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La Plancha 🔍

Según Alexis Coello, es una gran ciénaga que cubre el lado sur del Barrio Los Apamates y se expande hacia el este en tiempo de lluvia.

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Barrio Los Apamates 🔍

Según Alexis Coello, el barrio se fundó en el segundo lustro de la década de los años cincuenta en terrenos de un antiguo potrero. Fue emplazado en un terreno irregular al borde de la ciénaga La Plancha y una quebrada intermitente, lo que generó una configuración urbana anárquica. Posteriormente fue renombrado como Barrio Unión.

nombre alternativo: Barrio Unión
caracteristica fisica: Callejuela de dos semicurvas y una recta
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Avenida Falcón 🔍

Según Alexis Coello, arteria vial de Morón que se encontraba inconclusa al finalizar el año 1996, generando malestar entre los comerciantes de la zona.

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Boca de Yaracuy 🔍

Según Alexis Coello, localidad mencionada por las carencias en el funcionamiento de su acueducto durante el año 1996.

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Iglesia Santa Ana de Morón 🔍

Según Alexis Coello, infraestructura religiosa inaugurada en 1996 gracias a la gestión del párroco Félix Escolar.

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Crónica Web #434

Libro Crónicas desde Morón - El Barrio de Los Apamates

Libro Crónicas desde Morón - El Barrio de Los Apamates
Dos semicurvas y una recta componen la vieja callejuela que se extiende de oeste a este. No posee otra salida que la misma entrada que es por la avenida Falcón, aunque uno o dos recovecos conducen a los peatones hacia los lados de los barrios El Jabillo y La Charneca. Este barrio fue emplazado en un terreno muy irregular, al borde de una gran ciénaga, llamada La Plancha, que lo cubre por el lado sur y en tiempo de lluvia se expande hacia el este. Por el norte le cae una quebrada intermitente que se une en el extremo de la calle a los terrenos cóncavos de La Plancha. Estas condiciones topográficas hicieron que las casas se acomodaran anárquicamente y la calle se configurara sin ninguna simetría u orden. Generalmente es estrecha, aunque en algunos puntos se ensancha; una que otra casa están a media calle.
El barrio se fundó en el segundo lustro de la década de los años cincuenta en terrenos de un antiguo potrero. Su creación fue producto de la inmigración de falconianos que vinieron tras los puestos de trabajo de la incipiente industria petroquímica, humildes corianos que parapetearon sus humildes viviendas con materiales sencillos o de desechos.
Los barrios del norte del municipio entre los cuales citamos a Bota Burro, El Mamón, El Jabillo y Unión, todos adyacentes a la avenida Falcón, fueron los que concentraron, en esa época, la mayor cantidad de "cabezones" provenientes de la tierra de los caquetíos. Entre los fundadores del barrio Los Apamates recordamos a José del Carmen Fernádez, Luis Acosta, José Faneite, Francisco Rodríguez, Isabel de Rodríguez, Dionisio Sánchez, Modesto Gotilla, Juan de Dios Lugo, Ramón "el loco", Cosme Coello, Domingo Manzano, Eustaquio Montañés, Fay Calembé, Tomás Méndez, Leonor de Quintero, Gregorio Quevedo, José Partida; por la Av. Falcón, los Romero y los Sirit.
En la quebrada húmeda había crecido una hilera de los altos apamates que cuando florecían el cielo del barrio se nublaba de violetas y los niños de entonces jugaban con las flores que al desprenderse de la cima caían girando en sí mismas como un trompo, y movidas por la brisa se hacía difícil tomarlas en el aire; ése era el juego, quien tomara mayor cantidad era el ganador.
Eran los tiempos de los juegos infantiles sanos y de la tradición muy venezolana. Lamentablemente han desaparecido y los muchachos de ahora se inclinan prematuramente por los juegos de adultos (caballos, loterías, etc.) o llevados por los valores foráneos que preconiza la televisión buscan entretenerse en actos que en la mayoría de las veces hacen apología a la agresividad y a la violencia.
Entre los juegos que disfrutaban los zagalos del barrio estaban: policías y ladrones, el fusilado (al que perdía se le deban vanos pelotazos por la espalda), las metras o canicas, riñas de trompos (más de uno lloraba cuando le rajaban el trompo), guataco por las orejas, palito matequillero, la pelota de goma callejera. Estos juegos empezaban y terminaban en un gran bullicio o algarabía. Otras veces los muchachos se acurrucaban en las aceras a oír los cuentos o historias de algún adulto o galanteaban a las muchachas con un rin de bicleta o un neumático que empujaban simulando un automóvil o andaban sobre una varilla de madera que se convertía en caballo.
Con el tiempo cayeron los apamates y al barrio se le llamó solamente Unión. Uno a uno fueron desapareciendo, uno por la acción del hombre y otros por fuerza de la naturaleza. La transformación llegó, los infantes se hicieron adolescentes, y éstos, adultos.
Buscaron el porvenir en los caminos tortuosos de la vida, el viejo barrio había servido para una etapa de la existencia, ya que se hacían necesarios nuevos horizontes. A uno pocos mayores se los llevó la pelona; otros, cuando jóvenes, se marcharon a Valencia; pocos sucumbieron ante las sustancias psicotropicas y la mayoría han encontrado otros lares y se mantienen fieles a principios de honestidad y laboriosidad.
Cuando fuimos concejales logramos asfaltarles su única calle y se les construyó una buena cancha deportiva. Giannatale le hizo un puente, lástima que hoy esté carcomido por la herrumbre. Los gobiernos (local y regional) sustituyeron la red de aguas blancas y lo dotaron de cloacas, aceras y brocales. La escuelita (construida por los fundadores) fue ampliada mejorándola considerablemente gracias a la intervenciones de las maestras Mirian, Loly y Haydée.
Barrio Unión fue el primer barrio de Morón que formó una junta de vecinos, no obstante, quedó sin protocolizar en las oficinas de registro.
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Crónica Web #128

Requiem por el 96

Requiem por el 96
Al finalizar este año no queda más que sentir añoranzas por aquellas cosas que nos agradaron y que nos condujeron efímeramente por las vías del regocijo y la felicidad.
Si alguien las tuvo, yo lo felicito.
Pero, generalmente la población venezolana asume despectivamente el transcurrir del año 96 y respira con alivio que el susodicho esté en sus estertores, a excepción hecha, claro está, de los parlamentarios y los grandes funcionarios de la administración pública así como también de los gerentes de Pdvsa y sus empresas filiales cuyos astronómicos sueldos le permiten ver la realidad con cristales de rosas y perfumes de gardenias.
El pueblo llano vivió una vez más la ley del embudo, les tocó la parte estrecha pero más pesada de la crisis: aumento de los impuestos, aumento en el precio de los servicios y el desmejoramientos de los mismos, desempleo, la agobiante inflación que pasó en este año a más del 100% sumó 2.029.000 nuevos pobres para alcanzar un total (con los que ya eran pobres) de 17.964.428 personas o sea un 84,68% de la población venezolana, según datos de la empresa Cifras Encuestadora.
Estas cifras reveladoras dan tristeza en un país que se ufana de tener casi quince mil millones de dólares en reservas internacionales y riquezas naturales por doquier.
¿Será alentador el año de 1997? Esperemos que así sea para que el sacrificio del pueblo en el año que termina no haya sido en vano.
En Morón las cosas no han sido mejores.
Se nos muere el 96 y la avenida Falcón aún está inconclusa, los comerciantes de esta avenida, como Bernalcasar Moreno, Fernando Pérez, Manuel Rodríguez, Antonio Velásquez y Delfín Rodríguez le piden al niño Jesús que la terminen antes de que finalice el siglo XX.
Se nos va el 96 y los alumnos del Liceo Ambrosio Plaza continuarán oyendo las clases de pie, es decir sin pupitres, porque el gobierno no tiene real para eso, ni para la biblioteca de aula, ni para el aumento de sueldo a los educadores y para colmo la construcción del nuevo liceo para Morón va a paso de morrocoy por lo que seguirán los estudiantes sin cupo.
El ambulatorio y el Seguro Social están colapsados ¿qué raro? Lo sorprendente fuese que funcionaran.
Del cementerio de Morón nadie dice nada ni del acueducto de Boca de Yaracuy tampoco.
Las parrandas de navidad de este año están apagadas.
Me dice Emiro Reyes que las utilidades sólo alcanzan para medio vestir a los muchachos y que para llevar una hallaca a su casa tendrá que trabajar sobre tiempo, que ya no es como los tiempos cuando estaba Faustina viva que con sus numerosos cochinos sueltos proporcionaba la carne de cerdo a los zagaletones de entonces que armados de bates y palos exterminaron a esos nobles animales.
Nostálgico concluyó, ¡qué falta hace Faustina! Yanadie invita a nadie a su casa para comer hallacas y consumir licores.
Eran tiempos pasados, tiempos de bonanzas cuando se compartía, los amigos se peleaban porque cada quien quería ser el anfitrión, ahora es "cada quien pa'su saco" o tipo americano (refiriéndose al individualismo yanqui).
Eran los tiempos del difunto Perocito, que en una navidad le llegaron a su hogar los siguientes tercios: Juan Quintero, Henry Rodríguez, Cachucha, Veneno, Manuel Suárez y otros.
El resultado de esta visita fue costosa para Perocito: se comieron cuarenta hallacas, diez botellas de whiskyes importado, dos perniles y diversos pasapalos menores.
La francachela se terminó porque la esposa de Perocito -molestaexclamó ¡es que piensan acabar con todo! ¡Perocito tremendos amigos te gastas tú! Los comensales fueron saliendo uno a uno.
El último en salir fue Juan Quintero que al estar en el umbral de la puerta le dijo a Perocito: ¡hermano, regálame el hueso del pernil para mañana hacer una sopa! Indudablemente que hay anhelos por los tiempos pasados que indiscutiblemente fueron mejores.
Pero en el 96 no todo fue malo, también pasaron cosas buenas.
Celebro la nueva directiva de la Cámara de Comercio de Morón, compuesta por jóvenes empresarios emprendedores como Alfredo Mujica (presidente), Alberto Chirinos, Simón Rodríguez, Raquel de Ruiz, Ramones, Amelis y bajo la asesoría del "palo de hombre" Dr.
Jorge Silva Gutiérrez.
También fue positivo en el 96 lalaborcultural desplegada tanto en la casa de la cultura como en el Ateneo de Morón, valga un reconocimiento para Cecilia Nieto y Mireya Soto respectivamente.
Celebramos la inauguración de la nueva iglesia Santa Ana de Morón, obra que se debe al empuje del párroco Félix Escolar y que lo ha hecho merecedor de los aplausos de la comunidad.
Celebramos la exitosa carrera del joven locutor Willie Char, con su estilo propio se impone en la radio.
Censuramos que pasó un año más y Pampuro no se puso la plancha.
Nota triste, se nos fue Tiburcio Rodríguez o el padre Biaggi como se le conocía popularmente.
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