Según Alexis Coello, se trata de un conjunto de 100 viviendas construidas por la fundación homónima en el año 1972.
📄 Crónica: Fundamorón ➔
Según Alexis Coello, se encuentra en un rincón del sector de Fundamorón y alberga un busto del poeta Andrés Eloy Blanco, el cual carece de placa de identificación.
📄 Crónica: Andrés Eloy Blanco ➔
Según Alexis Coello, se encuentra ubicada en un rincón del sector de Fundamorón. Cuenta con un busto del poeta que carece de placa de identificación.
📄 Crónica: Andrés Eloy Blanco ➔
Según Alexis Coello, obra construida por Fundamorón en 1971 en la urbanización Colinas de Mara.
📄 Crónica: Fundamorón ➔
Según Alexis Coello, puesto construido en la entrada del barrio San Diego por Fundamorón en el año 1973.
📄 Crónica: Fundamorón ➔
Lugar ubicado en Puerto Cabello donde, según Alexis Coello, Andrés Eloy Blanco estuvo recluido y escribió originales de sus obras "Barco de Piedra" y "Baedeker 2000".
📄 Crónica: Andrés Eloy Blanco ➔
Según el autor del texto, en el pasado sus aguas eran frías, cristalinas y de caudal regular, permitiendo el consumo humano, el lavado de ropa y la pesca de especies como corronchos, camarones y lame arenas. Con el crecimiento de la ciudad y el impacto de la Petroquímica, el río se transformó en un cauce contaminado que conduce desechos hacia el Mar Caribe.
📄 Crónica: Libro Crónicas desde Morón - Había una vez un Río ➔
Fundamorón
En esta oportunidad no nos referimos a la urbanización que existe con este nombre, sino a una institución que existió y jugó un papel muy importante en el devenir y desarrollo del pueblo de Morón; se trata de la Fundación para el Desarrollo de la Ciudad de Morón "Fundamorón" creada el 20 de diciembre de 1969 y hoy lamentablemente extinguida. Reza como objetivo fundamental en su acta constitutiva que se proponía la "remodelación y construcción de obras en Morón, como calles, escuelas, centro de capacitación profesional, etc., y elevar la calidad de vida". Fundamorón llenó un espacio en la vida local como un organismo de planificación y ejecución de obras sociales benefactoras de la comunidad, debido a la ineficiencia y desidia del ente municipal para con la población moronense, que en aquel entonces estaba representado por el Concejo Municipal de Puerto Cabello. Se constituyó un pool de empresas que aportaron diversos montos de Fundamorón obludivaid El IVP fue uno de los creadores de Fundamorón y su pool de empresas. capitales, para conformar un fondo de inversión destinado a la realización de mejoras o construcciones de escuelas, calles, etc. Los organismos fundadores fueron: El Instituto Venezolano de Petroquímica (I.V.P.), Concejo Municipal del Distrito de Puerto Cabello, C.A., Venezolana de Pulpa de Papel (Venepal), Mobil Oil Company de Venezuela (Mobil); Corporación Venezolana de Petróleo (C.V.P.), Explotaciones Forestales y Agrícolas (Efasal), C.A., y Química Integrada (Intequin). Posteriormente Fundamorón quedó integrada por los siguientes miembros: Pequiven, Concejo tes miembros: Pequiven, Concejo Municipal del Distrito Puerto Cabello, C.A. Venezolana de Pulpa de Papel (Venepal), Corpoven, S.A., C.A. Administración y Fomento Eléctrico (Cadafe), Volkswagen e Intequin. La primera junta directiva que rigió la institución hasta diciembre de 1978 estuvo conformada de la siguiente manera: presidente: Rafael Navas (Venepal), primer vicepresidente: Pedro González Izquiel (Concejo Municipal), segundo vicepresidente: G. Jurewitz (VolksFoto: Archivo Notitarde. wagen), vocales: Antonio Pietri (Corpoven), Maclym Black (Pequiven), Francisco Antúnez (Cadafe) y José Scarioto (Intequin). El 7 de mayo de 1980, en una reunión de emergencia y sin cumplir las formalidades estatutarias para la convocatoria, se nombró una junta directiva provisional por espacio de seis meses, la cual quedó integrada así: por el Concejo Municipal, director principal: Gladys de Moreno; director suplente, Nacir Kablan. Por Corpoven: director principal: Elio Rojas; director suplente: Alberto Anderson;, por Venepal: director principal: Ãtalo del Burgo; director suplente, Tulio Jiménez; por Pequiven: director principal, Linas Mazeika y después Pedro Irausquín; director suplente, Diego Prato. Entre las obras que realizó Fundamorón en 1971 están las siguientes: campo deportivo y el parque Ymca en la urbanización Colinas de Mara; una escuela en el barrio Santa Ana; un puente peatonal en Santa Ana; construcción de la escuela de Las Parcelas; 100 viviendas que hoy se denominan Fundamorón (1972); un puesto de vigilancia en la entrada del barrio San Diego (1973); construcción del liceo Ambrosio Plaza en la urbanización Colinas de Mara (1974). y el preescolar Menca de Leoni en el barrio El Jabillo (1976).
"No hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un camino"
El pasado 21 de mayo se cumplieron seis décadas (60 años) de la desaparición física del bardo cumanés Andrés Eloy Blanco, el llamado "poeta del pueblo" por las generaciones de venezolanos que le sucedieron. Su muerte ocurrió en México, donde se encontraba exiliado por la dictadura Perezjimenista, en un fatal accidente de tránsito en el año 1955, tenía 59 años de edad. Había nacido en la ciudad de Cumana, Estado Sucre, en una céntrica casona de La Calle Sucre N° 79, hoy declarada patrimonio cultural de Venezuela y convertida en museo de la ciudad y casa de la cultura. Sus primeros estudios los realiza en su tierra natal para luego trasladarse a Caracas donde obtiene el título de abogado (UCV). A los 19 años gana el primer premio en los juegos florales de Caracas con su poema "Canto a la Espiga y al Arado" y ya publica versos en el diario El Universal. Con 23 años de edad gana un concurso internacional promovido por el rey español Alfonso XIII con su obra "Canto a España" que lo catapulta a la cima de la popularidad en su país y le da reconocimiento como poeta a nivel internacional. Andrés Eloy es una de las personalidades más apasionantes y auténticas del pensamiento venezolano, poeta, escritor, periodista, político parlamentario, humorista, orador, cuentista, dramaturgo. En él se realiza un tipo de intelectual distinto y fecundo. Fue un hombre comprometido con su tiempo, con su pueblo y con su tierra. La Voz del Cronista "No hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un camino" Fue además un hombre de cárceles, confinamientos, exilios. De su paso por La Rotunda y el Castillo Libertador o San Felipe de Puerto Cabello salieron los originales de "Barco de Piedra" y "Baedeker 2000". También algunos de los poemas más representativos de "Poda". En el campo de la política tuvo una brillante y trascendente actuación, desde su elección de Concejal por la Parroquia de San Juan (1937). Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (1946) y Ministro de Relaciones Exteriores. La obra poética de Andrés Eloy Blanco está llena de sentencias visionarias como esa de que "A Venezuela el hijo grande se le muera afuera", puesto que con su muerte acaecida en Cuernavaca, México, donde estaba exiliado, un 21 de mayo de 1955, certifica o corrobora la validez de ese aforismo. De igual forma en "Canto a los hijos" el poeta expone: "no hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un camino". Esto le encaja perfectamente a él, aunque su muerte fue llorada en su tiempo en demasía, ya no se llora, y su camino no se llora porque no ha Andrés Eloy Blanco. muerto, su camino está vivo y abierto a las nuevas generaciones que emprenden el camino de la lucha social y la poesía. Puedo afirmar sin temor a equivocarme - ya que no soy especialista en literatura - que este poeta fue un romántico por encima de otras tendencias literarias, que evolucionó hacia el vanguardismo de la época con un profundo matiz de la reivindicación social sin perder la esencia originaria de su entorno y del aporte hispánico a nuestro mestizaje. Sin embargo, el experto Juan Lizcano, en un juicio más certero sobre su estilo, lo pinto así, "por lo tanto Andrés Eloy Blanco no fue un renovador de la lírica venezolana sino un continuador de estilos y maprocedentes del romanticismo, del modernismo, del mal llamado postmodernismo, del cancionero popular, de las formas preceptivas tradicionales. neras Por otra parte tampoco parece haberle interesado las teorías poéticas, la crítica del lenguaje, el carácter de los escritores y de los movimientos", en cuanto a la personalidad del poeta, Liscano apunta: "Este hombre es, ante que político o poeta, un hombre de bien. Un hombre que cree en la pureza de las formas y del fondo más que ángel; caballero sin tacha y sin reproche, leal juglar. El ensayista Jesús Torres Rivero al respecto afirma lo siguiente: "con las obras de José Antonio Ramos Sucre y Poda de Andrés Eloy Blanco culmina, excepcionalmente, el ejercicio poético románticos de Venezuela y que con el "Canto a España" su autor inicia una vertiente poética que, sin perder de vista las tradiciones literarias españolas-hispanoamericanas... incorpora ejercicios vanguardistas". Recuerdo que conmemoramos en Morón el centenario del nacimiento del poeta (1996) con un hermoso y vistoso discurso del poeta José Joaquín Burgos en una sesión solemne del Concejo Municipal. Por allá quedó, en un rincón del sector de Fundamorón una plazoleta y un busto del poeta en completo anonimato ya que carecía de una placa de identificación, los transeuntes pasaban y decían ¿Quién es ese señor? El gran poeta parece cavilar en su bronce mientras el vigor de su poesía le resiste al olvido. Hoy en día ese busto ha desaparecido. Este busto del poeta del pueblo fue gestionado por nuestra amiga Mireya Soto, ojala pudiéramos rescatarlo al igual que otras obras del Municipio, porque el poeta no ha muerto, tal como lo dijera León Felipe frente al féretro del cumanés: ¡Aquí no ha muerto nadie! /Al que vamos a enterrar es un poeta/Esta tendido pero no está muerto/ ¿Esta mudo? ¡No está mudo! /Un muerto no habla ni canta.../ y este poeta sigue hablando / y cantando/. Todo gran poeta sigue hablando y cantando/ después del salto mortal/ ¡No está muerto! Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo" por la emisora caribeña mil am. De Kensys Barcenas: "doy como perdido el día cuándo no aprendo, ni enseño nada".
Andrés Eloy Blanco
Desapercibido paso un aniversario mas (el 112) del nacimiento del gran poeta Cumanés, denominado por muchos el “Poeta del pueblo venezolanoâ€. Efectivamente, un seis de agosto de 1896 vio la luz por primera vez en una céntrica casona de la calle Sucre Nº 79 hoy declarado patrimonio de Venezuela, convertida en museo de la ciudad y casa de la cultura.
Sus primeros estudios los realiza en su tierra natal para luego trasladarse a Caracas donde obtiene el titulo de abogado (UCV). A los 19 años gana el primer premio en los juegos florales de Caracas con su poema “Canto a la Espiga y al Arado†y ya publica versos en el diario Universal. Con 23 años de edad gana un concurso internacional promovido por el rey español Alfonso XIII con su obra “Canto a España†que lo catapulta a la cima de la popularidad en su país y le da reconocimiento como poeta a nivel internacional.
Andrés Eloy es una de las personalidades más apasionantes y autenticas del pensamiento venezolano, poeta, escritor, periodista, político parlamentario, humorista, orador, cuentista, dramaturgo. En él se realiza un tipo de intelectual distinto y fecundo. Fue un hombre comprometido con su tiempo, con su pueblo y con su tierra.
Fue además un hombre de cárceles, con financiamientos exilios. De su paso por La Rotunda y el Castillo Libertador o San Felipe de Puerto Cabello salieron los originales de “Barco de Piedra†y “Baedeker 2000â€. También algunos de los poemas más representativos de “Podaâ€. En el campo de la política tuvo una brillante y trascendente actuación, desde su elección de Concejal por la Parroquia de San Juan (1937), Diputado al Congreso Nacional (1939), Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (1946) y Ministro de Relaciones Exteriores.
La obra poética de Andrés Eloy Blanco esta llena de sentencias visionarias como esa de que “A Venezuela el hijo grande se le muera afueraâ€, puesto que con su muerte acaecida en Cuernavaca, México, donde estaba exiliado, un 21 de mayo de 1955, certifica o corrobora la validez de ese aforismo.
Puedo afirmar sin temor a equivocarme – ya que no soy especialista en literatura, habría de preguntarle al poeta Arnaldo Jiménez – que este bardo cumanés fue un romántico por encima de otras tendencias literarias que evoluciono hacia el vanguardismo de la época con un profundo matiz de la reivindicación social sin perder la esencia originaria de su entorno y del aporte hispánico a nuestro mestizaje.
El ensayista Jesús Torres Rivero al respecto afirma lo siguiente: “…con las obras de José Antonio Ramos Sucre y Poda de Andrés Eloy Blanco culmina, excepcionalmente, el ejercicio poético románticos en Venezuela y que con el “Canto a España†su autor inicia una vertiente poética que, sin perder de vista las tradiciones literarias españolas-hispanoamericanas… incorpora ejercicios vanguardistas..â€
De igual forma en “Canto a los hijos el poeta expone: “no hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un caminoâ€. Esto le encaja perfectamente a él, aunque su muerte fue llorada en su tiempo en demasía, ya no se llora, y su camino no se llora porque no ha muerto, su camino este vivo y abierto a las nuevas generaciones que emprenden el camino de la lucha social y la poesía.
Recuerdo que conmemoramos en Morón el centenario de el nacimiento de Poeta (1996) con un hermoso y vistoso discurso del poeta José Joaquín Burgos en una sesión solemne del Concejo Municipal. Por allá quedo, en un rincón del sector de Fundamorón una plazoleta y un busto del poeta en completo anonimato ya que carece de una placa de identificación, los transeúntes pasan y dicen ¿Quién es ese señor? El gran poeta parece cavilar en su bronce mientras el vigor de su poesía le resiste al olvido.
Gracias a Mireya Soto se dispone de ese busto del poeta en la localidad, y que hoy debemos resucitarlo al igual que con otras plazas del Municipio, porque el poeta no ha muerto, tal como lo dijera León Felipe frente al féretro del cumanés: ¡Aquí no ha muerto nadie! Al que vamos a enterrar es un poeta. Está tendido pero no esta muerto. ¿Esta mudo? ¡No esta mudo! Un muerto no habla ni canta.. y este poeta sigue hablando y cantando. Todo gran poeta sigue hablando y cantando, des pues del salto mortal ¡no esta muerto!
Andrés Eloy Blanco
Desapercibido paso un aniversario mas (el 112) del nacimiento del gran poeta Cumanés, denominado por muchos el “Poeta del pueblo venezolanoâ€. Efectivamente, un seis de agosto de 1896 vio la luz por primera vez en una céntrica casona de la calle Sucre Nº 79 hoy declarado patrimonio de Venezuela, convertida en museo de la ciudad y casa de la cultura.
Sus primeros estudios los realiza en su tierra natal para luego trasladarse a Caracas donde obtiene el titulo de abogado (UCV). A los 19 años gana el primer premio en los juegos florales de Caracas con su poema “Canto a la Espiga y al Arado†y ya publica versos en el diario Universal. Con 23 años de edad gana un concurso internacional promovido por el rey español Alfonso XIII con su obra “Canto a España†que lo catapulta a la cima de la popularidad en su país y le da reconocimiento como poeta a nivel internacional.
Andrés Eloy es una de las personalidades más apasionantes y autenticas del pensamiento venezolano, poeta, escritor, periodista, político parlamentario, humorista, orador, cuentista, dramaturgo. En él se realiza un tipo de intelectual distinto y fecundo. Fue un hombre comprometido con su tiempo, con su pueblo y con su tierra.
Fue además un hombre de cárceles, con financiamientos exilios. De su paso por La Rotunda y el Castillo Libertador o San Felipe de Puerto Cabello salieron los originales de “Barco de Piedra†y “Baedeker 2000â€. También algunos de los poemas más representativos de “Podaâ€. En el campo de la política tuvo una brillante y trascendente actuación, desde su elección de Concejal por la Parroquia de San Juan (1937), Diputado al Congreso Nacional (1939), Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (1946) y Ministro de Relaciones Exteriores.
La obra poética de Andrés Eloy Blanco esta llena de sentencias visionarias como esa de que “A Venezuela el hijo grande se le muera afueraâ€, puesto que con su muerte acaecida en Cuernavaca, México, donde estaba exiliado, un 21 de mayo de 1955, certifica o corrobora la validez de ese aforismo.
Puedo afirmar sin temor a equivocarme – ya que no soy especialista en literatura, habría de preguntarle al poeta Arnaldo Jiménez – que este bardo cumanés fue un romántico por encima de otras tendencias literarias que evoluciono hacia el vanguardismo de la época con un profundo matiz de la reivindicación social sin perder la esencia originaria de su entorno y del aporte hispánico a nuestro mestizaje.
El ensayista Jesús Torres Rivero al respecto afirma lo siguiente: “…con las obras de José Antonio Ramos Sucre y Poda de Andrés Eloy Blanco culmina, excepcionalmente, el ejercicio poético románticos en Venezuela y que con el “Canto a España†su autor inicia una vertiente poética que, sin perder de vista las tradiciones literarias españolas-hispanoamericanas… incorpora ejercicios vanguardistas..â€
De igual forma en “Canto a los hijos el poeta expone: “no hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un caminoâ€. Esto le encaja perfectamente a él, aunque su muerte fue llorada en su tiempo en demasía, ya no se llora, y su camino no se llora porque no ha muerto, su camino este vivo y abierto a las nuevas generaciones que emprenden el camino de la lucha social y la poesía.
Recuerdo que conmemoramos en Morón el centenario de el nacimiento de Poeta (1996) con un hermoso y vistoso discurso del poeta José Joaquín Burgos en una sesión solemne del Concejo Municipal. Por allá quedo, en un rincón del sector de Fundamorón una plazoleta y un busto del poeta en completo anonimato ya que carece de una placa de identificación, los transeúntes pasan y dicen ¿Quién es ese señor? El gran poeta parece cavilar en su bronce mientras el vigor de su poesía le resiste al olvido.
Gracias a Mireya Soto se dispone de ese busto del poeta en la localidad, y que hoy debemos resucitarlo al igual que con otras plazas del Municipio, porque el poeta no ha muerto, tal como lo dijera León Felipe frente al féretro del cumanés: ¡Aquí no ha muerto nadie! Al que vamos a enterrar es un poeta. Está tendido pero no esta muerto. ¿Esta mudo? ¡No esta mudo! Un muerto no habla ni canta.. y este poeta sigue hablando y cantando. Todo gran poeta sigue hablando y cantando, des pues del salto mortal ¡no esta muerto!
JUEVES 30 DE OCTUBRE DE 2008 Los Campos Deportivos en Morón
Los estadios propiamente dicho como se conocen hoy en día (con tribuna, cerca perimetral, dogaut etc) no existieron en Morón sino hasta bien entrada la década de los años setenta, haciendo la salvedad del estadio de Softbol ubicado en Las Colinas de Mara cercano al grupo escolar Morón (primera escuela completa de la localidad) que era propiedad de la industria petroquímica y que estuvo bajo la dirección de Goyito Colina – Jefe de Deporte de esa empresa – y como obrero de mantenimiento el Sr. Manzano.
Los demás espacios para la práctica del béisbol, ya que el softbol sólo lo jugaban los trabajadores de la petroquímica, eran campos deportivos que cuando mucho tenían un basketstop el resto eran espacios abiertos al aire libre. Lo mismo sucedía con el fútbol que bastaba que el campo tuviese las dos arquerías, por cierto este deporte tomó impulso cuando llegaron a Morón algunos extranjeros sobre todo de origen europeos (italianos, españoles) y colombianos. Es de suponer que el béisbol se practicó en Morón primero que el fútbol.
De los campos deportivos que recuerdo está como pionero el que hoy se llama Jesús Uribe, sólo tenía un basketstop y las dos arquerías, lo demás era monte, los fanáticos se acomodaban donde pudieran. Era zona inundable, sólo podía jugarse allí en el periodo no lluvioso. Este campo fue escenario de las hazañas del difunto Chuma o Jesús Uribe, quien es el epónimo del estadio; sus batazos eran tan largos que llegaban hasta el techo del bar el Pavo real que después se llamó el Sursan.
Otros peloteros que se destacaron en este campo fueron Roberto Montero, Germán Rivero, Josefín Rodríguez, Calache, El Mono, Armindo Añez y paremos de contar, no hay espacio para todos. En el fútbol sobresalieron Amaya, Gonzalo Cruz “Carne Mechadaâ€, los hermanos Pirona, Néstor Piñero, Elio Rodríguez, Vicente Iturburú, Juan Páez y sobre todo como directivo la vaquita Urbaez quien fue mal pelotero pero siempre ha sido un fiel vigilante y preocupado cuidador del estadio Jesús Uribe.
Otro campo deportivo se ubicaba en Palma Sola y era propiedad de la Volkswagen, también tenía basketstop y las dos arquerías, y una frondosa mata de jabillo donde se cobijaban del sol los espectadores. Allí jugaban categoría A y doble A los equipos de Corporación Miranda, Volkswagen, Taller Rey, Trapiche Star y otros equipos de Puerto Cabello y de los estados cercanos. La fiebre por jugar hacía que los jugadores camináramos 5 kilómetros para llegar al campo (no había transporte) para luego regresar exhaustos y con ¡hambre. Imagínese ud.! ¿Quién hace eso en la actualidad?
En donde se encuentra la Urb. Fundamorón estaba el campo deportivo del Platanero o el estadio de Santa Rita como le decían. Tenía este campo un precario basketstop y detrás una mata de mango donde la gente se ocultaba para evitar un pelotazo. Los jonrones caían en la bodega y casas que estaban en la redoma. Allí pulió la banca bastante mi compadre Rubén Mago y Douglas Reyes bajo la dirección del amigo Félix Sánchez. El Platanero también era manager de un equipo, creo que era de los caribes de Santa Ana.
El Trapiche era el campo preferido por Héctor Ideoven y del Coyote Félix el Americano, allí no había ni basketstop pero se formaban unas buenas caimaneras, mi amigo Ãngel Lugo formó entonces el trabuco Trapiche Star, equipo que estaba a la altura de un doble A, y donde este servidor era el short stop regular ¡una guará! Hoy este sitio es una laguna permanente, lástima que se hayan perdido en el olvido las glorias de este terreno.
En la laguna de “La Pancha†también jugamos béisbol en época de sequía. Allí se hizo famoso troncoronero porque a pesar de los troncones y los altibajos del terreno no pelaba un roletazo. También el Ing. Rafael Seco hizo una hazaña que después le contaré. Se destacaron en este campo Noño y sus hermanos Esteban y Lourdes Alvarado, los hermanos Argenis y Alcides bocanegra. Estos mismos cuates junto a otros peloteros jugaban en un peladero que estaba a las orillas del río Morón en la Charneca patrocinado por Jhony Bárcenas. Se acabó el espacio, volveremos sobre estos cuentos en la próxima crónica.
JUEVES 30 DE OCTUBRE DE 2008
Los Campos Deportivos en Morón
Los estadios propiamente dicho como se conocen hoy en día (con tribuna, cerca perimetral, dogaut etc) no existieron en Morón sino hasta bien entrada la década de los años setenta, haciendo la salvedad del estadio de Softbol ubicado en Las Colinas de Mara cercano al grupo escolar Morón (primera escuela completa de la localidad) que era propiedad de la industria petroquímica y que estuvo bajo la dirección de Goyito Colina – Jefe de Deporte de esa empresa – y como obrero de mantenimiento el Sr. Manzano.
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Los demás espacios para la práctica del béisbol, ya que el softbol sólo lo jugaban los trabajadores de la petroquímica, eran campos deportivos que cuando mucho tenían un basketstop el resto eran espacios abiertos al aire libre. Lo mismo sucedía con el fútbol que bastaba que el campo tuviese las dos arquerías, por cierto este deporte tomó impulso cuando llegaron a Morón algunos extranjeros sobre todo de origen europeos (italianos, españoles) y colombianos. Es de suponer que el béisbol se practicó en Morón primero que el fútbol.
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De los campos deportivos que recuerdo está como pionero el que hoy se llama Jesús Uribe, sólo tenía un basketstop y las dos arquerías, lo demás era monte, los fanáticos se acomodaban donde pudieran. Era zona inundable, sólo podía jugarse allí en el periodo no lluvioso. Este campo fue escenario de las hazañas del difunto Chuma o Jesús Uribe, quien es el epónimo del estadio; sus batazos eran tan largos que llegaban hasta el techo del bar el Pavo real que después se llamó el Sursan.
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Otros peloteros que se destacaron en este campo fueron Roberto Montero, Germán Rivero, Josefín Rodríguez, Calache, El Mono, Armindo Añez y paremos de contar, no hay espacio para todos. En el fútbol sobresalieron Amaya, Gonzalo Cruz “Carne Mechadaâ€, los hermanos Pirona, Néstor Piñero, Elio Rodríguez, Vicente Iturburú, Juan Páez y sobre todo como directivo la vaquita Urbaez quien fue mal pelotero pero siempre ha sido un fiel vigilante y preocupado cuidador del estadio Jesús Uribe.
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Otro campo deportivo se ubicaba en Palma Sola y era propiedad de la Volkswagen, también tenía basketstop y las dos arquerías, y una frondosa mata de jabillo donde se cobijaban del sol los espectadores. Allí jugaban categoría A y doble A los equipos de Corporación Miranda, Volkswagen, Taller Rey, Trapiche Star y otros equipos de Puerto Cabello y de los estados cercanos. La fiebre por jugar hacía que los jugadores camináramos 5 kilómetros para llegar al campo (no había transporte) para luego regresar exhaustos y con ¡hambre. Imagínese ud.! ¿Quién hace eso en la actualidad?
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En donde se encuentra la Urb. Fundamorón estaba el campo deportivo del Platanero o el estadio de Santa Rita como le decían. Tenía este campo un precario basketstop y detrás una mata de mango donde la gente se ocultaba para evitar un pelotazo. Los jonrones caían en la bodega y casas que estaban en la redoma. Allí pulió la banca bastante mi compadre Rubén Mago y Douglas Reyes bajo la dirección del amigo Félix Sánchez. El Platanero también era manager de un equipo, creo que era de los caribes de Santa Ana.
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El Trapiche era el campo preferido por Héctor Ideoven y del Coyote Félix el Americano, allí no había ni basketstop pero se formaban unas buenas caimaneras, mi amigo Ãngel Lugo formó entonces el trabuco Trapiche Star, equipo que estaba a la altura de un doble A, y donde este servidor era el short stop regular ¡una guará! Hoy este sitio es una laguna permanente, lástima que se hayan perdido en el olvido las glorias de este terreno.
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En la laguna de “La Pancha†también jugamos béisbol en época de sequía. Allí se hizo famoso troncoronero porque a pesar de los troncones y los altibajos del terreno no pelaba un roletazo. También el Ing. Rafael Seco hizo una hazaña que después le contaré. Se destacaron en este campo Noño y sus hermanos Esteban y Lourdes Alvarado, los hermanos Argenis y Alcides bocanegra. Estos mismos cuates junto a otros peloteros jugaban en un peladero que estaba a las orillas del río Morón en la Charneca patrocinado por Jhony Bárcenas. Se acabó el espacio, volveremos sobre estos cuentos en la próxima crónica.
Sinhue, Dr. Jesús Silva Gutiérrez (+)
Tardíamente supe la desaparición física del Dr. Jesús Silva Gutiérrez (1934-2014), me informaron murió en Maracay, no tengo los pormenores del caso.
Nativo de Morón, hijo de Don Jesús María Silva, oriundo de Turiamo (Edo. Aragua), y de Doña Ramona Gutiérrez, proveniente de Coro, Edo. Falcón.
Su padre, Don Jesús (como se le nombraba), fue el primer boticario de Morón, dueño de "La Botica del Puebloâ€, también poseía la bomba de gasolina Santa Ana (donde hoy está la alcaldía), un bar cercaa la bomba y tenía otros inmuebles en la localidad.
Hombre disciplinado y severo, prohombre, benefactor progresista y promotor del bienestar común.
Y ¿quién fue el Dr. Jesús Silva Gutiérrez? Dejemos que sea él mismo quien cuente su historia (tomado de su libro "Fases evolutivas de Morón desde la óptica de un morense).
Nos dice lo siguiente: "Entre otras cosas, se puede mencionar dos logros importantes (se refiere a lo que acontecía en su tiempo) como la dotación de un acueducto rural y el alumbrado eléctrico, el cual provenía de Puerto Cabello.
Más tarde llega para mí un vacío obligado, puesto que me trasladé a la ciudad porteña para continuar mis estudios, luego a Valencia y posteriormente a Caracas donde me dediqué a estudiar medicina, así mismo tuve la oportunidad de irme a España para continuar la carrera, por lo que debí permanecer 7 años fuera del país.
Es así como no pude apreciar personalmente tantas experiencias que atravesó mi pueblo...
Aunque siempre me mantenía en contacto con mi familia y me comunicaban que se había planteado la posibilidad de transformar el pequeño Morón en zona piloto del país, de manera que desaparecieran los extensos cocales para dar cabida a la Petroquímica y a varias compañías en todo el ámbito del poblado.
A mi regreso, 7 años después, encontré una población totalmente cambiada...
Había desaparecido el caserío y se originó un pueblo rural, ya no se hablaba de Bota Burro; sino de la Avenida Falcón, las estadísticas arrojaban índices poblacionales de 40.000 habitantes aproximadamente.
Para 1971, yo ejercía ya como médico, pero fuera del perímetro del médico, pero fuera del perímetro del pueblo, lo que no fue obstáculo para aportar mi granito de arena, así que para la fecha comencé a organizar, junto con un grupo de coterráneos, una campaña concientizadora dirigida a la población, es así como arranca mi labor.
Escribía en la prensa, acudía a las emisoras de radio Mil y Puerto Cabello, creamos el Club de Leones, lo que permitió darle a Morón su Plaza Bolívar, también se fundó una escuela en El Trapiche (Udón Pérez); así mismo se incentivaba la labor educativa con reconocimientos a los maestros residentes, al igual que procurando mejoras a las instituciones, al corriente también fui directivo de Fundamorón; participé en la junta pro-creación del liceo para Morón, todo por amor a nuestra patria chica y a las nuevas generaciones para que tuvieran más oportunidades de formarse y asegurar su futuro.
Con primacía se conformó una comisión, la cual estaba encargada de visitar a Miraflores para plantear la problemática de los 'ejidos de Morón', ésta estuvo a cargo de Juan Eugenio Borges, Jesús María Silva, mi padre, el Dr. Bernardo Jiménez, mi hermano Jorge Silva y mi persona, esto sucedió en el primer período presidencial del Dr. Rafael Caldera".
Se autodenominaba Sinhue, desconozco el origen de este apelativo, lo cierto es que en los últimos años se veía solitario y nostálgico, taciturno y vestido de blanco con sus hábitos de médico caminaba al atardecer por la calle El Bolsillo como extrañando su Morón de ayer o su mamba como lo llamaba.
Q.E.P.D., amigo.
Libro Crónicas desde Morón - Había una vez un Río
El río no era tan poluto como ahora. Eran los tiempos en los que un caluroso domingo se deseaba un chapuzón en las frías aguas del dique del río Morón.
En realidad, no era en el propio dique donde disfrutaban los bañistas sino un poco aguas abajo donde el río se represaba en su cauce natural por la anteposición de grandes rocas ubicadas al borde del concreto en el inicio de la canal.
Ollas y pailas contentivas de los aderezos subían la pequeña cuesta en hombros de los comensales del sancocho. Los samanes frondosos ponían la frescura y el verdor. La leña estaba a poca distancia.
El "salao» se complementaba o se cruzaba con corronchos, camarones o lame arenas que se extraían fácilmente del escondrijo bajo las piedras. Si se quería otras especies había que tirar anzuelo un poco más arriba.
Por supuesto, estas reuniones, casi siempre familiares, se animaban con las consabidas bebidas espirituosas.
Todavía no aparecían en el firmamento del sur de la ciudad las urbanizaciones Colinas de Mata, Santa Rita, Fundamorón, ni el barrio El Dique. Santa Ana era un puñado de casas y la Lorsa había comenzado la primera etapa de la Urbanización Banco Obrero.
Los caseríos en las adyacencias del río aún utilizaban los pozos sépticos o letrinas, por lo que las aguas corrían libres y cristalinas por el pavimento encementado. Su caudal era regular, entonces la Petroquímica no privaba del todo el preciado líquido que generaba diversos usos desde el chapotear de los muchachos hasta el consumo humano y pasatiempo de lavanderas. En las riberas del río, en su cauce medio, espacios abiertos se utilizaban para pequeñas labranzas y el pastoreo.
En el sector El Jabillo, Julio López era propietario de un considerable rebaño de cabras y ovejas que pastaban en el margen derecho del río; a más de uno vi que cruzaba el río con un mecatillo amarrado en la cintura bajo la camisa dizque iban a cazar pájaros pero no llevaban la honda. Algunos sintieron la furia del látigo en brazos de Julio cuando estaban en pleno apogeo. Otros perdieron los calzones.
Más allá estaba la alcantarilla, pozo de agua helada y turbia que provenía de la planta de tratamiento de la Petroquímica y que drenaba hacia la canal del río. Inocentemente los zagaletones que se bañaban se exponían a la contaminación de estas aguas residuales. Al otro lado se encontraba el viejo lecho del río Morón, con sus aguas estancadas también recibía a los bañistas. Cualquier laguna era buena para refrescarse. La aldea creció y se hizo pueblo, el pueblo se hizo ciudad. El otrora río se convirtió en el intestino grueso de la ciudad que conduce su pestilencia hacia su desembocadura en el Mar Caribe. La boca, como la llamábamos era una piscina natural muy buena para pasar un fin de semana, hoy es un cuerpo muerto y putrefacto. En Morón hubo una vez un río...