El guerrillero José Félix Mora
José Félix Mora era un militar de estirpe, pero también un guerrillero de las montañas de Morón, Sanchón, Urama, Alpargatón y Canoabo.
Había seguido la tradición militar de su padre al incorporarse desde muy joven a la causa de la Federación cuando llegó a Morón el general Ezequiel Zamora el 22 de marzo de 1859.
Mora siempre estuvo vinculado a Morón donde tenía varias casas y terrenos, especial atención merece la casona denominada "casa de tejas" ubicada en las alturas del río Sanchón; quizá por estas razones siempre se dijo que el general Mora había nacido en Morón, o en Alpargatón, pero las investigaciones de su descendiente politólogo Elvis López mostraron que nació en Borburata.
Sin embargo, en Morón, en Valencia y en todas partes se le tuvo como un porteño hijo de Morón (recordemos que Morón pertenecía al distrito Puerto Cabello).
De igual forma se le identificó a su padre el epónimo del municipio Juan José Mora.
Entre sus acciones militares más importantes está su participación activa en el sitio y toma de Puerto Cabello el 30 de septiembre de 1863, luego volvería a atacar este puerto el 21 de mayo de 1870 cuando ya está triunfante "la Revolución Liberal" de Antonio Guzmán Blanco.
Antes, el 23 de diciembre de 1869, se había enfrentado en San Felipe al ejército del gobierno de los Monagas o de los "Azules" Su verdadera relevancia como militar y político la adquiere con el triunfo de "la Revolución Legalista" del general Joaquín Crespo en el año de 1892.
José Félix Mora había contribuido a la causa "crespista" manteniendo en constante zozobra al gobierno de Carabobo con sus atrevidas guerrillas en Puerto Cabello, Morón y Urama.
En el mismo año de 1892 y por instrucciones del general Joaquín Crespo, José Félix en compañía de los generales Vallenilla y Antonio Paredes asedian y ocupan la plaza de Valencia expulsando así a las tropas del gobierno que se van en derrota.
El general Crespo entra triunfante en Valencia el 17 de agosto del mismo año.
Ahora se dispone a atacar a Puerto Cabello, para lo cual envía de comandantes a los generales Mora y Quintana; finalmente la batalla se decide a favor de los "Legalistas" acabando de esta manera con el último reducto del gobierno anduecista-tellista en Carabobo.
Después del triunfo de "la Revolución Legalista", Crespo nombra al general José Félix Mora jefe civil y militar de Puerto Cabello, posteriormente lo nombra presidente del estado Carabobo (1892-1893); este nombramiento no le cayó muy bien a la élite social valenciana, puesto que aún persistían en esta ciudad prejuicios raciales, y como el general Mora era negro y de origen humilde le proporcionaba una gran incomodidad y disgustos a "la godarria" del Cabriales.
Los valencianos se sentían humillados por tener un presidente de estado "de color subido, iletrado y tartamudo".
La cúpula social y política, los poetas y periodistas no perdían oportunidad para burlarse de él a través de chistes, anécdotas, pasquines y demás publicaciones satíricas; sin embargo, el general Mora mantenía una actitud serena y tolerante ante tales agresionessolía decir: "democracia es echar vaina impunemente".
Signos en el Tiempo de Enrique Bernardo Núñez
Las iniciales arriba señaladas corresponden a Enrique Bernardo Núñez, tal como el firmaba sus artículos de prensa en los diferentes periódicos y revistas del país, sobre todo, su conocida columna "Signos en el Tiempo" que publicaba en los diarios capitalino El Imparcial, El Universal, El Nacional y "El Nuevo Diario" de Laureano Vallenilla Lanz, también colaboraba con las revistas Balikin y Elite.
¿Quien fue Enrique Bernardo Núñez? Pues bien, fue el primer cronista oficial nombrado por una municipalidad en Venezuela, hecho éste que ocurrió el 15 de Enero de 1945 cuando el Concejo Municipal de Caracas lo designa mediante una elección (el otro candidato era el Poeta Carlos Augusto León).
Hoy estamos sacando este trabajo porque el cronista mayor -como le llamamosDon Enrique Bernardo Núñez acaba de cumplir 50 años, medio siglo de su desaparición física ocurrida en Caracas el primero de octubre de 1964.
En Venezuela no existía la figura del cronista oficial de la ciudad, se comienza hablar de ello cuando por primera vez, en el Concejo Municipal del Distrito Federal, el concejal para entonces, Gonzalo Barrios presenta ante la cámara un proyecto de ordenanza denominado: "Ordenanza sobre defensa del patrimonio histórico de la ciudad de Caracas", la cual se aprobó el 23 de diciembre de 1944.
El mismo concejal señaló posteriormente lo siguiente: "Este acontecimiento (la aprobación de la ordenanza y la elección del cronista) debemos registrarlo como uno de los más felices en la evolución de nuestro país".
Enrique Bernardo Núñez nació en Valencia el 20 de mayo de 1895. Cada 20 de mayo se celebra nacionalmente ese día, como día del cronista venezolano, en su honor. Además de escritor fue diplomático y periodista. Pasó su infancia en Valencia donde estudió las primeras letras, a los 15 años (1910) se fue a Caracas a estudiar, se inscribe en la UCV en medicina y en derecho como oyente. Las necesidades económicas lo obligan a dejar los estudios y a trabajar en modestos empleos; debido a esto no volverá a los estudios formales y se convertirá en Enrique Bernardo Núñez también fue diplomático y periodista. un lector empedernido en un autodidacta contumaz.
En 1917 comenzó a publicar en periódicos sus artículos y en 1918 aparece publicada su primera novela: "Sol Interior", este mismo año gana los juegos florales en la mención historia con su ensayo: "Bolívar Orador".
Su obra máxima fue la novela de "Cubagua" editada por primera vez en París en 1931. Su obra literaria es extensa y no la vamos a nombrar aquí, sólo mencionaremos sus obras cumbres como "La Ciudad de los Techos Rojos" (referida a las calles y esquinas de Caracas), "El Hombre de la Levita Gris" (referido al presidente Cipriano Castro), La Galera de Tiberio, entre otros.
E.B.N era un hombre enigmático, duro y exigente consigo mismo, se cuenta que la totalidad de la edición de su libro "La Galera de Tiberio" las echó a las aguas del Río Hudson en Estados Unidos por no estar conforme con su contenido.
Sin embargo, su valor intelectual y moral es inmenso.
Nunca perdió su arraigo popular a pesar de lo exitoso de su carrera; una vez señalo: "El pueblo mismo es el cronista por excelencia" y también dijo: "una ciudad sin historia, sin tradición propia, es decir, sin espíritu, no es digna de este nombre. No puede llamarse propiamente ciudad".
Para finalizar, traemos una expresión del cronista de San Antonio de los Altos, el poeta Antonio Trujillo; estas palabras fueron dirigidas al cronista de Punto Fijo Guillermo de León Calles, pero también pueden ser para E.B.Nu otro cronista de los de verdad: "a un cronista lo elige la tierra, nunca el municipio, lo elige una rama, la niebla o esa espina en el cuerpo y cío de los pájaros.
Un cronista, es el destino de la arcilla y de la sangre, si un río invisible lo llama y toca en sus aguas el tiempo del hombre".