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Pueblo de Santa Ana 🔍

Según Alexis Coello, es un lugar casi equidistante entre Carache y Ciudad Trujillo. Fue escogido para la entrevista entre Bolívar y Morillo, y en él se erigió un monumento conmemorativo en el año 1911.

monumento: Erigido en el centenario de la independencia
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Crónica Web #69

Recuerdos del encuentro de Bolívar y Morillo

Recuerdos del encuentro de Bolívar y Morillo
Santa Ana es un lugar casi equidistante entre Carache, donde tenía Pablo Morillo su cuartel general y Ciudad Trujillo, donde se encontraba Bolívar con sus tropas. El pueblo de Santa Ana fue privilegiado cuando se le escogió como el sitio donde se conocerían dos héroes contrapuestos y en pleno enfrentamiento. Uno era de origen humilde, eficiente militar, inteligente, héroe de su país, con títulos reconocidos en la sociedad española, ganados en la guerra, se le llamo El Pacificador, El Conde de Cartagena. Había recibido la Gran Cruz de la orden Americana de Isabel La Católica (por cierto que esta cruz se la obsequió el nieto del Pacificador, Don Aníbal Morillo, al gobierno de Venezuela con motivo del centenario de la independencia en 1921), y además tenía otros calificativos honoríficos que hablan mucho de su brillante carrera militar. Pero el general Morillo defendía en América lo que el combatió en España: La ocupación de un territorio por una nación extranjera. El otro héroe era americano, de cuna rica, también inteligente, culto, con fino olfato militar y político. Tenía Bolívar la ventaja moral de defender a su patria de la opresión que representaba el otro. Este encuentro de Santa Ana había sido idea del general Morillo. Quería conocer al Libertador, en el fondo lo admiraba, quería saber cómo era ese hombre que se levantaba, como el Ave Fénix, sobre sus cenizas, que las derrotas no lo amilanaban, que una vez le hizo exclamar: "Bolívar es más temible derrotado victorioso". Deseaba Morillo tratar al militar que en 10 años de guerra entre triunfos y fracasos no podía ser doblegado por el poderoso imperio español, de allí que más tarde escribiría al ministro de guerra de España: "Vencida España en Venezuela, lo será en toda América", y no se equivocó el general Pablo Morillo. que Ya firmado el armisticio que suspendía las hostilidades por 6 meses, sin avance de los ejércitos de sus posiciones. También el tratado de regularización de la guerra que daba el cese a la guerra a muerte (de ahora en adelante la guerra sería regida por normas humanitarias, se respetará la vida de los prisioneros, se podrán intercambiar los mismos, se enterrarían los cadáveres, etc.) se disponían el Morillo de mi parte, que él se retirará a sus posiciones de Cádiz antes que yo a Cúcuta, dígale Ud. también que cuando fugitivo de mi patria, mientras él la estaba oprimiendo a la cabeza de un ejército numeroso, envanecido con sus triunfos, yo, acompañado por unos pocos proscritos, no temí buscarle, y que cuando apenas tenía a mis órdenes unas pocas guerrillas, jamás me retire sino disputándole el terreno palmo a palmo, y, por último, que hacerme semejante proposición ahora que cuento con un ejército más disciplinado y numeroso que el suyo, es un insulto que yo devuelvo con el desprecio", el general Morillo al ver esta contundente respuesta, se excusó y le echó la culpa al mensajero. El 27 de diciembre de 1820 se dio la cita, Bolívar adelantó a sus edecanes para que le avisaran a General Pablo Morillo, El Pacifi- Morillo de su llegada. Comunicacador. jefe realista y el jefe patriota a reunirse en el punto acordado (Santa Ana). Pero antes, las relaciones estuvieron a punto de romperse cuando un oficial mensajero de Morillo le hizo la insinuación a Bolívar de que retirara las tropas patrióticas hasta Cúcuta para complacer al Pacificador, Bolívar le respondió así; "Diga Ud. al general do Morillo, avanza con su numerosa escolta al sitio del encuentro, venía con su traje de militar de gala luciendo todas sus medallas y condecoraciones, al acercarse las dos comitivas (dice el general O'Leary, testigo presencial), Morillo preguntó ¿Cuál es El Libertador? Alguien se lo enseñó, luego El Pacificador exclamó "¿Cómo, aquel hombre pequeño de levita azul, con gorra de campaña y montado en una mula?". Al estar uno frente al otro, descendieron de sus cabalgaduras y se dieron un fuerte abrazo. Morillo era el anfitrión y por lo tanto le preparo un banquete al Libertador. Se intercambiaron elogios y hablaron de guerra y de política, brindaron y Morillo propuso levantar un monumento, como reconciliación de España y América, en el sitio donde se habían abrazado ambos generales. Este monumento se erigió en 1911 en Santa Ana, en el centenario de la independencia. Morillo comentaría más tarde; "acabo de llegar del pueblo de Santa Ana, donde pasé ayer uno de los días más alegres de mi vida en compañía del general Bolívar... no puede Ud. ni nadie persuadirme de lo interesante que fue esa entrevista, ni de la cordialidad y amor que reino en ella. Bolívar también escribió; "no hay momento que no recuerde alguna idea, alguna sensación agradable originada de nuestra entrevista. El 17 de diciembre se embarcaba El Pacificador rumbo a España, dejando a Latorre al mando del ejército realista, militar menos capaz que él. Bolívar había triunfado de nuevo. Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo", por la emisora Caribeña 1000 A.M.
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