Según Alexis Coello, es la actual calle Comercio. Era la vía principal hacia el occidente del país y el lugar de residencia de las personas más importantes. Durante el gobierno de Juan Vicente Gómez se le denominó 'Trasandina' por ser la ruta hacia los Andes.
📄 Crónica: Viejos toponímicos de Morón ➔
Según Alexis Coello, era una de las pocas calles existentes en el Morón pre-industrial, actualmente denominada Calle Comercio.
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Según Alexis Coello, investigaciones posteriores indican que el primer rociamiento histórico de DDT ocurrió en las adyacencias de este cine, en la prolongación de la calle Real o Comercio.
📄 Crónica: A 66 años de una hazana ➔
Según Alexis Coello, antes de 1950 la población se ubicaba en la margen izquierda del río Morón, al sur de la actual encrucijada. El trazado incluía la calle Real (hoy calle Comercio), la Iglesia Santa Ana y un cementerio en el área que actualmente ocupan la Plaza Bolívar, la Policía y la Cantv.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Reminiscencias ➔
Según Alexis Coello, en su estado original sin canalizar, el río seguía un curso sinuoso desde la montaña hacia el oeste y luego al este, corriendo de forma paralela a la calle Real. Era una fuente de pesca de camarones y peces para los habitantes.
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Según Alexis Coello, se ubicaba hacia los lados de la actual urbanización Las Parcelas. Era un territorio inhóspito usado para cacería y obtención de madera para carbón y leña. Su nombre proviene de la abundancia de bejuco fino o bejuquillo.
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Según Alexis Coello, fue una barriada ubicada en lo que hoy es el barrio El Mamón y la Urb. Coro. En las décadas de los sesenta y setenta era considerada la zona roja de Morón por sus bares y mabiles. Su nombre deriva de la costumbre de los antiguos moradores de abandonar cadáveres de burros y otros animales en ese sitio cuando estaba enmontado.
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Según Alexis Coello, el sector recibió este nombre porque en las cercanías del barrio El Mamón se arrojaban los restos de burros, caballos y mulas fallecidos.
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Según Alexis Coello, era un grupo de viviendas situadas donde hoy se encuentra la aldea artesanal 'El Cachicamo' (antigua caja de agua). El nombre se originó por la familia Pacheco, a quienes algunos llamaban 'los monos' por su aspecto.
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Área poblada cercana a Urama mencionada por Alexis Coello como parte del desarrollo estructural de la zona.
📄 Crónica: Urama ➔
Sector aledaño al casco histórico de Urama en constante desarrollo urbano según refiere Alexis Coello. También conocido como río Chiquito.
📄 Crónica: Urama ➔
Según Alexis Coello, era la denominación que recibía la zona donde hoy se asientan las urbanizaciones Colinas de Pequiven, Colinas de Mara y Banco Obrero.
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Uno de los sectores aledaños al centro de Urama descritos por Alexis Coello.
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Sector mencionado por Alexis Coello que conforma el crecimiento urbano de la parroquia Urama.
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Según Alexis Coello, este imponente monumento fue inaugurado para conmemorar el décimo aniversario del inicio de la lucha antimalárica. Se ubica en la encrucijada de Morón.
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Según Alexis Coello, en los terrenos donde se encuentra actualmente la plaza y la policía se ubicaba el primer cementerio de la aldea moronense.
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Según Alexis Coello, era un paso del río localizado entre los terrenos de Venepal y la petroquímica, en el trayecto del río Alpargatón. El nombre se debe a que en épocas de lluvia los caballeros debían quitarse los pantalones para cruzar al otro lado.
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Según Alexis Coello, su nombre significa "Lapa" en dialecto Caribe. En 1628 fue adjudicada a la jurisdicción de Nirgua. Durante los siglos XVII y XVIII mantuvo estrechas relaciones económicas y religiosas con Canoabo. Fue un valle fértil con haciendas cacaoteras que en 1721 produjeron 1.440 fanegas de cacao.
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Viejos toponímicos de Morón
Del Morón bucólico de ayer quedan en la memoria de viejos residentes y de otros que en ese tiempo la visitaron en la primera mitad del siglo XX.
nombres de lugares o sitios que hoy ostentan otras denominaciones producto de la transformación del espacio rural en urbano y en general de la evolución hacia la cultura petro-industrial.
Toponímicos en desusos y erradicados de nuestra nomenclatura loca, vamos a recordar hoy algunos de ellos.
Quitacalzón: Era un paso del rio o caño que se localizaba entre los terrenos de la Venepal y los de la petroquímica; en las inmediaciones de las llamadas cochineras uno y dos.
Supongo que es en el trance del rio Alpargatón en su declive hacia el mar.
Y el nombre viene dado porque en épocas de lluvia los caballeros que eran los que más viajaban tenían que quitarse los pantalones (calzones) para poder pasar al otro lado.
Zapateral: Hacienda o cocales extensos propiedad de Félix Galavís ubicados entre Quitacalzón y los terrenos de la actual Pequiven o en ellos.
Este toponímico no parece originarse de zapato (calzado), sino de zapatero que es lo que también se denomina parapara, o de zapata que es un árbol maderable (según Adolfo Enst).
Con los nombres de zapata (Edo Bolívar), la zapatera (Edo Guárico) zapateral (Edo Barinas) y zapatero (Portuguesa y Trujillo).
Bota Burro: Este sector era una barriada marginal en las décadas de los sesenta y setenta.
Ubicada en lo que hoy es el barrio el mamón y la Urb Coro, además de los lugares adyacentes.
Bota burro era un lugar muy movido para la diversión por la presencia en su ámbito de numerosos bares y de maltrechas viviendas que servían de mabiles.
Era en ese entonces la zona roja de Morón, y debe su nombre a que antes de formarse esta barriada era un sitio enmontado y aislado, lejano al poblado (casco de Morón) y por ello los moradores acostumbraban a botar los burros muertos (era el transporte de la época) y otros cadáveres de animales en ese lugar.
Calle Real: Actual calle comercio.
Era la vía principal que conducía desde Puerto Cabello o Valencia hacia el occidente del país (San Felipe, Barquisimeto etc.).
Era la calle principal, la más poblada y donde vivían las personas más importantes de la localidad.
Cuando el gobierno del General Gómez se le denominó trasandina porque a través de ella o pasando los viajeros por esta vía llegaban a las cumbres andinas.
Su nombre es de herencia española, (calle real: la calle del rey) Bejuquillal: Hacia los lados de la Urb las parcelas, lo cual era un territorio inhóspito e ignoto.
Por allí se busoa madera para elaborar carbón, se usaba para la cacería por la abundancia de animales; y también para la búsqueda de leña y para otros menesteres similares.
Su nombre proviene del Bejuco (Liana) que sirve para elaborar tejidos y tiene otros usos; seguramente sería que existía en demasía este elemento vegetal.
Seguramente era un bejuco fino o bejuquillo de donde se deriva el nombre.
El cerro de los locos: Un puñado de viviendas ubicadas donde hoy está la aldea artesanal "El Cachicamo", antigua caja de agua, debe su nombre a la familia Pacheco, algunos de ellos los llamaban los "monos" por su aspecto.
Al cerro se le llamó así por esa particularidad.
Libro Crónicas desde Morón - Una Nomenclatura para Morón
En virtud del crecimiento de las ciudades se hace necesario el ordenamiento interno de las mismas. Las ciudades son como los seres vivos, nacen, se desarrollan y mueren. El crecimiento económico, social e institucional se refleja en su ordenamiento urbanístico. El tiempo va dejando atrás las viejas y obsoletas callejuelas sin ningún valor arquitectónico o histórico, el sentido del progreso va a imprimir una nueva fisonomía a los pueblos, lo que antes era un camino o calle real hoy es una amplia avenida, la vieja hacienda de cacao hoy es una populosa urbanización, la palúdica ciénaga se ha convertido en un barrio o en un centro comercial, el chipóse rancho de paja o de bahareque se transformó en un elegante edificio. Sin duda que la actividad agrícola y pastoril son necesarias para las comunidades, pero al ser desplazadas por el espacio urbano se reubicarán en lugares vocacionalmente estratégicos.
Morón es un pueblo en pleno desarrollo, aunque institucionalmente muestra sus debilidades por la carencia en su seno de importantes dependencias públicas (no tiene Diex, Cantv, PTJ, no tiene autonomía policial, etc., etc.). Sin embargo, el impulso industrial unido a fuertes inversiones privadas ha acrecentado las exigencias y demandas por un espacio mejor estructurado, por una modernización de los anacrónicos elementos que componen la ciudad. Uno de estos elementos que necesitan actualizarse, a mi manera de ver, es la nomenclatura, señalización o flechado de las principales calles del municipio Mora, que aparte de ordenar el tránsito automotor en el centro de la ciudad y principales urbanizaciones, aliviaría (para el que no es moronense o tenga residenciado pocos años aquí) la tarea harto difícil de encontrar una dirección exacta en Morón, para el visitante esta tarea se convierte en un vía crucis o en un "mensaje a García".
Ejemplos tenemos de sobra en el país de ciudades bien ordenas y bien nomenclaturadas (Barquisimeto, etc.). toda ciudad que se precie de serlo debe coadyuvar a la rotulación y numeración clara y concisa de sus calles, avenidas, inmuebles que conjuntamente con el ornato le dan verdadera imagen y consideración de tales. Esta tarea, por supuesto, es potestad del ente rector de la ciudad, como es la municipalidad, tal como lo establece la Ley Orgánica del Régimen Municipal en su artículo 36, numeráis.
La tarea a simple vista parece fácil, pero no lo es. No se trata de enviar una cuadrilla de trabajadores a colocar en las esquinas de cada calle plaquetas de metal con nombres y números, evidentemente no es una actividad aleatoria sino que más bien se requiere un estudio previo que unifique criterios técnicos con los históricos, que cada calle al rotularse sea el compendio de sus dimensiones físicas (ubicación, medidas, etc.) con las condiciones económicas (flujo vehicular o peatonal, asentamiento comercial, industrial, de servicios, etc.) y con la visión histórica de la localidad, o mejor dicho, que los epónimos de las calles tengan consonancia histórica con la magnitud de éstas y viceversa.
Indudablemente que nuestra historia patria es una sola, nuestros proceres son patrimonio de todos los venezolanos, de allí que sean comunes a todas las ciudades y pueblos del país, calles con nombre de Bolívar, Miranda, Páez, etc. Pero también cada localidad o estado se diferencia de otros porque su nomenclatura de las calles expresa en conjunto un pedazo de su historia local regional, o el nombre de quienes la llevaron a cabo. Por ejemplo, es inaudito que en Morón no exista una calle o avenida con el nombre del Libertador Simón Bolívar ni de otros proceres de la Batalla de Carabobo; tampoco existe una calle con el nombre de la Federación, ni de sus protagonistas: Juan Crisóstomo Falcón, Juan José Mora, José Félix Mora. Igualmente deberían tomarse en cuenta a la hora de esta nomenclatura de las calles los nombres de quienes erradicaron el paludismo del área. Debería entonces destacarse los nombres de Amoldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Luis Berti y Manuel García. Más recientemente, de los pioneros y prohombres que se han destacado en los diferentes quehaceres en el ámbito regional o municipal, en el oficio de las artes, el deporte, empresarial, etc.
Como siempre, opino que deben suprimirse los nombres de algunas calles de Morón o ser cambiados por otros de mayor relevancia.
El polvo amarillento del tiempo las ha cubierto y es necesario revitalizarlas con el barniz del nuevo amanecer. La antigua Calle Real o Calle Comercio no tiene razón de seguirse llamando así, porque no es calle del comercio ni nunca lo ha sido. Deberían modificarse los nombres de las calles La Paz, San José, Ayacucho y darles a las principales avenidas y calles de las nuevas urbanizaciones locales, sus respectivos nombres.
Sabía Ud.
¿Sabía Ud.
que el Morón que conocemos hoy en día era muy distinto del que existía antes de la llegada de la Petroquímica 1956?Â
¿Sabía Ud. que se produjo un cambio violento del uso del espacio, de un espacio agropecuario pasó a un espacio industrial?
¿Sabía Ud. que en ese entonces solo existía la calle Real (Hoy Comercio), la calle La Paz y parte de la Miranda?Â
¿Sabía Ud. que en la parte arriba del río Sanchón existió un caserío?Â
¿Sabía Ud. que el río Morón antes de su canalización hacía su recorrido por los sectores donde hoy es Santa Ana, Santa Rita, Funda Morón con muchos meandros por detrás de la estación del ferrocarril, llegaba al centro del poblado paralelo a la calle Real (detrás del liceo Ambrosio Plaza y el barrio el Ymca, seguía por el 23 de Enero rumbo hacia Palma Sola hasta desembocar en mar Caribe?.
¿Sabía Ud. que el primer cementerio de la aldea moronense se ubicaba donde se encuentra actualmente la Plaza Bolívar, la policía y terrenos aledaños?
¿Sabía Ud. que la única fuente de agua era el río Morón para el consumo, lavado, baños y proveedor de pescados, camarones, etc.?Â
¿Sabía Ud. que el Morón Pre-industrial, el paisaje geográfico consistía en el núcleo originario (casco central) y el resto del territorio era monte parejo con exuberantes ceibos (Jabillos), Cujíes, Ciénegas y Lagunas?
¿Sabía Ud. que entre esas zonas enmontadas se les denominaba Guanabanillo a lo que hoy son las urbanizaciones Colinas de Pequiven, Colinas de Mara y Banco Obrero?Â
¿Sabia Ud. que la urbanización Santa Ana era una gran hacienda con el mismo nombre propiedad de Félix Galavis?
¿Sabía Ud. que Bejuquiyal se ubicaba por los lados donde está el sector las parcelas?
¿Sabia Ud. que hacia el norte del poblado se ubicaban las haciendas cocoteras Zapateral (inmediaciones de Invepal) de Galavis, Los Gavilanes de Don Elías Rodríguez (inmediaciones de Pequiven)?Â
¿Sabía Ud. que hacia el este del poblado se extendía la hacienda La Paragüita, propiedad de la sucesión Henssen y administrada por el Sr. Roseliano Pérez?
¿Sabía Ud. que en Palma Sola se encontraban unos cuantos conucos, entre ellos uno del Sr. Jesús María Silva?Â
¿Sabía Ud. que donde se encontraba la urbanización Coro era un potrero con labranzas y lagunas, propiedad de la Sra. Clara Borges?
¿Sabía Ud. que por los alrededores de Cavim eran los dominios de Tiotimo?
¿Sabía Ud. que el transporte de esa época eran los burros y algunos caballos y mulas que luego de fallecer eran arrojados por los lados de la Avenida Falcón en las cercanías del barrio El Mamón y por ello se llamó a ese sector "Bota Burro"?Â
¿Sabía Ud. que los habitantes de Morón se morían a mengua y la población estuvo a punto de desaparecer porque nacían menos de los que se morían a causa del paludismo?Â
¿Sabía Ud. que sus habitantes vivían de los frutos que producían los conucos y lo que daban los pequeños rebaños y los animales domésticos?Â
¿Sabia Ud. que el Aruco (ave grande que vive cerca de los charcos) era muy abundante en la zona por la presencia de muchas ciénagas y lagunas?Â
¿Sabía Ud. que el coco era el cultivo principal de comercialización y por ello las grandes haciendas eran destinadas a este fruto?Â
¿Sabía Ud. que la pulpa del coco (la copra) era la industria más importante de la zona?
¿Sabía Ud. que en la antigua Ymca (hoy escuela Puerto Cabello) era la empresa de Galavis más importante del área para la obtención y tratamiento de la copra?Â
¿Sabía Ud. que en Morón también se producía carbón vegetal en hornos subterráneos?Â
¿Sabía Ud. que esa producción de copra iba destinada a la empresa Las Llaves de Puerto Cabello como materia prima para la elaboración de jabón y aceites? Agradezcole a Lilo Llovera y al amigo Juan Páez, por los datos aportados para la elaboración de este artículo.
Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en Caribeña Mil AM en el programa "Crónicas en domingo".
Libro Crónicas desde Morón - La tragedia de Simón
Nos cuentan del amor de consorte de Simón Písalo con su inseparable yegua, raro amor de un hombre con un animal. La yegua era para él la esposa, compañera, amiga y madre, celosamente cuidaba de que nadie la tocase, cautelosamente la mudaba desde la ceiba ubicada donde hoy está el galpón de la Técnica Morón hasta el tamarindo en los predios de la actual Cantv, en terrenos de Juana Rivas. Una vez enloqueció de celos y apuñaló a la yegua: había encontrado a su amada en un acto infiel, entregada a un macho rucio propiedad de Tomás Pérez; luego se le vio lloroso, curando a la yegua con café y kerosén a orillas del río Morón.
Pero Simón no sólo eia amor promiscuo, era también bondad. Se había ganado unos reales tambando cocos en Zapateral, y con su mochilla full se vino a la calle Real (hoy calle Comercio) montado en su cabalgadura, trajeado de gala, llevaba puesta su ruana multicolor, tiraba a su paso las monedas a los lugareños. A las cuatro esquinas llegó a tomarse unos tragos, ebrio, simulaba escribir unas notas en un papel.
Al momento pareció Amado Ruz, policía del pueblo, y que por orden del prefecto Federico Contreras debía arrestar a Simón. Amado llamó a Simón a la plaza, pero por temor no lo apresó sino que le manifestó que el prefecto lo mandaba a llamar. Simón le respondió que más tarde iría. Esta conversación fue oída por un chichero trinitario que se encontraba a un lado y quien al momento exclamó: "En mi país cuando la ley dice que la negra está presa, la negra está presa ". No había terminado de pronunciar la última palabra cuando la dentadura del trinitario fue a caer como a tres metros de distancia junto con la olla de chicha, éste, al levantarse resignadamente y batiendo la cabeza, dice: "Qué negraco... por estar metiéndome en vainas ".
Dos cosas marcaron el ocaso de Simón o de El Coyote, como también se le llamaba. Una fue la caída que sufrió desde una mata de coco que lo inmovilizó por largo tiempo; y la otra, fue la muerte de su yegua, que le congeló el alma. Nunca fue más el mismo Simón, se le veía triste y solitario, languideciendo de nostalgia por su amor perdido. La inmundicia hizo el resto, los gusanos se encargaron de carcomerle los intestinos, mengua a mengua su rucólico cuerpo se postraba en el solar de Pedro "El Chino", donde hoy está la oficina de Hidrocentro, en la calle San José. Algunos vecinos caritativos lo socorrían regándole creolina en las almorranas deshechas, luego fue trasladado al hospital Adolfo Prince Lara, donde, según se dice, por lo incurable del mal le aplicaron una inyección letal y su cuerpo tuvo como destino el crematorio.
El brujo le prende fuego a la choza simulando un incendio accidental. Al regresar la pareja de sus labores, encuentran las ruinas de su choza y sus niños calcinados. María enloqueció y de Rafael no se supo más.
Transcurridos varios años, en la hora de su muerte, Indalecio confesó la verdad de los hechos, parecía un gato que quería subir por las paredes, luego de la confesión muere en una casa de la calle Ayacucho cruce con la calle El Bolsillo, hoy calle Junín.
Posteriormente muere Tolosino disparándose un tiro en la sien derecha, encontrándose en su habitación de la calle Real, ahora calle Comercio. Así termina esta tragedia que conmovió a este infortunado pueblo...
A 66 años de una hazana
Como la segunda independencia de Venezuela la denominó Uslar Pietri esta extraordinaria hazaña hecha por venezolanos como la fue la erradicación del paludismo en el país, iniciada en Morón el dos de diciembre del año de 1945, hoy hacen 66 años.
Hazaña que en la actualidad se le recuerda a las generaciones futuras con el imponente monumento del obelisco y el ancudo muerto ubicado en pleno corazón de la encrucijada de Morón y que fuera inaugurado el 2 de diciembre de 1955 para conmemorar el décimo aniversario de tan noble hecho.
Sostienen algunos cronistas que el histórico y primer rociamiento del DDT se hizo en un rancho de bahareque y palma localizado en el mismo lugar donde hoy está situado el obelisco; sin embargo, investigaciones posteriores indican que no fue allí sino en las adyacencias del antiguo cine Antisa, prolongación de la calle real o comercio, lo que actualmente es una calle de servicio de la avenida Yaracuy.
El primer rancho rociado con DDT por la cuadrilla número uno pertenecía al Sr. Melecio Castillo y a la Sra. María Pacheco. Para ello se utilizó el D.D.T grado técnico al 100% y polvo humedecido al 50%. El rociamiento debía ser completo y muy cuidadoso lo que implicaba que la vivienda fuese rociada lo suficientemente con el insecticida para que la acción residual durara el tiempo previsto: luego debían hacerse nuevos rociamientos cada tres meses.
La organización del evento y la programación para ese dos de diciembre -día domingo estuvo a cargo del ingeniero Gerardo González, jefe del servicio de fomento antimalárico, dependencia de la sección de ingeniería antimalárica de la división de malariología.
La cuadrilla número uno que era la encargada de ejecutar el primer rociamiento era comandada por Levi Borges, el primer guarda Jefe, y José Manuel Contreras, el guarda operador; además formaban parte de esta cuadrilla los rociadores Francisco Solórzano, Valentín Gutiérrez, Juan García y Francisco Gutiérrez.
Estuvieron presente en este hecho fundamental de la historia contemporánea, aparte de los ya nombrados, las siguientes personalidades: El Dr. Arnoldo Gabaldón, el ingeniero Arturo Luis Berti, el Dr. Manuel García, presidente (gobernador) del estado Carabobo, Ricardo Montilla, presidente (gobernador) del estado Guárico, el Dr. Manuel Salvador Barreto, malariólogo de Puerto Cabello, el Dr. Lacenio Guerrero, médico jefe de la zona II de malariología del estado Carabobo, el ingeniero Rafael Sardi y el Dr. Antonio Gómez Marcano de la sección de actividades médicas, además de un numeroso grupo de parroquianos del sector.
La acción de los dedetizadores se extendió de Carabobo al estado Aragua, de allí pasó a otras zonas de fuerte incidencia palúdica como las tierras regadas por el rio Orinoco.
Para 1947 el rociamiento se llevó a cabo en el extenso territorio comprendido entre Puerto Ayacucho y la desembocadura del río Orinoco en el actual estado Delta Amacuro.
Libro Crónicas desde Morón - Reminiscencias
Antes de 1950 la población moronense se ubicaba en la margen izquierda del río Morón, al sur de la actual encrucijada. El río, aún sin canalizar, salía de las entrañas de la montaña, siguiendo un sinuoso curso remontábase hacia el oeste del poblado (en las cercanías de la hoy estación de ferrocarril) para luego venirse hacia el este en línea recta y en ese recorrido se proyectaba paralelamente a la calle Real o calle Comercio, como se llama ahora. A escasos metros, la Iglesia Santa Ana, un poco más allá el cementerio (donde están la Plaza Bolívar, la Policía y la Cantv) circundados ambos por unas cuantas viviendas de bahareque y otras que construidas con mejores materiales evidenciaban el mayor poder económico de sus dueños. A orillas del río y bañándose en sus cristalinas aguas retozaban los hermanos Silva Gutiérrez, hijos de Jesús Silva, dueño de la primera botica establecida en Morón ("La Casa del Pueblo") y dueño también del primer (o segundo) aparato de radio que vieron los moronenses de la época, que por cierto, algunos parroquianos curiosos se asomaban por los agujeros del aparato para tratar de ver a los supuestos e imaginarios hombrecitos minúsculos que estaban adentro y que producían el sonido del aparato.
La ubicación del poblado que hemos descrito anteriormente constituye el asiento originario de la ciudad o el caso histórico de la misma. El resto del territorio moronense estaba ocupado por diferentes haciendas, potreros, vegas y conucos que aportaban los productos agropecuarios necesarios para la alimentación de una escuálida población. Rodeaba a estos campos productivos una topografía muy irregular, compuesta por charcas, lagunas, ciénagas y terrenos cóncavos que se anegaban temporalmente con las lluvias o crecidas del río y otros que permanecían todo el tiempo bajo las aguas, de allí la proliferación del mosquito palúdico. Sobre estos terrenos anegadizos y entre haciendas y conucos se superponían franjas estrechas de caliche u otros materiales de relleno que levantaban las vías que, serpenteando, buscando la tierra más consistente, comunicaban al pueblo de Morón con la costa falconiana, con los estados Lara y Yaracuy, con el Puerto y con el centro del país.
El transporte de carga se efectuaba en carretones tirados por muías o bueyes, por vetustos camiones y por el ferrocarril Bolívar, que viniendo de los estados occidentales llegaban hasta Puerto Cabello (tal como hoy), pero la ubicación de la vía férrea de entonces era diferente a la actual. El tendido de los rieles en el tramo de la entrada al pueblo, en sentido oeste-este, descansaba sobre el promontorio donde en la actualidad se encuentran los barrios El Carmen, Las Parcelas, La Línea (por eso tiene ese nombre), la franja izquierda de la encrucijada de Morón, concluyendo en la farmacia El Indio, donde se localizaba la estación del ferrocarril o terminal. Allí llegaban los vagones cargados de frutas, granos, verduras, etc., para ser distribuidos, una parte, en camiones y carretas a la costa oriental del estado Falcón, y el resto seguía rumbo hacia Puerto Cabello. Eran tiempos de relativa abundancia. Sin embargo, en momentos difíciles, los habitantes acudían a la estación ferrocarrilera al tiempo que descargaban los vagones y se hacían de gran cantidad de productos agrícolas que se los obsequiaban sin ninguna mezquindad, otros saciaban su hambre con los camarones y peces que obtenían fácilmente del río Morón.
Con la democracia advinieron nuevos barrios. Efectivamente, con la caída del dictador se produjeron una serie de invasiones a las vegas y haciendas. Las antiguas haciendas se convirtieron en nuevos barrios que se construyeron en forma anárquica y desorganizados, sobre las ciénagas o canales naturales de desagüe, o simplemente sobre terrenos desnivelados, donde hacían el rancho de tabla, cartón, latas, etc., que cuando llovía se convertían en verdaderas lagunas. Estos sectores son los que se encuentran a ambos lados de la avenida Falcón, los barrios Unión, El Mamón, Bota Burro, La Charneca, El Jabillo, fundados esencialmente con "conanos" que llegaron de su tierra de origen en búsqueda de empleos en las nacientes industrias del área.
Recuerdo al ciego Etanislao, hombre trabajador a pesar de su limitación de invidente. Carretilla en mano recorría varios kilómetros para llegar a su conuco de donde traía especies agrícolas para venderlas en su bodega Trujillo, ubicada en una esquina de la avenida Falcón, que dicho sea de paso, este último vestigio de Bota Burro ya fue demolido. Algunos muchachos de la época le querían pasar gato por liebre, valiéndose de la condición de ciego de Etanislao trataban de pasarle una locha por un bolívar. Inmediatamente Etanislao reconocía el engaño al pasar el dedo índice por el borde de la moneda y al no encontrar las muescas la devolvía en el acto. Otros, al conocer el tacto de Etanislao, con una segueta le hacían las finas muescas a la locha, pero también fracasaban en sus intentos, porque Etanislao era ciego, pero no bolsa.
Libro Crónicas desde Morón - Por un Caballo y una Mujer
Finalizaba la década de los treinta, era Morón el valle acurrucado entre la serranía que al sur se divisa pintando verdes con mechones grisáceos que se pierden en la espesura de la neblina y el blanco oleaje del Golfo Triste, cuya brisa mecía los largos cocoteros colgando tupidamente sus frutos redondos, cobijado todo el valle por el azul sin manchas de un cielo que persuadía a la inspiración de los poetas. De Cariaprima bajaba su río haciendo meandros con sus límpidas aguas, cual cristales sinuosos que giraban lentamente a poniente para regresarse e ir paralelamente a la calla más importante del escaso poblado. En sus riberas, garzas y flores combinaban un paisaje en armonía, bambúes y cañas complementan el habitat de anfibios, reptiles y aves sedentarias. A la puesta del sol bandadas de palomas montañeras cruzan los cielos rumbo a la cordillera; en las noches silentes a poca distancia ruge el tigre. La vida es taciturna y pueblerina, la monotonía sólo es rota por los tañidos que brotan de la iglesia Santa Ana anunciando una misa dominguera, algún evento especial o simplemente doblan las campanas para avisar que a otro paisano se lo llevó el paludismo. ¿Cuántos van este año?, se pregunta Clodomiro. ¿Cuándo irá a acabar esta endemia que no perdona mujeres, ni ancianos, ni niños? Ni siquiera a los animales perdona, decía.
Ahora recuerdo mi potro zaino -comenta-. Con él quedé campeón coleador varias veces en las fiestas patronales de la virgen de Sana Ana. Aquí mismito, en la calle Real, rodaban los toros arrastrados por la fuerza de mi caballo Lucero, no había toro que se resistiera. ¡Qué tiempos aquellos! Las muchachas me llenaban el pecho de cintas multicolores, fue una tarde de feria cuando en la manga, posado sobre mi potro una mujer hermosa me colocó una cinta, jamás olvidaré sus grandes ojos negros, era Clarita, allí la conocí, para mi fortuna o para mi desgracia.
Clodomiro Era en su juventud un hombre fortachón, alto, de piel tostada por el sol. Lucía una gruesa correa de cuero en su muñeca derecha y un sombrero de ala que le caía hacia un lado. Su pelo era negro y crespo, buen porte. Era mujeriego, parrandero y jugador. Era caporal en una de las haciendas en los alrededores del pueblo, tenía fama de guapo, siempre andaba armado. No había mujer que se le negara, sostenía.
La conversación continuaba su curso en medio del bullicio de la sala del bar Las Cuatro Esquinas, numerosas botellas vacías colmaban la estrecha mesa. Un interlocutor pregunta: "Clodomiro ¿quépasó con tu vida próspera y exitosa?" "Gua, qué va a pasar, pues -responde Clodomiro-mi caballo Lucero un día amaneció con calenturas, se puso triste y se echó al suelo, más nunca se levantó, se lo llevó la malaria, lo enterré y todavía lo lloro. Después, a los dos meses, fue que llegaron unos doctores de Caracas a regar un polvo blanco para acabar con el mosquito asesino, pero y a no había remedio, mi Lucero estaba muerto. "Pero bueno, chico, no es para tanto, Lucero era sólo un animal, ñique fuera tu mujer", terció otro en la conversa. "No jo... con mi mujer me pasó otra vaina. Diez años después de haber muerto mi caballo — relata Clodomiro- llegaron unos ingenieros a formar una compañía y que le iba a dar trabajo a todos, tú sabes que ya las haciendas no daban nada, el petróleo embromó al campo. Yo me enrolé en los primeros trabajos de esta compañía, trabajé en la canalización del río, vaciando concreto, allí conocí mucha gente importante, y para ponerme en la buena con los jefes un día invité a varios ingenieros a comer en mi casa y les presenté a Clarita, quien los atendió muy bien, a ellos le gustó la comida de mi mujer y como venían de otras partes pidieron que Clarita les siguiera haciendo la comida que ellos pagaban bien, pues, yo acepté, tú sabes, para ayudarme ".
Clodomiro bebió un sorbo de cerveza Zulia y continuó su relato: "Pues mira, chico, cuál fue mi mayor sorpresa cuando un día regreso temprano del trabajo porque me sentía mal y encuentro al ingeniero Gumersindo arriba de mi Clarita querida, entonces me volví loco, al ingeniero lo saqué en calzoncillos aplomo de mi casa, y a mi mujer le sembré dos plomos en el corazón. Le di la muerte en el mismo lugar en donde antes cultivaba ternura. A mi caballo se lo llevó el atraso y a mi mujer se la llevó el progreso", concluyó.
Hace tiempo que no ven a Clodomiro, la última vez que lo vieron parecía cansado, sus pasos arrastraban las penurias de años, ahora lucía pálido y seco, su cabello se cubrió de cenizas de angustia, no buscaba compañía, dijo que no necesitaba de nadie, que se bastaba con sus eternos acompañantes: su botella de Popular, el recuerdo de su potro zaino y los grandes ojos negros de Clarita.
Los diarios locales dieron la noticia sobre un cadáver encontrado colgando de un árbol. Se parece a Clodomiro, gritó un mirón. Una Venezuela se fue con su potro, la otra, se quedó con Clarita, y a Clodomiro se lo llevó la tristeza.
Urama
El toponímico de esta parroquia significa "Lapa" en dialecto Caribe, debe ser por la abundancia de esta especie mamífera en sus predios, hoy a punto de extinguirse por su exquisita carne que origina su caza desmedida. Tenemos referencias escritas de Urama desde el siglo XVII, ya que en 1628 fue adjudicada a la jurisdicción de Nirgua por mandato del gobernador Juan de Meneses y Padilla, quien gobernó desde aquel año hasta 1630. Topográficamente hablando es una zona montañosa de donde se desprenden los ríos Salao (o Chiquito) y el Urama, que van a surcar o abrir un valle que se va ampliando a medida que se acerca a la costa. Este fértil valle fue asiento de varias haciendas cacaoteras trabajadas con mano de obra esclava que en 1721 produjo 1.440 fanegas de este producto, una de las mayores producciones de cacao de la jurisdicción de Nirgua sólo superada por el valle de Morón en la costa con 1.740 fanegas. Pero Urama hacía su vida económica, religiosa, política y social con el occidente del hoy estado Carabobo y con sectores del estado Yaracuy más que con Morón y Puerto Cabello durante los siglos XVII y XVIII. Sobre todo con Canoabo, con el cual sostenía permanentemente relaciones económicas y con el cual también eran muy estrechas las atenciones o colaboraciones religiosas para suplir los curas -que mayormente venían de Canoabo a Urama- en los oficios religiosos. De ahí la presencia o residencia de muchos canoaberos en Urama y Morón en años anteriores. Cuando se le otorga el título de ciudad a Puerto Cabello, el 5 de agosto de 1811, se establece en el documento a Morón como suburbio o parte integrante de aquel, más no así a Urama que todavía se mantiene en los dominios de Nirgua. El pueblo de Urama aún conserva un perfil bucólico, su vida gira en torno a su angosta calle real, su iglesia y su plaza principal con el busto de Atanasio Girardot; traído por confusión (se pensaba que era Bolívar) en la época del gobernador carabobeño Francisco "Pancho" Melet. Los sectores aledaños al casco histórico como El Salao, El Charal, La Luna y La Jovera se han venido poblando y desarrollando en su estructura urbana en forma constante. San Pablo y Canoabito no los incluyo en los primeros porque considero que por su distanciamiento y tradición poseen un ritmo y una dinámica propia vinculada más directamente con Morón y Puerto Cabello. Urama se prepara para celebrar su fiesta de San Juan Bautista el 24 de junio. Allí deben estar como de costumbres las familias reunidas: Los Gerardo, Los Mora, Romero, Los Campo, Cendrón, Florencio Ruiz, Leonor González, Modesto Freites, Simona Pacheco, José Díaz y otros grandes personajes y amigos. (*) Cronista Municipal J. J. Mora