Estado Miranda
Entre neblinas y cafetos, entre cuestas arbóreas y vientos fríos nace Cecilio Acosta un primero de febrero de 1818 en la aldea de San Diego de Los Altos del Queda huérfano de padre a los diez años.
Su madre Juana Margarita Revete de Acosta se lo llevó a Caracas cinco años después.
Pensó estudiar sacerdocio y entré al seminario Tridentino, cursa latín, griego y letras clásicas.
Luego pasó a la universidad donde estudia derecho y matemática: Obtiene la licenciatura, se dedica al ejercicio profesional sin que vea venir recompensa a sus sacrificios, por lo cual escribe: "Yo dije que se fabricaban académicos?, pues ahora sostengo que se fabrican desgraciados".
Adquirió en su tiempo "una altura moral e intelectual que olía a santidad y a apostolado".
Su madre fue el único y gran amor de su vida.
No se casó, no tuvo hijos, su vida fue de entrega plena a su progenitora.
Cuando ella muere Su Don Cecilio Acosta soledad se acentúa y su pobreza llega a extremos desesperantes; una vez escribió a su hermano: "Estoy muy pobre, no tengo para pagar el porte de esta carta para Ospino".
Sólo su arraigada fe religiosa lo mantiene con un firme aliento.
"Era un ser frágil, delicado, sensible.
Se indignaba y se conmovía fácilmente, un verso, un recuerdo familiar le traían lágrimas...
Iba siempre ensimismado y cerrado de negro.
Salía poco, hablaba poco.
En veces parecía no ver a los que pasaban a su lado, cruzaba abstraído, ausente, más pálido y sutil dentro del traje negro" (1).
A Cecilio Acosta hay que ubicarlo en su época, cuyas características más resaltantes eran las constantes guerras civiles, las discordias e intrigas palaciegas las adulancias al omnipotente caudillo de turno, la quiebra de las finanzas públicas y el atraso general de la economía del país, la crisis de los valores morales y el imperio de una educación anticuada.
El fue la luz y la fuerza moral de su tiempo a pesar de su pobreza material.
Sus armas fueron sus palabras y su ejemplo.
En cuanto a la educación sostenía: "Hay que empezar por reformar muchas cosas.
La educación ante todo...
enseñese lo Don Cecilio Acosta.
que se entienda, enseñese lo que sea útil, enseñese todo a todos; y eso es todo".
Se refiere a la instrucción primaria así: "La enseñanza debe ir de abajo para arriba...
La luz que aprovecha más una nación no es la que se concentra, sino la que se difunde".
Creía en la juventud y en el pueblo: "La autoridad va a menos, la razón a más...
El pueblo triunfa, el pueblo debe triunfar...
Hay equivocación en creer que va errada la generación que tiene el encargo de continuar la cadena tradicional del pensamiento".
En relación a la economía dijo: "El taller es hoy el palacio del ciudadano...
La repartición de la riqueza conserva aún en algunas partes la forma que le dio la conquista, en vez de ser el resultado de las condiciones de la industria; el capital oprime aún el salario, y el salario vive aún de confabulaciones transitorias para el alivio de un día, o de mezquinas ganancias para la miseria de siempre".
Cecilio Acosta combatió a los caudillos y los odios políticos.
No con levantamientos ni guerrillas, sino con sus ideas y su ética.
Creía necesario mantener la paz como condición para el progreso.
Fue enemigo de Guzmán Blanco en pleno apogeo del septenio y rechazó a aquellos que venían a él a conspirar contra aquél.
Les decía: "No soy pretendiente ni enemigo, soy ciudadano, como tal respeto el orden actual y como conozco la herencia de las guerras, sangre primero y después odio y exclusión, me atengo a lo que hayâ€.
No estaba contra Guzmán, sino contra el caudillismo.
Sostenía que el peor enemigo de los caudillos era la paz.
Mientras hubiese guerras se impondrían los caudillos.
Cecilio Acosta murió en 1881, su cuerpo hubo de ser enterrado con fondos de la caridad pública.
El sabio expiró en su lar de la pobreza.
su Días antes de su muerte lo visitó el poeta cubano José Martí.
Conoció de su miseria, de grandeza espiritual y de su fortaleza intelectual.
Cuando supo de su muerte escribió: "Ya está hueca y sin lumbre aquella cabeza altiva que fue cuna de tanta idea grandiosa; y mudos aquellos labios que hablaron lengua tan varonil y tan gallarda, y yerta, junto a la pared del ataúd, aquella mano que fue siempre sostén de pluma honrada, sierva de amor y al mal rebelde".
Escuche a este cronista todos los domingos de 8:00 a 9:00 a.m.
en el programa "Crónicas en domingo", por la emisora Caribeña 1.000 AM.
(1) Obra consultada; Letras y hombres de Venezuela.
Autor: Arturo Uslar Pietri.
Colección de bolsillo Edime.
Madrid 1978. 5ta. edición.
182 años del natalicio del general Ezequiel Zamora
Ezequiel Zamora nació en Cúa (estado Miranda) el primero de febrero de 1817.
Sus padres fueron Don Alejandro Zamora y Doña Paula Correa.
Desde joven gustaba de los ejercicios corporales como la natación, la lucha, la equitación, etc., caminante de distancias largas sin fatigarse.
Un autor de la época lo describe cuando niño así: "Era alto y delgado de cuerpo; de ojos azules y mirada viva y penetrante: sus facciones se marcaban y distinguían por líneas bien definidas que daban a su rostro por sus pómulos agudos, su nariz recta, su barba firme y saliente, su frente descubierta y bien modelada, una vigorosa expresión de inteligencia, altivez y energía" (1).
De mozo se dedicó a los trabajos rudos del campo y cursó estudios rudimentarios como era costumbre en los muchachos campesinos de aquel tiempo.
Se ocupó en su adolescencia de asuntos mercantiles en los pueblos de Villa de Cura, San Juan, San Francisco, El Pao, San José, Calabozo y Apure.
Se estableció con una casa de víveres en Villa de Cura donde obtuvo fama de honrado y trabajador.
Actividades modestas para un personaje que va a llenar la vida política de la nación durante el largo período de catorce años (1846-1860).
Su actuación va a ser trascendental en este lapso.
Sus primeros alzamientos contra el gobierno Conservador fueron en las sierras del centro del país en donde, acompañado del indio Rangel, levantó en armas a las masas explotadas de campesinos, libertos y esclavos.
Las revueltas campesinas del año 46 tuvieron enél aun conspicuo agitador y guerrero que alteró la paz y la paciencia del gobierno de entonces.
Es hecho prisionero en marzo de 1847.
Es encarcelado, enjuiciado y sentenciado a muerte.
La pena de muerte fue conmutada por el gobierno del general José Tadeo Monagas a diez años de presidio cerrado, sin embargo, no llegó a cumplir esta pena y por el contrario fue ascendido a comandante bajo las órdenes del gobierno.En 1856 celebró matrimonio con la señora Estéfana Falcón, hermana del general Juan Crisóstomo Falcón.
En 1858 triunfa la revolución de marzo con el general Julián Castro a la cabeza.
Por un decreto del 7 de junio de 1858 es extrañado del país junto con el general Falcón, siendo su destino la isla de Curazao.
Cuando comienza la Guerra Federal en 1859, Zamora es llamado para que lidere este movimiento insurreccional.
Se convierte en el alma y brazo de la Federación emprendiendo batallas que conquistan medio país entre las zonas de occidente y los llanos.
Libro Crónicas desde Morón - Quien mató a Zamora
Aquel infausto mediodía del 10 de enero de 1860, saliendo de la casa de los Acuña, el General Zamora pronunciaría sus últimas palabras: "Ya vengo", cuando al tronar de un disparo caía abatido, en pleno territorio dominado por sus tropas, el procer de la Revolución Federal. Su cadáver quedó a escasos metros de la iglesia de la parroquia de San Juan de la ciudad de San Carlos, de donde supuestamente salió el disparo. Había llegado Zamora procedente de Guanare y Araure, con un ejército de 6.000 hombres, con el objeto de sitiar la ciudad de San Carlos, que aún estaba en manos del gobierno conservador. Sitio que comenzó el 3 de enero y paulatinamente fue cayendo la ciudad en poder de los federales, excepto las fortificaciones Ya ultimados los detalles para dar el golpe final, fue llamado Zamora para almorzar en la casa de la familia Acuña, minutos después ocurriría el asesinato.
De la muerte de Zamora fue culpado el sargento G. Morón como autor material. Este personaje se consideraba muy ligado al General Juan Crisóstomo Falcón. Veamos lo que nos dice el General Jesús María Hernández, oficial zamorista: "El General Zamora fue muerto en una conferencia secreta para la que fue llamado por Falcón a la casa del doctor Acuña y Morón le dio un balazo de acuerdo con ellos ". Por su lado, Emilio Navarro, cronista zamorista alega: "Veo una presunción legítima (la autoría intelectual de Falcón) por el conocimiento que tuve del Gral. Ezequiel Zamora, el que se le hubiese dado muerte en medio de su ejército y que no hubiese una sola persona que presenciase este hecho ".
Otros testimonios indican que la muerte de Zamora fue producto de una confabulación de Falcón y Antonio Guzmán Blanco e incluso señalan que el segundo chantajeaba al primer. Un testigo pone en boca de Guzmán Blanco lo siguiente: "Conozco todos los pormenores de este crimen y en mi poder está la honra de ese hombre (Falcón). Con que vea lo que hace conmigo; yo me hallé en la misma pieza donde se consumó el crimen... huí del lugar. Verás si tengo mucho para que ese hombre (Falcón) me dispense consideraciones". ¿Sería ésta una de las razones por las cuales Falcón obraría en la presidencia con desgano y prefería irse a sus haciendas en Churuguara, dejando encargado por largo tiempo en la presidencia a Guzmán Blanco?
¿Por qué se asesina a Zamora? Porque representaba la esencia de la revolución social de la Federación y tenía bajo su mando a 23.500 soldados que lo habían reconocido como jefe, y además era dueño de un amplio apoyo popular. Permítanme transcribir una larga pero elocuente reseña que al respecto hace Domingo Alberto Rangel: "La fuerza de Zamora no radicará, solamente, en su fiereza de soldado. Es el amor a los humildes, la adhesión de las masas, el factor que bailará siempre en las velas de sus empresas hasta empujarlas a la meta. A Ezequiel Zamora le sobran soldados, porque tiene pueblo. De cada caserío desemboca en su ejército el contingente de la fe campesina.
Si lo derrotan, al día siguiente dispondrá de otro ejército. Hay alimentos para sus hombres, vendas para sus heridas y caminos para sus marchas. Para que Ezequiel Zamora fuera grande -y lo fue con proporción de guerrero y apóstol- la tierra venezolana le parió soldados. Ese hombre no tenía un ejército sino un pueblo atormentado tras sus huellas... Hubiera tenido cien mil hombres si el balazo de San Carlos no pone una raya de sangre en su carrera de saeta ".
El escritor Vallenilla Lanz acota lo que sigue: En 1846 como en 1859, se concentraron de nuevo las mismas montoneras de Boves y de Páez bajo el brazo vigoroso de otro gran caudillo (Zamora) de la misma fisonomía moral, de las mismas dotes de mando, del mismo empuje heroico, del mismo desprendimiento, de los mismos instintos oclocráticos y hasta podemos decir que de la misma raza del asturiano legendario ". Don Lisandro Alvarado pinta de esta manera la silueta de Zamora:
"Este caudillo, comerciante en un principio, había nacido en Cúa, el primero de febrero de 1817. Hizo parte de la conocida face ion de Rangel, y anduvo insurrecto con él en la provincia de Aragua (...) Tenía él para la lucha armada todas las cualidades de un capitán y todas las energías de un partidario... Duro con el partidario, implacable con el enemigo, imponía disciplina al uno y terror al otro. Su palabra era breve y áspera, su actitud amenazadora, sus órdenes imperiosas, sus planes vastos. La piedad no hallaba abrigo en su alma, la sonrisa no plegaba jamás su boca, eternamente contraída por la tensión de un espíritu en el cual no había sino una pasión, pelear, y deseo de triunfar". ¿Quién mató a Zamora?
Libro Crónicas desde Morón - El General Ezequiel Zamora
Ezequiel Zamora nació en Cúa (estado Miranda) el primero de febrero de 1817. Sus padres fueron Don Alejandro Zamora y Doña Paula Correa. Desde joven gustaba de los ejercicios corporales como la natación, la lucha, la equitación, etc. Era caminante de distancias largas sin fatigarse.
El autor de la década los describe cuando niño así: Era alto y delgado de cuerpo; de ojos azules y mirada viva y penetrante: sus facciones se marcaban y distinguían por líneas bien definidas que daban a su rostro por sus pómulos agudos, su nariz recta, su barba firme y saliente, su frente descubierta y bien modelada, una vigorosa expresión de inteligencia, altivez y energía.
De mozo se dedicó a los trabajos rudos del campo y cursó estudios rudimentarios como era costumbres en los muchachos campesinos de aquel tiempo. Se ocupó en su adolescencia de asuntos mercantiles en los pueblos de Villa de Cura, San Juan, San Francisco, El Pao, San José, Calabozo y Apure. Se estableció con una casa de víveres en Villa de Cura donde obtuvo fama de honrado y trabajador. Actividades modestas para un personaje que va llenar la vida política de la nación durante el largo período de catorce años (1846-1860). Su actuación va a ser trascendental en este lapso.
Sus primeros alzamientos contra el gobierno Conservador fueron en las sierras del centro del país en donde, acompañado del indio Rarigel, levantó en armas a las masas explotadas de campesinos, libertos y esclavos. Las revueltas campesinas del año 46 tuvieron en él a un conspiscuo agitador y guerrero que alteró la paz y la paciencia del gobierno de entonces. Es hecho prisionero en marzo de 1847. Es encarcelado, enjuiciado y sentenciado a muerte. La pena de muerte fue conmutada por el gobierno del general José Tadeo Monagas a diez años de presidio cerrado, sin embargo, no llegó a cumplir esta pena y por el contrario fue ascendido a comandante bajo las órdenes del gobierno. En 1856 celebró matrimonio con la señora Estefa Falcón, hermana del general Juan Cnsóstomo Falcón. En 1858 triunfa la revolución de marzo con el general Julián Castro a la cabeza. Por un decreto del 7 de junio de 1858 es extrañado del país junto con el general Falcón, siendo su destino la isla de Curazao.
Cuando comienza la Guerra Federal en 1859, Zamora es llamado para que Imdere este movimiento insurrecional. Se convierte en el alma y brazo de la Federación emprendiendo batallas que conquista medio país entre las zonas de occidente y los llanos.