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Cerro "Los Monos" 🔍

Según Alexis Coello, elevación cercana a la vieja caja de agua frente a la carretera Panamericana desde donde algunas personas veían las películas de forma gratuita.

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Bar Venezuela 🔍

Según Alexis Coello, era el lugar donde solía encontrarse el operador de la cámara de proyección del cine cuando se ausentaba de sus labores.

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Casa de la Cultura Popular "Alí Rodríguez" 🔍

Según Alexis Coello, es el lugar donde funciona actualmente una institución cultural, ubicado al final de la calle Comercio, cerca del barrio 23 de Enero, sitio donde anteriormente funcionó uno de los primeros cines de Morón.

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Crónica Web #494

Libro Crónicas desde Morón - Se Fue el Cine

Libro Crónicas desde Morón - Se Fue el Cine
El cine hace su aparición en Morón en la década de los sesenta. Uno de los primeros se instaló en la calle Bermúdez, en las adyacencias de la calle Comercio, hoy ocupa este lugar la carpinterí­a Carabobo. El otro que recuerdo, se ubicaba al final de la calle Comercio, en las cercaní­as del barrio "23 de Enero", donde hoy funciona la Casa de la Cultura Popular "Alí­ Rodrí­guez ".
Pero el que en realidad fue el más importante y de mayor permanencia en la localidad fue el cine Antisa, el cual es motivo de este escrito.
El Antisa debió su nombre a ANT (Antonio)- ISA (Isabel) en honor a sus propietarios, una pareja de españoles que en el segundo lustro de los años sesenta decidieron abrirle sus puertas al público moronense.
¿Quién de los moronenses no tiene gratos recuerdos de este cine? Recordemos el cine viejo con sus bancos de concreto en la sección del patio y con el valor de la entrada a real y medio (Bs. 0,75), no tení­a techo, cuando lloví­a el público tení­a que soportar el aguacero o colarse para "preferencia". "Preferencia"era la otra sección del cine, con sillas de metal con espaldar, techado y con cierto glamour de la época; a esta parte acudí­a la "crema" de Morón por sólo tres reales /(Bs. 1,50) o dos bolí­vares. Era frecuente ver en este sitio a la élite de los pavos de entonces: a Juan Taquito, Mariano Henrí­quez y Henry Cordero Williams, Eugenio Bello Castillo y otros que por falta de espacio no nombro.
En la parte del patio asistí­a "elperraje"y los más jóvenes carentes de recursos económicos, otros optaban por ver las pelí­culas desde la parte de afuera, en el cerro "Los Monos", cercano a la vieja caja de agua, frente a la carretera Panamericana. En el patio el desorden era terrible, tiraban papelitos (taquitos), colillas de cigarrillos, agua y otros desperdicios; la griterí­a era horrible y las malas palabras no se hací­an esperar si el que operaba la cámara de proyección se "robaba"la pelí­cula o si la cinta tení­a algún defecto. Estaba en su apogeo el cine mexicano, la gente "se mataba" por ver al "Santo, el enmascarado de plata", "los cinco halcones", "los tres Villalobos", etc. Los actores famosos para la época eran Antonio y Luis Aguilar, Pedro Infante, Javier Solí­s, Jorge Negrete, Pedro Armendárí­z, Jorge Rivero, Viruta y Capulina, Tin Tan, Cantinflas, etc.
En los años setenta se remodeló totalmente el cine Antisa y llegó un nuevo administrador, mi compadre Nicolás Pereira, también hispano. El cine se puso a tono con los nuevos tiempos: cómodas butacas, pantalla gigante, los filmes mayormente provenientes de la tierra del tí­o Sam, mejores boleterí­as, taquillas acordes, mejores servicios y atención al público. Sin embargo, lo que no cambió fue la airada protesta del público cuando se "robaban"la pelí­cula, Ahora decí­an: "¡Manco c... e'tu madre, pon la pelí­cula ", y el manco ni pendiente, puesto que se encontraba libando cerveza en su oficina permanente del Bar Venezuela.
También allí­ sacaron por la mano a Antonio Reyes cuando lideraba un saboteo y relajo en compañí­a de Lino "El Bachaco", Cholo, Rajuche (o rasguño), Juan Quintero y Chicharra, hubo Nicolás que ordenar inmediatamente su desalojo de la sala por atentar Antonio Reyes contra las buenas costumbres y la buena educación.
Entre los porteros recordamos a Roque, quien no dejaba entrar a una pareja si comprobaba que no eran casados, también los hermanos bachacos cuidaron de la puerta y de la taquilla. Se recuerda a Tirso "Vaquita", el sernpmterno operador del proyector y otros tantos que sentirán nostalgia con la partida de este centro recreativo.
Pero los que realmente sentirán añoranza por este cine serán los enamorados. ¿Cuántos noviazgos y matrimonios salieron de su interior? ¿Cuántos secretos de amores guardan sus aterciopeladas butacas? Que me diga alguien que no haya visitado este cine con las intenciones de un Romeo. Empezando por su propio administrador Nicolás Pereira, quien fue cautivado por su actual esposa cuando ella desempeñaba su trabajo como taquillera del cine, y de aquello ya van tres hijos adolescentes. El cine se ha ido pero las vivencias quedaron en los corazones de viejos y jóvenes moronenses que sintieron afecto por su prójimo frente a la pantalla luminosa que una vez forjaron Isabel y Antonio.
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