Chuchito (Pedro García)
Era el nombre cariñoso como lo llamábamos en Barrio Unión derivado del nombre de su padre, el cual lo nombrábamos Chucho, siendo el nombre de pila de este ultimo Jesús García y la madre de Chuchito se llamaba Rita Montañez, de allí que su nombre completo seria Pedro Jesús García Montañez.
Los primeros años de su vida pasaron en el barrio que mencionamos arriba; fueron años difíciles para él, en plena y fogosa lucha contra la poliomielitis que desde su nacimiento le afectó y le atrofió sus extremidades inferiores.
Su familia tuvo que afrontar con la desventaja que ofrece los escasos recursos económicos la odisea de hacer de aquel niño vulnerable no sólo un hombre de bien sino también un profesional de la docencia titulado en la universidad de Carabobo en la especialidad de ciencias sociales.
En Barrio Unión dió sus primeros pasos o mejor dicho, manazos, porque se desplazaba por el suelo polvoriento con sus manos ya que sus piernas no podían sostener su frágil cuerpo; mi madre Yoya lo arrullaba y hasta lo consentía tanto que llegó a ser su madrina por solicitud de su amiga y comadre Rita.
Eran dos viviendas contiguas o ranchos, une al lado del otro, los García Montañez y los Coello Ãlvarez compartieron sus necesidades, sus alegrías y tristezas eran comunes a las dos familias.
Y, por supuesto, Chucho, el viejo, y Cosme, mi padre, eran compadres de yo no se cuantos sacramentos y hasta solían con frecuencia compartir una botella de ron.
En Barrio Unión no había futuro para la familia GarcíaMontañez por lo tanto emigraron a Santa Rita para habitar una de las nuevas viviendas construidas en ese sector, esta vivienda se ubicó al lado de la primera casa que se levanto en toda Santa Rita y que perteneció al abuelo materno de Chuchito llamado Eustaquio Montañez quien se había radicado allí mucho tiempo atrás para dedicarse a la cría de animales y a una pequeña labranza en su conuco.
Al pasar el tiempo supe que Terry, como le decían en la universidad por referencia a un Brandy de ese mismo nombre, había obtenido el titulo de Licenciado en Educación, entonces comprendí el esfuerzo físico e intelectual de este muchacho por superarse y por salir de la miseria donde un destino adverso pretendía arrinconarlo.
Chuchito o Terry tenia en su cuerpo como una docena de operaciones quirúrgicas para poderse mantener y andar medianamente sobre sus propias extremidades pero eso no fue óbice para lograr lo que logró.
Fue también un poeta, compositor de himnos y canciones, maestro de escuela, amigo de la cultura y de las personas de buena voluntad.
Chuchito tu breve pasantia por la vida te convirtió en ejemplo para los que no se rinden nunca.
Libro Crónicas desde Morón - La Pancha
La Pancha fue un surco cenagoso (todavía lo es en parte), que constituye la vega del rio Morón en su curso medio y en su lado oeste. Este lote de terreno es anegadizo, excepto la parte que ha sido rellenada y donde se ubican importantes establecimientos comerciales. Su ubicación es céntrica, a escasos metros de la encrucijada de Morón y al costado este la avenida Falcón. Esta zona es el desagüe natural del río a la vez el área que recoge el drenaje de las aguas que bajan de la parte occidental (de los barrios de San Diego, Las Parcelas, La Línea, Barrio Coro, etc.) y que son conducidas hasta el lecho del río, por esto es que La Pancha está cruzada de canales y quebradas que como cicatrices marcaron su incierto destino.
La Pancha está frente a Bota Burro, apenas divididos por la Av. Falcón. Sobre estos terrenos inundables se construyeron sin mucha (o ninguna) planificación los barrios La Pancha, La Charneca, Barrio Unión y el sector aledaño a la Av. Falcón. Este espacio se nutrió poblacionalmente hablando en la década de los 60, a raíz del boom industrial surgieron barrios improvisados y de una configuración anárquica, ranchos de tablas y cartón que hoy en día se han renovado hasta convertirse en lujosas casas y modestas quintas en calles pavimentadas impregnadas de la vitalidad bulliciosa de los infantes.
Sus rincones y caminos, sus calles estrechas nos susurran simpáticas anécdotas y graciosas menudencias, algunas de las cuales seguidamente vamos a relatar.
Esta zona era el escenario de las actuaciones de Chiripa, gran amigo de lo ajeno y hábil para penetrar a la residencia de sus víctimas para sustraerles modestos artefactos domésticos como radios, planchas, ventiladores, algo de dinero, joyas etc. (para entonces no había muchos televisores, ni existían los sofisticados equipos de sonidos ni los VHS). Chiripa era el azote del Barrio Unión. Cierta noche se organizaron varios vecinos para atrapar al ladrón. Se reunieron para preparar la estrategia de la captura Fay Calembé, el difunto Luis Acosta, José Partida, Gregorio Quevedo, Lino Arévalo y mi difunto padre. Ellos suponían que Chiripa llegaría en la madrugada por lo que cada uno se ubicó en un sitio estratégico acompañado de una botella de popular para "aguantar el frío y mantener la vigilia " y efectivamente Chiripa pasó a las tres de la madrugada, los consiguió dormidos de la pea, robó en el barrio y de paso les llevó las carteras en medio de los ronquidos de los durmientes.
Chiripa era un ladrón sano. A nadie agredía, su defensa era sus ágiles piernas para desaparecer en la noche ayudado siempre por vestimenta negra. Algunos dicen que murió en el servicio militar.
En las cercanías del puente sobre el canal que descarga en el río Morón, frente a la avenida Falcón, se encontraba un inmueble que fue habitado por la familia Bracho (en la actual Moronera), luego funcionó allí una funeraria regentada por el popular Venegas, hombre de aspecto muy sobrio. Venegas acostumbraba dormir dentro de los ataúdes, muchos clientes o visitantes ocasionales pegaron la carrera bien lejos cuando entraban a la funeraria en hora de la mañana y al tocar la puerta Venegas se levantaba con cara de enratonado espantando en el acto a los desprevenidos visitantes. Venegas tuvo ciertos inconvenientes con algunos pobladores porque si alguien se desmayara o tuviera un ataque de epilepsia, inmediatamente Venegas sacaba su metro que llevaba en la cintura y le tomaba la medida para proveerle el ataúd. Más de uno se levantó y le dio una trompada. Hoy nadie sabe de él, algunos dicen que falleció, otros dicen que está en la cárcel.
En este mismo lugar funcionó una pescadería. Era propiedad de uno de los hermanos Moreno. Allí trabajaron como empleados Norman Colmenares y Alberto Moreno. Ambos eran registrados por las tardes antes de salir del local por el propietario del negocio, para evitar el acostumbrado piquete.
Norman decidió burlar la estricta vigilancia del dueño, entonces mandaba a su mujer a comprar pescado por las tardes y, dentro del pescado, en el lugar de las tripas, metía billetes de 500 bolívares. Pero Alberto un día lo descubre y le propone un acuerdo. Los billetes siguieron saliendo en los vientres de los pescados que el dueño obsequiaba para la cena a los abnegados trabajadores, más adelante, al cruzar la esquina Norman y Alberto partían la cochina. Una vez Norman y Alberto fueron enviados por el dueño de la pescadería a Punto Fijo a comprar 100 kilos de pargos. Llegados al sitio de la compra, Alberto se para al frente de los cajones repletos de diversos tipos de pescado, y pide el más rojizo porque ese era el propio pargo, el vendedor insiste y le dice que el propio pargo es el de color más claro, Alberto le responde en forma airada. "¡Usted, no va a saber más de pescado que yo!". El vendedor le dice: "Bueno, si usted lo dice"; Alberto y Norman llegaron a Morón con 100 kilos de Catalana (pescado rojizo pero de muy baja calidad). Al poco tiempo quebró la pescadería gracias al erudito en pescados Alberto Moreno y a las andanzas de Norman Colmenares.
Chuchito (Pedro García)
Era el nombre cariñoso como lo llamábamos en Barrio Unión derivado del nombre de su padre, el cual lo nombrábamos Chucho, siendo el nombre de pila de este ultimo Jesús García y la madre de Chuchito se llamaba Rita Montañez, de allí que su nombre completo seria Pedro Jesús García Montañez.
Los primeros años de su vida pasaron en el barrio que mencionamos arriba; fueron años difíciles para él, en plena y fogosa lucha contra la poliomielitis que desde su nacimiento le afectó y le atrofió sus extremidades inferiores.
Su familia tuvo que afrontar con la desventaja que ofrece los escasos recursos económicos la odisea de hacer de aquel niño vulnerable no sólo un hombre de bien sino también un profesional de la docencia titulado en la universidad de Carabobo en la especialidad de ciencias sociales.
En Barrio Unión dió sus primeros pasos o mejor dicho, manazos, porque se desplazaba por el suelo polvoriento con sus manos ya que sus piernas no podían sostener su frágil cuerpo; mi madre Yoya lo arrullaba y hasta lo consentía tanto que llegó a ser su madrina por solicitud de su amiga y comadre Rita.
Eran dos viviendas contiguas o ranchos, une al lado del otro, los García Montañez y los Coello Ãlvarez compartieron sus necesidades, sus alegrías y tristezas eran comunes a las dos familias.
Y, por supuesto, Chucho, el viejo, y Cosme, mi padre, eran compadres de yo no se cuantos sacramentos y hasta solían con frecuencia compartir una botella de ron.
En Barrio Unión no había futuro para la familia GarcíaMontañez por lo tanto emigraron a Santa Rita para habitar una de las nuevas viviendas construidas en ese sector, esta vivienda se ubicó al lado de la primera casa que se levanto en toda Santa Rita y que perteneció al abuelo materno de Chuchito llamado Eustaquio Montañez quien se había radicado allí mucho tiempo atrás para dedicarse a la cría de animales y a una pequeña labranza en su conuco.
Al pasar el tiempo supe que Terry, como le decían en la universidad por referencia a un Brandy de ese mismo nombre, había obtenido el titulo de Licenciado en Educación, entonces comprendí el esfuerzo físico e intelectual de este muchacho por superarse y por salir de la miseria donde un destino adverso pretendía arrinconarlo.
Chuchito o Terry tenia en su cuerpo como una docena de operaciones quirúrgicas para poderse mantener y andar medianamente sobre sus propias extremidades pero eso no fue óbice para lograr lo que logró.
Fue también un poeta, compositor de himnos y canciones, maestro de escuela, amigo de la cultura y de las personas de buena voluntad.
Chuchito tu breve pasantia por la vida te convirtió en ejemplo para los que no se rinden nunca.
Deportivo Unión
Revisando viejos papeles me ncuentro con una lista de nombres que una vez fuera el roster del equipo de béisbol Deportivo Unión, de grata memoria para aquellos que como yo vivimos con intensidad deportiva la década que va desde los años 80 al 90. Este equipo aparte de su calidad beisbolística y nivel de competencia tuvo una gran acogida en el público que era aficionado a esta disciplina, sobre todo en los sectores jóvenes femeninos que colmaba el estadio El Dique cuando este equipo participaba en los juegos. Empezó con el nombre "Si Podemos" en alusión a una vieja consigna del MAS (Movimiento Al Socialismo), partido donde militábamos la mayoría de los jugadores y que era el patrocinador e inspiración de la divisa. Por cuestiones reglamentarias hubo de cambiar el nombre para poder participar en el campeonato que regía la liga de béisbol de Morón; no recuerdo bien si su presidente era entonces Lorenzo Caldera o José Palacios, pero lo cierto es que el equipo pasó a llamarse el Deportivo Unión. Lo de Deportivo es obvio y lo de unión era por el barrio unión, lugar de donde proveníamos los cabecillas de la organización. El Deportivo Unión -con su franela y gorra anaranjada y pantalón beige- tuvo gran figuración en los campeonatos: dos subcampeonatos, en ambas oportunidades fue contra los doble "A" bajados de la Volkswagen, y varios trofeos ganados fuera y dentro del municipio. Su mística y camaradería era impresionante, su entusiasmo y el fervor de la juventud hicieron el equipo una escuela de donde salieron posteriormente los mejores jugadores de una generación de beisbolistas de Morón. Su primer manager fue este servidor, después fue el amigo Ãngel Brett. Este equipo lo conformaban: Neptalí Seco, Emiro Reyes, Alexis Coello, Tulio Borges, Henry Navas (calembe), Julio Lugo, Jorge Arteaga, Ernesto Testa, José Castillo, Oscar Andueza, Héctor Saldivia, Rafael Ortiz, Ãngel Brett, Luis Palacios, Freddy Sabariego, Fernando Granadillo, Chicho Granadillo, Orlando Lugo, Mauro Hernández, Luis Brett, Ramón Ayala (montito), Víctor Milano, Dennis Salas (el chino) (+), Angel Ãlvarez (+), Alexis Polanco (pata e sopo) (+) y me perdonan de los que por olvido no mencioné. Por iniciativa de Freddy Sabariego y Emiro Reyes estamos planificando un reencuentro de toda la familia del Deportivo Unión para homenajear a los integrantes de este gran equipo, para tal efecto, vamos a realizar una caimanera en algún club y luego los actos protocolares de rigor. Desde ya los invito a todos los que tuvieron que ver con este equipo comunicarse con Freddy Sabaniego y Emiro Reyes. Teléfono de contacto 0412-853 829. Visite mi blog www.alexiscoello.com.ve (*) Cronista Municipal J. J. Mora
Libro Crónicas desde Morón - El Barrio de Los Apamates
Dos semicurvas y una recta componen la vieja callejuela que se extiende de oeste a este. No posee otra salida que la misma entrada que es por la avenida Falcón, aunque uno o dos recovecos conducen a los peatones hacia los lados de los barrios El Jabillo y La Charneca. Este barrio fue emplazado en un terreno muy irregular, al borde de una gran ciénaga, llamada La Plancha, que lo cubre por el lado sur y en tiempo de lluvia se expande hacia el este. Por el norte le cae una quebrada intermitente que se une en el extremo de la calle a los terrenos cóncavos de La Plancha. Estas condiciones topográficas hicieron que las casas se acomodaran anárquicamente y la calle se configurara sin ninguna simetría u orden. Generalmente es estrecha, aunque en algunos puntos se ensancha; una que otra casa están a media calle.
El barrio se fundó en el segundo lustro de la década de los años cincuenta en terrenos de un antiguo potrero. Su creación fue producto de la inmigración de falconianos que vinieron tras los puestos de trabajo de la incipiente industria petroquímica, humildes corianos que parapetearon sus humildes viviendas con materiales sencillos o de desechos.
Los barrios del norte del municipio entre los cuales citamos a Bota Burro, El Mamón, El Jabillo y Unión, todos adyacentes a la avenida Falcón, fueron los que concentraron, en esa época, la mayor cantidad de "cabezones" provenientes de la tierra de los caquetíos. Entre los fundadores del barrio Los Apamates recordamos a José del Carmen Fernádez, Luis Acosta, José Faneite, Francisco Rodríguez, Isabel de Rodríguez, Dionisio Sánchez, Modesto Gotilla, Juan de Dios Lugo, Ramón "el loco", Cosme Coello, Domingo Manzano, Eustaquio Montañés, Fay Calembé, Tomás Méndez, Leonor de Quintero, Gregorio Quevedo, José Partida; por la Av. Falcón, los Romero y los Sirit.
En la quebrada húmeda había crecido una hilera de los altos apamates que cuando florecían el cielo del barrio se nublaba de violetas y los niños de entonces jugaban con las flores que al desprenderse de la cima caían girando en sí mismas como un trompo, y movidas por la brisa se hacía difícil tomarlas en el aire; ése era el juego, quien tomara mayor cantidad era el ganador.
Eran los tiempos de los juegos infantiles sanos y de la tradición muy venezolana. Lamentablemente han desaparecido y los muchachos de ahora se inclinan prematuramente por los juegos de adultos (caballos, loterías, etc.) o llevados por los valores foráneos que preconiza la televisión buscan entretenerse en actos que en la mayoría de las veces hacen apología a la agresividad y a la violencia.
Entre los juegos que disfrutaban los zagalos del barrio estaban: policías y ladrones, el fusilado (al que perdía se le deban vanos pelotazos por la espalda), las metras o canicas, riñas de trompos (más de uno lloraba cuando le rajaban el trompo), guataco por las orejas, palito matequillero, la pelota de goma callejera. Estos juegos empezaban y terminaban en un gran bullicio o algarabía. Otras veces los muchachos se acurrucaban en las aceras a oír los cuentos o historias de algún adulto o galanteaban a las muchachas con un rin de bicleta o un neumático que empujaban simulando un automóvil o andaban sobre una varilla de madera que se convertía en caballo.
Con el tiempo cayeron los apamates y al barrio se le llamó solamente Unión. Uno a uno fueron desapareciendo, uno por la acción del hombre y otros por fuerza de la naturaleza. La transformación llegó, los infantes se hicieron adolescentes, y éstos, adultos.
Buscaron el porvenir en los caminos tortuosos de la vida, el viejo barrio había servido para una etapa de la existencia, ya que se hacían necesarios nuevos horizontes. A uno pocos mayores se los llevó la pelona; otros, cuando jóvenes, se marcharon a Valencia; pocos sucumbieron ante las sustancias psicotropicas y la mayoría han encontrado otros lares y se mantienen fieles a principios de honestidad y laboriosidad.
Cuando fuimos concejales logramos asfaltarles su única calle y se les construyó una buena cancha deportiva. Giannatale le hizo un puente, lástima que hoy esté carcomido por la herrumbre. Los gobiernos (local y regional) sustituyeron la red de aguas blancas y lo dotaron de cloacas, aceras y brocales. La escuelita (construida por los fundadores) fue ampliada mejorándola considerablemente gracias a la intervenciones de las maestras Mirian, Loly y Haydée.
Barrio Unión fue el primer barrio de Morón que formó una junta de vecinos, no obstante, quedó sin protocolizar en las oficinas de registro.
La comunidad de 3 de Mayo
Para culminar este ciclo de la microhistoria de algunos sectores de Morón y Urama, nos vamos a referir en esta crónica a la comunidad de 3 de Mayo, para lo cual vamos a utilizar parte de la información obtenida por su Consejo Comunal aderezada por los comentarios de este cronista.
El toponímico de este lugar alude a una fecha (3 de mayo); por tanto puede considerarse un "cronotoponímico", aunque no es una fecha de una efemérides reconocida de importancia histórica nacional, sino más bien que pareciera estar ligada a hechos de la comunidad que en ese caso entonces sería un pragmatoponímico.
Lo cierto es que este barrio es de fundación reciente y debe su formación a la vaguada y el desbordamiento del río Morón sucedido en el primer lustro de la década de los ochenta, lo que causó un gran número de damnificados provenientes de los lugares adyacentes al río y que luego fueron reubicados en un terreno baldío que ese entonces estaba bajo posesión de una persona de nacionalidad italiana.
Pero dejemos que sean los vecinos organizados en el Consejo Comunal 3 de Mayo quienes nos cuenten la historia.
"En el año de 1983, aproximadamente en sus primeros meses, las lluvias fueron frecuentes y consecutivas en Puerto Cabello, Morón, Urama y también en Yaracuy.
A consecuencia de estas fuertes lluvias el río Morón se desbordó ocasionando una vaguada, inundando los sectores más cercanos al río como Barrio Alegre, La Charneca, Barrio Unión, El Jabillo, entre otros".
A causa de esto los damnificados invadieron unos terrenos en Palma Sola de donde fueron desalojados por la Guardia Nacional y la Policía de Carabobo.
Con mucha violencia los efectivos arremetieron contra los damnificados, que solo buscaban un sitio seguro donde empezar una nueva vida; ya que la naturaleza les había quitado todo, pero a los efectivos no les imobedecieron portaba y solo órdenes superiores, así que atacaron con bombas lacrimógenas, perdigones y disparos en contra del pueblo indefenso, matando a cuatro personas e hiriendo a más de sesenta.
Los fundadores de 3 de Mayo habían sido desalojados de Palma Sola.
Estos hechos ameritaron la intervención de la Gobernación del Estado Carabobo, quien donó a los damnificados unos terrenos que eran parte de una finca propiedad de un señor de origen italiano y la custodiaba Domingo Padrón, el encargado de la finca.
Allí fueron reubicadas las familias damnificadas, los terrenos fueron acondicionados con máquinas de la Gobernación, y además donó a cada familia 480 bloques, 20 sacos de cemento, 20 láminas de zinc, arena, piedra picada y otros materiales que servirían para construir una pieza de 4x4 m2 para cada una.
Los materiales y ayudas de la Gobernación empezaron a llegar el 3 de mayo de ese mismo año, de allí viene el nombre de nuestra comunidad, que empezó aproximadamente con 80 familias e igual número de casas, otras versiones dicen que fue porque el 3 de mayo se tomaron los terrenos y otra que fue esa fecha cuando se tomó Palma Sola y se iniciaron los sucesos ya señalados anteriormente.
En ese tiempo se instaló la electricidad con aproximadamente 35 postes y un transformador que era suficiente para la comunidad inicial.
Algunos de los fundadores son: José Miquilena, Oswaldo Dumont, Victoria García, José López, Francisco Méndez, María de Mirena, Paula Pacheco, Francisco Oropeza, Pedro Alvarado, Ramona Lugo, Romelia Landaeta, Isabel Polanco, Nelsis Quintero, Juan Vásquez, Pastor Jiménez, Mauri Chirinos, Juana Ollarves, José Peroza, Donato Moreno, Pastor Pérez, Rosalía Ulacio, Neptalí Secos, José Ãlvarez y Pedro Lugo.
Historia de Barrio El Jabillo
Hoy nos vamos a referir a los orígenes de un sector humilde de nuestro municipio, se trata del barrio El Jabillo II, denominado así por la división que ocurrió con El Jabillo I, cuya línea divisoria es La Avenida Falcón y que por desavenencias desconozco y que se han mantenido en el tiempo, se han constituido en dos sectores diferenciados lo que ha debido ser una unidad territorial vecinal o en otras palabras, una sola comunidad integrada.
Pues, pero ello forma parte de la historia de los pueblos y debemos lidiar con eso.
La historia no es la que queremos es la que sucede.
El Jabillo II está situado al norte del municipio, forma parte de la cadena de barrios que se gestaron durante el boom de La Industria Petroquímica cuando números inmigrantes, la mayoría provenientes del Estado Falcón, se ubicaron en cualquier terreno disponible (un cerro, una loma, una canal, un desagüe, etc.) para confeccionar sus humildes viviendas de bahareque, tabla, cartón y zinc, con la esperanza de obtener una plaza como trabajador de la inLa Voz del Cronista Fundación del Jabillo II dustria en expansión.
Gente humilde y trabajadora en búsqueda de un futuro mejor, llegaron agricultores, pescadores, campesinos, en fin, de todo tipo.
Este barrio está sobre una elevación de terreno que es la continuidad topográfica de la misma loma donde se localiza el barrio El Mamón con el cual limita por su lado oeste, por el este colinda con la Avenida Falcón, por el sur con la misma avenida y el barrio Unión, y por el norte con los terrenos de la empresa CAVIM y el barrio El Samán.
Vamos a continuar con la historia de este barrio recogida por sus habitantes; Esta vez no dispongo de la identificación de los autores del trabajo porque el escrito llegó a manos del cronista sin las firmas debidas.
"El Jabillo II fue fundado el día jueves santos del año 1967, en una reunión dirigida por los señores Nicolás Betancourt (Colacho), Ramón Vargas, Atiliano Sánchez, Lucas Mora, Augusto Parra, Pedro Peraza, Cirilo Granado, Rito Mirena, entre otros; Algunos terrenos eran para entonces propiedad del señor Pastor Sánchez, el cual los utilizaba para la cría de chivos, ovejos y burros.
Para este momento el prefecto del municipio era el señor Reinaldo Siliet quien no tomaba muy en cuenta la toma de terrenos por cuanto eso no era su atribución; motivo por el cual Morón logro su crecimiento en forma desorganizacrecimiento en forma desorganizada hasta que el Instituto Venezolano de Petroquímica (I.V.P) comenzó a realizar proyectos de viviendas para sus trabajadores como fue "Las Colinas de Pequiven".
Después se planificaron y urbanizaron lo que se conoce ahora como Banco Obrero Viejo, Las Parcelas, Colinas de Mara I y II, Santa Rita, El Samán y Funda Morón en Santa Ana.
Esta decisión de la toma del "Centro La Botija" fue programada debajo del frondoso Jabillo cultivado por el señor José Aniceto Pérez Velázquez, popularmente conocido como "Chetón", en el año 1954, el cual luego del cuido de quien lo sembrara se convirtió en el sitio predilecto de las reuniones de todos los que en su mayoría eran falconianos para discutir los proyectos de desarrollo para Morón y precisamente de allí nació el nombre del sector, bautizándolo con el nombre de este hermoso árbol "El jabillo".
Cuando se produjo la "Toma" de los terrenos para constituir el barrio ese día jueves santo, el número de los pobladores y el área misma se duplico, es decir, todos formábamos una sola comunidad, pero cuando se creó la Asociación de vecinos, por diferencias políticas y personales, se dividió en dos; quedando entonces Jabillo I y Jabillo II, siendo su lindero la carretera Morón-Coro, actualmente la Avenida Falcón, para la fecha cuando se produjo este escrito, la población del sector El Jabillo II cuenta con 130 familias para un total de 560 habitantes".
Termina diciendo los autores de este trabajo: "Documento que se redacta con la finalidad que se haga público y notorio y que se conozca la historia y su fundación".
Sintonice los domingos de 8 a 9 am a la emisora Caribeña y escuche a este cronista en el programa "Crónicas En Domingo".
Chiripa
Era el nombre de un ladronzuelo de Morón, o mejor dicho apodo, por allá, por los años sesenta, nadie sabe quién era ni de dónde apareció.
Era rápido y veloz como un rayo al posesionarse de alguna pertenencia ajena y echarse a correr a toda marcha.
Sus víctimas no podían darle alcance por muy jóvenes y rápidos que fueran; Chiripa marcaba diez segundos en cien metros planos.
De esto que afirmo pueden dar fe los que lo persiguieron y lo conocieron como Fay Calembe.
Luis Alvarado que confundiéndolo con un buen hombre le invitó una noche a su casa para que no durmiera en la acera de la Escuela de Barrio Unión.
En ese momento pasaba por el lugar Fernando Barrada (+), quien al verlos juntos y abrazados le dijo: "¡Gran vaina llevas pa' tu casa, Luis, ése es un ladrón!".
Inmediatamente, Chiripa se soltó del abrazo y emprendió veloz carrera y ambos (Luis y Fernando) iniciaron una furiosa persecución que como siempre no daba ningún resultado.
Era como perseguir una sombra, era como cuando el sargento García perseguía al Zorro.
A Chiripa también lo conocieron Emiro Reyes y Yuber Morales, ellos saben de sus andanzas y tropelías por Bota Burro y sus alrededores.
En ese entonces los atracos eran inexistentes; nadie robaba a mano armada a nadie, muchas personas dormían en sus casas con las puertas abiertas, o dormían en los porches y solares al aire libre.
Lo común era el hurto, eso de sustraer cosas cuando la persona está descuidada o deja los objetos "pagando" o cuando se penetra a las viviendas para sacar las pertenencias de valor.
Chiripa era delgado, mediana estatura, más bien bajo, era blancuzco tirando a catire, su piel percudida por la acción del sol y el sucio, su pelo desordenado, medio ensortijado y medio rubio.
Vestía generalmente de negro para pasar desapercibido por las noches.
Era un fugitivo, puesto que habiendo pocos rateros en el área, la gente se fijaba con más detalles en los escasos malandros de la época, a diferencia de ahora que hay como arroz y nadie sabe quiénes son porque son multitud.
Antes eran la excepción, ahora son la regla.
Chiripa dormía donde lo agarrara la noche, mejor dicho donde lo agarrara el día porque dormía de día y salía de noche a cometer sus fechorías.
Eran de su preferencia para pernoctar o dormir los sitios del trapiche viejo, donde hoy se encuentra la escuela Udón Pérez, o en algunos de los jabillos cerca de La Alcantarilla que drenaba las aguas servidas de la empresa Explosivos (hoy Cavim) hacia el río Morón, o en algunos de los árboles de Punta Morón en la desembocadura del río.
Chiripa desapareció como llegó, nadie sabe nada.
Algunos dicen que lo mataron en el cuartel donde prestaba servicio militar.
¿Quién sabe? Pero existe otro Chiripa en Morón y es uno que es buena gente y quien fue de los mejores short stop de Morón.
Es mi compadre Nacho Vargas, personaje muy querido en la comunidad.
Nachito como le decimos cariñosamente es hijo de uno de los primeros albañiles que llegaron al pueblo, ambos del mismo nombre, y el padre fue quizás el constructor inicial de la hoy urbanización Santa Ana, antiguo potrero y vaquera de la localidad.
Chiripa, el bueno, se destacó en el béisbol llegando a jugar doble A con varios equipos de la zona fuey ra de ella, algunos scout lo comparaban con David Concepción, ilustre grandeliga venezolano.
Es buen amigo y ahora no sabemos por qué rumbos anda, pero en Morón se le quiere y se le recuerda como uno de sus mejores deportistas.