientes con algunos pobladores porque si alguien se desmayara o tuviera un ataque de epilepsia, inmediatamente Venegas sacaba su metro que llevaba en la cintura y le tomaba la medida para proveerle el ataúd. Más de uno se levantó y le dio una trompada. Hoy nadie sabe de él, algunos dicen que falleció, otros dicen que está en la cárcel.
En este mismo lugar funcionó una pescadería. Era propiedad de uno de los hermanos Moreno. Allí trabajaron como empleados Norman Colmenares y Alberto Moreno. Ambos eran registrados por las tardes antes de salir del local por el propietario del negocio, para evitar el acostumbrado piquete.
Norman decidió burlar la estricta vigilancia del dueño, entonces mandaba a su mujer a comprar pescado por las tardes y, dentro del pescado, en el lugar de las tripas, metía billetes de 500 bolívares. Pero Alberto un día lo descubre y le propone un acuerdo. Los billetes siguieron saliendo en los vientres de los pescados que el dueño obsequiaba para la cena a los abnegados trabajadores, más adelante, al cruzar la esquina Norman y Alberto partían la cochina. Una vez Norman y Alberto fueron enviados por el dueño de la pescadería a Punto Fijo a comprar 100 kilos de pargos. Llegados al sitio de la compra, Alberto se para al frente de los cajones repletos de diversos tipos de pescado, y pide el más rojizo porque ese era el propio pargo, el vendedor insiste y le dice que el propio pargo es el de color más claro, Alberto le responde en forma airada. "¡Usted, no va a saber más de pescado que yo!". El vendedor le dice: "Bueno, si usted lo dice"; Alberto y Norman llegaron a Morón con 100 kilos de Catalana (pescado rojizo pero de muy baja calidad). Al poco tiempo quebró la pescadería gracias al erudito en pescados Alberto Moreno y a las andanzas de Norman Colmenares.
Libro Crónicas desde Morón - El Barrio de Los Apamates
Dos semicurvas y una recta componen la vieja callejuela que se extiende de oeste a este. No posee otra salida que la misma entrada que es por la avenida Falcón, aunque uno o dos recovecos conducen a los peatones hacia los lados de los barrios El Jabillo y La Charneca. Este barrio fue emplazado en un terreno muy irregular, al borde de una gran ciénaga, llamada La Plancha, que lo cubre por el lado sur y en tiempo de lluvia se expande hacia el este. Por el norte le cae una quebrada intermitente que se une en el extremo de la calle a los terrenos cóncavos de La Plancha. Estas condiciones topográficas hicieron que las casas se acomodaran anárquicamente y la calle se configurara sin ninguna simetría u orden. Generalmente es estrecha, aunque en algunos puntos se ensancha; una que otra casa están a media calle.
El barrio se fundó en el segundo lustro de la década de los años cincuenta en terrenos de un antiguo potrero. Su creación fue producto de la inmigración de falconianos que vinieron tras los puestos de trabajo de la incipiente industria petroquímica, humildes corianos que parapetearon sus humildes viviendas con materiales sencillos o de desechos.
Los barrios del norte del municipio entre los cuales citamos a Bota Burro, El Mamón, El Jabillo y Unión, todos adyacentes a la avenida Falcón, fueron los que concentraron, en esa época, la mayor cantidad de "cabezones" provenientes de la tierra de los caquetíos. Entre los fundadores del barrio Los Apamates recordamos a José del Carmen Fernádez, Luis Acosta, José Faneite, Francisco Rodríguez, Isabel de Rodríguez, Dionisio Sánchez, Modesto Gotilla, Juan de Dios Lugo, Ramón "el loco", Cosme Coello, Domingo Manzano, Eustaquio Montañés, Fay Calembé, Tomás Méndez, Leonor de Quintero, Gregorio Quevedo, José Partida; por la Av. Falcón, los Romero y los Sirit.
En la quebrada húmeda había crecido una hilera de los altos apamates que cuando florecían el cielo del barrio se nublaba de violetas y los niños de entonces jugaban con las flores que al desprenderse de la cima caían girando en sí mismas como un trompo, y movidas por la brisa se hacía difícil tomarlas en el aire; ése era el juego, quien tomara mayor cantidad era el ganador.
Eran los tiempos de los juegos infantiles sanos y de la tradición muy venezolana. Lamentablemente han desaparecido y los muchachos de ahora se inclinan prematuramente por los juegos de adultos (caballos, loterías, etc.) o llevados por los valores foráneos que preconiza la televisión buscan entretenerse en actos que en la mayoría de las veces hacen apología a la agresividad y a la violencia.
Entre los juegos que disfrutaban los zagalos del barrio estaban: policías y ladrones, el fusilado (al que perdía se le deban vanos pelotazos por la espalda), las metras o canicas, riñas de trompos (más de uno lloraba cuando le rajaban el trompo), guataco por las orejas, palito matequillero, la pelota de goma callejera. Estos juegos empezaban y terminaban en un gran bullicio o algarabía. Otras veces los muchachos se acurrucaban en las aceras a oír los cuentos o historias de algún adulto o galanteaban a las muchachas con un rin de bicleta o un neumático que empujaban simulando un automóvil o andaban sobre una varilla de madera que se convertía en caballo.
Con el tiempo cayeron los apamates y al barrio se le llamó solamente Unión. Uno a uno fueron desapareciendo, uno por la acción del hombre y otros por fuerza de la naturaleza. La transformación llegó, los infantes se hicieron adolescentes, y éstos, adultos.
Buscaron el porvenir en los caminos tortuosos de la vida, el viejo barrio había servido para una etapa de la existencia, ya que se hacían necesarios nuevos horizontes. A uno pocos mayores se los llevó la pelona; otros, cuando jóvenes, se marcharon a Valencia; pocos sucumbieron ante las sustancias psicotropicas y la mayoría han encontrado otros lares y se mantienen fieles a principios de honestidad y laboriosidad.
Cuando fuimos concejales logramos asfaltarles su única calle y se les construyó una buena cancha deportiva. Giannatale le hizo un puente, lástima que hoy esté carcomido por la herrumbre. Los gobiernos (local y regional) sustituyeron la red de aguas blancas y lo dotaron de cloacas, aceras y brocales. La escuelita (construida por los fundadores) fue ampliada mejorándola considerablemente gracias a la intervenciones de las maestras Mirian, Loly y Haydée.
Barrio Unión fue el primer barrio de Morón que formó una junta de vecinos, no obstante, quedó sin protocolizar en las oficinas de registro.
Sinhue, Dr. Jesús Silva Gutiérrez (+)
Tardíamente supe la desaparición física del Dr. Jesús Silva Gutiérrez (1934-2014), me informaron murió en Maracay, no tengo los pormenores del caso.
Nativo de Morón, hijo de Don Jesús María Silva, oriundo de Turiamo (Edo. Aragua), y de Doña Ramona Gutiérrez, proveniente de Coro, Edo. Falcón.
Su padre, Don Jesús (como se le nombraba), fue el primer boticario de Morón, dueño de "La Botica del Puebloâ€, también poseía la bomba de gasolina Santa Ana (donde hoy está la alcaldía), un bar cercaa la bomba y tenía otros inmuebles en la localidad.
Hombre disciplinado y severo, prohombre, benefactor progresista y promotor del bienestar común.
Y ¿quién fue el Dr. Jesús Silva Gutiérrez? Dejemos que sea él mismo quien cuente su historia (tomado de su libro "Fases evolutivas de Morón desde la óptica de un morense).
Nos dice lo siguiente: "Entre otras cosas, se puede mencionar dos logros importantes (se refiere a lo que acontecía en su tiempo) como la dotación de un acueducto rural y el alumbrado eléctrico, el cual provenía de Puerto Cabello.
Más tarde llega para mí un vacío obligado, puesto que me trasladé a la ciudad porteña para continuar mis estudios, luego a Valencia y posteriormente a Caracas donde me dediqué a estudiar medicina, así mismo tuve la oportunidad de irme a España para continuar la carrera, por lo que debí permanecer 7 años fuera del país.
Es así como no pude apreciar personalmente tantas experiencias que atravesó mi pueblo...
Aunque siempre me mantenía en contacto con mi familia y me comunicaban que se había planteado la posibilidad de transformar el pequeño Morón en zona piloto del país, de manera que desaparecieran los extensos cocales para dar cabida a la Petroquímica y a varias compañías en todo el ámbito del poblado.
A mi regreso, 7 años después, encontré una población totalmente cambiada...
Había desaparecido el caserío y se originó un pueblo rural, ya no se hablaba de Bota Burro; sino de la Avenida Falcón, las estadísticas arrojaban índices poblacionales de 40.000 habitantes aproximadamente.
Para 1971, yo ejercía ya como médico, pero fuera del perímetro del médico, pero fuera del perímetro del pueblo, lo que no fue obstáculo para aportar mi granito de arena, así que para la fecha comencé a organizar, junto con un grupo de coterráneos, una campaña concientizadora dirigida a la población, es así como arranca mi labor.
Escribía en la prensa, acudía a las emisoras de radio Mil y Puerto Cabello, creamos el Club de Leones, lo que permitió darle a Morón su Plaza Bolívar, también se fundó una escuela en El Trapiche (Udón Pérez); así mismo se incentivaba la labor educativa con reconocimientos a los maestros residentes, al igual que procurando mejoras a las instituciones, al corriente también fui directivo de Fundamorón; participé en la junta pro-creación del liceo para Morón, todo por amor a nuestra patria chica y a las nuevas generaciones para que tuvieran más oportunidades de formarse y asegurar su futuro.
Con primacía se conformó una comisión, la cual estaba encargada de visitar a Miraflores para plantear la problemática de los 'ejidos de Morón', ésta estuvo a cargo de Juan Eugenio Borges, Jesús María Silva, mi padre, el Dr. Bernardo Jiménez, mi hermano Jorge Silva y mi persona, esto sucedió en el primer período presidencial del Dr. Rafael Caldera".
Se autodenominaba Sinhue, desconozco el origen de este apelativo, lo cierto es que en los últimos años se veía solitario y nostálgico, taciturno y vestido de blanco con sus hábitos de médico caminaba al atardecer por la calle El Bolsillo como extrañando su Morón de ayer o su mamba como lo llamaba.
Q.E.P.D., amigo.
Sabía Ud.
¿Sabía Ud.
que el Morón que conocemos hoy en día era muy distinto del que existía antes de la llegada de la Petroquímica 1956?Â
¿Sabía Ud. que se produjo un cambio violento del uso del espacio, de un espacio agropecuario pasó a un espacio industrial?
¿Sabía Ud. que en ese entonces solo existía la calle Real (Hoy Comercio), la calle La Paz y parte de la Miranda?Â
¿Sabía Ud. que en la parte arriba del río Sanchón existió un caserío?Â
¿Sabía Ud. que el río Morón antes de su canalización hacía su recorrido por los sectores donde hoy es Santa Ana, Santa Rita, Funda Morón con muchos meandros por detrás de la estación del ferrocarril, llegaba al centro del poblado paralelo a la calle Real (detrás del liceo Ambrosio Plaza y el barrio el Ymca, seguía por el 23 de Enero rumbo hacia Palma Sola hasta desembocar en mar Caribe?.
¿Sabía Ud. que el primer cementerio de la aldea moronense se ubicaba donde se encuentra actualmente la Plaza Bolívar, la policía y terrenos aledaños?
¿Sabía Ud. que la única fuente de agua era el río Morón para el consumo, lavado, baños y proveedor de pescados, camarones, etc.?Â
¿Sabía Ud. que el Morón Pre-industrial, el paisaje geográfico consistía en el núcleo originario (casco central) y el resto del territorio era monte parejo con exuberantes ceibos (Jabillos), Cujíes, Ciénegas y Lagunas?
¿Sabía Ud. que entre esas zonas enmontadas se les denominaba Guanabanillo a lo que hoy son las urbanizaciones Colinas de Pequiven, Colinas de Mara y Banco Obrero?Â
¿Sabia Ud. que la urbanización Santa Ana era una gran hacienda con el mismo nombre propiedad de Félix Galavis?
¿Sabía Ud. que Bejuquiyal se ubicaba por los lados donde está el sector las parcelas?
¿Sabia Ud. que hacia el norte del poblado se ubicaban las haciendas cocoteras Zapateral (inmediaciones de Invepal) de Galavis, Los Gavilanes de Don Elías Rodríguez (inmediaciones de Pequiven)?Â
¿Sabía Ud. que hacia el este del poblado se extendía la hacienda La Paragüita, propiedad de la sucesión Henssen y administrada por el Sr. Roseliano Pérez?
¿Sabía Ud. que en Palma Sola se encontraban unos cuantos conucos, entre ellos uno del Sr. Jesús María Silva?Â
¿Sabía Ud. que donde se encontraba la urbanización Coro era un potrero con labranzas y lagunas, propiedad de la Sra. Clara Borges?
¿Sabía Ud. que por los alrededores de Cavim eran los dominios de Tiotimo?
¿Sabía Ud. que el transporte de esa época eran los burros y algunos caballos y mulas que luego de fallecer eran arrojados por los lados de la Avenida Falcón en las cercanías del barrio El Mamón y por ello se llamó a ese sector "Bota Burro"?Â
¿Sabía Ud. que los habitantes de Morón se morían a mengua y la población estuvo a punto de desaparecer porque nacían menos de los que se morían a causa del paludismo?Â
¿Sabía Ud. que sus habitantes vivían de los frutos que producían los conucos y lo que daban los pequeños rebaños y los animales domésticos?Â
¿Sabia Ud. que el Aruco (ave grande que vive cerca de los charcos) era muy abundante en la zona por la presencia de muchas ciénagas y lagunas?Â
¿Sabía Ud. que el coco era el cultivo principal de comercialización y por ello las grandes haciendas eran destinadas a este fruto?Â
¿Sabía Ud. que la pulpa del coco (la copra) era la industria más importante de la zona?
¿Sabía Ud. que en la antigua Ymca (hoy escuela Puerto Cabello) era la empresa de Galavis más importante del área para la obtención y tratamiento de la copra?Â
¿Sabía Ud. que en Morón también se producía carbón vegetal en hornos subterráneos?Â
¿Sabía Ud. que esa producción de copra iba destinada a la empresa Las Llaves de Puerto Cabello como materia prima para la elaboración de jabón y aceites? Agradezcole a Lilo Llovera y al amigo Juan Páez, por los datos aportados para la elaboración de este artículo.
Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en Caribeña Mil AM en el programa "Crónicas en domingo".
Libro Crónicas desde Morón - El Reloj
Reloj detén tu camino... No amigo lector, no se trata de aquella vieja canción de Lucho Gatica sirio que nos referimos a un antiguo reloj que estuvo ubicado en la encrucijada de Morón y que efectivamente detuvo su camino en el primer lustro de la década de los setenta consecuencia de un fuerte ventarrón que lo hecho al suelo y de allí pasó un largo tiempo tirado al lado de la casilla donde el viejo Cristian despachaba las camionetas por puesto de la Unión Puerto Cabello-Morón.
Este reloj se instaló durante el gobierno del dictador Pérez Jiménez y se mantuvo como una referencia obligada para los moronenses o para todo aquel que visitaba al poblado. Era muy común oír ¡voy pal' reloj!
El reloj se levantó sobre un pedestal o base metálica de aproximadamente 8 metros de altura y en la cúspide se localizaba las saetas del reloj acopladas en una arquilla de forma triangular perfilando tres caras o más bien podemos decir que se trataba de un reloj trifásico. La estructura metálica estaba unida al suelo a través de un redondel de concreto que mantenía como una modesta redoma situada justamente donde hoy se encuentra la redoma de la encrucijada. Sobre este redondel se sentaban los viajeros con sus maletas, cajas, sacos etc, generalmente falconianos, en espera de su trasporte que los llevarían por los caminos y rutas de la esperanza en pos de mejores horizontes. Pegada al soporte del reloj se mantuvo por largo tiempo una valla comercial de una empresa de techos Eternit-Tejalit radicada en Maracay.
Era el Morón del ayer, era el Morón de la poca circunvalación vehicular, a veces se veía un Cadillac, los voluminosos automóviles de antaño no era muy frecuentes como ahora son los vehículos modernos en la encrucijada de Morón, pueblerinos caminaban animadamente de un lado a otro con sus zapatos de dos tonos -blanqui-negros- y su ropa de lino blanco almidonada hasta la saciedad. Nos parece ver al negrito Julito que de regreso a la carnicería de Juan Julián se había provisto de tres fuertes para disfrutar de una noche de farra, con rumbo a los lenocinios de bota Burro (actual avenida Falcón) se ajustaba su prieto sombrero al momento que saludaba a Jota Jota, que entretenido, leían en las cenizas de su tabaco los números de la lotería que saldría en ese día. Julito seguramente, se encontrará con la muda que al darse un golpe con la palma de su mano en la mejilla le indicaría que el precio de la jornada era de un cachete o sea de 5 bolívares. Posteriormente se tomaría una cervecitas Zulia en el bar de Miguel Alvarez o en La Campana o en el bar de Expedita para luego regresar a la tibia cama donde charlaría con la yegua, con la camioneta o con Miguel Aceves.
En el costado noreste del reloj se encontraba la bomba de gasolina, al lado de la central Morón-Coro, un poco más allá de la cauchera de Pepe, al lado la tienda de Juan el árabe, más adelante el abasto Punto Fijo de Orosimbo. Hacia el lado sur del reloj se ubica la sede de transporte Morón puerto Cabello, al lado del obelisco Zancudo, más atrás la familia Suárez, primeros dueños de esa esquina comercial, por cierto que uno de ellos (Guillermo) fue arrestado por tratar, en compañía de otros lugareños, de poner a la hora exacta el reloj debido a que éste se había atrasado. Este buen gesto hubiese merecido un premio a no ser porque se realizó en horas de la madrugada y en animosa parranda de abundante ingesta alcohólica.
Del lado noroeste teníamos la tienda de ropa de unos libaneses y en la esquina donde funcionó una ves el banco ítalo-Venezolano, se encontraba una arepera que en principio fue de Limonggi y luego pasó a manos de unos comerciante chinos. Estos chinos no hablaban mucho el español y la gente le echaban muchos carros, es decir, se iban sin pagar lo consumido. Alguien le sugirió a los chinos que buscasen a un venezolano como empleado y a la vez que le tuviesen respeto y temor, para evitar la cachúas.
Los chinos encontraron al popular Popi que para entonces era un mozalbete atlético y gran boxeador. De inmediato Popi se hizo del negocio y colocó una foto suya, bastante amplia, donde posaban con un cuadro del boxeador, con sus guantes y una cara de pocos amigos mostrando su musculatura. Ciertamente los carros se acabaron pero también se acabó el capital de los chinos que tuvieron que cerrar las puertas del negocio y marcharse al continente asiático. Al poco tiempo se observaba a Popi quien caminaba bien trajeado luciendo en sus manos portentosos anillos de oro y en su muñeca gruesa esclava del mismo metal, al cuello grueso cordón de oro y una larga leontina aurífera que guindaba de su correa atravesaba su muslo y se introducía en su bolsillo trasero añadida a su cartera. Para los chinos peor fue el remedio que la enfermedad.
El Caos del Transporte en Morón
El Morón apacible del pasado se ha quedado atrás, aquel Morón bucólico del carretón y de la yunta de bueyes solo existe en el recuerdo de los mas viejos, el Morón de la encrucijada con sus simbólico reloj que marcaba la hora a los lugareños recordándoles sus faenas y apresurando a los viajeros en su itinerario. El Morón de Pedro El largo, de Teodosa, de Don Elías y Jesús Silva. Se ha ido para no volver.
No obstante Morón siempre fue un lugar con mucha fluidez poblacional y de transeúntes por su carácter estratégico en cuanto a su posición geográfica se refiere que le permite comunicarse o conectar, el centro del país (Caracas, Valencia, Maracay) con el occidente (San Felipe, Barquisimeto, la vía hacia los llanos y los andes) y también con los mejores sitios turísticos ubicados en el Estado Falcón.
Históricamente Morón ha sido una encrucijada importante en el país: "Desde los tiempos de la colonia, Morón ha sido una de las encrucijadas mas importantes, que ha tenido la región centro-occidental del país" (González, R. 1977, 6) fue un punto de convergencia, y aun lo es, donde se encuentran los transeúntes a realizar sus actividades rutinarias. el mismo autor agrega lo siguiente: "Allí confluían viajeros que venían de regiones tan disímiles como lo son las montañas de Canoabo, con sus cargamentos de café, añil y tabaco; las sabanas de Alpargaton, con sus cacaotales y sus plantaciones de caña y las playas de Boca de Yaracuy, Aroa y Tucacas, con sus pescadores cargando sus canastos preñados de pescado".
Durante el periodo independentista y republicano se vuelve a imponer el carácter nodal o de encrucijada del pueblo de Morón como la causa fundamental para que éste sirviera de base de operaciones de los grupos guerrilleros que accionaban hacia los valles del occidente, penetrando hasta las haciendas ubicadas en terrenos de San Felipe, Yaritagua y Barquisimeto, pero que también lo hacían así los pueblos de la costa y boca de Aroa. Este estratégica situación de Morón le ha justificado su papel en la historia nacional. Los cruces de caminos que entrelazan al occidente, la costa y el centro del país lo convierten en un lugar apropiado para marchas y contramarchas de los hombres levantados en armas tras la búsqueda de los objetivos deseados.
Este rasgo característico - su ubicación geográfica - de Morón ha sido observado y analizado por muchos autores que ven en ella el elemento histórico fundamental para su crecimiento y desarrollo. Mi amigo el poeta José Joaquín Burgos, escribió en el prologo de mi libro "Morón" (1995) estas hermosas palabras: "Morón es una ventana abierta al mar y a la montaña al mismo tiempo una encrucijada desde la cual arrancan caminos hacia rumbos de siempre, tendidos a la falda de serranía de entrañas mágicas, trono de Maria Lionza; o por la propia costa, rumbo al cielo falconiano; o después de El Palito, atravesando el abra de las trincheras para llegar al corazón populoso de Carabobo. pero más que esa simple referencia paisajística, Morón es también una encrucijada en el tiempo, una esquina en la historia venezolana, un espacio vital.â€
En el presente es un espacio nodal que entrelaza su parque industrial con el principal puerto del país para el comercio de exportación e importación, y con el potencial mercado de las regiones centro-occidental y central.
La ciudad de Morón mantiene su fidelidad a sus orígenes históricos que provocaron su nacimiento: "Las ciudades aparecen para responder a las necesidades de la complejidad de la organización social. su localización o elección del sitio traduce las preocupaciones originales que le dieron nacencia; esta localización ha dirigido su desarrollo" (Isnard, A. citado por el centro de investigaciones geodidacticas 1976: 65).
Efectivamente su localización o elección de sitio es el recurso mas importante del cual dispone Morón y es esto lo que ha dirigido su desarrollo en el presente, lo fue en el pasado y lo será en el futuro.
La ubicación de las ciudades o el lugar de su emplazamiento no es un hecho casual o de simple contingencia sino que obedece a un proceso histórico social concreto cuyas razones iniciales del establecimiento humano marcan su desempeño en la evolución posterior y condicionan generalmente su presente y futuro.
En el caso de Morón, si bien su elección de sitio no fue un hecho planificado oficialmente, responde históricamente a su conveniente cercanía al puerto o a la costa y a su comunicación terrestre con la región central y occidental que le permitió ser un espacio potencial para la explotación de la tierra y el trafico comercial; en el presente su situación geográfica estratégica siguió siendo su recurso potencial para el desarrollo industrial y comercial, seguramente en el futuro, ese recurso continuará incidiendo en su devenir como entidad.
Hoy Morón, con una población cercana a los 100.000 habitantes, sede de importantes industrias publicas y privadas, con un fuerte movimiento comercial, hoy como ayer continua siendo la encrucijada o el punto de conexión entre distantes lugares y ciudades del país, solo que ahora luce colapsado en sus arterias vitales por el impacto del trafico automotor, problema este que ha venido agravando en los últimos años. ya no solo son en las horas pico sino a cualquier hora del día Ud. puede comprobar como el congestionamiento es inmenso y el caos que se produce en la encrucijada y las largas colas que se forman en las avenidas Carabobo, Yaracuy y Falcón igualmente sucede lo mismo en la calle plaza que es la vía de acceso al centro de la ciudad.
Ahora bien, ¿cual es la causa del problema? indudablemente que la causa principal es la inadecuada organización del espacio disponible en la encrucijada y en las vías adyacentes, el cual estuvo diseñado para soportar un menor volumen de vehículos en el pasado, pero que en la actualidad la configuración del espacio urbano disponible es obsoleto ante la presencia o el transito de un numero cada vez mayor de pequeñas y grandes dimensiones, de vehículos provenientes de diferentes lugares del país.
Aparte de la infraestructura urbana inadecuada, se presenta otro inconveniente o nudo, no de menor importancia que el primero: La encrucijada de Morón y sus adyacencias se han convertido en el gran Terminal ambulante e improvisado del centro del país. En efecto ya todos los espacios están copados para el estacionamiento de autobuses, busetas y autos libres. En plena Encrucijada se aparcan, el la Avenida Carabobo con flecha hacia Puerto Cabello compuesto totalmente por busetas un poco mas adelante una línea de autos libres (El Zancudo), mucho mas adelante se estacionan los autobuses Marco Polo con ruta hacia Puerto Cabello, seguidamente le sigue el transporte de camionetas techadas ubicadas en la entrada de la calle San José, frente al Super Pollo, con destino a Palma Sola. En la misma avenida Carabobo pero en sentido inverso (Pto. Cabello- Morón), frente al Mercado Palmerito funciona otra línea de autos libres.
En la Avenida Yaracuy sentido Morón- Pto. Cabello se estacionan las líneas de transporte San Pablo - Urama, La Victoria, etc y la Circunvalación Morón en la misma Avenida Yaracuy, en sentido Morón San Felipe, está una de las líneas de autos libres mas viejas de Morón, y en ese mismo lugar cerca de la Redoma, está la parada de los autobuses que viajan hacia San Felipe y Barquisimeto, un poco mas adelante, está otra línea de autos libres. En la Avenida Falcón, en plena redoma con sentido Morón- Pequiven existe una línea de taxi por puestos que conducen hacia Pequiven, Venepal y Boca de Yaracuy. En el mismo trayecto, a escasos metros (hasta la Morenera), está el paradero de autobuses que dirigen hacia todo el Estado Falcón culminando en la ciudad de Coro. En sentido inverso (Pequiven- Morón), ahora empezando desde el grupo residencial Reina Cedeño, comienzan a estacionarse las busetas con destino Valencia, dejando un pequeño espacio libre (frente a Morapan) para el aparcamiento de autos privados. Seguidamente a éste está otra línea de taxis (también bastante antigua) hasta el vértice donde culmina la Avenida Falcón comienza la Avenida Yaracuy en flecha direccional hacia San Felipe.
Finalmente, iniciándose la calle Plaza, en sentido- Redoma de Morón, ya se ha colocado otra línea de autos libres por la parte izquierda y por la parte derecha, está la parada oficial de las auto busetas con destino a Valencia (frente al Comercial Magallanes), estos aparcamientos se prolongan doblando hacia la derecha (y a veces hacia la izquierda también) congestionando la calle Ayacucho del Centro de Morón donde reina el señorío de las busetas.
Adicionalmente al aparcamiento intenso y extenso de los vehículos de transporte públicos en la encrucijada y los sectores adyacentes, existe otro asunto que agrava el problema y es el que los comerciantes y particulares también se han dado a la tarea de colocar frente a sus negocios o casas anuncios o avisos con estructuras metálicas que prohíben el estacionamiento de autos frente a los mismos o en sus adyacencias unos los hacen por motivos de cargas y descargas de mercancías, otros simplemente porque les da la gana.
De tal manera que esta problemática del transporte publico es generadora de un caos y de desorden permanente en el sector, pero además vulnera los derechos de los ciudadanos de a pie y de los particulares que desean estacionarse en el centro de la ciudad para hacer sus compras y otras diligencias pertinentes. Ya los turistas y viajeros optan por desviarse por las diferentes variantes y callejones para evitar las tremendas colas que se hacen en la encrucijada de Morón, esto por supuesto, afecta a los comerciantes locales. Este problema incide hasta en las relaciones interpersonales puesto que he observado los comportamientos y alterados de chóferes y colectores cuando alguien desprevenidamente les invade "su espacio", es de hacer notar que el espacio es de todos y si bien ellos tienen todo el derecho a trabajar libremente, los ciudadanos también tenemos derecho a la libre circulación por espacios que son comunes o de dominio colectivo.
Corresponde a la municipalidad, ordenar y reconstruir el espacio urbano disponible para que las relaciones de convivencia entre los ciudadanos no se deteriore, a la vez para que se preste un buen servicio publico de transporte urbano y extraurbano y también para que los habitantes de Morón y los visitantes podamos disfrutar de un espacio organizado digno de ser vivido a plenitud.
¿Que hacer? ¿Que soluciones aportamos? pues bien, en las discusiones y conversaciones que hemos tenido en la comisión especial designada por el Concejo Municipal para estudiar y presentar y proyecto de ordenanza para regular y controlar la problemática urbana del transito automotor, la cual está presidida por el concejal Heriberto Ramírez, la Sindico Municipal Dra. Leonora González, El Cronista de la Ciudad, los Asesores Jurídicos Dra. Elba Tovar Salas, Dr. Wilfredo Capielo, se han planteado las siguientes soluciones:
1. Obviamente la solución definitiva y eficaz es la culminación del Terminal de pasajeros de Morón que desconcentraría y reduciría enormemente los volúmenes de unidades del transporte publico aparcado o en circulación en el centro de la ciudad.
2. Pero mientras esto ocurra es necesario tomar acciones para aliviar y descongestionar la encrucijada como lo son la eliminación de la redoma central y la colocación de semáforos, adicionalmente un nuevo diseño de la isla central.
3. Abrir la antigua entrada hacia el centro de Morón a la altura de la calle la San José que permita a los vehículos que se dirijan hacia el centro de Morón, Santa Ana, Santa Rita, Banco Obrero, etc. tomar esa vía alterna y así evitar pasar por la encrucijada.
4.Realizar un trabajo de ingeniería para abrir la calle o callejón Junín (El Bolsillo) en un solo sentido que conduzca hacia la avenida principal con flecha hacia Puerto Cabello.
5. reordenar el casco histórico de la ciudad mediante una nueva nomenclatura, señalización o flechado que permita una mejor movilización vehicular.
6. dejar los mayores espacios libres disponibles para el aparcamiento de autos particulares de dimensiones pequeñas para lo cual se revisaran las ordenanzas vigentes sobre catastros, derechos de frente y otros afines para determinar la potestad del comerciante o habitante sobre la prohibición de estacionamiento temporal frente a los locales o casas, que en muchos casos (ejemplo la Av. Falcón) logran obstruir un canal de circulación libre de las avenidas.
7. otra propuesta a mediano y largo plazo, es la construcción de un nuevo puente sobre el río Morón que ampliaría las posibilidades de bifurcación del tráfico automotor.
8. estamos concientes que existe un nuevo diseño para la nueva autopista hacia la región central la cual podría resolver en parte el problema, pero Morón requiere de soluciones urgentes.
Libro Crónicas desde Morón - Reminiscencias
Antes de 1950 la población moronense se ubicaba en la margen izquierda del río Morón, al sur de la actual encrucijada. El río, aún sin canalizar, salía de las entrañas de la montaña, siguiendo un sinuoso curso remontábase hacia el oeste del poblado (en las cercanías de la hoy estación de ferrocarril) para luego venirse hacia el este en línea recta y en ese recorrido se proyectaba paralelamente a la calle Real o calle Comercio, como se llama ahora. A escasos metros, la Iglesia Santa Ana, un poco más allá el cementerio (donde están la Plaza Bolívar, la Policía y la Cantv) circundados ambos por unas cuantas viviendas de bahareque y otras que construidas con mejores materiales evidenciaban el mayor poder económico de sus dueños. A orillas del río y bañándose en sus cristalinas aguas retozaban los hermanos Silva Gutiérrez, hijos de Jesús Silva, dueño de la primera botica establecida en Morón ("La Casa del Pueblo") y dueño también del primer (o segundo) aparato de radio que vieron los moronenses de la época, que por cierto, algunos parroquianos curiosos se asomaban por los agujeros del aparato para tratar de ver a los supuestos e imaginarios hombrecitos minúsculos que estaban adentro y que producían el sonido del aparato.
La ubicación del poblado que hemos descrito anteriormente constituye el asiento originario de la ciudad o el caso histórico de la misma. El resto del territorio moronense estaba ocupado por diferentes haciendas, potreros, vegas y conucos que aportaban los productos agropecuarios necesarios para la alimentación de una escuálida población. Rodeaba a estos campos productivos una topografía muy irregular, compuesta por charcas, lagunas, ciénagas y terrenos cóncavos que se anegaban temporalmente con las lluvias o crecidas del río y otros que permanecían todo el tiempo bajo las aguas, de allí la proliferación del mosquito palúdico. Sobre estos terrenos anegadizos y entre haciendas y conucos se superponían franjas estrechas de caliche u otros materiales de relleno que levantaban las vías que, serpenteando, buscando la tierra más consistente, comunicaban al pueblo de Morón con la costa falconiana, con los estados Lara y Yaracuy, con el Puerto y con el centro del país.
El transporte de carga se efectuaba en carretones tirados por muías o bueyes, por vetustos camiones y por el ferrocarril Bolívar, que viniendo de los estados occidentales llegaban hasta Puerto Cabello (tal como hoy), pero la ubicación de la vía férrea de entonces era diferente a la actual. El tendido de los rieles en el tramo de la entrada al pueblo, en sentido oeste-este, descansaba sobre el promontorio donde en la actualidad se encuentran los barrios El Carmen, Las Parcelas, La Línea (por eso tiene ese nombre), la franja izquierda de la encrucijada de Morón, concluyendo en la farmacia El Indio, donde se localizaba la estación del ferrocarril o terminal. Allí llegaban los vagones cargados de frutas, granos, verduras, etc., para ser distribuidos, una parte, en camiones y carretas a la costa oriental del estado Falcón, y el resto seguía rumbo hacia Puerto Cabello. Eran tiempos de relativa abundancia. Sin embargo, en momentos difíciles, los habitantes acudían a la estación ferrocarrilera al tiempo que descargaban los vagones y se hacían de gran cantidad de productos agrícolas que se los obsequiaban sin ninguna mezquindad, otros saciaban su hambre con los camarones y peces que obtenían fácilmente del río Morón.
Con la democracia advinieron nuevos barrios. Efectivamente, con la caída del dictador se produjeron una serie de invasiones a las vegas y haciendas. Las antiguas haciendas se convirtieron en nuevos barrios que se construyeron en forma anárquica y desorganizados, sobre las ciénagas o canales naturales de desagüe, o simplemente sobre terrenos desnivelados, donde hacían el rancho de tabla, cartón, latas, etc., que cuando llovía se convertían en verdaderas lagunas. Estos sectores son los que se encuentran a ambos lados de la avenida Falcón, los barrios Unión, El Mamón, Bota Burro, La Charneca, El Jabillo, fundados esencialmente con "conanos" que llegaron de su tierra de origen en búsqueda de empleos en las nacientes industrias del área.
Recuerdo al ciego Etanislao, hombre trabajador a pesar de su limitación de invidente. Carretilla en mano recorría varios kilómetros para llegar a su conuco de donde traía especies agrícolas para venderlas en su bodega Trujillo, ubicada en una esquina de la avenida Falcón, que dicho sea de paso, este último vestigio de Bota Burro ya fue demolido. Algunos muchachos de la época le querían pasar gato por liebre, valiéndose de la condición de ciego de Etanislao trataban de pasarle una locha por un bolívar. Inmediatamente Etanislao reconocía el engaño al pasar el dedo índice por el borde de la moneda y al no encontrar las muescas la devolvía en el acto. Otros, al conocer el tacto de Etanislao, con una segueta le hacían las finas muescas a la locha, pero también fracasaban en sus intentos, porque Etanislao era ciego, pero no bolsa.