"No hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un camino"
El pasado 21 de mayo se cumplieron seis décadas (60 años) de la desaparición física del bardo cumanés Andrés Eloy Blanco, el llamado "poeta del pueblo" por las generaciones de venezolanos que le sucedieron. Su muerte ocurrió en México, donde se encontraba exiliado por la dictadura Perezjimenista, en un fatal accidente de tránsito en el año 1955, tenía 59 años de edad. Había nacido en la ciudad de Cumana, Estado Sucre, en una céntrica casona de La Calle Sucre N° 79, hoy declarada patrimonio cultural de Venezuela y convertida en museo de la ciudad y casa de la cultura. Sus primeros estudios los realiza en su tierra natal para luego trasladarse a Caracas donde obtiene el título de abogado (UCV). A los 19 años gana el primer premio en los juegos florales de Caracas con su poema "Canto a la Espiga y al Arado" y ya publica versos en el diario El Universal. Con 23 años de edad gana un concurso internacional promovido por el rey español Alfonso XIII con su obra "Canto a España" que lo catapulta a la cima de la popularidad en su país y le da reconocimiento como poeta a nivel internacional. Andrés Eloy es una de las personalidades más apasionantes y auténticas del pensamiento venezolano, poeta, escritor, periodista, político parlamentario, humorista, orador, cuentista, dramaturgo. En él se realiza un tipo de intelectual distinto y fecundo. Fue un hombre comprometido con su tiempo, con su pueblo y con su tierra. La Voz del Cronista "No hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un camino" Fue además un hombre de cárceles, confinamientos, exilios. De su paso por La Rotunda y el Castillo Libertador o San Felipe de Puerto Cabello salieron los originales de "Barco de Piedra" y "Baedeker 2000". También algunos de los poemas más representativos de "Poda". En el campo de la política tuvo una brillante y trascendente actuación, desde su elección de Concejal por la Parroquia de San Juan (1937). Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (1946) y Ministro de Relaciones Exteriores. La obra poética de Andrés Eloy Blanco está llena de sentencias visionarias como esa de que "A Venezuela el hijo grande se le muera afuera", puesto que con su muerte acaecida en Cuernavaca, México, donde estaba exiliado, un 21 de mayo de 1955, certifica o corrobora la validez de ese aforismo. De igual forma en "Canto a los hijos" el poeta expone: "no hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un camino". Esto le encaja perfectamente a él, aunque su muerte fue llorada en su tiempo en demasía, ya no se llora, y su camino no se llora porque no ha Andrés Eloy Blanco. muerto, su camino está vivo y abierto a las nuevas generaciones que emprenden el camino de la lucha social y la poesía. Puedo afirmar sin temor a equivocarme - ya que no soy especialista en literatura - que este poeta fue un romántico por encima de otras tendencias literarias, que evolucionó hacia el vanguardismo de la época con un profundo matiz de la reivindicación social sin perder la esencia originaria de su entorno y del aporte hispánico a nuestro mestizaje. Sin embargo, el experto Juan Lizcano, en un juicio más certero sobre su estilo, lo pinto así, "por lo tanto Andrés Eloy Blanco no fue un renovador de la lírica venezolana sino un continuador de estilos y maprocedentes del romanticismo, del modernismo, del mal llamado postmodernismo, del cancionero popular, de las formas preceptivas tradicionales. neras Por otra parte tampoco parece haberle interesado las teorías poéticas, la crítica del lenguaje, el carácter de los escritores y de los movimientos", en cuanto a la personalidad del poeta, Liscano apunta: "Este hombre es, ante que político o poeta, un hombre de bien. Un hombre que cree en la pureza de las formas y del fondo más que ángel; caballero sin tacha y sin reproche, leal juglar. El ensayista Jesús Torres Rivero al respecto afirma lo siguiente: "con las obras de José Antonio Ramos Sucre y Poda de Andrés Eloy Blanco culmina, excepcionalmente, el ejercicio poético románticos de Venezuela y que con el "Canto a España" su autor inicia una vertiente poética que, sin perder de vista las tradiciones literarias españolas-hispanoamericanas... incorpora ejercicios vanguardistas". Recuerdo que conmemoramos en Morón el centenario del nacimiento del poeta (1996) con un hermoso y vistoso discurso del poeta José Joaquín Burgos en una sesión solemne del Concejo Municipal. Por allá quedó, en un rincón del sector de Fundamorón una plazoleta y un busto del poeta en completo anonimato ya que carecía de una placa de identificación, los transeuntes pasaban y decían ¿Quién es ese señor? El gran poeta parece cavilar en su bronce mientras el vigor de su poesía le resiste al olvido. Hoy en día ese busto ha desaparecido. Este busto del poeta del pueblo fue gestionado por nuestra amiga Mireya Soto, ojala pudiéramos rescatarlo al igual que otras obras del Municipio, porque el poeta no ha muerto, tal como lo dijera León Felipe frente al féretro del cumanés: ¡Aquí no ha muerto nadie! /Al que vamos a enterrar es un poeta/Esta tendido pero no está muerto/ ¿Esta mudo? ¡No está mudo! /Un muerto no habla ni canta.../ y este poeta sigue hablando / y cantando/. Todo gran poeta sigue hablando y cantando/ después del salto mortal/ ¡No está muerto! Escuche a este cronista todos los domingos de 8 a 9 am en el programa "Crónicas en domingo" por la emisora caribeña mil am. De Kensys Barcenas: "doy como perdido el día cuándo no aprendo, ni enseño nada".
El guerrillero José Félix Mora
José Félix Mora era un militar de estirpe, pero también un guerrillero de las montañas de Morón, Sanchón, Urama, Alpargatón y Canoabo.
Había seguido la tradición militar de su padre al incorporarse desde muy joven a la causa de la Federación cuando llegó a Morón el general Ezequiel Zamora el 22 de marzo de 1859.
Mora siempre estuvo vinculado a Morón donde tenía varias casas y terrenos, especial atención merece la casona denominada "casa de tejas" ubicada en las alturas del río Sanchón; quizá por estas razones siempre se dijo que el general Mora había nacido en Morón, o en Alpargatón, pero las investigaciones de su descendiente politólogo Elvis López mostraron que nació en Borburata.
Sin embargo, en Morón, en Valencia y en todas partes se le tuvo como un porteño hijo de Morón (recordemos que Morón pertenecía al distrito Puerto Cabello).
De igual forma se le identificó a su padre el epónimo del municipio Juan José Mora.
Entre sus acciones militares más importantes está su participación activa en el sitio y toma de Puerto Cabello el 30 de septiembre de 1863, luego volvería a atacar este puerto el 21 de mayo de 1870 cuando ya está triunfante "la Revolución Liberal" de Antonio Guzmán Blanco.
Antes, el 23 de diciembre de 1869, se había enfrentado en San Felipe al ejército del gobierno de los Monagas o de los "Azules" Su verdadera relevancia como militar y político la adquiere con el triunfo de "la Revolución Legalista" del general Joaquín Crespo en el año de 1892.
José Félix Mora había contribuido a la causa "crespista" manteniendo en constante zozobra al gobierno de Carabobo con sus atrevidas guerrillas en Puerto Cabello, Morón y Urama.
En el mismo año de 1892 y por instrucciones del general Joaquín Crespo, José Félix en compañía de los generales Vallenilla y Antonio Paredes asedian y ocupan la plaza de Valencia expulsando así a las tropas del gobierno que se van en derrota.
El general Crespo entra triunfante en Valencia el 17 de agosto del mismo año.
Ahora se dispone a atacar a Puerto Cabello, para lo cual envía de comandantes a los generales Mora y Quintana; finalmente la batalla se decide a favor de los "Legalistas" acabando de esta manera con el último reducto del gobierno anduecista-tellista en Carabobo.
Después del triunfo de "la Revolución Legalista", Crespo nombra al general José Félix Mora jefe civil y militar de Puerto Cabello, posteriormente lo nombra presidente del estado Carabobo (1892-1893); este nombramiento no le cayó muy bien a la élite social valenciana, puesto que aún persistían en esta ciudad prejuicios raciales, y como el general Mora era negro y de origen humilde le proporcionaba una gran incomodidad y disgustos a "la godarria" del Cabriales.
Los valencianos se sentían humillados por tener un presidente de estado "de color subido, iletrado y tartamudo".
La cúpula social y política, los poetas y periodistas no perdían oportunidad para burlarse de él a través de chistes, anécdotas, pasquines y demás publicaciones satíricas; sin embargo, el general Mora mantenía una actitud serena y tolerante ante tales agresionessolía decir: "democracia es echar vaina impunemente".
Andrés Eloy Blanco
Desapercibido paso un aniversario mas (el 112) del nacimiento del gran poeta Cumanés, denominado por muchos el “Poeta del pueblo venezolanoâ€. Efectivamente, un seis de agosto de 1896 vio la luz por primera vez en una céntrica casona de la calle Sucre Nº 79 hoy declarado patrimonio de Venezuela, convertida en museo de la ciudad y casa de la cultura.
Sus primeros estudios los realiza en su tierra natal para luego trasladarse a Caracas donde obtiene el titulo de abogado (UCV). A los 19 años gana el primer premio en los juegos florales de Caracas con su poema “Canto a la Espiga y al Arado†y ya publica versos en el diario Universal. Con 23 años de edad gana un concurso internacional promovido por el rey español Alfonso XIII con su obra “Canto a España†que lo catapulta a la cima de la popularidad en su país y le da reconocimiento como poeta a nivel internacional.
Andrés Eloy es una de las personalidades más apasionantes y autenticas del pensamiento venezolano, poeta, escritor, periodista, político parlamentario, humorista, orador, cuentista, dramaturgo. En él se realiza un tipo de intelectual distinto y fecundo. Fue un hombre comprometido con su tiempo, con su pueblo y con su tierra.
Fue además un hombre de cárceles, con financiamientos exilios. De su paso por La Rotunda y el Castillo Libertador o San Felipe de Puerto Cabello salieron los originales de “Barco de Piedra†y “Baedeker 2000â€. También algunos de los poemas más representativos de “Podaâ€. En el campo de la política tuvo una brillante y trascendente actuación, desde su elección de Concejal por la Parroquia de San Juan (1937), Diputado al Congreso Nacional (1939), Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (1946) y Ministro de Relaciones Exteriores.
La obra poética de Andrés Eloy Blanco esta llena de sentencias visionarias como esa de que “A Venezuela el hijo grande se le muera afueraâ€, puesto que con su muerte acaecida en Cuernavaca, México, donde estaba exiliado, un 21 de mayo de 1955, certifica o corrobora la validez de ese aforismo.
Puedo afirmar sin temor a equivocarme – ya que no soy especialista en literatura, habría de preguntarle al poeta Arnaldo Jiménez – que este bardo cumanés fue un romántico por encima de otras tendencias literarias que evoluciono hacia el vanguardismo de la época con un profundo matiz de la reivindicación social sin perder la esencia originaria de su entorno y del aporte hispánico a nuestro mestizaje.
El ensayista Jesús Torres Rivero al respecto afirma lo siguiente: “…con las obras de José Antonio Ramos Sucre y Poda de Andrés Eloy Blanco culmina, excepcionalmente, el ejercicio poético románticos en Venezuela y que con el “Canto a España†su autor inicia una vertiente poética que, sin perder de vista las tradiciones literarias españolas-hispanoamericanas… incorpora ejercicios vanguardistas..â€
De igual forma en “Canto a los hijos el poeta expone: “no hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un caminoâ€. Esto le encaja perfectamente a él, aunque su muerte fue llorada en su tiempo en demasía, ya no se llora, y su camino no se llora porque no ha muerto, su camino este vivo y abierto a las nuevas generaciones que emprenden el camino de la lucha social y la poesía.
Recuerdo que conmemoramos en Morón el centenario de el nacimiento de Poeta (1996) con un hermoso y vistoso discurso del poeta José Joaquín Burgos en una sesión solemne del Concejo Municipal. Por allá quedo, en un rincón del sector de Fundamorón una plazoleta y un busto del poeta en completo anonimato ya que carece de una placa de identificación, los transeúntes pasan y dicen ¿Quién es ese señor? El gran poeta parece cavilar en su bronce mientras el vigor de su poesía le resiste al olvido.
Gracias a Mireya Soto se dispone de ese busto del poeta en la localidad, y que hoy debemos resucitarlo al igual que con otras plazas del Municipio, porque el poeta no ha muerto, tal como lo dijera León Felipe frente al féretro del cumanés: ¡Aquí no ha muerto nadie! Al que vamos a enterrar es un poeta. Está tendido pero no esta muerto. ¿Esta mudo? ¡No esta mudo! Un muerto no habla ni canta.. y este poeta sigue hablando y cantando. Todo gran poeta sigue hablando y cantando, des pues del salto mortal ¡no esta muerto!