JUEVES 29 DE ENERO DE 2009
El Sesquicentenario
De la contienda de Boca de Yaracuy se cumple este 22 de marzo del presente año. Este combate se ubicó en la margen derecha del río Yaracuy en las cercanías de su desembocadura en el mar; es decir, se dió en territorio carabobeño y más específicamente en la jurisdicción del Municipio Juan José Mora. Para mi modesta opinión fue la primera acción de armas de importancia que se produjo durante la larga guerra o “guerra larga†como se llamó y que otros la conocen como Guerra Federal o simplemente Federación.
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En mi criterio, antes de esta refriega no sucedió otro encuentro o confrontación de notoriedad porque cuando Tirso Salaverria dio el grito de Federación en Coro aquél 20 de febrero de 1859 se escenificaron sólo algunas escaramuzas sin llegar a un combate formal. Al incorporarse el General Ezequiel Zamora al movimiento federal en Coro se inicia el torbellino que va a conquistar y ganar la adherencia de los pueblos durante su itinerario (Jacura, Capadare, San Juan de los Cayos, Tocuyo de la Costa) pero en ninguno de ellos se presentó batalla.
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El día 22 de marzo llegó Zamora con sus tropas al río Yaracuy del lado de lo que es el estado Falcón, cercano al balneario mi bohio, allí desplegó su ejercito a lo largo de la orilla de la ribera izquierda; observo del otro lado a un ejercito bien constituido y en la disposición para el combate, este era el ejército del gobierno al mando del comandante Francisco Antonio Rivero.
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Algunos historiadores y cronistas afirma que la estrategia de Zamora para vencer al enemigo fue la de ordenar que un grupo de su gente tiroteara (efectuara disparos) desde la orilla donde estaban, desplazándose por ella sin atravesar el río, mientras que otro grupo cruzaba a nado el río caudaloso, con las lanzas y armas entre los dientes y colgados a la cola de los caballos hasta llegar a la otra orilla para abrir fuego sobre el adversario o engancharse en la pelea cuerpo a cuerpo.
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Esto último me parece un poco fantasioso, propia de la historiografia romántica y epopeyica; pero lo cierto es que Zamora salió vencedor y las tropas del comandante Rivero huyeron en derrota. Se van a cumplir 150 años de este acontecimiento que enriquece nuestra historia local y que este escrito en las páginas de la historia nacional como uno de los episodios primigenios de la cruenta guerra larga.
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El 23 de marzo el general Zamora establece su cuartel general en Morón, donde lo acompañan el coronel Juan José Mora, el oficial José Félix Mora y 400 moronenses más que se unen a su ejército. Muchos de estos moronenses se fueron con Zamora y regaron con su sangre los caminos de la patria, algunos cayeron en Santa Inés, otros en San Carlos, Acarigua, en Coplé y en tantos recovecos del país donde el valor indómito de esta gente, curtidos entre el mar y la montaña con olor a cacao y a salitre, se puso a prueba, ¿Cuántos de ellos yacen en las tumbas desconocidas, anónimos a la gloria de la republica? ¿Cuántos de ellos no rindieron sus vidas, sus sueños y deseos en pos de una guerra absurda y desmedida?
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Sueños desvanecidos porque la reivindicación popular quedo ajena en el Tratado de Coche; tratado que sella el triunfo de la revolución Federal; revolución de las quimeras o rivolucion de las fantasías como dijera el “Jurunga Muerto†de Domingo Alberto Rangel. Total y a la final, las grandes mayorías de la población siguieron empobrecidos y se encumbraron una nueva elite (los liberales amarillos) de militares caudillos y civiles vinculados y hasta subordinados a las tradicionales grupos económicos dominantes.
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De manera que se cumplirán también los 150 años de la estadía de Zamora en Morón y la del general Falcón el 24 de Julio en el mismo año. También será el sesquicentenario de la Batalla de El Palito, una de las más importantes y decisiva de la carrera militar del general Zamora y de la guerra Federal.
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PD: Me informan que mi amigo el Lic. José Caro, después de realizar un censo intensivo en dominó durante las vacaciones escolares, ha regresado por sus fueros y después de derrotar a Pampuro, a Matzon y a varios profesores quiere medirse a este servidor. Yo lo espero que termine su preparación y cuando yo este mejor de salud para darle la revancha.
JUEVES 29 DE ENERO DE 2009
El Sesquicentenario
De la contienda de Boca de Yaracuy se cumple este 22 de marzo del presente año. Este combate se ubicó en la margen derecha del río Yaracuy en las cercanías de su desembocadura en el mar; es decir, se dió en territorio carabobeño y más específicamente en la jurisdicción del Municipio Juan José Mora. Para mi modesta opinión fue la primera acción de armas de importancia que se produjo durante la larga guerra o “guerra larga†como se llamó y que otros la conocen como Guerra Federal o simplemente Federación.
En mi criterio, antes de esta refriega no sucedió otro encuentro o confrontación de notoriedad porque cuando Tirso Salaverria dio el grito de Federación en Coro aquél 20 de febrero de 1859 se escenificaron sólo algunas escaramuzas sin llegar a un combate formal. Al incorporarse el General Ezequiel Zamora al movimiento federal en Coro se inicia el torbellino que va a conquistar y ganar la adherencia de los pueblos durante su itinerario (Jacura, Capadare, San Juan de los Cayos, Tocuyo de la Costa) pero en ninguno de ellos se presentó batalla.
El día 22 de marzo llegó Zamora con sus tropas al río Yaracuy del lado de lo que es el estado Falcón, cercano al balneario mi bohio, allí desplegó su ejercito a lo largo de la orilla de la ribera izquierda; observo del otro lado a un ejercito bien constituido y en la disposición para el combate, este era el ejército del gobierno al mando del comandante Francisco Antonio Rivero.
Algunos historiadores y cronistas afirma que la estrategia de Zamora para vencer al enemigo fue la de ordenar que un grupo de su gente tiroteara (efectuara disparos) desde la orilla donde estaban, desplazándose por ella sin atravesar el río, mientras que otro grupo cruzaba a nado el río caudaloso, con las lanzas y armas entre los dientes y colgados a la cola de los caballos hasta llegar a la otra orilla para abrir fuego sobre el adversario o engancharse en la pelea cuerpo a cuerpo.
Esto último me parece un poco fantasioso, propia de la historiografia romántica y epopeyica; pero lo cierto es que Zamora salió vencedor y las tropas del comandante Rivero huyeron en derrota. Se van a cumplir 150 años de este acontecimiento que enriquece nuestra historia local y que este escrito en las páginas de la historia nacional como uno de los episodios primigenios de la cruenta guerra larga.
El 23 de marzo el general Zamora establece su cuartel general en Morón, donde lo acompañan el coronel Juan José Mora, el oficial José Félix Mora y 400 moronenses más que se unen a su ejército. Muchos de estos moronenses se fueron con Zamora y regaron con su sangre los caminos de la patria, algunos cayeron en Santa Inés, otros en San Carlos, Acarigua, en Coplé y en tantos recovecos del país donde el valor indómito de esta gente, curtidos entre el mar y la montaña con olor a cacao y a salitre, se puso a prueba, ¿Cuántos de ellos yacen en las tumbas desconocidas, anónimos a la gloria de la republica? ¿Cuántos de ellos no rindieron sus vidas, sus sueños y deseos en pos de una guerra absurda y desmedida?
Sueños desvanecidos porque la reivindicación popular quedo ajena en el Tratado de Coche; tratado que sella el triunfo de la revolución Federal; revolución de las quimeras o rivolucion de las fantasías como dijera el “Jurunga Muerto†de Domingo Alberto Rangel. Total y a la final, las grandes mayorías de la población siguieron empobrecidos y se encumbraron una nueva elite (los liberales amarillos) de militares caudillos y civiles vinculados y hasta subordinados a las tradicionales grupos económicos dominantes.Â
De manera que se cumplirán también los 150 años de la estadía de Zamora en Morón y la del general Falcón el 24 de Julio en el mismo año. También será el sesquicentenario de la Batalla de El Palito, una de las más importantes y decisiva de la carrera militar del general Zamora y de la guerra Federal.
PD: Me informan que mi amigo el Lic. José Caro, después de realizar un censo intensivo en dominó durante las vacaciones escolares, ha regresado por sus fueros y después de derrotar a Pampuro, a Matzon y a varios profesores quiere medirse a este servidor. Yo lo espero que termine su preparación y cuando yo este mejor de salud para darle la revancha.
El General Falcón en Palma Sola II
En la crónica anterior percibimos como el General Falcón trata en su discurso de incorporación a la guerra federal de identificarse y justificar su participación en ella.
Recordemos que un año antes, en 1858, se produjo la llamada revolución de marzo encabezada por Julián castro quien tomó el poder, se convoca a la convención de valencia y se aprueba una nueva constitución con los consabidas represiones al sector disidente como lo eran los del partido liberal.
Continueros con las palabras del generalcón: "Las violencias eleccionaria del 46 engendraron el año 48 y todos los que siguieron después.
¿Cómo dudar que las del gobierno provisional de marzo, habrían de precipitarnos nuevamente en la insurrección? Si se quería concluir con la guerra civil para siempre, debió respetarse el querer popular: La libertad eleccionaria es la paz de Venezuela.
Ved como escarmientan los pueblos a los que atentan contra su soberanía: apenas un año, y eso combatiendo, ha podido durar la obra de marzo, porque burló el voto de la revolución.
Hubieran tenido sus conductores buena fe, y estaba conseguida la más bella ocasión de reconciliar los partidos, extinguir los odios, desarmar la venganza y fundar una paz duradera, libre y honrosa.
Para hoy, la república sería una verdadera práctica, con derechos reales y nuevas garantías para el ciudadano.
Tendríamos pacto social y no las precauciones, reticencias y ambigüedades de una bandería contra otra.
Los partidos políticos mismos, convertidos en doctrinarios y persuadidos de que la fuerza no es la palanca de este siglo, habrían confiado ya a la razón, todo lo que deben a la felicidad pública.
Pero la patria es inmortal.
Si aquella feliz oportunidad se desaprovechó no ha de negarnos el sta cielo otra, en que probemos que somos dignos de que no nos abandone todavía.
De mi, nadie puede dudar con justicia: mis palabras deben ser creídas.
No he mentido cuando el interés podía seducirme.
¿Mentiría ahora, que la verdad es mi gloria? Venezuela tendrá elecciones libres, que es su gran empeño, como base de la república y con ellos será lo que quiera ser.
Desde el veinte de febrero, todo nos ha sido prospero; y, permitidme, compatriotas, hacer en este lugar una mención honrosa del bravo jefe, que de una en otra victoria, he tenido la fortuna de pasear por la república de bandera estrellada de la federación." Volveremos en la próxima crónica con la parte final de esta arenga del General Falcón en Palma Sola, la de Morón.
Gral. José Félix Mora
El Gral. José Félix Mora nace en Borburata el 20 de febrero de 1832 y muere en Puerto Cabello el 20 de marzo de 1912, forma parte de una familia de tradición militar del litoral de Carabobo cuyo máximo referente es el Gral. Juan José Mora, epónimo de nuestro municipio y padre de este personaje. José Félix se incorporó desde joven a la causa federal y en compañía de su padre debió marchar tras los pasos del Gral. Ezequiel Zamora en ocasión de la visita de éste a Morón el 23 de marzo de 1859. Entre sus acciones militares más conocidas tenemos su participación activa en el sitio y toma de Puerto Cabello el 30 de septiembre de 1863. Luego volvería a atacar a este Puerto el 21 de mayo de 1870, cuando ya estaba triunfante la revolución liberal de Antonio Guzmán Blanco. Cinco meses antes, el 23 de diciembre de 1869, había confrontado con las armas al gobierno de los Monagas (Gobierno de los azules) en San Felipe. Gral. José Félix Mora Su verdadera relevancia como militar y político la adquiere con el triunfo de la "revolución legalista" del Gral. Joaquín Crespo en el año de 1892. El Gral. Mora había luchado a favor de la causa de Crespo desde el principio, operaba en la costa carabobeña, en los pueblos de Puerto Cabello, Morón y Urama en donde atacaba constantemente a las autoridades gubernamentales con el método de las guerrillas. En este mismo año (1892) recibe órdenes del Gral. Joaquín Crespo de atacar y ocupar la plaza de Valencia, acción que realiza en compañía del Gral. Vallenilla y de Antonio Paredes cuando logran expulsar de esta importante plaza a las tropas de gobierno que se ponen en derrota. De esta manera el camino estaba despejado para que entrara Crespo triunfante en Valencia el 17 de agosto de ese mismo año. A continuación, el objetivo siguiente es la toma del mando de la plaza de Puerto Cabello, para la cual Crespo llevó como comandante a José Félix y al Gral. Quintana, finalmente la victoria es para los "revolucionarios" que acaban con los últimos reductos del gobierno de Andueza Palacios y su ramificación tellista de Carabobo. Después del triunfo legalista, el Presidente Crespo nombra al Gral. El Gral. José Félix Mora muere el 20 de marzo de 1912 en Puerto Cabello. José Félix Mora Jefe Civil y Militar de Puerto Cabello, posteriormente lo nombra Presidente del Estado Carabobo (1892-1893). No le fue fácil al presidente (gobernador) J.F. Mora llevársela bien con la elite social valenciana, quienes no veían con buenos ojos que un hombre de procedencia humilde y negro fuese el primer mandatario del estado. Se sentían humillados, disgustados e incómodos por tener un presidente de estado "de color subido, iletrado y tartamudo" (diccionario Fundación Polar), todo aquello era expresión de los prejuicios raciales de esa época. La cúpula social y política. Los poetas y periodistas no perdían oportunidad para burlarse del Gral. Mora en los periódicos, pasquines y publicaciones satíricas donde lo vituperaban con chistes, anécdotas y versos. Sin embargo, el Gral. Mora mantenía una actitud serena y tolerante ante tales agresiones, solía decir: "Democracia es echar vaina impunemente". Mora fue un hombre honesto, valiente y de buenos sentimientos, se caracterizó por su sencillez a causa de una formación humilde y rural, actuaba con cierta rudeza personal. Fue fiel admirador del Libertador y celebrador de las fechas patrias. Su sensibilidad social lo llevó a ser de nuevo Presidente del Estado Carabobo (1894-1897), esta vez por votación popular. Fue el primer gobernador electo por votación popular en el Estado Carabobo. Entre sus obras más importantes como gobernante se señalan: La construcción del antiguo hospital civil de Valencia, restablece la publicación de la Gaceta Oficial de Carabobo y la edita en una imprenta propia, le da el ejecútese al decreto presidencial de fecha 15 de noviembre de 1892 mediante el cual se erige en Universidad el Colegio de primera categoría de la ciudad de Valencia. La Universidad se instaló formalmente en el templo San Francisco el 22 de enero del año siguiente (1893); el acto inaugural fue presidido por el Dr. Eduardo Celis en representación del Presidente de la República, Joaquín Crespo. Durante su gobierno se produce la llegada a Valencia de los reverendos padres salesianos (1894), le correspondió conmemorar el centenario del nacimiento del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre (1895), estos actos fueron realizados con gran solemnidad. majestuosidad y Igualmente daba gran elocuencia y celebridad con sendas proclamas que invitaban a la región carabobeña a sumarse a los eventos conmemorativos del onomástico del Libertador Simón Bolívar los 28 de octubre de cada año.
Libro Crónicas desde Morón - Morón Cuna de la Federación
"... Si estuviere equivocado, creo, sin embargo, que siempre tendremos el tiempo necesario para inclinarnos ante la voluntad de la República, si es que quiere regirse por otro sistema, sin apartarnos todavía de la senda de la legalidad que hoy podemos trillar con ventajas y sin humillarnos ante la fuerza de una reacción facciosa (el movimiento federal) que ha hallado su cuna en Morón y que es dirigida por Falcan, Valero, Guevara, Leiceaga y otros como ellos". El epígrafe anterior corresponde a un extracto de una carta del general León de Pebres Cordero, enemigo de la Federación, dirigida al general Pedro. E. Ramos y fechada el 5 de agosto de 1859, en Puerto Cabello.
Si bien fue con la toma del cuartel de Coro, la noche del 20 de febrero de 1859, cuando Tirso Salaverria y sus acompañantes, que no llegaban en número a 50, iniciaron la primera escaramuza de la Guerra Federal, no es sino en el territorio morense donde se libra la primera batalla de importancia. Efectivamente, el ejército del gobierno perseguía a las tropas del general Zamora desde diversos puntos del estado Falcón, tratando de evitarle que llegase al centro. Zamora, al llegar la ribera del río Yaracuy (en la parte del estado Falcón), avistó al otro lado (estado Carabobo) a las fuerzas del gobierno bien dispuestas al combate, bajo el mando del comandante Francisco Antonio Rivero. De inmediato ordenó Zamora a parte de sus tropas que cruzaran el caudaloso río a nado (generalmente se cruzaba en canoa) y que la otra parte se fuese por la orilla enmontada tiroteando al enemigo. Así desalojó el territorio morense y les infligió la primera derrota a los conservadores. "Talfue el primer combate de aquella atrevida campaña, por medio de un campo de guerra que ocupaba un enemigo bien armado" (1).
Siguió Ezequiel Zamora a Morón, "donde el coronel Juan José Mora le ofrecía un contingente de tropa de no escasa consideración" (2). Al llegar Zamora a tierras carabobeñas, el general José Antonio Páez, que se encontraba enfermo en Valencia, se ofreció para salir a combatir a aquél y, sin esperar mucho, el presidente de la República, Julián Castro, lo nombró jefe de operaciones en la provincia de Carabobo.
Luego de la batalla de El Palito, el general Zamora se dirigió a Morón y a Urama. Pero detengámonos un momento en lo que dice el autor de la cita anterior sobre Juan José Mora: "Con este parque (las armas v pertrechos tomados en El Palito) se armó el batallón de alistados por el benemérito comandanta Mora, en los pueblos netamente liberales de Sanchón, Morón y Alpargatan, donde gozaba este jefe de general prestigio... El comandante Juan José Mora era militar de la Independencia, sujeto muy honrado en sus negocios particulares: de pericia y valor, y en las luchas poli ticas siempre fiel al partido liberal"'(3).
En Urama se sumaron a la causa federal los hermanos Casimiro y Esteban Herrada, además de Joaquín Molinas; este valeroso uramense muere con el grado de capitán en el ataque que los federales hicieran a las fortificaciones de Barinas el 16 de abril de 1859.
El coronel Juan José Mora participó en toda la campaña de occidente al lado del general Zamora. Se destacó valientemente en el combate de Araure (9 de abril de 1859) cuando se atacó al jefe enemigo Manuel Herrera. El coronel Mora acosó por el ala derecha con su columna "Flanqueadores" a las atropas del gobierno, que huyeron en derrota. También sobresalió en la gloriosa batalla de Santa Inés donde se anotan los federales el triunfo más importante de toda la campaña de occidente. El coronel Mora ese día (10 de diciembre de 1859) compartía con el general Trías y el general Ortiz la defensa denominada El Trapiche, que era una de las fuertes del campo de batalla. A la embestida de una parte del ejército del gobierno, los federales se defienden con valor: "El va adelante (Pérez Arroyo, uno de los jefes del gobierno), desafiando todos los peligros y rompiendo a machetazos las trincheras. Pero los jefes de la resistencia no eran menos bravos que él. Pues allí están el bizarro Trías, Mora y Ortiz, soldados aguerridos: el oficial José Félix Mora, el valentísimo Martín Franco... "(4).
El 24 de julio del mismo año desembarcan en Palma Sola el general Juan Crisóstomo Falcón y su comitiva. Allí pronuncia una larga proclama, de la que transcribimos algunos trozos: "Alpisar el territorio, al aparecer sobre la escena de la revolución, siento la imprescindible necesidad de hablar a mis conciudadanos. Prefiero siempre ser conocido: que nadie se equivoque conmigo. La patria debe además saber por qué vengo y lo que traigo. No soy, a ella le consta, un militar de cuartel que hace la guerra por oficio; como tal, la guerra me inspira horror y menosprecio al que la hace. Soy lo que todo hombre de conciencia que ciñe la espada, y lo que ha sido desde que Venezuela me prestó la de su libertad: un ciudadano armado, y nada más. Tampoco soy yo quien trae la guerra: ésta existe, y existe declarada por la nación en masa contra sus opresores; tiranos que, audaces, se constituyen mandatarios por derecho divino, y que por orden infernal imponen a los pueblos el deber de obedecerles. ¡Insensatos...! ¡Cómo olvidar el coraje de los venezolanos! "(5).
(Todas las citas han sido tomadas de Villanueva, Laureano: VIDA DEL VALIENTE CIUDADANO EZEQUIEL ZAMORA, Monte Avila Editores, Tomo II, Caracas, 1991).